Podcast Aviva Nuestros Corazones

¿Eres verdaderamente provida?

Carmen Espaillat de Morillo: Vemos tiroteos y muertes violentas con tanta frecuencia en las noticias… casi se ha convertido en una rutina, y nos hemos vuelto insensibles...

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Es una cultura de muerte, esa es la mala noticia.

Pero, ¡la buena noticia es que Dios ha hecho a los cristianos mensajeros de vida! Hay vida disponible en Cristo. Dios creó la vida y valora la vida, y los cristianos debemos ser mensajeros de vida. En un mundo que desvaloriza la vida, podemos mostrar el valor infinito y eterno que Dios coloca en cada alma humana.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer, Nancy nos dio una base bíblica sólida del valor y de la santidad de la vida. Hoy ella retoma este importante tema, ¡tienes que escuchar este mensaje!, profundizaremos en el corazón de este tema. Aquí está Nancy,

Nancy: La otra noche, Robert y yo alquilamos una película que parecía una historia de amor muy dulce. Está basada en la historia real de una pareja que lucha con la enfermedad terminal del marido. Fuimos atrapados con esta historia. Fue intensa, fue emocional, fue tierna. Y nos vimos apoyando a esta pareja mientras él luchaba por mantenerse vivo y mientras su esposa lo cuidaba con abnegación, de una manera extraordinaria y desinteresada. Estábamos totalmente identificados con esta pareja. ¡Estábamos apoyándolos!

Entonces, casi al final de la película, nos sorprendió totalmente lo que sucedió. Nos miramos el uno al otro y dijimos: «¿De verdad pasó eso?», y sí, así fue. Con la bendición de la esposa, el hombre decidió terminar con su vida con la ayuda de su médico.

Todo se representó con tanto amor y tanto cariño, tan «naturalmente», que nos dejó apenas capaces de respirar, como con un nudo en la garganta y en nuestros estómagos. Pero esa película, aún siendo tan bellamente representado todo lo que fue representado, refleja lo que ha sido un marcado cambio en la cultura de nuestra época.

El difunto Dr. Francis Schaeffer, quien murió en 1984 (así que esto fue hace varias décadas), escribió el libro: ¿Qué pasó con la raza humana? Y casi como si fuera un profeta, esto es lo que dijo:

«Tiempos de horrenda inhumanidad no llegan de repente. Estos se van deslizando poco a poco. A menudo, aquellos que usan ciertas emociones y apelan a los «derechos» ni siquiera saben lo que han comenzado. Solo ven una condición aislada que desean cumplir, pero no han considerado con sobriedad la dirección general en la que se mueven las cosas. En algún momento quieren ir hacia atrás, pero entonces es demasiado tarde».

Y un pastor y juez retirado, Stephen Alexander, escribió un artículo llamado: «El argumento bíblico contra el suicidio asistido». Aquí hay una parte de ese artículo. Él dice,

«¿Qué le pasa a una sociedad que se vuelve cada vez más hacia la muerte como una solución a sus problemas sociales? ¿Cuándo el derecho a morir se convirtió en la obligación a morir?... Nuestra cultura que fue una vez conocida como la cristiandad occidental, está lentamente, pero a paso seguro, convirtiéndose en una cultura que busca resolver los problemas de la sociedad con un acto violento de muerte. Y es especialmente en los Estados Unidos que estamos tan obsesionados con los derechos personales, que estamos dispuestos a destruir nuestros lazos bíblicos de deber, compasión, y amor por los más débiles y los no deseados. Nos estamos convirtiendo no solo en un lugar inhóspito, sino en un lugar peligroso para aquellos demasiado débiles para competir eficazmente en lo que se ha vuelto un concurso de derechos; los más jóvenes, los no nacidos, los ancianos, los moribundos, los discapacitados», (y así sucesivamente).

Estamos viendo en el programa de hoy, al igual que en el programa pasado, esta declaración del Manifiesto de la mujer verdadera que dice:

«La vida humana es valiosa para Dios y debe ser valorada y protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte legítima».

