Podcast Aviva Nuestros Corazones

El tiempo apropiado para descansar

Annamarie Sauter: Josué no estaba buscando una jubilación anticipada. Ya de edad, terminó de librar batallas y de establecer la nueva tierra. Nancy DeMoss de Wolgemuth reflexiona sobre su carrera.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Puedes ver la progresión aquí? Primero la conquista, luego el asentamiento, luego el descanso. Ahí es cuando puedes soltar tu espada. Ahí es cuando puedes quitarte la armadura, cuando la batalla ha sido librada.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Te sientes como si estuvieras involucrada en una batalla? Bueno, deberías. Ya sea una batalla que estés librando en oración en nombre de tu familia, o una guerra contra tu propio pecado. Nancy te explicará por qué es tiempo de volver a enlistarte, al continuar en esta serie llamada «Lecciones de la vida de Josué (Parte 11): Librando y ganando batallas espirituales.»

Nancy: Estamos en Josué capítulos 10 al 12, y estamos viendo lo que algunos consideran una descripción bastante aburrida, una visión general y un resumen de las batallas que Josué luchó una tras otra. Él es más conocido por la batalla de Jericó, pero hubo muchas batallas por librar.

Buscamos en este pasaje para encontrar algunas joyas, algunos tesoros que nos ayudarán en nuestras batallas espirituales, las batallas que enfrentamos contra Satanás, contra el sistema de este mundo, contra nuestra propia carne y nuestro pecado remanente.

Dijimos en la última sesión que, aunque Dios le dio la tierra a Su pueblo, ellos tuvieron que luchar para tomar posesión de ella, una pulgada cuadrada a la vez, una ciudad a la vez. Había muchas batallas que debían librar. Cada batalla era diferente, y Dios les dio diferentes planes de batalla. Por lo tanto, tuvieron que seguir al Señor durante cada batalla. Nunca hubieran podido hacerlo por su propia cuenta.

Quiero empezar en esa misma porción de Josué con algunas otras ideas sobre este asunto de las batallas espirituales, de la guerra espiritual, que me ha sido útil cuando pienso en mi propio caminar con el Señor.

Lo primero que quiero señalar en el día de hoy, a primera vista, no va a ser muy alentador, pero es importante que nos demos cuenta de que en el caso de Josué, al igual que en el nuestro, las batallas no se pusieron más fáciles. De hecho, se pusieron más difíciles.

Verás, mientras más victorias ganaban, más intensa, determinada y feroz se volvió la oposición. Puedes ver este patrón a medida que pasas del capítulo 10 al capítulo 11. Por ejemplo, mira en el capítulo 10. En los primeros versículos de ese capítulo hay una descripción de la coalición de los reyes del sur que vinieron contra Josué y los israelitas.

El resumen está ahí en el versículo 5 del capítulo 10:

«Se reunieron, pues, los cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, y subieron ellos con todos sus ejércitos, y acamparon junto a Gabaón y lucharon contra ella.»

Y Luego llegamos al capítulo 11, versículo 1 y los siguientes, y vemos una descripción de la coalición del norte que fue aún más feroz. Déjame leer los cinco primeros versículos, y quiero que tengas la sensación de lo que Josué y los israelitas están enfrentando. El versículo 1 del capítulo 11 dice:

«Y aconteció que cuando se enteró Jabín, rey de Hazor, envió mensajeros a Jobab, rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf, y a los reyes que estaban al norte en la región montañosa … en las alturas de Dor al occidente;  al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al hitita, al ferezeo y al jebuseo en la región montañosa, y al heveo al pie del Hermón en la tierra de Mizpa.» 

¡Bueno, esa era una verdadera coalición! No sé quiénes son todas esas personas, pero  eran feroces y estaban enfocados y decididos en su esfuerzo a pelear contra Josué. Mira el versículo cuatro.

