Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

La duradera influencia de tu familia

Annamarie Sauter: Con nosotras Bill Elliff.

Bill Elliff: ¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego una vez que nos avivamos en estos elementos, a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Jeremías capítulos 7 al 9.

En Aviva Nuestros Corazones estamos gozosas por lo que Dios ha estado haciendo en tantas mujeres a través del Reto Mujer Verdadera 365. Una mujer compartió su comentario y oración con nosotras, escucha lo que ella dijo:

«Cada día me enamoro más de la gran historia de nuestro Dios, y de cómo cada lectura coincide con su plan de redención —el plan más perfecto de amor— a través de mi SEÑOR Jesucristo. Me enamora Su consejo, la voz de Su Palabra, cada versículo es un tesoro, es como una piedra preciosa, de las más preciosas porque su valor es incalculable. Es mi manual de vida. 

¿Qué sería de mí sin tu Palabra mi Dios, mi SEÑOR? ¿Qué sería de mí sin tu Hijo Jesucristo? Hoy de nuevo me recuerdas que la obediencia trae bendición y que me esfuerce día a día en seguirte, en caminar de tu lado, corresponder tu amor y transmitirlo a mi familia… Hoy mi Dios, mi SEÑOR, pido que conserves por siempre tu Palabra y pensamientos en el corazón de tu pueblo, de cada una de nosotras que estamos en este reto. Pido por TODO el gran equipo de Aviva Nuestros Corazones que cada día dirige nuestros corazones a ti, al arrepentimiento, a la integridad, a la limpieza y la purificación, para que nuestros corazones puedan presentarse agradables a tus ojos. Dirígenos para poder obedecer y poner en práctica tus mandamientos, preceptos y leyes. En el nombre de Jesucristo».

¡Amén!

Y ciertamente queremos que nuestras familias conozcan a Dios y el amor con el que Él nos amó—que esto sea evidente en nuestros hogares. Y es un gran desafío, sea que tengas hijos biológicos o espirituales.

Nancy: Gran parte de ser una mamá envuelve tareas relativamente mundanas y que no se agradecen. Es fácil para las mamás desanimarse y preguntarse si realmente están haciendo alguna diferencia.

En los últimos dos días, Bill y Holly Elliff, han compartido su experiencia como padres de ocho hijos. Y ellos están tratando de animar a los padres a creer que toda la inversión que hacen en la próxima generación realmente es importante.

Annamarie: Así es Nancy. Y hoy escucharemos la tercera y última parte de su mensaje, titulado, Epicentro: El impacto transformador de un hogar cristocéntrico. Ellos lo enseñaron en una conferencia True Woman. 

Antes de escuchar la continuación, recordemos la lectura bíblica en la que se basa esta enseñanza.

Bill: Vamos a leer el texto juntos a partir de 2 Timoteo 1:1: 

«Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones, deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría. Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios.

Él nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según Su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien puso fin a la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.

Para este evangelio yo fui constituido predicador, apóstol y maestro. Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo. Porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado».

Ahora busquemos 2 Timoteo 2:1: «Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús. Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros».

Quiero hacerte dos preguntas muy importantes: ¿Cuáles son las verdades esenciales que son vitales para tu familia? Por ejemplo, tienes un hijo de dieciocho años, ¿sabes cuáles son las diez verdades, que son las verdades fundamentales, que si esas verdades no entran en el corazón de tus hijos, en el corazón de tu familia, van a salir y serán fácilmente influenciados por las mentiras del mundo?

¿Cuáles son esas verdades? Aquí está la segunda pregunta: ¿Cómo voy a suplir esas verdades en la vida de mi hijo? ¿Cómo voy a conseguir esas verdades, con todas las otras cosas que vienen a ellos? ¿Cómo es que vamos a poder inculcarlas en el corazón, en la vida, en el espíritu, en la práctica de mis hijos y de mi familia? Porque esa es la única manera en que vamos a poder cambiar el mundo. Porque la verdad es lo que realmente libera a la gente.

¿Puedo hacer un par de sugerencias en tan solo un breve momento? Una de las maneras de hacerlo es a través de la enseñanza planificada. En otras palabras, creo que deberíamos tener algún tipo de manera sistemática, que también se va aplicar con otras personas u otras cosas, pero sabemos que en el transcurso de la vida de nuestros hijos, vamos a estar tomando la verdad y nosotros vamos a estar caminando a través de ella y vamos a verterla en el corazón de nuestros hijos.

