Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

El Pentateuco, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Hay esperanza, tenemos la promesa de Dios de que a través de la simiente de la mujer la serpiente sería vencida. En Su gracia, Dios busca al hombre. «Dios se propone redimir y restaurar Su creación luego de la trágica rebelión de Adán y Eva en el huerto del Edén… El Antiguo Testamento introduce el medio supremo por el cual las trágicas consecuencias del pecado humano serían revertidas».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Patricia: Ayer dimos inicio a una conversación en la que queremos reflexionar junto a nuestras oyentes, acerca de lo que hemos leído en el Reto Mujer Verdadera 365 que comenzamos el primero de enero. Comenzamos en la sección de la Biblia que se conoce como El Pentateuco, que se inicia con Génesis. Por cierto, la lectura para hoy en el reto es Números capítulos 11 al 13.

Me acompañan nuevamente Margarita de Michelén, Nicole Forgette y Betsy de Gómez.

Margarita de Michelén: Hola Patricia, y hola queridas oyentes, es una bendición estar de nuevo con ustedes aprendiendo de eso que amamos que es la Palabra de Dios y la persona de Dios 

Nicole Forgette: Hola a todos, me alegra estar aquí de nuevo y me animé mucho ayer entonces tengo ganas de ver qué tenemos hoy.

Betsy de Gómez: Hola amigas, es mi oración que como resultado de este programa salgamos con corazones ardientes por la Palabra del Señor, que Él nos empuje a Su verdad y que la amemos cada día más.

Patricia: Como veíamos ayer, comenzamos a hablar de manera general del Antiguo Testamento, del Pentateuco y comenzamos a hablar de Génesis capítulo 1, y mencionamos cómo la Biblia comienza con la declaración de que Dios «en el principio creó los cielos y la tierra». Y es interesante que comenzamos con Dios porque dijimos que Dios es el origen de todo, y este pueblo al que Moisés estaba escribiendo de parte de Dios tenía que entender que esa esa persona de Dios, quién era ese Dios, iba a afectar todas sus vidas, todas las áreas de su vida.

Y es interesante que Dios, aunque no se menciona como ese Dios trino, aparece desde el inicio en Génesis. Vemos cómo Dios el Padre toma la iniciativa y cómo el Espíritu participa en la creación, porque ahí en esos versículos iniciales dice que «el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas» y nosotras también sabemos ahora en el caso nuestro –por el Nuevo Testamento– que Jesús, el Hijo de Dios, era el agente en la creación. O sea que tenemos ese Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo en la creación en Génesis 1, y por medio del cual fueron creadas todas las cosas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho, hablando de nuestro Señor Jesucristo.

Y yo quisiera que ustedes me dieran sus opiniones generales de cómo entienden que ese primer capítulo de la creación donde todo fue creado solo porque Dios dijo, vino a ser. Ustedes saben lo difícil que es crear algo, aún nosotras cuando tratamos de crear o de entrar a la cocina muchas veces a hacer un hermoso pastel o crear una pieza de costura o pintar un cuadro, cuán difícilmente nosotras podemos lograr algo en lo que ponemos todo nuestro empeño y que quede con una hermosura como nosotros esperamos.

Y nuestro Dios habló y fue hecho. ¿Qué impresiones les dan ustedes esas primeras páginas, esos primeros versículos de Génesis 1?

Betsy: Bueno, este capítulo –ustedes que me conocen saben mis amadas– ha sido transformador para mí, porque como les dije ayer, yo pensaba que esto era algo escrito para Israel, pero me ha encantado saber que Dios escribió para mí, para que yo pudiera entender quién es Él. Una de las cosas que más me llama la atención de este capítulo es la manera detallada en la que Dios expresa que hace las cosas en un orden y con un propósito.

