Aviva Nuestros Corazones Podcast

El poder para enfrentar la tentación

Annamarie Sauter: Los retos que has enfrentado, no son excusa para no abrazar el rol que Dios te ha dado en tu vida.

Jackie Hill Perry: Tener problemas de confianza no es una excusa para no obedecer a Dios. Si tienes ese tipo de problema, lidias con eso, pero no es una excusa para el desamor. Es decir, «yo tengo que morir a mí misma y amar a este hombre, sin importar lo que mi pasado me ha hecho».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

A lo largo de esta semana Nancy ha estado conversando con Jackie Hill Perry. Jackie escribe e interpreta poesía, en un género literario conocido como «Spoken Word» (que en español significa literalmente «palabra hablada»).

Ayer escuchamos acerca del poder del evangelio para salvar a Jackie y liberarla de un estilo de vida homosexual. Para escuchar esa parte de la historia, o el primer programa en esta serie, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí, en la sección de recursos, podrás encontrar cualquiera de los programas o series anteriores.

Nancy está aquí con nosotras en la continuación de la conversación con nuestra invitada. Si tienes niños pequeños cerca, es importante que sepas que estaremos tocando algunos temas para adultos.

Nancy: Jackie, mencionaste que como una joven creyente, experimentaste tentación con algunas de las cosas que habían sido parte importante de tu vida pasada. ¿Comenzó a disminuir la tentación? ¿Cómo fue ese proceso del Señor para cambiarte en esas áreas?

Jackie: Creo que los primeros dos años fueron probablemente los más difíciles, porque las tentaciones todavía eran muy frecuentes, reales y tangibles.

Nancy: ¿Alguna vez caíste?

Jackie: Sí. No físicamente, pero sí emocionalmente. Tuve una relación con una amiga que solía ser lesbiana. Creo que tuvimos emocionalmente una relación. Nosotras no lo considerábamos así. Nos considerábamos mejores amigas. Pero era una relación que no estaba bien. Definitivamente era idolatría –ya que nos necesitábamos de formas que no debíamos necesitarnos, estábamos juntas con demasiada frecuencia.

La ruptura es uno de los consejos que trato de ofrecerles a las personas. Lo que sucede es que ellas podrían salir del estilo de vida y decir, «ahora necesito salvar a todos los que están en ese estilo de vida. Necesito discipular a todos los que son homosexuales».

Y les digo, «no sé si eso sea sabio para ti en este momento. Creo que debes ser discipulada. Creo que necesitas que inviertan en ti. Creo que necesitas preocuparte por que Dios afirme tu corazón, porque es peligroso huir de algo que era un ídolo para ti y regresar a él, y pensar que no serás atada, esclavizada a esto otra vez».

Me convertí en el resultado de esa mentalidad en nombre del evangelismo, y por lo tanto caí mucho. Cuando fui discipulada y aprendí a ser honesta conmigo misma acerca de mis tentaciones, a ser honesta con otras personas y a estar bien una vez me exponía ante otros, pero también cuando aprendí a temer a Dios, a amarle y a aplicar Su evangelio a mis tentaciones, me di cuenta que aunque esas tentaciones no habían disminuido, creo que tenían menos poder sobre mí, sobre mi mente, a medida que aprendía a amar a Dios en todo.

Me di cuenta de que el orgullo era un problema en mi vida mayor que la homosexualidad; que la sumisión era un problema mayor que la homosexualidad. Creo que esa es, con frecuencia, una manifestación de otros problemas. Creo que a medida que comencé a crecer en mi amor por Jesús, las cosas mejoraron.

Eso no significa que ya no soy tentada, porque todavía veo las mujeres como algo hermoso. Hay veces cuando mi mente quiere verlas hermosas desde otra perspectiva, desde una perspectiva que es pervertida y no es correcta. Pero tengo la opción de ver a Dios como algo mejor.

Creo que lo que he intentado aprender a hacer es decir, «puedes desear a una mujer, puedes llevar a cabo esto, pero… no te hará feliz. No le agrada a Dios. No te satisfará. Dios es bueno. Él es mejor. Él es digno. Él es misericordioso. Él da gracia. Escógelo a Él en este momento».

Creo que es difícil pensar en las características de Dios y luego mirar a una mujer y pensar que ella es mejor que Él. Es como decir, «no, Él es bueno, Él es misericordioso. ¿Qué ha hecho Él? ¿Qué hizo en la cruz? ¿Quién es Él?» Parte de ese proceso me ha ayudado.

