Podcast Aviva Nuestros Corazones

Filosofías en conflicto

Annamarie Sauter: La verdadera libertad no necesariamente viene de hacer siempre nuestra voluntad. Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Las mujeres que han adoptado la filosofía del mundo en cuanto a la moda y la vestimenta: no son libres. Tú nunca serás verdaderamente libre hasta que seas libre de hacer lo que Dios quiere que tú hagas, independientemente de lo que cualquier otra cosa o cualquier otra persona te dicte.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo podemos elegir ropa modesta en un mundo donde lo que está de moda es ajustado, corto y revelador? Nancy nos ayudará a pensar en esto mientras continuamos esta semana y la próxima en la serie: Modestia: ¿Le importa a Dios realmente como me visto?

Antes de evaluar piezas específicas de ropa, debes contestar algunas preguntas fundamentales. Nancy las mencionará en el día de hoy.

Nancy: Una de las cosas que hice en el tiempo de estudio y preparación para esta serie fue comprar un paquete de revistas para mujeres y para adolescentes.

De revistas populares. Algunas de ellas nunca las había escuchado mencionar. Ni siquiera estaba familiarizada con ellas. Pasé alrededor   de 3-4 días por algunas horas viendo estas revistas. Me di cuenta de por qué tantas mujeres cristianas piensan que son modestas, porque en comparación con lo que está en las Revistas como Vanidades, o Cosmopolitan, ellas son modestas.

Me di cuenta también de que estamos usando un estándar equivocado para determinar lo que es modesto.

Quiero hablar durante esta sesión y las próximas acerca de la diferencia entre la filosofía del mundo y la filosofía cristiana acerca de la vestimenta, de la apariencia y de nuestro cuerpo.

Como ven, la apariencia externa y nuestra vestimenta, revelan una forma de pensar ya sea de las mujeres en esas revistas o de las mujeres de nuestra audiencia, o de las mujeres de tu iglesia o en tu lugar de trabajo, nuestra forma de vestir, nuestra apariencia externa revela una filosofía revela lo que creemos como mujeres. Así que vamos a hablar de la diferencia entre la filosofía del mundo y cuál debería ser la filosofía de un cristiano, en lo referente a este tema y basado en la Palabra de Dios.

Por ejemplo, el mundo nos enseña que la belleza es física, que la belleza es externa, mientras que la filosofía cristiana es … No estoy diciendo que todos los cristianos la practican, pero si nosotros como cristianos tenemos las raíces de nuestra filosofía en la Palabra de Dios, entenderemos que la belleza es espiritual. Entenderemos que la belleza es interna.

Esto no quiere decir que no existe tal cosa como la belleza externa o la belleza física. Hay algunas mujeres que son físicamente hermosas. Pero reconocemos que la hermosura del corazón, esa belleza verdadera tengas o no tengas la externa, es algo interno y espiritual.

La filosofía del mundo en cuanto al cuerpo o la vestimenta es que el cuerpo es lo importante; el cuerpo es un fin en sí mismo un fin supremo. Lo más profundo de un hombre, su espíritu, su alma, esa parte es secundaria o realmente no existe. Lo que importa es el cuerpo, de acuerdo al mundo.

El cristiano tiene una filosofía completamente diferente: el cristiano entiende que este cuerpo es temporal. Que este cuerpo va a morir. Que será enterrado. Volverá a la tierra. Es el espíritu del hombre, su interior, el corazón, lo que perdura y verdaderamente importa. Para la persona que adopta la filosofía del mundo, el cuerpo es su identidad, es la base de su seguridad o de su inseguridad.

Así que si tú tienes esta bella figura de una modelo, al menos con la ayuda de la computadora, puedes obtener una, y esa viene a ser la base de tu seguridad. O si tienes tu quinto hijo y tienes cuarenta libras de más y no puedes bajar esas libras, entonces empiezas a sentirte insegura.

En la filosofía del mundo, la manera cómo te sientas con tu cuerpo equivale a la forma en cómo te sientes contigo misma.

Esto viene a ser un reto mientras vamos envejeciendo porque aquellas que han pasado los 40 o los 50 años y van avanzando, se dan cuenta que no importa el gran cuerpo que tuviste antes de los 40, hay algunas cosas de ese cuerpo que ya no estarán como estaban. Y sé que todas aquellas que tienen más de 40 años deben estar pensando: “estás en lo cierto”.

