Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Annamarie Sauter: Cuando estamos en un avión se nos dan algunas instrucciones. Holly Elliff nos habla de una de ellas… 

Holly Elliff: …Tomar la máscara de oxígeno si ocurre algo, ponérnosla a nosotras mismas primero, y luego a nuestros hijos. De la misma manera, tenemos que ser las mujeres que entienden cómo acceder a la armadura de Dios, de manera que estemos equipadas para ir y enseñarles a nuestros hijos: «Así es cómo se camina en el mundo».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Jeremías capítulos 4 al 6.

Como madre biológica o madre espiritual, tus hijos o los jóvenes que te rodean ven cuando actúas con valentía. Y para actuar de esta manera necesitas estar arraigada en Dios. Solo así podrás tener un impacto duradero en la próxima generación. Hoy nos acompañan unos invitados para hablarnos acerca de esto.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Bill es pastor de la Iglesia Summit en Little Rock, Arkansas. Él y su esposa, Holly, han sido buenos amigos míos y de Aviva Nuestros Corazones por muchos años.

Ayer comenzaron una serie donde nos enseñaron basados en 2 Timoteo 1. Hoy vamos a retomar la serie, Epicentro: El impacto transformador de un hogar cristocéntrico. Bill está hablando acerca de reconocer los dones espirituales en tus hijos.

Bill Elliff: Entonces, ¿cómo hacemos para ayudarles a descubrir esos dones, que descubran lo que realmente son en Cristo y luego crear una familia que está ardiendo con una fe sincera y con dones espirituales funcionando y que realmente pueda afectar al mundo? Permítanme darles algunos pensamientos acerca de esto.

Número uno, tenemos que ser estudiantes de nuestros hijos. Cada niño es tan diferente. Veo a nuestros ocho hijos y no hay ni uno de ellos que sea igual a otro. Son muy diferentes y tienen diferentes dones espirituales. Mi primera hija tiene el don de la misericordia; mi segunda hija no lo tiene.

Recuerdo nuestros primeros tiempos como padres y apenas estábamos aprendiendo a disciplinar a nuestros hijos. Yo miraba a Jennifer y ella simple y llanamente se derretía. Empezaba a llorar. Ella se arrepentía de cosas que ni siquiera había hecho, debido a su don de la misericordia. A mi segunda hija, yo solo tenía que cansarla repitiéndole las cosas hasta que entendiera.

Son diferentes tipos de personas. Tenemos que pedirle al Señor: «Dame una comprensión profunda de mis hijos, para que pueda saber quiénes son, y de qué están hechos, y los dones particulares que has depositado de forma sobrenatural en sus vidas para cuando lleguen a conocer a Jesucristo».

Después debes crear un ambiente. Si tomas un árbol y lo plantas en concreto, no va a crecer. Pero si tomas un árbol y lo pones en el suelo adecuado, la luz del sol adecuada, el agua adecuada, con el alimento adecuado, va a tener un crecimiento increíble. Todos nosotros sabemos que tenemos que crear el mejor ambiente para el crecimiento de nuestros hijos. A medida que están creciendo en Cristo, ellos naturalmente van a comenzar a fluir y tú vas a ver la expresión de esos dones.

Luego, ayúdales a ejercer sus dones espirituales. Tus hijos y los míos crecen físicamente por el ejercicio y a veces tenemos que sacarlos.

Recuerdo que mi esposa solía decir en el verano, cuando sacaba a nuestros hijos, cerraba la puerta y les decía: «No entren a menos que haya sangre y tiene que ser una cantidad significativa de sangre para que entren». Así que tenemos que ayudarles a hacer ejercicio y también tenemos que hacer eso con nuestros hijos espiritualmente.

Así que si pensamos que tenemos un hijo que es un líder y creemos que tenemos una hija que tiene un don de administración, debemos ayudarles a ejercer esos dones, darles algunas oportunidades para servir en esas áreas particulares.

También tenemos que reconocer el éxito. Cuando vemos los pequeños comienzos, los afloramientos de esos dones que comienzan a desarrollarse en la vida de nuestros hijos, también necesitan simplemente inundar su alma con aliento, porque no van a conseguir mucho de eso en el mundo. Tenemos que reconocer esos éxitos y que todos esos éxitos vienen de Dios, para que ellos entiendan dónde se originaron.

