Podcast Aviva Nuestros Corazones

Espera

Carmen Espaillat: Esperar es una de las cosas más difíciles que se nos puede pedir. Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín, nos explica lo que nos da el poder para hacerlo.

Nancy Leigh DeMoss: Esperamos por fe, sabiendo que en Dios, hay más para nosotras; que un día Dios nos dará cuerpos glorificados; que tendremos una eternidad sin dolor, sin pena y sin muerte. Y con ansias esperamos por esto.

Carmen: La vida a veces parece un embotellamiento de tráfico. Uno tiene grandes esperanzas e ideas, pero siempre hay algo que bloquea nuestro progreso.

Hay días en que parece que avanzamos solo pulgadas en nuestros planes, proyectos, y sueños. El profeta Habacuc entendería esto. Vamos a ver lo que él aprendió acerca de esperar mientras continuamos en nuestra serie, Habacuc: del temor a la fe .

Nancy: Al llegar al final de Habacuc —estamos en el último párrafo del capítulo 3 Habacuc está orando al Señor. Él está respondiendo a las cosas que él ha visto; las cosas de las cuales ha sido testigo; las cosas que Dios le ha revelado a él - sobre el carácter de Dios, la santidad de Dios, la gloria de Dios, sobre el plan de Dios, y los propósitos de Dios.

Él ve que se avecina un juicio. El reino de Babilonia será el instrumento utilizado por Dios para castigar al pueblo judío por sus caminos perversos. Pero, Dios va a traer también juicio al pueblo de Babilonia. Ellos van a cosechar lo que han sembrado, es como si toda la visión fuera demasiado, como para que Habacuc lo pudiera manejar. A la luz de lo que él había visto, él dice en el versículo 16:

"Oí, y se estremecieron mis entrañas; a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy."

Y en la última vimos que Habacuc tembló ante la revelación de la gloria de Dios -la revelación del poder de Dios, de la ira de Dios. Él tembló ante el inminente juicio y la persecución que venía. Él tembló ante el juicio que hasta los justos iban a experimentar porque vivían en una nación corrupta.

Yo pienso en el hecho de que no solo Habacuc tembló ante este pensamiento, sino también que a través de la historia del pueblo de Dios, también muchas personas de Su pueblo han sido perseguidas, incluso muchos de los justos.

Aquellos que andan por fe son perseguidos por su fe, o han tenido que sufrir junto a los injustos. Piensa en el apóstol Pablo -cuando él se convirtió, Dios dijo, "Yo le mostraré cuánto él ha de sufrir por Mi causa".

Él sabía que su vida de servicio a Cristo no sería fácil, y que conllevaría sufrimiento. Pablo dijo en Hechos capítulo 20, "El Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones (versículo 23).

¿Puedes imaginarte estar en el ministerio, y saber que esa es la única cosa que muy seguramente ocurrirá? Habrá pruebas. Habrá luchas.

La vida de fe, que es de lo que estamos hablando en este libro, "El justo por la fe vivirá", es una vida que también incluye aflicción (Habacuc 2:4; Romanos 1:17).

Los problemas vienen, pero sabemos que por encima de los problemas, la salvación viene. Dios está siempre obrando para la salvación de Su pueblo. Seguimos habitando en el exilio. No hemos llegado a casa todavía. Todavía no se han cumplido todas las promesas de Dios. Se cumplirán todas, y la forma como sobrevivimos aquí es ejercitándonos en la fe, en las promesas de Dios. "El justo por la fe vivirá", aun cuando sabe que vendrán aflicciones.

Entonces, como una expresión de fe, Habacuc hace dos cosas (y vemos esto en el último párrafo del libro de Habacuc). Vamos a ver una de estas hoy. Y Veremos la otra en la próxima sesión.

Pero primero, como una expresión de fe, Habacuc dice, versículo 16, "Tiemblo. Tengo miedo, en parte, por lo que ha de suceder. Yo sé que cosas terribles vienen, y aún así esperaré tranquilamente".

Algunas de sus traducciones dicen, "Esperaré pacientemente". Esperaré tranquilamente, como una expresión de fe, a pesar de lo que sé que sucederá. Los babilonios vienen, el pueblo de Dios va a ser disciplinado, Dios va a derramar Su ira sobre esta Tierra.

Pero Habacuc dice "Todavía, yo esperaré tranquilamente. El solo pensamiento me hace temblar". No es como si él hubiera enterrado su cabeza en la arena, pretendiendo que nada ocurriría o pensando que él iba a escapar de todo esto.