«Y salieron ellos, y todos sus ejércitos con ellos, tanta gente como la arena que está a la orilla del mar, con muchísimos caballos y carros. Así que todos estos reyes, habiendo acordado unirse, vinieron y acamparon juntos cerca de las aguas de Merom para pelear contra Israel.»

Leo esto y digo, «¡Uf!» Es una batalla grande  la que viene ahí. Y Josué ya ha estado peleando. Ahora tiene 90 años. Y él ha estado peleando y pensarías: «Seguramente las batallas van a ser más fáciles.» Pero no, se ponen más difíciles.

En el primer versículo de este pasaje vemos a Jabín, rey de Hazor. Jabin era el líder de la coalición del norte y Hazor era la ciudad más grande, más conocida en Canaán en ese momento, y también era la mejor fortificada. Este era un enemigo temible.

Ellos introducen un nuevo elemento en la guerra y son los carros. No hemos leído acerca de ellos contra Israel hasta este punto. Israel no tenía carros en este momento. Según el historiador judío Josefo, que escribió varios cientos de años más tarde, las fuerzas combinadas de la oposición en este caso fueron unos 300.000 soldados de a pie, unos 100.000 soldados de caballería y unos 20.000 carros.

Digo todo esto para decirte, «no te sorprendas cuando, a veces, te encuentres enfrentando  enemigos feroces.» Hay veces que pienso: «Sabes, he estado caminando con el Señor por aproximadamente 50 años»

Y pienso: «¿Cómo puedo conocer la Escritura de la manera que la conozco y cómo he caminado con el Señor todos estos años y he visto Sus obras en mi vida, y todavía a veces me encuentro en esta batalla feroz?»

  • Es como es
  • No te sorprendas
  • No se puede evitar
  • Va a suceder
  • Prepárate para el hecho de que las batallas no se vuelven más fáciles

Mientras más batallas ganas, estás tomando más terreno de Satanás. Y cuanto más te muevas en su territorio, más intensa y enfocada se va a volver.

En medio de todo esto con todos estos enemigos feroces y con toda esta oposición, me encanta el hecho de que Dios en repetidas ocasiones le dice a Josué: «No temas.» Dios le asegura a Josué el resultado.

Mira el capítulo 8, versículo 1. Cuando Josué estaba entrando en HAI, Dios dijo: «No temas ni te acobardes.»

Tú te preguntarás: «¿Por qué tendría que decir eso mientras entra a HAI? Acaban de salir de esta gran victoria en Jericó.» Pero ten en cuenta, que también han salido de una gran derrota en HAI. La gente de HAI, la primera vez que pelearon esta batalla, hizo que los israelitas huyeran.

Ahora ellos van a volver para la segunda vuelta. Y Dios le dice a Josué: «No tengas miedo, no te desanimes, no dejes que tu corazón desfallezca. He aquí, yo he entregado en tu mano al rey de HAI, su pueblo y su tierra.»

Dios le dice: «Esto es lo que va a suceder.» No siempre le dice a él al principio cómo va a suceder, pero Él le dice: «Vas a ganar, el enemigo será vencido será superado.»

Mira el versículo 8 del capítulo 10. Aquí se está hablando de la coalición del sur que surgió en el capítulo 10. Dios le dice: «No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos, ninguno de ellos te podrá resistir.»

Así que tienes la orden de Dios –no tengas miedo– y tienes la promesa de Dios –los he entregado en tus manos.

Y luego el capítulo 11, versículo 6. Y de nuevo, a medida que leas la Escritura y mientras estés meditando en ella, busca estos conceptos repetidos. Porque te darán pistas y conocimientos que son realmente valiosos. Tenemos la coalición norteña, la que acabo de leer con los carros y los cientos de miles de soldados armados.

Y Dios dice en el versículo 6, «No temas a causa de ellos.»

¿Por qué Dios le seguía diciendo a Josué: «No temas?» Creo que es porque Josué tenía miedo. Dios sabe que tenemos miedo. Tenemos miedo a veces.

