Aviva Nuestros Corazones Podcast

La verdad que nos hace libres, día 3

Recursos del Episodio

Videos de la conferencia True Woman '18

Video del testimonio de Paulina Torres 

Annamarie: Nos rodean tantas mentiras, pero si conocemos el carácter de Dios y el propósito que tiene para nuestras vidas, podemos confiar en que Él sabe lo que es mejor para nosotras.

Betsy de Gómez: Yo creo que todo descansa en el problema de que nosotras no conocemos el carácter de Dios. Hemos recibido una visión muy empañada de quién es Dios, cuál es mi propósito en la vida, cuál es la fuente de mi felicidad. Entonces como no tengo eso claro creo que Dios me está privando de algo, que a Dios se le ha olvidado, que he caído en una categoría, en un folder donde Él no hace click y no lo ve.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos programas escuchaste de Laura González de Chávez y Patricia de Saladín. Ellas nos hablaron acerca de las mentiras que las mujeres creemos y la verdad que nos hace libres. Hoy escucharás un panel donde Betsy de Gómez, Patricia de Saladín, Laura González de Chávez y Elba de Reyes, hablarán sobre algunas mentiras específicas que, por nuestra cultura y costumbres, las mujeres hispanas somos propensas a creer.

Betsy da inicio al panel con una oración.

Betsy: Señor, te pedimos que esa Verdad, Tu Palabra Señor, habite abundantemente en nuestros corazones, y que nos transforme; que Tú Señor transformes, renueves nuestro entendimiento con Tu Verdad. Nosotras no queremos dar por sentada la exposición de Tu Palabra, sino que queremos que Tú nos hables a cada una de manera personal, y que todas podamos hoy decir aquí: «Me rindo a Ti, me rindo a Tu voluntad, hágase en mi vida conforme a Tu voluntad, y que podamos decir juntas, sí Señor. Amén.

Bueno, ahora vamos a iniciar un panel para poder llevar a la vida práctica las cosas que hemos escuchado en esta mañana. Para esto quiero invitar a Laura a Elba y a Patricia a que pasen por aquí.

Vamos a ver cómo estas cosas que ellas compartieron en la mañana, las podemos poner en carne y hueso, en la vida diaria, en la vida real.

Bienvenidas. En este panel vamos a estar compartiendo acerca de cuáles son esas mentiras que nosotras como mujeres hispanas somos más propensas a creer. Obviamente a nosotras las mujeres hispanas, eso no nos hace más vulnerables que al resto de la humanidad, todas somos pecadoras y todas estamos expuestas a las mismas mentiras.

Sin embargo, la realidad es que nuestro contexto, nuestra cultura, nuestra personalidad, lo que nos define como mujeres hispanas, a veces nos hace más vulnerables a unas mentiras a diferencia de otras mujeres. Así que yo quiero preguntarles a ustedes, ¿cuáles ustedes creen que son las mentiras más comunes que nosotras las hispanas creemos? Y quiero dirigir la pregunta específicamente a Elba. Elba tiene como el pulso del ministerio porque ella es la que recibe la correspondencia y la que responde todos los correos que recibimos.

Así que, de acuerdo a tu experiencia y a lo que has podido aconsejar y responder, ¿cuáles son esas mentiras más comunes?

Elba de Reyes: Yo creo que el deseo del control. El control de mis circunstancias, el control de mi marido, de mis hijos…

Betsy: Vamos a ser sinceros ahora. ¿Quién aquí tiene alguna lucha, aunque sea pequeñita, con el control?

Ok, continuamos el panel.

Elba: Es algo común a todas nosotras y yo creo que en el caso de las latinas, más. Porque nuestros hijos se quedan hasta muy tarde. Aquí en Estados Unidos los hijos a los 18 años normalmente se van y hay una cierta desconexión emocional. Pero en las madres latinas, los hijos quedan hasta más tarde, hasta que se casan. Se quedan en el hogar. Entonces hay una madre controladora por más tiempo; y con el esposo, se suele tener al esposo como un cuarto hijo, o como un quinto hijo. Esa es la realidad.

Betsy: Me gusta la sinceridad que se siente aquí. Se respira mucha sinceridad.

Elba: Tenemos que tener mucho cuidado con eso, amadas, porque somos esposas, no madres de nuestros esposos y esa lucha se percibe mucho.

Betsy: Los roles de madre y esposa no representan a todas las mujeres. Y las mujeres solteras, por ejemplo, ¿cuáles serían las mentiras más comunes que una mujer hispana soltera madura está propensa a creer.

