Aviva Nuestros Corazones Podcast

Firme en un mundo que intenta seducirte, día 2

Annamarie Sauter: En esta época vivimos conectadas, pero, ¿estamos conectadas a la Fuente de la vida eterna? Con nosotras Betsy de Gómez.

Betsy de Gómez: Ese deseo de conexión que Dios ha puesto en tu corazón, que tú estás satisfaciendo con inventos humanos y adictivos que al final de cuentas son vanos, ese deseo de conexión es exáctamente lo que vemos reflejado en el ejemplo de Cristo que estuvo conectado todo el tiempo a Su Padre.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Si estás siguiendo la lectura de la Biblia junto a nosotras este año, la lectura de hoy es Salmos 108 al 113. Si no te has unido, te animo a hacerlo para que juntas crezcamos en el conocimiento de la verdad. Perseveremos juntas y pidámosle a Dios que abra nuestros ojos para ver a Cristo revelado en la Escritura.

Y es que lo que queremos en Aviva Nuestros Corazones es que conozcas y vivas conforme a la verdad que te hace libre. Ayer dimos inicio a la serie de programas titulada, «Firme en un mundo que intenta seducirte», en la que hemos estado hablando precisamente acerca de la verdad y del evangelio. Si te perdiste el primer programa, léelo o escúchalo en AvivaNuestrosCorazones.com. También te animo a compartirlo con las jóvenes que conozcas, porque aunque esta serie será de edificación para todas nosotras, está especialmente dirigida a ellas. 

Bien, Patricia está aquí con la continuación de la conversación.

Patricia de Saladín: Estamos una vez más aquí en Aviva Nuestros Corazones, en el estudio con Betsy de Gómez y Yamel de Cardoza, en una serie de grabaciones sobre un nuevo libro. Un nuevo bebé de Aviva Nuestros Corazones que se titula Joven Verdadera.

Tenemos con nosotras a Betsy que es autora y editora general del libro. Comenzamos una conversación en el programa anterior que tuvimos que detener por falta de tiempo.

Hoy vamos a retomar lo que estábamos conversando, y queremos volver a hablar de qué es la verdad, cómo esa verdad me cambia, qué es el evangelio, y cómo se vive ese evangelio. Porque en realidad nosotras vivimos en un mundo muy relativo. 

Te dicen que la verdad es relativa y que cada quien puede decidir cuál es la verdad que más le conviene, o que tú tienes derecho a definirla de acuerdo a tu experiencia, o a tu razonamiento. Pero mencionamos que en realidad hay una sola verdad; que la Palabra de Dios dice: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Mencionamos también que esa verdad es una Persona, esa verdad es Jesucristo. Pero tenemos más cosas que en realidad podemos mencionar acerca de cómo esa verdad me cambia, y qué es en realidad esa verdad que se encuentra en la persona de Cristo.

Betsy: Yo creo que el punto de partida para conformar nuestras vidas a la verdad, es el evangelio. Es como… si alguna vez jugaste Monopolio, tú no puedes comenzar sin pasar por «Go», entonces por eso esa conversación con ese hermano que fue tan fiel para decirme, pero «¿dónde es que dice eso en la Biblia?

Yo tomaba de la televisión, de lo que me enseñaban aquí y allá, pero yo no tenía claro cuál era la verdad acerca de Dios, acerca de cómo era la relación entre Dios y el hombre, qué fue lo que quebrantó esa relación, cuál fue la solución que Él proveyó, qué fue lo que Cristo vino a hacer, y cómo yo recibo eso.

Realmente, entender la verdad del evangelio cambió absolutamente todo, y como hablamos en el programa anterior, lo que cambió fue que yo entendí mi condición delante de Dios. Yo tenía que entender las malas noticias primero. Yo tenía que verme en el espejo de la Palabra de Dios para poder entender qué fue lo que Él vino a restaurar.

Patricia: No, y verte pecadora. Porque si tú no te ves pecadora, ¿de qué tienes que arrepentirte? Si no te ves pecadora, ¿para qué necesitas un salvador? Si tú no te ves pecadora, no vas a entender que es el pecado y Satanás que te tienen cegada a la verdad. Satanás, dice la escritura, tiene un velo sobre todos los seres humanos hasta que Dios dice: «Sea la luz», y ese velo es quitado.

