Podcast Aviva Nuestros Corazones

¿Eres una pared o una puerta?

Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth hace una pregunta importante.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Me estoy yo vistiendo de forma tal que llamo la atención sobre mi cuerpo o me visto de forma tal que llama la atención hacia vida de Cristo y Su vida en de mí?

Carmen: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolmeguth en la voz de Patricia de Saladín. Continuaremos con nuestra serie Conviértete en una mujer virtuosa.

Nancy: Estamos considerando lo que significa ser una mujer sabia y lo que significa ser una mujer necia. Por supuesto, queremos ser mujeres sabias. No queremos ser mujeres necias.

Tenemos que admitir que algunas veces somos mujeres necias. Las Escrituras nos enseñan que una mujer necia trae consecuencias devastadoras, no solo en su vida sino en la vida de aquellos que la rodean.

Los Proverbios nos enseñan que una mujer necia destruye su casa, pero la mujer sabia la edifica. Así que, en estas sesiones nos estaremos haciendo algunas preguntas muy directas para dejar que el Espíritu Santo examine nuestros corazones y nos diga: “¿Estás realmente edificando tu casa o la estás destruyendo?”

En la última sesión, hicimos preguntas que se aplicaban particularmente a mujeres casadas. En el día de hoy estaremos haciendo algunas preguntas que todas nosotras, casadas o solteras, necesitamos considerar. Aquí esta nuestra primera pregunta, por ejemplo: ¿Estoy alimentando pensamientos y deseos sensuales – a través de libros, revistas, programas de televisión, música, películas –cosas que no son moralmente puras?

Si deseas ser una mujer pura, si deseas tener un corazón puro—y una mujer sabia tiene un corazón puro. Si deseas tener ese tipo de corazón, entonces debes asegurarte que aquello que entra en tu mente es puro.

En los primeros días de la industria de la computadora ellos tenían una frase que quizás hayas escuchado: Basura adentro, basura afuera. Debes saber que si estás alimentando tu mente, aquello que tú piensas con las revistas, libros, historias, novelas románticas –aun aquellas que sean cristianas—estas pueden estimular emociones y pensamientos que no son puros, que son sexuales, sensuales.

Conozco muchas mujeres hoy que no están contentas con los esposos que Dios les dio. Muchas mujeres solteras no están contentas con esperar hasta que Dios les traiga el esposo que Él tiene para ellas. En muchos casos ellas están alimentando su descontento o alimentando relaciones inmorales como consecuencia de cosas que se permiten en sus mentes – la clase de cosas que están viendo y que están escuchando. Necesitamos cuidar que lo que entre en nuestras mentes sea puro y saludable y nos estimule a pensar de forma pura y a tener pensamientos saludables.

Aquí tenemos otra pregunta, no importa si eres casada o soltera, y en cuanto a si estas edificando o destruyendo a las personas a tu alrededor: ¿Hay alguna posibilidad de que te hayas convertido en el refugio o el lugar seguro para algún hombre que pueda estar teniendo problemas en su matrimonio?

Algún otro hombre, no tu esposo, un hombre que puede estar luchando en su matrimonio, quizá alguien en el trabajo, o quizá en la iglesia, quizá un consejero. Puede ser que encuentres que él este descargando su corazón contigo y te has convertido en su refugio, un lugar seguro, alguien con quien él puede hablar algunos aspectos de su vida.

Pueden ser un hombre piadoso y una mujer piadosa, pero hay algunas luchas en sus matrimonios en ese momento, y él ha empezado a confiártelos a ti.

Si lo has hecho, déjame decirte que es algo necio. Dios no te ha diseñado para que lleves las cargas de ese hombre y su matrimonio. Asegúrate que no eres el tipo de mujer en el que los hombres sienten que pueden venir y descargar sus almas en cuanto a sus matrimonios.

Aquí hay otra pregunta: ¿Estoy mirando a otro hombre que no es mi esposo? Si estás casada, ¿estás viendo a alguien más aparte de tu esposo? Si eres soltera, ¿estás viendo a otro hombre como una fuente primaria de consejo o para llenar un vacío emocional en tu vida?

Pudiera ser un amigo, un amigo confiable, un consejero, un colega, hasta un pastor. ¿Estás tú viendo a otro hombre que no es tu esposo como la fuente primaria de enseñanza, instrucción, de consejo en tu vida o para llenar un vacío emocional?

