Podcast Aviva Nuestros Corazones

Él escucha nuestras oraciones

Annamarie Sauter: ¿Qué llevas puesto ahora mismo? espiritualmente hablando, ¿Cómo estás vestida? De acuerdo al pastor Carlos Contreras esto hace una gran diferencia.

Pastor Carlos Contreras: Yo creo que esta es una de las cosas más olvidadas del evangelio, porque cuántos de nosotros venimos delante de Dios con un sentimiento de que no somos dignos, lo cual es cierto, de que Dios no nos va a  escuchar porque no lo merecemos, lo cual no es cierto, aunque no lo merecemos, pero nos escucha por el intercesor que tenemos, por el mediador que tenemos y por cómo estamos vestidos.

Annamarie Sauter: Descubre cómo tu vestimenta espiritual afecta el que Dios te escuche o no, hoy en Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Si estás familiarizada con el sistema de sacrificios y rituales del Antiguo Testamento, sabes que al Señor le importa mucho cómo lo adoramos. Los métodos equivocados y las maneras equivocadas de acercarse a Dios pueden costarles a algunas personas aún sus propias vidas y puedes pensar…Ah pero eso fue en los tiempos del Antiguo Testamento, yo adoro al Dios del Nuevo Testamento, un Dios de misericordia, de gracia y de amor. Quiero exhortarte a que tengas cuidado. Es verdad que el Dios de la Biblia, de toda la Biblia es amoroso y misericordioso, lleno de gracia. Pero también es santo y justo, y justamente lleno de ira en contra del pecado, y Él no cambia. Entonces tú como una pecadora humana, no puedes acercarte a este Dios santo en tu pecado. ¿Cómo es que Dios escucha tu oración? y de eso estará hablándote el pastor Carlos Contreras. Voy a dejar que él explique más acerca de este tema.

Carlos Contreras es uno de los pastores de la Iglesia Gracia Soberana en la ciudad de Juárez en México, y él presentó este mensaje hace unos meses,  en la conferencia Mujer Verdadera ´ 17 en Querétaro -  México. En la conferencia cada mujer que asistió, recibió un pañuelito blanco que tenía bordado las palabras, Sí Señor. Y la idea era tener una manera física de representar nuestra rendición al Señor, y a lo que Él nos estaba diciendo. Escucharás al pastor Contreras referirse a estos pañuelitos hoy. Él comenzó leyendo Hebreos capítulos 4 y 5.

Pastor Carlos Contreras: “Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna” (Hebreos 4:13-16)

“Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refieren, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados;  y puede obrar con benignidad para con los ignorantes y extraviados, puesto que él mismo está sujeto a flaquezas;  y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecados, tanto por sí mismo como por el pueblo.  Y nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón.  De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: Hijo mío eres Tú, yo te he engendrado hoy; Como también dice en otro pasaje: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente;  y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; Y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen,  siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:1-10)

Hemos venido a buscar de Dios ¿verdad? Hemos venido a acercarnos a Dios y ayer nos decían nuestras hermanitas, lo tremendo de que venimos nosotros  a buscar a Dios porque Él ya se ha acercado a nosotros. Él es el que nos buscó y ahora por eso estamos nosotros aquí a buscar de nuestro Señor. La pregunta que yo me hacía cuando estaba pensando y meditando sobre…sobre el tema de esta conferencia es, bueno pero ¿Por qué es que podemos acercarnos a Dios? ¿Por qué es que podemos buscar a Dios? ¿Cómo es que nuestras oraciones y nuestras súplicas son oídas? ¿Por qué ha Dios de contestar nuestras oraciones? O ¿Por qué ha Dios de dejarse encontrar por aquellos que le buscan? Creo que este pasaje nos da la clave. Y miren hermanos, esto lo leí hace un tiempo y se lo comparto. Podemos hablar de muchas bendiciones que Dios ha traído a nuestras vidas, pero la mayor bendición que se le ha concedido al ser humano es que se nos ha dado el privilegio de tener comunión con Dios. Que podemos acercarnos a Dios y podemos hablarle y Él nos recibe, y Él nos escucha y Él nos contesta; y a veces lo tomamos por hecho, lo damos por hecho como si eso fuera normal o Dios estuviera obligado a hacerlo y se nos olvida lo que costó ganarnos ese derecho. Que alguien lo ganara para nosotros y eso es lo que este pasaje nos está diciendo. Entonces vamos a ver por qué es que nos tenemos o cómo tenemos que acercarnos a Dios y por qué es que podemos acercarnos a Dios.