Entonces esta persona, esta joven que nos está escuchando, no se va a ver pecadora hasta que ese velo sea quitado y ella vea en la Palabra de Dios la verdad de que ella realmente erró al blanco, está destituida de la gloria de Dios, va por su propio camino, necesita dar media vuelta.

Betsy: ¿Tú recuerdas algún tiempo, Yamel, en el que tú vivías de esa forma? Viendo quizás un espejismo de lo que tú crees que es la verdad, «bueno yo voy a buscar esto porque esto es lo que me va a dar libertad», y luego darte cuenta de que ese no era el camino correcto.

Yamel: Sí, yo creo que como decía Patricia, el enemigo a veces nos pone un velo y muchas veces ese velo es llenarnos de nosotras mismas, es invertir en nosotras mismas, en ser nosotras el centro de atención, y eso me pasaba mucho a mí cuando era joven. Y es algo que veo enmuchas jóvenes que incluso cuando quieren agradar a Dios están tan centradas en sí mismas y en sentirse bien, y en estar felices, que no ven que están desesperadas por Cristo, necesitan a Cristo para poder tener esa plenitud.

Por eso es que a veces estamos en un círculo y queremos agradar a Dios y no podemos porque lo estamos haciendo en nuestra fuerza, y dependiendo de nosotras mismas.

Eso me pasaba mucho cuando yo era joven, y lo veo también en otras chicas. Muchas viven deprimidas porque las que sí quieren, tienen la necesidad de agradar a Dios, lo hacen en sus fuerzas y no en el contexto de la verdad de que no lo vamos a poder hacer. Necesitamos a Cristo.

Nunca va a depender de ti, siempre va a depender de la obra de Cristo en tu vida y de Su propósito y de la verdad que encuentras en Su Palabra. Qué tanto tiempo estás dedicando en tu día a día a leer la Palabra y descubrir cuál es esa verdad que necesitas.

Patricia: Para poder filtrarlo todo a la luz de esa verdad porque es como dice la Escritura: «Conoceréis la verdad, la verdad os hará libres», pero el Señor dice: «Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad». Esa es la única verdad, todo tiene que estar filtrado por ahí.

Betsy: Así es. Y quizás podemos tener personas que nos están escuchando ahora, y quizás hay una joven que dice, «mi vida es un desastre, yo he estado en pecado», y esa joven puede decir, «wow, yo sí necesito porque yo vengo del mundo y necesito que Dios me transforme. Pero hay un peligro porque probablemente hay otra joven como yo, que estaba en la iglesia y pensaba, «bueno, yo no lo necesito tanto, no he hecho tanto a mis ojos.

Patricia: El pecado no es tan malo como parece. El pecado no es tan grave.

Betsy: Exactamente. Pero ahí estoy yo patinando en el error de por ejemplo, ganarme la aprobación de Dios por mis obras, o simplemente cumpliendo reglas o buscando formas de ser una mejor cristiana. Entonces, fíjate como este evangelio no solamente es para aquella joven que tiene una vida que podemos hacer una película de todas las cosas terribles que han sucedido.

Esa joven en la iglesia que a lo mejor se siente muy santurrona y muy buena, tiene la misma condición del peor de los criminales, delante de Dios sin Cristo. Entonces es por eso que nosotras necesitamos abrir los ojos para vernos realmente como somos.

Patricia: Como Dios nos ve. Porque es que necesitamos ese perdón de nuestros pecados para venir a Cristo. Cristo perdona todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros. Pero entonces nosotras ya los pecados pasados han sido perdonados pero de alguna manera nuestra tendencia natural es a querer seguir haciendo logros, desempeños, para seguir aportando y ganando un poquito, «yo sé que Cristo me perdonó». No, ahí es que viene el verdadero entendimiento del evangelio.

Yo tengo un salvador que murió en una cruz y ahí derramó Su sangre y pagó por mis pecados, pero luego al tercer día resucitó y hoy está sentado a la diestra del Padre, y Él intercede, Él constantemente intercede. Yo tengo un abogado. Por eso la Palabra de Dios dice: «Si alguno tiene pecado» –pero no el pecado que ya confesé para ser salva, sino el pecado diario que yo cometo constantemente– yo tengo un abogado intercediendo, y yo vengo y yo confieso mi pecado.