Nancy: ¿Hubo algún momento en el que te hayas identificado internamente en tu mente, en tus pensamientos y emociones más como una mujer y más como heterosexual, sintiendo «esta es quien soy; esto es lo que soy»? ¿Fue algo que sucedió primero en tu mente y luego siguieron las emociones?

Jackie: No creo que alguna vez me haya denominado así. Nunca dije que era homosexual. Decía que era heterosexual, pero no sé si realmente pensaba tanto en eso. Creo que simplemente estaba viviendo. No creo que haya comenzado realmente a pensar en mi feminidad conscientemente sino hasta que me casé y me convertí en madre. Ahí fue entonces cuando se volvió real.

Nancy: Hablemos de cómo llegaste a ese lugar. Cuando te convertiste en cristiana, en ese momento, ¿te imaginaste casándote con un hombre? ¿Era eso algo que querías?

Jackie: Sí, lo deseaba, pero no creía que iba a ser divertido. Pensaba que era algo que tenía que hacer porque ya era cristiana. Pero no lo veía como algo que acogería o disfrutaría. Pienso que por esa razón fui soltera por tanto tiempo. No es que estaba contenta siendo soltera; simplemente no quería estar con hombres. Estaba bien con eso. Necesitaba aprender a amar más a Jesús, apreciar a las personas, amar a las personas y servirles más. Amaba a Dios, pero todavía no me gustaban los hombres.

Sabía que Dios iba a tener que hacer una obra en mí para que yo considerara estar con un hombre. Así que cuando comencé a sentir una atracción por Preston, pensé que simplemente estaba aburrida. Pensaba que tal vez quería que alguien me enviara mensajes de texto cuando estaba en casa. No creía que esto era real.

Nancy: Cuéntanos cómo él llegó a tu vida.

Jackie: Cuando estaba en Los Ángeles hubo un evento llamado «The Lyricist Lounge» (El salón del letrista). Y este muchacho se presenta con una chica para hacer este poema en dueto llamado «Soul Ties» (Lazos del alma). Nunca antes había visto a dos personas hacer poesía al mismo tiempo. Eso era nuevo para mí.

Así que lo estoy observando y pienso, «bueno, ese fue un poema genial». Pero noté que él pudo haberlo hecho mejor. Cuando me dirigía a la parte de atrás de la iglesia, Preston me habló. Él me dijo, «tu poema fue conciso. Eso fue genial».

Y le dije, «el tuyo también, pero te estabas conteniendo».

Él respondió, «¿eh?»

Nancy: ¿Esa fue la primera vez que lo conociste?

Jackie: Sí. Él estaba como, «¿qué?» Y le dije, «te estabas conteniendo, pero lo hiciste bien. Simplemente sé que te estabas conteniendo».

Él me dijo que le tomó por sorpresa porque acababa de conocer a esta chica y ella lo corrigió, pero me dijo, «inmediatamente eso me gustó de ti», porque a él le gustan las personas que son honestas con él. Dijo, «me estaba conteniendo... mucho».

Así que esa fue la primera vez que nos conocimos. Escuché su testimonio; él escuchó el mío. Lo corregía, le ayudaba un poco y nos hicimos amigos como por tres años.

Nancy: ¿Vivía cerca de ti?

Jackie: No. Él vivía en Chicago y yo vivía en Los Ángeles.

Nancy: O sea que era una amistad a distancia.

Jackie: Sí. Pero nos veíamos mucho porque hacíamos poesía –viajábamos y hacíamos poesía. Yo estaba en Chicago y él estaba en Los Ángeles. Entonces estábamos bien. En muchas ocasiones me llamaba mucho y quería hablar conmigo. Yo estaba tratando de guardar mi corazón. No quería sentir afecto por personas de maneras que no consideraba apropiadas. Así que no hablábamos tanto como él probablemente hubiera querido y comencé a sentir una atracción por él. Pensé que estaba aburrida y solitaria, así que le conté a mi mentora. Le dije, «me está comenzando a gustar Preston, y no sé qué hacer con esto. Creo que simplemente estoy sedienta. No lo sé».

Ella dijo, «entrégaselo al Señor. Ríndeselo a él. Permite que Él lo maneje». Eso sucedió por el transcurso de un año. Nunca lo demostré. Nunca le dije. Nunca manifesté que me gustaba. Recuerdo que aún les pregunté a amigos mutuos, «¿me comporto como si me gustara Preston?» Y me decían, «no, en todo caso él se comporta como si tú le gustaras».

