Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Voddie Baucham es pastor en Grace Family Baptist Church in Spring Texas, y él que ha visto lo que la falta de modestia puede hacer en una congregación local.

Voddie Baucham: Creo que la modestia es un tremendo problema. Desafortunadamente, estamos saturados. Vemos tanto la falta de modestia que ya no la reconocemos. La envoltura ha sido presionada tan lejos que hay cosas que estamos dispuestos a aceptar que nunca hubiéramos aceptado en otro momento u otra época. Así que por lo general cuando hablamos de modestia, estamos hablando sobre la modestia relativa a la cultura, no desde una perspectiva bíblica, no desde el punto de vista del propósito de la modestia de una mujer y del propósito de una mujer al presentarse a sí misma de manera que honre al Señor y también a su esposo.

Creo que la modestia es muy importante, pero creo que con la modestia a menudo, una vez más, llegamos a las cuestiones pragmáticas - ¿qué tan corto es muy corto? – en lugar de preguntas fundamentales, teológicas y filosóficas de, ¿a quién pertenece tu cuerpo? ¿Cuál es el propósito de tu cuerpo? ¿Y qué comunicas por la forma en que adornas tu cuerpo?

Annamarie: Hoy Nancy nos mostrará cómo alentar a los hombres alrededor de nosotras desarrollando un corazón modesto. Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Acaso soy yo guarda de mi hermano? Es una pregunta que cada una de nosotras debe hacerse con relación a su ropa. Nancy continua con la serie, Modestia: ¿le importa a Dios cómo me visto?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Mientras me preparaba para esta serie, le envié un correo electrónico a varias de mis amigas, algunas jóvenes, algunas mayores, algunas casadas, otras solteras, y les dije, “Compartan por favor conmigo sus pensamientos acerca de la modestia, sobre asuntos que tengan que ver con la ropa”. Las invité a compartir conmigo cualquier ilustración personal sobre cómo sus vidas han sido afectadas por todo este asunto de la vestimenta. Recibí una respuesta muy conmovedora de una amiga que es esposa y madre.

Ella comenzó su respuesta diciendo esto:

Hace cinco años aprendí acerca de los errores que mi marido tenía en su proceso de pensamiento, esto dio lugar a una aventura con una mujer en su trabajo que se vestía muy sensualmente. Mi corazón estaba roto.

Ahora, voy a volver a contarte el resto de la historia antes de terminar, pero tomemos solo eso por el momento. Déjame hacerte esta pregunta. ¿Quién fue responsable por esta aventura y por las implicaciones en el matrimonio de mi amiga? ¿Quién fue el responsable? ¿Fue el esposo de mi amiga responsable por su fracaso sexual? Quisiera escuchar una respuesta de ustedes pero me imagino que la mayoría respondería. ¡Sí!

Y yo les diría si ¡Absolutamente! No hay ninguna duda al respecto. Él fue completamente, totalmente, 100% responsable de sus decisiones pecaminosas y sus respuestas a esta mujer en el trabajo.

Sin embargo, déjenme hacerles ahora esta otra pregunta. ¿Fue responsable la mujer en el trabajo que se vestía sensualmente – tuvo ella alguna responsabilidad en esta aventura?

Y sé que pudiera escucharlas decir ¡Si! Y también ¡Absolutamente! Richard Baxter fue un pastor puritano, creo que en el siglo XVII, quien dio lo que yo considero que es una profunda imagen que aplica a toda esta área de la modestia y de la ropa. En este contexto, él está hablando acerca de cómo las mujeres pecan cuando su ropa atrapa las mentes de los hombres a su alrededor, a pesar de que pueden no haber tenido la intención de ser una trampa.

Él dice que si ellas no hacen el mayor esfuerzo para evitar el ser una trampa, ellas son entonces de alguna manera responsables, y esto es lo que él dice al respecto. Y cito.

Aunque pueda ser que su pecado y vanidad sea la causa, esto es refiriéndose al pecado del hombre, no obstante tu pecado y ahora el esta hablándole a las mujeres, es la ocasión innecesaria para su pecado.

Él continúa diciéndole a las mujeres: no debes ser una piedra de tropiezo en su camino, ni hacer explotar el fuego de su lujuria. Tú debes caminar entre personas pecaminosas, y todos los hombres lo son (y nosotras las mujeres también – y ahora el usa está imagen que me encanta), como lo harías con una vela entre paja o pólvora o de lo contrario veras la llama que no pudiste prevenir cuando ya es muy tarde para apagarla.

