Podcast Aviva Nuestros Corazones

La comida y el pecado dominante

Carmen Espaillat: Cuando se trata de comer correctamente, la fuerza de voluntad no es suficiente. Aquí está Elyse Fitzpatrick.

Elyse Fitzpatrick: En lugar de despertarme en la mañana y decir, “¡Hoy lo voy a hacer! Hoy, voy a comer correctamente”. Me levanto y caigo de rodillas y pongo mi cabeza en el piso y digo: “Padre, quiero mirar a Jesús hoy. Hoy quiero pensar en lo que Él ha hecho, lo que significa para mí Su muerte en la cruz en mi lugar, por este pecado.” Luego quiero mirarle para que me ayude. “Y Señor, si fallo hoy, o si tengo éxito, oro que Tú seas glorificado y que Tú me enseñes lo que es la verdadera santidad.”

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos programas hemos estado recibiendo buenos consejos acerca del tema de la comida, de parte de Elyse Fitzpatrick y Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ellas nos han dado una perspectiva balanceada de cómo estar saludables sin creer en las ideas mundanas sobre la belleza.

Hoy van a tocar un tema importante: Los trastornos alimenticios. Comencemos con una pregunta que hizo una mujer de la audiencia.

Mujer: Elyse, quiero preguntarte, en tu propio consejo, cuando existe un problema con anorexia o bulimia, ¿en algún momento aconsejas a la mujer, buscar atención médica? Y si es así, ¿en qué puntos aconsejarías a otras que es necesario buscar la atención médica?

Elyse: Sí, sí ciertamente lo hago. Aconsejo mujeres. Usualmente para el momento en que una jovencita llega a mí buscando consejo, ya está recibiendo atención médica. Pero yo diría, como regla general que las mujeres deben llevar a sus hijas al doctor regularmente.

Particularmente, deben hacerlo, si están luchando con estas cosas. Existen ciertos peligros, donde si una niña está veinte por ciento debajo de su peso óptimo, definitivamente necesita estar bajo supervisión médica.

Siempre animo a las mujeres a hacer uso de los médicos. No creo que eso atente contra nuestra fidelidad al Señor. El doctor podrá decir si esa jovencita ha dañado su cuerpo y si eventualmente será necesario que use un tubo de alimentación por un tiempo, o que tal vez necesite tomar ciertos suplementos. Un médico va a poder diagnosticar eso.

Yo diría, si estás preocupada por una hija, estás preocupada  porque quizá ella se está poniendo muy delgada, o te has dado cuenta de que está vomitando, yo buscaría asistencia médica  inmediatamente ya que la mujer puede dañar su esófago vomitando.

Quieres ponerle fin a eso tan pronto como puedas y tener un médico que te aconseje. Así que, sí, yo involucraría a un médico tan pronto supiera que algo está pasando.

Una de las formas en que yo creo que una mamá puede medir si una jovencita tiene realmente un problema con su alimentación, es si ha dejado o no de tener su ciclo menstrual. Si su ciclo menstrual ha cesado, o si no es regular, entonces ella está en problemas.

Lo que su cuerpo está haciendo, es cerrar sistemas que no son tan necesarios, y este es uno de los primeros en cerrarse para jovencitas que, o tienen mucho sobrepeso—y su cuerpo realmente está batallando para mantenerse funcionando—o están por debajo de su peso. Así que esta sería una de las formas.

Definitivamente tendría un médico involucrado en el proceso, y que él diga, “Esto es lo que ella debe pesar.”

Nancy: Elyse, continúa en este tema de mamás e hijas. Hay factores en el hogar, en la manera en que los padres crían a sus hijas, ¿que pueden llevarlas a conductas anoréxicas o bulímicas?

Elyse: Probablemente sí hay, pero quiero comenzar diciendo que puedes estar en un hogar donde tengas tres hijas. Una de ellas puede responder a las dinámicas del hogar matándose de hambre, y las otras dos pueden estar perfectamente felices y contentas.

