Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter: Al realizar las tareas del día a día, quizás te preguntas algo como esto:

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿En qué está contribuyendo mi vida? ¿Qué diferencia está haciendo mi vida? ¿Qué estoy haciendo que sea de valor? Solo estoy evitando que estos niños se maten entre ellos. ¿Te puedo recordar que mientras haces lo que Dios te ha llamado a hacer, donde sea y como sea, estás desempeñando un rol en el plan de Dios? Mientras estés cumpliendo con tu parte, tu recompensa será grande.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los próximos minutos escucharemos acerca de una mujer cuyos días estaban llenos de tareas normales, cotidianas. ¿Te suena familiar? Un día, Dios llamó a esta mujer a hacer algo bastante inusual, y ella estuvo dispuesta a obedecer. Antes de dar inicio a la enseñanza de hoy, permíteme leerte algunos de los comentarios que recibimos de esta serie.

Una mujer escribió:

«¡Dios les bendiga! Estoy impactada con las enseñanzas de esta serie. El Señor está revelando claramente Su voluntad para esta etapa de mi vida... ¡Gracias doy al Señor por este ministerio!»

Otra mujer nos escribió:

«¡Oh hermana, cómo ha sido de aliento y ánimo este tema. En seguir en la batalla a veces me siento sola, y fuera de tiempo o anticuada. Pero el Señor es bueno y me alienta una vez más a seguirle sirviendo. Muchas bendiciones y sabiduría para ti hermana Nancy».

Y esta última,

«Dios está hablando a mi vida. En el trabajo leo el programa y también lo comparto con mis amigas. A veces debo bajar la cabeza para que no vean mis lágrimas… Deseo aprender más, quiero alentar, afirmar, alimentar e inspirar a mi esposo. Me arrepiento porque antes de casada, ni mis labios ni mis actitudes hicieron esto con los demás hombres a mi alrededor… Hay un orgullo en nosotras, hay un deseo de llevarnos el crédito, nos sentimos bien criticándolos, pero Dios en Su gracia nos permite ver las verdades de Él a través de pasajes como este. Dios nos continúe guiando y llevando a la verdadera libertad, siendo mujeres piadosas y femeninas».

¡Me encanta leer estos comentarios! Gracias por escribirnos. Si nos escuchas hoy y quieres compartir tus comentarios sobre este programa, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com. Al final de la transcripción de este programa encontrarás la sección de comentarios.

Bien, aquí está Nancy para hablarnos acerca de la mujer que obedeció un llamado inusual. Ella continúa con la serie serie titulada, Cuando los hombres no lideran: Un vistazo a la vida de Débora.

Nancy: Bueno, estamos por llegar al final de la historia de la vida de Débora, Jueces capítulos 4 y 5, y hoy llegamos al final de la batalla, la conclusión. Aquí es donde, ahora que Dios ha obtenido una gran victoria, y ha derrotado los ejércitos enemigos, bajo el liderazgo de Barac, quien se inspiró en el ánimo y la fe de Débora. Ahora llegamos a la destrucción de Sísara, el comandante de los cananeos, en las manos de otra mujer, a quien todavía no hemos conocido en esta historia.

Su nombre es Jael (J-A-E-L). Tengo que decirles que esta parte de la historia levanta más preguntas de las que pueda responder. Por lo que no voy a dar ninguna respuesta, sino que les voy a hablar acerca de lo que hay en mi corazón y lo que creo que son algunas observaciones obvias de esta porción de la Escritura.

Ahora, para tener un contexto aquí, estamos en Jueces capítulo 4, en el medio del pasaje que describe la preparación para la batalla y luego la batalla misma, y hay un paréntesis en el versículo 11. Es un versículo que realmente no se refiere a lo que sucede antes o después, pero es importante porque nos prepara para lo que ha de suceder más tarde en la historia.

El versículo 11 del capítulo 4 dice:

«Y Heber ceneo, se había separado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés, y había plantado su tienda cerca de la encina en Zaanaim, que está junto a Cedes».

