Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Firme en un mundo que intenta seducirte, día 1

Annamarie Sauter: Con nosotras Betsy de Gómez.

Betsy de Gómez: Yo creo que el problema de esta generación no es si está o no buscando la verdad, es dónde la está buscando. Miramos a nosotros mismos, y creemos, «bueno, ya, yo defino mi propia verdad, yo hago lo que yo quiera, yo soy lo que quiero ser, y ahí es dónde está el problema.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La porción de la escritura para hoy es Salmos 105 al 107.

Hoy damos inicio a una serie que—de manera especial—está dirigida a mujeres jóvenes, pero en realidad todas seremos muy edificadas. Si conoces alguna joven, ¡compártele el enlace a este programa! 

Estaremos escucharemos una conversación basada en un libro de Aviva Nuestros Corazones titulado, «Joven Verdadera: Firme en un mundo que intenta seducirte». Este es un nuevo recurso dirigido a mujeres jóvenes, escrito por varias autoras, siendo Betsy de Gómez la editora general. Es un libro muy completo y que creo que será de mucha bendición y edificación para cada mujer (joven o no) que lo lea.

Bien, Patricia está aquí con nosotras para introducir la conversación.

Patricia de Saladín: Si escuchas Aviva Nuestros Corazones, sabes que llamamos a las mujeres a libertad, plenitud, y abundancia en Cristo, a todas las mujeres. 

Ahora, esta libertad, plenitud y abundancia en Cristo puede lucir diferente y aplicarse diferente, dependiendo de la edad o de la etapa de la vida en que te encuentres. Una mujer es primero una niña, luego adolescente, joven, adulta, y finalmente una anciana o una mujer mayor.

Dios siempre ha tenido la intención de que una generación le pase el testigo de la fe a la siguiente generación, pero eso no sucede en un vacío. En Su infinita sabiduría, Dios no solo ha creado la familia en la cultura, sino que la iglesia es una familia, es la familia de la fe. Y es ahí, además de en nuestros hogares donde debe darse; en la cotidianidad, una relación que va pasando la verdad y la fe de una generación a otra. 

Y me maravilla ver la sabiduría de nuestro Dios, que nos instruye en Su Palabra cómo las mujeres debemos relacionarnos –jóvenes y mayores– y traspasar un legado, y esto no es una opción, es un mandato. Y qué mayor bendición que poder guiar a una nueva generación a creer en Cristo y Su Palabra.

Y hoy en día, déjame decirte, esto es más necesario que nunca antes. Los cimientos de nuestra sociedad se están desmoronando y ya los valores y las instituciones –como las conocimos– no existen. Todas hemos sido permeadas por este Tsunami de información que es contraria a la información bíblica. 

Pero hay un universo que es más vulnerable a creer todas estas mentiras que hoy se han vuelto la norma de vida en la sociedad. Y es por que ese universo no ha conocido otro mundo, y son nuestras jóvenes. La presión viene sobre ellas en todas direcciones y permea todas las esferas de la vida.

Y aunque cierres las puertas de tu casa y las asegures bien, tienes estas influencias dentro, y de una manera agresiva aunque muy sutil. En Aviva Nuestros Corazones nos damos cuenta de que aunque conocemos la verdad sobre la feminidad bíblica, el avivamiento y desenmascaramos las mentiras de Satanás, a veces «es tarde» en la vida de una mujer adulta.

A veces ya hay muchos daños colaterales, heridas, sufrimiento, dolor; y nosotras reconocemos que Dios es soberano. Reconocemos Su bondad y Sus buenos propósitos, y cómo Él hace todas las cosas nuevas. Pero por esa razón, entre otras, es que en este ministerio estamos comprometidas con llevar esa verdad, la Verdad que llama a libertad, a plenitud y abundancia en Cristo, a las jóvenes.

A las jóvenes, a las adolescentes y ahora a las chicas también. Queremos hablar verdad a esos corazones antes de que sean seducidos por otras voces. Y en ese sentido hoy estamos felices porque vamos a hablar de un bebé que se dio a luz dentro de Aviva Nuestros Corazones, un libro de gran ayuda para jóvenes, y creo que para las no tan jóvenes.

