Podcast Aviva Nuestros Corazones

El llamado de Dios para todas las madres

Carmen Espaillat: Cuando te encuentras con mujeres que no entienden la verdad de la Palabra de Dios, ¿cómo respondes?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Si soy una persona espiritualmente madura, miraré a estas jóvenes como una oportunidad y una responsabilidad de involucrarme y de ser de influencia en sus vidas; amarlas, caminar con ellas desde donde ellas están, y con paciencia, gentileza y amabilidad acompañarlas, como otras lo han hecho conmigo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

A lo largo de la historia, grupos de creyentes al ver los desafíos de sus días, han respondido con declaraciones de fe. Nuestro equipo ha notado algunas de las preguntas que nos hacemos al día de hoy, y ha respondido con un documento llamado «Manifiesto de la Mujer Verdadera». Encuéntralo en nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Este año hemos estado transmitiendo varias series basadas en el manifiesto. Puedes encontrar el acceso a estas en la transcripción de este programa, allí en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bien, aquí está Nancy con la continuación de nuestra serie actual.

Nancy: Dawson Trotman fue el fundador de los Navegantes. Vivió durante la primera parte de los 1900. De hecho, se ahogó a la edad de 50 años tratando de rescatar a alguien que se estaba ahogando. Así es que no tuvo una vida muy larga. Pero sin embargo él dejó un ministerio maravilloso, el ministerio de los Navegantes; pero él también dio una vez un mensaje muy especial que me he esforzado tratando de encontrar la fecha exacta en que él dio este mensaje, pero no he podido encontrarla, solo sé que fue durante la primera mitad de los 1900, y ese mensaje se titula, «Nacemos para reproducirnos» (Born to Reproduce).

Ese mensaje se encuentra en un pequeño libro en un folleto, que no es para nada largo, y ahí él habla sobre el paralelo entre la reproducción física y la reproducción espiritual. Y Trotman dice: «Existen solamente algunas cosas que impedirán que los seres humanos se multipliquen en el área física», y entonces él detalla tres de esos impedimentos en el ámbito físico. Primeramente, si nunca se casan, si no hay una unión, si no están unidos. Y ahí, él hace el paralelo de que si estamos en unión con Cristo nos reproduciremos espiritualmente.

Un segundo obstáculo en el ámbito físico sería un padecimiento o una discapacidad, una enfermedad en alguna parte del cuerpo que sea necesaria para los fines reproductivos. Entonces él hace la analogía hacia la esfera espiritual, él dice que, «el pecado es la enfermedad que puede impedir que nos reproduzcamos espiritualmente».

Y luego, el tercer obstáculo es la inmadurez. Y él llama la atención a que los niños pequeños no pueden reproducirse, no pueden tener bebés. Un jovencito debe primero crecer hasta tener la madurez suficiente para ganarse la vida, y la jovencita debe tener edad suficiente para poder cuidar un bebé. Así es que él dice: «Nada debajo del cielo, con excepción del pecado, la inmadurez y la falta de comunión con Cristo, puede ponerte en una posición espiritual donde no puedas reproducirte».

Y todo esto nos trae al siguiente punto en el Manifiesto de la Mujer Verdadera. Estamos analizando lo que significa ser mujeres bíblicas, mujeres verdaderas de Dios en nuestros valores, en nuestro corazón, en la manera en que vemos las cosas, y el hecho de que estemos dispuestas a aceptar el sufrimiento, como hablábamos en la última sesión. Ahora vemos nuestra responsabilidad de reproducirnos en otros. No solamente tener todo esto en y para nosotras sino reproducirlo en otras. El manifiesto dice:

«Declaramos que las mujeres cristianas maduras tienen la responsabilidad de dejar un legado de fe, discipulando a las más jóvenes en la Palabra y los caminos de Dios, y modelando a la siguiente generación vidas de fructífera feminidad.»