Antes yo veía eso como si fuera un rezo, como lo mismo, lo mismo y dijo Dios y dijo Dios y vio Dios que era bueno, como si se repitiera por repetirse. Pero me encanta ver cómo la repetición –en ese tiempo no había resaltador– ver que la repetición era la manera de Dios fijar la atención en aquellas cosas que Él quería que nosotras viéramos y les prestáramos atención, valga la redundancia. Entonces veo Su orden, que todo lo hizo a Su tiempo, todo lo declaró bueno, de verdad que esas son las cosas que me encantan. Me encanta ver el orden de Dios.

Nicole: Y lo que me llamó la atención es que cada vez después de crear algo dijo que era bueno. Pero cuando creó al hombre y a la mujer, en hebreo dice que éramos muy buenos. En gran manera. Entonces es como si fuéramos una obra maestra.

Maggie: Y ¿sabes también qué? Cuando dice el Señor «sea esto», y dice, «y fue así», eso me lleva a entender que toda la realidad se basa en la Palabra de Dios. Todo lo que ven mis ojos, todo lo que puedo percibir, todo lo que puedo conocer, tiene su base en Dios. No en algo imaginario sino en un Dios invisible pero que se ha dado a conocer y la Palabra de Dios dice, «los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos».

Cuando nosotros vemos toda la creación, que es algo real, nosotros también podemos entender que eso invisible –que no se ve– también es real porque Dios dijo, «y así fue».

Betsy: Eso que tú dices, Maggie, es tan importante, porque vivimos en una generación en la que a las mujeres se nos llama a hacer de lo que nosotras queramos nuestra autoridad. Nosotras queremos ser nuestra propia autoridad. Nuestros sentimientos, nuestras emociones son el jefe, el timón de nuestras vidas. Cualquier cosa, las relaciones… Lamentablemente hasta los hombres o cualquier cosa puede pasar a ser la autoridad de una mujer. Sin embargo, nosotros vemos aquí como decía Patricia, «en el principio Dios…» Y eso es suficiente o sea esta es la historia de Dios, Él es el centro, Él es soberano, Él es omnipotente, en este capítulo lo vemos.

Él toma la iniciativa y lo más hermoso por lo cual le doy gracias al Señor es que Él ha decidido revelarse. El simple hecho de que Dios se haya querido revelar a mi vida diciéndome, «mira hija mía, en el principio Yo…» Eso es hermoso.

Patricia: Así que hemos visto a Dios como creador, al Dios trino, el Dios que es el Autor de todo lo que vemos, poderoso, dueño de toda la tierra. Él es el rey de toda esta creación y nosotras debemos ubicarnos –como decía Betsy– porque no nos pertenecemos, le pertenecemos a ese Dios que nos creó.

Maggie, quiero que tú compartas lo que nos comentabas acerca de las cualidades que vemos en ese nombre de Dios que aparece ahí en Génesis 1, qué es Elohim, para que nuestras oyentes vean que en una sola palabra de Dios, ese nombre de Dios, hay mucho mucho más que simplemente lo que nuestros ojos ven en una simple palabra. Por eso es importante, siempre cuando nos acercamos a la Palabra de Dios, leer, pero también tener a la mano herramientas que nos ayuden a profundizar un poco más, sobre todo cuando estamos hablando de nuestro Dios, de Su carácter, de Sus atributos.

Maggie tiene una lista muy buena de quién es ese Elohim que compartió con nosotras.

Maggie: Bueno, realmente yo siempre hago uso de la Biblia Textual. Me encanta porque ahí aparece el nombre específico y cuando Dios deja en Su Palabra ese nombre, tú puedes entender más claramente esa idea que Él quiere transmitir. Como ya vimos, «en el principio creó Dios…» Y ese Dios es único, es el único Dios verdadero, es el Dios supremo, el poderoso, es Dios entre los dioses.

