Podcast Aviva Nuestros Corazones

Una perspectiva del sufrimiento

Carmen Espaillat: Perseverar en el sufrimiento para la gloria de Dios, puede producir muchos frutos buenos.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Nos dará una visión más grande de Dios. Nos dará una visión más humilde de nosotras mismas. Nos dará una visión más compasiva de los demás. Dios usará el sufrimiento para darnos una visión correcta de esta vida y una mayor visión de la eternidad.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy ha estado enseñando a lo largo del Manifiesto de la Mujer Verdadera durante todo este año. Encuentra el acceso a este documento y a las series anteriores, en la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy continuamos con la serie titulada, «El Manifiesto de la Mujer Verdadera: Afirmaciones, parte 3».

Nancy: Algunas de ustedes quizás están familiarizadas con un libro para niños llamado, «Vamos a cazar un oso», por Michael Rosen. En ese viaje, la familia se encuentra con tiempos difíciles: una pradera larga y ondulada, un río frío y profundo, un lodo espeso, un bosque grande y oscuro, y una tormenta de nieve. Y todas la veces ellos se dicen: «No podemos pasar por encima. No podemos pasar por debajo, ¡oh no! Tenemos que atravesar la tormenta».

Lo vi y pensé, «bueno esta es una fotografía de la vida». Todos nos encontramos con tiempos difíciles: Diagnóstico de cáncer, descubres que tu cónyuge te está siendo infiel, pierdes tu empleo, descubres que el hijo que esperas tiene una condición de salud que amenaza su vida. No tenemos control sobre estas cosas. No puedes pasar por encima de ellas. No puedes pasar por debajo de ellas. No puedes ir alrededor de ellas. No tienes otra alternativa que no sea atravesar por esos tiempos difíciles.

Creo que muchas veces las personas piensan que la vida cristiana está supuesta a protegerlas de tiempos difíciles. «Si caminas con Dios, te va a ir mejor». Así, que hay este sentir de, «yo pensaba que si criaba a mis hijos correctamente, ellos serían buenos». «Yo pensaba que si era una buena esposa, mi esposo se salvaría y se convertiría en un hombre cariñoso y en un líder espiritual».

Pero nada de eso ha sucedido. La vida en un mundo caído no funciona. No hay fórmulas que funcionen, y Dios no promete ningunas fórmulas que funcionen. Son muchas las personas que han probado vivir la vida cristiana, pensando que la vida funcionaría, cuando no funciona; y luego se sienten desilusionadas, se desaniman, se deprimen, y muchas veces hasta renuncian a su fe.

En el día de hoy vamos a ver una afirmación en el Manifiesto de la Mujer Verdadera que es muy importante. De nuevo, muchas de estas afirmaciones no se relacionan solo con las mujeres. Son el cristianismo básico 101 y son cosas que debemos entender y vivir si estamos viviendo nuestra feminidad o nuestra masculinidad en el caso de los hombres. Hoy vamos a ver esta afirmación importante que dice así:

«El sufrimiento es una realidad inevitable en un mundo caído; en ocasiones seremos llamadas a sufrir haciendo lo correcto, mirando la recompensa celestial antes que los deleites terrenales, por el bien del evangelio y el avance del reino de Cristo».

El sufrimiento. A no ser que en este mismo momento te encuentres sufriendo, no siempre te encuentras entrando a una biblioteca cristiana, o en el internet buscando un libro o una serie de mensajes o un programa de radio o un DVD, acerca del sufrimiento. Solo buscas de ese tema en particular cuando estás atravesando por el sufrimiento o tienes alguna necesidad urgente o desesperada. En el transcurso de las cosas cotidianas, el sufrimiento no es un tema acerca del cual estamos ansiosas por convertirnos en expertas.

Alguien una vez dijo que «sufrir es desear lo que no tienes o tener lo que no quieres». Eso puede verse de diferentes formas o grados. Desde atascos en el tráfico, como alguien dijo, hasta los impuestos, los tumores y todo lo demás.