Finalmente fui a Dios. Le dije, «Señor, mis sentimientos por Preston están creciendo, y no sé qué hacer con esto. Necesito Tu ayuda. Si es Tu voluntad que estemos juntos, entonces pon en su corazón que sea él quien me busque, porque siento que ese no es mi lugar. Pero si es tu voluntad que seamos simplemente amigos, por favor dame el dominio propio para tratarlo como a un hermano y no como a un enamorado».

Así que una o dos semanas después él me llama y me dice, «tengo que decirte algo».

Y yo le dije, «¿qué?»

Él me dijo, «Dios ha puesto en mi corazón, creo, que tome la iniciativa contigo, pretenderte. Ni siquiera sé si yo te gusto, pero tú me gustas. ¿Te gusto yo a ti?»

Y yo le dije, «sí, me gustas».

Él me dijo, «¿de verdad? No me había dado cuenta».

Yo le dije, «sí, me has gustado desde hace un año».

Nancy: Qué bueno que él haya tomado la iniciativa.

Jackie: Así es. Él estaba atemorizado, pero cuando se dio cuenta de que me gustaba, me dijo: «Eso significó mucho para mí porque la mayoría de las mujeres que me han gustado siempre me lo han dicho. Eso siempre me hizo no querer tomar la iniciativa porque ellas habían tomado el poder que yo pude haber tenido de simplemente ser el hombre e iniciar la relación».

Nancy: Cuando entablaron esa relación, ese noviazgo, ustedes fueron muy valientes. Grabaron fragmentos y partes de eso y permitieron que todos lo vieran. No fue todo fácil.

Jackie: No, fue terrible.

Nancy: ¿De qué manera fue terrible?

Jackie: Fue terrible. Fue un tiempo realmente difícil. En primer lugar, porque Preston fue la primera relación que tuve con un hombre. En segundo lugar, no solo me estaba ajustando a estar con un hombre, a cómo piensan los hombres, cómo se comportan, sino a estar con un hombre físicamente. No estaba acostumbrada a la barba. No estaba acostumbrada a que alguien fuera más fuerte que yo. No estaba acostumbrada a un hombre que me abrazara como a una mujer. No estaba acostumbrada a todo eso y no me gustaba.

Sentía que su fortaleza me hacía sentir inferior. «No me gusta el hecho de que seas más fuerte que yo. No me gusta que tengas la posibilidad de gobernarme de ciertas maneras». Ese fue un ajuste difícil.

Aún el asunto de los abrazos. Cuando los hombres te abrazan te hacen sentir femenina. Yo no me quería sentir femenina. No me quería sentir débil. Fue difícil en ese sentido.

También, estar con él sacó a la luz muchas de las mentiras que había estado creyendo acerca de los hombres. Luché con eso. No confiaba en él. Sentía que él me iba a hacer daño. Sentía que cualquier acceso que él tuviera a mi corazón sería el medio por el cual él me daría la espalda –como lo había hecho mi padre.

Le tenía miedo al dolor, tenía miedo a la palabra sumisión. En mi mente, no me iba a someter a él porque eso quería decir que él me podía hacer daño, así que le iba a demostrar que yo era más fuerte que él.

Durante dos años nuestra relación fue conflictiva todo el tiempo. Mientras sentía temor de que él me iba a herir, me oponía y no confiaba en él, él trataba de arreglarme. Al tratar de arreglarme, él estaba tratando de dominarme. Preston quería tener una conversación acerca de la Escritura cada semana con relación al tema de la sumisión… y de esto y de aquello. Y yo estaba luchando en contra de él y él en mi contra. Era simplemente terrible.

Nancy: Era la batalla de los sexos.

Jackie: Realmente lo era. Y eso no cambió sino hasta cuando nos casamos.

Nancy: ¿Se casaron con ese antecedente?

Jackie: Sí.

Nancy: De hecho, recuerdo haber visto un video donde ustedes grabaron una sesión de consejería que tuvieron con su pastor, el Pastor Brian. Si bien lo recuerdo, ustedes acababan de tener una gran pelea camino a la sesión de consejería.

Jackie: Probablemente. Creo que sí.

Nancy: Creo que eso fue lo que hablaron en esa sesión de consejería.

Jackie: Sí, estábamos enojados.

Nancy: Entonces, ¿por qué se casaron?

Jackie: Nos sentimos llamados el uno al otro. Sabía que Preston era mi esposo por razones muy prácticas. Él era el único hombre que yo respetaba de esa manera. Él era uno de los pocos hombres en mi vida que verdaderamente respetaba. Veía que él amaba a Dios. Él amaba a las personas. Era consistente. La consistencia es algo muy importante para mí. Él me amaba consistentemente.