Amigas, la Biblia nos enseña que si una mujer tiene una pregunta acerca de algo teológico o espiritual, ella debe primero preguntarle a su esposo en casa. Inmediatamente algunas mujeres dirán y es entendible: “Pero mi esposo no tiene ni idea de la respuesta a esa pregunta. Para eso le pagamos a nuestro pastor, para que nos responda esas preguntas”.

Escucha, puede que tu esposo no tenga un titulo de seminario, puede que no sea un gigante espiritual pero, ¿deseas que él crezca espiritualmente? Entonces empieza a hacerle esas preguntas.

Ahora, ten cuidado como haces la pregunta.

  • No le preguntes de manera que tan pronto como él te diga la respuesta ya tienes una mejor respuesta.
  • No le preguntes de manera que tan pronto como él responde tú le contradices su respuesta y estás en desacuerdo con su respuesta.
  • No le preguntes tampoco de manera que él se sienta como un tonto si no conoce la respuesta.

Eso puede ser intimidante, en especial en el caso de algunas de nosotras que nos hemos podido sentar en todos los tipos de estudios y clases de la Biblia y quizá hemos tenido más alimento de la Palabra que algunos esposos. ¡Pero pregúntale!

Cuando alguna mujer viene a mí para pedir consejo acerca de un asunto, una de las cosas que quiero saber es “¿Qué piensa tu esposo? ¿Le has preguntado a él?” Tu esposo puede que no sea creyente, pero Dios lo usará si lo dejas usar, como un instrumento de sabiduría, de consejo y de protección en tu vida.

Esto no significa que tu esposo tiene todas las respuestas. Tampoco las tiene tu pastor. Eso tampoco significa que tu esposo siempre estará en lo correcto. Pero tú puedes edificar ese matrimonio, tú puedes edificar esa relación al hacerle preguntas a tu esposo.

Pídele consejo. Pregúntale cuál piensa que es la mejor manera de manejar esa situación. Y luego debes estar dispuesta a escuchar y a tomar seriamente en consideración lo que él te dice. De esta forma estarás estimulándolo y animándole a crecer. Si tu esposo es cristiano y si estás preguntándole de manera humilde, este será un medio de motivación a buscar más de las formas y del corazón de Dios.

El libro de Proverbios nos dicen que “como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre y el hombre de entendimiento lo sacara” Prov. 20:5.

Algunas mujeres me dicen: “Mi esposo simplemente no compartirá conmigo lo que él esté pensando”. Algunos hombres por naturaleza son más callados, menos verbales, menos expresivos— ¿no nos alegramos de que los hombres no sean tan verbales como algunas de nosotros?

Pero el sentido en este versículo es que el consejo en su corazón puede ser como aguas profundas. Debes de profundizar y debes preguntarle y sacar ese consejo de su corazón.

Déjame decirte que si siempre eres la que está hablando, no estás dándole la oportunidad de poder sacar el consejo. Si siempre eres pronta a dar respuesta cuando alguien hace una pregunta frente a ti y tu esposo, te darás cuenta que quizá él no se atreva a hablar y dar una respuesta.

Debes estar dispuesta a dar un paso atrás, a escuchar y dejar que tu esposo saque a la superficie el consejo que Dios ha puesto en su corazón. Puede que haya estado allí hace tiempo pero no lo has sacado.

No cometas el tonto o el necio error de mirar a otro hombre como fuente primaria de consejo en tu vida o para llenar algún vacío emocional en tu vida que tu esposo no haya estado satisfaciendo. El matrimonio no es un asunto de recibir, no es un asunto de obtener, no se trata de ser amada o amado, se trata de ser un amante, ser un dador.

No importa si estás casada o soltera, cuando encuentras dentro de ti esos lugares de vacío emocional e insatisfacción, no procures buscar otro hombre para llenarlo. Eleva tu corazón a Dios y dile: Señor necesito que tú satisfagas esa parte de mi corazón en la que me siento tentada a mirar a otro hombre para llenarla. Pero estoy confiando en que tú puedes saciar lo más profundo de mi corazón.”

Aquí hay otra pregunta: ¿Tengo alguna relación más intima con otro hombre que la que tengo con mi esposo? Esta es para mujeres casadas. Y para todas nosotras como mujeres ¿Tengo yo alguna relación más íntima con un hombre que la que él tiene con su esposa?

