Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Annamarie Sauter: Con nosotras Bob Bakke.

Bob Bakke: La gracia no es solo favor inmerecido. No es solo darle un regalo a alguien que no lo merece, como nosotros, por ejemplo. De hecho, la gracia es belleza divina, justicia, perdón, gloria, bondad, aún parentesco, dado a aquellos que son culpables de verdadera maldad.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es 2 Reyes capítulos 18 y 19.

Antes de dar inicio al programa de hoy, escucha lo que una mujer que ha sido bendecida por medio de las lecturas bíblicas diarias, compartió con nosotros:

Mujer: Ha sido una experiencia muy bella. Mi hija y su esposo me regalaron en Navidad la Biblia Mujer Verdadera, entonces estoy llevando el reto con esa Biblia, que además de bella pues me gustan mucho los comentarios que tiene.

En otras ocasiones ya he leído la Biblia completa en un año, pero esta vez es muy bonito saber que estamos acompañadas, cómo vamos siguiendo lo que nos compartes cada día, y para mí ha sido muy bello porque es curioso cómo se han empatado circunstancias de la vida con lo que estoy leyendo o lo que estamos leyendo en este momento.

Recientemente me visitó mi hermana, que vive en Chile, tenía ocho años que no la veía, y me estaba platicando de su profesión. Ella trabaja en un colegio para niños especiales en Chile, y bueno, sabemos que la situación está difícil; pero me comentaba la situación con un pequeñito que primero fue abandonado por la mamá, luego lo pelea, se lo quita a los abuelos, pero vive una situación de abuso.

Las dos lloramos con esa historia pero en esos días nos había tocado leer de cuando se hace el templo y la presencia del Señor lo llena… Fue muy impactante porque cuando mi hermana me contaba yo decía, «esto es muy fuerte, es más allá de lo que uno se puede imaginar». Pero al estar leyendo la Palabra, cómo la gloria de Dios que es tremenda, tremenda –me acuerdo y me vuelvo a emocionar– yo recibí mucho consuelo.

Realmente, el Señor me hizo sentir que Su gloria, Su poder, es más tremendo que cualquier desgracia, cualquier tragedia que pueda vivir un ser humano. Y me trajo mucha fe y mucha esperanza, porque así como el Señor despertó el corazón de los que iban a crear las cosas para el templo –cosas materiales– por supuesto que es para darle gloria a Dios, pero dice que los expertos en sabiduría, que hicieron tantas cosas de obra primorosa –dice la Palabra– para edificar ese templo.

Entonces yo pensaba, «Señor, dale sabiduría a mi hermana, todos los que están trabajando alrededor de este niño para que Tú edifiques ese templo. Permite que él te conozca, que te conozcan los abuelos. Pero realmente llenó mi vida de mucha esperanza porque aunque ya lo sabía, es maravilloso saber cómo en esos momentos Él nos revela –y fue muy glorioso– que Él está por encima de esas desgracias, y que puede haber esperanza para nosotros.

Ha sido un recorrido muy bello y es muy lindo que podamos compartir cómo la Palabra nos va impactando en el día a día. Muchas gracias.

Annamarie: Anímate tú también y leamos la Biblia juntas este año. Un legado que quisiéramos dejarle a cada oyente y a la próxima generación aquí en Aviva Nuestros Corazones, es el hábito de tener un encuentro diario con Jesús a través de Su Palabra. Para esto hemos desarrollado Mujer Verdadera 365. Si no te has unido asegúrate de hacerlo hoy. Y si ya te uniste, perseveremos juntas. Encuentra el PDF con el plan de lectura en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, ¡esta semana de programas ha sido increíble! Nancy nos ha ayudado a profundizar en un tema del que se habla a menudo pero que no necesariamente entendemos completamente: la gracia de Dios.

Ayer escuchamos de algunas mujeres en necesidad de gracia, que compartieron sobre situaciones retadoras y difíciles en sus vidas. Hoy, escucharemos una reunión de oración de un grupo de personas que anhelan ver un avivamiento del pueblo de Dios.

Escucharás a Byron Paulus, Tex Tippet, Jerry Kirk, Walter Price, Tim Grissom, Tim St. Clair, y de Nancy. Para empezar, Bob Bakke nos habla acerca de la gracia leyendo Hebreos 4:16.