Es una manera más larga de decir lo que Aviva Nuestros Corazones tiene como nuestro lema: llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Eso es lo que estamos haciendo. Ésa es nuestra misión. Estamos llamando a la mujer no solo a experimentar libertad y plenitud en Cristo, sino también a ser fructífera. No solo a tomarlo todo para ella sino también a darlo. De manera que un indicio de madurez es que te reproduzcas espiritualmente; que pases a otras lo que Dios te ha dado.

Una característica de madurez espiritual es la capacidad de reproducirse espiritualmente. Hebreos capítulo 5 lo aclara de una manera poderosa. El contexto se encuentra en los versículos anteriores (voy a comenzar con el versículo 11). Pero antes de esto, Hebreos capítulo 5 habla de Jesucristo como sacerdote según el orden de Melquisedec. El autor de Hebreos dice en el versículo 11: «Acerca de esto (o sea de este tema) tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír». No tienen la capacidad para aceptar la verdad de que Jesús es un sacerdote según el orden de Melquisedec.

Versículo 12: «Pues aunque ya debierais», la versión de Reina Valera dice: «Pues debiendo ya de ser maestros a causa del tiempo». ¿A qué se refiere con eso de a causa del tiempo? Bueno se refiere a todo el tiempo que tenían de conocer a Cristo y de caminar con Él. Para este tiempo «ya debierais de ser», ¿debierais de ser qué? «debierais ser maestros». No está diciendo que todos deben tener un aula un salón de clases o que todos deben tener un ministerio en la radio o estar escribiendo libros. Pero sí está diciendo que ya deberíamos estar enseñando a otras estas verdades. Pero «otra vez», sigue diciendo, «tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido».

¿A qué les suena eso? ¡Suena como a un bebé! Ustedes son bebés espirituales. Bueno, no hay nada de malo en ser un bebé espiritual si eres una nueva creyente. Pero he conocido cristianas que supuestamente han sido creyentes por 15, 20, 30, 40 y hasta 50 años, y siguen tomando leche de sus biberones, no pueden asimilar alimento sólido, no pueden discernir en absoluto las verdades espirituales profundas y no pueden enseñar a otras. Hay algo está mal con toda esta imagen.

En los versículos 13-14 sigue diciendo:

«Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal».

Algún día me gustaría hacer toda una serie tan solo en este asunto de la madurez espiritual, cómo se ve, y cómo sucede. Pero permítanme solamente dar un panorama rápido de las dos características de inmadurez que vemos en el ámbito físico o espiritual.

Dependencia de otros para que nos provean alimento y cuidado básico: Si no te puedes alimentar por ti misma física o espiritualmente, entonces eres un bebé. Eres inmadura. Así que la incapacidad para alimentarte por ti misma, el ser dependiente de otros para proveer alimento y cuidado básico, esa, es una característica de inmadurez.

Una segunda característica de inmadurez es el hecho de que se seas incapaz de reproducirte espiritualmente. Pablo habla de estas dos cosas. Ustedes por un lado necesitan leche, necesitan que alguien les alimente, y no pueden enseñar a otros. Esa es una evidencia de que estos creyentes eran espiritualmente inmaduros.

Ahora, las características de madurez espiritual son justamente lo opuesto. Número uno, puedes digerir comida sólida. Puedes sentarte y escuchar a alguien dar una enseñanza sobre Jesús como sacerdote según el orden de Melquisedec, sin quedarte dormida o que tus ojos se pongan vidriosos; porque estás interesada, tienes hambre. Tu corazón está abierto porque eres madura y estás lista para comer alimento sólido. Estás lista para la carne, la puedes digerir.

La segunda característica de madurez espiritual es que enseñas a otras. Lo pasas a otras. Y de nuevo, esto no tiene que llevarse a cabo necesariamente en un marco formal. Sino en la vida diaria. Tienes la meta de ver a aquellas a tu alrededor llegar a la madurez en Cristo, a que vivan vidas fructíferas espiritualmente, y a que se aferren a la feminidad bíblica. Así es como este movimiento se difunde, de una vida a otra.