Por cierto, permítanme hacer una pequeña pausa. Todo lo que estamos diciendo acerca de nuestros niños también se aplica con nuestros compañeros. Esto es lo que los maridos deben hacer por sus esposas; esto es lo que las esposas deberían hacer por sus maridos. Debes mirar a tu marido y encontrar cuál es su don espiritual. Ayúdale a ejercitarlo y anímalo cuando lo hace.

Otra cosa también es que tenemos que aprender a manejar los fracasos. Nuestros niños van a fallar. Va a haber momentos en los que no les va a ir muy bien en su vida y tenemos que ayudarles a saber cómo manejar eso, porque de eso se trata la vida.

Entonces, tenemos que ampliar sus horizontes, darles oportunidades en constante expansión y ferozmente combatir la mentira de que sus vidas no pueden hacer una diferencia.

Mi madre era una mujer de campo que amaba Jesús, leía Su Palabra y la obedecía. De alguna manera, nosotros, sus cuatro hijos, cuando salíamos de casa, pensábamos que podíamos cambiar el mundo. Recuerdo que un día hablando con mi hermano le pregunté: «¿Llegaste a pensar eso?»

Y él dijo: «Sí, pensé eso».

Y empezamos a analizar, «¿cómo fue que llegamos a esa conclusión?» Fue por nuestra madre, que constantemente nos dijo: «Dios tiene un plan para su vida que es maravilloso. Su vida puede cambiar el mundo».

Holly: Así es, otro componente esencial está en los versículos 7 y 8. Léanlos conmigo. Dice así: «Porque Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios…»

¿Te acuerdas de esos comerciales que terminan con esta pregunta? «¿Qué hay en tu cartera?» Bueno, este versículo realmente nos anima a hacer un inventario sobre lo que está en nuestra vida. Dios nos ha dado regalos increíbles si somos sus hijos. Vemos algunos de ellos aquí: el poder, el amor y el autocontrol o la disciplina. ¿Alguna vez necesitas alguna de esas cosas cuando estás criando a tus hijos?

¿Necesitas autocontrol? ¿Necesitas disciplina en tu propia vida? Ninguna de nosotras realmente quiere levantarse de su silla e ir a limpiar la cocina o lavar la ropa, ¿verdad? Esas cosas son difíciles, a veces requieren disciplina de nuestra parte. O levantarse temprano cuando has estado despierta toda la noche con tus hijos.

Este versículo también nos señala un atributo que no proviene de Dios, y aquí no estamos hablando de temor o reverencia. Pero este pasaje es muy específico y nos recuerda que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía. Así que, si nos encontramos temerosas en cualquier momento de nuestras vidas, ¿de dónde viene eso? Viene de la persona que está decidida a desbaratar la agenda de Dios para nuestro hogar; Satanás, quien es el padre de todas las mentiras.

Puedes estar pensando, «no soy realmente una persona temerosa. Solo estoy un poco desalentada». ¿Sabes lo interesante de eso? Mira esta palabra: «des» significa «sin». Así que cuando nos sentimos desalentadas, estamos sin aliento. El desaliento es como el temor solamente que vestido con ropa más bonita, porque podemos decir que estamos desalentadas y nadie nos mira de forma extraña, pero si decimos que estamos temerosas yo creo que sí lo harían.

Así que es solo miedo vestido con ropa más elegante. Pero es igual de destructivo, porque es lo contrario a la fe. No podemos hacer estas cosas esenciales sin entender lo que significa tener acceso a los dones que Dios nos ha dado. Y cuando somos mujeres que abrazan la valentía, ayudamos a equipar a nuestros hijos para la batalla.

Vivimos en un mundo que se opone a Cristo y como creyentes ni siquiera estamos diseñadas para sentirnos como en casa aquí. ¿Por qué? Este no es nuestro hogar. Nunca nos vamos a sentir como en casa aquí en la tierra, porque Dios nos ha creado para vivir en un reino diferente a este. Pero tenemos la responsabilidad de equipar a nuestros hijos para la oposición que encontrarán durante su tiempo aquí en la tierra, si se levantan para Cristo.

No podemos enviar a nuestros hijos por la mañana en pijama o en calzoncillos largos. Aunque he tenido algunos escapando en su ropa interior antes, pero esa no fue mi elección. Yo no planearía tal cosa. Mis hijos —tengo cuatro hijos y cuatro hijas— a mis hijos les encantaba disfrazarse y les gustaba ponerse cosas que los hacían parecer caballeros en armadura con capas o soldados con sus armas y estar equipados para la batalla. Pero solo era un juego.