Puedes ser una soltera en tu lugar de trabajo, o puede ser divorciada o tal vez viuda. No tienes esposo, así que no estás atentando contra tu matrimonio. Pero ¿pudieras estar amenazando su matrimonio al tener una relación más intima con él que la que tiene con su esposa o teniendo una relación más intima con otro hombre que no es tu esposo?

Tú puedes decir: “Es que yo no he intimado físicamente con ningún hombre”. La intimidad no tiene que ver solo con algo físico. Tenemos que guardarnos como mujeres no solo en asuntos de intimidad física sino también en aquellos aspectos que son menos obvios como la intimidad emocional o la intimidad espiritual.

Uno de los limites que me he puesto en mi propia vida – trabajo con muchos hombres en el ministerio… Con lo que he tratado de ser cautelosa es con no tener una interacción espiritual más cercana que la que cualquier hombre tenga con su esposa.

Su más íntima relación, ya sea física, emocional, espiritual debe ser con su esposa. Si el matrimonio de ellos no es uno donde ellos comparten temas espirituales íntimos, entonces no estoy en la posición de involucrarme íntimamente en una discusión espiritual con este hombre.

Cuando decimos “intima” tendemos a relacionarlo con lo físico o lo sexual. Pero creo que el adulterio no solo puede ser algo físico sino que pudiera ser adulterio emocional o aun espiritual. La mujer necia no tomara en cuenta estas cosas y será descuidada en estas áreas.

Aquí hay otra pregunta para nosotras como mujeres: ¿Es mi conducta, la forma en que llevo mi vida y me manejo, en alguna forma bullosa y desafiante? Cuando leemos sobre esto en Proverbios 7, nos dice que la mujer necia es escandalosa y obstinada. ¿Comunico yo un espíritu dócil, manso y sumiso?

¿Cómo afecto a otros cuando entro en alguno lugar? ¿Comunican mis actitudes docilidad, amabilidad, dulzura y suavidad? Sé que lo que estoy diciendo no es políticamente correcto, y lo reconozco.

Pero la manera de Dios es que deberíamos ser diferentes como mujeres, de tal forma que cuando entremos en algún lugar no sea para tomar control, para ser escandalosas, obstinadas y controladoras; pero para dejar a un lado ese espíritu controlador tenemos que estar tan llenas del Espíritu Santo que esa amabilidad salga a través de nosotras y cree una fragancia y una belleza que atraiga a aquellos que nos rodeen a conocer al Cristo que nos edifica.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará con nosotros en la segunda parte del programa de hoy. Ella nos está guiando a través de preguntas importantes en la serie “Conviértete en una mujer virtuosa” Si no has escuchado el programa anterior puedes escucharlo en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy continuará en esta serie con preguntas importantes para aquellas mujeres que quieren crecer en virtud.

Nancy: A medida que viajo y comparto con mujeres alrededor del mundo, me encuentro con dos tipos básicos de mujer. Las mujeres de nuestras iglesias encajan en una de estas dos categorías. Algunas son sabias y, desafortunadamente, hoy algunas se han convertido en mujeres necias.

El libro de Proverbios en el Antiguo Testamento nos habla de estos dos tipos de mujeres y el efecto que éstas tienen a nuestro alrededor. Prov.14:1 nos dice que la mujer sabia edifica su casa. Ella edifica a las personas que la rodean. Ella tiene una influencia constructiva y edificante. La mujer necia derriba su casa, ella destruye a las personas que se encuentran en su esfera de influencia.

Y hemos estado haciendo preguntas que cuestionan nuestro corazón para ayudarnos a identificar maneras en que podemos ser sabias o necias en nuestras propias vidas. Sigamos adelante con más de esas preguntas.

Quisiera entrar en la siguiente pregunta dándoles un retrato del Antiguo Testamento en el libro de Cantar de los Cantares. La pregunta es: ¿Soy yo una puerta o una pared? Esta pregunta pudiera parecer extraña. Pero yendo a este libro, el Cantar de los Cantares, en el capítulo 8 versículo 9 encontramos la imagen de estos dos tipos de mujeres –el tipo de mujer que es una pared y el tipo de mujer que es como una puerta.