Por eso la que se siente muy pecadora, su camino, Cristo, el evangelio. Cristo es todo. La que se siente buena, no, tu camino es Cristo porque tú necesitas esas verdades del evangelio todos los días. Porque cuando tú intentas portarte bien, y fallas –porque vas a fallar– porque no hay quien haga el bien y nunca peque. Nosotras pecamos todo el tiempo todos los días. 

Cuando no pecamos actuando, pecamos porque sabemos que nuestras motivaciones no son las correctas. Nosotros acudimos a ese mismo Cristo y le decimos, «Señor perdóname yo pequé otra vez». Pero qué bueno que la Palabra también dice que el acta que nos era contraria, o sea todas las faltas que hay que pudieran estar escritas en un libro en nuestra cuenta, fueron clavadas en esa cruz y hoy en día ese expediente mío está limpio.

Yo tengo la cuenta de Cristo puesta ahí, yo estoy vestida con la justicia de Cristo.

Betsy: Y eso es lo que entonces nos habilita, nos capacita para vivir en obediencia.

Patricia: Claro, eso es lo que nos da la famosa libertad de la que hablamos, la libertad de haber confiado, creído en Cristo para salvación pero vivir por ese mismo Cristo y por Su evangelio todos los días de mi vida, y eso va generando en mi corazón ese amor por hacer Su voluntad, ese amor por andar en Sus caminos, que entonces viene a ser un deleite caminar con Él. No es «ay qué pesada es la vida cristiana ahora, yo tengo que ser esa joven pura, yo tengo que ser esa joven firme, yo tengo que ser esa joven…»

Claro, como dice Nancy en los otros programas, te puedes morir en el intento si tratas de hacerlo sin Cristo y sin el evangelio. 

Betsy: Claro, por eso es que la verdad de quién es Dios, de quién yo soy, de qué Él ha hecho, del evangelio, de Su Palabra, es el combustible que me llena el tanque para entonces yo servir a Dios con todo mi corazón, y que no sea una carga, porque yo confieso que por muchos años yo me preguntaba: ¿Será que esto de la vida cristiana funciona?

Porque yo estaba involucrada en todos los ministerios, de verdad que yo profesaba amor por el Señor, pero muy en el fondo yo me veía patinando en la misma cosa, en los mismos pecados, y realmente nosotras queremos advertir a esa joven que… yo me imagino, por ejemplo, una joven que se pasa todo el día con hambre, débil, que casi no puede hacer nada, y que al final del día le digan, «oye pero tú tenías un buffet ahí en ese lugar, pudiste haberte saciado de esas delicias, y eso es lo que está sucediendo en las jóvenes que no se conforman a la verdad, viven vidas cristianas y están ahí lánguidas, parecen como palmitas que se las lleva el viento, cuando en realidad pueden crecer raíces y estar firmes en la verdad.

Yamel: Wow, Betsy, me encanta esa ilustración.

Betsy: Yo creo que es una imagen que nos ayuda a ver esa joven, por ejemplo, que está luchando y quiere permanecer firme. Pero ella se deja arrastrar por el pensamiento del mundo, por sus deseos carnales. Ella no está permaneciendo firme en esa verdad y no está viviendo a la luz de lo que realmente ella es.

Porque esa palma es fuerte pero ella tiene que creerlo por la fe, y la única forma de vivir y arraigarse en la Roca es creerlo por la fe y entonces vivir de acuerdo a los beneficios que el evangelio nos da, como por ejemplo, que ya no somos esclavas del pecado. 

O sea, tú ves una joven que cree que ese pecado, esa tentación es más fuerte, y no puede creer por la fe, que Dios le da la salida de escape.

Yamel: Y se queda ahí dando vueltas y como en un carro que no puede avanzar, sin darse cuenta que todo lo que necesitamos está en Cristo, y ya en el momento de la salvación el Señor nos lo dio. Solamente es creer esa verdad, abrazarla y creer que Dios tiene algo mejor para mí. Para obedecer dice la Biblia, que aún el obedecer proviene de Él. 

