Aviva Nuestros Corazones Podcast

Pruebas que revelan tu corazón

Carmen Espaillat: Si has estado confundida, desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras. "Revive 15", ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor. Inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson Erin Davis y Jennifer Lyell ,durante 3 horas de ideas prácticas y mucho más Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres. Indianápolis septiembre 25 y 26.

Carmen: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Dios usa el sufrimiento para hacer que nuestros corazones lleguen a separarse de cosas que son menos que Dios- de cosas, de personas, de placeres.. cosas que solo nos satisfacen hasta cierto punto.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Todos hemos oído muchas historias de fe y triunfo, de gente que sobrevivió el devastador daño del huracán Katrina. Una de las historias más conmovedora que escuche recientemente fue la de Chuck Kelley, que es el presidente de New Orleans Theological Seminary (Seminario Teológico de Nuevo Orleans). Como resultado del huracán, él se encontró sin hogar y con solamente unas pocas pertenencias personales. Y aun en esa crisis, por la gracia de Dios, su fe permaneció intacta.

Permaneció fuerte, y justamente después de que el huracán impactó leí lo que dijo:

«Cuando lleguemos al fin de la historia, el último párrafo va a ser un testimonio de la grandeza y la gloria de nuestro Dios que puede hacer todas las cosas bien y puede proveer para cada necesidad».

Este es un hombre que acababa de perder, no todo, pero muchas cosas que el mundo valora y aprecia. Habiendo perdido su casa y la mayoría de sus posesiones, estaba diciendo, "en efecto, la fe me dice que este no es el fin de la historia, viene más, y estaba viendo hacia adelante al párrafo final".

Bueno, hoy llegamos al último párrafo del libro de Habacuc. Te estarías preguntando si algún día llegaríamos. Ciertamente. Cuando llegamos al fin de la historia, el último párrafo es un testimonio de la grandeza y de la gloria de nuestro Dios que puede hacer todas las cosas bien y puede proveer para cada necesidad.

Ahora, quiero que vayamos un poco atrás al versículo 16 del capítulo 3 de Habacuc. Habacuc ha estado orando al Señor. Todo este capítulo es una oración de Habacuc, pero la oración contiene intercesión. Tiene petición. Tiene reflexión sobre lo que Dios ha hecho en la historia de Israel y cómo ha salvado a Su pueblo pero también cómo ha juzgado a los impíos.

Habiendo visto todo esto, Habacuc le dice al Señor: «Oí, y se estremecieron mis entrañas; a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy. Tranquilo espero el día de la angustia, al pueblo que se levantará para invadirnos».

Aquí hay seriedad. Digo, este hombre no está bromeando ni tomando su vida a la ligera. Él sabe que estos son tiempos serios, y los está tomando en serio. Él dice: «a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy», y aun así, habiendo aprendido la clave a esta historia y la clave a nuestra historia -que los justos vivirán ¿cómo? Por fe. Habacuc dice «Voy a escoger caminar por fe».

Él demuestra esa fe de dos maneras. Primero dice: «Tranquilo espero…» Espero pacientemente. «…El día de la angustia, al pueblo que se levantará para invadirnos» (versículo 16). Voy a esperar y no preocuparme y no ponerme tenso hacia Dios y no desesperarme ni tratar de componer todo el universo o por lo menos mi parte del universo. Voy a esperar calladamente a que Dios haga lo que ha prometido hacer. Yo sé que nos va a afectar a todos. Sé que todos vamos a sufrir. Sé que habrán tiempos de sufrimiento.

Escucha: tenemos hermanos y hermanas en iglesias por todo el mundo que han experimentado dolor y sufrimiento intensos, del que no conocemos en nuestros países. Se han dado cuenta de que este es un instrumento purificador y fortalecedor y vivificante en las manos de Dios . Entonces, ¿por qué pensamos que deberíamos llegar al cielo sin un rasguño y que deberíamos de experimentar las bendiciones que Dios tiene para nosotras sin tener que pasar por el mismo camino que transitó nuestro Salvador? Que es el camino del sufrimiento.

Piensas lo que significaría para ti o para tus hijos o para tus nietos, y te hace temblar. Cuanto ejercitas tu fe, dices: «Caminaré calladamente. Sé que Dios va a hacer todas las cosas bien. Sé que él va a hacer justicia. Y va a corregir todos los males. Esperaré en silencio». De manera que Habacuc hace esto como una expresión de fe.