Ayer vimos cómo Dios es el Creador de la vida humana, y debemos afirmarla, valorarla, protegerla. Pero, por el contrario, lo que estamos experimentando en esta nación y en nuestro mundo es una cultura de muerte, y esto se ve en muchos frentes.

Hablamos en el último programa sobre el aborto, que ahora es legal en dos tercios de todos los países del mundo. Se estima que aproximadamente cincuenta y seis millones de bebés son abortados en todo el mundo cada año, más de sesenta millones de abortos en los Estados Unidos desde 1973, Roe vs Wade.

Si deseas ver esto de una manera gráfica, puedes conectarte al internet y encontrar sitios web con un contador que muestra (mientras estás sentado mirando el sitio web) cada aborto que se realiza en Estados Unidos. Lo tenía en mi pantalla anoche mientras me preparaba para esta sesión: ¡un niño, otro niño, otro niño. . . muerto, muerto, muerto, muerto! Esa cantidad de abortos en los Estados Unidos desde el año 1973, es mayor que la población del estado de California.

Es mayor que las poblaciones combinadas de Wisconsin, Michigan, Minnesota, Illinois, Iowa, Nebraska, Dakota del Norte y Dakota del Sur. Basados en la tasa actual de abortos, hoy una de cada cuatro mujeres embarazadas elegirá terminar con la vida de su bebé.

Un escritor dijo:

«Pierdo la cuenta de cuántos millones han muerto. Solo podemos hacer frente a tales cifras ignorándolas. Una vez escuché a alguien observar que un monumento similar al Monumento a los Veteranos de Vietnam, con los nombres de todos estos bebés, tendría que extenderse unas cincuenta millas. Eso fue hace unos años, y sería mucho más largo hoy. Pero tal monumento no puede existir, porque esos bebés nunca tuvieron un nombre».

En el área de la eutanasia, quitar la vida a los ancianos y a los discapacitados, a quienes los nazis consideraban como «consumidores inútiles»... Consumidores inútiles. Como hemos escuchado, el «derecho a morir» por el que tanto se lucha, se está convirtiendo ahora en el «deber de morir».

Solo algunos ejemplos de esto. (Tengo a alguien en nuestro equipo que me envía actualizaciones y alertas cada semana sobre las cosas que están sucediendo en diversas áreas de la cultura, la sociedad, las noticias –cristianas y no cristianas– y algunas recientes tienen mucho que ver con todo este problema de la vida).

En 2016, la Corte Suprema de Canadá emitió un decreto que legaliza el suicidio asistido por un médico. Un informe dijo que desde entonces, el Colegio de Médicos de Ontario estableció una regla según la cual los médicos que se oponen a la eutanasia deben referir a los pacientes a médicos que los puedan ayudar con el suicidio.

Ahora, hay algunos médicos en Canadá, valientes, que han desafiado esta regla, pero hasta ahora la Corte Suprema de Ontario ha dictaminado por unanimidad que se mantiene el decreto. Si el médico no cree en esto, está legalmente obligado a referir a su paciente a algún otro médico, que lo haga, que lo ayude con esto.

Aquí tenemos algunos titulares recientes:

*Los registros muestran que a un número creciente de personas en Bélgica se les está aplicando la eutanasia sin haberlo consentido.

*Muertes por eutanasia en los Países Bajos va en aumento.

*Los defensores de la eutanasia infantil (se trata de niños enfermos) argumentan que se debe dejar a la benevolencia de los médicos (o sea que ellos deciden si ponen fin a la vida de estos niños enfermos).

*Grupo a favor de la familia entabla demanda en nombre de un hombre a cuya madre le aplicaron la eutanasia sin que él lo supiera.

Este artículo habla de cómo él no tuvo oportunidad de despedirse. Este hombre es un profesor de química en Bélgica que había apoyado moderadamente la ley de eutanasia ultraliberal en su país, pero ahora él se opone abiertamente. Cuando lo entendió, dijo: «¡Esto no está bien!» Él no tenía un código moral absoluto para decir esto, pero en su corazón sabía que no estaba bien.