Bob: «Acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna».

Vemos que el trono es llamado «trono de gracia», y por lo tanto lo que recibimos de ese trono es gracia. Podemos ir a ese trono esta mañana en oración con cientos de otros a través del país, con nuestros brazos abiertos de par en par con confianza, expectación y con gozo porque nosotros, o la gran mayoría de nosotros, nos hemos arrepentido.

Hemos sido honestos, hemos tomado en cuenta nuestro pecado, y hemos venido delante de Dios, y lo podemos hacer con expectación y gozo.

La gracia es el trono en el cual Dios reina. La gracia es lo que a Dios más le agrada repartir.

La palabra gracia también era usada para describir la relación entre un señor y su siervo. Un esclavo no tenía derecho a esperar bondad. Así que cuando había bondad, era gracia.

Es interesante que Pablo, en su libro a los Romanos, el libro donde más expone sobre la gracia, se introduce a sí mismo en el capítulo uno, versículo uno, como un siervo de Jesucristo.

Ahora, cuando los hebreos entran en esto, traen consigo un sentido de que el más fuerte viene al rescate del más débil; tenemos a Booz y a Rut. Cuando Jesús utiliza este término, lo hace para describir cómo Dios viene al rescate del indefenso, o de aquellos que son deudores y que están sin esperanza. El mayor viniendo a bendecir al débil.

Juan nos dice que Jesús estaba lleno de esta gracia, y también de verdad. En Hechos, la gracia describe el poder del Espíritu Santo fluyendo de Dios al hombre.

Esa es nuestra gran necesidad, nuestra necesidad del Espíritu Santo y de Su bondad para con nosotros y Su fortaleza. El escrito en el hebreo, entonces, llama al Espíritu el «Espíritu de gracia». Pero es en las epístolas que la relación entre la gracia y nuestra salvación se profundiza.

Es aquí que nos encontramos con los temas del perdón, la reconciliación, la libertad, la expiación, la propiciación, la justicia, la vida eterna, y aún la adopción.

Vayamos por un momento al capítulo 5 de Romanos, donde Pablo compara la transgresión del primer Adán con el regalo o don del segundo, con ese regalo de gracia. Pablo escribe, «tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado» (v. 12).

Pero el regalo no es como la transgresión del pecado. «Porque si muchos murieron por la ofensa de un hombre, cuánto más la gracia y el don de Dios que vino por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundó para todos» (Ver versículo 19).

De nuevo, el don no es el resultado del pecado de un hombre. El juicio vino después de un pecado y trajo consigo condenación, pero el regalo vino después de muchas transgresiones y trajo consigo justificación, como si nunca hubiéramos pecado.

«Porque si, por los pecados de un hombre, la muerte reinó sobre ese hombre, cuánto más aquellos que reciben la abundante provisión de gracia de Dios y del don de justicia, reinará la vida a través de la vida de ese hombre: es decir, Jesucristo».

Reinar en vida –vida en abundancia. La gracia no es solo favor inmerecido. No es solo darle un regalo a alguien que no lo merece, a nosotros, por ejemplo. De hecho, la gracia es belleza divina, justicia, perdón, gloria, bondad, aún parentesco, dado a aquellos que son culpables de verdadero mal.

Así que cierro con este pensamiento: Mark Twain no era creyente, pero él dijo esto, y yo creo que esto está en el corazón de la gracia que hemos recibido: «el perdón es la fragancia que deja la violeta en el talón que la ha aplastado».

Déjame decirlo una vez más: «el perdón es la fragancia que deja la violeta en el talón que la ha aplastado».

Así que la gracia, la vemos en el padre del pródigo que sale corriendo desde el frente de su casa para abrazar a su hijo que lo odiaba. Gracia es el Cordero de Dios, traspasado, golpeado, coronado con espinas, despreciado, rechazado, que respiró con dificultad, que gritó a los cielos, «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

Molido por nuestras transgresiones, Dios llena la tierra con Su amor fragante y responde con gracia del Espíritu Santo.

Oración 1: Gracias por Tu gracia. Padre, estamos tan agradecidos esta mañana por aquella vez cuando Tú tocaste nuestras vidas y nos atrajiste a nuestro Salvador y revelaste Tu sublime gracia.