Uno de los problemas en la actualidad es que no tenemos una buena teología del sufrimiento, y la teología que tenemos frecuentemente está errada. Se nos dice que cuando sufrimos, hay algo que está mal, que estamos fuera de la voluntad de Dios. Y eso puede ser verdad, pero no siempre es cierto. Tenemos todo tipo de pensamientos mezclados acerca del sufrimiento.

Permíteme decirte, no eres necesariamente menos piadosa porque estás sufriendo, y no eres necesariamente menos piadosa porque no estás sufriendo. Algunas veces puedes sentirte culpable porque no estás sufriendo.

Recuerda que hay etapas en la vida. Muchas personas no siempre están sufriendo, pero eventualmente el sufrimiento se hará presente en la vida de cada persona. El sufrimiento es una realidad inevitable en un mundo caído. Así que tenemos que esperarlo. A muchas personas les toma por sorpresa. Esperan siempre que todo les salga bien. Pero el sufrimiento es común para todos.

Hay diferentes tipos de sufrimiento:

  • Algunas veces sufrimos las consecuencias de nuestro propio pecado. La Biblia llama a eso disciplina, es disciplina.
  • Algunas veces no tiene nada que ver con nuestras decisiones, pero es tan solo porque vivimos en un mundo caído, y vivimos con las ramificaciones e implicaciones de este mundo con los resfriados, dolores de cabeza, tumores y accidentes de carro. Es la vida en un mundo caído.
  • Otras veces, somos perseguidas o sufrimos precisamente porque hacemos lo que es correcto. Algunas veces, eso es lo más difícil de entender.

Ahora, al decir que el sufrimiento es inevitable —solo un paréntesis aquí— no estamos diciendo que no tratemos de aliviar el sufrimiento cuando esté a nuestro alcance el poder hacerlo.

Tampoco estamos justificando el abuso. Algunas personas han leído esta porción del manifiesto y han dicho que se puede entender que una persona que esté en una relación o en un matrimonio abusivo, puede pensar que estamos diciendo: «Oh, es correcto que estés sufriendo de esta forma». No estamos diciendo que te conviertas en un saco de boxeo en tu matrimonio.

De nuevo, hay enseñanzas bíblicas, hay recursos y ayuda. Hay recursos que tenemos disponibles aquí en Aviva Nuestros Corazones para ayudarte si te encuentras en esa situación, y queremos animarte a que busques ayuda en tu iglesia. No estamos diciéndote que corras hacia el peligro o que permanezcas en él.

Pero el hecho es que el sufrimiento es inevitable, aun para aquellas que hacen lo correcto y que están tratando de servir al Señor.

Puede que estés tratando de ser una esposa piadosa, pero tu esposo no está buscando al Señor, y eso crea un grado de sufrimiento. No estoy solo hablando de abuso, estoy hablando también de otros tipos de sufrimiento en ese matrimonio o en tu lugar de trabajo.

Y hoy quiero que veamos solo dos versículos que han estado en mi corazón, mientras meditaba acerca de este tema sobre el sufrimiento, especialmente el sufrimiento mientras hacemos lo correcto, porque quizás esta sea la más inexplicable forma de sufrir.

El primer versículo se encuentra en Mateo, capítulo 10. Este no es un pasaje que hubiera considerado poner en este programa, pero durante los últimos días en mi tiempo de quietud me encontré con él. Mientras meditaba en él, pensé, «wow, esto se relaciona con lo que estamos hablando aquí».

En el capítulo 10 del Evangelio de Mateo, Jesús envía a los doce discípulos a sanar los enfermos y a predicar el evangelio del reino. Quizás podrías haber pensado que las personas estarían entusiasmadas con esto, los sordos pueden oír, los ciegos pueden ver, los leprosos son curados, el evangelio ha llegado, el reino ha llegado, la noche se ha convertido en día. Hubieras pensado que las personas le darían la bienvenida a este ministerio y a este mensaje.