Cuando piensas en una pared, piensas en algo que es firme y sólido. Esta es la imagen de una mujer que ha edificado su vida en convicciones piadosas. Ella no es una mujer “fácil”. Ella es una mujer firme en su relación con Dios. Por lo tanto, cuando ella tiene una relación con algún hombre ella no cae fácilmente en la tentación de tener un acercamiento inapropiado o inmoral con ellos.

Ahora, hay otro tipo de mujer. Esta no es una pared, sino una puerta. Piensa en una puerta que gira en su quicio. Esta es la imagen de una mujer que cede fácilmente. Es una mujer muy influenciable por las personas que la rodean. Como resultado, ella es moralmente más vulnerable.

Pienso que es importante que nos preguntemos, ¿En mi carácter, en mi relación con Dios y en la forma como me conduzco con los hombres, soy más como una pared o como una puerta?

Aquí hay otras formas de cómo expandir esta pregunta. ¿Soy yo una mujer “fácil”? El problema es que una mujer que es así, muchas veces no se da cuenta de que lo es. Es por esta razón que, como hemos dicho antes, es importante tener alrededor mujeres que sean ancianas, mujeres maduras, mujeres que sean piadosas. Mujeres que serán honestas contigo y te ayudarán a ver áreas en las que no estás bajo el control del Espíritu Santo sino que estás siendo una mujer fácil.

De hecho, si estás casada y tu esposo es creyente, quizá debas ir a él y preguntarle “¿tu encuentras que hay algunas formas en las que me relaciono con personas fuera de la familia en las que tú pienses que pueda estar haciéndolo de una manera inapropiada?” amigas,

  • Lo podemos hacer con los ojos.
  • Lo podemos hacer con la cara, con nuestro semblante.
  • Lo podemos hacer con nuestras palabras
  • Puede ser con la forma en que caminamos, en que nos sentamos o nos paramos.
  • También en la forma en cómo nos vestimos.

De tantas formas podemos decirle a un hombre “Puedes tener una parte de mí – una parte que no te pertenece, pero que yo estoy dispuesta a dártela”. ¿Eres el tipo de mujer que comunica a los hombres a su alrededor que está disponible?

Ahora, tú no tienes que ser una prostituta para ser este tipo de mujer. Estoy diciendo que este tipo de mujer existe en la iglesia.

Es fácil en nuestra cultura simplemente ser descuidada en estos asuntos. Si hay mujeres muy francas y fáciles, podemos caer en el error de llegar a pensar que siendo de una manera menos obvia de esta misma forma, no está tan mal. Todo el mundo habla de esa forma. Observa esto en tus hijas y recuérdales que nadie debería hablar de esa forma.

Más aún, pregúntate a ti misma. Enséñales a tus hijas a pensar de esta manera. ¿Mi comportamiento invita a los hombres a disfrutar de partes íntimas de mi cuerpo, de mi alma y mi espíritu? Aquí hay otra pregunta relacionada: ¿Me involucro yo en miradas, formas de hablar, o con la apariencia y conductas que coquetean con hombres? A veces vemos esto en común en las mujeres a nuestro alrededor y quizá hemos llegado a un punto en el que ya no lo reconocemos en nuestras propias vidas.

Amigas, es en este punto que yo también quisiera exhortarles a ser cuidadosas en cuanto a las revistas femeninas que leen, los tipos de entretenimiento que disfrutan. Si ustedes cogen una revista femenina en nuestros días, aun en las más conservadoras, encontrarán anuncios, artículos e imágenes de mujeres que se proyectan ofreciéndose a los hombres en maneras que no parecen inmorales, porque ya esto es casi como el aire que respiramos, es la forma en cómo son las personas hoy en nuestros días.

No dejes que tu corazón baje el estándar. Si lo haces, serás una mujer necia. No solo te herirás a ti misma, sino que también traerás dolor a las personas que más amas, a las personas que te rodean.

Tú puedes decir “no estoy casada ¿Cómo me puede esto afectar?”. Anticípate y piensa. Piensa por un momento el hecho de que un día pudieras estar casada. Algún día puedes tener hijos. Piensa en las implicaciones de las decisiones que estás tomando ahora, en los patrones que tú desarrollas. Piensa como esos deslices en tu vida (muchos años después en la vida de tus hijos y de tus nietos) pueden tener consecuencias negativas.

Aquí hay otra pregunta, y estamos tocando áreas similares, pero pídele a Dios que escudriñe tu corazón. ¿Existe alguna cosa en mi manera de hablar, en mis acciones, en mi vestuario, en mis actitudes, cualquier cosa acerca de mí que pudieran defraudar a los hombres que están a mi alrededor? Ahora, esta es una palabra anticuada, pero debemos traerla de vuelta a nuestro vocabulario.