Sería fascinante ir a casa y sentarte con tu esposo, si tienes un esposo, un esposo creyente, y decirle: «¿Podemos anotar las diez cosas que realmente necesitan estar en la vida de nuestros hijos para que realmente ellos puedan cambiar el mundo, y realmente necesiten saber acerca de Dios y de cómo acceder a Él?»

Pero no solo está la enseñanza planificada, sino también los momentos de enseñanza. La vida es constantemente un aula, ¿no es así? La gente nos dice todo el tiempo, «Bill y Holly, ¿cómo hacen. . .?» Nuestros hijos, por la gracia de Dios, están caminando con Cristo, ellos le están sirviendo en el ministerio, los cuatro de nuestros muchachos se han dirigido al ministerio y nuestras chicas también, en diferentes maneras.

Dices, «¿cómo sucedió eso?» Bueno, sucedió en el camino. Quiero decir, que pasó en nuestro carro. Sucedió a las tres de la mañana cuando alguien tenía un gran problema y le dijimos, «okay, Bethany, lo que está pasando en este momento es sobre fe. ¿Qué te está diciendo Dios en este momento?»

Sucedió en la unidad de cuidados intensivos neonatales cuando nuestra hija tuvo un hijo que tuvo un derrame cerebral en el útero, y nos dijeron, «nunca podrá caminar; él nunca podrá hablar»; (por cierto, él sí puede, por gracia de Dios). Nosotros le dijimos, «¿qué es lo que el Señor está diciendo aquí? Sabemos que Dios es soberano, ¿no?, porque hemos aprendido esta verdad juntos. Sabemos que Él dispone todas las cosas para el bien, porque hemos aprendido esa verdad juntos».

Así que yo vi a mi hija mayor, que tenía este patrón de las sanas palabras en su corazón, navegar por esa etapa en su vida de una hermosa manera que le dio la gloria a Dios, porque en el camino, a lo largo de esos años de su vida, se había derramado esto en su vida por su familia.

Pero no solo los momentos de enseñanza, sino finalmente, las corrientes bíblicas. En otras palabras, necesitamos estar abiertos a cuáles son las influencias que nuestros hijos tienen. Los amigos que tienen, los libros que leen, los grupos con los que pasan el tiempo; congregarse en una iglesia bíblica que realmente esté enseñando la verdad y que los está desafiando. Podemos hacer una diferencia si vertemos esto profundamente en sus corazones y en sus vidas.

¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego, una vez que nos avivamos en estos elementos, a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Estarán arraigados en las sanas palabras de la fe. Pero luego, ¿qué haremos? ¿A dónde vamos después de ahí? ¿Cómo es que esto va a afectar el mundo? Finalmente, tenemos que agregar también lo que podríamos llamar un plan estratégico. Y esto es muy importante.

Tienes que tener una comprensión del plan de Dios, si vas a pasarle la estafeta a otra persona. En este pasaje de las Escrituras vemos esto ilustrado por tres generaciones. Vemos a Loida, que de alguna manera sabía, «necesito darle esto a mi hija Eunice». Y Eunice, que probablemente ni siquiera tenía un esposo creyente, dijo: «De alguna manera, tengo que inculcar esto en mi hijo Timoteo». Y entonces probablemente la escuchamos decir en el camino, «ahora Timoteo, tienes que compartir esto con otras personas».

Así que lo vemos ilustrado en esta familia y lo vemos alentado por Pablo. Aquí Pablo, quien realmente era el verdadero padre espiritual de Timoteo, en 2 Timoteo 2:1–2, habla de cuatro generaciones. Él dice: «He tenido esta verdad, te la he pasado a ti; quiero que le des esto a hombres fieles que les darán esto a otros también».

Así que en este plan hubo esta idea de multiplicación, y por supuesto, sabemos que este es el plan de Jesús, ¿no es así? Vayan y hagan discípulos, que harán discípulos, que harán discípulos, quienes harán discípulos. La forma en que creas este tsunami es al entender el increíble poder de la multiplicación.

Ya sabes cómo funciona un tsunami. Empieza con una erupción en un núcleo vivo y luego las olas comienzan a salir a través del océano, de hecho, son olas grandes. Tú podrías recorrer cientos de kilómetros del mar y ni siquiera ver una sola ola, pero es una fuerte corriente por debajo que está creciendo y creciendo y creciendo y creciendo. Y cuando entra en contacto con algo, tiene un impacto fenomenal.