No hay Dios como Él. Sin embargo, cuando estamos en Génesis 2, ya que estamos hablando de la creación, en el capítulo 2:5, dice: «El Señor Dios», y aparece ahí en la Biblia Textual, Yahveh Elohim; entonces Elohim habla de los atributos de Dios, pero Yahveh es el nombre más explicado cuando Dios se revela a Moisés en Éxodo 3:14. Pero aquí lo vemos dándose a conocer como Yahveh, que es el nombre con el cual Él se designa a Sí mismo.

Esto quiere decir que Él quiere que entendamos cuál es Su esencia. Y Su esencia, como Él mismo es, es que Él es autónomo, autosuficiente –todos los «auto» que puedan haber de referirse a uno mismo, nosotros los encontramos en ese Dios, Yahveh Elohim. Y a mí me encanta estudiar los nombres de Dios.

Podríamos pasar horas en eso y orar conforme a eso. Pero esto no me pasó por alto. Cuando yo vi, «El Señor Dios», porque aparece así en el capítulo 2 versículo 5.

Patricia: Entonces hemos visto que si Dios hizo todas las cosas, entonces adorar alguna cosa o cualquier otra cosa como si fuera Dios por ser parte de la creación, es idolatría porque el único que merece nuestra adoración es Él, porque por definición es el Creador de todo, y nosotras como criaturas suyas, nuestro deber es someternos a Él como nuestro Rey y darle la gloria que solamente a Él le pertenece. Pero nosotras sabemos que nuestra tendencia es adorar a las criaturas –como dice Romanos 1– antes que al Creador. Pero vamos a seguir en este orden; estamos viendo la creación, pero hay algo muy importante que quedó registrado en Génesis 1 y 2, y es que en Génesis 1: 26 y 27, aparece lo que se conoce como el pináculo de la creación, cuando Dios dice, «hagamos al hombre».

Tenemos un Dios en perfecta armonía con lo creado, que todo era bueno porque es un Dios bueno que no hace nada más que cosas buenas. Y como decía Nicole, que cuando creó al hombre y a la mujer dijo que eso era bueno en gran manera. Entonces es importante que nos detengamos un momentito aquí, sobre todo en el día de hoy, porque Dios hizo al hombre y los hizo varón y hembra, mujer y hombre. Un ser humano, dos sexos.

Y yo quisiera que ustedes me aportaran un poco porque aquí tenemos que hablar de la relación que existía entre Dios y Sus criaturas, y las órdenes que Dios les dio a esas criaturas y lo que esas criaturas –Adán y Eva– el primer hombre y la primera mujer estaban llamados a hacer. Betsy, yo quisiera que nos hablaras un poco de esa relación y de ese contexto en que Adán y Eva vivieron cuando Dios los creó.

Betsy: Bueno, yo no puedo imaginarme el compañerismo, la unidad, la reverencia ante esto creado. Creo que a veces el ser humano, nosotras somos tan necias, porque podemos reconocer que Dios creó los cielos y la tierra pero no reconocemos lo suficiente que nosotras también somos criaturas y que por lo tanto nosotras tenemos que tener a Dios como nuestra autoridad suprema.

Cuando veo aquí la forma en la que Dios crea al hombre y a la mujer, me encanta cómo Dios lo describe y me encanta cuando dice, «en el principio creó Dios los cielos y la tierra», todo, y luego es como un paseo en helicóptero y luego aterrizamos y vemos cómo sucede eso, y también pasa con lo que mencionas del hombre y la mujer, que entonces dice cómo creó al hombre y a la mujer y luego explica con detalle cómo eso sucedió.

Pero me encanta, porque Dios creó al hombre y a la mujer de una forma completamente diferente al resto de la creación. Y aquí, como dices, expresa Su cercanía, su relación, porque en el versículo 27 dice: «los creó su propia imagen a imagen de Dios los creó, hombre y mujer los creó». Entonces Dios imprimió Su imagen en la humanidad, en ese hombre y esa mujer, y ellos viven en una completa y perfecta armonía.