El pasaje empieza en el capítulo cuatro diciendo que nosotros debemos aferrarnos a nuestra fe, dice la Palabra retengamos nuestra fe, pero el término correcto es que nos aferremos a aquello que nosotros creemos, a lo que es nuestra confesión. Qué decimos que creemos y de eso se trata este pasaje, nos está dando elementos para, sobre los cuales nosotros nos podemos aferrar y retener. La escritura dice que nuestras oraciones para ser escuchadas necesitan ser levantadas en fe. Y ¿qué es la fe? La fe es la confianza que tenemos nosotros en lo que una persona ha hecho y ha dicho. Si no  tenemos esa confianza entonces estamos orando por fe pero con una fe así como que... como que mística o realmente no aplicada en nada. Nosotros creemos en una persona, en una persona que ha hecho algo y una persona que nos ha prometido algo y esa persona es Jesucristo.

Por eso es que oraba, tenemos que ver a Jesús en su función, y yo quiero que vayan ahí, en el versículo 1 ¿Cómo es que nosotros podemos venir a Dios y acercarnos a Dios?, es por medio de Jesucristo, y empieza el autor de Hebreos a explicar que Jesús fue constituido, fue establecido, fue puesto, fue llamado como un sacerdote a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refiere. Noten esa palabra, fue puesto ahí para mediar, para interceder, para lograr Él que nosotros pudiéramos venir a Dios, fue puesto a favor de los hombres. Y ¿qué es un sacerdote? Un sacerdote es alguien que está cerca de Dios, que tiene acceso a Dios, que tiene entrada al lugar de Dios. Que Dios le escucha, es amigo de Dios. Y también es amigo de los hombres, y se identifica con los hombres, y apela por los hombres y siente lo que los hombres sienten. Es alguien que está en medio, es alguien que es un mediador, que es un intercesor, que es un reconciliador, que está llevándonos a Dios a favor de las cosas de Dios. O sea Él busca nuestro favor, es nuestro embajador, es la persona que intercede, que apela por nuestro bienestar delante de Dios. Ahora, aquí yo no quiero pasar más adelante sin que noten el simple hecho que Dios haya constituido un sacerdote ya es una evidencia de gracia. Él puso a Jesús, dice la escritura que de tal manera amó al mundo pecador que dio a su Hijo, que llamó a Jesús, que constituyó a Jesús para que Él mediara entre Él y los hombres, porque había un problema: un sacerdote tiene que llevar a cabo varias labores y aquí nos dice, nos dice aquí primero que nada que Él está ahí para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados, ¿lo ven ahí en el versículo 1? Está el sacerdote para resolver el problema del pecado, hay un impedimento.

No nos halaguemos hermanas, en nuestro propio nombre, en nuestros propios méritos no podemos nosotros tener acceso al Dios santísimo, al Dios soberano del universo, al Creador de todas las cosas. Somos pecadores y la escritura establece claramente que Dios no puede tener comunión con el pecado, entonces hay un problema, hay un problema que segunda de Corintios capítulo cinco dice, que nosotros éramos enemigos de Dios, que había una enemistad, hay un impedimento y tal vez si tú no conoces a Cristo Jesús, te has sentido como que no te puedes acercar, como que no tienes, tienes ¿cómo voy a venir yo delante de Dios? Si soy muy pecadora; ¿cómo me voy a acercar? Yo sé lo que yo he hecho. Bueno, precisamente porque Dios sabe eso, Él puso a alguien que funcionara como un sacerdote y presentara ofrendas. Y las ofrendas que presentó, no eran ofrendas ajenas, externas, se presentó a sí mismo como sacrificio por los pecados. Luego dice que entonces Él, no solamente como sacerdote, su segunda función en ese oficio sacerdotal, es presentar ofrendas primero, luego dice que Él puede, Él puede mostrarnos misericordia. Él viene a dar, a hacer, a obrar con benignidad, con bondad, Él viene a darnos y a buscar nuestro bienestar. Él está apelando por nosotros, está abogando por nosotros delante de Dios, y la tercera función ¿verdad? La tercera función es que Él está obrando y buscando tener, obtener el favor de Dios para con nosotros. Él está tratando  de extender misericordia con nosotros, pero está a la misma vez obrando en el corazón del Padre moviéndolo a gracia para nosotros, moviendo a que Él tenga misericordia de nosotros.

