Podcast Aviva Nuestros Corazones

La verdadera historia de Navidad

Annamarie Sauter: Para comenzar el programa de hoy, queremos compartir contigo el testimonio de Euridis, una oyente que asistió a una de nuestras conferencias.

Euridis Castro: Mi nombre es Euridis Castro, vivo en el estado de Carolina del Sur y soy esposa de pastor y el ministerio de Aviva Nuestros Corazones me ha bendecido de gran manera, ha sido una bendición grande para mi vida el ver cuál es el diseño que Dios tiene para nosotras las mujeres, vine aquí verdad para escuchar más de la Palabra del Señor. Pero me ha cambiado después de la conferencia que tuvieron ayer pude experimentar que Dios estaba rompiendo cosas en mí al venir aquí he sido confrontada con la Palabra de Dios y me encanta el ministerio porque es un ministerio que no solamente es la palabra si no que da palabras que dan vida dan palabras que cambian las vidas y se puede ver el poder de Dios en este ministerio tan hermoso.

He batallado mucho con mi carácter, es cierto que tengo un carácter fuerte y aun en mi hogar, con mi esposo mis hijos y el Señor me ha confrontado en esa manera y me ha enseñado a través de Su Palabra de Él de que es lo que Él quiere que nosotras hagamos como compartir con nuestros familiares la Palabra del, Señor. También he estado luchando con mucha tristeza que hay en mi corazón pero como les dije anteriormente yo pude sentir que el Señor rompió todas esas cadenas y yo lo creo por fe. Él me quebranto incluso fue después de la conferencia cuando yo llegue al cuarto de mi hotel estaba yo sola y ahí en el silencio de la noche el Señor me quebrantó pude sentir Su Espíritu Santo haciendo una obra grande en mi vida cuando estaba orando ayer vino a mi mente ese versículo que está en Job que dice "de oídas te había oído mas ahora mis ojos te ven" y así fue como me sentí yo decía todo este tiempo escucho la Palabra pero pude conocer a Dios de otra manera que nunca lo había conocido antes muy íntimamente.

Estoy muy contenta ya quisiera ya llegar yo a mi iglesia si Dios lo permite llegare mañana y pues comenzar a compartir con otras mujeres que no pudieron venir pero este le pido a Dios que me de la sabiduría para yo llevar el mensaje también a otras mujeres que yo sé que así como ha sido de bendición para mi vida va a ser bendición para otras personas.

Annamarie: Gracias Euridis por compartir tu testimonio con nosotras. Le damos la gloria a nuestro Rey y Señor por la preciosa obra que ha hecho y sigue haciendo en tu vida.

Te animamos, a ti que nos escuchas hoy, a que te informes acerca de nuestra próxima conferencia, visita MujerVerdadera17.com para más información, ¡y únete a nosotras!

Bien, en este tiempo en el que se aproxima la Navidad, espero que tomes un momento para recordar la historia detrás de ese día, y que puedas guardar todo eso en tu corazón en la medida en que te preparas para esta celebración.

Nancy: Yo no sé cómo te ha ido en estos días de preparación para la celebración de la Navidad, pero sé que para muchas de nosotras estos son días de mucha actividad. Durante estas fiestas navideñas, es bueno muchas veces hacer un alto, detenerse un poco, tomar aire, y permitir que la Palabra de Dios fluya en nuestros corazones.

Así es que hoy, en preparación para ese día santo, pienso que sería bueno acallar nuestros corazones y enfocarnos en las palabras de las Escrituras. Vamos a oír una hermosa historia de la Navidad y espero que esta verdad te impacte de una manera fresca, el hecho de que Dios se hizo hombre, Emmanuel, Dios con nosotros.

Narrador:

El Evangelio según Lucas - Capítulo 1

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, que tenía por mujer una de las hijas de Aarón  que se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y se conducían intachablemente  en todos los mandamientos y preceptos del Señor.  No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.

Pero aconteció que mientras Zacarías  ejercía su ministerio sacerdotal delante de Dios según el orden  indicado  a su grupo, conforme a la costumbre del sacerdocio, fue escogido por sorteo para entrar al templo del Señor y quemar incienso.  Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora de la ofrenda del incienso.  Y se le apareció un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.   

Al verlo, Zacarías se turbó, y el temor se apoderó de  él.  Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y lo llamarás  Juan.  Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento.  Porque él será grande delante del Señor; no beberá ni vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.   Y él hará volver a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios.  E irá delante de Él en el espíritu y el poder de Elías  para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los desobedientes a la actitud de los justos, a fin de preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto.

