Podcast Aviva Nuestros Corazones

Has sido advertida

Annamarie Sauter: Aquí unas preguntas de trivia de la Biblia...

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Si te preguntara: «¿Cuál es el versículo más corto de la Biblia?», creo que la mayoría de ustedes sabría la respuesta a esa pregunta. ¿Cuál es? «Jesús lloró» (Juan 11:35).

¿Cuántas de ustedes saben cuál es el segundo versículo más corto de la Biblia? Te daré una pista: es algo que Jesús dijo en el Evangelio de Lucas. Lucas 17:32: «Acordaos de la mujer de Lot».

Dios ha revelado en las Escrituras que este mundo será juzgado por la maldad contra Dios. Pero en Su misericordia, Dios ha ofrecido un medio de escape para todos los que crean y para todos los que huyan de la ira venidera—huyan a Cristo para salvación.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy nos hablará sobre de uno de los versículos más cortos de la Biblia. Ella abordará un tema que puede que no sea apropiado para niños pequeños, así que querrás ocuparlos en algo antes de escuchar este programa.

Aquí está Nancy,

Nancy: «Acordaos de la mujer de Lot». Esas palabras ponen un signo de interrogación en tu cabeza. Aquí tenemos a una mujer que vivió 1900 años, más o menos, antes de que Jesús pronunciara esas palabras. Hoy en día, eso sería como decir: «¡Recuerda a la señora Tal y tal, que vivió en el 200 DC!» Cómo, ¿cómo se supone que la recordemos? ¿Y por qué se supone que debemos recordarla? ¿Qué hay de memorable sobre ella?

Bueno, por alguna razón, Jesús pensó que era importante recordar a esta mujer en Sus días y en nuestros días. Acordaos, «acordaos de la mujer de Lot».

Esa palabra acordaos significa, «tener en cuenta, recordar, mantener en tu memoria, tener en mente». No la olvides. «Acordaos de la mujer de Lot». Entonces, durante los próximos días, quiero que tomemos un tiempo para «acordarnos de la mujer de Lot».

¿Quién era ella? Algunas de ustedes se estarán preguntando en este momento: ¿Y Quién era esa mujer? Tal vez tú eres cristiana hace poco tiempo o nueva en las Escrituras, y te estás preguntando: «¿Quién es esa mujer? ¿Quién era la esposa de Lot? ¿Qué hizo ella? ¿Y por qué se supone que debemos recordarla? ¿Qué nos puede enseñar esta mujer a nosotras que vivimos en el siglo XXI? ¿Y qué debemos aprender de su vida y de su trágica muerte?»

Ahora, para empezar, te voy a decir que puede resultarte difícil imaginar cómo vamos a pasar cuatro días hablando sobre la mujer de Lot, porque sabemos muy poco acerca de ella por las Escrituras. Hay aproximadamente quince palabras sobre ella en el Antiguo y el Nuevo Testamento combinados. Entonces, ¿cómo vamos a hacer cuatro programas sobre eso?

Ni siquiera sabemos su nombre. Entonces, ¿podríamos simplemente llamarla la señora Lot, para los propósitos de esta serie? No sabemos de dónde era ella. No sabemos dónde conoció a su esposo. Sabemos muy poco sobre ella. Y sin embargo, Jesús dijo: «Acordaos de ella. No te olvides de ella. Hay algo realmente importante sobre ella».

Ahora, sabemos mucho más sobre su esposo, sobre Lot. La mujer de Lot estaba casada con Lot. Hoy solo quiero darte un poco de información sobre Lot.

Leí en algún lugar recientemente, y me ha servido como recordatorio, que cuando enseño la Palabra de Dios, no debo estar diciendo: «Como todos ustedes saben sobre esta historia», porque hoy en día muchas personas no están familiarizadas con algunas de estas historias que quizás hayas crecido escuchando toda tu vida, pero para algunas, son nuevas. Así que solo quiero recordarnos a nosotras mismas sobre Lot. Entonces, ya sea que seas nueva en las Escrituras o que lo hayas escuchado muchas veces, solo quiero recordarte algo de lo que sabemos sobre Lot.