Dios le dice: «No temas a causa de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel.»

Dios le dice: «Te daré la victoria. No temas.»

Una vez que tienes la promesa del Señor, puedes enfrentarte a cualquier enemigo, no importa cuán feroz sea ese enemigo. Y Lo que es precioso para mí acerca de este pasaje es que Josué recibe estas promesas del Señor. Dios le dice: «No temas. Te entregaré el enemigo.» Y entonces Josué usa esas mismas promesas para ir y alentar a sus tropas y para tranquilizar a otros sobre la base de la promesa de Dios.

Mira el versículo 25 del capítulo 10, Josué le dice a sus soldados: «No temáis ni os acobardéis.» ¿Dónde escuchó eso Josué ? Dios le acababa de decir: «No temas».

Él les dice a sus soldados: «No temáis ni os acobardéis. Sed fuertes y valientes, porque así hará el Señor a todos vuestros enemigos con quienes lucháis».

Amiga, tu esposo, tus hijos, tus compañeros de trabajo, tus amigos, los miembros de tu familia, también necesitan valor. A medida que tú obtengas el valor del Señor y recibas Sus promesas, tú puedes alentar a quienes te rodean.

Sus maridos están en una batalla espiritual. Necesitan valor. No necesitan que alguien los desanime. Necesitan a alguien levantando sus manos y fortaleciéndolos y  diciéndoles: «Sean fuertes y sean valientes.»

Puedes llegar a ser un medio de gracia, de valor y de fe en las vidas de los demás conforme tú recibes las promesas de Dios.

Aquí también hay otra idea que veo en esta sección del libro de Josué y es que los israelitas lucharon juntos para conquistar cada región de la tierra. Hubo  diferentes regiones. Había una región montañosa, había tierras bajas, había una región costera.

A la larga, cada tribu iba a tomar posesión de una parte de la tierra. No todos iban a heredar la región montañosa. No todos iban a estar en el desierto. No estarían todos en la costa. Cada tribu iba a tener su propio lugar.

Pero todos ellos debían esforzarse juntos hasta que todos hubieran superado los obstáculos en su territorio. ¿Ves? hasta que todos los enemigos de la región fueran sometidos, ninguna parte de Israel estaba segura. Israel no podía ser la luz o el testigo que Dios se propuso que fuera en el mundo, hasta que cada tribu tomara posesión de su porción.

Aquí en occidente tenemos esta mentalidad que tiende a ser muy individualista, y que a veces se ve en nuestras propias vidas espirituales también. Así que la mentalidad se convierte en, «bueno yo peleo mis propias batallas, y tú peleas tus batallas. Yo lucho mis batallas, y dejo a otros luchar las suyas.»

Pero lo que veo en este pasaje es que todos somos parte de una comunidad de fe; estamos en esto juntas y ninguna de nosotras está segura hasta que todas nosotras tengamos nuestro territorio conquistado en el nombre de Cristo. Necesitamos ayudarnos mutuamente a tomar posesión de todo lo que Él nos ha dado a cada una de nosotras.

La eficacia de mi testimonio y mi ministerio en este mundo depende en parte de que otros en el cuerpo de Cristo, sean victoriosos sobre los enemigos de su región. Si estás siendo vencida por el enemigo, eso va a afectar mi luz y mi testimonio. Y si estoy siendo vencida por el enemigo, eso va a afectar tu luz y tu testimonio en el mundo.

Así que ¿Cuál es la conclusión? Nos necesitamos unas a otras en la batalla. Estamos todas juntas en esto. Necesitamos unirnos, unir fuerzas entre nosotras. ¿No sería algo increíble en el cuerpo de Cristo, en la iglesia local, si las familias se unieran, y dijeran: «Vamos a comprometernos a orar juntas por los hijos de las familias de nuestra iglesia»

No son sólo tus hijos adolescentes con los que tienes problemas, pero si tienes problemas con la rebelión de tus hijos, eso se convertirá en nuestro asunto corporativamente. Vamos a ir juntas al Señor y a clamar a Dios y a pedirle que nos dé la victoria. Tenemos gente en la iglesia que está luchando con la lujuria o con la impureza moral o con matrimonios rotos. Vamos a decir que es nuestro asunto colectivo.