Pero el cristiano reconoce que el cuerpo no es su identidad. Es una envoltura para el espíritu, para nuestra alma. Es un templo. No es el templo externo el que realmente importa, es lo que está dentro, la presencia de Dios. El cuerpo es el empaque, no es la esencia de nuestra identidad.

La filosofía del mundo es que somos producto de la evolución, como resultado de esto, somos la autoridad máxima posible. Tu cuerpo te pertenece. Nadie más tiene nada que decir o tiene control sobre él.

Mientras que la filosofía cristiana nos dice que nuestro cuerpo no es el resultado de el azar, sino que Dios hizo nuestro cuerpo. Aquellas que miden 5’1 o 5 pies: Dios hizo tu cuerpo.

No es por suerte que te ves de la manera como te ves. Tu cuerpo no te pertenece, sino que le pertenece a Dios. Si eres casada, tu cuerpo entonces le pertenece a alguien más, y esa persona es tu esposo.

Si en algún futuro te casas, tu cuerpo le pertenece a otra persona. Tú simplemente lo estás guardando, protegiendo y preservándolo para él.

Algunas de ustedes cuando llegaron a los 20 años empezaron a recolectar cosas. todavía eran solteras, pero quizás estaban recolectando porcelana o cosas del hogar para cuando se casaran. Un tanto como la antigua idea del baúl de la esperanza- no eran cosas que estabas usando en el momento, sino más bien cosas que planeabas y tenías la esperanza de usar cuando te casaras.

Bueno pues así es el cuerpo de una mujer soltera. La mujer que algún día se casará se dará cuenta de que no solo su cuerpo le pertenece a Dios como todos los demás cuerpos, sino que su cuerpo le pertenece a su esposo.

Como nos enseña 1era a los Corintios capítulo 7 versículo 4 el hombre casado tiene autoridad, tiene poder y control, en un sentido piadoso, servicial y amoroso, sobre el cuerpo de su mujer y la mujer sobre el cuerpo del marido. De manera que nuestros cuerpos no nos pertenecen desde el punto de vista de Dios.

En la filosofía del mundo, las personas se visten de tal forma que llaman la atención de los demás. La filosofía cristiana es que nos vestimos no para llamar la atención sobre nosotras mismas sino para agradar a Dios. es a Él a quien primariamente queremos agradar. Reflejar su gloria es el objetivo principal de nuestra forma de vestir.

En la filosofía mundana, el propósito de vestirnos es rebelar nuestro cuerpo. El propósito es atraer sexualmente. Algunas lo hacen franca y abiertamente – simplemente exponiendo lo más que pueden de su cuerpo. Muchas que nos escuchan no lo harían tan abiertamente. Pero algunas aun en la iglesia han adoptado esta filosofía: solo enseña un poco más para provocar.

Eso pudiera ser más seductor para un hombre cristiano, que aquellas que apenas están vestidas en algunas de las revistas que mencionamos al principio del programa.

Esa es la filosofía del mundo: el propósito de vestirnos es mostrar nuestro cuerpo o atraer sexualmente.

Las cristianas entendemos que el propósito de vestirnos es ¿qué? cubrir el cuerpo. Vimos en Génesis capítulo 3 que Dios vistió a Adán y a Eva con un propósito: cubrir sus cuerpos, cubrir su desnudez. Esta es la filosofía Cristiana. La del mundo es: ¡lo tienes!, ¡exhíbelo! ¡presúmelo! Enseña lo que tienes disponible.

Pero la filosofía cristiana es: quiero llamar la atención sobre Cristo y Su vida en mí, hacia mi espíritu, mi rostro, hacia la plenitud del Espíritu Santo en mí.

Cuando las personas me ven, quiero que vean algo que sea un gozo, una plenitud interna, un reflejo de la belleza de Cristo. De paso mujeres es por esto que su sonrisa es tan importante. Es una parte importante de cómo nos comunicamos como mujeres. Las mujeres cristianas pueden decir muchas cosas correctas. Y algunas a veces las veo y pienso: “si tan solo sonrieras cuando dices eso”.

Y las que son madres oigan esto. Si tan solo sonrieras cuando hablas, pudieras ver a tus hijas y aquellas que te rodean aun más receptivas con respecto a aquellas cosas que tienes que decirles.

La filosofía del mundo nos dice que si quieres ser amada, tienes que ser hermosa, sensual y seductora. Esta es la forma en como obtienes el amor de los hombres.