Primero, sabemos que él era el sobrino de un hombre importante en las Escrituras llamado Abraham. Abraham fue elegido por Dios para comenzar un nuevo pueblo, una nueva familia, en una relación de pacto con Dios. Dios apartó a esta familia para que le perteneciera, y prometió bendecir a este pueblo, a los descendientes, a la familia, a la comunidad que vendría de Abraham.

Y no solo iba a bendecirlos, sino que Su deseo era que se convirtieran en una bendición para todos los pueblos y naciones del mundo, que fueran una luz, que mostraran a la gente del mundo quién es Dios y Su gran plan redentor para este mundo.

Así que Abraham fue el patriarca, el primer padre fundador de este nuevo pueblo, los israelitas, y Lot era el sobrino de Abraham.

Ahora, Lot luchó por abrazar este llamado que Dios había puesto sobre su familia. Lot siempre parecía sentirse empujado en dos direcciones. Era atraído hacia el mundo y al mismo tiempo quería ser parte del pueblo de Dios. Así que tenía luchas, estaba en conflicto. Quería una vida de comodidad, prosperidad y facilidad, y estuvo dispuesto a sacrificar relaciones y hacer concesiones para tener todo lo que quería.

En un momento leemos en las Escrituras acerca de cómo Lot se separó de Abraham. Fueron en direcciones separadas. Lot eligió asentarse en la tierra que a él le parecía más fértil y prometedora. De hecho, dicen que esa tierra se parecía al jardín del Edén. Se veía hermosa y prometedora, productiva y fértil. Parecía que él podría florecer allí.

Ahora, esta decisión, como sabemos por el libro de Génesis, fue egoísta, egocéntrica, y fue corta de vista. Como resultado, Lot terminó exponiéndose a sí mismo y a su familia a un grave peligro espiritual y a la tentación.

Leemos en Génesis capítulo 13 que Lot se separó de Abraham, y él instaló su tienda en las cercanías de Sodoma, la ciudad de Sodoma; vamos a escuchar mucho sobre Sodoma en los próximos días. En un principio él solo vivió en esa dirección. Se instaló en esa área. Pero en el siguiente capítulo, Génesis 14, Lot ya vivía en Sodoma. Se acercó más y más, hasta que finalmente terminó viviendo en la ciudad.

Luego, en el capítulo 19 de Génesis, Lot ya estaba «sentado a la puerta de Sodoma», nos dice el versículo 1. Eso significa que él estaba involucrado en el comercio, los asuntos legales, los negocios de la ciudad. Fue un líder respetado e influyente en Sodoma.

Había empezado justo en los alrededores. Luego se mudó dentro de la ciudad, y se integró, se hizo parte de ella. Y llegó a tener un lugar de preeminencia en la ciudad de Sodoma.

Ahora, ¿qué es lo que es tan importante acerca de Sodoma? Bueno, Sodoma era conocida por su gran iniquidad. Génesis 13, versículo 13, nos dice que «... los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el Señor en gran manera».

La pequeña Epístola de Judas en el Nuevo Testamento nos dice que «Sodoma y Gomorra y las ciudades circundantes se entregaban a la inmoralidad sexual y perseguían un deseo antinatural». Eso era lo que caracterizaba a Sodoma, Gomorra y las ciudades circundantes. La perversión sexual era ampliamente practicada y aceptada en estas antiguas ciudades.

A veces pensamos que estas son cosas nuevas, que estos son problemas nuevos, que no podría ser peor. Pero regresas a las primeras partes del libro de Génesis y encuentras que Sodoma y Gomorra eran ciudades extremadamente malvadas.

Y luego en Ezequiel 16, leemos algo más sobre Sodoma. Habla de las actitudes del corazón que subyacían en las acciones y comportamientos pecaminosos de la gente de Sodoma, porque dondequiera que tengas acciones y comportamientos pecaminosos, tienes actitudes del corazón pecaminosas. Lo que hacemos fluye de lo que hay en nuestro corazón. Así que el punto crítico no era tanto lo que hacían. Era pecaminoso. Era malvado. Pero lo que importaba era el tipo de corazón que producía ese tipo de comportamiento.