"Yo sé que esto va a suceder. Yo sé que seré afectado, pero aún así yo esperaré tranquilamente". ¿Qué está esperando él? Él dice, "Tranquilo espero el día de la angustia, al pueblo que se levantará para invadirnos" (versículo 16).

"Vamos a ser invadidos, pero por encima de esto, Dios va a vindicar Su justicia; Dios se va a glorificar a sí mismo; los babilonios serán aplastados; Dios tendrá la victoria, y yo esperaré que todo esto suceda, y esperaré tranquilamente. Yo voy a esperar pacientemente".

"No voy a esforzarme o a estar tenso o alterado, frenético, diciendo, "¿Qué va a suceder?" o "¿Qué vamos a hacer? No voy a doblegarme ante esto. Sí, me hace temblar, pero voy a esperar. Voy a esperar por fe".

Solo quiero asegurarles, amigas, -los babilonios tal vez no vayan a invadir este país, pero entre nosotras y el Cielo, ustedes tendrán que caminar a través de sufrimiento y del dolor.

Tal vez sean tus hijos. Tal vez sea tu matrimonio. Algunas de ustedes están caminando a través de esto ahora. El dolor parece intolerable en algunos momentos. Caminarás a través de esto en tu trabajo; caminarás a través de esto en tu iglesia; caminarás a través de esto en tus relaciones.

Nuestra nación puede experimentar esto. Al orar por avivamiento en nuestra nación, yo pienso que no podemos esperar ver un avivamiento en esta nación que ha sido tan bendecida y prosperada, sin que haya sufrimiento; sin que haya alguna aflicción o persecución, y nos hace temblar el pensar lo que esto puede implicar, lo que esto puede conllevar. Cuando ores a Dios, "Lo que sea, Señor, que implique para que puedas alcanzar el corazón de mi hijo, de mi nieto , de mi nieta, de mi hija", eso te hace temblar el solo pensar lo que esto pueda significar, lo que pueda ser, cómo pudiera esto lucir.

Cuando ores "Señor, santifícame. Saca de mi corazón todo pecado y toda maldad", esto te hará temblar al pensar lo que puede significar, lo que puede implicar. Mas por fe, puedes decir, "Yo lo soportaré tranquilamente. Yo esperaré por el día en que Dios dirija su ira contra mis opresores, y Dios salve y redima y rescate a Su pueblo".

Isaías capítulo 64 nos dice que desde tiempos antiguos, "No habían escuchado ni dado oídos, ni ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él".

Esperar en el Señor en tiempos de problemas y aflicción es una expresión de fe, y ¿cómo vive el justo? "El justo por la fe vivirá" (Habacuc 2:4).

Cuando tú puedes esperar en el Señor y no vivir en un estado de mente perturbado, estás ejercitando la fe, sabiendo que Dios enderezará todo lo torcido. Que Él cumplirá Sus promesas. Espera en el Señor.

Romanos capítulo 8 nos dice que toda la creación, incluso la creación inanimada - el planeta - se retuerce de dolor ( ver versículo 22). Gime como un niño al nacer. ¿Y qué está haciendo? Está esperando que Dios redima la tierra.

Dice que aun nosotros, no solo la creación, "sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo" (versículo 23, parafraseado).

Hay gemidos saliendo de nuestra tierra. Lo podemos ver en los desastres naturales, la tierra gime y se retuerce con dolores como de parto, esperando por Dios para un Cielo nuevo y una tierra nueva.

Pero nosotros que tenemos al Espíritu en nosotras, gemimos; nos retorcemos, pero esperamos con entusiasmo que Dios termine la historia. Esperamos que Dios venga y nos reivindique. Esperamos que Dios ejecute Su justicia y Su salvación en la tierra. Esperamos que Dios nos libre de estos cuerpos débiles, demandantes y falibles. Y esto lo esperamos con ansias.

Esperamos por fe, sabiendo que Dios tiene guardado algo más para nosotras; que un día Dios nos dará cuerpos glorificados. Tendremos una eternidad sin dolor y sin quebranto y sin muerte. Y esperamos por esto con ansiedad.

Cuando tu cuerpo es sacudido por el dolor de la artritis o del cáncer, o comienzas a perder la mente por el Alzheimer's, y ves la debilidad y fragilidad de estos cuerpos humanos, ¿acaso no esperas con ansias?

Cuando ves como le sucede esto a tus seres queridos . ¿No esperas con ansias. por el día en que todo esto quede atrás, y que todas las cosas sean hechas nuevas? Ansiosamente esperamos que esto ocurra.