Todas necesitamos enfocarnos en Dios, en Su Palabra, en quiénes somos y en cómo vivir para lo que fuimos creadas, la gloria de Dios, y poder disfrutar de todas Sus bendiciones. Este libro le dice a esa joven que desea amar a Dios sobre todas las cosas, que Dios es el punto de referencia; que portamos Su imagen, que Cristo y el evangelio se viven todos los días porque son nuestra vida; que Su Palabra es nuestra autoridad, y nuestro propósito, la gloria de Dios.

Nuestro diseño de ayuda adecuada no pasa de moda, trasciende el tiempo y el espacio, y es superior a cualquier otro papel en la vida. Afecta todas nuestras funciones. Este diseño está estampado en nosotras desde la creación y está atado a quienes somos como mujeres, como jóvenes, y es bueno porque Dios es bueno.

El punto es que tenemos una misión y un propósito, damos y nutrimos vida en cada relación y en cada circunstancia. Y ese llamado a libertad que hace Aviva Nuestros Corazones, en realidad es un llamado que se encuentra en la Palabra. La Palabra dice: «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Y de lo que vamos a estar hablando, específicamente hoy, es de un libro que comienza con la verdad; de ese encuentro con la verdad.

Y en el día de hoy tengo aquí conmigo a Betsy de Gómez, a Yamel de Cardoza, quienes van a compartir estos programas con ustedes, vamos a estar hablando de ese nuevo bebé de Aviva Nuestros Corazones, que es este libro que se llama Joven Verdadera.

El libro comienza con ese encuentro con la verdad. Entonces le voy a pasar la palabra a Betsy y a Yamel. Ellas van a decirnos un poco de quiénes son.

Betsy de Gómez: Bueno, yo estoy feliz de estar aquí, realmente es un privilegio sentarme a tu lado Patricia, porque te amo, te admiro, tú lo sabes, y también con mi amiga Yamel de tantos años. De verdad me maravillo porque veo cómo Dios ha trabajado en nuestras vidas a lo largo de los años.

Puedo ver como Dios te ha conformado a Su verdad y las cosas que ha hecho en mi vida. La verdad es poderosa y me llena de gozo poder estar aquí.

Patricia: Pero cuéntanos un poco de los últimos acontecimientos, porque aunque yo sé que muchas de las jóvenes y de las mujeres que siguen Aviva Nuestros Corazones conocen de tu vida, cuéntanos un poquito de esa nueva adquisición, de esa familia.

Betsy: Bueno, mi vida es maravillosamente y caóticamente hermosa desde hace aproximadamente seis meses, porque el Señor nos ha regalado una niña. ¿Ustedes pueden creer eso? Una niña. Yo creo que ella cree que ella se llama niña. Yo le vivo diciendo: ¡niña, niña, niña!

Dios me ha dado la bendición de estar casada con Moisés. Él es pastor, es un hombre que ama al Señor, que ama Su Palabra, y tenemos dos hijos. Cuando ya pensábamos que el Señor no nos iba a dar más, nos ha regalado a Grace.

Realmente ha sido una evidencia de la gracia de Dios, y este libro lo trabajamos precisamente cuando yo estaba embarazada. Realmente siento como que tengo dos bebés, es una bendición y estoy muy contenta de estar aquí.

Patricia: Aviva Nuestros Corazones recibió dos bebés, a Grace y a Joven Verdadera.

Yamel: Patricia, yo no sé si tú sabías –como Betsy dijo– que nos conocemos desde hace muchísimo, y cuando yo leía el libro y Betsy hablaba de ella en su adolescencia, yo decía, yo me la imaginaba, porque yo la recuerdo así, en sus veinte, diecinueve años, cuando la conocí. Y siempre así como tú la ves hoy, así era.

Apasionada por el Señor, apasionada por Su Palabra

Betsy: ¡Hacíamos campañas evangelísticas en el sector de Yamel!

Patricia: Sí, como jóvenes. Bueno, ustedes hablaban y yo pensaba en eso también, de cómo Laura y yo también fuimos amigas y cómo Dios después cruza nuestros caminos para mejores propósitos.

Yamel: Bueno, yo ahora estoy en otra etapa. Mi esposo también es pastor, igual que Moisés, y tenemos cinco niños. Mi vida igual que la tuya es caóticamente hermosa, pero gracias al Señor por esas vidas que todos los días me recuerdan cuánto lo necesito a Él, y lo bueno que es vivir en comunidad y tener otras amigas y hermanas que puedan ir conmigo en este caminar de la maternidad.