La labor sacerdotal de Cristo Jesús, es indispensable para que nosotros nos podamos acercar a Él. Él es nuestro mediador, Él ha sido designado, es Cristo Jesús, perfecto representante de los hombres, pero también amado hijo de Dios, amado por Dios y amante de los hombres. Cristo Jesús es nuestro intercesor perfecto, es nuestro mediador perfecto. Anteriormente en Hebreos 2:17 dice que Él tenía que ser hecho semejante a sus hombres en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para ser propiciación por los pecados del pueblo. Cristo, fiel representante de nosotros en todo,  dice aquí: que Él participó hasta de nuestras debilidades, de nuestras flaquezas, Cristo Jesús experimentó nuestra debilidad, experimentó el dolor de la traición, experimentó el hambre, el cansancio, el agotamiento, experimentó el dolor físico, experimentó el repudio y el rechazo de aquellos a los que vino a salvar. Él experimentó estas cosas que algunas traducciones dicen hasta nuestras enfermedades, o sea nuestras, nuestras flaquezas físicas, pero sin pecado dice. Por lo tanto Él nunca tuvo que ofrecer un sacrificio por sí mismo sino que Él fue fiel ofrenda por nuestro… por nuestros pecados.

Por tanto, entonces puesto que tenemos un sumo sacerdote, es que podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia como dice el 4:16. Que nos acerquemos confiados, porque no venimos solos, venimos en Cristo, venimos por medio de nuestro sacerdote, hay alguien ahí que te está esperando en esa sala de oración. Es Cristo. Tú no vas a ir sola ahí, tú no vas a orar sola allí, hay alguien que está contigo, a tu lado, para facilitar, para obtener el favor de Dios, a tu favor, para tu bendición. Cristo Jesús vino, cuando se despidió de sus discípulos les dijo: y voy a estar con ustedes para siempre, no los voy a dejar, a eso he venido y podemos tener entonces gran confianza. Ahora, como Él es nuestro sumo sacerdote, Él obra como nuestro representante al morir por nosotros y nos lava, y nos limpia y nos redime como dice aquí, propicia o redime, expía el pecado, nos quita el pecado, nos lava de nuestra suciedad. Y la suciedad es la maldad del pecado en nuestras vidas, pero no solamente eso, sino que como nuestro representante fiel también nos reviste, que la segunda parte de acá, de este pasaje estamos viendo cómo…cómo Cristo hace dos cosas; nos lava, nos limpia, quita la enemistad pero luego también nos reviste y tenemos que entender que no solamente Cristo perdonó nuestros pecados, sino que el evangelio dice que Él nos da Su propia justicia, nos regala y nos viste de Él, de Su propia justicia. Toma lo nuestro que es el pecado y luego nos da lo suyo que es Su justicia, y aquí la vemos reflejada de una manera hermosa, este divino intercambio como dice segunda de Corintios capitulo 5:21. Dice: El que no conoció pecado nuestro sacerdote, dice; le hizo pecado por nosotros, Él llevó nuestro pecado en la cruz, tomó lo nuestro dice, pero ¿para qué?, para que nosotros entonces fuésemos hechos justicia de Dios en Él. O sea el toma lo nuestro para que luego nosotros recibamos lo de Él, su justicia y ¿cuál es esa justicia hermanos? es algo, hermanas, perdón; es que no estoy acostumbrado a predicarle a puras mujeres, este…pero miren lo que hizo el Señor Jesús; dice que fue llamado por Dios, fue establecido por Dios y luego dice en el versículo siete: "Cristo en los días de su carne ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte y fue oído a causa de su temor reverente y aunque era hijo aprendió obediencia por lo que padeció."

La virtud de Cristo hermanos, en el evangelio lo que se nos anuncia es lo que Cristo vivió al llevar nuestros pecados. Lo que estamos viendo aquí, creo yo que es una representación, es una alusión a lo que sucedió en Getsemaní. Donde Él suplicó, donde Él pidió tres veces, donde Él le dijo al Padre, ¿es posible?, si es posible pase de mí esta copa, ¿Cuál copa? La copa de la ira de Dios, la copa del castigo que merecíamos los pecadores y dijo Jesucristo; si es posible, si hay alguna otra manera. Él anticipaba experimentar y recibir sobre su persona la ira de Dios. Como un maldito fue crucificado en un madero dice el libro de Gálatas, como un criminal, repudiado y desecho, pero abandonado también por Dios, por causa del pecado, fue hecho pecado Él, el santo Hijo de Dios, el Rey Eterno hecho pecado por nosotros, pero ¿cuál fue su oración?, ¿cuál fue su postura? Señor pase de mí esta copa, pero decía, pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras. En otros evangelios dice, no se haga mi voluntad sino la tuya, Él clamó, Él suplicó, Él derramó lágrimas, gotas de sudor como sangre, decía al que podría librarle de la muerte, y fue oído  a causa de su temor reverente, porque Él decía: Señor pero no se haga lo que yo quiero, si no lo que tú quieres, y esa oración le agradó al Padre, esa oración la escuchó Dios Padre. Y le fue concedida, ¿ok? se va a hacer la voluntad del Padre. Hermanos lo que distinguió a Cristo fue Su perfecta obediencia, lo dice en el versículo ocho, aprendió obediencia y dice el versículo nueve, fue hecho perfecto, completó la obediencia que vivió durante sus treinta y tres años, ahí fue completada en Getsemaní, ahí culminó.