Ahora, si apenas te estás uniendo por primera vez a esta serie, estarás probablemente pensando: «¿Y qué es lo que acabo de sintonizar, estará ella hablando español?» Debido a todos estos nombres tan diferentes a los que solemos escuchar. Pero sabemos que tenemos aquí al ejército israelita que va a pelear en contra de los cananeos.

Y Dios trae esta victoria decisiva, donde el enemigo es encauzado. Las ruedas de sus carruajes se atascaron en el río Cisón que se desbordó, y todos los soldados cananeos huyeron a pie. El ejército israelita diezmó los soldados que huían, menos uno, Sísara, el comandante, el hombre más poderoso en esta historia, o que pensaba que así lo era.

¿Qué va pasar con él? Bueno, para poner esto en marcha, se nos dice que los ceneos, quienes estaban probablemente relacionados a los israelitas de manera lejana, pero no eran exactamente israelitas, aparentemente, habían entablado un acuerdo de paz con las fuerzas cananeas.

Ustedes pueden leer esto al principio del versículo 17 del capítulo 4, del libro de Jueces.

«Pero Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo».

Es decir que esta era una casa que al parecer había declarado neutralidad, «no estamos de ningún lado». Ellos probablemente entablaron este acuerdo de paz porque no querían ser aplastados por los cananeos. Entonces Sísara huyó a pie. Estaba huyendo del ejército israelita. Dios ya les había dado esta increíble victoria, y él se dirige hacia el este al lugar de Zaanaim que está cerca de Cedes, al este de la batalla.

Él huye a pie, y va a la tienda de Jael, la esposa de Heber ceneo, la cual él cree será un lugar seguro para esconderse.

Versículo 18:

«Y Jael salió al encuentro de Sísara, y le dijo: Ven, señor mío, ven a mí; no temas. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo: Te ruego que me des de beber un poco de agua, porque tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber, entonces lo cubrió. Entonces él le dijo: Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene, y te pregunta, y te dice: «Hay alguien aquí?», tú responderás: «No» (vv. 18-20).

Ahora bien, mientras la historia continúa –y algunos de ustedes saben lo que sucederá– lo que al inicio parece un aparente acto de hospitalidad resulta en la muerte, la destrucción y la ruina de este hombre. La suposición es que durante todo el tiempo que Jael le proveyó hospitalidad a Sísara, ella tenía esta trama en su mente de que lo iba a matar y que lo estaba envolviendo en una trampa.

Es posible que esta sea la forma en que sucedió, pero no necesariamente. Es posible que ella estuviera simplemente demostrando la hospitalidad tradicional oriental y que al hacer lo que genuinamente entendía correcto al darle la bienvenida, al próximo momento –que vamos a leer en el versículo 21– que Dios la moviera en este caso a ser Su instrumento, y que Dios cambiara su corazón y su pensamiento para darle muerte a este comandante.

Ahora bien, cualquiera que sea la verdad sobre esto, lo cual no sabemos, lo que vamos a leer no es un comportamiento recomendable a seguir cuando tengan algún invitado en su casa, sin importar qué tan impío sea. Pero en este contexto, esto fue algo que Dios bendijo y que cumplió Sus propósitos en esta situación en particular; claro, en una situación en donde no tenían la revelación de la Palabra ni los caminos de Dios que tenemos hoy en día.

Versículo 21: «Pero Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo...». Y estos ceneos eran beduinos, y las mujeres solían tener la responsabilidad de establecer la tienda. Ellas sabían cómo utilizar un martillo, y sabían cómo utilizar la estaca. Esto era algo en lo cual ella probablemente tenía experiencia.

Y ella «...se le acercó silenciosamente (algunas de estas terminologías son realmente un reto) y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra, pues él estaba profundamente dormido y agotado, y murió. Y he aquí, cuando Barac perseguía a Sísara, Jael salió a su encuentro, y le dijo: Ven, y te mostraré al hombre que buscas. Y él entró con ella, y he aquí que Sísara yacía muerto con la estaca en la sien» (vv. 21-22).