Por otro lado tenemos todo el tema del infanticidio... Esto se viene desarrollando desde hace décadas, desde 1982. Ese año se celebró un simposio sobre el infanticidio en la Universidad de Cornell. Los científicos que participaron en esta conferencia llegaron a la conclusión de que el infanticidio no es una conducta desviada o errónea (se refiere a quitarle la vida a los niños nacidos). Más bien (decían ellos), es tan «normal» como cualquier otro instinto y puede ser una adaptación evolutiva beneficiosa. Y tú piensas: «¡Eso no está sucediendo aquí!» Escucha, los Estados Unidos tienen la tasa más alta de homicidios de niños, de quitarle la vida a los niños.

Un titular que vi decía: «Madres que matan a sus hijos, no es tan raro como pensamos». Cheryl Myers, profesora de psicología de la Universidad Estatal de Wright en Dayton, Ohio, es la coautora de un libro titulado Madres que matan a sus hijos. Ella dice en el libro:

«Yo diría que cada tres días una madre mata a un niño en este país, y esa es una estimación baja... Algunas historias horribles aparecen en los titulares, por lo que creemos que casi nunca sucede. Pero no es una cosa rara».

El suicidio... Cada año, más de 44,000 personas mueren por suicidio en los Estados Unidos. Se estima que ese número multiplicado por más de veinticinco veces son las personas que intentan suicidarse cada año.

Algunos titulares recientes:

*New York Times: «La tasa de suicidios en Estados Unidos es la más alta en 30 años. Aumenta en todos los grupos de edad, excepto en adultos mayores, y el aumento fue particularmente alto para las mujeres».

*Huffington Post: «La tasa de suicidio de niños y niñas adolescentes va en aumento».

Dice que según los Centros para el Control de Enfermedades, la tasa de suicidios de niñas se ha duplicado desde el 2007. El suicidio es la tercera causa de muerte entre los niños de diez a catorce años en los Estados Unidos, y es la segunda causa principal de muerte entre los quince y los treinta y cuatro años. La vida ya no es vista como algo valioso.

El entretenimiento... a los dieciocho años, entre películas, televisión y videojuegos, el niño estadounidense promedio ha visto 80,000 asesinatos. Ahora, ¿crees que van a poder ver todo eso durante esos años en que sus mentes son tan impresionables, o durante cualquier periodo de tiempo, sin ser impactados o influenciados?

¿Puedes seguir viendo la vida como algo valioso cuando la ves eliminada una y otra vez y una y otra vez, de muchas maneras que son tratadas hasta con humor o de manera ligera o como entretenimiento?

Vemos asesinatos, tiroteos y muertes violentas con tanta frecuencia en las noticias no solo en el entretenimiento sino en las noticiasque se ha convertido en una rutina. Nos hemos vuelto insensibles, inmunes. ¿Por cuántos de estos puedes sentirte profundamente afectada si lo estás escuchando una y otra vez?

Es una cultura de muerte, esa es la mala noticia. Pero, ¡la buena noticia es que Dios ha hecho a los cristianos mensajeros de vida! Hay vida disponible en Cristo. Dios creó la vida y valora la vida, y los cristianos debemos ser mensajeros de vida. En un mundo que desvaloriza la vida, podemos mostrar el valor infinito y eterno que Dios coloca en cada alma humana.

Proverbios 24, versículo 11, nos da este mandato: «Libra a los que son llevados a la muerte, y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza». ¿Y a cuántas de las cosas que acabamos de mencionar se puede aplicar esto? ¡Líbralos! ¡Rescátalos! Están siendo llevados a la muerte, por aquellos que ellos mismos van a la muerte. Han perdido el sentido de propósito, y el significado o la razón para vivir. Podemos decir: «¡Hay razones para vivir! Cristo tiene vida disponible para ti, ¡vida eterna!» Detén a los que están tropezando con la muerte. Hay muchas maneras en que podemos participar en la lucha por la vida.

Algunas personas de nuestro personal, a lo largo de los años, han estado involucradas con el Centro de Atención para Embarazadas aquí en Niles. Muchas de nuestras oyentes participan en sus comunidades para ayudar a mujeres jóvenes que consideran quitarle la vida a su bebé, o no saben qué hacer con ese embarazo o cómo lidiar con esta situación. Estas mujeres ofrecen compasión y les dan opciones y alternativas para el bebé y su cuidado, y durante el embarazo y la ayuda física y los recursos que necesitan en el nombre de Jesús. Ellas están haciendo esto aquí cerca en nuestras calles en Niles, Michigan.