Así que Ezequiel 16 nos dice, comenzando en el versículo 49: «Este fue el pecado de Sodoma», y piensas que va a decir, «inmoralidad sexual, deseos perversos, antinaturales», y eso era cierto, pero ¿sabes lo que dice sobre el pecado de Sodoma? «Ella y sus hijas eran arrogantes. Estaban sobrealimentados. Eran ociosos. No ayudaban a los pobres y necesitados. Se enorgullecian y hacían cosas detestables ante Mí», dice Dios (parafraseado).

Entonces, la gente de esta ciudad, y algunas veces decimos: «Sodoma era culpable de...», bueno, no era la ciudad la culpable de estas cosas. Eran las personas que vivían en la ciudad las culpables de estas cosas.

  • Eran culpables de orgullo
  • Eran egoístas, egocéntricos
  • Eran codiciosos
  • Carecían de preocupación y compasión por los demás
  • Y de ahí fluía todo tipo de pecado sexual y perversión

Ahora, la segunda carta de Pedro en el Nuevo Testamento, nos dice que Lot, quien en ese momento estaba viviendo y siendo influyente en Sodoma, estaba perturbado por lo que veía a su alrededor. Así que se había mudado, se había hecho influyente, pero siempre le molestaba. Nunca se sintió bien al respecto. De hecho, hay un lenguaje bastante fuerte aquí en 2 Pedro 2, que comienza en el versículo 7. Habla de «el justo Lot».

El Nuevo Testamento nos dice que Lot era un creyente, él era un hombre justo. Creía en lo que se había revelado acerca de Dios y Su camino de salvación hasta ese momento. Y «él estaba muy angustiado por la conducta sensual de los malvados ya que como ese hombre justo vivía entre ellos día tras día, estaba atormentando a su alma justa por sus obras sin ley que veía y escuchaba».

Eso suena como un hombre en conflicto, ¿cierto? Tenía un corazón que buscaba a Dios, pero se sentía atraído a este lugar tan mundano e impío, y estaba turbado por eso. Estaba angustiado. Estaba muy angustiado por lo que veía. Su alma justa se atormentaba por la iniquidad que veía a su alrededor. Sabía lo que era correcto o incorrecto, y le molestaba lo que ocurría a su alrededor, pero no podía dejar este ambiente perverso hasta que fue casi demasiado tarde.

Con esto en mente, ahora vamos a ver a la esposa de Lot, la señora Lot. ¿Qué sabemos acerca de la señora Lot? Bueno, sabemos que ella estaba casada con un hombre rico, lo que le permitió tener riquezas considerables, materialmente hablando, y vivir un estilo de vida cómodo. Y como veremos, a medida que se desarrolla la historia, eso podría ser lo que la llevó a su destrucción final.

Ella estaba casada con un hombre rico. Y también es importante notar que estaba estrechamente relacionada con personas que conocían al único Dios vivo y verdadero. Su esposo era el sobrino de Abraham y Sara. Estaba casada con Lot, que acabamos de leer en 2 Pedro, que era un hombre justo. Él tenía sus luchas. A veces comprometía sus creencias, pero era un hombre que tenía fe y que conocía a Dios.

El hecho de que ella estuviera estrechamente relacionada con estas personas, significaba que ella tenía un mayor conocimiento de Dios que las otras personas a su alrededor, y eso significa que tenía una mayor responsabilidad. Ella era al final, más responsable que los demás.

Ahora, permíteme pedirte que abras tu Biblia o que te desplaces en tu Biblia, si así lo deseas, al capítulo 18 de Génesis. Quiero que nos estacionemos hoy en los capítulos 18 y 19 del libro de Génesis; solo vamos a ver el contexto de toda la historia de la señora Lot.