Pero antes de que ellos salieran Jesús les dijo, en las instrucciones que les dejó, que algunas personas les iban a resistir. Algunas personas los iban a rechazar a ellos y a su mensaje, al igual que rechazaron a Cristo.

Así que en el versículo 16 del capítulo 10 de Mateo, Jesús dice: «Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas». Ovejas en medio de lobos, eso suena peligroso para mí. Eso no suena como una historia que tendría un final feliz. Esas ovejas en medio de lobos son vulnerables, y de hecho, tienen poco chance de sobrevivir.

Podrías esperar que un pastor hiciera todo lo que estuviera a su alcance, todo lo que estuviera bajo su poder para proteger a sus ovejas de los lobos, tratar de tener a sus ovejas alejadas de los lobos, tanto como le fuera posible. Pero aquí Cristo, quien es el Buen Pastor, dice que Él deliberadamente está enviando a sus seguidores entre lobos, y que ellos van a ser lastimados. Él no les promete colocarlos dentro de un capullo ni les dice, «bueno, mi querido cristiano bondadoso, porque me sirves, no saldrás lastimado».

Él les continúa dando más detalles. Mira el versículo 17:

«Pero cuidaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y hasta seréis llevados delante de gobernadores y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles».

Habrá un tipo de sufrimiento que ocurrirá aun dentro de las familias, porque las familias se dividirán, quienes siguen a Cristo y quienes lo rechazan. Versículo 21:

«Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre».

Jesús sabía que esto vendría. Él estaba tratando de preparar a Sus discípulos. Él está tratando de prepararnos para que perseveremos. Eso es lo que Él dice: «pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo». No estamos diciendo que somos justificadas porque perseveramos, pero sí perseveramos porque hemos sido justificadas y esa es la evidencia.

«Un discípulo no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor. Si al dueño de la casa (a Jesús) lo llamaron Beelzebú (que es una referencia a Satanás), ¿Cuánto más a los de su casa?» (vv. 24-25).

El mundo odia a Cristo, y Jesús lo que está diciendo es: «Ellos volcarán todo su odio sobre mis seguidores». Si Cristo sufrió por hacer lo bueno, si Él fue rechazado, ¿podrían aquellos que son como Él y quienes le siguen, esperar un trato diferente?

Ahora, permíteme llevarte a otro pasaje donde quiero que pasemos el resto del tiempo. Filipenses, capítulo 1.

Hemos visto que el sufrimiento es inevitable, aun para aquellos quienes hacen lo bueno sirviendo al Señor. Al llegar a Filipenses, capítulo 1, el apóstol Pablo nos da un entendimiento maravilloso sobre el sufrimiento, nos da una perspectiva que nos ayuda a permanecer fieles hasta el final.

Tú conoces el contexto. Pablo está preso en Roma por predicar el evangelio. Él es custodiado noche y día, 24/7, por miembros de la guardia pretoriana. Él también enfrenta críticas de oponentes en el ministerio.

Mientras trataba de meditar en este pasaje, pensaba acerca de las cosas que Pablo pudo haberse sentido justificado a sentir o a pensar en medio de esas circunstancias. Pablo pudo sentirse atrapado. Él pudo haberse sentido resentido también y amargado. Él pudo haberse sentido ansioso, frustrado, enojado, descontento, impaciente, desanimado, deprimido y derrotado.

Pudo haber visto estas circunstancias como un gran contratiempo, como un obstáculo imagínate: «Dios me llamó a predicar de Cristo, pero aquí estoy en prisión, y no tengo a nadie a quien predicarle y nadie quien escuche. No tengo ninguna esperanza de salir de aquí». Él podría haber visto todo esto como un gran contratiempo para el ministerio del evangelio.