Te damos gracias, Señor, todos los que participamos de este llamado. Te damos gracias por lo que has hecho, por lo que hiciste en Tu vida y en esa cruz, y luego lo que hiciste al hacernos parte de Tu familia por medio de nuestro Señor Jesucristo. ¡Alabado seas Señor! Toda alabanza sea a Ti, Señor Jesús.

Oración 2: Padre, yo Te alabo también, Tú eres fuerte en medio de mi debilidad, en medio de la fortaleza que yo no tengo, no tengo ninguna fortaleza dentro de mí. No tenemos la capacidad dentro de nosotros —ni en lo personal ni corporativamente— de obtener eso que Tú libremente nos das, pero de hecho, eso que Tú libremente das viene en respuesta a nuestro gran pecado y a nuestra gran necesidad.

Tú das. Nosotros no lo merecemos. Tú das, y nosotros moriríamos sin lo que nos das. Tú eres nuestra vida. Tú eres nuestra luz. Tú eres nuestro gozo. Tú eres la razón por la que nos levantamos esta mañana. Tú eres la razón de la esperanza que está en nosotros.

Tú eres la razón de la esperanza que tenemos al ver cómo se va desarrollando la historia. No estamos desanimados. Nos regocijamos en Ti, oh Dios. Te bendecimos a Ti, Señor, en el nombre de Jesús. Amén.

Oración 3: Padre, al pensar en Tu maravillosa gracia específica para nosotros en Jesucristo, como Bob maravillosamente ilustraba más temprano, yo Te alabo y Te doy gracias, Padre.

También pienso en Tu gracia común que es para todos los hombres –que el sol sale para los malos y los buenos, que la lluvia cae sobre los justos e injustos. Dios, en medio de esa gracia común, te pido que atraigas esas personas a Ti; que vengan al conocimiento de Jesucristo, quien está lleno de gracia; y que puedan ser parte de Tu preciosa familia eterna.

Te alabamos y te damos gracias por atraer a las personas a Ti hoy. Amén.

Oración 4: Señor, pienso en todo mi pecado. Tú gracia es más grande que todo mi pecado y hacia dónde me dirigía. Como compartía con alguien ayer, no creo que estuviera viviendo hoy. Hubiera estado muerto en drogas o me hubiera suicidado por la inclinación abrumadora de mi propia alma.

Señor, ni siquiera podía buscarte; y Tú con Tu gracia me alcanzaste y cambiaste mis deseos y cambiaste mi corazón. Dios, Tú cambiaste mi motivación, mi razón de vivir.

Tú viste la oscuridad, Tú viste el camino por el que iba, y viste mi destino. Al mismo tiempo Tú, en toda Tu gracia dijiste, «Yo quiero a ese hombre como mi hijo».

Señor, Te alabo esta mañana por el privilegio de encontrar Tu gracia y la fuerza transformadora de Tu gracia que fue más grande que todo lo que yo era.

Oración 5: Señor Jesús, yo pienso en abril 25 de 1971; consumido con el mundo y todo lo que este me ofrecía, yendo en mi propio camino en rebelión, en desobediencia. Te agradezco por Tu gracia que te llevó a perseguirme, que me atrajo a Ti para convertirme en tu hijo y transformar mi vida, y realmente darme un propósito en la vida.

Te alabo por Tu gracia que me salvó.

Oración 6: Señor, lo que anhelamos es que otros conozcan esta gracia. Te pedimos, oh Dios, que llenes tu iglesia con Tu gracia, que le reveles a tu pueblo cuánto los amas, y que estés listo para derramar Tu gracia sobre nosotros.

Señor, de alguna manera, te imploramos esta mañana que toques en gran manera nuestros corazones, y los corazones de cada persona que se une a nosotros a través esta reunión de oración y en cada iglesia.

Señor Dios Todopoderoso, te pedimos que nos traslades a todos de la seriedad de nuestros pecados hacia la magnitud, la belleza, la maravilla de Tu gracia para con nosotros y para nuestras familias, para nuestros hijos y nuestros nietos. ¡Qué así sea, Señor!