¿Por qué deberíamos enviarlos a la vida sin la armadura real que Efesios 6, dice que Dios ha creado para ellos? Este mundo no es amigable con nuestros hijos, así que tenemos que equiparlos con la armadura que Dios ya ha provisto para ellos.

Cuando subimos a un avión, ¿qué se nos dice que hagamos? Tomar la máscara de oxígeno si ocurre algo, ponérnosla a nosotras mismas primero, y luego a nuestros hijos. De la misma manera, tenemos que ser las mujeres que entienden cómo acceder a la armadura de Dios, de manera que estemos equipadas para ir y enseñarles a nuestros hijos: «Así es cómo se camina en el mundo».

No podemos esperar que nuestros hijos den cuenta de la esperanza que está en ellos a menos que estemos cimentadas en eso nosotras mismas. ¿Qué modelamos sobre nuestras posesiones, nuestros valores, nuestra modestia, lo que creemos acerca de la pureza, nuestra fidelidad, nuestros votos matrimoniales? ¿Cómo tomamos decisiones?

¿Nuestros hijos saben que Dios está en el centro de cada decisión que tomamos? ¿Realmente está Él en el centro? ¿Ven eso en nuestra casa? ¿Qué modelamos sobre el poder de la oración? Cuando nuestros hijos vienen a nosotros y nos dicen: «Mamá, yo no sé qué hacer con esto», ¿cuál es nuestra primera respuesta? ¿Les decimos: «tenemos que orar por eso», sin importar el lugar dónde te encuentres?

He orado con nuestros hijos en el carro, en la esquina de la calle, fuera de una cita antes de que entraran, en el medio del día, a través de mensajes, lo que sea necesario. Pero ellos entienden que la oración es una parte esencial de lo que les permite tomar su siguiente paso.

Nuestros hijos van a tomar sus decisiones, en gran parte, de acuerdo a lo que nosotros les hemos enseñado. Dios tiene que ser parte de cada ecuación y nosotras no podemos hacer eso con nuestra propia fuerza. Me encanta que Dios nos prepara para lo que Él nos llama a hacer.

Así que nuestro siguiente elemento esencial es el sentido de llamado que nuestros hogares necesitan. En los versículos 9 y 10, de nuevo, vemos los atributos que Dios ha puesto en su lugar para nosotros. «Quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras», nada que nosotras hayamos hecho, «sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio».

Nosotras no fabricamos estos dones, estos atributos que son ingredientes esenciales. Solo Dios puede hacer eso. La Escritura dice que Él nos salva de una eternidad sin Él y Él nos llama a este santo llamamiento. Y es un estilo de vida distintivo. No se basa en alguno de nuestros logros, sino en su propósito. Y Él entonces nos da gracia, por lo que somos capaces de hacer Su voluntad.

Nosotras creemos que la gracia es el poder y el deseo de hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. No la creamos nosotras, pero este versículo dice que Dios, Cristo, lo hizo antes del comienzo del tiempo. Sin embargo, somos responsables de acceder a esa gracia.

Mi nieta, Truth, es igual que mi hija Becca, que es de carácter fuerte. Truth y yo estábamos caminando juntas hace unos meses y hacía frío. Yo soy muy friolenta, por lo que llevaba puesto mi abrigo largo y estábamos caminando cuando Truth me dijo, «Honey» (ese es mi nombre como abuela), «tengo mucho frio». Ella estaba caminando enfrente de mí.

Le dije: «Truth, regresa para acá». Ahora, normalmente Truth no habría regresado donde yo estaba, pero tenía frío, así que lo hizo. Corrió hacia mí y yo abrí mi abrigo y ella se metió allí. Se sostuvo de mi pierna y caminó dentro de mi abrigo largo.

Ya no tenía frío. Estaba cubierta. Tenía lo que necesitaba. De la misma manera, Cristo nos llama a correr hacia Él, para acceder a la gracia, el abrigo que Él ya ha diseñado para nosotras. Tenemos todas estas cosas en nuestro teléfono, ¿no? ¿Cómo se llaman? Aplicaciones, ¿verdad? ¿Ustedes saben que Apple no fue el inventor de las aplicaciones? Porque Dios hizo eso antes hace mucho tiempo.