Laura: He escuchado a jóvenes que entran en años, los treinta, o casi treinta, y quizás no tienen esa pareja y piensan que se quedaron a vestir santos, como dicen los católicos. Entonces les entra el temor de que quizás no van a casarse, o se apresuran y buscan donde no tienen que buscar; empiezan relaciones que no deben tener y se engañan a ellas mismas porque al final se engañan al pensar que esa es la persona que Dios tiene para ellas cuando todo les dice, no, no, no. Pero ella se engaña y dice, «si no aprovecho esta persona, quizás dejo pasar la oportunidad».

Entonces yo diría que…

Elba: O que él se va a convertir después…

Laura: Ajá, porque si no se ha casado a cierta edad, ya no se va a casar

Patricia: Y todo por la edad. Eso es agravado por el asunto de la maternidad. Tú quieres tener un hijo, entonces te das cuenta de que se te están yendo los años en que realmente puedes tenerlo.

Laura: Yo recuerdo una vez que me tocó hablar en la iglesia sobre el don de la soltería y que es un regalo, y nadie lo quería ver así. «No, eso no es un regalo, yo ese regalo no lo quiero». Pero es un don, dice la Palabra que es un don, es un regalo. Tanto el matrimonio como la soltería. Pero entonces la casada quisiera estar soltera para hacer las cosas que la soltera hace. Es que somos insatisfechas.

Patricia: Eso yo creo, que esa mentira es más profunda, porque es creer que en el matrimonio está la felicidad y la realización, y en el tener hijos. Y nosotros sabemos –claro lo que pasa es que eso toma el paso de los años y la madurez conociendo lo que el Señor realmente quiere– que tener hijos no es solamente dar a luz un hijo. Hay muchas mujeres que dan a luz un hijo y lo abandonan y sin embargo hay muchas otras que no han podido dar a luz biológicamente y son madres. Pero esa mentira, eso tiene que estar aclarado desde antes, igual que como decía Laura, hay mujeres que creen que su felicidad va a estar en casarse, y no saben que si se casan mal va a ser una cárcel que no tiene salida porque entonces ya eso sí es para toda la vida.

Las casadas quisieran tener otro esposo o no estar casadas si tienen un mal matrimonio, quisieran buscar la forma de liberarse de eso; y la que está soltera quiere –porque todo está en descansar en Dios y saber que Dios tiene diferentes planes y diferentes roles y diferentes situaciones para cada una de nosotras.

Betsy: Y así como tú decías, yo creo que todo descansa en el problema de que nosotras no conocemos el carácter de Dios. Hemos recibido una visión muy empañada de quíen es Dios, cuál es mi propósito en la vida, cuál es la fuente de mi felicidad. Entonces como no tengo eso claro, creo que Dios me está privando de algo, que se la ha olvidado, que he caído en una categoría, en un folder en donde Él no hace click y no lo ve, y ahí nos entra el miedo. Yo recuerdo que en una ocasión, una amiga soltera a quien amo mucho, me decía: «Es que tú no entiendes porque tú tienes a Moisés», y yo le decía –ese momento a mí nunca se me olvidó– la miré a los ojos y le dije: «Oye, ¿tú en realidad crees que yo soy feliz porque estoy casada con Moisés?

Moisés es un hombre maravilloso –Moisés dijo amén (risas). A las hermanas que están en la transmisión en vivo Moisés dijo amén– y yo la miré y le dije: «Yo soy feliz porque estoy en Cristo y entonces lo disfruto a él. Independientemente de eso, el carácter de Dios… ¿Cómo ustedes creen que el machismo ha empañado esa visión que tenemos las mujeres hispanas del carácter de Dios?, porque honestamente, en nuestros países, esa figura de hombre machista, tirano, caudillista que tenemos generación tras generación, de alguna manera nos nubla la realidad de quién es Dios.

Elba: ¿Tú quieres que yo empiece?

Betsy: Claro, te estoy mirando porque yo sé que Elba tiene…

Elba: Bueno, Dios quiere que el hombre lo represente, ese es Su diseño, y Dios es un Padre, Dios es proveedor, Dios es cuidador, pero el pecado ha hecho que el hombre distorsione todo eso, y como parte de eso es que ese pecado ha hecho que el hombre se muestre todo lo opuesto; y viene esa imagen de hombre macho que desprotege la mujer, que no la cuida, que no le provee, que la avasalla muchas veces, que la abusa y entonces eso la mujer lo percibe como agresividad porque lo es realmente.

Esa es la manera como el hombre no muestra la imagen de Dios que en la creación era el propósito de Dios, pero Dios está en el proceso de redimir todas las cosas y eso es lo que el evangelio hace.