Mientras espera que se cumplan los propósitos y las promesas de Dios, aunque no puede ver todavía el final de la historia, él expresa fe en que Dios va a cumplir Sus promesas. Y como una expresión de esa fe, Habacuc espera. Ahora bien, él hace algo más que esperar que se me hace absolutamente increíble. Es increíble, y es en este último párrafo de Habacuc que queremos explorar lo que él tiene que decir, lo que Habacuc hace como una expresión de fe.

Vamos a tomarnos el tiempo para pasar por estos versículos porque quiero que recibas el peso y el impacto de cómo se expresa la fe de Habacuc. Versículo 17:

«Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos, con todo. . .» (17-18a).

Ahora, en el versículo anterior, él dijo: «Tiemblo, pero esperaré tranquilo». Ahora, aquí él habla acerca de la devastación que está por venir. Él se imagina cómo será; cómo podría ser. En el versículo 18 él dice otra vez:

"Con todo yo me alegraré en el SEÑOR, me regocijaré en el Dios de mi salvación".

Ahora, yo sé que estos versículos son muy familiares. Los ves en las librerías en objetos decorativos que puedes comprar para tu casa. Pero te diré que explorarlos y nada más meditar en estos versículos en los meses recientes ha sido un desafío tan grande para mi propia fe y un gran fortalecimiento y una bendición y un avivamiento para mi propio corazón.

Habacuc describe aquí una situación en el versículo 17. «Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas»; no es nada más una cosa que va mal. Digo, todas hemos pasado por algún tipo de desastre o catástrofe. Podríamos nombrarlos, pero hay una temporada de la vida que Habacuc está anticipando que no solo es una cosa que va mal, sino que todo va mal sino que todo va mal- ¡todo!-.

Él dice: «Aunque la higuera no eche brotes», y esa es una cosa, «ni haya fruto en las viñas; y aunque falte el producto del olivo y los campos no produzcan alimento, y aunque falten las ovejas del aprisco y no haya vacas en los establos». Digo, esto es una calamidad tras otra. Nos recuerda la historia de Job y cómo escuchó noticia tras noticia. Las cosas van de mal en peor. Digo, a veces eso realmente pasa en las vidas de las personas, y es una calamidad tras otra.

Lo que se le está quitando aquí no son lujos. Son las necesidades básicas en la vida. Las cosas que él menciona aquí, el producto del olivo, por ejemplo, eran para las personas de esa época la fuente de su aceite. Era como la mantequilla hoy en día. El olivo tenía múltiples usos. Es algo con lo que no puedes dejar de vivir mucho tiempo.. Está hablando acerca de cada evidencia visible de sustento y de mantenimiento que está siendo quitada.

"Aun si no me provees las necesidades básicas de la vida"-esa es la situación que Habacuc está anticipando-. Digo, esta no era una amenaza vacía. Él le creía a Dios. Cuando Dios dijo que el juicio vendría, que la reprimenda vendría, Habacuc sabía que era verdad. Entonces empieza a imaginar cómo sería todo cuando le quitaran todas estas cosas.

¿Qué pasa cuando te quitan lo esencial, cosas que consideras básicas para la vida? Pocas de nosotras jamás hemos estado ahí. La mayoría de nosotras no conoce a alguien que ha estado en tanta miseria. Pero hay momentos en que Dios nos permite tener un vistazo de esto.

Hace poco recibí un correo electrónico de un amigo cuya esposa está pasando por un dolor muy difícil en su espalda y algunos asuntos que no se resuelven. El esposo escribió: «Ha sido difícil para mi esposa estar confinada en casa» (con este dolor severo de la espalda y de la cadera). «Pero Dios nos está enseñando mucho por medio de esto». Y luego él dijo esta oración: «A veces Dios te lleva a lo básico, pero entonces es cuando realmente te das cuenta de qué hay realmente en tu corazón».

Cuando dices: «Cristo es todo lo que necesito», o lo cantas y luego estás en el lugar donde Él es todo lo que tienes, te quedas solo con lo más básico. Habacuc dice: «Confiaré». ¿Cómo viven Los justos ? Por la fe. «Confiaré en el Dador aun si no me da nada. Si muero de hambre, me regocijaré en él».

Ahora, tal vez tú no te puedes imaginar una situación- es difícil para la mayoría de nosotras imaginar una situación en la que realmente no tienes las necesidades básicas cubiertas , pero piensa en otras áreas de tu vida -tal vez no el área de la comida porque es difícil imaginarnos no tener por lo menos lo mínimo para comer. Pero piensa en tu matrimonio cuando recibes el mínimo afecto que necesitas.