Recuerdo una vez, en junio, cerca de mi cumpleaños, antes de que nos comprometiéramos, yo estaba lidiando con la depresión. Cuando lucho con la depresión, soy atacada inmediatamente con la homosexualidad porque quiero regresar a lo que es reconfortante.

Recuerdo haberle dicho, «no sé por qué estoy contigo. Debería estar con mujeres. No sé por qué estamos juntos. No me gustas. No te amo. No creo que esto vaya a funcionar».

Preston lloró y él no es una persona que llore normalmente. Así que al día siguiente… estábamos en Trinidad. Cuando regresamos a Estados Unidos dejamos de hablar. Yo estaba en el trabajo y él me envió un mensaje de texto diciendo, «te amo».

Me quebranté. Acababa de rechazar a este hombre y le dije que yo debía estar con mujeres y no con él. Y él respondió, no sacándomelo en cara sino diciéndome «te amo». Pensé, «no puedo no casarme con él. No puedo no casarme con alguien que me ame como Jesús».

Eso combinado con el hecho de que tenemos las mismas metas y visiones, y que me ama.

Nancy: Entonces, ¿se casaron anticipando que seguirían teniendo conflictos? ¿Pensaban que el matrimonio resultaría mágicamente bien después de esto?

Jackie: No. De hecho, me sentía animada de que tuviéramos muchos conflictos ya que durante nuestro noviazgo y compromiso recibimos consejería, porque sabíamos que necesitábamos ayuda de personas más sabías que nosotros. Aunque discutíamos, estábamos aprendiendo a solucionar nuestros asuntos de una manera funcional y no disfuncional.

Yo estaba animada porque sabía que muchas personas casadas sentían todas las mariposas y demás durante el noviazgo, y cuando se casaron todo se volvió un caos porque fueron sorprendidos por el hecho de que el matrimonio no es fácil. Así que me sentí preparada para afrontar las dificultades del matrimonio de una manera que otras parejas no pudieron.

Así que cuando nos casamos, una cosa que cambió completamente la manera como nos relacionábamos fue que comenzamos a confiar más el uno en el otro.

Tenemos televisión por cable. Hubo un tiempo que nos cortaron el cable por alguna razón. No teníamos dinero. Así que fuimos obligados a hablar y a pasar tiempo con el otro durante semanas. Ese mes que estuvimos juntos, nos volvimos amigos otra vez.

Cuando nos volvimos amigos una vez más, confiábamos el uno en el otro de una manera que Preston me amaba y permitía que el Espíritu Santo hiciera Su obra, sin intentar obligarme, cambiarme o arreglarme, sino amándome de maneras que él confiaba que Dios haría la obra.

Y su amor por mí… noté cómo él se estaba calmando. Él me amaba y no estaba obligándome a ser alguien que yo no era. Comencé a someterme en amor y lo respetaba de formas en que simplemente estábamos calmados y éramos amigos. Antes, peleábamos todos los días.

Sé que la pelea no es el barómetro de un matrimonio, por supuesto, pero ahora escasamente discutimos. Realmente nos amamos y nos disfrutamos. Creo que haber pasado tiempo juntos y confiar en la obra que Dios estaba haciendo en el otro hizo algo en nosotros.

Nancy: No habías tenido muchos modelos positivos a seguir en cuanto a hombres y mujeres en el matrimonio. Todo ese asunto del respeto, ¿era un concepto nuevo para ti?

Jackie: Por supuesto. No soy una mujer respetuosa naturalmente. A mí se me enseñó que uno decía lo que quería. Uno decía cómo se sentía. Puedo ser muy precipitada y cortante. Si me sentía de una manera, lo decía.

Preston tuvo que decirme, «no me gusta cuando me hablas así». Creía que era extraño y pensaba, te pedí que hicieras lo que vas a hacer, pero la manera como se lo pedía era de una forma dominante e irrespetuosa.

Creo que necesitaba ver eso en mi sumisión y en mi respeto, y no significaba que yo era inferior. Era yo viviendo como Jesús. Era yo honrándolo a él. Era yo humillándome y viendo que estas cosas eran hermosas para Dios.

Creo que cuando comencé a ver mi comportamiento como esposa a través del lente de la Escritura en vez de lo que dice la cultura, es cuando encontré gozo. Es cuando lo hice con gozo. Creo que si la cultura define mi feminidad, entonces voy a ser muy rebelde y voy a pensar que la Palabra de Dios es necia cuando no es así –es buena.

Nancy: Tú dijiste que cuando te casaste fue el momento cuando trataste de entender tu feminidad de una manera nueva. ¿Cómo sucedió?