Ahora, esa imagen realmente se ha quedado atrapada en mi mente. Él le dice a las mujeres, mientras vivas en este mundo – y esto lo dijo hace cientos de años atrás. Él les estaba diciendo a las mujeres, “necesitas caminar en este planeta, en el curso de tu vida cotidiana, como si estuvieras sosteniendo una vela en tus manos y estuvieras caminando en una habitación llena de paja o de pólvora”.

¿Qué tan cuidadosa serías? Él dice que si no eres cuidadosa, vas a encontrar que había una llama que no habías previsto hasta que sea demasiado tarde para apagarla.

Ahora, veamos una situación diferente, una que aparece en las Escrituras, en 2do de Samuel capítulo 11, esto ilustra este principio, así como el principio de mi amiga cuyo esposo se involucró sexualmente con una mujer en su lugar de trabajo. 2da de Samuel nos relata la historia del rey David y Betsabé. Probablemente estás familiarizada con ella, pero déjame leer un par de versículos.

Versículo 2 Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso (versículo 2).

David envió mensajeros y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. (Ahora sabemos que ella se había estado purificando de su inmundicia). Versículo 4.

Lo que esto significa en un español simple es que ella había estado pasando por su ciclo menstrual, y estaba realizando el ritual de purificación que era requerido para los judíos del Antiguo Testamento. Así que ella ahora ya era libre de tener relaciones sexuales con su esposo en este momento.

David mira hacia abajo desde su terrado. Él ve a esta mujer que se está bañando en este ritual de purificación. Él ve que ella es muy hermosa. Él manda mensajeros. La trae al palacio. Ella viene, y él tiene intimidad sexual con Betsabé que es la esposa de otro hombre.

En este caso, no sabemos con seguridad cuán responsable fue Betsabé. No sabemos cómo ella respondió a los avances de David.

Esta mañana leí un comentario sobre este tema que me pareció interesante. Decía que, “Betsabé, conociendo la proximidad de su patio al palacio, probablemente albergaba segundas intenciones hacia el rey, pero el que   David quedara atrapado de sus encantos es inexcusable. Ella sabía que había sido purificada. Así que él tuvo relaciones con ella. El baño en sí mismo pudo haber sido con el propósito del ritual de la purificación y por lo tanto, no solo anunciar los encantos de Betsabé, sino que también servía como un aviso al rey de que ella estaba disponible para él”.

Ahora, no sabemos si todo eso estaba en su mente, pero permítanme hacer esta pregunta basada solamente en lo que sí sabemos. ¿Quién fue responsable por el pecado de David? ¿David fue el responsable? ¡Absolutamente! Sin lugar a dudas en un, 100%.

El pecado de David en este caso es obvio, pero el pecado de la mujer involucrada no es tan obvio. No sabemos cuáles fueron sus motivos. No sabemos si ella estaba consciente de lo que estaba haciendo. No sabemos si ella fue al palacio de David voluntariamente o bajo coerción.

Un comentario que leí esta mañana sugiere el hecho de que cuando dice que “ella vino a él”, está sugiriendo que ella no fue allí en contra de su voluntad, pero en realidad esto no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que ella fue descuidada, por lo menos, ella sin intención expuso su cuerpo a un hombre que no era su esposo y cuando ella lo hizo, se convirtió en la causa del gran pecado de David, y no solo del pecado de David, sino que en última instancia también del asesinato de su marido y de la muerte de su hijo.

Betsabé no necesariamente tuvo la intención de causar todo este mal. Ella no necesariamente previó todo este mal, y sin embargo, en cierto sentido, ella fue la causante del mal, aunque solo fuera por un descuido.

Un escritor dijo, “El pecado de David fue claramente su culpa, pero la imprudencia de Betsabé ciertamente avivó las llamas de su lujuria. Betsabé falló en gobernar su modestia, y David falló en gobernar sus ojos”. Vela y pólvora, ponlos juntos, y ¿qué obtienes? Una explosión.

Ves, ella no podía ser la responsable de gobernar los ojos de David. No puedes ser responsable de gobernar los ojos de los hombres a tu alrededor, pero amigas, podemos ser responsables y, aquí está el reto, somos responsables de gobernar nuestra modestia.