Piensa en amistades o en el trabajo o en varios otros aspectos de la vida donde emocionalmente te sientes drenada, acabada, sola, vacía, como que no tienes a nadie que le importe. Tal vez te has mudado a un área nueva, y no conoces a nadie. No piensas que a nadie le importe, o no puedes encontrar una iglesia. Te sientes emocional y relacionalmente despojada de las cosas que te importan, cosas que tienen significado-relaciones-. No tienes a nadie con quien hablar.

Estaba hablando el otro día sobre una situación en donde alguien perdió a sus padres y todos sus hermanos, y era el único sobreviviente de la familia. Me estaba diciendo como es posible llegar a ese punto en la vida, donde existe un desafío o una dificultad emocional o un sentimiento de estar muy, muy solo.

Creo que Habacuc está cubriendo todas estas situaciones con este párrafo. Aunque todo lo que importa para mí y significa algo para mí y me da calor y amor y ayuda y cuidado y ánimo-aunque todo esto me sea quitado, sin importar las circunstancias, no voy a cuestionar la bondad de Dios, voy a tener gozo. Voy a escoger el gozo-.

Y al leer este pasaje pienso en algunas de las cosas por las que nos quejamos. Si el aire acondicionado se descompone en mi carro, es un gran problema, sobre todo en un verano caliente; o un dolor de cabeza que me dura todo el día; o cuando no puedo encontrar un buen lugar dónde estacionarme. Creo que toma muy poco para que nosotros empecemos a renegar o protestar o a quejarnos porque somos muy consentidas.

Ahora, no me veas con cara de que no sabes de qué estoy hablando porque tú sabes que sí. Todas lo hacemos. Somos susceptibles a dejar que las circunstancias enciendan nuestras emociones. Luego nuestras emociones dictan nuestras respuestas, entonces llegamos a ser víctimas de nuestras circunstancias y de nuestras emociones en lugar de dejar que el carácter inmutable de Dios dicte nuestras respuestas.

Por eso tenemos que conocer las promesas de Dios -y no nada más conocerlas sino confiar en ellas- saber que lo que Dios dice es verdad- y confiar en Su Palabra. Somos tan buenos en tener conocimiento en nuestras cabezas y tan malas en dejar que ese conocimiento se haga una realidad en nuestras vidas cotidianas.

Realmente, esos tiempos de protestar y de quejarnos son evidencia de no vivir por fe. «Los justos vivirán por fe». El justo, los rectos, viven a la luz de quién es Dios en lugar de a la luz de nuestra perspectiva finita, imperfecta y limitada. Entonces Habacuc dice:

«Aunque me priven de todas estas cosas que importan, todas estas cosas que nosotros creemos que son importantes, estas cosas que pensamos que no podemos vivir sin ellas, con todo, me alegraré en el Señor; me regocijaré en el Dios de mi salvación» (versículo 18).

Él primero, ha dicho: «Esperaré calladamente a que Dios cumpla sus propósitos». Y ahora dice: «Voy a hacer algo más que esperar. No solo voy solo a esperar pasivamente; voy a regocijarme activamente-voy a regocijarme activamente. Mientras espero, me voy a regocijar». Él está diciendo: «No voy nada más a sobrevivir esto. Por fe y por la gracia de Dios, voy a crecer voy a prosperar».

Y ahora, quiero decir algo que me trae mucha convicción, porque confieso que muy a menudo no vivo de esta manera. Es fácil para mí vivir así cuando estoy sentada en mi oficina o cuando me siento a estudiar o cuando estoy enseñando este pasaje. Pero cuando llego a la realidad de la vida y cuando pienso en lo que va a pasar hoy más tarde o mañana o lo que pasó ayer o el día antes, simplemente caigo en esta incredulidad, actuando y respondiendo como si no hubiera un Dios. ¡Pero sí hay un Dios! Y he sido llamada a caminar por fe, y Dios usa las circunstancias para ayudarme a ver cuando no lo estoy haciendo.

Sidlow Baxter ha escrito esta síntesis clásica de la Escritura llamada Explore the Book (Explora el libro). Cuando llega a este pasaje, él dice:

Lo literal aquí «Yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación», y la traducción literal es: «Saltaré por gozo en el Señor; daré vueltas deleitándome en Dios».