Ahora bien, así de horrible, y así de impensable como suena todo esto, desde nuestra perspectiva, cuando llegamos al capítulo 5 que están cantando la canción de la victoria, miremos la descripción de este incidente, comenzando en el versículo 24 de Jueces 5.

«Bendita entre las mujeres es Jael, mujer de Heber ceneo; bendita sea entre las mujeres de la tienda. Él pidió agua, y ella le dio leche;
en taza de nobles le trajo cuajada. Extendió ella la mano hacia la estaca de la tienda, y su diestra…» (vv. 24-26)

¡Y ahora están cantando esta canción! Tienes que asimilar el contexto aquí. Esta es una canción de Débora y Barac que están liderando a los israelitas a cantar. No sé qué melodía le pondrían ustedes a esto, pero el versículo 26 dice:

«Extendió ella la mano hacia la estaca de la tienda, y su diestra hacia el martillo de trabajadores. Entonces golpeó a Sísara, desbarató su cabeza; destruyó y perforó sus sienes. A sus pies él se encorvó, cayó, quedó tendido; a sus pies se encorvó y cayó; donde se encorvó, allí quedó muerto» (vv. 24-27).

Sus actos se volvieron parte de un himno de alabanza que los niños cantan después que la victoria obtenida. Ahora déjenme decirles, como sugiere Mathew Henry en su comentario sobre este pasaje, que si Dios, por un impulso inmediato en la mente de ella, la dirigió a hacer esto, hoy día no podemos confiarnos en ese tipo de impulsos.

Tenemos la Palabra de Dios para guiarnos, y Dios tiene otras formas para lidiar con Sus enemigos en la actualidad. Aparentemente, el hecho de que esta mujer no era una israelita de nacimiento y cuya familia había tratado de ser neutral, y tenían una relación con los enemigos de Dios, el hecho de que ella se aliara con Dios, en contra de Sus enemigos, fue algo que Dios consideró digno de alabanza.

Una vez más, los medios cómo haríamos esto hoy en día serían diferentes. Pondríamos esto en práctica de una manera muy diferente, pero creo que el principio está en que ella se levantó a favor de Dios y en contra de Sus enemigos. Vemos algunos de estos pasajes del Antiguo Testamento, y pensamos: «¿Cómo pudo Dios hacer algo como esto a sus enemigos?» No voy a entrar a dar una explicación de esto, pero creo que si tú y yo sabemos cuán santo es Dios y cuán pecador es el hombre, entonces no consideráriamos que esto sea particularmente preocupante, el que Dios destruyera así a los que le odian y se resisten a Su santidad.

Lo que sí deberíamos encontrar sorprendente es que Dios no nos haga lo mismo a nosotros, y que Dios nos muestre Su misericordia. Nos ofendemos más ante la justicia de Dios de lo que deberíamos, a la vez que somos menos cautivadas por Su misericordia y la gracia de Dios de lo que deberíamos.

Creo que esto también resalta que –déjenme leerles una cita de Matthew Henry– «Aquellos cuya suerte se echa en la tienda, en una esfera estrecha y baja de actividades, si ellos sirven a Dios en esto, de acuerdo a su capacidad, ellos no perderán su recompensa».

Jael en la tienda ganó una bendición tan rica como lo hizo Barac en el campo de batalla. Ella estaba en su tienda, en su sitio, haciendo lo que Dios le había dado para hacer en aquel momento, y ella recibió tanto premio, elogio y bendiciones como Barac por liderar a diez mil soldados en el campo de batalla.

Esto pudiera darles algunas palabras de aliento a aquellas madres, o a aquellas esposas que se quedan en la casa realizando los quehaceres, si se pudiera decir, mientras sus esposos, probablemente, salen a trabajar, a la guerra para proveer, para proteger. Sé que es fácil para las madres de hoy día –en donde el rol de madre ha sido tan minimizado y en donde el rol de ama de casa se ha menospreciado– es fácil como madre de cuatro pequeños sentirte: «¿En qué está contribuyendo mi vida? ¿Qué diferencia está haciendo mi vida? ¿Qué estoy haciendo que sea de valor? ¿Estoy simplemente evitando que estos niños se maten unos a otros?»