Pero, todo lo contrario, Pablo tiene una perspectiva que nos reta en nuestras cárceles internas, en nuestros lugares de sufrimiento. Él dice en el versículo 12 del capítulo 1: «Y quiero que sepáis, hermanos, que las circunstancias en que me he visto…» ¿Qué fue lo que le pasó a Pablo? Bueno a él lo arrestaron, lo encarcelaron y está allí en contra de su voluntad, custodiado por la guardia pretoriana, «las circunstancias en las que me he visto, han redundado en el mayor progreso del evangelio».

Lejos de ser un contratiempo o un obstáculo, esto ha resultado en el mayor progreso del evangelio. «Las circunstancias en que me encuentro, han redundado en el mayor progreso del evangelio».

Ahora, nunca hubieras escrito la trama de esta forma. Si te estabas preguntando, ¿cómo puedo llevar el evangelio allá afuera?, no habrías pensado, «bueno ponga su principal vocero en prisión». Pero, en la economía de Dios, Pablo debía estar en prisión, entre otras cosas, escribiendo cartas, como la carta a los Filipenses que resultarían en el mayor avance del evangelio.

La palabra avanzar significa, «ir ante un ejército o limpiar los escombros». «Lo que me pasó, mis circunstancias, han ido ante el ejército de Cristo y ante Su verdad y ha limpiado todos los escombros, para hacer el camino más fácil para que el evangelio avance.

Eso me dice o nos dice, que nuestro sufrimiento tiene propósito. Tiene valor. No es sin sentido. No es casualidad.

Por el contrario, es útil de diferentes formas. Tiene propósito en nuestras vidas. El sufrimiento santifica.

En el Salmo 119 en el versículo 71, el salmista dice: «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos».

Muchas veces no vemos eso cuando estamos en medio de aflicción, pero después lo vemos y decimos, «sí, eso sí fue bueno para mí, necesitaba lo que aprendí a través de esa experiencia».

El sufrimiento tiene tantos propósitos en nuestras vidas, pero hay un propósito para el sufrimiento que lo hace tan valioso. Si tan solo pudiéramos entender esto: El sufrimiento redunda en el bien del evangelio y el avance del reino de Cristo.

Esto es lo que leemos en esta parte del manifiesto, dice: «En ocasiones seremos llamadas a sufrir haciendo lo correcto, por el bien del evangelio y el avance del reino del Cristo».

Pablo está diciendo, «esto es todo lo que realmente me importa, el avance del evangelio». Él dice, si yo sé que el evangelio está siendo predicado, puedo resistirlo todo. Puedo resistir la cárcel, puedo resistir los guardias. Aun puedo resistir la muerte si es necesario, si sé que las personas vienen a los pies de Cristo y se hacen parte de Su reino».

Así que Pablo dice en el versículo 13:

«...de tal manera que mis prisiones por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana y a todos los demás».

¡¡Es por Cristo!! Piensa acerca de esto. Porque te da una perspectiva diferente en lo que sea que estés pasando. Si tan solo pudieras decir, «mis prisiones, en esta etapa de mi vida, este reto, esta circunstancia dolorosa, este embarazo, esta menopausia, este hijo, este problema financiero, este… llena tú el espacio en blanco, es por Cristo, eso te daría una perspectiva totalmente diferente de lo que estás atravesando. «Estoy atravesando esto por Él, para que el evangelio pueda seguir avanzando».

Así que pregúntate mientras piensas acerca de cualquier prueba que estés atravesando en este momento en tu vida, grande o pequeña. Si son pruebas pequeñas tendrás pruebas grandes más adelante, así que practica mientras son pequeñas, y pregúntate: «¿Cómo puede esto…llena tú el espacio en blanco, cómo puede esto que estoy atravesando ser usado para que Cristo sea conocido y para el avance de Su reino?

Esa es la perspectiva que necesitamos, que puede y será para el avance del reino, si así lo deseamos, que nuestras prisiones, nuestro sufrimiento, nuestras circunstancias sean por la causa de Cristo.