Jackie: Porque quería ser como la mujer de Tito 2: sabia, hacendosa, que respeta y ama a su esposo para que la Palabra de Dios no fuera blasfemada. Y no quería que la Palabra de Dios fuera blasfemada.

Quería entender para poder agradar a Jesús. Pero también sabía que Dios me había dado mucha influencia sobre las personas. El hecho de querer honrar a Dios significaba que no quería llevar a otras personas por el mal camino.

Pensaba, «si tú sigues a Jesucristo como yo lo hago, entonces necesito seguirlo bien. Necesito seguir a Cristo como debe ser».

Simplemente traté de vivir la realidad de: ¿Qué significa ser respetuosa? ¿Qué es eso? ¿Cómo afectan mis palabras mi adoración? ¿Cómo afectan mis palabras a mi esposo?

Creo que al ver cuánto lo afecto… lo afecto de maneras que otras personas no pueden. Entonces pensaba, «¿quiero afectarlo de maneras que le impidan vivir en el camino que Dios lo ha llamado a seguir?» Si él es mi líder, si él es la autoridad sobre mí, entonces quiero ayudarlo de una forma que agrade a Jesús –aun con mis palabras, con mi tono, con mis expresiones faciales. Mis cejas pueden decir mucho.

Nancy: Aun sin abrir tu boca.

Jackie: Aun sin decir nada.

Al ser una esposa me sentí obligada, de una forma, a entender lo que significa ser una esposa bíblica y no solo una mujer con un anillo en su dedo.

Nancy: ¿Cómo describirías tu relación hoy? ¿Cuán diferente es de cuando recién te casaste?

Jackie: Nos divertimos juntos. Nos escuchamos mutuamente. Consideramos al otro en las cosas pequeñas. Me gusta el canal de cocina. A él le gusta Planeta Animal. A menudo la situación sería, «¿quieres el control remoto para que puedas ver Planeta Animal?» y él respondería, «veré un programa y luego tú puedes ver el resto». Así que son las cosas pequeñas donde consideramos las emociones del otro.

Con frecuencia, nuestros horarios son una locura. Así que trato de honrarlo a él aun con mi horario. Sé que si voy a estar fuera de la ciudad el viernes y el sábado, entonces me aseguro de que mi horario estará disponible el domingo para poder pasar tiempo con él. O le digo, «siéntete libre de salir con tus amigos porque sé que has estado en casa todo el día. Ve y disfruta con tus amigos. Es simplemente encontrar formas de honrar al otro de maneras en que no lo hacíamos antes.

Si él me dice que haga algo, trato de hacer un esfuerzo para no responder de una forma rebelde y ver que él quiere lo mejor para mí. Él no está intentando controlarme. Él está tratando de honrarme y hacer lo que es mejor.

Nancy: Jackie, me hubiera gustado tener a Preston aquí hoy como parte de esta conversación. Originalmente habíamos pensado que él iba a poder estar, pero está cuidando de Edén hoy que tiene un pequeño resfriado. Él está en casa. ¿Lo podríamos llamar? Me gustaría que participara con algo de su perspectiva de lo que hemos estado hablando.

Jackie: No hay problema. Hazlo.

Preston: Hola.

Nancy: Hola Preston. Es tu amiga, Nancy y tu esposa Jackie.

Jackie: Hola Cariño.

Preston: ¿Cariño? (risas)

Jackie: Nunca te he dicho así en mi vida.

Nancy: Hemos estado teniendo esta asombrosa conversación con tu esposa y escuchando su lado, su versión de la historia primero, cómo llegó a conocer a Jesús y luego de la historia del noviazgo y matrimonio contigo.

Y pensé, «me encantaría tener tu perspectiva sobre esta historia». ¿Tienes algunos minutos para que retomemos la conversación?

Preston: Sí. Por supuesto.

Nancy: Jackie nos estaba contando que durante su noviazgo ustedes peleaban mucho, ¿es así como tú lo recuerdas?

Preston: Sí. Así era.

Nancy: ¿Por qué crees que eso sucedía?

Preston: Creo que fueron múltiples cosas. Sé que, por mi parte, Dios realmente me convenció cuando me mostró que yo estaba tratando de moldear a Jackie en lo que yo quería que ella fuera como esposa, en vez de simplemente cuidarla con amor y discipularla como era mi deber. Entonces me convertí más en un fariseo que en Cristo para ella.

Recuerdo que hubo un tiempo al principio de nuestro matrimonio donde ella expresaba que odiaba llegar a casa porque yo siempre quería hablar y hacer notar sus falencias. De mi parte, sé que esa era una de las razones.