O sea, declarar que no tenemos la fuerza para obedecer y depender de Cristo. Cristo es el que nos va a ayudar a hacerlo.

Patricia: Pero así como la palma tiene que creer por fe, pero esa raíz tiene que coger cada vez más profundo y arraigarse donde tiene que estar firmemente arraigada.

Betsy: Exactamente, y esa joven puede decir, «bueno, yo no soy esclava del pecado». Esa joven tiene que creer y decir, «bueno, Cristo murió por mi pecado, pero no solamente murió, y a veces nos quedamos como en un luto eterno. Él resucitó, y el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos, está en nosotros y nos capacita.

Entonces, antes éramos obedientes al pecado, no podíamos decirle que no, pero ahora tenemos un nuevo poder y tenemos al Espíritu Santo. Y no solamente que hemos sido redimidas, es que ahora esa joven no tiene que estar mendigando las migajas del mundo.

Patricia: Porque somos amadas y aceptadas. Cristo ya cargó con toda la ira de Dios que pesaba sobre nosotras. Él quitó ese letrero, como dice el libro, que dice culpable, injusta, esclava, huérfana, enemiga y muerta en pecado, y nos coloca uno que dice, «libre, justa, adoptada, hija, resucitada en Cristo. Tenemos una identidad y un propósito. Somos posesión exclusiva de Dios para dar a conocer la bondad que nos ha sacado de la oscuridad y nos ha traído a Su luz admirable.

Pero es necesario meditar en estas cosas porque la tentación y el tentador siempre van a estar ahí, siempre es una constante lucha, un constante ataque. Pero más fuerte es el que está en nosotras que el que está en el mundo.

Betsy: Y fíjate que yo conozco la verdad, yo conozco el evangelio, yo lo creo por la fe, y eso no se queda ahí. Yo tengo que responder, y a mí me encanta esa petición del apóstol Pablo cuando dice: «Os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo». Él está desglosando todos esos beneficios de la obra de Cristo en los primeros capítulos de Romanos, que son exáctamente los mismos que hemos estado hablando. Él está diciendo: «por esas misericordias, responde».

Pero hay un orden. Tú no puedes responder en base a tus fuerzas, a tu buen deseo, es meditando y creyendo esas misericordias.

Patricia: Como decía Yamel, renovando nuestra mente con esa Palabra que es la que nos va a dar la fortaleza, sabiendo dónde está esa verdad. Es la verdad, volvemos al punto, es la verdad.

Yamel: Es algo de cada día y de cada momento, porque ahora las tentaciones no tenemos que salir a buscarlas. Una chica con su celular, ahí la tentación le llega directo. Entonces tenemos que estar alerta y hacerlo cada momento. Y si se te olvida, conozco jóvenes que lo hacen, nosotras también muchas lo hacemos: escribir la Palabra de Dios, leer y recordarnos esas verdades para no estar de un lado a otro fluctuando, sino estar firmes en esa verdad. Y si se te olvida, escríbela.

Patricia: Y tú sabes que algo que me gusta mucho del libro, es que le pone ideas prácticas a cada una de estas verdades y de esta forma de vida, porque esto es un estilo de vida. Hay una pregunta en el capítulo que habla de que Dios ha provisto todo lo que necesito para estar firme, que dice: «¿Tú quieres saber dónde está tu fe? Responde estas preguntas»; y da una serie de preguntas.

Esta me encanta, dice: ¿cuando ves pecado en ti –que es lo que estamos viendo, una joven dice, «es que yo peco, yo sigo pecando»– cuál es la tendencia de tu corazón? Y ahí tenemos que ser honestas y examinarnos a nosotras mismas. ¿En qué piensas con más frecuencia, en Cristo y Su provisión, o en tu caída y en tus fracasos? La respuesta te va a ayudar a saber dónde está tu fe, en Él o en ti y tu desempeño.

Y en realidad me encantó también, que cuando yo veo esa insuficiencia en mí, esa desesperación, esa desesperación debe guiarme a permanecer en Cristo. Hoy una joven, una joven puede tender a tantas cosas cuando se ve desesperada, incluyendo medicamentos, incluyendo citas donde especialistas. 