Yo creo que la forma en la que respondemos a nuestro entorno, tiene ver más   con la inclinación de nuestro corazón, que con nuestro entorno en sí mismo. Habiendo dicho esto—y no lo quiero negar de ninguna manera—yo creo que sí he visto cierto factores que se presentan en los comportamientos anoréxicos (particularmente) y bulímicos.

Hablando de manera general, puede haber en el hogar un énfasis en verse bien. Lo veo mucho en niños de ministerio, niños cuyos padres están involucrados en el ministerio. Esto es generalmente porque las familias ministeriales viven en una pecera.

Nancy: Son públicas.

Elyse: Correctos son muy públicas, y existe mucho énfasis en cómo me veo, por fuera. Tal vez existe mucha crítica si un niño se ve de cierta manera o no está respondiendo de cierta forma.

Yo diría que se puede ver una dinámica en la familia, usualmente en la mamá, un deseo de que sus hijos se vean y funcionen de cierta forma.

Antes que nada, creo que verdaderamente necesitamos ayudar a las familias en el ministerio a no ser críticas.

Nancy: O a poner expectativas irreales sobre ellos.

Elyse: Exactamente...poniéndolos en un pedestal, pensando que ellos deben tener ciertas cosas en su vida. Ciertamente existen estándares en la Escritura, pero creo que, en cierta forma, los estamos perjudicando.

Nancy: Ahora, háblanos sobre verse bien. Para una mamá, que tiene una hija de diez años que tiene sobrepeso, que está llenita,...debería la mamá estar llamando la atención de su hija sobre esto? ¿Haciéndolo todo un tema? . . . ¿haciendo de esto algo importante   un tema de importancia?

Elyse: Creo que sí debe llamar la atención de la hija, pero solo en el sentido de que le hable a su hija de ir a Cristo para tener satisfacción, y no decirle, “No quieres estar gorda.” ¿ Ves la diferencia?

Porque automáticamente estamos enfocando el corazón de esa pequeña niña en como se ve. No lo sé, pero creo que la mayoría de nosotras ya somos suficientemente vanas. No necesitamos que nuestras mamás nos digan que lo seamos más.

Para mí, es importante cuando veo pequeñas niñas en la iglesia, no acercarme a ellas y decir, “Oh, que bonito vestido tienes.” Así es como siempre lo hacemos, ¿verdad?

Necesito estar más enfocada en decir a los pequeños, “Realmente aprecio como estás compartiendo ese juguete. Eso me dice que Jesús está trabajando en tu corazón.” 

 Ver, tener un enfoque como ese en lugar de este otro enfoque, que es tan increíblemente vano. . . “Engañosa es la gracia y vana la belleza.” (Pro. 31:10) ¿Creemos realmente  eso?

Nancy: Sí, porque decimos que lo creemos.

Elyse: Decimos que lo creemos, ¿pero en realidad lo hacemos? Creo que podemos darnos cuenta si lo creemos o no, particularmente por la forma en que funcionamos con las jovencitas. Así que, También pienso que es muy importante—  enseñarle a un hombre joven lo que es la verdadera belleza, y lo que significa encontrar una esposa que vaya a ser excelente para él. A los jóvenes tampoco se les está enseñando esto.

Nancy: Así es, así que las mamás en la crianza de sus hijos pueden realmente estar añadiendo o ayudando con, todo este asunto, por el tipo de jóvenes a que están inclinando a  sus hijos que se interesen, o la forma en la que están señalando lo que para ellas es la verdadera belleza.

Elyse: Exactamente. Así que sí veo esa dinámica, no quiero decir que siempre, pero si la veo. También veo, una dinámica particularmente entre jovencitas con anorexia, de una mamá que puede ser obsesiva con el control, tratando de controlar en exceso la vida de su hija.