Dios nos dio los medios para aplicar lo que necesitamos para nuestra vida. Así que si nos damos cuenta que necesitamos poder, hay una aplicación para eso en la Palabra de Dios. Y ahora dilo conmigo. Si necesitamos gracia, hay una aplicación para eso. Si necesitamos el amor, la esperanza, la resistencia, «hay una aplicación para eso».

No tenemos que trabajar para obtener esas cosas. Dios ya las ha puesto en su lugar. Pero lo que tenemos que hacer es tomar la decisión de acceder a esas cosas. Si Truth hubiera seguido subiendo esa colina, ella habría seguido teniendo frío, no habría accedido a la solución (que ya estaba allí) y no la habría obtenido.

De la misma manera, nosotras caminamos como mujeres y nos quejamos de lo que no tenemos (yo lo sé porque también yo lo he hecho), pero Dios ya lo ha puesto en su lugar. Y simplemente no estamos corriendo a Él para tener acceso a lo que Él ya nos ha dado por Su Espíritu y por medio de Su Palabra.

Dios tiene la provisión. Y la Escritura dice en el versículo 10, «…y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio». Al igual que Pablo, después de la experiencia en su camino a Damasco, donde en un momento Pablo no tenía sus ojos para ver, después cayeron escamas de sus ojos y entonces Pablo pudo ver claramente lo que Cristo le estaba llamando a hacer.

Al igual que Pablo, necesitamos nuevos ojos para ver y acceder a lo que Cristo ha provisto para nosotras y para entender nuestra vocación. Cristo ha destruido la muerte, –y lo ha hecho– la Escritura dice: «depositando en nuestra cuenta la vida y la inmortalidad». Rara vez pasa una semana, tal vez no más de dos o tres días, en la que no reciba un mensaje, una llamada telefónica, un correo electrónico, de uno de mis hijos que diga así: «Hola mamá, no me pagan hasta el martes, pero tengo cuatro dólares en mi cuenta». Esto justamente ocurrió ayer antes de que saliera. «¿Podrías pasar por el banco y poner algo de dinero en mi cuenta, para que pueda alcanzar hasta el martes?»

Cuando tienes ocho hijos, esto suele suceder mucho. A veces es a las 2:00 de la mañana, como lo fue ayer en la noche cuando mi hijo me llamó a las 2:00 de la mañana, él no se acordaba que yo estaba en Indianápolis y que realmente eran las 3:00 a.m. ¿Sabes qué? Lo que Dios ha depositado en nuestra cuenta es absolutamente increíble. La Escritura dice que Él ya lo ha hecho. Él ya ha hecho el depósito en nosotras, para nosotras.

Él nos ha confiado estas verdades.

Bill Elliff: Esta tarde estamos muy rápidamente tratando de mezclar estos ingredientes, y estamos poniendo todas estas cosas ahí que deben estar en un hogar para crear este centro que realmente va a sacudir el mundo. Esto comienza con una fe sincera, ¿cierto? Una fe real. Esta es cultivada al despertar dones espirituales en tu vida y en tus hijos, en tu familia, en tu marido, ayudando a tu familia a alcanzar realmente su potencial. Y luego, inculcar un sentido de valor, y un sentido de llamado, por lo que sabremos decir: «Hey, vamos a hacer esto. No nos avergoncemos, aunque suframos por esto, pero no vamos a retroceder de lo que Dios nos ha llamado a hacer. Él ha puesto un depósito de gracia en nosotros, y ahora Él quiere darles eso a otras personas».

También queremos que veas en los últimos minutos otros dos ingredientes muy importantes que deben estar en la mezcla para crear un hogar.

Uno de ellos es lo que nosotros llamamos, las sanas palabras. Dice esto en los versículos 13 y 14 de 2 Timoteo: «Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado».

Esa palabra norma es una palabra interesante, significa como la estructura de una idea; es como un arquitecto que está a punto de construir algo, pero él dibuja un boceto. Así que lo que Pablo está diciendo aquí, es que tenemos que tener un tipo de esquema de sanas palabras, el boceto de la doctrina bíblica y de la verdad bíblica. Después dice: «retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí». En otras palabras, «yo he invertido en esto». Creo que es realmente crítico que hagamos una pausa aquí, y digamos que la formación de nuestra familia no es responsabilidad de alguien más, si no es la tuya y es la mía. Como pastor, muy a menudo las personas van y dejan a sus hijos en la iglesia y dicen: «Tienes como una hora y media, ahora entrena a mi hijo y corrige todas las malas influencias que haya tenido durante toda la semana». Es imposible hacer eso.