Puedo recordarte, mientras estás haciendo lo que Dios te dio para que hicieras, que sea donde sea o lo que sea, tú estás jugando un papel en el plan de Dios. Mientras cumplas con tu parte, tu recompensa será grande.

Déjame leerte una cita de Charles Spurgeon en donde habla acerca de este pasaje, y esto realmente me alienta mientras pienso acerca del interés como mujeres, de ser usadas para Dios. Él dice,

«El Señor puede todavía usar instrumentos débiles. ¿Por qué no a mí? Él puede usar personas que no suelen ser llamadas comúnmente en grandes actos públicos. ¿Por qué no tú? La mujer que clavó la estaca al enemigo no era una amazona, sino una esposa que aguardaba en su tienda. Ella no era una oradora sino una mujer que ordeñaba las vacas y hacia mantequilla. ¿No puede el Señor utilizar a cualquiera de nosotros para cumplir Sus propósitos?»

Y él sigue diciendo: «Alguien puede llegar a la casa hoy, así como Sísara vino a la tienda de Jael. Que sea nuestro haber no matarlo, sino salvarlo. Recibámosle con gran bondad y entonces presentémosle la bendita verdad de la salvación en el Señor Jesús, nuestro gran sustituto, e imprimamos al hogar el mandamiento de “cree y vivirás” ¡Quién sabe si algún empedernido pecador pueda ser traspasado por el evangelio hoy!»

Al llegar al final de esta serie, quiero que veas el epílogo, si puedes, de la historia al final de Jueces capítulo 4, los últimos dos versículos, y luego los últimos versículos del capítulo 5 del libro de Jueces.

Jueces 4, versículo 23:

«Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Esta fue la mano de Dios.Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura sobre Jabin, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron» (v. 24).

Ahora vayamos, si pueden, al último versículo del capítulo 5, el final de la canción de la victoria que Débora y Barac cantaron a Dios luego de ganar esta batalla. Versículo 31 de Jueces 5:

«Así perezcan todos tus enemigos, oh Señor! Mas sean los que te aman como la salida del sol en su fuerza».

Ahora bien, al estudiar a través de este pasaje, y no me tomaré tiempo expandiéndome en esto, se puede ver que hay un tema de maldición y bendición a lo largo de estos dos capítulos. Este versículo final lo resume, Jueces 5:31: ilustra esto otra vez. «Así perezcan todos tus enemigos, oh Señor!».

Sean ellos malditos. Ahora bien, no somos nosotros quienes los maldecimos, sino que al final es Dios quien maldecirá a Sus enemigos, es decir, los condenará al juicio eterno si se han resistido a Su derecho de gobernar sobre sus vidas.

Y se ven las bendiciones dichas aquí también. «Mas sean los que te aman como la salida del sol en su fuerza». Al ver el resumen de este pasaje, de esta historia, es interesante que termine con este versículo. «Así perezcan todos tus enemigos, oh Señor! Mas sean los que te aman como la salida del sol en su fuerza».

Esto me dice a mí que solo existen dos categorías de personas en este mundo. Cuando todo sea dicho y hecho, cuando lleguemos al final, encontraremos que están los enemigos de Dios, y están los amigos de Dios; los enemigos de Dios y los amigos de Dios. Estos son dos tipos de personas.

Cuando lleguemos al final, podremos ver que no hay zona neutral. O eres un amigo de Dios, o eres un enemigo de Dios. De alguna forma hemos comprado y creído la mentira –que no es bíblica– en esta generación de evangélicos cristianos, y esta es que podemos profesar ser cristianas, ser miembros de una buena iglesia local, estar activas en el trabajo en la iglesia, y a la vez vivir nuestras vidas para nosotras, resistirnos a los mandamientos de Dios, no perdonar, estar amargadas, estar enojadas, ser inmorales, y aún así sostener que somos buenas cristianas.