Tengo amigos, muchos de ellos a lo largo de los años, que han estado involucrados en este asunto, proveyendo hogares temporales, trayendo niños a vivir con ellos. Una mujer en nuestra iglesia, una pareja, ha adoptado a seis niños con necesidades especiales; pero antes de adoptarlos los recibieron en su hogar como hogar de cuidado temporal. Y el otro día vi a esta mujer que llevaba un bebé en sus brazos. Sabía que no era de los de ella, pero ella estaba ayudando a otra madre de esas que abren sus hogares para cuidar de estos niños temporalmente, y esta otra madre estaba en sus sesenta años. Y esta mujer decía: «Esta mujer necesita un descanso»; y por eso ella está extendiendo su cuidado a estos bebés, uno de dos años y su hermano que son hijos de una mujer adicta. Eso se llama crianza temporal.

El otro día tuvimos una conversación—una conversación maravillosa—con una pareja que acaba de adoptar a su primer hijo a nivel internacional y están en el proceso de adoptar otro. Ellos dijeron: «¡Dios nos ha bendecido!»

Tienen dos hijos biológicos y dicen que algunas personas les dicen: «Ustedes tienen hijos, ¿por qué querrían adoptar?»

Y ellos dicen: «Porque queremos extender el amor de Cristo a estos niños que podrían no tener esperanza de sobrevivir a menos que alguien intervenga y les provea adopción».

Y ciertamente debemos preocuparnos por las leyes que le quitan el valor la vida, saber la posición de nuestros funcionarios electos sobre el tema de la vida y votar con conocimiento y responsabilidad.

Ahora, habiendo dicho todo eso, estoy bastante segura de que la mayoría de las personas que escuchan este programa hoy se consideran provida. La mayoría de las personas en nuestra audiencia, la mayoría de las personas que visitan nuestro sitio web, no todas, pero la mayoría, se consideran provida.

Pero quiero hacer esto un poco más personal para aquellas de nosotras que nos consideramos provida, y hacer esta pregunta: ¿Realmente tratamos toda vida humana como algo valioso? ¿Qué estás haciendo de manera real y tangible para honrar la visión de vida de nuestro Creador? ¿Valoras y proteges la vida que te rodea? Déjame darte algunos ejemplos, algunas cosas para pensar.

¿Estás tú o están tus hijos entreteniéndose con películas, espectáculos, videojuegos que sensacionalizan el asesinato y promueven una visión que no valora la vida? Piensa en el entretenimiento en tu hogar, las cosas que les resultan graciosas o los programas que les gusta ver. ¿Muestran valor por la vida humana?

¿Te ríes cuando desvirtúan la vida o esto te aflige? Creo que de manera general, la película que Robert y yo vimos el otro día, mucha gente diría: «Esa es una historia increíble, es una historia preciosa. Mira cómo lo amaba». Y ella lo amó bien—hasta cierto punto—y luego dirían: «Es nuestra vida y haremos como mejor nos parezca». ¿Eso te afecta, eso te molesta? Creo que sí lo hace, pero tenemos que hacernos ese tipo de preguntas sobre el entretenimiento.

El valor que le damos la vida, el valor que realmente le damos la vida se ve en:

*Cómo vemos y tratamos a los niños. ¿Son un fastidio, son una molestia? ¿Los queremos fuera de la vista?

*Cómo tratamos a los pobres, aquellos que están en desventaja socioeconómica.

*Cómo tratamos, cómo hablamos, cómo vemos a las personas con discapacidades.

*Cómo tratamos a los ancianos, a nuestros padres, a nuestros suegros.

*Cómo tratamos a las personas difíciles.

*Cómo tratamos a los de otras religiones.

*Cómo tratamos a los de otras etnias.

*Cómo tratamos a las personas que son inmorales, las personas que viven en adicciones pecaminosas.

*Cómo tratamos a las personas con las que no estamos de acuerdo política o teológicamente.