Pablo sigue diciendo en Romanos 8, "Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza". (versículo 24). Si lo pudieras ver, si lo pudieras experimentar todo ahora, entonces no requeriría de la fe.

"¿Por qué esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos" (versículo 24b-25). Pablo dice que esperamos ansiosamente, y que esperamos pacientemente. ¿Y cómo hacemos esto? Por fe. ¿Cómo vive el justo? Por fe.

Esperamos con entusiasmo. Esperamos con paciencia. Dios está en el proceso de hacer todas las cosas nuevas. ¿Entonces qué haces? Esperas en el Señor.

Ahora, no sé tú pero yo a veces, encuentro muy difícil esperar. ¿Alguna vez te has encontrado esperando para que Dios se mueva, que haga algo, o esperando que Dios obre, y tu fe como que merma, se debilita y caes en la incredulidad?

A veces incluso te encuentras diciendo, "Dios, ¡es duro esperar! Es duro cuando no puedo ver. Es duro esperar pacientemente. Todavía estoy temblando. Yo veo lo que va a suceder, y lucho con esperar. Mas yo quiero ver que suceda algo ahora!"

Yo creo que el esperar es difícil para todas nosotras. Demanda de fe, y no está en nuestra naturaleza el esperar. Es por esto que tenemos que mantener nuestros ojos puestos en el Señor y en la meta final. Yo lucho con esperar y ver cómo Dios va a resolver todas las cosas, y quiero que Dios se apresure. quiero que Él resuelva las cosas más rápido. Quiero ver el final de la historia más rápidamente.

Pero Dios dice, "No. Aprende a esperar". Espera en el Señor. Hace un tiempo encontré un poema, escrito por un hombre que ya está en la presencia del Señor.

Tuve el privilegio de sentarme bajo las enseñanzas de su ministerio en San Antonio, hace unos años. Su nombre era Russell Kelfer, y escribió un poema acerca de esperar. Este poema ha sido publicado en un librito hermoso como parte de un diario.

Déjenme leerles este poema, porque describe el proceso por el que Dios nos lleva mientras aprendemos a esperar en Él.

El poema de la espera

Desesperadamente, impotentemente, y con nostalgia, grité; Tranquilamente, pacientemente, amorosamente, Dios respondió. Demandé y clamé por una pista de mi destino…Y el Maestro tiernamente dijo, "Espera".

"¿Espera? ¿Tú dices espera?" Respondí indignada, "Señor, yo necesito respuestas, yo necesito saber por qué!" ¿Se ha acortado Tu mano? ¿O no has escuchado? Por fe he pedido, y reclamo Tu Palabra.

Mi futuro y todo lo que se relaciona conmigo, pende de un hilo, ¿y Tú me pides que espere?" Estoy necesitando un "sí", una luz verde. O incluso un "no" al cual me resignaré.

Tu prometiste amado Señor, que si creemos, nosotros solo tenemos que pedir, y se nos dará. Señor, he estado pidiendo, y este es mi clamor: ¡Estoy cansada de pedir! Necesito una respuesta.

Entonces, tranquilamente, suavemente, supe sobre mi destino, cuando mi Maestro respondió otra vez, "Espera". Entonces me desplomé en mi silla, derrotada y consumida. Y me quejé a Dios, "Entonces, estoy esperando… ¿pero qué espero?"

Parecía como si Él se arrodillara y Sus ojos se encontraran con los míos… Y el tiernamente me dijo, "Yo puedo darte una señal. Yo pudiera batir el cielo y oscurecer el sol. Yo pudiera levantar a los muertos y hacer que las montañas corran.

Yo pudiera darte todo lo que buscas y satisfecha estarías. Tú tendrías lo que quieres, pero no me conocerías a Mí. No conocerías la profundidad de Mi amor por cada santo. No sabrías sobre el poder que le doy al débil.

No aprenderías a ver a través de las nubes de la desesperación. No aprenderías a confiar con el solo saber que Yo estoy ahí. Tú no conocerías el gozo de descansar en Mí, cuando la oscuridad y el silencio es todo lo que puedes ver.

Tú nunca conocerías la plenitud del amor, cuando la paz de Mi espíritu descienda como una paloma. Tú sabrías que Yo doy, que salvo, pero no conocerías la profundidad del latido de Mi corazón.