Pero cuando Dios al final de los tiempos recoja el trigo y queme la paja, habrá solo dos categorías, los amigos de Dios y los enemigos de Dios. La forma en que estamos viviendo nuestras vidas es un indicador preciso de dónde está nuestro corazón.

Ahora bien, esto no significa que ni ustedes ni yo jamás vamos a pecar. Pecaremos. Pero si eres amiga de Dios, no permanecerás en la condición de pecado. Cuando el Espíritu de Dios te dé convicción de pecado, vas a querer lidiar con esto y arrepentirte y confesarlo. Entonces te levantarás y comenzarás a caminar de nuevo con Dios.

Santiago 4 lo dice de esta manera:

«Oh almas adúlteras!» ¡Esto fue escrito para creyentes! «No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios» (v.4).

Hay una inclinación en los que profesan ser creyentes en nuestros días, de tratar de ser lo más parecidos al mundo posible. No queremos ser diferentes. No queremos sobresalir. Nos queremos acomodar. No queremos estar incómodas con el sistema del mundo. Y no es que esté diciendo que los cristianos tengamos que hacer nuestro mejor esfuerzo para parecer extraños o actuar diferente, pero la esencia de nuestra naturaleza y valores son diametralmente opuestos a los del mundo.

Si tú y yo estamos tratando de ser abrazadas por este mundo, aceptadas, entendidas por este mundo, incorporadas a este mundo, tratando de agradar a este mundo, nos encontraremos siendo enemigas de Dios.

A través de las Escrituras vemos la tensión de que no solo hay dos categorías de personas –los amigos de Dios y los enemigos de Dios— sino que correspondiendo a esto, hay dos posibles resultados de la vida. Los enemigos de Dios las Escrituras nos dicen en términos claros cuál será su consecuencia.

Escuchemos Proverbios 4, versículo 19: «El camino de los impíos es como las tinieblas, no saben en qué tropiezan». Y entonces en Mateo 13 dice: «…en el fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes» (vv. 40-42).

Hoy en día se predica muy poco acerca del día del juicio de Dios, de la condenación eterna en el infierno. No es agradable, y no me gusta predicar sobre esto. Pero una de las cosas en que Dios nos ha dado convicción recientemente, es que debemos estar dispuestos a hablar sobre lo que hablan las Escrituras, y una de las cosas en las que las Escrituras son bien claras, es que los enemigos de Dios terminarán en el juicio eternamente.

Prefiero hablar de esto firmemente ahora, que hablar de todas las cosas bonitas de las que nos gusta hablar, del cielo y la gracia y del amor y todas estas otras verdades hermosas que están en las Escrituras, y tal vez confundir a alguien a pensar que van a estar con Dios cuando la realidad es que como enemigos de Dios, se encaminan hacia un juicio.

Les exhorto a que se postren delante de Dios. Permitan que Él examine sus corazones y sus vidas, y así como el apóstol Pablo les dijo a los corintios: «Examínense a ver si están ustedes en la fe» (2 Cor. 13:5 parafraseado). Permitan que Dios les muestre. ¿Eres tú amiga de Dios, o eres enemiga de Dios?

Déjame decirte que es el Espíritu Santo quien trae ese tipo de convicción al corazón de las personas. Si el Señor te ha estado hablando y te ha mostrado que tú no eres Su amiga, sino que que eres Su enemiga, necesitas arreglar cuentas con Él. No te defiendas porque cuando estés delante de Él, todas aquellas cosas buenas que hayas hecho, todas aquellas cosas religiosas que hiciste, no serán suficientes para hacerte una amiga de Dios.