Betsy: Amén. Me encanta en 1 Pedro cuando dice que «esas santas mujeres se adornaban con un espíritu tierno y sereno porque ellas ponían su esperanza en Dios». Entonces cuando nosotras ponemos nuestra esperanza en esa imagen de ese hombre, o del esposo, nosotras no es que no nos adornamos sino que realmente somos infelices porque ponemos nuestra esperanza en el lugar incorrecto.

Elba: Y déjame decirte algo, Betsy, ningún hombre, por más bueno, piadoso que sea nos va a dar la felicidad completa.

Laura: Ni Moisés…(risas)

Elba: Solo Cristo satisface, y eso es lo que dice el Salmo 16 y es lo que yo muchas veces les digo a las solteras cuando escriben con ese anhelo por un esposo. Solo es en Su presencia que hay plenitud de gozo, y cuando una mujer tiene un marido de este tipo, es como dice 1 Pedro 3, ella con su conducta piadosa, santa, respetuosa, ella le muestra a Cristo a ese hombre y Dios muchas veces se complace en darle el corazón de ese hombre a ella.

Betsy: Así es. Y esa cultura machista, abusiva, tirana, no solamente ha empañado la imagen de Dios para muchas mujeres, sino también de nuestro rol como mujeres. A veces no tenemos una idea clara porque se nos cruzan las líneas entre lo que es feminismo y feminidad bíblica. ¿Cómo podrían diferenciar ustedes esos dos conceptos, feminismo y feminidad bíblica, en tiempos en que el feminismo pareciera algo que la gente aplaude y admira?

Patricia: Lo que pasa, como Elba hablaba, ese tipo de hombre o de esposo, genera dos extremos: uno es volcarme al feminismo y decir, «a mí no me va a gobernar nadie...»

Betsy: Una casada y una soltera también.

Patricia: Exacto. «Yo no quiero un hombre en mi vida porque si eso es un hombre, no quiero eso. No quiero que nadie me gobierne, yo voy a ser mi propia autoridad, yo soy mejor que los hombres, soy más inteligente, yo resuelvo, soy independiente económicamente y no tengo que sujetarme a nadie. Yo soy profesional y por eso tenemos que prepararnos muy duro, pero para no aguantarle nada a nadie». Y es una visión incorrecta; pero también se da mucho en nuestros países la mujer que es muy maltratada y muy abusada pero se vuelve una alfombrita, un limpia pies, como decimos... y eso tampoco es la feminidad bíblica.

Betsy: Eso es muy importante que tú lo digas porque a veces las mujeres pensamos que feminidad bíblica es símbolo de…

Patricia: ...aguantar el maltrato y el abuso y eso no es feminidad bíblica porque nosotras las mujeres llevamos la imagen de Dios, fuimos hechas a imagen de Dios, tenemos un valor y una dignidad que nada ni nadie nos puede quitar. No es la voluntad de Dios que ningún ser humano nos maltrate al punto, ni del peligro ni de la dignidad como persona, entonces en ese sentido, conocer mi valía como mujer hecha a la imagen de Dios, y conocer la protección de Dios sobre mí como mujer soltera o como mujer casada, y mi diseño de que yo fui creada como ayuda idónea –y parte de ser ayuda es no tapar estas cosas, es llevar estas cosas hasta donde tienen que llevarse, todo dentro de un marco de lo que es espiritualmente correcto y del consejo, y de las autoridades correctas, pero ninguno de los dos extremos. Ni rebelarme contra la autoridad masculina. Yo soy hecha a imagen de Dios y saber eso tiene que darnos un gran sentido de valor y dignidad como mujeres. Iguales, ambos, hombres y mujeres iguales en valor y dignidad, eso es clave.

Betsy: Así es.

Laura: Yo quiero señalar que si bien todo esto es así y es cierto, a veces necesitamos la ayuda objetiva de otra persona afuera para que nos ayude a discernir si estoy siendo abusada. Porque también yo me doy cuenta que pasa mucho, creo que entre las hispanas pasa, en todos, por nuestro corazón que nosotras no queremos sufrir. Entonces quizás tenemos un esposo difícil. Señores, un esposo difícil no es un esposo abusador, es un esposo difícil. Entonces necesitamos sabiduría, quizás con nuestros pastores, con una hermana mayor, que nos ayude a encontrar cómo Dios quiere que yo responda a ese esposo.

Pero ahora, yo he oído mujeres que por cualquier cosa ya son víctimas y esa mentalidad de víctima está myu entre nosotras también.

