Aviva Nuestros Corazones Podcast

La verdad que nos hace libres, día 5

Recursos del Episodio

Videos de la conferencia True Woman '18

Video del testimonio de Paulina Torres 

Annamarie: ¿Te sientes desanimada y deficiente? Susi Bixby te comparte una verdad de la Escritura que te ayudará a confiar en Dios.

Susi: Es verdad que somos deficientes, eso sí lo somos, pero la gloriosa verdad es que solo Dios, por medio de Su Palabra, cuando Él quiere, como Él quiere, con quien Él quiere, puede cambiar a las personas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Esta semana has estado escuchando las enseñanzas que fueron impartidas en la preconferencia para hispanas que tuvo lugar en Indianápolis, en la conferencia True Woman 18. Escuchaste sobre las mentiras que las mujeres creemos, sobre la verdad que nos hace libres, un panel sobre mentiras que de manera particular las mujeres latinas creemos, y también un testimonio.

Si te perdiste cualquiera de estos programas, encuéntralos fácilmente en la sección de recursos de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com

Hoy escucharás de Susi Bixby. Ella inicia compartiendo un poco sobre su testimonio y su experiencia en países de habla hispana.

Susi: Muy bien. Buenas tardes. Soy Susana Bixby, me dicen Susi y yo sé que soy una cara muy nueva por aquí, la gran mayoría no me conoce, entonces me presento un poquito, antes de entrar en la enseñanza que preparé para hoy.

Cuando pienso en lo que Dios ha hecho en mi vida, realmente para mí es un privilegio estar aquí, poder participar en la enseñanza de Su Palabra. Soy hija de misioneros, o sea, no soy latina de nacimiento, pero Dios me llevó al país de Chile con 16 años de edad. Allá aprendí el español, regresé a Estados Unidos a estudiar y conocí a mi esposo que nació y se crió en España.

Desde un principio él y yo compartimos el deseo de quedarnos en el mundo de habla hispana en el ministerio entre los que hablan español y realmente aquí nos sentimos más cómodos, Tengo tres hijos adolescentes que son los más guapos e inteligentes del universo…(risas), se nos permite creer algunas mentiritas, ¿verdad?

Agradezco a Dios por ellos, son una gran bendición a mi vida. Hace 16 años, después de casarnos –nos casamos hace 20 años y después de eso Dios nos llevó a Monterrey, México, y allí es donde hemos vivido desde el 2002, y específicamente Dios nos llevó porque Él llamó a mi esposo a preparar hombres para el ministerio, y hay un ministerio que se llama Universidad Cristiana de las Américas en Monterrey, y allí hemos estado.

Al estar ahí con mi esposo, he tenido muchas oportunidades de poder enseñar la Palabra en salones de manera formal; una clase de feminidad bíblica por ejemplo, pero también hay muchos estudios bíblicos. He pasado muchísimas horas individualmente, con chicas jóvenes que están preparándose para servir al Señor, o están en alguna carrera profesional.

Realmente me encanta ese lado del ministerio, y como forma de testimonio, desde que estuve en la universidad, Dios me dio la primera oportunidad como a los 20 años, de enseñar la Palabra a compañeras mías, de enseñar sistemáticamente a través de un pasaje de la Biblia. Y yo me enamoré, yo estudiaba mercadotecnia –nada que ver– pero yo me enamoré de estudiar y enseñar la Palabra, y nunca lo había hecho de esa forma y realmente nunca fui igual después.

Dios puso a través de esa experiencia de maestros piadosos que nos enfatizaban, como decía Patricia, «no hay atajos, no hay atajos, tienes que estar en la Palabra, no importa los años que tengas en la iglesia. Crees que te sabes todas las historias bíblicas, ese no es el punto, el punto es que camines en la Palabra diariamente, que la estudies»; y eso realmente se me quedó muy grabado, y le doy gracias a Dios porque Él puso –yo sé que fue obra de Él– amor por la Palabra y un deseo de compartirla con otras personas. De hecho, ese debe ser un deseo de todas las que hemos sido liberadas de nuestro pecado, ¿verdad?

No quedárnosla sino compartirla con otros. Yo sé que todo eso suena muy bonito, pero no quisiera que pensaran que el camino ha sido sin tropiezos y sin luchas. Realmente he cometido muchos errores. Muchas veces no he sabido llevar el ministerio de una forma que agrade a Dios. Entonces, como en toda área de la vida creemos mentiras, y hay algunas mentiras que podemos creer acerca de ayudar a otras, de enseñar a otras a caminar en la verdad.