Así que la pregunta es, ¿cuánta responsabilidad tenemos como mujeres? Bueno, las Escrituras nos enseñan que nosotras somos responsables por el bienestar los unos de los otros. Romanos capítulo 14, en el versículo 13 lo dice de la siguiente manera, “Por consiguiente… decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano”.

¿No sería esta una gran resolución que todas nosotras como mujeres cristianas tuviéramos? ¿Sabes qué? No es una opción.

El apóstol Pablo le dice a los Romanos, “Decidid esto”. Seamos determinadas sobre esto, hace falta un esfuerzo determinado. Se necesita una convicción. Decidid esto: “no voy a poner piedra de tropiezo u ocasión de caer en el camino de mi hermano”.

Este es un principio de deferencia. ¿Qué significa diferir que significa este principio de deferencia? Significa la “voluntad de limitar nuestra libertad por el bien de otros que son débiles”, otros que pudieran ser llevados a caer o a tropezar.

Escucha, no hay nada necesariamente, inherentemente pecaminoso en ciertos artículos o prendas de vestir, simplemente son tela, tejido, lo que sea. No es nada intrínsecamente pecaminoso. Lo que hace que sea pecaminoso para nosotras como mujeres al usarla es, si al hacerlo estamos tomando nuestra vela y arrojándola a la pólvora, causando una explosión, si estamos poniendo una piedra de tropiezo u ocasión de caer en el camino de nuestro hermano.

Permítanme ahora regresar a mi amiga que se enteró hace cinco años que su esposo había tenido una aventura con esta mujer del trabajo que se vestía sensualmente. Ella me dijo, “Mi corazón estaba roto”, y quiero seguir y leerte la forma en que esta mujer respondió a esta situación desgarradora. Ella dijo,

Hasta ese momento, me había considerado una mujer cristiana moderna, que en su mayor parte era muy modesta. (Sin embargo, después de enterarse de la aventura de su esposo, esto fue lo que ella dijo) inmediatamente me puse a mirar la ropa en mi clóset con nuevos ojos. Y con lágrimas corriendo por mi cara, empecé a sacar cada prenda inmodesta fuera de mi closet.

De repente vi cosas que eran muy apretadas, muy cortas, y muy escotadas. Quería deshacerme de cualquier cosa que podría causar que el esposo de otra mujer cayera en el mismo hoyo que cayó mi esposo. Llevaba bolsas de ropas a la basura y pasé el día siguiente comprando faldas modestas y blusas femeninas que honraran a Dios pero aún se vieran elegantes.

Nunca había notado este tipo de ropa antes porque no las estaba buscando. estaba buscando cosas que promovieran la filosofía del mundo, Desafortunadamente, la compañera de trabajo de mi esposo había comprado esa mentira y yo también.

Nuestro matrimonio ha sido restaurado (dice ella y conozco esta pareja, y sé que esto es cierto) pero a menudo me estremezco cuando me siento en la iglesia y veo la forma en que algunas mujeres todavía optan por vestir. (Vela, pólvora).

Cuando hablo con jóvenes adolescentes las reto a vestirse para Jesús y a mirarse en el espejo y preguntarse, “Señor, ¿esto te parece bien?” También les ruego que no hagan caer moralmente a mi esposo o a mis hijos por causa de su orgullo.

Por favor pídeles a las mujeres con las que hablas que consideren cómo se sentirían si fuera su esposo, su hermano, o su pastor. Por favor pídeles que ayuden a proteger a mi marido y a mis hijos vistiéndose modestamente. “Por consiguiente… decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano”. Y Señor, esa es la resolución de mi corazón. Por tu Espíritu y tu poder y tu gracia, quiero decidir nuevamente en este momento nunca poner piedra de tropiezo o ocasión de caer en el camino de nadie por quien Tú moriste.

Muéstranos, Señor. Ayúdanos a estar dispuestas a tomar, si es necesario, medidas drásticas, como hizo mi amiga, para ser el tipo de mujer que ayuda, levanta, anima y fortalece a los hombres a su alrededor en vez de cualquier otra manera que los haga caer. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: ¿Has estado siendo tú una piedra de tropiezo para los hombres que conoces debido a tu forma de vestir? Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado llamando a cada una de nosotras, animándonos a cultivar un corazón para la modestia.

Es importante entender este tema correctamente. El folleto de Nancy, La Apariencia, te llevará a través de las Escrituras. Puedes repasar este tema que ella ha estado tratando en la radio, más lentamente. Medita en tu corazón y en tu clóset y pregúntale a Dios si es necesario que hagas algún cambio.