Vamos juntas a hacer la guerra contra el enemigo. No voy a dejar que los demás peleen por su iglesia o por su territorio y yo por lo mío. Escucha, te necesito cuando se trata de luchar mis batallas y me necesitas cuando se trata de luchar tus batallas. Nos necesitamos las unas a las otras.

Vemos esto tan bellamente ilustrado en la forma en que los israelitas se unieron para tomar la tierra.

Otros dos puntos que quiero mencionar acerca de la guerra espiritual en esta parte de Josué, es que ellos hicieron un trabajo completo. No fueron indiferentes al tratar con la oposición. No hubo ningún compromiso con el enemigo, no cedieron al enemigo. Hubo cero tolerancia para cualquier cosa o persona que Dios hubiera dicho que debía ser destruida.

Puedes ver esto en los capítulos 10 y 11, si lees estos capítulos, y yo tuve que leerlos varias veces, muchas veces, antes de que todo esto comenzara a ser evidente para mí. Pero una y otra y otra vez verás frases como esta: «Los destruyeron por completo», «No dejaron ningún sobreviviente», «Tomaron toda la tierra», «Tomaron a todos los reyes».

Lo leerás una y otra vez. ¿Qué está diciendo? No hicieron un trabajo de obediencia parcial, no hicieron un trabajo de obediencia a medias.  No dijeron: «Sólo tomaremos algunos de estos enemigos, parte de este territorio, pero nos sentaremos y dejaremos que el resto se quede». Ellos hicieron un trabajo completo.

Capítulo 11, versículo 15 dice que, «Josué no dejó de hacer nada de todo lo que el Señor había ordenado a Moisés».

Versículo 23: «Tomó, pues, Josué toda la tierra de acuerdo con todo lo que el Señor había dicho a Moisés».

Veo aquí a un hombre que tomó a Dios en serio y un hombre que estaba decidido a llevar a cabo todo lo que Dios había mandado. Creo que muchas de nosotras en nuestras vidas cristianas llegamos hasta cierto punto y decimos: «estoy cansada de luchar, estoy cansada de tratar con mi carne. Sólo quiero sentarme y mimar mi carne por un tiempo o dejar que se salga con la suya».

Pero vemos a Josué diciendo: «No, no vamos a permitir que ninguno de estos enemigos sobreviva. Vamos a seguir adelante, a seguir adelante, a seguir adelante, hasta que toda la tierra haya sido conquistada para Dios.»

Mi sueño en la vida es que una fracción de segundo antes de que pase de aquí al cielo, sea justo cuando la última batalla haya sido librada. Voy a decir, el siguiente paso es que estoy lista para ir al cielo porque el pecado ha sido superado, las batallas se han librado, la carne ha sido crucificada. El siguiente paso la presencia del Señor.

Creo que eso es lo que el Señor quiere para nosotras. No quiero terminar esta vida y decir: «Oh, todavía hay mucho terreno por conquistar, áreas que nunca he sometido a la obediencia de Cristo.»

Y puedes ver este hilo, este énfasis a través del Nuevo Testamento. Hebreos capítulo 12 versículo 1,

«Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve.»

¡Deshazte de todo! No dejes nada de eso. En 2 de Corintios capítulo 10: 4-5 se nos dice,

«Porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo.»

¿Cuántas filosofías erróneas podemos dejar en nuestros propios pensamientos o en este mundo? ¡Ninguna! ¿Cuánto debemos tomar cautivo para Cristo? ¿Cuántos de nuestros pensamientos? Cada pensamiento debe ser llevado cautivo a Cristo.