Y puedo asegurarte que ser físicamente hermosa, sensual y seductora va a atraer la atención de cierto tipo de hombres y de su amor. Pero nunca obtendrás el tipo de amor para el que fuiste creada, el tipo de amor y atención que tu corazón como hija de Dios realmente anhela tener.

Como ves, la filosofía cristiana es que ya eres amada, que eres amada por Dios de una manera más rica, con un propósito más grande y eterno del que jamás podrías ser amada por ningún ser humano.

Por lo tanto tu corazón como mujer cristiana en relación a tu vestimenta y a tu cuerpo es ser hermosa para Él. Es cultivar el tipo de belleza que Él encuentra atractiva- aquel quien te ama, tu Señor. El mundo le dice a las mujeres “usa tu cuerpo para tentar, para mortificar y para coquetear con los hombres”. Pero la mujer cristiana sabe que el propósito de su cuerpo es tratar de proteger, edificar y fortalecer a los demás.

La perspectiva mundana de la vestimenta es manejada por la moda, lo que está usándose, lo que es seductor. Pero la filosofía cristiana es movida por el corazón y la Palabra de Dios.

Ahora, permíteme preguntarte ¿cuál de estas dos filosofías – la filosofía mundana o la cristiana – ¿cuál es revelada en tu vestimenta y tu apariencia? ¿Qué estás comunicando?

Cuando las personas te ven, ¿qué determinan ellas acerca de lo que tú crees? Como puedes ver, la modestia cristiana es primaria y principalmente una forma de pensar. No es primariamente lo que me pongo, cómo me visto o cómo me veo. Esto ciertamente está relacionado, y vamos a hablar de eso con más detalles.

Pero primariamente todo esto acerca de la modestia cristiana es una forma de pensar:

  • Acerca de uno mismo.
  • Acerca de Dios.
  • Acerca de los hombres.
  • Acerca de los demás.

Es una forma de pensar que se manifiesta a sí misma en:

  • La forma cómo nos vestimos.
  • La forma cómo hablamos.
  • La forma cómo actuamos.
  • Las actitudes que comunicamos.

Así que pregúntate a ti misma basado en estas dos filosofías: “¿Estoy yo viviendo a la manera el mundo? Estoy yo comunicando la forma de pensar del mundo” o “comunico el corazón de Dios y la forma en la que Dios piensa?”.

Así que antes de entrar en detalles específicos de qué es correcto para vestir, o qué es incorrecto, qué es modesto y que no, antes de todo eso necesitamos poner un fundamento y ver los principios fundamentales que nos ayudarán a edificar para toda una vida, aquellas cosas que son agradables al Señor. Te diré que el lugar de inicio para todas nosotras debe ser esta pregunta:

“ ¿Por qué vivo?”

¿Por qué existo? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es mi propósito en la vida? Y como mujeres creyentes debemos llegar al punto donde establecemos nuestra creencia de que vivimos con un propósito. Dios nos creó con un propósito. Y tú conoces la respuesta: para glorificar a Dios, para agradarle, y para reflejar en este mundo cómo es Él.       “Así que ya sea que comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la Gloria de Dios”.

Este es un principio fundamental en la vida, y es cuando llegamos a ese punto que decimos: “Mi propósito en la vida es agradar a Dios antes que agradar a los demás”.

Escuchen jóvenes , tenemos muchas jóvenes adolescentes que nos escuchan; tu propósito principal en la vida no es agradar a tus padres. Es importante que los agrades. Y ustedes mujeres casadas, su meta principal no es agradar a su marido. Aunque es importante que agrades a tu marido. Algunas de ustedes están teniendo citas románticas y están trabajando duro para agradar a este hombre. Pero ese no es tu fin principal.

Hemos llegado a un punto donde reconocemos que nuestro propósito final, o supremo es vivir para hacer a Dios feliz, para bendecirlo y hacerlo sentir agradado.

Así que esto afecta todo en nuestra vida, incluyendo este tema de la vestimenta. Esto afecta nuestras motivaciones. ¿Por qué me estoy poniendo este tipo de ropa? ¿Por qué me gusta? ¿porque me gusta este estilo? ¿Es porque quiero encajar con los demás? ¿es porque quiero ser aceptada? ¿es porque quiero ser "Cool" o quiero ser popular?