Ahí solamente había paz entre Dios y el hombre y la mujer, y no solamente los creó y puso en ellos Su imagen, sino que los bendijo y les explicó inmediatamente cuál era su propósito; dice, «sean fructíferos y multiplíquense y llenen la tierra». Les dio autoridad sobre la creación que ya Él había creado, y me encanta el versículo 29, en la Nueva Traducción Viviente dice: «Miren, les he dado todas las plantas con semillas». Ahí vemos que Dios se revela a ellos, no solamente como Creador sino también como Su Proveedor. No solamente les estoy dando alimento, los estoy colocando en un lugar ideal en un jardín donde antes de crearlos a ustedes he provisto todo lo que ustedes necesitan.

Esa relación es la relación que todo ser humano anhela y anda buscando en otras cosas, en otros seres humanos o en cosas creadas, pero en realidad esa fue la relación que el pecado –y bueno más adelante lo veremos– rompió. Entonces, luego que les da todo, luego que les provee, luego que como un buen padre les da todo lo que necesitan, en el versículo 31 dice: «Entonces miró Dios todo lo que había hecho» –y como decía Nicole– «y he aquí era que era bueno en gran manera».

Qué maravilloso.

Maggie: Y hablando de que fuimos creados a la imagen de Dios, a mí me llama la atención que somos criaturas, pero por llevar la imagen de Dios tenemos un gran valor. Entonces, como cristianos, encontrar ese hermoso balance de recordar que eres criatura pero que eres de gran valor a los ojos de Dios, nos debe llevar a cosas concretas.

Si soy criatura debo obedecer y respetar ese Dios. Debo imitar a ese Dios creando orden, belleza, trayendo paz, armonía, como bien dijiste, que lo que existía en el Edén nosotros lo podemos hacer porque el Espíritu Santo vive en nosotras. Pero a la vez, como somos de gran valor, inmediatamente pienso hoy día cómo la vida es desvalorizada. Porque para Dios, aún un bebé en formación, no importa los días, las semanas o los meses que tenga, es de gran valor. Esto tiene relevancia para nosotras.

Nosotras debemos ser defensoras de esa vida porque es valiosa y hermosa a los ojos de Dios.

Nicole: Y también lo que me llama la atención es que cuando el hombre estaba solo Dios quería hacer una compañera para él. Dios desea las relaciones no solo con Él sino también con los demás. Y eso es una relación matrimonial aquí. Pero sabe que no es bueno que el hombre esté solo, aunque muchas personas hoy en día a veces piensen que sería mejor así.

Entonces, es lo mismo a veces cuando soy soltera. Es como que tengo ese deseo por un compañero pero tengo que confiar en Dios que no me dejará sola.

Patricia: Así es. Y eso de las relaciones, ese punto Nicole, es muy bueno que tú lo traigas porque las relaciones estaban en perfecta armonía, Adán y su mujer y ambos con Dios. Dice que ese Rey que tenía Su reino y estos corregentes con Él del lugar donde Él los colocó de una manera especial, tenían una íntima comunión con Él, porque dice la Biblia que «Él se paseaba por el huerto», o sea que ellos tenían franca y abierta comunión.

Y sabemos que esa armonía –como decía Betsy– esa paz, ese descanso en las relaciones es el anhelo de todo ser humano. Quién de nosotras no anhela tener paz; quién de nosotras disfruta los conflictos, nadie. Es algo dentro de nosotros que nos dice que anhela la armonía, de ahí la importancia, y volvemos y reiteramos, de conocer la Biblia y de conocer Génesis 1, 2 y 3, porque imagínense que viéramos toda esta guerra, todos estos pleitos, pero no solamente afuera, aún dentro de nosotros mismos, y no tuviéramos el relato que viene ahora de Génesis 3, que nos relata la caída.