Una de las formas en las que niñas pueden luchar contra ese control es decir, “Bueno, está bien. Voy a comer lo que quiero comer, y tú no me vas a decir que hacer. ¿Y sabes qué? ¡Me voy a matar de hambre, y ni siquiera me puedes detener!

Esa es una respuesta incorrecta, pecaminosa, pero  pienso que algunas veces encontramos ese control  excesivo ese patrón en una familia. Pero otra vez, puedes tener una familia donde esas dinámicas están sucediendo y algunas niñas simplemente responden y están bien, y no es un problema y otras si tienen problemas . 

Es como nuestros corazones interactúan con el entorno. El entorno no crea nuestros corazones, simplemente revela nuestros corazones.

Nancy:  Así es. Entonces, si una mamá ve estos síntomas en su hija, o sabe que están en pleno apogeo—inanición auto inducida, comportamientos de atracones y luego purga— que tan proactivos o directos deben de ser estos padres en decirle a esta hija, “necesitas ayuda”?

Elyse: Necesitan ser muy proactivos. La anorexia te puede matar. La bulimia tal vez no tanto, pero algunas veces entre jovencitas la bulimia tiende a deslizarse a comportamientos anoréxicos, así que ellos necesitan ser muy proactivos.

Una de las cosas que creo que es de mucha ayuda es que si están en una congregación donde hay mujeres sabias, encuentren una  que tal vez pueda leer con ella Love to Eat, u otros libros como este. Para que la madre permanezca al margen y no esté preguntando, “¿Qué estás comiendo? Quiero ver lo que estás comiendo.” Ese tipo de cosas.

Porque si es una respuesta como, “No quiero que tu controles mi vida,” entonces vamos a alejarnos un poco de allí. No es que los padres no deban estar involucrados. Deben estarlo. Pero creo que algunas veces podemos usar los recursos del cuerpo de Cristo—una hermana sabia en la congregación—que venga junto a esta jovencita para ayudarla. 

Mujer:  Me gustaría  compartir algo  tengo una hija que va a cumplir dieciséis  años en diciembre, y creo que puedes tomar su foto y ponerla en casi todo lo que he leído sobre la bulimia. Ella puede ser el ejemplo… todo desde cómo comenzó hasta la forma en que está progresando, y algunos cambios en el corazón que he visto, en sus actitudes, como un resultado de ello.

Ella es creyente, pero al ver alrededor a sus amigas, e incluso dentro del entorno cristiano también, veo muy pocas jovencitas de quince años emocional y espiritualmente maduras que pueden caminar a través de esto y manejar esto de una forma en que quizá algunas de nosotras podríamos hacerlo ahora.

He sido fuertemente confrontada esta mañana. Pero algunas veces me siento desanimada porque parece que su falta de madurez espiritual, combinada con el hecho de que creo que ella simplemente ha visto que encontró una forma fácil de salida, sin sufrir las consecuencias de un comportamiento que está fuera de control.

Me siento un poco desamparada, y siento como que no sé  manejar esto como mamá. Algunos consejeros me lo han dicho, y yo misma lo veo (como tú lo mencionaste) que la mamá no puede ser la consejera en este caso, especialmente cuando es parte de la dinámica del problema en sí.

No sé cómo manejar esto, incluso cuando sé qué es lo que está sucediendo y sé qué es lo que viene más adelante. O cuando ella dice, “¿Podemos detenernos a comprar un helado? No he comido uno en mucho tiempo.”

Eso acaba de suceder hace unas noches, y mi impulso fue decir, “Supongo que sí. Pero cuesta 3 o cuatro dólares, y no quiero comprártelo si lo único que vas a hacer es llegar a  casa e ir al baño a purgarte.”

Solo salió, y normalmente no digo cosas como esas, porque en realidad no he discutido qué debo o no debo decir con un consejero. Pero ella dijo, “bueno, no lo haré.” Y se lo comió, y no lo hizo. Así que no respondió realmente negativamente.