Para examinar mis motivaciones necesito preguntarme “¿Cuál es mi misión en la vida? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Cuál es mi propósito? ¿Me estoy dejando llevar por la corriente, encajando con la mayoría y tomando decisiones en cuanto a mi vestimenta sin ni siquiera pensar en esto? Como ves, si determinas vivir para la Gloria de Dios- esto afectará la forma en cómo te vistes. Esto me llevará a pensar en qué me pongo, no es simplemente ir a la tienda y tomar de allí lo que sea que esté de moda o coger cualquier pieza de ropa que todo el mundo de mi edad está usando.

Esto me pondrá a pensar por qué hacemos las cosas y para qué. Así que en la medida en que vamos construyendo el fundamento de buscar la gloria de Dios, hay tres principios fundamentales que me he dado cuenta que afectan todas las áreas de mi vida de maneras profundas. Y quiero tocar esos puntos en este día.

El primero es el principio de propiedad. Esto quiere decir que mi cuerpo no me pertenece. No es mío.

Ahora en los últimos treinta años de manera especial en los Estados Unidos, pero también en otros países hemos tenido un énfasis sobre los derechos de la mujer sobre su propio cuerpo. Es tu cuerpo; haz lo que quieras con él.

Algunas jóvenes han tomado esta filosofía hasta el extremo y han abusado de sus cuerpos con desórdenes alimenticios, abuso de sustancias, alcohol y drogas. “Es mi cuerpo, puedo arruinarlo, puedo tirarlo a la basura”. Qué triste pensar que algunas jóvenes tienen tan pobre concepto de sus cuerpos.

Pero reconocer el principio de propiedad significa reconocer que mi cuerpo no es mío. no me pertenece. Como dijimos: si eres cristiana, tu cuerpo le pertenece a Dios. Si eres casada, tu cuerpo le pertenece a tu esposo. Si algún día te casas tu cuerpo le pertenece a ese hombre que será tu esposo.

Leemos acerca de este principio de propiedad en 1era a los Corintios capítulo 6 versículo 19 cuando las Escrituras nos dicen: "O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y que no sois vuestros. Porque fuisteis comprados por precio: Glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo" (Vs.19-20).

Jóvenes, ¿qué les parecería si una amiga o tu hermana toma algo de tus posesiones, de tus pertenencias más preciadas de tu habitación, algo que te pertenece? Ella solo iba a tomarlo prestado pero luego ella lo tomó y lo botó o se lo dio a alguien más.

¿Te haría esto feliz? Pues no estamos agradando a Dios cuando tomamos los cuerpos que Él nos ha dado y los tiramos a la basura   o lo damos a otra persona a quien no le pertenece.

La mujer vestida con inmodestia está dando algo que no le pertenece, algo que pertenece a Dios y a su esposo.

El principio de propiedad significa… ¿Estás lista para escuchar esto?: No tenemos libertad para vestirnos de cualquier forma que queramos.

Le rendiremos cuentas a Dios. Él es nuestro dueño, y si no eres hija de Dios este es un principio que no será de tu agrado. De hecho ninguno de estos principios será de tu agrado si no le perteneces al Señor.

Pero si eres una hija de Dios, encontrarás gran consuelo y seguridad en el hecho de que le perteneces a Dios y tu cuerpo es de Él.

  • Esto significa que puedes confiarle a Él tu cuidado.
  • Esto significa que puedes confiar en que Él tendrá cuidado de su propiedad.
  • Significa que tienes la responsabilidad de cuidarlo.

Ahora, hay un segundo principio fundamental. El primero es el principio de propiedad. Mi cuerpo no me pertenece.

El segundo es el principio de Señorío. Jesús es el Señor de todo, dueño y después Señor. Romanos capítulo 14 versículo 9 nos dice: “Porque para esto Cristo murió y resucitó para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos”.

¿Sabes lo que significa cuando decimos que Cristo es el Señor? Significa que Dios tiene el derecho de regular cada área de nuestras vidas incluyendo nuestra vestimenta. Quiere decir que esto es así porque Él es el Señor.

Así que quiero preguntarte: “¿Quién dirige tu vida? ¿Qué dirige tu vida? ¿Quién es tu Señor?” Muchas quizás contestaran: “Jesús es mi Señor”. Pero cuando hablamos de la vestimenta, ¿quién es tu Señor? ¿Quién dirige tu vida?

¿Eres gobernada por la moda? ¿por la cultura? ¿por las opiniones de tus amigas de tus amigos? O ¿eres gobernada por Cristo y su Palabra? ¿Quién es tu Señor? ¿Cómo ves, tú y yo no tenemos que ser esclavas de nada ni de nadie más que de Jesús, tener otro Señor fuera de Él es estar en esclavitud.