Su obediencia que en Filipenses capítulo dos versículo ocho dice; "y hallándose en forma de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz." El mérito de Jesucristo fue su perfecta obediencia, y lo que nos dice el evangelio es que Cristo Jesús vino a revestirnos de eso. Entonces cuando venimos delante del Padre, no solamente no venimos solos, sino que no venimos desnudos. Venimos recubiertos de los méritos de la perfecta obediencia de Cristo Jesús, y esto es algo que debemos decir: no puede ser. Es una justicia, es un mérito foráneo a nosotros. Nosotros no lo hicimos, nosotros no somos así. Pero se nos acredita, se imputa dice Romanos capítulo cinco a nuestra cuenta, a nuestro favor. De tal forma que Dios nos ve y nos ve con ese agrado por la obediencia de otro, de su propio Hijo que ahora nosotros estamos vestidos de ella. Como dice, en Cristo…en Cristo, yo creo que esta es una de las cosas más olvidadas del evangelio. Porque cuántos de nosotros venimos delante de Dios con un sentimiento de que no somos dignos lo cual es cierto. De que Dios no nos va a escuchar porque no lo merecemos, lo cual no es cierto aunque no lo merecemos, pero nos escucha por el intercesor que tenemos, por el mediador que tenemos y por cómo estamos vestidos.

Aquí es donde tienen que levantar su pañuelito y decir: ¡Sí Señor! El evangelio, hermanas es tan glorioso, porque nos está dando algo que es tan sobrecogedor, tan incomprensible, tan asombrosamente rico, que no lo podemos creer. Pero dice, para acercarse a Dios tenemos que acercarnos aferrándonos nuestra fe. Miren que lindo es esto, les voy a dar un ejemplo que el Señor…espero no pecar contra mi Señor al darles este ejemplo. Yo pensaba, ¿cómo puedo explicar esto? Y pensaba en cuando alguno de ustedes ha tenido que ir con su patrón a solicitar un aumento, días de vacaciones o alguna concesión, alguna cosa así. Tú, tus compañeros te van a decir, bueno y qué le vas a decir cuando tu jefe o tu patrón te pregunte, pues ¿sobre qué bases te debe dar lo que le estas pidiendo? ¿Qué has hecho? Es que en este último mes no he faltado más que tres veces, este…es que pues, no he hecho muchas ventas pero le estoy echando muchas ganas y eso debe ser evidente para todos. O sea no tienes realmente bases para ir a pedir que te den tres días de vacaciones en un tiempo a lo mejor crucial para ti, pero no para la empresa. Pero qué pasa si tu patrón es el jefe de la empresa, y tiene un hijo que se entera que tú quieres pedir esa petición, y te dice, mira yo voy a abogar por ti con mi padre, y yo sé que tal vez no tienes muchos méritos para pedirle nada, pero qué te parece yo…este mes me ha ido re – te -  bien. He roto los records de ventas, yo no necesito eso con mi padre, yo puedo tomarme vacaciones cuando yo quiera, pero yo te los voy a regalar. Mi cartera y mis ventas te las voy a regalar a ti, para que te las pongan a tu favor como su tú las hubieras vendido. Y yo voy a entrar contigo cuando vayas a pedir ese aumento. Ahora, sí dijeron ¡Sí Señor! ¿verdad? ¿Qué piensas tú de ese hijo del patrón? Dices, ¿por qué haces esto? Dice porque yo te amo, porque quiero ayudarte, porque quiero servirte, porque quiero regalarte, porque soy generoso. Y tú vas y le pides ahí a tu jefe. El hijo le dice pa ayúdalo, concede lo que él quiera y tú dices algo que va a ser mi último punto, le dices, mire, señor yo no merezco que usted me de nada, pero yo le pido esos tres días de vacaciones porque tengo que ir a visitar a mi madre en tal lugar, pero mire no se haga como yo quiero; que se haga como usted quiera…usted dígame. El padre voltea con el hijo, el hijo le sonríe y el padre le dice, estos méritos son extraordinarios,  mi hijo está sonriendo. No te tomes tres días…tómate dos semanas y vete de vacaciones.