Pero solo me pregunto, cuántas de esas cosas dices, y cuándo te las guardas para ti misma y solo las oras, y las llevas con un consejero y las dejas que sigan su curso?

Elyse: Yo creo que hay un par de cosas que yo diría. Primero que nada, creo que una de las cosas de más ayuda que una mamá puede hacer es preguntarle a su hija, “¿Qué es de más ayuda para ti? ¿Te ayuda que diga algo, o es mejor que no diga nada en este momento?”

Puedes preguntarle cuando no esté en medio de una gran lucha, cuando las cosas estén normales entre ustedes. Si le preguntas, “¿cómo puedo  ayudarte ? Lo único que quiero es ser capaz de servirte en esto, así que por favor dime que es de más ayuda para ti. ¿Qué quieres que haga para ayudarte?”

Otra pregunta pudiera ser si ella quiere o no cambiar. Si no, si es creyente pero no lo ve como un pecado, entonces necesita, tal vez sentarse con otra mujer de la congregación—es lo que yo recomendaría— y comenzar a hacer preguntas. 

“¿Por qué es un pecado este comportamiento? Muchas de estas jovencitas que son creyentes realmente batallan con esto porque no están buscando a Cristo. Lo que están haciendo es hasta cierto punto jugando con ello, porque algunas veces si quieren mejorarse, y algunas veces no quieren, y algunas veces quieren mejorarse solo para quitarse a su mamá de encima.

Lo que ellas necesitan es ver que lo que están haciendo es pecaminoso, y ver la razón de por qué es pecado. Eso sería algo que a mí me gustaría que alguien más en la congregación viera con ella, y después, el Señor comenzará a confrontarla—si ella es creyente— entonces va a empezar a aborrecer el pecado, no solo porque tal vez sea dañino para su cuerpo, no solo porque la mete en problemas, sino porque es una afrenta contra un Dios santo.

Como puedes ver, cuando lo pones en esa categoría, entonces de pronto, como Nancy estaba diciendo,  tenemos los recursos celestiales. No solo soy yo tratando de mejorar con un pequeño problema. Es un pecado, y  tengo un Salvador, y  tengo el Espíritu Santo, y  tengo la Palabra de Dios.

Todas estas cosas pueden hablar a mi vida y fortalecerme para luchar esta batalla. Como puedes ver, si ella no está convencida de que es pecado, entonces básicamente es algo que solo va a intentar manejar lo suficiente como para que la dejes en paz.

Esa es otra cosa sobre la cual pudieras hablar con ella, o pedirle ayuda a una mujer sabia de la congregación—o tal vez tengas una hermana o alguien en tu familia a quien ella ame—que sea capaz de hablar con ella sobre eso. Allí es donde tienes que comenzar con ella. Que ella lo vea como un pecado, no solo como una conducta vergonzosa.

Nancy: Se necesita mucha sabiduría, Elyse, ayúdanos cuando hablas sobre un “pecado dominante.” Ya hemos usado ese término. Pero ¿Qué quieres decir cuando hablas de eso?

Elyse: Un área de pecado donde te encuentras a ti misma luchando continuamente...algo que continuamente te hace tropezar, …algo a lo que en que en cierta forma estás esclavizada.

Hebreos 12 nos dice que “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,” que no tropecemos en esos pecados dominantes. No me gusta hacer categorías con los pecados, pero para mí estos son una categoría diferente de pecado que...digamos que una vez pequé chismeando sobre alguien, pero generalmente no es mi hábito hacerlo, y me arrepiento de hacerlo, y esa no es una área significativa en mi vida.

O tal vez siempre me encuentro a mí misma chismeando sobre las personas. Si me doy cuenta que ese es un tipo de río que fluye a través de mi vida, un patrón, entonces diría que ese es un pecado dominante.