Quisiera brevemente compartirles tres, de las mil ochomil (como decimos en México), mentiras que me he creído. Quisiera nada más compartirles tres mentiras y tres verdades simples que han sido de mucha ayuda en mi vida, y Dios personalmente me las ha ido revelando por Su gracia.

La primera es que yo puedo manejar sola mi vida cristiana. Esa es una mentira. Yo puedo manejar sola mi vida cristiana. Y creo que tardé demasiado tiempo en reconocer que esto me caracterizaba. Creo que cuando crecemos, crecí totalmente diferente por ejemplo a Paulina. Crecí en la iglesia, conocía todos los closet, todos los baños, las oficinas interiores, crecí en la iglesia y creo que cuando crecemos en un ambiente de mucha actividad religiosa, podemos pensar que la actividad religiosa iguala o de alguna forma es lo mismo que un andar, un caminar con Dios; y creo que a veces eso produce superioridad y mi personalidad natural combinada con el orgullo de mi corazón produjo eso. Yo reconozco que por mucho tiempo yo me sentía superior a otros. Entonces, en cuanto a esta mentira yo podía aceptar fácilmente que otros me necesitaran, pero que yo necesitara a otros en mi vida personal espiritual, no tanto, ¿verdad?.

Claro, eso no significaba que yo no participaba en todo: iba a la iglesia y me encantaba participar, tener amistades cristianas. Pero eso es diferente que aceptar que yo necesito a otros. Entonces, aunque sí crecía en mi vida espiritual, de cierta manera esto no me caracterizaba. Pero Dios me ha ido convenciendo de una gran verdad, y esa verdad es que Dios diseñó la vida cristiana para que se viva en comunidad transparente. Dios diseñó la vida cristiana para que se viva en comunidad transparente.

Hace años escuché a mi esposo decirlo así: «No formamos parte de un grupo de apoyo llamado Llaneros Solitarios Anónimos». O sea, no llegamos a la iglesia o al grupo de mujeres o quizás al matrimonio con la máscara puesta y la capa de superhéroe, ¿verdad? Aunque muchas quizás llegamos a la iglesia así. No hay lugar para máscaras en la iglesia local, en el ministerio con otras mujeres; y a lo largo del Nuevo Testamento Dios deja esto muy claro. Voy a leer dos o tres versículos. Pueden anotar las citas si gustan.

Romanos 12:5: «así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros». Esto describe comunidad íntima.

Santiago 5:16: «Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros...» A mí no me gustaba ese versículo.

Gálatas 6:2, está en el contexto de 6:1 que habla del hermano sorprendido en una falta y dice: «Llevad los unos las cargas de los otros», la carga del pecado que uno trae en su vida.

Entonces, un resultado de haber sido liberada de mi pecado debe ser el deseo de llevar a otras mujeres a la libertad, pero la mujer que ayuda a otras a caminar en la verdad se deja ayudar por otras. Siempre. Ella tiene que dejarse ayudar. Ella invita a que otras mujeres hablen verdad a su vida. Y a veces en las culturas en que vivimos la reputación o la imagen se siente muy frágil y si alguien comienza a verte como una líder o un ejemplo, sientes que tienes una reputación que mantener. Pero eso es una mentira, es una trampa. La única reputación que nos toca mantener en alto es la de nuestro Salvador, no la nuestra.

Para llevar a otras con nosotras en el camino de la libertad, se requiere humildad y transparencia con mis hermanas en Cristo. No puedo pedir de otras lo que yo no estoy dispuesta a vivir y esto es muy importante.

Pasamos a la segunda mentira, que es que yo soy esencial para producir cambio en otras personas. Es una mentira. Yo soy esencial para producir cambio en otras personas. Esto no es verdad. Yo recuerdo claramente cuando me di cuenta que yo era un poco celosa con algunas de las personas a las que yo pretendía ayudar. Recuerdo en una ocasión que una chica me comentó que había ido a donde otra hermana a pedirle un consejo; y en lugar de sentirme contenta por ella, «qué bueno que ella tiene más de una hermana piadosa a la que puede pedir consejo», yo me sentí dolida. «Pero si yo la estoy viendo cada semana y ya conozco todo su historial, ¿para qué va a ir con la otra hermana?» (Risas)

Y cuando reconocí lo que había sucedido en mi corazón, me di cuenta que yo era celosa, y quizás otro lado de esta mentira –quizás no sientes el otro lado del celo pero sí puedes creer que es por medio de tus palabras que esa persona va a cambiar, por tus esfuerzos esa persona va a cambiar, y tristemente la manera en que Dios muchas veces nos revela que estamos creyendo esta mentira, es precisamente cuando Él permite que una relación de mentoría o discipulado fracase.