¿Habrá algo en mi personalidad, la manera en que me conduzco que pudiera defraudar a los hombres alrededor de mí? ¿Qué significa esta palabra defraudar? Defraudar a alguien es “crear expectativas que no puedes cumplir justamente”. Esto es lo que hace el coqueteo. Crea una esperanza, crea una posibilidad, un pensamiento en la mente de un hombre de que tú le ofreces algo que no te pertenece ofrecer. Estás excitando sus pensamientos, sus esperanzas y sus deseos en una manera en la que no puedes satisfacer de una forma correcta.

¿Hay alguna cosa en la manera como me visto, la forma en que hablo, la forma en cómo respondo a los hombres, mis acciones alrededor de ellos, mi conducta frente a ellos que si se llevara a sus últimas consecuencias, necesariamente me llevaría a pecar para satisfacer los deseos que yo he despertado?

Otra pregunta: ¿soy yo discreta y refrenada en la manera como hablo con los hombres en mi trabajo, en la iglesia o fuera de mi casa? ¿Soy discreta, refrenada, cuidadosa en la forma en cómo hablo con los hombres? Las Escrituras nos enseñan en el libro de Efesios “Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a santos”. Ef. 5:3

Me da tanta tristeza ver de las cosas de las que los cristianos se ríen. Muchos quizá no vivan de esa manera, pero han bajado el estándar, han bajado las barreras apropiadas que deben existir entre el hombre y la mujer. Déjame decirte que si mantienes las barreras donde deben estar, entonces podrás tener relaciones más piadosas, saludables y correctas con los hombres. Estarás edificando la casa y es ahí donde podrás tener el tipo de relaciones que Dios creó para ti.

Pero si dejas caer las barreras, si quitas las restricciones, te darás cuenta de que no eres realmente libre. Estarás atada al egoísmo, la lujuria a la inmoralidad y te encontrarás con hombres que responderán a esta conducta tuya en muchos casos.

Si yo fuera de ese tipo de mujer con la que los hombres sienten que pueden ser vulgares, esto me debería llevar a cuestionarme. Esto no quita la realidad que viviendo en un mundo caído y corrupto algunos hombres y mujeres serán vulgares sin importar quien este alrededor de ellos. Pero yo pienso que debemos preguntarnos: “¿He creado un yo ambiente que hace más fácil para que los demás sean de esa forma?”

Aquí hay otra pregunta en relación a nuestra lengua y nuestras palabras. ¿Expreso admiración hacia algún hombre que sería más apropiado que esa admiración viniera de su esposa? ¿Estoy expresando cosas verbalmente hacia algún hombre que sería más apropiado si su esposa fuera quien lo dijera? Algunas de ustedes que están casadas, necesitan preguntarse esto: ¿Estoy yo expresando reverencia y admiración por mi esposo?

Efesios 5 dice que una esposa debe “respetar a su marido” (v. 33). Tu actitud de reverencia hacia tu esposo saldrá a relucir en la manera como le hablas, en la forma en como te expresas verbalmente hacia él.

Una pregunta más que quisiéramos hacerte en esta sesión en el día de hoy. Es una pregunta relacionada a la vestimenta, a tu vestimenta como mujer. ¿Mi forma de vestir ayuda a los hombres a mantener pensamientos puros y Cristo-céntricos?

Pudieras estar preguntándote “¿Pero será que Nancy piensa que debería siempre andar vestida con una funda o con un saco, que no puedo andar vestida de forma atractiva, que no puedo vestirme con estilo?” Bueno, depende de cuál sea tu estilo. Pero necesitamos preguntarnos: ¿Me estoy yo vistiendo de forma tal que llamo la atención sobre mi cuerpo o me visto de forma tal que llamo la atención hacia vida de Cristo y Su vida en mí?

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha ofrecido importantes preguntas en la serie Conviértete en una mujer virtuosa. Si te perdiste el mensaje anterior, puedes escucharlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

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Una relación de intimidad. ¿Describe esto tu relación con Dios? Cada día nos acercamos más a Dios o nos alejamos más de Él. Mañana Nancy te ayudará a perseguir la cercanía en la relación más importante de tu vida.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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