Puedes adquirir el folleto visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU o Canadá. Una oyente nos escribió con una pregunta durante de serie sobre la modestia. Esto es lo que ella dijo,

He estado siguiendo esta serie, y la he encontrado muy reveladora. Sin embargo, tengo una pregunta. Cuando dices que mi cuerpo es de mi esposo, la Escritura lo dice, y yo lo creo, ¿debo preguntarle si desea que me vea modesta?

¿Y si mi esposo prefiere que me vista de una manera que podría considerarse como inmodesta, incluso en público? En tu libro, Mentiras que las Mujeres Creen, hablas de no estar desaliñada, y alientas a las mujeres a practicar el cuidado de su apariencia personal con el fin de complacer a sus maridos. Supongo que estoy aprendiendo que el corazón es el centro del tema aquí y no solo la apariencia externa.

Con la ayuda de Dios, estoy enfrentando los problemas del corazón que son la raíz de mi vestimenta en ocasiones inmodesta, pero realmente necesito ayuda con el lado práctico de este tema. Me encuentro a mí misma diciendo, “Bueno, si mi esposo piensa que está bien vestirme así, incluso en público, entonces no es inmodesto, y por lo tanto está bien”. Gracias. Su ministerio realmente me está ayudando. Por favor continúe compartiendo su corazón.

Les preguntamos a algunas amigas del ministerio de Aviva Nuestros Corazones que opinaban sobre este tema. ¿Qué hacer si tu esposo quiere que te pongas algo que tú piensas que podría ser inmodesto? Escuchemos a una esposa de pastor, Kim Wagner.

Kim Wagner: Bueno, ¿sabes, Holly? Creo que muchas mujeres pueden estar luchando con esa misma pregunta porque los esposos – ellos quieren que sus esposas se vean bien, y ellos pueden tener una perspectiva diferente de la modestia. Yo estaba en un restaurante hace un par de semanas un Domingo con mi esposo, estábamos con nuestro hijo y un grupo de nuestra iglesia. Estábamos todos juntos en una gran mesa, y de repente yo vi a un hombre joven, probablemente de unos 20 años entrando con la que parecía ser quizás su esposa o su novia.

Este muchacho se veía orgulloso de traerla al restaurante, pero ella estaba vestida con un traje muy ajustado y muy revelador. Vi como las cabezas de los hombres se giraban y la seguían. Y yo no sé si ella alguna vez tuvo la intención de causar ese tipo de alteración en las vidas de estos hombres, pero la triste realidad es que nosotras como mujeres tenemos una gran responsabilidad, ciertamente de honrar a nuestros esposos, pero más que eso de honrar a Dios.

Si somos creyentes, tenemos que revestirnos de Cristo y no dar oportunidad al Maligno, para que él no tenga ningún lugar en nuestras vidas. Yo tengo que pensar, que si me estoy vistiendo hoy, debo hacerlo primero para el Señor, pero también yo debo preocuparme por mis hermanos en Cristo y también por los hombres en el mundo, sean jóvenes, ancianos, que me van a ver, y que yo no les cause tropiezo. Entiendo que las mujeres desean honrar los deseos de sus esposos, pero creo que ellas podrían hacerle lo que yo le llamo una apelación piadosa.

Holly Elliff: Es posible que nuestros esposos pudieran no siempre tener la mente de Cristo en el área de la modestia, y por esto, al igual que 1era de Pedro dice, esto no se trata solo de lo que te pones. Se trata de una actitud. Se trata de un corazón que dice, “Mi deseo interno es agradar al Señor”, pero para las que estamos casadas, parte de ese agradar al Señor es también agradar a nuestros esposos.

Hay momentos cuando eso puede pasar en el hogar. Esto no significa que tenemos que estar en público con ropas que podrían ser dañinas para otras personas o que serían de distracción a otros hombres, por lo que realmente debe haber un equilibrio, especialmente si tu esposo no es creyente o si tu esposo no tiene el mismo discernimiento sobre lo que tú vistes.

Kim, hace un minuto, tú mencionaste que siempre es bueno ir a nuestros esposos, hacer una apelación piadosa, tener una discusión, hacer algunas preguntas. ¿Cómo crees que eso sería para alguien que está en esta situación donde quizás sus esposos quieren que vistan algo con lo que no se sienten cómodas? ¿Cómo esa mujer procedería al respecto?