Veo este principio ilustrado en la vida de Josué. Él no dejó ninguno de los enemigos de Dios. Él tomó toda la tierra, todos los reyes, todas las ciudades, él lo tomó todo para Dios.

Efesios 5:3 y 11 habla de la inmoralidad sexual y de la impureza y dice:

«Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como corresponde a los santos…Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas.»

¿Ves este tipo de mentalidad de «todo o nada?» Estamos «quedando en bancarrota» al tratar con los enemigos, con la carne, con el pecado, con las formas erróneas de pensar de este mundo.

Hemos llegado a ser tan tolerantes, incluso en la iglesia hoy, tan tolerantes de la tontería, del pensamiento no bíblico, de la vida no bíblica, que parece normal. Parece normal vivir con el pecado. Hay mucho divorcio en la iglesia. Hay mucha inmoralidad en la iglesia. Hay avaricia, egoísmo, orgullo, lujuria y no hay amor ni oración.

Bueno, no estamos diciendo que esto está bien o que es genial, pero tampoco  estamos comprometidas a luchar contra esto y a decir: «esto no es lo que Dios quiere. Tomaremos esta tierra en el nombre de Cristo».

Pablo dice en 2da a los Corintios capítulo 7 versículo 1,

«Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.»

¿Te has conformado con menos de una victoria completa en las batallas espirituales? ¿Nos hemos conformado con menos de una victoria completa en el cuerpo de Cristo? Creo que lo hemos hecho. Cuando leo Josué, digo: «¿Sabes qué? Él tenía 90 años. No somos demasiado viejas para seguir adelante, para seguir luchando, para mantenernos, en el nombre de Jesús y por el poder de Su Espíritu, participando en la batalla.»

Finalmente, aquí vemos en la vida de Josué que el descanso sigue a la batalla. Primero, la batalla, luego el descanso. Nuestro último descanso final. Lo queremos aquí y ahora. Pero en la historia de Josué puedes ver que primero tuvo que tener que pelear la batalla y luego vino el descanso.

Mira el versículo 23 del capítulo 11: «Tomó, pues, Josué toda la tierra de acuerdo con todo lo que el Señor había dicho a Moisés» Esa es la conquista. Y luego vemos la distribución y el asentamiento de la tierra.

«Y Josué la dio por heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra.»

¿Puedes ver la progresión aquí?

  • Primero la conquista
  • Luego el asentamiento
  • Luego el descanso

Ahí es cuando vas a poder soltar tu espada. Ahí es cuando vas a poder quitarte la armadura, cuando la batalla haya sido peleada.

Esta palabra descanso es una palabra recurrente en todo el libro de Josué. Seis o siete u ocho veces (se me olvida cuántas), pero varias veces en el libro de los Jueces también. Es la esperanza. Es hacía lo que nos movemos. Es lo que anhelamos. Pero mientras tanto, hay batallas que deben ser peleadas.

Me encanta esta cita de Amy Car Michael –la tengo en mi estudio en casa– que dice: «Tenemos toda la eternidad para celebrar las victorias, pero sólo unas horas antes de la puesta del sol para ganarlas».

Después de todas las batallas llegó un momento en que la tierra tuvo descanso de la guerra y pudieron sentarse y disfrutar de la herencia que Dios les había dado. Pero antes de eso tuvieron que hacer la guerra por un tiempo prolongado antes de que pudieran apropiarse de ese último descanso que Dios había destinado para ellos.

El libro de Hebreos en los capítulos 3 y 4 –y hemos hablado de esto antes  en esta serie– dice que como hijos de Dios hay un descanso espiritual que podemos disfrutar para nuestras almas aquí y ahora mientras entramos en el descanso de Cristo.

Pero toda la Escritura nos muestra que nuestro descanso final no está aquí y no es ahora. Entre aquí y el cielo todavía hay batallas por luchar. Pienso que mucha de la depresión, mucho del desaliento entre los creyentes, viene porque esperamos tener aquí y ahora lo que no está destinado para aquí y ahora, lo que sólo será entonces y allá.