Esto nos da la explicación y nuestros corazones encuentran, en cierto sentido, no la paz que buscamos pero la explicación de por qué existen todas estas desavenencias, todas estas relaciones disfuncionales, todas estas relaciones interpersonales rotas, ¿por qué? Porque en medio de esa perfección entre Dios, ese Rey y Su reino, que era lo que era ideal, entró otro consejero. Entró un consejero no invitado, entró la serpiente.

Betsy: Y a mí me impresiona tanto cómo al inicio Dios dice: «Creó Dios los cielos y la tierra», y luego explica con detenimiento cómo lo hizo; y asimismo con la creación de los seres humanos; Él dice, «creó Dios los seres humanos, al hombre y la mujer, les dijo lo que tenían que hacer y todo estuvo maravilloso», pero luego Él se detiene a explicarnos el orden en el que ellos fueron creados. Y eso nos da tanta tela para cortar para nosotras como mujeres entender el porqué del liderazgo masculino, cómo hemos sido creadas a la imagen de Dios, pero hemos sido creadas diferentes a los hombres en cuanto nuestros roles; y bueno en Aviva Nuestros Corazones tenemos tanto material que lo que tienes que hacer es ponerte el traje de buzo y entrar en avivanuestroscorazones.com, y ahí vas a encontrar muchísimo.

Pero a mí me encanta como tú dices, Patricia, que este capítulo nos enseña por qué es difícil la relación entre el hombre y la mujer, pero al principio nos presenta un cuadro hermoso, maravilloso.

Patricia: Exacto, nos dice que el hombre fue creado primero, la mujer fue creada como su ayuda. El hombre, un líder siervo, pero su autoridad para nada abusiva. Es un siervo que lidera con amor y esta mujer no se resiste; esta mujer se sujeta voluntariamente y ellos disfrutaban de algo que todo matrimonio anhela, plena felicidad marital. Algo que sabemos que es imposible. Tenían una plenitud de intimidad, no había miedo, no había vergüenza. Era la relación perfecta en el lugar perfecto con el Padre Rey perfecto. 

Pero nosotras sabemos que la historia no se quedó ahí, y eso le da explicación a todo lo disfuncional que vemos en el día de hoy. Vemos cómo entró un consejero –vamos a decir así– no autorizado en el huerto, y toda esa belleza y toda esa perfección en un instante se perdió. Lo maravilloso es que eso no cogió a Dios desprevenido. Lo maravilloso es que desde antes de la fundación del mundo el plan de redención ya estaba orquestado y estaba a punto de ponerse en marcha.

¿Qué pasó en Génesis 3? ¿Qué pasó, mis amigas?

Betsy: Bueno, vemos ahí el cuadro más horrible, funesto, oscuro, de toda la historia, porque vemos cómo esta mujer y este hombre, conociendo a Dios, conociendo Su instrucción, Su bondad, Su provisión, pensaron que las palabras de esta serpiente, del enemigo de Dios, iban a ser más confiables y creyeron la mentira de que ellos iban a poder ser mejores dioses que el mismo Dios que los había creado.

Ahí el pecado arruinó absolutamente todas las cosas, y si esa paz de la que hablábamos fuese un hilo, ahí se cortó toda comunicación, toda paz. En ese momento se creó un abismo en esa relación y yo creo que todas nosotras de alguna manera podemos sentir minúsculamente esa tensión porque todas hemos sentido algún conflicto con alguien, hemos sentido esa tensión que hay cuando no estamos de acuerdo.

Imagínense lo horrible que sucedió en ese momento. El pecado arruinó todas las áreas del ser humano, el pecado no solamente los separó de Dios sino que también espiritualmente los dejó secos, los mató. ¡Qué terrible! 

Patricia: Fue un acto de rebelión, un ataque masivo contra la autoridad de Dios y de Su Palabra, pero lo grande de todo esto es que la Biblia dice, «como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron»; pero yo siempre digo, «el pecado entró en el mundo por un hombre, por Adán, pero la vía que Satanás usó fue una mujer».