Nancy: Lo que encuentro en mi propia vida, en esta área en particular (y puede ser un área diferente para ti) es, que existe algún pecado donde has dicho “no” a Dios y “sí” a tu carne. O has dicho “sí” has cedido a la tentación tantas veces que ahora has establecido—o el enemigo ha establecido en tu vida—una fortaleza en esa área. Todo lo que él necesita hacer es tocar la campana y vas a llegar corriendo. 

Existen algunos pecados que he cometido en mi vida que no son una fortaleza, no son cosas que me atormentan, no son cosas que  están constantemente pisándome los tobillos. Pero esta cuestión de la gula, de comer en exceso comer compulsivamente, la avaricia, la codicia con la comida, ha sido para mí un área (y sé que para muchas de ustedes que nos escuchan en el día de hoy también) en la que tal vez por años te has dado a ese deseo a esa lujuria a esa  codicia y a los deseos de tu carne, y ahora te encuentras a ti misma sintiéndote esclavizada.

Y hay algo que vuelvo a repetir. Es como la tendencia, es como  este patrón al que regreso.  Y ahí es donde necesito reconocer que primero hay  libertad, y también hay  gracia, y hay  esperanza. Esas fortalezas, estas cadenas se pueden romper.

Y han venido a mi mente muchos himnos en las últimas veinticuatro horas, donde dice que  “Cristo rompe las cadenas, donde hablan que  Él rompió mis cadenas  me dio vida nueva y al fondo del mar hecho mi maldad.” Y realmente eso es de lo que estamos hablando, ya sea en el área de la comida o en cualquier otra área de tu vida. Jesús es el Señor.

Si tú eres Su hija y Su Espíritu Santo vive en ti, hay esperanza para ser libres. No es que ya no vayas a luchar contra la tentación, no es que ya no sea un área en la que deberás estar constantemente  vigilante y tener cuidado, pero que sí puede haber una transformación genuina a la imagen de Cristo, y puedes allá libertad y victoria en esta área.

Eso es a lo que continuamente estamos regresando, no va a suceder de la noche a la mañana, particularmente en el área de un pecado dominante donde ha sido establecido un patrón un hábito.

Elyse, en tu libro hablas sobre hábitos. Mi papá siempre decía, “Los malos hábitos son fáciles de coger y difíciles de romper, y los buenos hábitos son más difíciles de coger y fáciles de romper.” Pero nos das tanta esperanza al hablar sobre el hecho de que tenemos poder celestial y la gracia de Dios a nuestra disposición para ayudarnos a establecer nuevos patrones  y patrones piadosos.

Elyse: Amen es de tanto ánimo para mí que esta lucha no sea algo en donde estoy sola. De hecho, este pasaje del que estábamos hablando en Hebreos 12 habla sobre cómo debemos “correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.”

Como puedes ver, no voy a ser victoriosa en esto si estoy viéndome a mí misma. (Esto es bastante obvio.) Tengo que ver a Jesús. Tengo que “considerar,” la Biblia me dice, “a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón.” (Heb. 12:3-4). 

Eso es lo que necesito hacer en lugar de levantarme en la mañana y decir, “Hoy lo voy a hacer! Hoy voy a comer correctamente.” Me estoy levantando y cayendo de rodillas y diciendo, “Padre, hoy quiero poner mis ojos en Jesús. Hoy quiero pensar en lo que Él ha hecho, lo que hoy significa para mí Su muerte en la cruz en mi lugar por este pecado . Luego quiero mirarle para que me ayude. Y, Señor, si fallo, o si tengo éxito, oro que Tú seas glorificado y que Tú me enseñes lo que es la verdadera santidad.”

Como ves, si yo comienzo mi día con esa mentalidad y con el poder del Espíritu Santo, entonces no es, “Oh, hoy voy a comer bien.”

Nancy: Y cualquier situación que estés enfrentando, quiero animarte a que mires a Cristo, a que pongas tus ojos en Él para que El te dé de Su gracia, de Su fuerza, de Su poder, porque  “Es Dios  quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.” (Fil. 2:13).