Patricia: Así es. Y no nos vamos a adelantar, pero esos dos comentarios de ustedes me encantan, en una parte del libro que habla de lo bueno que es estar desesperadas. Me encantó esa parte.

Pero vamos a comenzar por el principio, como dicen, lo primero primero.

Me encanta como comienza el libro, ese encuentro con la verdad, y yo quisiera que habláramos un poco porque es claro que cómo vivimos está relacionado –como dice el libro– con el entendimiento que tengamos de esa verdad.

Betsy: Yo creo que la situación actual aquí es que por muchos años en mi adolescencia y en mi juventud, como mujer joven, yo juraba que yo tenía la verdad en las manos. Yo pensaba que yo vivía de acuerdo a la verdad, y no era así. Creo que no ha habido una generación como esta, que está tan informada y al mismo tiempo tan perdida.

Es importante que nosotras podamos preguntarnos, ¿qué es lo que define mi vida? ¿Qué refleja la forma en la que vivo?

Como tú decías, que todo lo que hacemos es un reflejo de nuestra relación con la verdad. Por eso este libro es como decía Yamel al principio –yo le digo Yameley a ella– es como una carta larga y extendida a estas jóvenes, de todas esas advertencias que nosotras como mujeres ya en otra etapa, quisiéramos haber recibido cuando éramos adolescentes o jóvenes, pero nosotras pensábamos que nos las sabíamos todas.

Patricia: Por eso me encanta como tú dices, que tú querías encontrarte con tu yo más joven, y cuando yo lo leí dije, «bueno, lo que Betsy está diciendo es: yo quisiera que alguien me hubiera dicho esto».

Betsy: Exactamente, es como, me encantaría que mi vida fuera una película que se llamara Back to the Future versión Betsy, y que alguien pudiera ir atrás y advertirme de lo que iba a pasar en mi vida, de todas esas tormentas a las que yo iba a estar expuesta, y cómo yo necesitaba afirmarme en esa verdad. Pero como digo bien en el libro, eso es imposible.

Gracias a Dios que Él utiliza absolutamente todo para Su gloria y para mi bien, y ahora todo lo que me ha sucedido puede ser usado de una forma redimida. Pero como yo no puedo ir al pasado, puedo pasar estas advertencias a la generación que viene detrás. Y creo que la Palabra misma nos llama a hacer como mujeres: instruir a la generación que viene detrás de nosotras con la verdad.

Como tú hablabas, específicamente de ese encuentro con la verdad, yo creo que se ha levantado una generación como nunca antes, con mucho deseo por conocer la verdad. Nosotros lo vemos en las redes sociales, que ahora son las noticias de estos tiempos. Antes para uno saber una «verdad», tenía que leer el periódico o encender el noticiero, pero ahora todo el mundo con su móvil puede traer su versión de la verdad.

Estamos tan saturadas de información, y nos pasa exactamente –como vemos al principio del libro– como Pilato, que tenía la verdad de frente, pero no la pudo reconocer. Tenía la verdad de frente, y el mismo Jesús le dijo: «Yo he venido a dar testimonio de la verdad». Se lo dijo claramente, pero él no tenía oídos para oír.

Él no estaba en busca de la verdad, él estaba simplemente ignorándola. Por eso le dio la espalda y se fue.

Patricia: Y tú sabes qué me viene a la mente justo ahora pasando esa escena de Pilato en mi mente, como muchas veces ahora, él tuvo la verdad de frente, el Señor le da esa declaración que tú dices: «Yo he venido para dar testimonio de la verdad», pero la presión de su entorno era tan grande, que él prefirió dar la espalda. 

Muchas veces tenemos la verdad, pero la presión que percibimos a través de nuestros sentidos físicos es tan grande,que preferimos, «no, yo no voy a pensar en eso ahora. Preferimos dar la espalda y seguir por ahí.

Betsy: Así es. Yo creo que el problema de esta generación no es si está o no buscando la verdad, es dónde la está buscando. Entonces miramos a nosotros mismos y creemos, «bueno, yo defino mi propia verdad, yo hago lo que yo quiera, yo soy lo que quiero ser, y ahí es donde está el problema.