Es bueno hacer la salvedad de que hay casos en que se necesita usar medicamentos, pero es tu alma que te está diciendo, hay un problema que solo Cristo puede solucionar.

Betsy: Y al final de cuentas, esa joven puede estar desesperada por suplir esa necesidad que solamente Cristo puede satisfacer. Entonces ella va detrás de todo lo que ella cree que le promete esa satisfacción. Eso puede ser en relaciones que no son correctas o…

Yamel: También el buen desempeño académico. Hay chicas que se enfocan en ser la mejor en el deporte o la mejor en la universidad, en los estudios y piensan que eso las va a saciar.

Betsy: Quizás se refugian en la comida o en la abstención de la comida, o sea, son tantos lugares donde una joven puede ir a buscar. Yo recuerdo, hablando con una joven hace unos años, y ella me decía cómo ella tenía una adicción a todo lo que tenía que ver con estos asuntos de belleza, con todas estas informaciones y tutoriales de cómo maquillarse, de cómo ponerse una base, de cómo… y ella decía, «Betsy, eso no me deja dormir, estoy todo el tiempo pensando cómo puedo verme mejor», al punto de que ella hasta cuando quiere ir al gimnasio, ella hace una producción de maquillarse.

Porque a veces hay cosas que uno ya en esta edad no se imagina. Pero hay tantos pozos secos a donde una joven puede ir a buscar el agua viva que solamente Cristo puede darle.

Patricia: Y volviendo a ese capítulo cuatro, que me encanta, que fue escrito por Aileen Michelén de Merck, quizás ustedes no saben pero este libro tiene varias autoras, siendo Betsy su editora general y la autora de algunos capítulos, pero también tenemos algunas mujeres más jóvenes que han aportado de su sabiduría, y son mujeres que escriben regularmente en nuestro blog.

Pero el punto es que Aileen usa el ejemplo de Cristo, quien cuando estuvo aquí en la tierra, en Su humanidad, siendo cien por ciento hombre y cien por ciento Dios, en Sus momentos donde quizás sentía esa «desesperación», humanamente hablando de las situaciones que tenía, lo que hacía era que iba al Padre y oraba. Eso me fascinó a mí, porque iba al Padre y oraba y estaba en la Palabra.

O sea, si Cristo, siendo Dios, tenía que ir al Padre en oración, quiénes somos nosotras para creer que con entrar a las redes o ir a un chat con una amiga o conectarme con otra persona…

Yamel: Lo que pasa Patricia es que lo vemos como demasiado básico. «No puede ser tan simple como orar y leer la Biblia», pero todo se resume a eso. Y si hay algo que te puedes llevar de este libro, de este programa, es que todo depende de Cristo y tu conexión con Cristo. Todo sale de ahí, no importa los libros que puedas leer, no importa lo que puedas hacer, lo que puedas buscar, los blogs que puedas leer, si no estás conectada con Cristo en Su Palabra y en oración diariamente, porque entonces vas a ser como esa palma.

Betsy: Y ese capítulo de Aileen no está ahí por mera coincidencia. Yo creo que es como la bisagra, porque a partir de ese capítulo comenzamos a hablar de formas prácticas en las que respondemos a esta verdad. Pero es exáctamente como decía Yamel y como decías tú, porque nosotras tenemos que permanecer en Cristo porque todo lo que nosotras podemos hacer para Cristo, fluye de ahí.

Yo creo que es importante que entendamos eso porque a veces nosotras simplemente queremos ponernos cosas, «bueno, ahora yo soy cristiana, yo amo a Dios, yo quiero servirle», entonces yo voy a ________ (llena el espacio en blanco), cuando, –como decía Yamel– es tan sencillo como mantenernos conectadas.

Y yo no creo que haya existido una generación más conectada que la que nosotras vivimos.

Yamel: Y a la vez más desconectada.

Betsy: ¡Exáctamente! Entonces fíjate cómo una joven quiere crecer y prosperar en su relación con Dios, y ella sabe lo que es estar conectada porque está todo el tiempo en su teléfono, pero quiere hacerlo apartada de Cristo. Ese deseo de conexión que Dios ha puesto en tu corazón, que tú estás satisfaciendo con inventos humanos y adictivos que al final de cuentas son vanos, ese deseo de conexión es exáctamente lo que vemos reflejado en el ejemplo de Cristo quien estuvo conectado todo el tiempo a Su Padre, a Su verdad, lleno de la verdad, lleno de Su Palabra.