Kim: Yo creo que es diferente para la esposa de un creyente y la de un no creyente, es un poco diferente, pero no del todo. Pero como mencionaste, en 1era de Pedro en el capítulo 3, creo que una mujer que esté casada con un creyente, ella puede ir primero donde él y apelarle a él en base a las Escrituras.

Yo siempre les digo que inicien su apelación afirmando a su esposo y a su carácter. Siempre les digo. Dile “Te aprecio mucho. Aprecio el hecho de que tú me encuentres atractiva, pero la verdad mi amor es que no quiero que otros hombres me vean de la misma manera que tú me ves. Quiero guardar ciertas cosas solo para tus ojos”. Solo compártelo con él con humildad y puedes decirle “yo no estoy segura de sentirme cómoda usando esta ropa”.

Yo puedo compartirte que tengo una amiga, una muy buena amiga. Y ambos son fieles creyentes, ella habló conmigo un día y me dijo, “A mi esposo le gusta que use estas faldas cortas”. Ella me compartió, “No tengo ningún problema en ponérmelas enfrente de él o en la casa porque   a él le gusta, le gusta cuando me las pongo para salir en citas con él”. Ahora, esta amiga es una madre de cuatro varones.

Hablamos sobre esto, y ella fue donde su esposo y le presentó esta apelación piadosa y él es un hombre piadoso también y respondió muy bien.

Ahora, con un no creyente él no va a entender mucho estos estándares o los estándares de Dios de santidad y de modestia, todo comienza con el corazón. Ella debe ir y apelar a él con un corazón de humildad, convicción, amor por Cristo, amor por él. Incluso si él no es creyente, ella puede intentarlo y comunicarse con él, no es que ella va a ir y va a traer las Escrituras para darles con ella en la cabeza, sino que va a intentar influir en su forma de pensar en la que él tiene una manera de pensar diferente.

Holly: Kim, también creo, que apelar a nuestros esposos, especialmente si es un no creyente, es realmente útil para ser creativas en nuestro pensamiento. Así que si hay un vestido que creemos es inapropiado, y a tu marido le encanta, entonces tú puedes ir a él y decirle, “¿Sabes qué? Tengo una nueva bufanda que quiero usarla con este vestido. ¿Qué crees?”.

Encuentra una manera de hacer que las cosas funcionen. Si es una falda corta, tú podrías ponerte unas medias negras. Sé creativa, ve al Señor y di, “Señor, ¿cómo puedo hablarle a mi esposo sobre esto de una manera que sea encantadora, de una manera que no lo degrade o lo haga sentir tonto o estúpido sino en una manera que exprese mi corazón?”, en una manera que diga, “Señor, ¿qué puedo hacer para trabajar con él en esto en vez de hacerlo sentir que estoy trabajando en contra de él?”.

Kim: Bueno creo que ayudaría, si las mujeres oraran por esto antes de acercarse a su esposo. Pedirle que Dios comience a cambiar su corazón, su mente. Así ella va a Dios en oración. Ella entra en oración a esta conversación y se acerca tal vez desde la perspectiva de que quiere usar esto delante de él y solo para él. Es como decirle tú eres especial para mí. Quiero conservar este atuendo solo para ti.

Holly: Cierto, y creo que sería halagador para la mayoría de los hombres en un buen sentido porque nuestros esposos necesitan creer que son especiales para nosotras. Creo que el concepto de no atraer la atención de otros hombres hacia nosotras es muy importante, y lo mencionaste hace un minuto. Pienso que nuestros esposos pueden entender eso porque ellos saben lo que se ve, lo que se siente ser atraído por una mujer que se ha vestido inapropiadamente.

Annamarie: Para ayudarte a pensar sobre los temas como el que nuestra oyente planteó, espero que obtengas una copia de el folleto, La Apariencia, escrito por Nancy.

Es posible que hoy, luego de descubrir cómo nuestra ropa afecta a los hombres, estés pensando algo como esto.

Nancy: Creo que uno de los pensamientos más comunes que las mujeres tenemos en el día de hoy cuando se trata de este tema de la ropa es, “No puedo hacer nada si los hombres luchan moralmente por la ropa que uso”. Le toca a ellos controlar sus mentes, y no debería tener que ser yo la que cambie la forma en que me visto solo porque ellos no pueden controlarse a sí mismos.

Annamarie: Nancy tratará ese tema mañana. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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