Para nosotras eso tiene una nota fuerte de advertencia, porque también en Aviva Nuestros Corazones tenemos material suficiente, y hay un libro muy famoso de Nancy qué es Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, que enfoca claramente cómo nosotras seguimos siendo objeto de los ataques del maligno y cómo él sigue usando la misma estrategia, a pesar de que los siglos han pasado. Él sigue susurrándonos, no necesariamente como una serpiente ahora, pero Él viene a hacernos la misma pregunta que le dirigió a la mujer, «conque Dios os ha dicho», «conque Dios os ha dicho». El punto es que pongamos en duda lo que dice la Palabra de Dios, que violemos el orden de autoridad que Él ha establecido, que usurpemos el rol que no nos corresponde y que decidamos independencia, autonomía, que decidamos todo lo contrario a lo que Dios ha planteado en Su Palabra que es la bendición. Como tú decías, Dios bendijo al hombre y a la mujer, y en ese día todo se arruinó.

Nicole: Y una mentira que parece una verdad sigue siendo una mentira. Eso es algo que tenemos que recordar porque fue una mentira tan sencilla o cerca de la verdad que Dios dijo en el capítulo 2, pero esa mentira todavía es una mentira.

Betsy: Así es. Y tú sabes que me encanta que digas eso, Patricia, no todo el mundo tiene la valentía de decirlo. Sí, el pecado entró por un hombre, y obviamente dice hombre porque es nuestro representante, Adán, pero tenemos que tomar eso en cuenta porque aun el apóstol Pablo en 1 Timoteo 2:14, hace énfasis en que recordemos cuál es nuestro lugar porque a fin de cuentas no fue Adán quien se dejó engañar, sino Eva.

De manera que nosotras como mujeres en este capítulo aprendemos cuán susceptibles somos a las mentiras de Satanás. Siempre tenemos que estar dudando de nuestro corazón engañoso, y contrastando eso con la verdad de la Palabra de Dios.

Patricia: Podemos ver prácticamente que estas relaciones que mencionamos que eran armoniosas, ahora se rompieron. Ahora vivimos en relaciones quebrantadas con consecuencias desastrosas porque ahora la relación de Dios y el hombre quedó rota. Dios lo había advertido, «el día que comas de este árbol (del que te ofreció la serpiente y que Dios te había advertido) morirás»; y es verdad que no murieron inmediatamente físicamente, pero murieron espiritualmente, y así desde ese día todas nacemos muertas.

Muertas espiritualmente necesitando un Salvador, pero además de muertas nacemos en guerra, con nosotras mismas muchas veces y con otros seres humanos. Entonces en guerra con Dios, con una relación rota, por eso ellos fueron echados del paraíso. Una relación rota con la misma creación porque el hombre ya no cuidaba de la creación como debió haber cuidado ni la gobernaba, y definitivamente es una disfunción total. Dios saca a Adán y Eva, pero el punto es que la maldad comienza a crecer.

Pero hay algo precioso, que era lo que te iba a decir Maggie, ahorita cuando yo te interrumpí, perdón, para entrar primero a esta parte de la caída porque la promesa está ahí mismo en Génesis 3. Génesis 3 que es lo que ellos necesitaron y lo que nosotras necesitamos. 

Maggie: En estos tres capítulos, cortos capítulos, ya hemos visto que Dios es verdadero, supremo, poderoso y bueno. Pero cuando nosotros vemos las consecuencias de esa desobediencia, de esa rebelión –como dijiste– al orden establecido, también podemos ver algunos atributos de Dios. Vemos que Dios es santo, que Dios es justo y que Dios es temible. Con Dios no podemos jugar porque cada cosa que nosotros hacemos cuando violentamos Su orden establecido trae consecuencias.