Yamel: Pero Betsy, cuando te escucho hablar de eso, y hablando de tu contexto y cuando tú eras joven, y cómo tú hubieras querido escuchar esto en tu adolescencia, en tu juventud…entonces, ¿qué aspecto de la verdad era lo que te faltaba?

Porque yo te recuerdo como una súper cristiana, eras una chica…no eras una cristiana cualquiera, eras una mujer apasionada, una chica apasionada por Dios. Yo quería ser como tú, quería ser una cristiana como tú…¿qué era lo que te faltaba? Porque tú leías tu Biblia, entonces puede ser que no era solamente la Biblia lo que escuchabas, había otro afuera que te estaba convenciendo más.

¿Qué era lo que ocurría en ti?

Betsy: Yo creo que era el lugar donde estaba esa verdad, porque yo realmente fui expuesta a mucha verdad. Sin embargo esa verdad no tenía toda la autoridad en mi corazón. De manera que si algo me sonaba verdadero, algo sonaba como que parece verdad, entonces yo lo aceptaba y lo recibía. 

Pero yo no me había definido por la Escritura, yo no había tomado la Palabra de Dios como la revelación de la verdad y la autoridad. Entonces yo no había tomado esa Palabra como el lente a través del cual yo veía todas las «otras verdades».

Yamel: Lo que le pasó a Eva, que ella tenía la instrucción de Dios, viene la serpiente y le da una media verdad que sonaba a verdad, y entonces ella cayó en la tentación. Básicamente es lo mismo, volvemos a lo mismo, volvemos a Eva.

Patricia: Es por eso que es tan importante conocer toda la verdad. Toda la verdad se encuentra en la Palabra de Dios. Porque me da risa algo que tú dices en el libro, Betsy, que me hiciste reír varias veces porque te imaginaba diciendo las frases, que tú acomodabas esa verdad de la Biblia a esas otras verdades que tú dices que escuchabas y que muchas veces hacen más eco con lo que hay en nuestro corazón que es desviado y perverso.

A mí me llamó mucho la atención que tú dices que tú entendías que Dios te había llamado a ser cabeza y no cola.

Betsy: ¡Claro! Porque es que mira, cuando nosotros nos acercamos a la Palabra de Dios con…como con una actitud de buffet, «esto me gusta, esto me agrada, esto me hace sentir bien», obviamente me vas a decir, «bueno sí, todas esas son verdades», pero yo no las estoy aplicando y no las estoy creyendo ni en el contexto en el que fue revelada, ni tampoco lo estoy haciendo necesariamente para la gloria de Dios.

¿Por qué? Porque si tú me preguntas, ¿tú amabas a Dios? Yo te puedo decir, «yo amaba a Dios», pero yo amaba la verdad de Dios que yo había creado, no la revelación que Él mismo había dado de Sí mismo en Su Palabra. Entonces el punto de partida, para regresar a la pregunta de Yamel sobre esa jornada hacia conformar mi vida a la verdad, fue el entender la verdad del evangelio.

Patricia: Sí, porque el libro sigue. A mí me llamó mucho la atención –volviendo a lo de cabeza y no cola– que una muchacha, una joven y una mujer, muchas mujeres hoy en día, creemos que estamos llamadas a ser cabeza y no cola, pero no nos damos cuenta de cuán distinto y distante está eso –muchas veces– de lo que Dios realmente nos dice en Su Palabra.

Me encanta el fluir de lo que tú decías, porque si hay algo que yo te he escuchado enseñar muchas veces en las veces que hemos podido compartir juntas las enseñanzas cuando vamos a algún lugar, es hablar de ese evangelio.

El libro pasa de entender esa verdad, a lo que es el evangelio.

Betsy: Y lo que pasa, Patricia, era que yo no pensaba que yo no necesitaba el evangelio. ¿Por qué?

Patricia: Porque ya te habías convertido.

Betsy: Déjame explicarte algo, es que el pastor, mi pastor de toda la vida, me tenía que sentar los domingos después del culto y decirme: «Mi hija, no se convierte uno todos los domingos». Porque para mí convertirse era pasar adelante a un llamado. Entonces yo quería asegurarme…como yo no estaba tan segura, yo me convertía todos los domingos.