Mientras estamos analizando esta declaración en el Manifiesto de la Mujer Verdadera, permítanme hacerles una pregunta. Estamos hablando sobre mujeres cristianas maduras que tienen la responsabilidad de dejar un legado de fe. ¿Eres una mujer cristiana madura? Piénsalo bien. Y si la respuesta es no, entonces la pregunta que sigue es, «¿por qué no?» ¿Se debe a que hace poco tiempo que eres cristiana, o a que no has estado haciendo lo que se necesita para crecer espiritualmente?

Pero si eres una mujer cristiana madura, entonces tienes la responsabilidad de reproducirte espiritualmente en la vida de mujeres menos maduras. Ahora, debo admitir que en ocasiones me siento inquieta (internamente) por la falta de discreción y la falta de madurez entre las jóvenes de hoy. En realidad no todas. Y gracias al Señor, aún hay algunas jóvenes maravillosas, piadosas, en nuestros días. Pero miro algunas de estas jóvenes y me pregunto, «¿pero cuál es el problema? ¿Por qué no pueden vestirse apropiadamente?»

Lo que sucede entonces es que me vuelvo crítica, con cierto sentido de superioridad, como justa en mi propia opinión. Entonces me retraigo. No quiero estar entre ellas. ¿Quién querría pasar tiempo con ellas? ¡Son tan simples! No piensan en otra cosa que no sea en los muchachos.

¡Pero no! Esa no es la manera de pensar. Si soy una persona espiritualmente madura yo voy a mirar a estas jóvenes como una responsabilidad y como una oportunidad que Dios me está proveyendo de involucrarme y ser una influencia en sus vidas; voy a amarlas y voy a comenzar con ellas ahí donde están, y voy a ser paciente, gentil, bondadosa y voy a conducirlas amorosamente de la misma manera que otros lo han hecho conmigo.

Pablo le dijo a Timoteo: «Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» (2 Timoteo 2:2). Siempre debe existir esta línea en que la fe se está pasando de una a otra. Cuando se trata de la feminidad bíblica, las personas de nuestros días no lo entienden. Las cristianas no entienden y las mujeres en la iglesia tampoco lo entienden. Pero, ¿cómo van a entenderlo? ¿Cómo van a entender estos principios básicos que harán sus vidas como mujeres, plenas, gozosas y productivas?

Bueno, los van a entender cuando los vean en ti, cómo los vives, y te pares a su lado y las tomes bajo tus alas y entonces las nutras. Por eso es que comenzamos con el principio anterior de que las mujeres están hechas para ser dadoras y sustentadoras de vida. Dios nos ha diseñado con este instinto, con esta capacidad para sustentar, para nutrir y debemos usar esta capacidad al discipular mujeres sobre asuntos de feminidad bíblica.

Ese es realmente el tema de una las series en las que invertimos meses hace un tiempo, Tito capítulo 2 de los versículos 3-5, donde habla de que las mujeres mayores son llamadas a vivir vidas reverentes, «que enseñen lo bueno, y ellas deben enseñar a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos» (Tito 2:3-5).

Se infiere que estas jóvenes no saben cómo hacer estas cosas. ¿Cómo entonces se supone que van a aprender? Bueno, se supone que nosotras les enseñemos. Y no se supone que les enseñemos solamente al instruirlas en estudios bíblicos, aunque eso es importante, sino que se supone que les enseñemos siendo un modelo para ellas, trayéndolas junto a nosotras, en el contexto de la vida diaria. Permítanme decir que esta es una responsabilidad para cada mujer cristiana, no solo para aquellas que escriben libros o que tienen programas de radio, o que tienen algún don en particular para liderar o enseñar.

Tengo que admitir que es más fácil y más cómodo permanecer con mujeres que están en la misma etapa de vida que nosotras, que son de la misma edad que nosotras, en lugar de estar alcanzando a otras que están en una etapa diferente de la vida. Honestamente, es difícil conectarse con algunas de estas mamás jóvenes debido a que tienen todos estos niños pequeños. Es difícil juntarse y aún es difícil mantener una conversación. Pero ese es el contexto en que estas mujeres deben crecer espiritualmente.