El brillo de Mi consuelo en las madrugadas… La fe que te doy cuando caminas sin ver. La profundidad que existe más allá de simplemente recibir lo que pides de un Dios infinito que hace que lo que tienes perdure.

Tú nunca sabrías, si tu dolor rápidamente desaparece, lo que significa que Mi gracia te baste. Sí, tus más preciados sueños se harían realidad de un día a otro, pero oh, ¡qué lamentable sería el perder de vista lo que Yo estoy haciendo en ti!

Entonces, haz silencio hija mía , y con el tiempo verás, que el mayor de los regalos es realmente conocerme a Mí. Y aunque mis respuestas parezcan llegar muy tarde, mi respuesta más dulce sigue siendo "ESPERA".

Espera. Espera en el Señor. Aquellos que esperan en el Señor nunca serán decepcionados.

Carmen: Dios te llevará a pensarlo dos veces antes de quejarte, cuando tengas que hacer algo que conlleve esperar, así nos lo recordaba Nancy Leigh DeMoss en esta sesión.

Cuando finalmente llega el tiempo en que un bebé deja de usar un pacificador, la primera noche sin este puede ser un tiempo de prueba. Es un tiempo de sufrimiento que es bueno -enseñándole al niño que es tiempo de dejar cosas que él o ella no necesita más. El sufrimiento quita también de nosotros algunos de nuestros "pacificadores" o muletas. Para terminar la sesión de hoy aquí está Nancy.

Nancy: ¿Hay impaciencia en sus corazones porque quieren que se Dios mueva, que Dios obre? ¿Has sido impaciente con Él, diciéndole, "¡Señor, pero hazlo ahora! Arréglalo ahora. ¡Cámbialo ahora!"

¿Has estado presionando y demandando? ¿Has acusado a Dios de ser indiferente? Dios dice, "Yo tengo un tesoro que quiero darte. Quiero que me conozcas, pero tendrás que esperar".

Si tu corazón ha estado impaciente o enojado con Dios porque Él no se ha movido ante la situación tan rápido o en la forma que pensabas que debería - aunque sea solo en este momento- confiesa esto al Señor.

Arrepiéntete. Levanta tus ojos al Señor, y con fe dile, "Señor, por Tu gracia, yo esperaré tranquilamente. Yo esperaré pacientemente para que Tú hagas lo que vayas a hacer. Yo esperaré pacientemente para que Tu propósito sea cumplido. Yo sé que este no es el último capítulo. Yo sé que este no es el final de la historia, y yo sé que vale la pena esperar por el final de esta historia".

Y para terminar nuestro programa de hoy, me gustaría que escucháramos una porción de una entrevista que hicimos a Bety Velázquez de Berrido porque aunque Bety está sufriendo de un cáncer que podría terminar con su vida a menos que Dios intervengan, Bety tiene la perspectiva correcta acerca de su situación , desde hace aproximadamente 10 años esta mujer ha estado enfrentando, tribulaciones y aflicciones que tiene que ver con su salud y pensamos que era bueno y provechoso dejar registrada esa entrevista con Bety porque ella mostró y muestra el gozo del Señor en medio de las aflicciones( el justo por la fe vivirá)

Y una de las preguntas que le hicimos a Bety si ella había pensado acerca de la muerte antes de que Dios trajera toda esta aflicción a su vida, escuchemos lo que Bety tiene qué decirnos.

Bety: Bueno de verdad que no había pensado en la muerte, de verdad que no pero en este proceso que estoy ahora mismo desde hace dos meses que he sentido mucho dolor en mi cuerpo, en diferentes lugares y de verdad que ha sido tan constante esos dolores que me han puesto muy chiquitita, "muy chiquitita".

Aunque me repito que estoy derribada pero no destruida, que estoy pasando por tribulación pero no angustiada, es decir sigo hablándole a mi alma, para que mi alma no me esté… Es decir para no sentirme enferma sino que ¡oye! son cosas que están pasando y Dios tiene el control y están los calmantes.

¡Qué bueno que están los calmantes! Qué bueno que está el dinero para comprarlos y entonces en eso estoy trabajando pero en este proceso de hacen dos semanas para acá. Si he pensado en eso, en ese momento y de verdad que me gustaría que el Señor me encontrara, cuando llegue ese momento, de verdad que me diga, "Buen siervo fiel en lo poco fuiste fiel , en lo mucho te pondré".

Eso es lo que yo quiero oír, "entra en el gozo de tu Señor" , ya ahí no voy a llorar, no voy a sentir dolor, los tumores no van a estar, la pierna voy a caminar derechita, es decir que de verdad he pensado en eso pero mi mayor anhelo es que el Señor me encuentre fiel.