Recuerda que en el capítulo 18, Dios envió a tres hombres a la tienda de Abraham. Dos de estos hombres eran ángeles, y el otro era el Señor mismo en la forma de hombre, Dios tomó forma humana. Llamamos a esto una «teofanía», una apariencia física de Dios en el Antiguo Testamento.

Y Dios le dijo a Abraham que Él sabía lo que estaba sucediendo en Sodoma y que iba a investigarlo. «Voy a averiguar qué están haciendo allí y voy a hacer algo al respecto».

Abraham comprendió que Dios iba a enviar un juicio sobre la gente de esta ciudad malvada, e inmediatamente pensó: ¿Sodoma? ¿Sodoma?¡Lot vive en Sodoma! Lot y su familia. Así que Abraham estaba preocupado por su sobrino Lot y su familia que vivían en Sodoma. Inmediatamente comenzó a apelar a Dios para que no destruyera la ciudad. Él entendía que Dios solo debía destruir a los malvados, y le dijo: «Lot vive allí. La familia de Lot vive allí. Por favor, no destruyas esta ciudad».

Así que si lees el versículo 23 en Génesis capítulo 18, dice: «Y Abraham se acercó y dijo: ¿En verdad destruirás al justo junto con el impío?»

Mira el versículo 25: «Lejos de ti hacer tal cosa, matar al justo con el impío, de modo que el justo y el impío sean tratados de la misma manera. ¡Lejos de ti! El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?»

Ahora, esa es una cita importante, y volverá a nosotros. Vamos a reflexionar sobre eso a medida que las cosas suceden en y alrededor de historias como esta que son confusas para las personas de hoy. Y queremos seguir volviendo a esta declaración: «el Juez de toda la tierra». ¿Quién es ese? Jehová, Dios. Él es el Juez de toda la tierra. «¿Y no hará lo que es justo?» Sí, lo hará.

Entonces, en este caso Abraham está intercediendo a favor de su sobrino Lot y su familia. Y él le dice: «¿Cómo puedes... cuando arrases esta ciudad, si hay algunas personas justas allí, ¿cómo puedes arrasarlas a todas en este juicio?»

Él sabía que esta ciudad merecía el juicio de Dios, pero oró pidiendo misericordia por el bien de aquellos a quienes amaba. Él le rogó a Dios.

¿Recuerdas cómo comenzó?: «¿Y si hubiera cincuenta justos allí?» Bueno, no había posibilidad de que hubiera cincuenta personas justas allí. Así que redujeron el número hasta que finalmente Dios estuvo de acuerdo en que si hubiera tan solo diez personas viviendo en Sodoma, personas que caminaran con Él, que fueran justas por fe, Él no destruiría la ciudad.

Ahora, Dios sabía que no había ni diez personas justas en la ciudad y que tendría que destruir a Sodoma y Gomorra. Pero por amor a Abraham, como aprendemos más adelante en este pasaje, por Abraham, en respuesta a la intercesión de Abraham, en Su misericordia, Dios envió dos ángeles a Sodoma para advertir a Lot y a su familia que salieran de la ciudad antes de mandar el juicio.

Así que Dios le dice: «Voy a destruir la ciudad. Sin embargo, por diez no la destruiré», pero no había diez allí. Así que Dios envió a Sodoma a los dos ángeles que habían venido a ver a Abraham, para que advirtieran a Lot y a su familia y pudieran salir de la ciudad antes del juicio.

Así que mira el capítulo 19 de Génesis, versículo 1:

«Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma al caer la tarde, cuando Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó para recibirlos y se postró rostro en tierra».

Ahora, recuerda que estos dos ángeles parecían hombres. (He visto algunas fotos en Internet que se supone que son recreaciones de cómo podrían haberse visto, y muestran a estos ángeles como, por ejemplo, los hombres de la era romana con armadura y corazas, espadas y escudos). Ellos parecían hombres normales. Eran ángeles en forma humana.