Si esperas que la vida cristiana sea fácil, si esperas que sea como un juego de niños, como dicen, si esperas que sea libre de batallas, entonces vas a quedar decepcionada. Mantén tus ojos en la meta final. Date cuenta de que hay un descanso esperándonos.

Esa es una esperanza que se nos ha prometido. Aquí en medio de la batalla podemos descansar en Cristo. Pero todavía hay batallas por pelear desde aquí hasta llegar al cielo.

Así que no te desanimes. Pon tus ojos en Cristo. Mantén los ojos puestos en tu Comandante. Reconoce que la batalla es del Señor; Él está peleando. Él es el Victorioso. Él es el Conquistador. El tiempo vendrá cuando por toda la eternidad podremos disfrutar de las victorias que hemos ganado con Cristo aquí abajo en esta tierra.

Annamarie: Muchas de nosotras nos encontramos en todo tipo de batallas hoy. Este mensaje de Nancy DeMoss de Wolgemuth viene a nosotras en un momento importante, recordándonos que debemos seguir luchando. Si estás haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer, no te rindas—hasta que Él dé el descanso.

Nancy, tú has escuchado recientemente de una mujer que sabe lo que es luchar y quién sabe lo que significa encontrar fuerza para seguir adelante.

Nancy: Así es. Recibí un correo electrónico de una mujer que creció en una iglesia conservadora y sabía lo que  la Biblia decía. Se casó con un pastor y parecía tener todo en orden. Pero estaba desalentada y muy deprimida. Ella estaba abrumada por la rutina diaria de ser mamá, y buscaba ayuda en todo excepto en el Señor. Ella escribe:

«Entonces descubrí tus libros y tu ministerio de radio. Ni siquiera puedo comenzar a expresar mi gratitud. Yo estaba tan espiritualmente muerta de hambre y por alguna razón no podía comprender lo perjudicial que era.

Incluso ahora me siento como una nueva cristiana. Me siento como si estuviera en el principio con mucho más que  aprender.

Me siento como si lo hubiera oído todo, pero nada lo entendía de verdad o tenía sentido. Y ahora Dios me ha llevado a un lugar donde estoy lista y dispuesta a escuchar y a crecer. Y Él me conectó a tu ministerio donde me animan como mujer cristiana, como esposa y como madre.»

Les puedo asegurar que Aviva Nuestros Corazones no tiene la capacidad para cambiar vidas como esta. Sólo el Señor puede hacer esa diferencia. Y me siento  humillada y agradecida de que Él elija usar este ministerio y que Él use oyentes como tú quienes oran y ayudan a hacer posible este ministerio.

Annamarie: Al apoyarnos con tu donación para hacerlo posible, te mostraremos nuestro agradecimiento al enviarte un acceso para descargar el recurso «Cercas de seguridad personal». A medida que Nancy ha estudiado la Biblia y ha observado las vidas de otras personas, incluyendo una mirada profunda a su propio corazón, se ha dado cuenta de que nadie—sin importar lo espiritual que sea—está exento de la posibilidad de sucumbir ante la tentación moral. Examina tu corazón con la ayuda de este folleto que hemos diseñado para ti titulado, «Cercas de seguridad personal».

Para dar tu ofrenda visita nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com. Sigamos trayendo el mensaje del evangelio y de la feminidad bíblica a miles de mujeres alrededor del mundo. Al dar tu donación, asegúrate de indicar que quieres recibir el recurso «Cercas de seguridad personal».

Dios llamó a Josué a la batalla, a tomar la tierra para el pueblo de Israel. Pero esa tierra no le pertenecía realmente a esas naciones enemigas, y no le pertenecía a Josué tampoco.

Identificar al propietario legítimo tiene una gran repercusión en tu vida. Lo que esto significa para ti, y para mí, mañana. Sintonicemos, juntas, nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 

*No te rindas, René González, Década ℗ 2008 REDA MUSIC

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.