Betsy: Sí, porque lo que pasa es que para la mujer, en esta cultura, necesitamos saber discernir. En esta cultura la mujer quiere ponerse por encima del hombre y qué hace, sobredimensiona la palabra abuso. Tenemos que llamarle a las cosas como son. No soy un tapete donde la gente me pisa, pero yo tengo que saber qué es abuso.

Abuso es que yo no pueda hacer lo que yo quiera porque «es mi felicidad y porque...», eso no es abuso. Abuso es maltrato físico, maltrato verbal, emocional, eso es abuso. Un hombre difícil…

Laura: Y quién no tiene un esposo difícil –Moisés es el único (risas). Siempre hay situaciones en los matrimonios.

Elba: Todo matrimonio conlleva roces, todo matrimonio conlleva épocas difíciles.

Laura: Si alguien piensa que el matrimonio, mi esposo va a hacer y a pensar exáctamente lo que yo pienso y que mi ayuda es que él haga lo que yo le digo…

Patricia: Pero también cuando uno conoce, como tú decías, a Dios y que Dios es soberano, nosotras entendemos que estas situaciones que son difíciles muchas veces en los matrimonios y con los esposos, son los medios que Dios usa para trabajar con nosotras. El esposo que tenemos es hecho a la medida para nosotras. Dios no se equivocó, Dios no miró para otro lado. Ese era el que yo necesitaba porque Dios me conoce y sabe lo que yo necesito y entonces me lo manda en la persona de ese hombre. Y así mismo nos manda los hijos que necesitamos para mantenernos alineadas y obrar en nosotras la imagen de Cristo.

Betsy: Sí, y de vuelta a las mentiras, la razón por la que hablamos estas cosas es porque no es un secreto para nadie que nuestros países están inundados de una falsa teología acerca del fin del hombre y lo que el hombre debe alcanzar. Muchas de nosotras sabemos que la televisión, las actividades, están inundadas del evangelio de la prosperidad, donde se te dice, «tú estás llamada para prosperar, para que todo salga bien, y las enfermedades y el sufrimiento son maldiciones que tú tienes que reprender.

Pero cuando nosotros vamos a la Palabra de Dios, vemos a un Salvador sufrido…

Elba: Un varón de dolores.

Laura:Y que el sufrimiento nos perfecciona.

Betsy: Y cuando vemos la Palabra de Dios, vemos cómo Dios usa el sufrimiento para santificarnos. Entonces esa es otra de las mentiras que tenemos que quitar de nuestra mente porque entendemos que la sumisión, como ustedes hablaban, es ahora una etiqueta reformada que hay que ponerse, pero no nos damos cuenta de que el ejemplo de sumisión por excelencia es el Salvador, nuestro Salvador, Cristo.

Al final de cuentas todo lo que Dios le pide a la mujer proviene y fluye de lo que debe ser el carácter de un cristiano. A veces creemos, «soy mujer y por eso tengo que ser sumisa», no, soy sumisa porque como discípula de Cristo, necesito reflejar esa área del carácter de Dios; y los hombres también, todos los creyentes necesitamos ejemplificar esas cosas.

Entonces, la sumisión no es un invento de la feminidad bíblica, la sumisión es cristianismo 101, eso es muy importante.

Finalmente quiero preguntarles, porque nosotras las hispanas somos muy apasionadas con nuestra cultura, nosotras celebramos todo lo que es de nuestras raíces y lo que nos identifica. Entonces, como mujeres hispanas, ¿cómo discernir qué aspectos de nuestra cultura debemos celebrar y en cuáles aspectos debemos ser contraculturales para la gloria de Dios? ¿Qué me dicen ustedes?

Laura: Bueno, yo estoy convencida, y creo que todas aquí, que todo tenemos que filtrarlo por la Palabra, en todas las culturas. Porque hay cosas en los Estados Unidos que yo digo, «esto por dónde yo lo puedo pasar por ese filtro», igual nosotras. Pero algo que es muy característico de nosotras las mujeres, es que somos super emocionales. Somos muy relacionales y eso es buenísimo y nada más hay que ver ese app. Yo estoy fascinada de ver a las mujeres escribiendo en español. O sea, hemos tomado la conferencia y me encanta, eso es maravilloso de nosotras, pero somos muy emocionales y así también nosotras actuamos muy emocionalmente, a veces antes de pasar todo eso por la Palabra. ¿Qué dice la Palabra? ¿Qué dice la Palabra?

Y como decía Patricia, traer todo a la obediencia de Cristo, todo pensamiento cautivo, todo pensamiento, toda emoción cautiva a la obediencia de Cristo. Entonces yo creo que esa es una lucha para nosotras como hispanas. Yo veo por ejemplo otras culturas que son más...cómo se diría…

Patricia: ...como meditativas –nosotras reaccionamos, somos intensas– otras culturas son más frías quizás.