Porque yo tenía…ya cuando él «me convenció» que ya yo no tenía que convertirme, yo dejé el evangelio atrás, porque ya… Yo pensaba que el evangelio en vez de ser todo, yo pensaba que el evangelio era solamente la puerta de entrada. Por eso yo no tenía una identidad clara de quién era yo, y la verdad es que lamentablemente, aún en nuestras iglesias cristianas evangélicas, hay un millón de filosofías humanistas que están entremezcladas.

Si nosotras no estamos en la Palabra, no podemos discernir. Yo toda la vida, como dice Yamel, he querido ser muy líder y muy de todo. Yo veía que la Palabra de Dios me llamaba, como tú decías, a ser cabeza y no cola, y entonces, ¿por qué es que yo tengo que estar detrás? Yo tengo que estar delante.

Patricia: Llevar la delantera. Pero ¿tú sabes qué Betsy? Que no solo las jóvenes, muchos cristianos y cristianas de muchos años de hoy en día, no sabemos cómo definir el evangelio. Tú preguntas: ¿Qué es el evangelio? Y la gente se va a quedar como…«bueno, el Evangelio de Marcos, el Evangelio de Lucas, el Evangelio de Juan, y Mateo, esos son los evangelios.

Pero la definición de esas buenas nuevas se circunscriben a, «bueno, a mí me predicaron el evangelio. «Y qué fue lo que te predicaron?» Bueno, que tú eras pecadora, que tú necesitabas arrepentirte de tus pecados y creer en Cristo para salvación.

Betsy: Mira, yo crecí con… la definición del evangelio era esta: Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida.

Patricia: Ese es más corto todavía.

Betsy: ¿Tú te imaginas un corazón pecador, orgulloso, egocéntrico, que te digan que Dios te ama y que tiene un plan maravilloso para tu vida? Tú dices, pero ¡claro que tiene que tener un plan maravilloso para esta pieza de ser humano!

Yamel: Como tú dijiste en el libro, como una mejor versión de mí, eso es lo que Dios quiere.

Patricia: Una bella durmiente caribeña, ahí fue otra que yo me reí.

Betsy: Yo pensaba que obviamente Dios me tenía que dar una ayudita porque había cosas que yo tenía que cambiar, y Dios me podía despertar, como ese antídoto de la bella durmiente. Pero cuando la Palabra de Dios me mostró la realidad de mi condición, no fue una bella durmiente caribeña, fue una muerta que yo vi ahí mismo, y mi gigante y gran necesidad de salvación.

Todavía nosotros decimos que el evangelio no es solamente, Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida. Y cualquiera se puede sentir confundido, «cómo que no, eso es verdad». Sí es verdad, es la buena noticia, pero para nosotras poder entender esa noticia y recibirla como realmente es, una buena noticia, tenemos que empezar con la mala noticia.

Y ahí es donde queremos como…ah, ¿mala noticia? ¿Quién quiere malas noticias hoy en día? Nadie.

Patricia: Así es, pero son necesarias para que realmente esas buenas noticias puedan tener el valor que realmente tienen. Precisamente esta mañana hablando con mi esposo, Eduardo, que está enseñando sobre la serie de Efesios –este domingo le toca Efesios 1– donde dice que nosotros estamos muertos en nuestros delitos y pecados.

Y yo le decía, qué bien, todo el que ha oído Efesios 1, que hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual, que hemos sido adoptados, somos parte de la familia de Dios, tenemos una herencia, hemos sido sellados con el Espíritu Santo, es una garantía, nosotros tenemos en nosotros ese poder que levantó a Jesucristo de los muertos.

Y yo le decía, sí, porque la gente dirá, claro tú sabes, yo necesitaba un poco de esas cosas porque había cosas que a mí me faltaban, yo no estaba tan bien. Pero ahora Pablo te dice, «no, es que tú estabas muerta». Tú estabas muerta porque la conexión entre qué es la verdad y el evangelio, es que la verdad es una Persona y esa Persona es la centralidad del evangelio, como dice el libro. 

El libro dice, el evangelio es la buena noticia de que en Cristo, Dios envió la solución para el problema de nuestros pecados. Esa declaración resume, aunque no es todo, pero algo que me encanta del libro, es que cuando nosotros conocemos a Cristo, entendemos muchas veces…las personas dicen: «wow, Cristo es lo que yo necesito, Él es quien perdona mis pecados y ahora ya he sido perdonada». 