Y así los vio Lot, y él fue respetuoso con ellos. Se postró rostro en tierra y dijo: «Señores míos (esto es como una señal de respeto), por favor, os ruego que entréis a la casa de vuestro siervo y paséis en ella la noche y lavéis vuestros pies. Entonces os levantareis temprano y continuareis vuestro camino».

Ahora, la hospitalidad era una gran parte del ADN de toda esta civilización, no solo de las personas piadosas, sino incluso de aquellas que no lo eran. En todo el Medio Oriente para ese tiempo, la hospitalidad era realmente importante. Así que Lot está haciendo lo que cualquier buen ciudadano haría, está mostrando hospitalidad.

«Os ruego que entréis en la casa de vuestro siervo y paséis en ella la noche... entonces os levantareis temprano y continuaréis vuestro camino. Pero ellos dijeron: No, sino que pasaremos la noche en la plaza. Él, sin embargo, les rogó con insistencia, y ellos fueron con él y entraron en su casa. (Así que abrió su casa a estos dos extraños que no sabía quiénes eran). Y les preparó un banquete y coció pan sin levadura, y comieron» (Gn. 19: 2-3).

Es interesante mientras estudias a la esposa de Lot. Solo tienes curiosidad, porque no ves ni escuchas nada sobre ella. Es como si Lot fuera quien cocinara en esa casa, y también hacía el pan. Ahora, eso no quiere decir que ella no estuviera involucrada, o que esto no se refería a ambos, pero juntos abrieron su casa, prepararon una comida y se sentaron a comer.

«Aún no se habían acostado, (esto era tarde ahora) cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo sin excepción» (v. 4).

Esto no promete nada bueno. Estos no son solo unos pocos fanáticos en esta ciudad. Toda esta ciudad estaba torcida, pervertida, era violenta e inclinada hacia el mal, y se manifiesta aquí en este dramático enfrentamiento.

«Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos para que los conozcamos» (v. 5).

Los hombres de la ciudad querían tener relaciones sexuales con estos hombres que estaban visitando la ciudad. De aquí es donde obtenemos el término «sodomía». «Sáquenlos para que podamos tener relaciones sexuales con ellos».

Lot estaba angustiado por esto. Había pasado por alto mucho en esta ciudad, pero esto era demasiado, fue la gota que colmó la copa. De ninguna manera iba a permitir que sucediera.

«Entonces Lot salió a ellos a la entrada, y cerró la puerta tras sí, y les dijo: Hermanos míos, os ruego que no obréis perversamente» (v.6-7).

Él todavía tenía cierto sentido del bien y del mal porque leemos en 2 Pedro que era un hombre justo. Él sabía en su corazón y sabía en su conciencia que esto era abominable.

Y luego dice, y es aquí donde se ve que estaba adaptado al medio ambiente, se había adaptado tanto al medio ambiente que había perdido sus convicciones, en un sentido. Él dijo:

«He aquí ahora tengo dos hijas que no han conocido varón; permitidme sacarlas a vosotros y haced con ellas como mejor os parezca; pero no hagáis nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo» (v. 8).

Tú piensas: ¡¡¿QUÉ?!!» Este es un padre. Se supone que él está protegiendo a sus mujeres, pero estaba tan influenciado por el ambiente allí, y estaba tan desesperado que no sabía qué hacer. Entonces él dice: «Les voy a dar a mis hijas». Esto es algo impensable. Difícilmente puedes lograr leer esto. Pero él dice:

«...pero no hagáis nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo» (v. 8).

Puedes ver este conflicto entre los valores de Lot, y los de la cultura en la que vivió, los valores a los que se había acostumbrado. Él es un hombre angustiado y afligido ante la situación en que se encuentra porque no hay una buena respuesta posible. Parece que todas las opciones eran malas.

«Mas ellos dijeron: ¡Hazte a un lado! Y dijeron además: Este vino como extranjero, (hablando de Lot. Él vino a visitar aquí. Él acaba de estacionar su tienda fuera de nuestra ciudad) y ya está actuando como juez» (v. 9).