Oración 7: Padre, al expresar nuestra gratitud por Tu gracia salvadora, Señor, quiero decir que estoy agradecido porque desde aquel momento Tú nos has dado gracia para purificar nuestras vidas, para apartarnos para Ti, y gracia para poder servirte.

Como dijo Pablo: «Gracias por colocarme en el ministerio». Yo deseo ahora que aquellos que se están uniendo con nosotros, todos podamos enfocarnos en el poder santificador de Tu gracia que nos separa del pecado –«y donde abundó el pecado esa gracia abundó más».

Enfoquémonos ahora en alabar a Dios por Su poder santificador, Su poder limpiador y, luego dándonos el privilegio de servirle.

Oración 8: Señor, si nos dejas solos, todos somos prisioneros. Estamos esclavizados al pecado. No tenemos capacidad para decir NO al pecado. Apartados de Tu gracia, el pecado está tan poderosamente arraigado en nosotros, sobre nosotros…

Gracias que hay poder libertador en la gracia que nos has dado por medio de Jesucristo; hay poder libertador en esa gracia. Hay libertad de la esclavitud al pecado. Que mensaje tan grandioso para nosotros, no solo para vivirlo, sino para compartirlo con otros. Pienso en aquellos a nuestro alrededor en la iglesia hoy, que están viviendo, aún dentro de la iglesia, como prisioneros –del pecado sexual, del egoísmo, del orgullo, del materialismo, de todo tipo de corrupción que es parte de nuestra vieja manera de vivir– sin darse cuenta de que no tienen que estar esclavizados al pecado.

Señor, te pido que nos des un asombro fresco de cómo Tu gracia nos liberta del pecado y nos permite decir no a la injusticia, que eso pueda ser lo que modelemos.

Oración 9: Señor, en un día donde se nos anima a fortalecernos y levantarnos sin ayuda de nadie, a fortalecer nuestros hombros, a convertirnos en hombres fuertes, Señor, Tú nos recuerdas que debemos ser fuertes en la gracia que es en Cristo Jesús.

No somos suficientes en nosotros mismos, ni debemos pensar que somos algo en nosotros mismos. Padre, qué maravilloso es el conocimiento de que la humildad abre la puerta para que la gracia se haga una realidad viva en mí… Dios, me humillo.

Clamo a Ti, Dios, que Tu gracia sea conocida en mi debilidad, que Tú recibas la gloria por medio de esa gracia en nuestras vidas.

Oración 10: Señor, yo pienso que estas han de ser las más hermosas y dulces palabras que Tú puedes escuchar de los corazones de Tus hijos, cuando te decimos, «Te necesitamos, Señor, no podemos vivir sin Ti».

Te pido que derrames este clamor en toda tu iglesia, expresándote nuestra necesidad y nuestra debilidad y nuestra insuficiencia y aún nuestro fracaso; que todas esas cosas de las que hemos estado hablando en semanas pasadas, que no las veamos como algo negativo, sino como el camino y la entrada a una experiencia más real de tu gracia.

Señor, perdónanos por esforzarnos tanto por mejorar nuestra imagen, por mejorar nuestra reputación para vernos mejor, para dejar una buena impresión para contigo y para con los demás, cuando la única cosa que nos califica para recibir Tu gracia es nuestra debilidad, nuestra necesidad y nuestro fracaso.

Señor, clamamos a Ti, y decimos, «soy yo, oh Señor, aquí de pie en necesidad de oración. Te necesito cada hora, Señor, te necesito». Gracias porque vienes corriendo –como una ambulancia que corre a la escena de necesidad, así vienes corriendo para derramar Tu gracia cuando clamamos a Ti y decimos, «Señor, Te necesitamos».

Oración 11: Padre, a medida que venimos al trono de gracia, te pido que nos ayudes a acordarnos que lo primero que recibimos de parte de Ti es misericordia; que no viertes Tu ira sobre nosotros. No nos tratas con condenación como justamente merecemos.

No hay condenación para los que están en Cristo Jesús. ¡Cómo te alabamos por eso, cómo derramas Tu gracia sobre nosotros! Padre, pienso en tantos en mi iglesia y tantos en las iglesias alrededor de esta nación y alrededor del mundo que están buscando vivir esta vida, a la que Tú nos has llamado, en sus propias fuerzas.