Entonces la pregunta es, ¿cómo podemos acercarnos a ellas, venir a su lado? Bueno, es una realidad que muchas veces no se puede tener una conversación de adultos porque siempre hay niños alrededor. Pero es así que estas mamás están viviendo. Entonces, ¿cómo podemos acercamos a ellas para caminar juntas? Bueno ama a sus hijos y ámala a ella y anímala, bendícela, ayúdala en esta etapa de la vida a entender y abrazar lo que significa ser una esposa piadosa, una madre piadosa, una mujer de Dios.

Y entonces te pregunto: ¿Tienes amigas que no son de tu edad? ¿Tienes amigas que no están en tu sector demográfico? Esto es algo muy importante si es que vamos a cumplir con esta responsabilidad.

Porque cuando hablamos de discipular, de aconsejar, mujeres mayores enseñando a mujeres más jóvenes, existen muchas objeciones que surgen de manera natural. Están aquellas que sienten que no saben cómo hacerlo. Permítanme decirles que solo tienen que pedirle a Dios que les muestre cómo. Van a ir creciendo conforme den esos pasos de fe. Y recuerda, esto no tiene que ser bajo un programa formal o estructurado. Hay algunos muy buenos si quisieras usarlos que pudieran ayudarte.

Pero no tienes que ser una erudita bíblica. No tienen que tener un tiempo oficial para juntarse cada semana, aunque eso ciertamente ayudaría. Pero lo que más necesitas es ser intencional respecto a buscar tener este tipo de relaciones en donde estés, porque estás compartiendo con ellas tu vida.

La Escritura dice en Marcos capítulo 3 en el versículo 14, que Jesús escogió 12, «para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar» para enseñar, para sanar y para hacer todas esas cosas. Después que Jesús ascendió al cielo, fue que los demás reconocieron que Pedro y Juan y todos los otros discípulos, habían estado con Jesús. Ahí y así es donde se lleva a cabo el discipulado. Es en el curso, en el transcurso de la vida diaria que se lleva a cabo mucho del discipulado. Se capta más de lo que se enseña. Positiva y negativamente también, esa es la realidad.

Solamente muestra tu interés en las personas. Busca a estas mujeres jóvenes, adolescentes, universitarias, jóvenes en sus veinte, quizás mamás jóvenes –escúchame bien, siempre hay alguien para quien tú eres una mujer mayor– así que mira cual es el grupo de mujeres más jóvenes al que tú vas a discipular. Cuando las veas, involúcrate. Míralas a los ojos. Hazles una pregunta. ¿Cómo vas con... con lo que sea, con la escuela, con las tareas, con los exámenes, con los chicos, quizás con relación con sus padres, o con sus hijos? Haz preguntas.

Entonces escucha. Muestra interés, déjale saber que a ti te importa. Créeme cuando te digo que muchas de estas jóvenes realmente lo que necesitan es simplemente saber que le importan a alguien. No les importa el hecho de que tengas el cabello gris, o no te vistas de la manera que ellas lo hacen. Si las amas, si te extiendes hacia ellas, si eres intencional en involucrarte, ellas van a responder a eso.

Esto es un estilo de vida mientras vas encontrando personas en circunstancias y situaciones de todos los días, y entonces les apuntas hacia Cristo y compartes con otras mujeres en distintas etapas de la vida. Hay asuntos hormonales, asuntos de hijos, del matrimonio, de la soltería. Los temas que sean, muchos de ellos giran alrededor de la feminidad y nuestra etapa en la vida. Y como mujer puedes acercarte a ellas de una manera que quizás su pastor no puede hacerlo, no porque él no sea muy importante, y muy necesario en la predicación de la Palabra.