Él continúa diciendo en el versículo 14:

«...y que la mayoría de los hermanos, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor».

Ahora no solo tienes a Pablo predicando el evangelio sin temor, sino que tienes a otros quienes han visto como él ha sufrido y ellos mismos son animados a predicar el evangelio. ¿Qué los hizo más valientes? ¿Qué los ayudó a predicar el evangelio sin temor? Estamos hablando del gobierno romano, donde predicar el evangelio podría provocar «que te cortaran la cabeza». ¿Qué los hizo valientes?

Ellos vieron la forma como Pablo enfrentó la adversidad, sin ceder ante la ira, la amargura, el miedo, la depresión y el desánimo. Ellos vieron eso y vieron a Cristo magnificado en su vida y dijeron, «este Salvador merece que vivamos por Él y es merecedor de que muramos por Él; puedo elegir representarlo sin temor» –y todo esto debido al encarcelamiento de Pablo.

En el versículo 15 Pablo dice:

«Algunos, a la verdad, predican a Cristo aun por envidia y rivalidad, pero también otros lo hacen de buena voluntad; estos lo hacen por amor sabiendo que he sido designado para la defensa del evangelio; aquellos proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad, pensando causarme angustia en mis prisiones. ¿Entonces qué? Que de todas maneras, ya sea fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado; y en esto me regocijo, sí, me regocijaré» (vv. 15-18).

Aquí está el siguiente principio acerca del sufrimiento: Es posible regocijarse aun en medio del sufrimiento. Realmente lo es.

Pablo dice: Sí, «me regocijaré, porque sé que esto resultará en mi liberación mediante vuestras oraciones y la suministración del Espíritu de Jesucristo, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte. Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia» (vv. 19-21).

Mientras lees este párrafo, te das cuenta que nuestro sufrimiento será recompensado. Pablo dice, «esto resultará en mi liberación. Esto no es para siempre».

Cualquiera que sea la situación por la que estés atravesando, encarcelamiento u otra cosa, Pablo dice: «Seré liberado en el tiempo de Dios y conforme a Su voluntad», y tú lo serás también. Habrá un final para el sufrimiento.

Pablo vio que Cristo estaba siendo glorificado y honrado, y eso fue suficiente para él. Esa era su recompensa, una recompensa suficiente el que Cristo fuera honrado y glorificado.

Pablo dice, «vivir o morir», estas son las dos únicas opciones. Ya sea que viva o que muera, cualquier de las dos, yo gano. Si estoy vivo, tengo a Cristo, Él es mi vida. Y si estoy muerto, estoy con Cristo quien es mi vida. O sea que no puedo perder. Así es como Pablo vio estas circunstancias difíciles.

Así que necesitamos tener una perspectiva correcta. Debemos tener una visión a largo plazo, y no una visión inmediata, y ver que se trata de un viaje de una peregrinación que tiene recompensas. Hay luchas en el camino, pero hay un final a la vista. Hay un propósito, hay una meta hacia la que todos estamos avanzando. Si vamos a enfrentar el sufrimiento, como sea que este luzca, ya sea grande o pequeño en ese momento, dejemos que Dios lo use en nuestras vidas. Estas son algunas de las recompensas del sufrimiento:

  • El sufrimiento nos dará una visión más grande y clara de Dios.
  • Nos dará una visión más humilde acerca de nosotras mismas.
  • Nos dará una visión más compasiva de los demás.

Bueno, en cierta forma nunca tuve empatía hacia algunas personas hasta que yo misma atravesé por algunas de las cosas que esas personas atravesaban. Te puedo decir que antes de llegar a mis 50 años podía mirar a las personas en esta etapa de la vida y pensaba pero bueno, ¡«acepta tu realidad»!, pero ahora, al estar en esa etapa de la vida, el Señor me ha dado más compasión por las mujeres cuyos cuerpos están cambiando y están haciendo cosas diferentes. Sus emociones van de arriba hacia abajo, tú sabes a lo que me refiero. Dios me ha dado una visión más compasiva de los demás.