Pero es muy fácil volvernos a reglas, o a Cristo más esto, o a sí, yo soy cristiana pero ahora hay que hacer un devocional; pues yo hago mi devocional. Hay que ayudar a los demás, pues yo me apunto en todas las cosas.

Yamel: O quizás enfocarte simplemente a tu vida de iglesia, a dividir tu vida de iglesia, tu vida del día a día. Y hacemos esa división y no entendemos que esa verdad que es Cristo, la podemos aplicar a todas las áreas de nuestra vida…

Betsy: Y lo cambia todo.

Yamel: Y lo cambia todo. Si tú eres una joven universitaria y tus amigos se están fijando en el examen, ahí también la verdad de Cristo aplica. No solamente cuando estoy en la iglesia. Tengo que ser la misma persona, la verdad debe regir todo lo que hago en mi vida. Cómo me comporto en la universidad, cómo me comporto en mi casa, cómo soy en la iglesia.

Betsy: Y si por ejemplo una joven está oyendo esto y dice, «ok, pero cómo aplico esto a mi vida, cómo tomo todo eso que ustedes están diciendo y lo traspaso a mi vida. Yo creo que lo primero que tenemos que hacer es asumir que no conocemos toda la verdad. Asumir que hemos sido adoctrinadas por el mundo y que por nuestras venas fluyen todas esas filosofías de mentiras que ponen al hombre en el centro.

Déjame decirte que lo primero que Dios usó para que yo pudiera entender la verdad del evangelio, fue la fidelidad de un creyente. Un amigo, bueno en ese momento no lo conocíamos, fue lo suficientemente fiel como para decirme, «eso que tú estás diciendo, ¿dónde lo dice la Biblia?, dónde lo dice. ¡Compruebalo!

Entonces, ¿cómo puedo aplicar todo esto que estamos hablando hoy? Esas ideas que tú tienes de Dios, esas ideas que tú tienes de ti misma y de todo lo que te rodea, busca cómo la Biblia soporta o no eso que piensas. Porque yo creo que cuando nosotras nos vemos en el espejo de la Palabra de Dios, ahí nos damos cuenta que nuestra condición es muchísimo peor de lo que nosotras nos imaginamos.

En el libro está detallado cómo nosotras separadas de Dios, sin Cristo, somos sus enemigas, somos hijas de desobediencia. Esa idea de que «ay, papá Dios», óyeme, si no estás en Cristo tú eres objeto de la ira de Dios. Si nosotras vemos con ojos abiertos esa realidad, nos damos cuenta de que estamos en una necesidad desesperada de Cristo.

Eso es lo que hace que el evangelio sea hermoso y deseable, porque si yo estoy en un momento de gran necesidad, entonces Cristo, como tú decías, el evangelio entonces es la buena noticia de que en Cristo yo puedo encontrar esa solución a través de Su obra, y como decías tú Yamel, todo cambia.

Patricia: Bueno, hemos estado hablando de un tema muy interesante: ¿Qué es la verdad? ¿Cómo realmente conocemos esa verdad? Y cómo la verdad es una Persona. Nuestro Señor Jesucristo. Él y Su evangelio lo cambian todo.

El tiempo se ha terminado para el programa de hoy, así que queremos invitarte a que te unas a nuestro próximo programa, donde vamos a seguir tratando acerca de este nuevo libro, este bebé de Aviva Nuestros Corazones, Joven Verdadera. 

Annamarie: Para más información acerca de cómo puedes obtener el libro «Joven Verdadera: Firme en un mundo que intenta seducirte», visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también tienes acceso a la transcripción de este programa, con enlaces a recursos relacionados al mismo. 

Visítanos, y asegúrate de acompañarnos mañana para escuchar la continuación de esta conversación.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca de los oradores

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad …

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Betsy Gómez

Betsy Gómez

Betsy Gómez tiene una gran pasión por inspirar a otras mujeres a atesorar a Cristo en lo ordinario de la vida. Ella dirige el área de creatividad de Aviva Nuestros …

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Yamel Romero de Cardoza

Yamel Romero de Cardoza

Yamel es una hija de Dios quien anhela ser equipada para servir cada día a su familia y su iglesia con pasión. Desde el 2010 está casada con Ángel, quien …

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