Pero hay una razón por la que Pablo le dijo a Tito que pusiera a las mujeres mayores a enseñar a las más jóvenes. Hay cosas de las que pueden hablar, cosas que tú puedes explicarles, cosas que tú puedes ilustrar con tu propia vida, de una manera que un hombre no podría hacerlo. Así es que sé intencional al conectarte con la vidas de aquéllas que vienen detrás de ti, detrás de nosotras.

A lo largo de los años en diferentes momentos he tenido varias parejas jóvenes quedándose en mi casa. Una de estas parejas se mudó conmigo. De hecho, ella se mudó antes de que se casaran, y luego cuando se casaron, él se mudó. Solamente iban a quedarse por unos pocos meses y terminaron quedándose tres años y medio. Durante ese tiempo ellos tuvieron dos hijos. De manera que tuve un pequeña familia creciendo ahí en mi casa. Es una pareja que ama a Dios, y le sirve en el ministerio.

Pero todo esto o la mayor parte era nuevo para ella. Su mamá murió cuando ella era una adolescente. No había tenido a nadie que se acercara a ella y le recordara que así como se estaba sintiendo a dos semanas después de haber tenido su segundo hijo, trece meses después de haber tenido el primero, no es como se iba a seguir sintiendo siempre, y que iba a poder superarlo. Alguien que te cuide, alguien que te retroalimente.

Yo no soy mamá y en ese entonces no estaba casada, pero sí he caminado con el Señor por algunos años más que estas jóvenes. Qué privilegio es invertirme en sus vidas.

Y en ese entonces como soltera pensaba, «wow, ya quiero tener mi casa para mí sola». Pero también pensaba, bueno pero esto bueno para mí, es bueno por muchas razones, es bueno también para estas jóvenes. Y es una gran oportunidad para vivir el mensaje de Tito 2, en la medida en que me voy convirtiendo en una mujer madura de Dios.

Puede que te sientas como un fracaso, y pienses, «es que yo no tengo nada que compartir con estas mujeres porque no he sido una mujer verdadera de Dios». Bueno, pues entonces comparte de tus fracasos. Que pueda verse, que se manifieste el poder de Dios en medio de tu debilidad. Estas jóvenes necesitan ver que eres vulnerable, que eres débil, y lo que debe hacerse cuando se está débil y se es vulnerable.

A las personas les gusta oírnos hablar de nuestros fracasos. Siempre que comparto abiertamente de mi vida y de mis fracasos en la radio o en mis libros, las personas regresan y me dicen, «muchas gracias por compartir eso». Y entonces les pregunto pero, «¿qué pensaban? ¿Piensas que yo nunca peco? ¿O piensas que yo nunca he sido tentada? ¿Piensas que nunca me enojo ni guardo rencor?

Bueno, en realidad no sé lo que pensamos, pero necesitamos saber que todas estas cosas que nos suceden son comunes a todas las demás, las tentaciones, las pruebas, las luchas. Y déjame hacer un paréntesis aquí para aquellas que son jóvenes, he oído a muchas jóvenes decir que esto es lo que más anhelan obtener de las mujeres mayores, pero que no lo logran. Que no se lo dan, que están demasiado ocupadas o no pueden ayudarlas. Y entonces las mujeres mayores por otro lado dicen que las jóvenes no quieren su ayuda.

¿Saben qué jóvenes? Den un paso adelante. Acérquense a estas mujeres y díganles, «¿podrías orar por mí? ¿Querrías orar conmigo?» Y busquen la manera en que Dios quizás quiere invertir en sus vidas a través de estas mujeres mayores, y que quizás no sea la manera en que ustedes lo hubieran definido. Quizás no podrán juntarse una hora una vez a la semana. Pero sí puede ser que haya personas en distintas áreas de tu vida que están ahí para animarte para bendecirte y para ayudarte en tu crecimiento.

En Lucas capítulo 1, quizás recuerdas la historia de cómo María de Nazaret recibió un mensaje de un ángel de que iba a tener un hijo. ¿Qué nos dice ese pasaje de lo que ella hizo después? En el versículo 39 dice que ella se fue a buscar a una mujer mayor.