O sea, Él permite que esa persona...quizás solamente se enfríe y se aleje. Quizás cae en pecado o quizás deja la iglesia...y ¿qué sentimos? «¡Yo fracasé, ah!, es que no pude contestar todas sus preguntas, no invertí suficiente tiempo en ella, le compartí un versículo pero a lo mejor ese no era, ¿verdad?

Nos deprimimos, nos desanimamos...entonces, ¿qué estamos diciendo? Estamos diciendo, «mis habilidades de discipulado o mentoría fueron deficientes. Y sí, es verdad que somos deficientes, eso sí lo somos, pero la gloriosa verdad es que solo Dios por medio de Su Palabra puede cambiar a las personas.

Solo Dios por medio de Su Palabra, cuando Él quiere, como Él quiere, con quien Él quiere, puede cambiar a las personas. Y voy a leer 1 Corintios 3: 4-7, porque esto expresa claramente esta verdad.

«Porque cuando uno dice: Yo soy de Pablo, y otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois simplemente hombres? ¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento».

Y el versículo 9 dice: «Porque nosotros somos colaboradores de Dios...»

Entonces, creerme esencial en la vida de alguien es tomar el lugar de Dios y no me toca ese lugar. También quiero leer 2 Corintios 3: 4-5: «Y esta confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo: no que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios».

Más adelante en el versículo 18 dice: «Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu. Entonces esto nos dice que no somos suficientes en nosotras mismas, no podemos producir cambios, ni en nosotras, como decía Paulina, ni en otros. Nosotras no podemos producir ese cambio; pero ¿qué hacemos? Contemplamos juntas la gloria del Señor, como dice este pasaje. Santiago dice que ese espejo es la Palabra de Dios.

Entonces, si yo voy a enseñar a otras, yo las tengo que invitar, como si nos acercáramos todas juntas a uno de esos espejos enormes que están en los tocadores a veces de salones de hoteles grandes y como si yo dijera, «vamos a mirar en el espejo juntas para que seamos transformadas juntas». Esto evita el orgullo y evita que yo esté criticando y juzgando, sino que estoy invitando humildemente a que se acerquen a ese espejo conmigo.

Brevemente quiero mencionar Hebreos 4:12, porque me encanta este versículo que describe la Palabra de Dios como viva y eficaz. Es un versículo muy conocido y yo creo que me gusta porque me gusta mucho que las cosas sean eficaces. Si compro un producto y no funciona, para mí eso es muy molesto, y también tengo que confesar que me gusta pensar que yo soy eficaz. Y me gusta pensar que yo soy eficaz en la vida de otras personas, pero esa es una mentira, la verdad es que solo la Palabra puede, el Espíritu Santo usando la Palabra que puede transformar a las personas.

Sé que el tiempo ya corre, entonces quiero mencionar brevemente la mentira número 3.

La mentira número 3 es un poquito diferente pero creo que vale la pena mencionarlo en nuestro mundo moderno, y es que el ministerio público es más valioso que el ministerio privado. O sea, el ministerio grande es más valioso que el ministerio pequeño. ¿Has creído eso? A veces creo que yo sí he sido tentada a creerlo y creo que todas tenemos una característica humana que nos hace insaciables. Y creo que en parte en nuestro diseño original Dios nos dio como un impulso interno que Él quería usar para avanzar Su reino sobre la tierra.

En Génesis nos enseña eso. Pero obviamente el pecado distorsiona todo. Entonces el pecado ha distorsionado este discurso interno que tenemos y lo ha hecho egoísta de manera que en las mujeres que deseamos ayudar a otras, esto nos puede llevar a creer que más es mejor y que de alguna forma calculamos como humanos, ¿verdad?, que por ejemplo lo que estamos haciendo aquí doscientas mujeres, es más valioso delante de Dios que sentarme con ocho hermanas de mi iglesia en un estudio bíblico, o invitar a una joven a tomar un cafecito conmigo e invertir en su vida.

Esos son como nuestra forma de evaluar las cosas. Y yo siento esta lucha dentro de mí, soy sincera. He creído esta mentira y también tengo una preocupación porque sé que Dios se está moviendo mucho entre las mujeres latinas y creo que tenemos que cuidarnos de no permitir el descontento con el ministerio (pequeño) –que no es pequeño pero por eso lo pongo en paréntesis– que Dios nos da.