Todas estas personas son valiosas para Dios, incluso si la forma en que piensan o la forma en que viven pueden ser aborrecibles para ti o para Dios, deben ser personas valiosas para nosotras.

También la forma en que hablamos con los demás, la forma en que hablamos —quizás más importante aún— sobre los demás, o la forma en que no hablamos con aquellos que despreciamos o minimizamos de alguna manera —la dureza, la calumnia y la destrucción de su reputación...

¡Es vergonzoso e impactante y muy triste para mí leer los comentarios de los cristianos y la interacción en las redes sociales sobre personas con las que no estamos de acuerdo!

Puedes leer algunos de estos blogs cristianos y ves tanta fealdad, tanto odio. Quizás entres a nuestro blog o busques mi nombre en Google y veas cosas realmente feas. . . pero no soy solo yo. Hacemos esto el uno con otro, y nos descartamos unos a otros con un, «¡no te importa!» Y, «¡no eres nadie!» Las palabras son como puñales, las palabras hieren, las palabras destruyen.

Cruel, humillante, mezquino... Cuando atacamos a otros con nuestras palabras, escritas, habladas o mecanografiadas en un teclado, ¡estamos atacando la imagen de Dios! Santiago 3, versículo 8 dice:

«La lengua... es un mal turbulento y lleno de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios; de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así» (Sant. 3: 8–10).

Estas personas son valiosas para Dios.

He estado siguiendo de cerca durante el último año, como quizás lo has hecho tú, los acontecimientos relacionados con el aniversario del asesinato de Martin Luther King, Jr. Ahora, puede que no compartas todos los puntos de vista, teológicamente hablando, o tal vez en algunas otras áreas. Eso puede ser cierto para mí también.

Pero él fue un ser humano creado a imagen de Dios, y defendía los derechos de toda una raza, de personas creadas a imagen de Dios. He escuchado y visto cosas (probablemente tú también), no solo dirigidas hacia él sino también hacia otros líderes del movimiento de Derechos Civiles de esa época, y de otros que hablan sobre temas raciales en nuestros días. Sé que algunos de estos temas son muy difíciles de tratar.

Pero he escuchado algunas de las expresiones desagradables y malintencionadas en lo que se dice y en cómo se dice. No significa que tengamos que estar todos de acuerdo entre nosotros en estas cosas, pero debe haber un espíritu de gracia, un espíritu de esperar lo mejor de los demás, un espíritu de poner una buena construcción.

No espero que los no cristianos hablen como cristianos, pero cuando te metes en las redes sociales y en internet y ves a los cristianos siendo agresivos con sus palabras —ya sea hacia ellos mismos o hacia otros en este movimiento o hacia los políticos, o lo que sea— el mundo debería esperar que los cristianos hablen y actúen como cristianos.

¿Albergas odio o ira en tu corazón hacia alguien? No debes decirlo; no debes ponerlo en un blog. Pero en Mateo 5, Jesús equipara eso con el asesinato, porque la vida es valiosa.

Así que si te encuentras pensando: «No le he dado el valor apropiado a la vida, he disminuido la vida» —tal vez la forma en que hablas de tu nuera, de tu yerno que te ha roto el corazón, lo que has dicho que es desagradable, que es malicioso, que es feo, tal vez de un hijo o de una hija que ha roto tu corazón. Aun así, ellos han sido creados a imagen de Dios. Y es posible que hoy necesites confesarle a Dios —y tal vez a otras personas— «Me he identificado como provida, pero no he valorado ni protegido la vida como debería».

Ahora, a medida que terminamos el programa de hoy, quiero hablar un momento con dos grupos específicos de personas que escuchan mi voz y darles una palabra de esperanza, y darles el evangelio.

En primer lugar, como hemos hablado sobre el aborto hoy y en el último programa, es posible que hayas terminado con la vida de tu hijo antes de nacer —tal vez de varios y te encuentras (aunque quizás hayan pasado décadas) consumida por la culpa. Es posible que no hayas valorado la vida en el pasado. Hay mujeres que nos escuchan de las cuales esto es cierto, o mujeres que están conectadas, mujeres que leen nuestros blogs, que escuchan este programa, mujeres que escuchan el podcast.