Patricia de Saladín: Ese es el pastor Carlos Contreras con una ilustración muy útil. Él estuvo hablándoles a un grupo de más de cuatro mil mujeres en la conferencia Mujer Verdadera ´17 en Querétaro - México, podrás escuchar la conclusión de este mensaje mañana en la transmisión de Aviva Nuestros Corazones, también puedes ver el video del pastor Contreras, predicando este mensaje en avivanuestroscorazones.com.

Ahora, si hablamos de vestimenta, espiritualmente hablando ¿cómo estas vestida? ¿Estás vestida con las vestimentas puras de la justicia de Cristo? O ¿estás tratando de remendar los trapos sucios de tu propia justicia? No es alentador saber que cada hijo de Dios está apropiadamente vestido para acercarse ante Él en oración.

Annamarie Sauter: Patricia estará de regreso con nosotras para concluir este tiempo en oración, pero primero quiero que sepas acerca de un recurso gratuito que puede ayudarte a tener una vida de oración más significativa. Es un folleto escrito por Nancy Demoss de Wolgemuth, llamado Mis Peticiones Personales. Contiene diez peticiones que ella ora con frecuencia para sí misma y está escrito en forma de diario de oración, creo que te será muy útil. Descarga tu copia a través de nuestra página web avivanuestroscorazones.com.

A través de nuestra página también puedes dejar un comentario en el programa de hoy. ¿Te fue útil la enseñanza? ¿Tienes alguna pregunta? Haz clic en la pestaña que dice radio, ve al final de la transcripción y únete o comienza una discusión, pero más importante aún habla acerca de lo que has escuchado con tus amigas.

Bien, mañana el pastor Contreras concluirá con su mensaje acerca  de la razón por la que Dios escucha nuestras oraciones. Además escucharemos un testimonio poderoso de una persona que buscaba amor en el lugar incorrecto. Paulina Torres comparte lo que Dios ha hecho en su vida, bien ahora oremos con Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: ¡Oh Padre! cuántas gracias te damos. Gracias Señor por haber provisto ese sumo sacerdote perfecto, Señor, no como los hombres que tienen que ser muchos para perdonar pecados y para luego Señor seguir uno tras otro pidiendo perdón por sus propios pecados y aún Señor por los del pueblo; sino que tú nos diste tu Hijo, a tu Hijo unigénito y Él es nuestro Sacerdote, nuestro Sumo Sacerdote para siempre. Habiendo entrado a tu presencia una sola vez y para siempre habiendo hecho perfectos a los santificados. Gracias por esa sangre derramada, esa sangre que nos limpia de todo pecado y no solamente  que nos limpia de todo pecado sino que tenemos ese sumo sacerdote que se compadece de nosotros. Gracias porque, por haber sido tentado en todo, entiendes y te compadeces de cada una de nosotras. Pero sin pecado y así porque eres sin pecado, porque eres el Hijo perfecto ahora estás sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. Gracias por esa vida perfecta, gracias por esa obediencia perfecta a toda la ley –a todas las demandas de la ley– que ha sido ahora puesta a nuestra cuenta. Gracias Señor por habernos comprado de ese mercado de esclavos y habernos hecho ahora parte  de la familia de Dios. Gracias por ese velo que se rasgó, gracias por ese camino nuevo y vivo que ahora tenemos como una entrada, como una invitación constante, veinticuatro días, los siete días de la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año, invitándonos, acércate, acércate confiadamente para que encuentres gracia y misericordia para el oportuno socorro. ¡Oh Señor! ayúdanos, ayúdanos a buscarte constantemente, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año. ¡Oh Padre! ayúdanos a buscarte, a buscarte con fervor, ayúdanos y derrama oh Dios, ese espíritu que mora dentro de nosotros ayúdanos a vivir en el poder de ese Espíritu Santo que mora en nosotros. Oro por cada mujer que nos escucha ahora, Señor ayúdalas, ayuda a cada mujer a vivir la hermosura del evangelio, en este día y todos los días de su vida, en el nombre de Jesús. Amén.

Annamarie Sauter: Aviva Nuestros Corazones con Nancy Demoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.




 

 

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