  • Dios puede usar el sufrimiento para darnos una visión correcta de esta vida, que no tenemos de una manera natural.
  • Y también nos dará una mayor visión de la eternidad, que de eso es de lo que se trata todo.

De hecho, Pablo dijo en 2 Corintios, capítulo 4, versículo 17: «Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria» (parafraseado).

Quizás en este momento lo que tú estás pasando no parece pasajero ni tampoco parece leve, pero Pablo dice que lo es y que producirá en nosotras algo que sobrepasa toda comparación con lo que tenemos por delante. Pero para perseverar en el sufrimiento ahora, debemos dejar atrás lo temporal, las comodidades de este mundo, y debemos estar dispuestas a esperar por la recompensa eterna, celestial.

Es tan interesante cómo están vinculados en el Nuevo Testamento, la fe, el sufrimiento y el gozo. El gozo es la recompensa. El gozo es lo que podemos tener a medida que atravesamos por el sufrimiento, pero «quien por el gozo puesto delante de Él (Cristo) sufrió la cruz» (Heb. 12:2). Hay fruto, hay una recompensa.

Así que Pablo sigue diciendo en Filipenses 1 en el versículo 27:

«Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo (aquí y ahora), de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio; de ninguna manera amedrentados por vuestros adversarios…». Versículo 29: «Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no solo creer en Él, sino también sufrir por Él, sufriendo el mismo conflicto que visteis en mí, y que ahora oís que está en mí» (vv. 27, 29-30).

¿Sabes lo que me dice el versículo 29? Que se nos ha concedido, ¿sufrir por Cristo? Dice que sufrir por Cristo es un regalo. Es un privilegio, «que se te ha concedido». Se te ha sido concedido no solo que creas en Él, sino que sufras por Él, y todas podemos decir, «bueno sí, la fe, es un regalo de Dios. Sí, deseo obtener toda la fe que pueda. Gracias Señor, por el regalo de la fe. Gracias por Tu gracia. Gracias por Tu salvación».

Pero Pablo dice que no solo se te ha dado el creer en Cristo, sino también que se te ha sido dado como regalo el sufrir por Cristo. Es realmente un regalo. Es un privilegio.

Bueno, pero no significa que tú le pidas el sufrir. No significa que tú corras hacia el sufrimiento y tampoco significa que si puedes hacer algo para aliviar el sufrimiento o el dolor, que no vayas a tomar ventaja de eso.

No quiere decir que si hay una situación marital donde hay sufrimiento no vayas a buscar ayuda. Acércate a los ancianos, a los pastores y a las hermanas que te pueden apoyar. Quizás sea una situación en la que tengas que involucrar hasta a la ley. Pero Dios ha hecho provisión para ciertos tipos de sufrimiento. No te limites a decir: «bueno es que yo tengo que sufrir en silencio».

Te digo, cuando no hay nada que se puede hacer para cambiar tus circunstancias, y aunque parezca que van a durar para siempre, no es así; aunque no estén de acuerdo a como tú y yo hubiésemos escrito ese guión, recuerda que este es un llamado. Esto es un regalo. Nos está preparando para la eternidad.

En ocasiones seremos llamadas a sufrir haciendo lo correcto, mirando la recompensa celestial antes que los deleites terrenales, por el bien del evangelio y el avance del reino de Cristo.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado citando una porción del Manifiesto de la Mujer Verdadera. Hemos escuchado importantes verdades acerca del sufrimiento. Para escuchar este programa nuevamente o compartirlo con otras mujeres, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás tanto el audio como la transcripción, y diversas formas en que lo puedes compartir fácilmente.

Dios llama a todo tipo de madres a invertir en la próxima generación. Esto incluye madres biológicas, pero también mujeres que comparten el amor de Cristo e invierten en otras personas. Hablaremos más acerca de esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Diciendo: «Sí, Señor» juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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