Dios, solo te pido que ellos verdaderamente comprendan lo que quiere decir venir a Tu trono de gracia, a recibir misericordia, a encontrar gracia para su tiempo de necesidad. Señor, te pido que la libertad que viene al estar bajo Tu gracia sea muy rica para Tu pueblo.

Oración 12: Pablo nos dijo que «por la gracia de Dios soy lo que soy». Él dijo: «Su gracia que fue otorgada sobre mí no fue (otorgada) en vano; porque yo trabajé más abundantemente que ellos».

Luego Pablo dice, «sin embargo no fui yo; fue la gracia de Dios en mí». Así que reconocemos nuestra absoluta necesidad de Su gracia, momento a momento.

Quiero que pasemos un tiempo ahora clamando a Dios por la gracia que Él provee en tiempos de sufrimiento. Hay una sección del libro de esta serie, en el queNancy cita a Warren Wiersbe; pienso que es una declaración muy poderosa.

Él dice: «Cuando estás en el horno, Tu Padre mantiene Su ojo en el reloj y Su mano en el termostato». Dios nos da de Su gracia en medio del sufrimiento, no solo para nuestra propia necesidad y para ayudarnos mientras estamos en el horno, sino también para poder ser fuente de consolación y consuelo y ánimo a otros cuando ellos estén pasando por el mismo sufrimiento.

En términos simples, la gracia de Dios nos dice que Tú eres nuestra ayuda en medio del problema; y sabemos, Dios, que Tú traes a nuestras vidas un poder sobrenatural que nos sostiene.

Es esa paz que sobrepasa todo entendimiento. A veces es difícil de explicar, pero como dijo Pedro en ese versículo increíble en el capítulo cinco: «Y después que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá» (ver 1 Pedro 5:10).

Señor, aquellos que están en medio del fuego, que se puedan dar cuenta, que aprendan a confiar en Tu corazón cuando no puedan ver Tu mano —como dijo Spurgeon— y que recuerdes que tienes un propósito perfecto de conformarnos a la imagen de Tu Hijo, Jesús. Amén.

Oración 13: Hay algunos de los que nos escuchan que no pueden ver la mano del Señor. No pueden ver la mano del Padre; pero, Señor, te rogamos por fe. Te pedimos por el regalo de la fe para que ellos puedan, en el centro de su ser, descansar en Cristo en medio del horno en que se encuentran; que puedan descansar en Tu bondad para con ellos y Tu amor para ellos, y también que Tú los puedas usar en medio de sus crisis, en medio de esta presión, para la gloria de Tu nombre.

Mi mente corre hacia Imam Santoso, de Indonesia, quien ha sufrido grandemente, y sin embargo en su rostro está la radiante gloria de Jesucristo –un gozo que no se puede explicar, ni él puede explicar, pero es un regalo para él de parte de Dios en medio de las amenazas de muerte y de peligro.

Pienso en Barnabas Mam, en Camboya, quien perdió la mayoría de su familia debido a la violencia, y en Khmer Rouge; sin embargo ambos se colocan firmes sobre la gracia de Dios, una gracia que realmente sobrepasa el entendimiento. Padre, hay muchos a través del mundo que enfrentan grandes pruebas.

Te pedimos por aquellos que se unen a nosotros hoy, y que están enfrentando grandes pruebas. Tú dices que hay una gran nube de testigos –muchos que han ido antes que ellos, que han superado la prueba, que han corrido la carrera, que han terminado bien –y la gracia de Dios los ha sostenido a través de todo esto, trayendo gloria a Cristo. Pedimos eso hoy, oh Dios. Amén.

Annamarie: Has estado escuchando a Bob Bakke, orando junto a Nancy DeMoss Wolgemuth y otros amigos. Este programa concluye la semana cinco de la serie, «En busca de Dios».

Si te perdiste alguna de las semanas anteriores, o si las quieres descargar, leer o compartir, encuéntralas en AvivaNuestrosCorazones.com. Allí tenemos disponibles para ti cada uno de estos programas.

Como hijas de Dios debemos reflejar el carácter de nuestro Padre. ¿Qué imagen de Dios están viendo los que nos rodean? El lunes abordaremos esta pregunta al continuar con el siguiente tema en nuestro estudio «En busca de Dios», acompáñanos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

En busca de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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