La Palabra de Dios estaba todo el tiempo en Su boca. Entonces nosotras necesitamos recordarnos que Él es el ejemplo y tenemos que estar todo el tiempo firmes y permanecer en Él.

Patricia: Así es. Porque todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por Su divino poder, y Cristo es el autor y el perfeccionador, el consumador de nuestra fe. Pero tenemos que saber que la prisa, porque la prisa no solo afecta a las jóvenes, nos afecta a todos, esa conexión requiere tiempo, requiere estar a solas con el Señor. No puede ser en el medio del bullicio.

Esa joven que nos escucha, que quiere estar firme y que sabe que Dios ha provisto ya todo lo que necesita en Cristo, necesita sacar tiempo a solas, así como el Señor Jesucristo sacaba tiempo a solas, porque Él siendo Dios se apartaba, cuánto más nosotras debemos apartarnos porque solo Cristo y Su Palabra nos dan vida.

Betsy: A mí me encanta cómo Aileen explica claramente la diferencia entre la permanencia en Cristo, y nuestra unión con Cristo.

Quiero leer, literalmente, lo que ella escribe. Ella dice:

«Nuestra unión con Cristo es para siempre. Necesitamos creer lo que dice y vivir de acuerdo con esto. No permanecemos con el fin de preservar la unión que Cristo nos dio, permanecemos porque Él nos ha unido a Sí mismo. Permanecemos a fin de disfrutar quién es Dios y quién Él es para nosotras»

Entonces, es muy importante que nosotras entendamos eso, que ya estamos unidas a Cristo para siempre, y eso no lo va a cambiar absolutamente nada. Ni la vida ni la muerte ni ángeles ni principados ni ninguna cosa creada. Pero nosotras necesitamos, como tú decías, ser diligentes en permanecer en Él, porque de ahí es que va a fluir todo lo que nosotras necesitamos.

Yamel: Sí, debemos hacerlo diariamente, porque queremos que quede claro, todas necesitamos a Cristo, nosotras tres que estamos aquí necesitamos a Cristo, necesitamos todos los días venir ante Él. No solamente las jóvenes. 

Pero me gusta como Aileen pone algunas formas prácticas de cómo hacer esto orando diariamente, escribiendo nuestras oraciones, invitar al Espíritu Santo a que nos muestre por quién debemos orar. También usando versículos de la Biblia, esas formas prácticas. 

Porque a veces a las chicas, a las mujeres nos gusta eso de sentarnos, «¿qué debo hacer? ¿Cómo luce eso? Pero también me gusta que ella pone algunas formas prácticas de cómo podemos acercarnos a Cristo, y cómo podemos cultivar esa relación diariamente.

Patricia: Me encanta este párrafo con que cierra ese capítulo cuatro del libro. Dice así:

«Ahora, más que anhelar madurez, edad y experiencia, yo quiero más de Jesús. Cuando sea grande lo único que quiero es tener la dependencia como la de un niño que Cristo tuvo. Por más que Él creció, nunca abandonó Su total confianza en el único que le daba vida.

A veces, creer no es más que admitir que no podemos, y gloriarnos en aquel que sí puede. Y es allí precisamente que descubrimos nuestra verdadera fortaleza». 

Annamarie: Has estado escuchando una conversación entre Patricia de Saladín, Yamel de Cardoza y Betsy de Gómez. Esta está basada en el libro titulado, «Joven Verdadera: Firme en un mundo que intenta seducirte». 

Escuchamos sobre la importancia de arraigar nuestras vidas en la Escritura y vivir conectadas a nuestro Padre celestial. Y te animo a que, si eres una joven y nos escuchas hoy, te unas a todas nosotras y a miles de mujeres alrededor del mundo en la lectura de la Biblia en un año. No como un deber, no para sentirte más amada por Dios, sino porque quieres crecer en el conocimiento de Cristo. Únete a nosotras en Mujer Verdadera 365. Suscríbete y descarga el plan de lecturas diarias en AvivaNuestrosCorazones.com.

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Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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