Así Dios está construyendo nuestra familia. Sabes que en ciertos días pensamos, «uff, no sé si esta familia algún día podrá ser construida; no sé si alguna vez podremos tener todas estas cosas». Pero tú solo necesitas permanecer fiel, haciendo lo mejor que puedas, clamando al Señor en oración: «Oh Dios, que nuestra familia ayude a cambiar el mundo». Y tú vas a ir a lo largo del tiempo y vas a estar construyendo este sentido en tus hijos: «Vivimos para discipular a otros quienes discipularán a otros, quienes discipularán a otros».

Estaba pensando esta semana acerca de mi abuelo y mi abuela, Tomás Alvis Alvarene Carter y su esposa, escuchen esto, Molly Missouri Mosely Carter. Ellos nacieron en la década de 1870 y Molly y Tomás tuvieron catorce hijos. Diez de ellos vivieron hasta la edad adulta y el último de esos niños era mi madre.

Ahora, una cosa interesante para pensar, si tú tienes dos hijos, que tienen dos hijos, que tendrán dos hijos, que tendrán dos hijos, en la décima generación tú vas a producir, a través de tu línea, 1.024 niños. Eso es un montón de niños para impactar al mundo. Pero Molly y Tomás tuvieron diez hijos que vivieron hasta la edad adulta. Todos ellos tuvieron un promedio de cuatro hijos y todos ellos fueron creyentes que caminaron con el Señor.

Mi madre solo iba a la iglesia una vez al mes, porque esa era la única vez que la iglesia estaba abierta. Pero todos los domingos su padre y su madre se sentaban en el porche y les enseñaban la Palabra de Dios a sus hijos. Y todos esos niños llegaron a ser grandes hombres y mujeres de Dios.

Si tú tienes diez hijos, que tienen cuatro hijos, que tienen cuatro hijos, que tendrán cuatro hijos, en la décima generación, ¿sabes cuántos niños van a producir? Habrá 2,6 millones de niños. Ahora, quiero que pienses sobre esto en términos del propósito de Dios, porque el diablo también ha pensado al respecto y ha copiado ese plan. De hecho, ¿sabes lo que está haciendo por todo el mundo en este momento? Le está diciendo a la gente de su fe y sus religiones, «ten un montón de hijos, llénalos de tus creencias, incluso que estén dispuestos a morir por ellas. Solo sigue teniendo hijos con esas creencias y el mundo va a cambiar».

¿Sabías que en Francia, en este momento, que tiene una tasa de natalidad tan baja que ni siquiera pueden mantener la población de su propio país, familias musulmanas se han ido a vivir con su fuerte fe, y en dos generaciones Francia prácticamente se ha convertido una nación musulmana? Ellos están cambiando el mundo. ¿Sabes por qué? Es el poder, el poder físico de la multiplicación.

Ahora, solo piensa en lo que podría pasar si dijeras, «¿qué es lo que puede hacer mi propia familia para realmente cambiar el mundo?» Puedes levantar a una familia con una fe ferviente que comprende sus regalos y conoce la verdad y tiene un sentido de llamado y se da cuenta de que puede hacer una diferencia en este mundo.

Entonces tú puedes entrenarlos y decirles: «Hijos, queremos que ustedes tengan hijos, hijos físicos e hijos espirituales que discipulen y desarrollen». Enséñales a hacer lo mismo para que el siguiente también haga lo mismo y así sucesivamente. En las futuras generaciones, nuestra familia enviará millones de discípulos que ayudarán a avanzar el reino de Dios.

Les contaré una última historia antes de que Holly tome la palabra. Mi bisabuela del lado de mi padre era María Elliff. No sé mucho acerca de María, excepto que ella era una firme creyente. Se mudaron desde Tennessee, ella y su marido, J.T., o sea James (Santiago), a Oklahoma cuando todavía era territorio indio.

Ella se enfermó y se estaba muriendo y le dijo a su marido, (de hecho, lo tenemos en un diario), «por favor, no me dejes morir en este salvaje país indio». Así que vendieron su granja, y subieron a un tren en Fort Smith, cambiaron de tren en Little Rock y la acostaron en el tren, ya que estaba muriendo.

James se arrodilló junto a María y ella le dijo: «Yo voy a morir, pero tienes que prometerme dos cosas. Una, tienes que prometerme que vas a dar tu vida a Cristo y número dos, tienes que prometerme que vas a criar a nuestra hija para Cristo». Y entonces ella murió.