También creo que la razón principal era que no nos conocíamos. Pienso que nos conocíamos a un nivel personal y de amistad, pero la dinámica de nuestra relación cambió tan drásticamente.

El noviazgo es una cosa, pero el matrimonio es algo totalmente distinto. Así que cuando nos casamos, ese fue un tiempo donde teníamos que aprender acerca del otro.

Nancy: ¿Fue un desafío para ti manejar su pasado, el hecho de que ella luchaba con su feminidad, con su sexualidad? ¿Fue eso para ti un obstáculo? ¿O Dios te dio la gracia para amarla a través de eso? ¿Cómo te sentías al respecto?

Preston: Creo que fue una mezcla del Señor dándome mucha gracia. Yo también tuve un pasado, así que durante nuestro noviazgo y cuando sentí que el Señor me estaba dirigiendo a tomar la iniciativa con ella, creo que el Señor preparó mi corazón de una manera tal que esas cosas no fueron tan difíciles para tratar con ellas.

Miraba su pasado como si fuera el mío. Ella luchaba con el pecado y yo también. Era distinto al mío, pero seguía siendo pecado. Lo sabía. Y el Señor preparó mi corazón.

Creo que también Dios fue soberano al permitirnos ser amigos por tres años, porque era como si supiera que esas pequeñas emociones algún día podrían surgir o el hecho de pensar lo que ella atravesó en su pasado; ella fue mi amiga por tres años antes de yo tomar la iniciativa. Así que tuvimos una amistad muy honesta y abierta antes de considerar tomar la iniciativa.

Cuando quería hablarle a alguna mujer, iba a Jackie y le preguntaba, «Jackie, ¿qué piensas de esta chica?» Y viceversa. A veces hablábamos y ella me contaba sus luchas.

Creo que el elemento principal que realmente me ayudó con ese tema en nuestro matrimonio, es que aunque sabía que ella podría luchar a veces, porque la conocía muy bien, confiaba en su carácter. Confiaba que el Señor verdaderamente había salvado a esta mujer. Confiaba que el Señor la guardaría. Así que eso es todo.

Ha habido personas que me han hecho esa pregunta antes, especialmente hombres, «¿Tienes temor de su pasado y de todo eso?»

Y les respondo, «no, no confío en Jackie de esa manera. Tengo que confiar en el Señor que la redimió». Con el tiempo, tuve verdadera confianza de que Dios la había salvado de su pasado.

Nancy: Al escucharte hablar de cómo Dios te ha perdonado, me recuerda ese pasaje en Lucas 7 que dice: «A quien mucho se le perdona, mucho ama». Y yo creo que tener una conciencia de tu propio pecado y necesidad, da mucha gracia para luego extenderla a otros con sus problemas.

Preston: Sí.

Nancy: Jackie habló un poquito acerca de cómo… porque ella no había tenido grandes modelos de masculinidad o feminidad a seguir y dijo que ella no era respetuosa. Ella tenía un problema con la autoridad y habló un poco acerca de cómo… a propósito, me encanta como ella habla acerca de ti. Es realmente adorable. Pero ella habla acerca de que al principio de su matrimonio ella sentía mucha libertad para simplemente decir cosas de manera irrespetuosa y que tuvo que aprender mucho y que Dios tuvo que cambiarla. ¿Cómo la has visto cambiar en esas áreas? Y, ¿qué significa eso para ti como hombre?

Preston: Bueno, significa mucho. He visto a Jackie cambiar drásticamente. Esa es la hermosura de estar en un matrimonio con alguien que tiene el Espíritu Santo. ¿Sabes? Si no fuéramos cristianos, no funcionaría.

Jackie: ¡Claro que no funcionaría!

Preston: ¡Simplemente no funcionaría!

Nancy: Ustedes se casaron sabiendo que ambos tenían problemas de confianza, que tenían problemas de temor. Y Preston, conociendo que Jackie ha tenido temor a ser herida, pero que quiere confiar en el Señor, ¿cómo te motiva esto como hombre a...? ¿Qué clase de esposo esto te ayuda a ser? ¿Qué hace esto por ti como hombre al darte cuenta de la responsabilidad que tienes ahora como el esposo de esta mujer que tiene temor al dolor?

Preston: Esa es una buena pregunta. Muchas cosas, y para ser honesto contigo, al principio se trataba de prueba y error. También era Dios haciendo una obra en mí. Una de las cosas que el Señor me mostró al principio era… Él hizo una obra en mí en todo este proceso de intentar amar a Jackie, si esto tiene algo de sentido.