Entonces Zacarías dijo al ángel: ¿Cómo podré saber esto? Porque yo soy anciano y mi mujer es de edad avanzada.  Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy en  la presencia de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas.  Y he aquí, te quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que todo esto acontezca, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo.   Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de su tardanza en el templo.  Pero cuando salió, no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había visto una visión en el templo; y él les hablaba por señas, y permanecía mudo.  Y  cuando se cumplieron los días de su servicio sacerdotal, regresó a su casa.

Y después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó por cinco meses, diciendo: Así ha obrado el Señor conmigo en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres.

Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,  a una virgen desposada  con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María.  Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.  Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste.  Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.  Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  

Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David;  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.  Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?   Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios.  Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril.  Porque ninguna cosa será imposible para Dios.  Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

En esos días María se levantó y fue apresuradamente a la región montañosa, a una ciudad de Judá;  y entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.   Y aconteció que cuando oyó Elisabet el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,  y exclamó a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!  ¿Por qué me ha acontecido esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?  Porque he aquí, apenas la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de gozo en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó que tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor.  Entonces María dijo:

Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva                                                                                
pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada. Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; y santo es su nombre. Y de generación en generación es su misericordia para los que le temen.  Ha hecho proezas con su brazo; Ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes;  A los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías. Ha ayudado a Israel, su siervo, para recuerdo de su misericordia tal como dijo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.

Y María se quedó con Elisabet como tres meses,         y después regresó a su casa.

Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.  Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había demostrado su gran misericordia hacia ella; y se regocijaban con ella.  Y al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y lo iban a llamar Zacarías según el nombre de su padre.  Pero la madre respondió, y dijo: No, sino que se llamará Juan.  Y le dijeron: No hay nadie en tu familia que tenga ese nombre.  Entonces preguntaban por señas al padre, cómo lo quería llamar.  Y él pidió una tablilla y escribió lo siguiente: Su nombre es Juan. Y todos se maravillaron. 

Al instante le fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a hablar dando alabanzas a Dios.  Y vino temor sobre todos los que vivían a su alrededor; y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea.   Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, llegará a ser este niño? Porque la mano del Señor ciertamente estaba con él.

Y su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque nos ha visitado y ha efectuado redención para su pueblo,
y nos ha levantado un cuerno de salvación
en la casa de David su siervo,
tal como lo anunció  por boca de sus santos profetas desde los tiempos antiguos, salvación de nuestros enemigos de la mano de todos los que nos aborrecen; para mostrar misericordia a nuestros padres, y para recordar su santo pacto, 

El juramento que hizo a nuestro padre Abraham: concedernos que, librados de la mano de nuestros enemigos,
le sirvamos sin temor en santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo;
porque irás delante del Señor para preparar sus caminos;

para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación
por el perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que la Aurora nos visitará desde lo alto, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pies en el camino de paz.

Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel.

Lucas capítulo 2

Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado.  Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria.  Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad.  Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David,  para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta.   Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.   Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante  las vigilias de la noche.   Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor.   Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo;  porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.  Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.   Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:

Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz entre los hombres en quienes El Señor se complace.

Y aconteció que cuando los ángeles se fueron  al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber.  Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre.  Y cuando lo vieron, dieron a saber lo que se les había dicho acerca de este Niño.  Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores.  Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón.  Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, el nombre dado por el ángel antes de que Él fuera concebido en el seno materno.

Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor  (como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón que abra la matriz será llamado santo para el Señor y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones. Y había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón; y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.  Y por el Espíritu Santo se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al Cristo del Señor.   Movido por el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús le trajeron para cumplir por El el rito de la ley,  él tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios y dijo:

Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz, conforme a   tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz de revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.

Y los padres del niño estaban asombrados de las cosas que de Él se decían.  Simeón los bendijo, y dijo a su madre María: He aquí, este Niño  ha sido puesto para la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción  (y una espada traspasará aun tu propia alma) a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.  Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su  marido siete años después de su matrimonio, y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones.   Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.  Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.

Nancy: Hemos estado escuchando el relato de la primera Navidad como fue registrada en el Evangelio de Lucas, leída por Francis Vargas.

Cualquier cosa que vayas a hacer en el Día de Navidad, ya sea celebrar con tus familiares y amigos o que estés en una mesa llena de invitados, o sola en momentos del día, espero que tomes tiempo para asombrarte de lo maravillosa que es esta historia del evangelio.