No lo puedes hacer en tus propias fuerzas. Si intentas luchar la batalla tú sola, vas a perder. Pero al verlo a Él, realmente vas a experimentar Su poder para vencer cada área de pecado en tu vida.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth y nuestra invitada, Elyse Fitzpatrick, han estado dándonos una perspectiva balanceada de la comida en esta serie “Amo comer, odio comer”. Este es un tema serio, ya que en última instancia se trata de rendirlo todo al Señor. Espero que esta serie de programas sea solo el comienzo de un proceso de rendición en tu vida.

Una oyente en la que Dios comenzó esta obra nos compartió lo siguiente,

 Testimonio: Bueno soy Carmen Ramírez soy del DF estoy en Estados Unidos desde hace dieciocho años  vivo en Alabama, tengo dieciocho años viviendo con mi esposo me case hace un año precisamente en octubre cumplimos un año conocí el ministerio hace dos años ya había tenido conocimiento  de la palabra pero no me había entrado en profundo hasta que conocí Aviva Nuestros Corazones una amiga me lo recomendó y ahí fue el contraste que tuvo la palabra de Dios conmigo como mujer porque siempre he sido una persona muy femenina valiéndome por mi misma ganando mi dinero  es lo que ha mostrado siempre este país y había hecho   por mi pareja.

Y El Señor me empezó a mostrar en su palabra que tenía que ser una hija obediente pero no hallaba como serlo porque había esas ataduras de feminismo ser valiente me gustaba lo que el mundo enseñaba nada mas era salva y punto.

 Pero el Señor me mostro mas allá de la obediencia y algo que me impacto mucho es con la palabra ayuda idónea siempre la tuve mantenida en mi mente mas no la tenía en mi corazón porque la había escuchado en varias predicaciones una hermana me ayudaba me daba consejo buscaba algo que me complaciera pero la palabra siempre fue muy dura conmigo y la palabra del Señor entonces me rendí, me rendí ante la presencia de su gloria y dije yo quiero obedecerte porque te amo sé lo que hiciste. Y para mí fue una liberación y empecé a trabajar en obedecer al Señor

Carmen: Gracias hermana, aprecio mucho a maestras como Nancy que nos ayudan a escudriñar la Escritura y aprender a vivirla en el día a día. Si tú también valoras estas enseñanzas que traemos a ti en Aviva Nuestros Corazones y quieres escuchar más testimonios como el que acabamos de oír, ¿orarías por Nancy y por este ministerio? Déjanos saber que estás orando por nosotras al visitar AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes dejar un comentario al final de la transcripción del programa de hoy.

¿Orarías también para que Dios provea financieramente? Nuestras radioescuchas donan y esto es lo que hace posible que puedas escuchar este programa. Algunas dan grandes cantidades y otras dan menos, cada una según lo que Dios ponga en su corazón; lo importante es que te involucres de la manera en que Dios te llame.

Cuando apoyes Aviva Nuestros Corazones con una donación de  cualquier monto hoy, nos gustaría enviarte el libro “Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres” como una forma de decirte, “¡gracias por hacer este ministerio posible”. Este te será útil para conocer las mentiras que quizás has creído y que te han conducido a hábitos pecaminosos.

Pídelo al hacer tu donación a través de nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com, o si vives en EEUU o Canadá puedes llamar al 1-800-569-5959. Te enviaremos el libro “Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres”. Los envíos están disponibles a EEUU y Canadá.

¿Alguna vez te has sentido como que las necesidades de los demás son mayores de lo que eres capaz de dar? Nancy nos enseña acerca de Dios como nuestro ayudador. Te esperamos mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Canciones utilizadas: Hay libertad; La IBI & Sovereign Grace Music; La Salvación es del Señor ℗ 2014 Sovereign Grace Music

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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