Si Dios te ha dado convicción de que estás separada de Él y no tienes una relación personal con Él, entonces este es el tiempo para arrepentirte, arrepentirte de ir por tu propio camino y de manejar tu vida, arrepentirte del pecado que te ha separado de Dios; y entonces por la fe, confiar en Jesucristo para que sea tu Salvador, el libertador de tus pecados. Él murió en la cruz para pagar la pena de tu pecado de forma tal que pudieras ser una amiga de Dios.

Si aquí es donde Dios te ha encontrado hoy, entonces quiero invitarte a simplemente orar y expresar esto al Señor. Puedes decir algo como esto: «Oh Dios, sé que he pecado contra ti. Sé que soy tu enemiga, y merezco tu juicio eterno por mi pecado. Ahora mismo, me arrepiento de mis pecados. Quiero dejar mi yo y mis pecados atrás para seguir a Cristo. Confío en Él y solo en Él para salvarme y traerme a una correcta relación con Él».

Annamarie: Si has confiado en Cristo para salvación, quisiéramos invitarte a visitar nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás recursos que te ayudarán a entender mejor el evangelio y lo que significa ser una nueva criatura en Cristo.

También te animo a mantenerte sintonizada a nuesa sección de blogs. En el blog de Mujer Verdadera tenemos publicaciones que te animarán en tu caminar de fe, y te ayudarán a entender tu diseño como mujer guiándote a lo largo de las declaraciones del manifiesto de la mujer verdadera.

Nancy regresa con nosotras para concluir nuestro tiempo juntas,

Nancy: Déjenme leerles una frase más de la historia de Débora. Es la última frase sobre esto. Jueces 5, versículo 31 dice: «Y el país tuvo descanso por cuarenta años». Al mirar la vida de Débora, hemos visto que ella hizo una inversión. Ella era una mujer de coraje, una mujer de fe, una mujer que conocía a Dios, una mujer que caminaba con Dios, una mujer que fue grandemente usada para influenciar a otros en su caminar con Dios.

Pero veo que ella hizo una inversión, no solo en su vida, sino para el beneficio de la próxima generación; porque luego que ella vivió, la tierra descansó. La tierra que había estado oprimida por veinte años, ahora descansaba para el disfrute de una nueva generación. Su vida dejó una marca que trajo beneficios espirituales, culturales y sociales para toda una nueva generación.

Al pensar en tu vida y tu caminar con Dios, y muchas de nosotras estamos consumidas por lo inmediato, lo de aquí y ahora. ¿Cómo sobrevivimos? ¿Cómo criamos a nuestra familia? ¿Cómo cubrimos todas las necesidades y situaciones que nos tocan? Y no está mal pensar en estas cosas, pero puedo retarte a que mires más allá de su tiempo de vida y a tomar en cuenta y calcular y reconocer, ¿qué marcas dejaremos para cuando hayamos partido?

Entonces al tomar decisiones hoy, al yo tomar una decisión hoy, al decidir someter nuestras vidas y decir, «no» a nuestra carne y decir, «sí» a Dios, por la gracia de Dios, nuestra oración es que la tierra tenga paz después de que nosotras hayamos partido.

Annamarie: Las decisiones que tomes hoy tienen valor. Y las tareas cotidianas que realizas, no son en vano si tu vida está sometida al Dios de toda gracia. Esta enseñanza es parte de la serie que se titula, «Cuando los hombres no lideran: Un vistazo a la vida de Débora».

Si has sido bendecida con esta enseñanza y conoces a alguien que esté desanimada o abrumada por los quehaceres diarios, ¿le compartirías este programa? Puedes compartir tanto el audio como la transcripción fácilmente a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro estudio sobre Débora, hemos escuchado acerca de la importancia de unirnos a la batalla cuando Dios nos llama. Todas luchamos con esto, incluyendo a Nancy. Mañana escucharemos acerca de una etapa de la vida en la que ella tuvo que enfrentar una pregunta difícil: ¿Se uniría a la batalla aún cuando no sintiera hacerlo? Escucha acerca de esto, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Charles H. Spurgeon. Chequebook of the Bank of Faith. (6/21).

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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