A la gran mayoría Dios nos da un ministerio que pudiéramos pensar que es pequeño, pero la verdad que yo encuentro en la Palabra de Dios es esta: Dios valora el ministerio de la mujer principalmente en su familia, comunidad e iglesia local. Dios valora el ministerio de la mujer principalmente en su familia, comunidad e iglesia local. Y cuando yo leo el Nuevo Testamento buscando un modelo para la vida cristiana que Dios quiere que vivamos, veo el discipulado como vimos en el primer punto, de humildad y transparencia, y también veo a las mujeres, ¿donde las vemos? Las vemos en sus iglesias y en sus hogares. Ahí es donde las vemos. No significa que no pueden estar en otras partes, pero creo que eso nos enseña, por ejemplo la enseñanza de Tito 2, que en mi opinión, es un modelo del tipo de relación que debe existir normal y diariamente entre las mujeres de una iglesia. Eso es lo que debe ser normal.

Yo como mujer mayor a otra mujer la tomo de la mano, y otra mujer me toma de la mano y caminamos juntas por soltería, matrimonio, crianza, pecado, relación con Dios, relación con otros, eso es Tito 2, nos tomamos de la mano. Este ministerio no es fácil, no es glamoroso, porque sucede muchas veces detrás de puertas cerradas y no es natural porque requiere vaciarnos de nosotras mismas y sacrificar nuestros deseos.

Escúchenme hermanas, este modelo que Dios nos ha dejado, este es el modelo y por esa razón es valioso. Dios no tiene el mismo sistema de valores que nosotras y necesitamos ajustar nuestro sistema de valores al sistema de valores de Dios. Él quiere que valoremos lo que Él valora y cuando nosotras practicamos un ministerio pequeño en nuestros hogares y en nuestras iglesias, vemos lo que acabamos de mencionar en el punto dos. La Palabra trabajando en las vidas y entonces resulta que este tipo de ministerio es más satisfactorio a largo plazo, porque yo veo a Dios obrando en las vidas de las personas, y esto es algo que Dios quiere que yo vea, eso aumenta mi fe.

Quiero aclarar que Dios sí distribuye dones y oportunidades a diferentes personas y sí existen ministerios y obras que son más grandes; Aviva Nuestros Corazones es un excelente ejemplo. Dios usa este ministerio, que no es una iglesia local, para fortalecer a las iglesias locales, para transmitir esa enseñanza y eso es una bendición; pero no significa que es más valioso delante de Dios. Esa es la clave que quiero comunicar. No tengamos un sistema de valores diferente al de Dios, usemos esos recursos para que fortalezca las familias y las iglesias a las que Dios nos ha llamado.

Y quizás para ti esta no es la mentira que has creído sino que has creído lo opuesto, de que no puedes ser usada por Dios porque no sabes enseñar la Palabra formalmente, pero eso tampoco es verdad. Es la misma verdad que tú necesitas escuchar: Dios valora el ministerio de la mujer en su hogar y en su iglesia local, en las relaciones que Dios le ha dado.

Entonces la esposa del Pastor o la líder del ministerio de mujeres no es más valiosa delante de Dios que cada hermana de la iglesia. Esa es una verdad que necesitamos entender. Para terminar quisiera leer cuatro versículos de Efesios 4:12-16, creo que resume de una manera muy bonita estos puntos que hemos visto aquí.

«A fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor».

Cada miembro participa en perfeccionar a los demás miembros, ayudándose mutuamente, pero todas recibimos nuestro crecimiento de la cabeza que es Cristo. Que Dios nos ayude a vivir así, como mujeres que deseamos ser usadas en las vidas de otras personas.

Patricia: Acabamos de escuchar a Susi Bixby. Ella escogió cuidadosamente algunas mentiras que tendemos a creer. ¡Creo que todas nos hemos identificado con lo que ella compartió!

Es de gran aliento saber que para cada mentira de Satanás, hay una verdad que podemos encontrar en la Biblia. En la medida en que leemos la Escritura, Dios nos revela esas verdades y nos capacita para luchar contra las mentiras de este mundo.

Este programa concluye la serie titulada, «La verdad que nos hace libres», con el contenido de la preconferencia para hispanas, que se llevó a cabo en la conferencia True Woman '18. Para obtener más recursos relacionados a lo que has escuchado, visítanos en nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí encontrarás una gran cantidad de series de programas, libros, blogs y videos.

Ahora Maggie, quien es la guerrera de oración de Aviva Nuestros Corazones, está aquí para orar con nosotras.