Creo que Dios reveló mucho egoísmo. Dios reveló mucho orgullo en mi propio corazón tratando con alguien que tenía dificultad para confiar en mí. Él me mostró, «¿estás tú dispuesto a amar realmente como yo te amo? ¿Estás dispuesto a sacrificar tus sentimientos, tus propias emociones, tu propio orgullo, tu propio egoísmo?»

Fui confrontado con esta pregunta constantemente. Dios comenzó a hacer una obra en mí. Así que creo que mucho de eso era un llamado personal del Señor. Era Él diciendo, «bueno, sé que Jackie está haciendo esto, pero, ¿qué te estoy diciendo que hagas? Sé que Jackie no te está respondiendo ahora, pero ¿qué te estoy diciendo que hagas? ¿A quién estás tratando de agradar? Sé que te sientes rechazado, pero Yo también fui rechazado por ti».

Siempre era como una reflexión de mí mismo. Yo decía, «¡ahhh Dios! Honestamente me cansé de eso». Me sentí irritado muchas veces. Creo que me ayudó, y creo que, a su vez, me dio más gracia.

Creo que para Jackie también, ella tuvo que tener mucha gracia para mí al principio y viceversa. Creo que con el tiempo el Señor hizo una obra en mi corazón. A medida que Él hacía la obra en mi corazón, creo que se volvió más y más fácil tratar con eso.

Nancy: Es interesante escucharlos a los dos y darse cuenta de que no es el matrimonio como tal el problema sino su relación con el Señor. A medida que Él ha obrado en eso, entonces Él obra en su matrimonio. Es interesante ver en lo más destacado del video sobre el matrimonio que ustedes tienen en YouTube, escuchar a la mamá de Jackie decir, «ella es testaruda y terca, y él es testarudo y terco». ¿Podrían decir que eso es verdad de los dos?

Jackie: Sí.

Preston: Muchas personas que nos conocen a los dos, nos preguntan mucho. Hubo un muchacho con el que fui a la iglesia y me preguntó cómo hacíamos para estar juntos. Él nos conoce a los dos. Él me conoce mejor. Y él decía, «¿cómo pueden llevarse bien? ¿No tienen muchos conflictos?»

Porque muchas personas nos consideran como personas muy testarudas y tercas y de carácter fuerte. Entonces hubo personas que me decían que esto no iba a funcionar –al principio. Que no iba a funcionar. Pero sí, creo que realmente fue la gracia.

Jackie: Sí. El Espíritu Santo.

Preston: Fue gracia abundante.

Jackie: Pienso que tuve que aprender que el hecho de tener problemas para confiar no es una excusa para no obedecer a Dios. Creo que realmente tuve que involucrarme con los mandamientos principales que son amar a Dios y amar a las personas. Entonces, si uno tiene un problema con la confianza, uno trata con eso, pero no es una excusa para la falta de amor. No lo es.

Así que la manera como trato a Preston es la manera como estoy tratando a Dios. Tengo que morir a mí misma y amar a este hombre a pesar de lo que mi pasado me haya hecho. Esa no es una excusa para permitir que nos pisoteen o lo que sea, pero es como se honra a Dios, amando a tu esposo aún si tienes temor. Ama a Dios más. No le temas a lo que produce miedo.

Nancy: Bueno, puedo decir, como una observadora mirando su relación ya por los últimos años, que ha sido un verdadero gozo para mí. Por supuesto, cuando comencé a ver cómo se desarrollaba su noviazgo, no tenía idea que cuando fuéramos a tener esta conversación yo misma estaría casada.

Pero el hecho de verlos a ambos seguir al Señor y permitirle moldearlos, formarlos y dedicarse a ustedes, y ver cómo dos personas de carácter fuerte y con mucho pasado y muchos asuntos pendientes van a la cruz, reciben la gracia de Dios y siguen bebiendo profundamente de la fuente de Su asombroso amor y gracia, y luego ver a Dios edificando este hermoso y creciente matrimonio y familia, es un testimonio. Es un gran testimonio del poder de Dios para transformar y renovar mentes.

Los veo a ustedes y pienso que no hay nada demasiado difícil para Dios. Y también veo a Dios haciéndolos fructíferos y usándolos para ministrar y bendecir a otros. Hay mucha de esa historia por ser escrita. Espero con ansias ver todo lo que el Señor tiene preparado para ustedes y la forma como Él quiere usarlos. También me hace sentir la necesidad de realmente orar por protección para sus corazones y para su matrimonio porque el enemigo, me imagino, no se quedará de brazos cruzados.

Preston: Cuando dices eso, no puedo evitar pensar en cuánta influencia han sido Robert y tú para mí y Jackie. Sé que tú personalmente has invertido en Jackie y has sido una inspiración para ella desde hace tiempo.