En nuestra iglesia nosotros decimos, «nosotros no somos los responsables de la formación fundamental de sus hijos, ustedes lo son y nosotros solo vamos a estar de su lado y ayudarles». Lo que esto significa es que tenemos que estar dibujando la verdad bíblica en los corazones de nuestra familia, en los corazones de nuestros hijos.

Pablo dice que lo hagamos en la fe y en el amor; traerlos hasta el punto en que ellos crean estas cosas, sepan estas cosas, estén dependiendo de estas cosas y sepan cómo comunicar estas cosas y vivirlas con amor. No es solo una doctrina estéril como: «Yo sé todas estas doctrinas y todas estas verdades, yo sé cómo amar a la gente y tengo el equilibrio de la verdad y la gracia en mi vida».

Luego dice, «es necesario que guardes estas verdades». Eso indica que va a haber un ataque, que alguien va a venir en pos de mis hijos para tratar de quitarles esas verdades.

Escuchen con atención, Timoteo era un cristiano de la tercera generación y él le debía su sincera fe a los cimientos establecidos en su vida por su madre y su abuela, quienes le enseñaron las Escrituras desde su infancia. De hecho, 2 Timoteo 3:15, dice: «Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús».

Así que, aquí está la cuestión: Timoteo vivía en una casa donde él obtuvo los fundamentos espirituales y bíblicos, él los recibió de su familia, aprendió a confiar en esas verdades, él aprendió a manejar esas verdades en el amor y sabía cómo guardar lo que se le había confiado, por lo que esas verdades eran suyas y serían de él por el resto de su vida.

Quiero hacerte dos preguntas muy importantes ¿Cuáles son las verdades esenciales que son vitales para tu familia? Por ejemplo, tienes un hijo de 18 años, ¿sabes cuáles son las diez verdades –que son las verdades fundamentales– que si esas verdades no entran en el corazón de tus hijos, en el corazón de tu familia van a salir y serán fácilmente influenciados por las mentiras del mundo? ¿Cuáles son esas verdades?

Aquí está la segunda pregunta, ¿cómo voy a suplir esas verdades en la vida de mi hijo? ¿Cómo voy a conseguir esas verdades, con todas las otras cosas que vienen a ellos? ¿Cómo es que vamos a poder inculcarlas en el corazón, en la vida, en el espíritu, en la práctica de nuestros hijos y de nuestra familia? Porque esa es la única manera en que vamos a poder cambiar el mundo, porque la verdad es lo que realmente libera la gente.

Holly: Y como el versículo 12 dice –me encanta este versículo: «Porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día». Hasta entonces, tengo que ser una imagen transparente del depósito de Dios en mi vida, para que ellos puedan ver el depósito de Dios en su vida.

Amigas, no podemos permitirnos el lujo de disfrutar de nosotras mismas en las cosas de este mundo, en lugar de comprender los depósitos, los tesoros que Dios nos ha confiado. Tenemos que correr a Él, porque Él ya nos tiene cubiertas.

Nancy: Esa es mi amiga Holly Elliff, junto con su esposo Bill. Ellos han estado enseñando a los padres cómo equipar a sus hijos para la obra que Dios les ha llamado a hacer.

Este mensaje es parte de una serie titulada, Epicentro: El impacto transformador de un hogar cristocéntrico.

Annamarie: Y este mensaje fue enseñado en una conferencia True Woman, como uno de los talleres. Ayer escuchamos la primera parte, así que si te la perdiste encuéntrala en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí, en la transcripción de este programa, también encontrarás recursos relacionados.

Tal vez al ver los desafíos que presenta este mundo te preguntas, ¿cómo puede mi familia hacer la diferencia? Mira, lo que estás invirtiendo en tus hijos biológicos o espirituales vale la pena. Mañana Bill y Holly nos hablarán acerca del impacto duradero que tu familia puede tener, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Viviré para Ti, Sovereign Grace Music, Eres Dios, ℗ 2012 Sovereign Grace Music

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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