Nancy: Bety cuéntanos un poco dónde y cómo, comenzó todo este proceso, todas estas aflicciones a través de las cuales el Señor los ha estado guiando.

Bety: Todo comenzó en el año 2005, una camioneta nos dio por detrás e hizo que mi esposo perdiera el control y nos estrelláramos contra el muro que está en el medio, tanto mis hijos como mi esposo quedaron inconscientes. Hubo que llevarme de una vez a cirugía.

Nancy: Tú duraste muchos años en sillas de ruedas.

Bety: Sí, aproximadamente yo duré año y medio, luego me pusieron en andador, porque a todo esto duré año y medio en terapia y tuve también terapia ocupacional es decir que a los dos meses volví a trabajar, en mi silla de ruedas, en el colegio dando clases, eso fue una linda experiencia, para ellos y para mí.

Nancy: ¿Y tus hijos y René se recuperaron completamente?

Bety: Sí, Ana Patricia cayó en coma y a los dos días volvió en sí, pero esa noche hubo algo tremendo porque hubo junta de médicos, unos neurólogos querían abrir, otros que no y de una vez los hermanos se pusieron a orar que el Señor les diera la sabiduría y gracias al Señor no la abrieron.

Lo que hicieron fue que le pusieron unos tubitos para que la sangre pudiera salir y el domingo cuando ella despertó porque se temía que pudiera perder la memoria, porque el cerebro estaba muy hinchado, pero gracias a Dios cuando ella despertó que abrió los ojos de una vez encontró una enfermera y preguntó por mí.

Nancy: El Señor afligió pero permitió que todos salieran, vamos a decir con vida. Y entonces en medio de todo esto Bety, ¿cuando es que tu recibes la noticia de que hay otro proceso caminando en tu cuerpo que entonces era cáncer?

Bety: ¡Sí! Bueno, en el 2013 después de mi última operación de ortopedia que fue en el 2010, de sacarme todos los hierros que tenía en la pierna izquierda y en el 2013, me siento una pelotera en el abdomen, voy al médico y era un tumorcito, se veía pequeño en la sonografía pero los análisis detectaron que era algo más grande porque me bajó mucho la hemoglobina y hubo que operar casi de emergencias y efectivamente era un tumor súper grande y gracias al Señor lo pudieron sacar entonces ahí estaba el dilema de si era negativo o positivo, hubo que hacer biopsia.

A todo esto yo me mantuve muy tranquila porque el Señor en esos 7 años que tuvimos en el proceso del accidente el Señor había trabajado mucho con mi corazón, con mi fortaleza. Es decir la palabra de Dios se volvió operativa en mi vida, muy operativa, yo estaba con mucha paz, estaba tranquila.

Bueno mi esposo me decía, "¡ay pero a ti si te gusta que te operen!" Porque casi todos los años había que hacerme una operación de ortopedia y yo le decía, "¡No! Pero si hay que hacerla y tenemos el seguro, ¿para qué retardar más la situación?" Y gracias al Señor Él me dio esa tranquilidad y esa seguridad de que Él iba a cuidar de mí.

Nancy: Amén.

Bety: Cada vez que entraba a cirugía era con esa confianza.

Nancy: Cuando tu dices "operativa"… ¿Qué en realidad tú quieres decir? ¿Como que se hacía real, que tú la orabas? ¿Como se hacía operativa?

Bety: Bueno, operativa, que yo cada vez que oraba, cada vez que leía de sus promesas, yo las entraba en mi corazón es decir yo las hacía mías.

Nancy: Era para Bety.

Bety: ¡Era para Bety! Bueno, en mi Biblia hay varias promesas que dicen Bety y de verdad que yo las cogía para mí y sí eso es Palabra de Dios, palabra viva. Oye, Él lo estaba haciendo en mi vida porque Él me dio mucha paz en medio de la tormenta, cuando hablan de cáncer es como si tú tuvieras una sentencia de muerte pero la sentencia de muerte la tenemos todos, entonces yo dije no, esa sentencia solamente Dios la tiene en Sus manos; Él es el que sabe el día y la hora .

¡Pero eso sí! Yo quiero dejarle un legado a mis hijos, un legado de que el Dios que ellos conocen desde que estaban en mi vientre, desde pequeñitos, es un Dios creíble, es un Dios verdadero, ese Dios que está en la Biblia es UN DIOS REAL.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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