Jackie y yo estábamos hablando durante tu boda, y ahora queremos renovar nuestros votos, porque después de esa boda, la forma como ustedes honraron al Señor… Robert parado allí y recitándote la Escritura, me hizo revisar mi vida y pensar, «necesito dar un paso».

Te vimos soltera por muchos años y luego confiar en el Señor cuando te envió a Robert. Verdaderamente vimos una sumisión al Señor que yo no tengo. Fue una bendición poder ver eso. Así que ustedes han sido una inspiración para nosotros.

Nancy: Gracias por compartir eso. Ustedes nos están inspirando y estamos aprendiendo de ustedes. Todos realmente estamos mirando al Señor. Él es el modelo, ¿cierto? para la masculinidad, para nuestra feminidad, para el matrimonio. Su sumisión al Padre, Su cuidado por Su novia, la iglesia. En todas las formas es Cristo quien nos da el retrato, la imagen de quienes quiere que seamos.

Así que estamos juntos en esto, creciendo, buscándole a Él. Gracias por acompañarnos en esta conversación. Quisiera orar una bendición sobre ustedes, si es posible, antes de terminar.

Preston: Sí. Sí.

Nancy: Señor, he escuchado a Jackie y a Preston, y los he observado y escuchado durante años y he visto parte de su recorrido, de su caminar, de su discipulado. Ha sido un gran gozo ver cómo Tú has atraído sus corazones a ti, llevándolos a la fe, al arrepentimiento, a la gracia. La obra transformadora de Tu Espíritu y de Tu Palabra en sus vidas ha sido realmente poderosa.

Y ahora vemos cómo los has unido y los has mantenido juntos, y has hecho de ellos no solo un matrimonio que se tolera, sino un matrimonio que está creciendo, una amistad que sigue creciendo, están creciendo en frutos y ahora les has encomendado la vida de su pequeña niña. Y Señor, solo Tú sabes lo que tienes reservado para ellos en los años venideros.

Pero oro que cada uno de tus buenos propósitos para ellos sea cumplido. Oro que lo que el enemigo ha querido usar para atraparlos, para hacerlos caer, para ponerlos en ataduras, y al final llevarlos a la muerte; gracias que las obras de las tinieblas han sido vencidas por Cristo y su cruz y que ahora ellos están andando en la luz. Ellos están andando en la verdad.

Oro que sus vidas puedan ser fructíferas, que puedan ser protegidos de cada asalto del maligno. En los días cuando puedan enfrentar estrés, desafíos y obstáculos que tal vez no hayan anticipado en ese momento, como Robert y yo también enfrentaremos, en esos tiempos oro que ellos puedan seguir acudiendo a Ti y saber que eres digno, fiel, verdadero y poderoso.

Y que Tu presencia en sus vidas, en su matrimonio y en su hogar sea, no solo luz y poder para ellos, sino que también los uses para ser luz y llevar la presencia de Cristo a otros hogares, a otros corazones, a otros matrimonios y a esta cultura en tinieblas que necesita desesperadamente ver la realidad de quién eres Tú y la realidad del amor centrado en Cristo.

Gracias Señor por ellos. Bendícelos, protégelos, apóyalos, sostenlos. Santifícalos por tu gracia y continúa dándoles satisfacción mediante tu amor inagotable. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Amén. Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, orando por Jackie Hill Perry y su esposo, Preston. Esta semana Jackie ha estado compartiendo con nosotras su historia. Ella fue una niña llena de heridas que comenzó a involucrarse en relaciones lésbicas. Ella nos ha estado hablando acerca del poder del evangelio para transformar su vida. Y este es el mismo evangelio que puede transformar la tuya.

El crecimiento y el discipulado de Jackie no siempre han sido fáciles o sencillos, pero es algo hermoso de observar. Si conoces a alguien que esté lidiando con heridas o sentimientos de abandono, esta serie le puede ser de mucho aliento. Puedes compartirla a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, o nuestra aplicación, Aviva Nuestros Corazones.

Cuando Jackie Hill Perry quedó embarazada de su primer bebé, luchaba con verlo como un regalo. Ella escuchó al Espíritu Santo hablar a su corazón...

Jackie: «No puedes decir que quieres que Yo tenga toda la gloria de tu vida y luego enojarte por las formas en que escojo hacerlo. Si quieres que sea exaltado y glorificado, entonces permíteme ser el Señor en esa área».

Annamarie: Escucha más de Jackie mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a un avivamiento genuino y a abrazar tu diseño como mujer, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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