Esto es lo gracioso de la fe ¡el mejor gozo en las peores circunstancias!

Ahora ese es un tipo de experiencia que la mayoría de nosotras no conoce.

No es como: «Bueno, me voy a aguantar». Esto es: «Voy a activamente regocijarme en Dios». Entonces Habacuc no está nada más resignado a las cosas sobre las que no tiene control. Él está gozoso en medio de ellas, y es porque su relación con Dios es lo único que él sabe que nunca le será quitado.

Puedes perder la higuera y el fruto y el producto del olivo y el campo no dar alimento y los rebaños faltar en el aprisco y no haber vacas en los establos, 'pero todavía tengo a Dios, mi relación con Él'. Cuando todo lo demás fracasa, Dios todavía es fiel. De manera que Habacuc habla acerca de gozo en la calamidad, gozo a pesar de las circunstancias, basado en el hecho que Dios no ha cambiado, aunque todo lo demás a mi alrededor ha cambiado y está fracasando.

Escuché la historia, apenas esta semana pasada, de una mujer que su esposo estaba, muriendo en el hospital en esos momentos. Ya él partió para estar con el Señor, pero en parte, sus problemas fueron por un error de un doctor. Esa esposa, parada junto a su esposo en ese hospital, sabiendo que lo estaban perdiendo-se volteó a los que estaban a su alrededor , y dijo: "Esto no es una falla en la bondad de Dios"-.

"Esto no es una falla en la bondad de Dios", y no lo es. Dios todavía es bueno, entonces Habacuc, que empezó este libro cuestionando intensamente, y tal vez aun dudando de Dios-ha batallado profundamente con preguntas duras y difíciles, y en el proceso, se ha encontrado con Dios de una forma completamente nueva.

Ahora, habiendo encontrado a Dios, habiendo visto a Dios por quién Él es, como resultado de batallar con todos estos asuntos, Habacuc el luchador llega a ser Habacuc el adorador-del temor a la fe, de luchar a abrazar a Dios, aferrándose a Él. Ahora todo este terrible proceso de fe da un giro y en su párrafo final se convierte en fuentes de gozo.

El proceso de luchar, el proceso de batallar, el luchar para entender, el tener que dejar sus dudas a un lado y tomar el escudo de la fe, le ha hecho no solo que él sobreviva, sino que es como si existiera una presa subterránea de fuentes de agua viva que ha brotado y ha salido con hilaridad, con gozo, con cosas que el mundo no puede entender-el gozo en el Señor.

¿Alguna vez has marchado determinada a través de tus problemas y tus dudas hasta llegar hasta ese tipo de gozo? Déjame nada más hacer una observación que he visto acerca de la vida aquí. Realmente creo que nuestra capacidad de experimentar gozo está en proporción directa a nuestra disposición de experimentar y abrazar la tristeza y el dolor -el proceso de quebrantamiento, el proceso de pérdida, el proceso de duda. En la medida en que estemos dispuestas a experimentar y abrazar el dolor, en esa medida vamos a tener la capacidad de regocijarnos.

El problema hoy es que no queremos experimentar dolor. Tenemos en nuestra cultura y en nuestra sociedad tantas formas de eliminar el dolor, entonces no hablamos del quebrantamiento. No hablamos del arrepentimiento. No hablamos acerca del juicio de Dios, y luego eliminamos los puntos bajos de la vida huyendo de ellos, medicándolos, escapando de ellos, evitándolos, haciendo lo que tengamos que hacer para no tener que sentir dolor.

Y como resultado, encuentro a muchas mujeres que no experimentan momentos más bajos porque están encontrando formas de escapar de ellos, pero tampoco están experimentando gozo extremo. Están como sin vida. No están experimentando nada. Si tú quieres la capacidad de experimentar este tipo de gozo, tienes que estar dispuesta a entrar y experimentar los tiempos difíciles también. ¿Entonces cómo llega Habacuc a este tipo de gozo?

Bueno, está claro en este pasaje. Es un resultado de que su vida estaba centrada en Dios. En los versículos 18 y 19 ves esta evidencia de la vida centrada en Dios. "Yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación. El Señor Dios es mi fortaleza". Es una vida centrada en Dios.