Así que Lot había hecho amigos. Él había desarrollado relaciones con estas personas, pero ahora las líneas están trazadas. Ahora van a criticar al mismo que habían abrazado. Se ha convertido en juez.

«Ahora te trataremos a ti peor que a ellos. (Están hablando con Lot aquí). Y acometieron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta, (este es un enfrentamiento increíblemente violento y tenso) pero los dos hombres (que eran los ángeles que estaban en la casa de Lot) extendieron la mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta. (El poder de Dios es más poderoso que el poder del mal). Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban tratando de hallar la entrada» (vv. 9–11).

Dios estaba protegiendo a Lot de una forma que no merecía. Lot pertenecía a Dios, y Dios lo estaba cuidando a pesar de que Lot había comprometido sus convicciones ante las presiones de su entorno; lo había echado todo a perder, arruinado. Él había sacrificado los caminos de Dios para vivir en esta ciudad que él creía que era tan buena. Y ahora estaba experimentando algunas de las consecuencias de eso. Pero Dios dijo: «Mira, esta es Mi historia, y tú eres Mío, y Yo voy a protegerte aquí».

«Entonces los dos hombres dijeron a Lot: ¿A quién más tienes aquí? A tus yernos, a tus hijos, a tus hijas y quienquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande delante del Señor, que el Señor nos ha enviado a destruirlo. Y salió Lot y habló a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar (el mensaje que había recibido de los ángeles) porque el Señor destruirá la ciudad. Pero a sus yernos les pareció que bromeaba» (vv. 12–14).

Ellos no le creyeron. Entonces en el versículo 15, tenemos la primera mención de la esposa de Lot.

«Y al amanecer, los ángeles apremiaban a Lot, diciendo: ¡Levántate, toma a tu mujer (allí está la señora Lot] y a tus dos hijas que están aquí, para que no seáis destruidos en el castigo de la ciudad» (v. 15).

Entonces vemos que Dios envió mensajeros para advertir a Lot y a su familia sobre el inminente juicio que vendría sobre la ciudad. Pero Dios no solo les dijo que vendría el juicio, sino que les ofreció un medio de escape, y les instó a que lo tomaran. «¡Salgan de aquí! Les voy a dejar salir de aquí antes de que comience el juicio».

Ahora, veamos lo que esto tiene que ver con nuestro mundo y con nosotras. Dios ha revelado en las Escrituras que este mundo será juzgado por la maldad contra Dios. Pero en Su misericordia, Dios ha ofrecido un medio de escape para todos los que crean y para todos los que huyan de la ira veniderahuyan a Cristo para salvación. Así que esta es una imagen del Antiguo Testamento que debemos recordar hoy, que el juicio está en camino, pero Dios ha provisto un medio de escape.

Ahora, si no conocieras esta historia, ¿cuál crees que hubiera sido la respuesta de Lot y su esposa? Los ángeles les dijeron dos veces: «¡Levántense! ¡Salgan de aquí! Toma a tu esposa. Toma a tus hijas. Estamos a punto de destruir la ciudad. ¡Salgan de aquí! ¿Cuál crees que sería su respuesta? ¡Salir de allí!, ¿cierto? Evitar el peligro. Salir de Sodoma.

Pero mira el versículo 16: «Mas él titubeaba». El titubeaba. ¿El titubeaba? ¿Por qué? No tenía prisa por salir de Sodoma. Estaba reacio. Tenía dudas de irse. ¿Sabes por qué? Porque tenía una mente dividida, ambivalente. Quería amar a Dios, y quería amar este mundo malvado. Y quizás se estaba preguntando, ¿realmente va a ser destruida la ciudad? No hay evidencia de eso todavía. O, si corrieran, ¿valdría la pena?

Estoy pensando en las personas que son advertidas en tiempos de grandes tormentas, huracanes, volcanes, terremotos. Se les advierte: «¡Salgan de ahí! ¡Salgan de ahí!» Y a veces hacen caso. «¡Fuera! ¡Salgan! Desalojen su casa, tomen solo lo necesario y salgan».