El testimonio de James fue que él se quedó de rodillas junto a ella por mucho tiempo y se levantó un cristiano. Regresó a su casa, él enterró a su esposa y comenzó a criar a esa hija para Cristo. Dios le dio una segunda esposa que era una maravillosa mujer creyente y tuvieron varios hijos. Uno de ellos fue mi abuelo, que se convirtió en un pastor.

Mi abuelo tuvo dos hijos, un hijo y una hija. Su hijo fue mi padre, que se convirtió en un pastor. Después mi papá tuvo cuatro hijos, tres hijos y una hija. Tres se convirtieron en pastores y su hija se casó con un pastor. Ahora, en la siguiente generación, hay dieciocho nietos y los dieciocho están caminando con Cristo y catorce de ellos, por cierto, o son pastores o misioneros o se han casado con pastores o misioneros. Ahora estamos en la siguiente generación que está llena de hombres y mujeres jóvenes que también están siguiendo a Cristo.

Todo por una mujer, que cuando tomó su último aliento y que probablemente en ese momento no estaba pensando, «estoy haciendo un impacto en mi familia por la causa de Cristo»; pero su fe sincera ha cambiado al menos una parte del mundo y ese es nuestro llamado, ¿amén? Eso es lo que Dios quiere que hagamos. Cariño. . .

Holly: Sabes, esto no es algo que Dios espera que cumplamos. Esto es algo que Él desea cumplir en nosotras. Él ya nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir como Dios manda. Así que, amigas, quiero que piensen hoy por un minuto en lo que su «cociente epicentro» sería si pudiéramos medir su hogar hoy con una escala de Richter. ¿Cuál sería tu medida? ¿Eres un diez negativo? ¿Eres un cinco? ¿Eres un nueve? Dios sabe esto el día de hoy. Yo no sé eso de tu hogar. Yo sé lo que Dios me ha llamado a hacer en mi casa y yo sé que ningún hogar algún día llegará a ser perfecto. Pero amigas, necesitamos estar buscando el llamado de Cristo. Esto importa, esto realmente importa y no solo nos importa a nosotras, sino que también le importa a las generaciones que vendrán después de nosotras, mucho más de lo que nosotras podemos imaginar.

Lo que hacemos, la decisión que tomamos, importa. Permítanme cerrar con este pensamiento:

Señor, danos una casa que tenga a Cristo en el centro, para que entre más tiempo vivamos más te podamos ver. Un hogar donde tu verdad se proclame sin temor y que los hijos que vivan allí crezcan año tras año para parecerse más a Jesús. Hasta que un día tú nombre resuene en cada lengua y el mundo que has creado te alabe como uno solo. Señor, danos un hogar que tenga a Cristo en el centro.

Te quiero preguntar, ¿es ese tu deseo hoy? Ese es el deseo de nuestro Padre para nosotras. Oremos juntas.

Padre, te damos las gracias hoy, porque tú no esperas que nosotras creemos algo con nuestras propias manos. Padre, reconocemos plenamente que esto solo puede ocurrir en y través de ti, según accedemos a lo que tú ya has hecho. Señor, te rogamos que nosotras salgamos de este lugar como mujeres con un llamado en nuestro corazón, no importa si tenemos un marido que no es creyente, no importa si tenemos un marido que es creyente, o si somos solteras, o viudas, tu llamado no cambia.

Padre, si tenemos un marido que es creyente, yo oro que tú nos guíes a seguir a nuestros maridos, para que tu trabajo se pueda cumplir a tu manera, y también Padre, que nosotras rindamos nuestros hogares a Ti, para que algún día el impacto que tú quieres que tengamos se haga real en este mundo por la causa de Cristo.

A Dios y solamente a Dios sea la gloria, amén.

Nancy: Esa es Holly Elliff, recordándoles a los padres que toda su inversión, su sacrificio y arduo trabajo por su familia sí importa. Holly y su esposo, el pastor Bill Elliff, han estado mostrándonos cómo cada familia puede hacer una diferencia en nuestro mundo y también en las futuras generaciones.

Tengo muchas amigas que son madres jóvenes con niños pequeños y sé que necesitan todo el ánimo que puedan conseguir. Tal vez tú conoces a una madre que sería bendecida por este programa. Puedes enviarle el enlace con el audio o la transcripción al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Annamarie: Gracias Nancy. Visítanos allí en AvivaNuestrosCorazones.com y asegúrate de compartir este programa con más mujeres.