Quiero decirte que a través del arrepentimiento puedes ser completamente perdonada; hay perdón en Cristo, puedes ser liberada de esa culpa, y puedes comenzar a promover una cultura de vida. ¡Dios puede incluso querer usar tu historia, tu fracaso, para ser un medio, un instrumento, para promover una cultura de vida!

Hay una mujer que es parte de nuestro ministerio, que hace algún tiempo escribió en el blog de Mujer Verdadera parte de su historia. Permítanme leer un breve extracto de su artículo. Ella dijo,

«Antes de conocer a Cristo tuve un aborto. Los médicos me advirtieron sobre la alta posibilidad de tener un bebé con defectos de nacimiento debido a un grave virus de varicela que ocurrió durante el tiempo de la concepción.

Debido a que mi esposo y yo caminábamos en ese entonces, «en el consejo de los impíos», pasé por lo que llamaron «un aborto terapéutico», en o alrededor de las ocho semanas de embarazo. Este fue un período muy oscuro de mi vida, a pesar de que todavía no conocíamos las profundidades de nuestro pecado. En ese momento no sabíamos que incluso los niños especiales son un hermoso regalo del Señor, y que Él creó a los mudos, a los sordos, a los que ven y a los ciegos para su propia gloria.

Años después, Dios llegó a nuestras vidas, y en Su infinita misericordia trajo el arrepentimiento a nuestros corazones y recibimos Su perdón. Hoy mi esposo y yo aconsejamos jóvenes y los desafiamos a permitir que Dios reine supremo en sus decisiones sobre la maternidad. Desafío a esas mujeres no solo a elegir la vida y oponerse al aborto, sino a estar abiertas al deseo de Dios de traer vida a través de ellas, a fin de continuar criando generaciones de niños fieles».

Así que aquí hay una mujer que antes de conocer a Jesús, acabó con la vida de su hijo por nacer. Pero aquí tenemos también una mujer que ahora Dios está usando como embajadora de vida —mensajera de vida— para dar vida a otras. Y eso puede ser cierto para ti también a través del arrepentimiento y la entrega a Cristo.

Y luego hay otro grupo —quizás pequeño— pero mientras escuchas este programa hoy, el Señor te lo hizo escuchar providencialmente porque has estado pensando en quitarte la vida. Tal vez incluso lo intentaste. Tal vez te sientas tan desesperada, tan desanimada, tan desesperanzada que puedes entretener seriamente esos pensamientos y pensar, «todo estaría mejor si no estuviera viva». Tal vez te hayan dicho que este mundo estaría mejor si no estuvieras viva. Déjame decirte lo más compasivamente posible: «¡Tu vida es valiosa! ¡Es valiosa para Dios! ¡Es valiosa para Cristo! ¡Él murió por ti! ¡Él dio su vida para darte vida!»

El Señor te hizo escuchar este programa hoy para decirte que hay esperanza, y por la gracia de Dios puedes experimentar y elegir la vida a través de Cristo.

Y Señor, si somos honestas, todas deberíamos reconocer que no valoramos la vida como tú. Hemos pecado contra otros seres humanos con nuestras palabras, nuestros pensamientos. Hemos albergado ira y amargura. Hemos deseado que otros simplemente desaparezcan.

Y así, Señor, queremos pedirte que nos des tu corazón de compasión. Haznos mujeres verdaderas que realmente valoren la vida como algo precioso y que hacen todo lo posible para protegerla desde el momento de la concepción hasta el último aliento. ¡Gracias Señor Jesús por dar tu vida por nosotros! ¡Ruego que como resultado de este programa de hoy, haya algunas vidas que se salven para tu gloria, y para el avance de tu reino! En el nombre de Jesús oro, amén.

Carmen: ¡Amén!

En estos días este tema del valor de la vida es polémico. Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha llevado más allá de la controversia, al corazón de este tema. Cada una de las que decimos ser provida, debemos considerar seriamente lo que acabamos de escuchar. Encuentra tanto el audio como la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com

La Biblia llama a los hijos, «una bendición del Señor». ¿Y tú, realmente crees que es así? Nancy explorará este tema mañana, aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

Diciendo: «Sí, Señor» juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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