«En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet» (v. 39-40).

Y sabemos que Elisabet y Zacarías eran parientes, quizás primos, pero eran mucho mayores que María.

María probablemente tenía 13 o 14 años de edad, y para Zacarías y Elisabet ya los años de procrear habían pasado. Dios intervino milagrosamente, y ahora Elisabet estaba embarazada, y meses después también María estaba esperando. Estas mujeres estaban en extremos opuestos en el espectro de la etapa de la vida, y María va a encontrarse con Elisabet, el versículo 41 dice:

«Y aconteció que cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque he aquí, apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. Y bienaventurada (tú, María) la que creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor» (v. 41-45).

Aquí tenemos a una joven, una adolescente cuyo mundo acaba de ser volteado al revés. Ella está enfrentándose con un dramático cambio en su vida. Está entrando a una nueva etapa de la vida para la cual nada pudo haberla preparado. ¿A quién podía volverse por ayuda para navegar en estas aguas? María sabía justamente hacia quién ir, a una mujer mayor que conocía al Señor y había experimentado Su realidad en su propia vida, una mujer que podía ayudarle a tener el valor, la gracia y la perspectiva de Dios para mantenerse en curso.

Me encanta observar la manera en que esta mujer mayor, Elisabet, saludó a María. La hizo sentir bienvenida, fue llena con el Espíritu, fue humilde y tierna, bendijo a María, y cómo Elisabet confirmó el mensaje que María había recibido del Señor. Ella le infundió fe a esta joven y la animó en este nuevo llamado que muy pocos iban a entender.

Y te das cuenta que Elisabet mantuvo a María en su casa por tres meses. El primer trimestre del embarazo de María era el último trimestre del embarazo de Elisabet. Aquí está esta mujer en su tercer trimestre, una mujer mayor y embarazada, pasada ya la edad de procrear, con esta adolescente embarazada viviendo en su casa con ella durante tres meses, ambas esperando. Solo pregúntate o imagínate de qué habrán estado hablando durante ese tiempo.

Pero sin duda que se habrán animado la una a la otra. Y sin duda, Elisabet, como la madre de Juan el Bautista, fue la transición del antiguo pacto al nuevo, ella se invirtió en la vida de esta joven, la madre de nuestro Señor.

Tenemos una amplia gama de mujeres que se conectan con Aviva Nuestros Corazones de maneras diferentes –desde jovencitas, hasta mujeres mayores. Pero en ocasiones he compartido con nuestro equipo que si tuviera que escoger solo un grupo demográfico en el cual enfocar este ministerio, creo que sería entre las de 50 años en adelante, las que tienen el nido vacío. Me parece que hay aproximadamente 77 millones de mujeres en esa categoría. Hay muchísimo potencial ahí, esperando ser soltado y puesto en libertad.

Tenemos tantas oportunidades, y me refiero a esa categoría de mujeres. Tenemos tantas oportunidades y tantas responsabilidades de moldear los corazones, los pensamientos, el carácter de las generaciones que vienen detrás de nosotras.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado invitando a invertir tu tiempo y energía en dejar un legado que durará para siempre.

¿Estás invirtiendo tu vida en dejar un legado a la próxima generación? ¿A quién ha puesto Dios en tu camino hoy, alguien a quien te pudieras acercar para ministrarle?

Para ayudarte en tu caminar de fe, tenemos a tu disposición diversos recursos que puedes buscar según tu necesidad o etapa de la vida en que te encuentras. Haz uso del buscador en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, y busca recursos por Escritura, tema o autor.

Seguramente has escuchado la palabra, «Aleluya» una y otra vez. Pero, ¿sabes lo que esa palabra significa? Descúbrelo mañana, y más que eso, descúbre por qué es importante para tu vida. Te esperamos para una próxima serie, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Diciendo: «Sí, Señor» juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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