Hace no mucho tiempo escuchamos el testimonio de una mujer que ha sido edificada con programas como este. Ella compartió con nosotros un poco de su historia y quisiéramos que la oyeras al concluir esta serie. Escucha lo que ella dijo:

Mujer: Hola hermanas queridas, buenas tardes. Les quiero compartir y agradecer lo que Dios ha hecho en mi vida y agradecerles por sus oraciones y por los medios de gracia que hemos recibido como familia mis hijos y yo, por medio de Aviva Nuestros Corazones. Mi hijo pródigo Dios lo trajo, fue un año muy difícil y yo agradezco con todo mi corazón a Dios por haber puesto este medio tan hermoso de gracia que es Aviva Nuestros Corazones.

Hace aproximadamente año y meses, conocí por primera vez del grupo por medio de mi hermana, porque ella supo mi dolor, mi aflicción al saber a mi hijo hundido en las drogas y en el mundo, y ella me mandó un audio de un testimonio de Christopher Joan y su mamá, Ángela, y su testimonio me conmovió y fue una bendición.

De ahí comencé a buscar, y un día llegó una invitación para recibir audios del grupo de Aviva, y fue en un momento muy importante en mi vida porque mi hijo acaba de tener un accidente, su segundo accidente mortal, y en esos días yo recién había conocido al grupo. De hecho, les pedí que oraran por favor por la vida de mi hijo que está muy grave, y sobre todo por su alma.

Fue un año muy difícil mis hermanas, pero en verdad les agradezco con todo mi corazón, porque sin los estudios, sin los audios, sin el grupo de oración, no sé dónde estaría mi vida. Yo sé que Dios las puso en mi camino. Yo sé que es para Dios la gloria, la honra, pero Él pone medios hermosos de gracia que en este caso fueron ustedes a través de los audios, de la hermana Nancy, escuchando; y luego ver mis hijos. Mi hija se había ido de la casa con el novio después de tanto estar aquí.

Ella tiene ya un año y medio más o menos que se fue, pero ahora gracias a Dios también eso…dos respuestas hermosas me dio el Señor en este año. Una fue la vida de mi hijo, Dios lo trajo a Sus pies; y la otra la vida de mi hija que ya se casó, y mis dos hijos están buscando del Señor.

Hace tiempo una hermana querida que también está en el grupo, me dijo, viendo mi necesidad, que si quería seguir el reto de 31 días de orar por los hijos, y fue un parteaguas. Fue lo que cambió, creo yo, radicalmente mi vida porque cuando me llegó mi hijo, volvió a recaer después de su accidente y estaba muy mal. Pero al empezar él me quebrantó a mí, me confrontó.

Cómo oras porque tu hijo o hija sean misericordiosos…y dónde estás tú. Y me volví con toda mi alma, con todo mi corazón a ese reto, hermanas. Lo escribía en una libreta pequeña, todo lo que me mandaban tal cual, y luego el versículo del día y lo pegaba en mi recámara, y Dios vio tanto mi clamor, que todavía no terminaba el reto, cuando mi hijo vino a mi casa con un corazón tan necesitado del Señor…y de ahí él ha estado buscando de Dios, ha estado concentrado, está muy agradecido con el Señor y me dijo el otro día Aviva Nuestros Corazones avivó la vida de mi mamá, y es cierto.

Aviva me avivó porque yo no sé cómo estaríamos si no las hubiera conocido. Dios las bendiga hermanas, y nunca perdamos la fe. Vayamos a orar, nos sintamos como nos sintamos, pase lo que pase, no dejemos de ir a buscar a Dios y de orar también por las hermanas, que Dios las siga fortaleciendo. Dios las bendiga hermanas. 

Annamarie: Dios está obrando en medio nuestro de muchas maneras. Espero que este testimonio y la enseñanza que has escuchado en estos últimos días te anime a continuar haciendo discípulos de Cristo y a orar por la próxima generación. 

En ocasiones puedes sentir que tu mundo se está cayendo a pedazos, o que estás en medio de un caos que inunda tu vida. En el Salmo 29, el rey David nos recuerda dos verdades muy importantes: Dios reina y Él cuida de ti. En la próxima serie Nancy nos hablará más acerca de esto, así que asegúrate de acompañarnos aquí en Aviva Nuestros Corazones

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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