Pero como bien decíamos ayer, lo bueno de leer el Pentateuco es ver el obrar de Dios tan maravilloso, que en medio de una situación calamitosa, tan triste, tan funesta, aparece la primera esperanza de ese Mesías redentor en Génesis 3:15. Y dice así: «Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza y tú le herirás en el calcañar». Y esto es lo que se conoce como el protoevangelio, es decir la primera mención a esas buenas nuevas de ese Mesías, de ese Redentor que vendría a revertir todo ese daño que de ahora en adelante vamos a ver en todo lo que continúa de las Escrituras, las consecuencias que vinieron después de la caída.

Pero aquí podemos ver nuevamente cómo nuestro Yahveh, Elohim –porque en estos pasajes si los buscan en la Biblia Textual, van a encontrar que en los versículos 1, 8, 9, 13, 14, 21, 22 y 23– es Jehová Elohim que está hablando, es bueno. Y esa es nuestra esperanza.

Entonces si alguna nos está oyendo y se siente cargada al oír estas cosas de que tenemos un corazón pecaminoso, que tenemos guerra con nosotras mismas, guerras con Dios y con el prójimo –y yo siempre digo que con lo que yo llevo adentro suficiente tengo. Hay esperanza, hay esperanza en Cristo, ese segundo Adán –como decía Patricia– que vino a traernos el remedio, hay esperanza.

Entonces, aférrate a Cristo, aférrate a esa esperanza, en Él hay perdón.

Patricia: Hay esperanza.Tenemos la promesa de Dios de que a través de la simiente de la mujer, la serpiente sería vencida. En Su gracia Dios busca al hombre. Dios se propone redimir y restaurar Su creación luego de la trágica rebelión de Adán y Eva en el huerto del Edén.

El Antiguo Testamento introduce el medio supremo por el cual las trágicas consecuencias del pecado humano serían revertidas. Y de eso precisamente es de lo que continuaremos hablando en los próximos programas.

Annamarie: Aprendiendo a confiar en Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Sobre los maestros

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

Margarita de Michelén

Margarita de Michelén

Mejor conocida por Maggie, recibió por la gracia de Dios a Jesucristo como su Señor y Salvador en el año 1980. Está casada con Eric Michelén desde 1981. Ambos desde su juventud han servido en Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo. Eric fungió como Diácono por mas de 35 años. Fue maestro de Escuela Dominical y Líder de grupo de parejas. Desde el 2017 forma parte del Cuerpo de Pastores de la Iglesia.

Maggie sirve en cuidado de cuna, como maestra de escuela Dominical, en estudios para damas, y parte del Ministerio de Mujeres. Está apasionada por el estudio y la enseñanza de las Escrituras, y de literatura cristiana. Sirve como voluntaria en el Ministerio de Aviva Nuestros Corazones y está comprometida de todo corazón con proclamar la libertad, plenitud y abundancia en Cristo y la Feminidad Bíblica.

Ambos son padres de cuatro hijos: Patricia, Elisa, Eric Yamil y Yamil Elías. Tres de ellos les han coronado con 7 nietos: Gianmarco, Rodrigo, Gianluca, Kalil, Gianpiero, Andrés y Lucía Amalia.

Nicole Forgette

Nicole Forgette

Nicole Forgette es de Minnesota, pero reside en el norte de Indiana. Ella ama la aventura, especialmente la aventura infinita de conocer a Dios a través de Cristo en Su Palabra. Actualmente es la Gerente de contenido digital en español y Coordinadora de eventos para Aviva Nuestros Corazones. También es miembro de Young Life, un programa de alcance para adolescentes y estudiantes universitarios, a través de campamentos, clubes y desarrollo de relaciones. Disfruta de las aventuras en el medio ambiente, tomar café y tener conversaciones con otros. 

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros Corazones y las iniciativas de alcance de Joven Verdadera. Nació en la República Dominicana, y ahora vive en Irving, Texas, donde su esposo, Moisés, sirve como pastor hispano en la iglesia First Irving. Tienen dos niños y una niña.

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