Elba: Yo te diría que para mí el ejemplo es Israel. Israel era un pueblo apasionado, celebraba las cosas danzando, era melancólico, cuando se fue al exilio lloraba y lo mostraba cantando, con lamentos, y Dios celebraba esas cosas porque no los reprendía por hacerlo así. De hecho, algunos de los profetas dramatizaban para hablarle al pueblo. El filtro es la Palabra, nosotras tenemos música que tiene letras que no son correctas. Muchas de nosotras en cualquiera de nuestros países. Letras llenas de mentiras de sensualidad, entonces de eso, cuidémonos hermanas. Cuidémonos de cosas como las telenovelas, de libros con contenido sexual y sensual porque eso es lo que abunda; porque esas cosas llenan nuestra mente y de eso se llena nuestro corazón. Esas cosas forman parte de la cultura donde vivimos y al final de cuentas si nos llenamos de eso, vamos a estar totalmente controladas por esas cosas y yo te diría que por ahí es que iría la respuesta.

Betsy: Algo que caracteriza también a nuestros países es la realidad de que en casi todos los países hispanos hay un problema grande de idolatría por inferencia católica, y de fanatismo. ¿Cómo discernir en tiempos así como de conferencia y gente que admiro y que es perfecta?

Elba: Yo te podría decir que tenemos que tener mucho cuidado porque dejamos de adorar «santos» para adorar otros «santos». El alma del hombre adora, es una fábrica de ídolos como decía Calvino. Nacimos para adorar a Dios, pero cuando quitamos a Dios de Su lugar, muchas veces adoramos personas y tendemos a irnos tras personas que muy bien Dios las usa, pero en nuestro pecado queremos ser como ellas y se nos van los ojos y el corazón tras esas personas. Seamos cuidadosas con eso y estemos alerta.

Betsy: Les voy a contar una historia de Evelyn, una hermana que amo muchísimo. Ella a lo mejor está viendo la transmisión en vivo y me va a matar, pero ella llegó a la iglesia donde me congrego. Entonce ella dijo, «¡Betsy, ay que bueno que te voy a conocer!», y yo le dije, «¡sí, qué bueno conocerte Evelyn!», y comenzamos y yo dije bueno, vamos a hacer algo juntas». Así que la invité a mi casa, yo voy a su casa, estamos en el grupo pequeño de la iglesia y al cabo como de dos meses ella me dijo, «te tengo que confesar algo, estoy decepcionada, muy decepcionada… tú eres normal» (risas).

Me dijo eso a mí, y cuando ella me dijo eso yo dije, «¡gloria al Señor!»

Otra cosa que he notado en nuestra cultura es que a veces para no ofender, mentimos.

Patricia: Ay sí, eso es temor a los hombres.

Laura: Son mentiras blancas.

Betsy: Háblame de eso por favor.

Patricia: Yo dije que eso es temor a los hombres, eso nos pasa mucho por querer acomodar las cosas y no ofender al otro, pero el no ofender al otro muchas veces es temor a los hombres.

Betsy: ¿Y qué dice la Biblia que es el temor a los hombres?

Patricia: Un lazo y a la larga también es idolatría.

Laura: Quiero la aceptación de esa persona y entonces prefiero mentir.

Betsy: Nosotras somos capaces de meternos en un lío por no hacer quedar mal al otro, o porque el otro no quede mal. Tenemos que discernir eso mis hermanas porque yo creo que hay una bendición tan grande y una hermosura tan grande en las relaciones cuando nosotras podemos hablarnos verdad sin ofendernos. Y yo voy a saber que cuando mi hermana me dice esa verdad, aunque me duela, es para mi bien y eso es muy importante. ¿Algo más que quieran dejar en el corazón de las mujeres en esta mañana?

Elba: Que Dios nos hizo mujeres hermosas para Él, y con propósito para Él, y que vivamos para Él.

Todas: Amén.

Annamarie: Has estado escuchando de Betsy de Gómez, Laura González de Chávez, Patricia de Saladín y Elba de Reyes, en la preconferencia para hispanas que se llevó a cabo en la conferencia True Woman 18 en Indianápolis. Este programa es parte de la serie titulada, «La verdad que nos hace libres».

Si te has perdido los programas anteriores en esta serie, visita nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí puedes tanto escuchar los audios como leer las transcripciones.

En el programa de mañana escucharemos el impactante testimonio de Paulina Torres. Veremos cómo la verdad de la Palabra de Dios transformó su vida. Te esperamos para este próximo programa, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Permaneciendo en la verdad que nos hace libres juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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