Ves que Dios usa el sufrimiento para hacer que nuestros corazones lleguen a separarse de cosas que son menos que Dios, de cosas y de personas, de bienes, de placeres, de cosas que nada más satisfacen hasta un punto. Entonces Dios usa ese sufrimiento al nosotras ser privadas y despojadas de esas cosas terrenales para amarrar nuestros corazones al Único que puede satisfacernos profunda y eternamente, para hacer que nos centremos en Dios.

Al ser despojadas de nuestro trabajo o al perder nuestras posesiones o nuestra salud o nuestra reputación o un familiar, ¿qué pasa cuando no tienes a dónde ir? ¿No es entonces cuando típicamente nos volvemos hacia Dios?

Es triste que tiene que suceder esto a veces para que nos volvamos a Él, pero Dios usa el sufrimiento para ponernos verticales, para quitarnos de una posición horizontal, la de culpar y esforzarnos con nuestras circunstancias, y así Él levanta nuestros ojos, aunque estén llenos de lágrimas, y hace que pongamos nuestra mirada en Él. El gozo se encuentra en una Persona. No en una cosa, y no es una persona con P minúscula; es con una P mayúscula.

Déjame decirte, si no estás encontrando gozo en el Señor ahora, en medio de cualquier circunstancia que estés viviendo; si estás buscando ser feliz por medio de cosas o de personas; si tu gozo no está basado, arraigado, o fluyendo de tu relación con el Señor; si son otras las cosas a las que estás viendo para traerte gozo a tu vida, entonces cuando pierdas esas cosas, vas a batallar para encontrar el gozo verdadero.

No esperes hasta que el árbol de higos deje de florecer y no haya fruto en las viñas y digas: « ¿Dónde está mi gozo?» Si no estás encontrando gozo ahora en el Señor, vas a batallar para encontrarlo entonces.

Matthew Henry dice de este pasaje:

"Aquellos que, cuando estaban llenos, disfrutaban a Dios en todo, cuando se vacíen pueden disfrutar todo en Dios, y pueden sentarse sobre un montón de ruinas melancólicas y aun entonces cantar alabanza y gloria a Dios".

Tú dices: «No estoy viviendo en este lugar de destitución ahora». Está bien. Puede llegar ese día en una manera o de otra, pero encuentra tu gozo en el Señor ahora. Si lo disfrutas hoy y disfrutas por medio de Él y por Él y para Él las cosas buenas que Él trae a tu vida, entonces cuando seas privada de esas cosas, te vas a dar cuenta, como dice Matthew Henry , que te puedes sentar sobre un montón ruinas melancólicas, y aun entonces, puedes cantar a la alabanza y gloria de Dios.

Gracias, Padre, por el ejemplo de este siervo tuyo que sabía lo que era el enfrentar la pérdida, la destitución, la privación y decir: "Sin importar qué, voy a confiar en Ti. Y como una expresión de la confianza, no voy nada mas a sobrevivir, voy a esforzarme por activamente escoger el gozo en el Señor".

Gracias, Señor, que tú das el gozo como El fruto del Espíritu, que Tu Reino es de gozo y paz en el Espíritu Santo, y que hay pozos de gozo, pozos de agua viva que Tú causas , que Tú haces que broten dentro de nosotros aun en un lugar de gran pérdida.

Haz que encontremos nuestro gozo en Ti ahora para que cuando perdamos estas cosas y personas que son preciosas para nosotras, podamos enfrentar esa pérdida y decir: «No importa, voy a tener gozo en el Señor. Me regocijaré en el Dios de mi salvación». Oro en nombre de Jesús, amén.

Carmen: La próxima vez que pases por una temporada de sufrimiento, espero que tomes las palabras de Nancy Leigh DeMoss contigo. Ha ofrecido perspectiva importante sobre el sufrimiento hoy.

Una mujer hizo un comentario en nuestro blog acerca de esta serie, Habacuc: del temor a la fe . Ella escribió:

"Mi esposo y yo hemos estado pasando por un tiempo muy difícil estos últimos seis meses. Pérdida de trabajo, enfermedad, dificultades financieras han venido a nuestro camino. Pero aun en medio de esto, puedo encontrar Su gozo en mi corazón. Seguido yo de repente empiezo cantando alabanzas. Gracias, Nancy, por enseñar que esto es posible en nuestro Señor".

El gozo. Es algo que tú y yo necesitamos sin importar qué nubes estén sobre el día. Encuentra cómo cultivar este tipo de gozo en el próximo programa .

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance del Life Action Ministries.

Todas la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique otra fuente.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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