Pero lees todas estas historias acerca de personas que dicen: «No, creo que me las arreglaré y estaré bien. Me quedaré aquí. Mi casa está fuertemente construida. No pasó nada la última vez. No va a suceder nada esta vez». Y tú lees estas historias sobre personas que pierden la vida porque se negaron a evacuar.

Tal vez eso era lo que Lot estaba pensando. ¿Podríamos simplemente resguardarnos aquí? «Pero él titubeó».

Bueno, pero en la misericordia de Dios, veremos en la próxima sesión que Dios sacó a Lot de esa ciudad, y él escapó, pero a dura penas. No podemos quedarnos. No podemos titubear. Dios dice: «Estoy enviando juicio, y tienes que salir de ahí».

Y, oh Señor, oro para que mientras continuamos mirando esta historia, tomemos en serio el hecho de que Tú has dicho que vas a juzgar el mal y el pecado, y vas a juzgar este mundo que está tan en contra tuya. Y lo que vemos en Sodoma y Gomorra es solo un vistazo, solo una pequeña imagen de lo que Tu Palabra nos dice que se hará realidad, en un sentido catastrófico, al final de los tiempos.

Pero Tú, en Tu misericordia, nos has ofrecido un medio de escape. Te ruego, Señor, incluso por las personas que escuchan esta serie esta semana, que no titubeen por más tiempo, que no se queden más tiempo sino que huyan a Cristo, que corran, que escapen de esta ciudad de destrucción, la ciudad del hombre, y huyan a Cristo para salvación. Te pido esto en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Programas como este me recuerdan por qué escucho una y otra vez las enseñanzas de Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ella nos ha estado animando a acordarnos de la esposa de Lot. A través de la historia del Antiguo Testamento que hemos estado viendo, hemos profundizado en la misericordia de Dios.

La familia de Lot fue advertida por ángeles de la destrucción que vendría sobre la ciudad en que vivían. Pero ellos no salieron de ahí inmediatamente ni tomaron en serio la advertencia. ¿Por qué una persona no buscaría refugio ante un inminente peligro?

Nancy considerará esta pregunta mañana, pero antes, ella regresa con unas últimas palabras.

Nancy: Una de las cosas que he observado a lo largo de los años en nuestros días es que la gente quiere que corras hacia la gracia. Ahora, la gracia es preciosa, y tenemos que llegar allí, y queremos llegar rápido. Pero, de hecho, hay un pastor contemporáneo, un predicador popular, que dice, en efecto, que podemos básicamente como creyentes del Nuevo Testamento, separarnos del Antiguo Testamento ya que no lo necesitamos mucho.

Pero la gracia no será preciosa hasta que hayas visto la ira de Dios, hasta que hayas sentido la amenaza del juicio de Dios. Luego de escuchar un programa, luego de una enseñanza, la gente quiere sentirse bien. No quieren que terminemos el mensaje con la advertencia, la amenaza, de que el juicio se avecina. Quieren que todo se resuelva, como en las películas de Hallmark. Tienen que terminar bien, todo está arreglado. Todo está en su lugar. Todos están felices. Finalmente lo consiguió...ese hombre, o lo que sea.

Pero he encontrado que si las personas no experimentan primero la convicción y enfrentan el sentimiento del temor del Señor y el terror de Su juicio, entonces la gracia y la oferta de salvación que Dios da no tiene valor para ellos. ¿Por qué huirías si no crees que estás en problemas?

Si piensas en las personas que conoces y amas que no están caminando con el Señor, que están lejos de Él, y quieres decirles: «¡Ve a Cristo! ¡Ve a Cristo!» Y les dices eso, pero recuerda que a veces tienen que sentir el peso de su pecado y el peso de la convicción antes de llegar a Cristo.

Así que, a veces, solo tenemos que dejar que enfrenten convicción y sientan que serán quemados con fuego si no se arrepienten y creen en el evangelio.

Annamarie: Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth te recuerda la misericordia de Dios disponible en Cristo, este es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras han sido tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.