Y, oh Padre, qué regalo tan maravilloso nos has dado en Tu grandioso Hijo Jesucristo. Gracias porque Tú amaste tanto este mundo que Lo enviaste desde los cielos a bajar a esta tierra y a nacer como un bebé, crecer, vivir una vida sin pecado, morir la muerte que nosotras merecíamos, y ser levantado de entre los muertos para que nosotras pudiésemos tener Vida Eterna.  

Te amamos, Señor, amamos a Jesús. Te damos gracias, Emanuel, Dios con nosotros, y te pido que la dulzura y la maravilla y la verdad de esta historia, de esta verdadera historia, lave nuestros corazones, y que podamos recibirte por fe y para fe; nosotras confiamos en Ti con todo nuestro corazón.    

Y por todo lo que Tú has hecho por nosotras en Cristo Jesús, te damos las gracias, te adoramos en Su precioso y santo nombre. Amén.

Nancy: Bueno, antes de terminar el programa de hoy queremos que escuches lo que una oyente de Colombia, tiene para decirte:

Oyente: Muy buenos días queridas amigas y es hermanas es un gusto para mí poder hacerles una gran invitación. Mi nombre es Consuelo Torres, esposa del pastor Joaquín Catalán de la iglesia Bautista de Pontevedra en Bogotá, Colombia. En febrero del año 2015 pude conocer un poquito más profundamente el ministerio de Aviva Nuestros Corazones a través de una conferencia que escuché vía internet por curiosidad y casualidad y digo casualidad entre comillas porque Dios fue quien me llevó a escuchar la conferencia porque Él sabia cuánto impactaría mi vida a través de los mensajes que escuché.

Esta conferencia fue Mujer Verdadera 2015 que se realizó en República Dominicana, el Señor sabía lo que necesitaba mi alma, escuche mujeres cada una muy diferente y Dios uso Su Palabra y los testimonios de estas mujeres para quebrantar mi corazón.

Puedes escuchar aun la conferencia si buscas por Internet Mujer Verdadera 2015, te aseguro que será de muchísima bendición, edificación y ánimo para tu vida como lo fue para mí.

El Señor ha usado grandemente este ministerio para bendecir mi vida la de mi familia, mis amigas, amigas de mis amigas y hermanas en Cristo, es por esta razón que quiero hacerte una invitación muy especial. Mujer Verdadera 2017 que se realizará en la ciudad de Querétaro, México los días 23 al 25 de marzo primero que cualquier otra cosa te invito a orar. "Señor si Tu quieres que yo vaya, llévame". Quizás te parezca imposible porque vives en otro país o no tienes recursos suficientes o alguna situación estas viviendo que solo Tú y el Señor conocen por eso mi reto es, ora, que si el Señor quiere que vayas, Él te lleve hasta ese lugar sin importar tu condición, Él hará milagros y te asombraras al ver las formas en que Él actúa si es Su voluntad.

Comienza a dar pasitos, para ver que puertas se abren o se cierran, no te quedes con el deseo de ir sin haber orado y dado pasos que confirmaran abriendo la puerta o cerrándola dependiendo de lo que Él quiera específicamente para ti y segundo te invito a ahorrar, nuestro hijo unos años atrás nos hizo una pregunta muy curiosa nos dijo que es mejor ¿orar o ahorrar? Le respondimos las dos cosas aun tenemos varios meses por delante, si es la voluntad del Señor que vayamos debemos empezar a ahorrar.

Junto a hermanas y amigas aquí en Colombia que hemos sido bendecidas con el ministerio de Aviva Nuestros Corazones estamos orando y ahorrando para que si es la voluntad del Señor podamos asistir a la conferencia Mujer Verdadera 2017. Dios lo permite allá nos vemos. Un abrazo muy grande para cada una de ustedes. Dios las bendiga.

Nancy: Esperamos que te unas a nosotras en este evento tan importante: Mujer Verdadera “En busca de Dios”, en marzo del año entrante, en la ciudad de Querétaro, México. Para más información visita MujerVerdadera17.com.

El lunes, no dejes de buscar junto a nosotras a Dios, y aprender acerca del avivamiento personal. Escucharás la continuación de la serie En busca de Dios, el gozo de un avivamiento en la relación personal con Dios.

¿Qué significa obedecer a Dios? No nos despertamos cada mañana para escuchar a Dios susurrarnos con voz audible al oído nuestra lista de cosas por hacer, ¿verdad? Entonces, ¿cómo obedecemos? Estaremos hablando acerca de eso el lunes, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la discusión