Maggie: No a nosotras, Señor, no a nosotras sino a Tu nombre damos gloria, porque todo esto no se trata de nosotras sino de Tu hermoso Hijo Jesucristo. Y nosotras, mujeres de diferentes naciones, rescatadas por Tu gracia, por Tu amor, queremos venir delante de Ti para decirte que no hay Dios como Tú. Solo Tú eres el Dios verdadero, solo Tú eres el Dios que satisface las más profundas necesidades de nuestros corazones.

Queremos darte gracias Padre, porque Tú en la eternidad planeaste una salvación tan hermosa, Señor. Y escribiste en Tu Libro cada uno de nuestros nombres para que en el tiempo viniéramos a salvación, te damos gracias por Jesucristo, porque se despojó de Su deidad, de Su grandeza, de Su hermosura, de Su trono, se hizo hombre, habitó en medio nuestro Señor, y Él bajando a la tierra nos abrió el cielo. Señor, gracias, gracias por esa obra Jesucristo.

Gracias te damos Espíritu Santo, porque Tú eres quien abrió los ojos de nuestro entendimiento, nos iluminaste y nos hiciste ver la hermosura de Jesucristo y que Él es el camino, Él es la verdad, Él es la puerta, Él es la vida.

Y oh Señor, oyendo todas estas cosas, nosotras queremos pedirte perdón. Señor, si tú mirases nuestros pecados, ¿quién podría sostenerse en pie? Pero en Ti hay perdón para que seas reverenciado. Y no solamente para que te reverenciemos, sino un perdón que nos anima y que nos levanta a proseguir esta carrera de la fe, sabiendo, Señor, que Tú echaste en el fondo del mar cada uno de nuestros pecados, por más grande que este haya sido.

Oh Señor, ayúdanos a vivir en santidad, y que hasta el último aliento de nuestras narices, nosotras vivamos para Ti. En medio de una generación torcida y perversa, que podamos brillar como luminares, viviendo nuestro diseño de feminidad bíblica en cualquier entorno y lugar donde Tú nos hayas colocado.

Señor, te queremos dar gracias por las expositoras de Tu verdad. Ellas nos han trazado la Palabra, esa Palabra que nos ha llamado a libertad, a plenitud y abundancia en Cristo. Que eso que nosotras hemos oído cale en nuestros corazones para que de gracia nosotras otorguemos a otras esa gracia, Señor.

Y de una manera muy, muy especial te rogamos por todo lo que va a suceder en este fin de semana. Lo que ya ha empezado a suceder aquí en este momento. A veces quisiéramos como hacer una enramada y no irnos de aquí, pero sabemos que esa no es la vida. Nosotras estamos aquí para ser equipadas, para ir y enfrentarnos a ese mundo hostil a Tu verdad, y queremos, oh Señor, llevar esta gloriosa verdad.

Así que te pedimos Señor que como el rocío de Hermón desciende sobre el monte de Sión, Tú desciendas sobre cada charla, sobre cada prédica, sobre la comunión de las hermanas las unas con las otras porque allí Tú envías bendición y vida eterna, y eso es deleitoso, Señor. Te damos gracias por los diez años de Revive Our Hearts y por los cinco años de Aviva Nuestros Corazones. Te seguimos pidiendo que Tú sigas bendiciendo estos ministerios, que Tú proveas todo lo necesario tanto en recursos humanos como en recursos económicos para que en cada rincón del planeta esta verdad tan poderosa llegue a las mujeres que te conocen, y aún a las que no te conocen.

Y mira oh Señor, el deseo de nuestras almas es que el Hijo del hombre, el Príncipe de paz, el Señor de señores, el Rey de reyes, venga pronto y nosotras podamos vivir a la luz de la eternidad, sin pecado, contemplando la hermosura de ese Cordero que murió por nosotras; entonces podamos decir que quedaremos satisfechas porque nos despertamos a Tu semejanza.

Oh Señor, escucha nuestro ruego, bendícenos a cada una, y si aquí hay hermanas cargadas o personas que no te conocen, Tú que eres el sanador de heridas, te pedimos que vengas y pases Tu mano y que como corderitos Tú las lleves a Tu seno y les ministres, les hables y las transformes; y que Tu Palabra expuesta durante todo este tiempo no vuelva vacía sino llena de frutos para la gloria, la honra y la alabanza del trino Dios. Amén. 

Annamarie: Todas nosotras nos hemos preguntado cómo lidiar con personas con las que nos es difícil relacionarnos. En nuestra próxima serie, Nancy nos traerá la historia de un personaje del Antiguo Testamento que nos mostrará cómo hacer eso. No te pierdas la próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Permaneciendo en la Verdad que nos hace libres juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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