La mujer que ha adoptado la filosofía de la moda y la vestimenta no es libre. Nunca serás verdaderamente libre hasta que seas libre para hacer lo que Dios quiere, sin importar lo que nada ni nadie te diga.

Así que tenemos el principio de propiedad, el principio de Señorío y el tercer principio es de ciudadanía. Esto significa que pertenezco a un reino diferente. Si vas a un aeropuerto internacional, probablemente verás personas caminando con diferentes estilos de ropa.

Algunas estarán vestidas con un Sari. ¿En qué país se usan los Saris? En la India. He estado en Pakistán, y allá ellos usan pantalones anchos y de seda con una túnica por encima. Esto es llamado Salwar kameez. Cuando ves este tipo de vestimenta dices bueno “Esta mujer probablemente es de Pakistán".

Las personas usan aquello que refleja su cultura nacional. El hecho es que tú y yo no pertenecemos a este mundo, vivimos en un reino diferente, esto tiene al menos dos implicaciones para nuestras vidas. El hecho es que si somos hijas de Dios pertenecemos a un reino diferente, no a este mundo. Primero, esto significa que no debemos conformarnos a este siglo. No debemos permitir, como nos dice Romanos capítulo 12, que nos amoldemos a este mundo.

Esto también lo leemos en el Antiguo Testamento cuando Dios le dijo vez tras vez a Su pueblo, por ejemplo, en Levítico capítulo 18 versículo 3 dice.

"Habla a los hijos de Israel y diles: “No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Canaán adonde yo os llevo, no andaréis en sus estatutos. Habréis de cumplir mis leyes y guardaréis mis estatutos para vivir según ellos; Yo soy el Señor vuestro Dios” (vs. 2-4).

Cuando vamos al Nuevo Testamento, escuchamos al apóstol Pablo diciendo: “No os adaptéis, no os amoldéis a este mundo” No encajamos en él. No somos parte de él: no estamos para ser conformados a él (Romanos 12:1).

Otra implicación de este principio de ciudadanía es que no debemos amar el mundo. 1era de Juan capítulo 2 versículo 15 nos dice: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. De hecho si amas al mundo, el amor del Padre no está en ti” (parafraseado). ¿De qué está hablando Él aquí? Nos habla de tener un corazón para este mundo y su sistema y su forma de pensar. Nos está hablando de movernos en torno a lo que este mundo piensa.

Juan nos sigue diciendo: “Porque todo lo que está en el mundo… no es del Padre… El mundo pasará y sus deseos pero el que hace la voluntad del Padre permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

Escúchame si tú te vistes, vives y piensas como un ciudadano de otro reino, el Reino de Dios, el reino de los cielos, te encontrarás bien equipada para la eternidad. Estarás lista para la eternidad.

Ahora, hay algunas que están comprometidas con la modestia. Algunas veces puedes sentirte un poco extraña. Estoy segura de que es difícil. Pero está bien. ¿Sabes por qué? Porque no perteneces a este reino. No estarás aquí por mucho tiempo. Te vistes para un Reino Eterno, el Reino de Dios.

Puedo preguntarte, independientemente de donde estés en relación a este tema, basado en los principios fundamentales de Propiedad, Señorío y Ciudadanía: “¿Anhelas tú hacer los cambios que sean necesarios en cualquier área de tu vida con tal de vivir estos principios, de vivir bajo el derecho de propiedad de Dios, de Su Señorío y la ciudadanía del Reino de los Cielos?”.

Annamarie Sauter: ¿Te das cuenta de lo diferente que es la filosofía que tiene el mundo de la belleza de la filosofía de Dios? Nancy Demoss de Wolgemuth nos ha mostrado estas filosofías en conflicto.

Si quieres profundizar en el entendimiento de la belleza física espero que puedas obtener el pequeño libro de Nancy "La apariencia". Puedes introducir esto en tu devocional como parte de tu tiempo de quietud para obtener una imagen más completa de la belleza verdadera y cultivar un corazón modesto. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Si vives en EEUU o Canadá puedes obtenerlo en nuestra tienda de recursos.

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¿Puede tu vestimenta estar teniendo un gran efecto sobre algún hombre? ¿Por qué? ¡Esto lo veremos mañana! Acompáñanos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

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