Podcast Aviva Nuestros Corazones

El Padre Nuestro, día 6

Temporada:  El Padre Nuestro

Annamarie Sauter: Al ayudar a mujeres que han sido abusadas por sus padres, algunos ministerios aconsejan orarle a Dios como madre.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Están ellos en lo correcto? ¿Es importante? ¿Es correcto orarle a Dios como nuestro Padre, orarle como nuestra madre o como nuestros padres celestiales?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Cómo está tu vida de oración? Muchas de nosotras quisiéramos crecer en oración. A lo largo de los últimos programas hemos abordado una porción de la Escritura en la que Jesús nos enseña a orar. Este estudio se titula, «El Padre nuestro». Comenzamos a ver las dos primeras palabras de esa oración. Hoy Nancy continúa con esta enseñanza.

Nancy: Antes de seguir adelante en El Padre Nuestro, quiero pasar una sesión más hablando acerca de una implicación adicional de estas dos preciosas palabras, «Padre nuestro». Pero antes de hacer esto, quiero detenerme para referirme a un asunto que esta parte del texto plantea y que se ha convertido en un punto importante de discusión y debate en la cristiandad hoy en día.

Quiero referirme a esto, ya que puede ser algo con lo que te encuentres o te has encontrado en algún momento, y quiero que puedas pensar bíblicamente acerca de este asunto.

Esta oración inicia, «Padre nuestro». Recuerdo la primera vez que escuché a un ministro orando en público: «Querido Dios, Padre o madre nuestra, lo que sea que puedas ser».

Yo hice justamente lo que algunas de ustedes hicieron ahora, me senté en mi asiento, abrí mis ojos y retrocedí. Yo no sé si tú has escuchado a alguien orar de esta manera, pero esto fue en una iglesia grande y bien reconocida.

¡Yo no podía creer lo que mis oídos estaban escuchando! Probablemente yo era una adolescente en ese tiempo, y empecé desde ese momento a entender que hay algunos que tienen inconvenientes con decir: «Padre nuestro que estás en los cielos». Ellos dicen que la Biblia usa un lenguaje masculino para referirse a Dios porque fue escrita en una cultura patriarcal —esto es, una cultura centrada en el hombre, una cultura donde predomina el hombre.

Ellos dicen que hoy ya no estamos en esa cultura, y que debemos al orar decir entonces, «madre nuestra, que está en los cielos».

Hay otros que dicen que Dios no es masculino ni femenino, y que deberíamos verlo de manera asexual. Así que ellos orarían: «Nuestros padres que están en el cielo».

Esta forma de pensar se ha convertido en un patrón en muchas de nuestras denominaciones protestantes hoy en día. Permítanme darles algunos ejemplos.

En 1999, los metodistas británicos incluyeron la primera oración a Dios madre, en sus libros de culto actualizados. Aparece en un servicio de comunión que comienza así, «Dios, nuestro Padre y madre, te damos gracias y te alabamos por todo lo que has hecho». Esto fue en 1999.

Hay una de las iglesias principales en Chicago que tiene en su liturgia. . . un servicio para el bautismo de los infantes que comienza de esta manera: «nosotros te bautizamos en el nombre de Dios, nuestro Padre y madre, nuestros santos padres».

El Consejo de Iglesias de Kentucky, tiene en su página web esta introducción: «nosotros somos una casa de fe, una familia de hijos de Dios… Dios es nuestro Padre y nuestra Madre, Cristo es nuestro salvador y nuestro hermano, nosotros somos hermanas y hermanos unos de los otros, hechos uno en Espíritu… Dios es nuestro Padre y nuestra Madre». Mayúsculas para P y M, nombres para Dios.

Ahora, algunas de estas cosas suenan muy, muy extrañas pero se lee y se oye mucho acerca de esto. En otros círculos del mundo protestante hoy en día, se está oyendo mucho de esto, y comienza a sonar como si tú fueras la que no estuviera cuerda.

«¿Qué está mal con mi modo de pensar? Quizás esto tenga sentido». Déjame darte otra ilustración.

Catherine Kroeger es la fundadora de una organización llamada cristianos por la igualdad bíblica. Ahora, si no estás familiarizada con este grupo, deberías estarlo. Suena bastante bien. Cristianos por la igualdad bíblica.

Este grupo de denominaciones y organizaciones enseña que bíblicamente, hombre y mujer fueron creados iguales a imagen de Dios. Hasta aquí, todo va muy bien.

Pero luego ellos continúan diciendo, así que no debe haber ninguna distinción de roles entre hombres y mujeres en los hogares o en la iglesia. Aquí es donde debemos separarnos de esta enseñanza.

La fundadora de esa organización, Catherine Kroeger, dice esto: «Hay una buena razón bíblica. . . para hablar de Dios como Padre y madre, ambos «él» y «ella». El recordar esto es particularmente importante para los evangélicos».

Y estas personas se consideran a sí mismas evangélicas. En este caso ellos no se consideran teólogos liberales.

Ellos dicen que es «importante que los evangélicos recuerden esto, cuando busquen testificar a las personas que buscan adorar a Dios, con deseos por una deidad con atributos femeninos».

Se escucha mucho en estos días acerca de la adoración a diosas, un pensamiento muy Nueva Era. Esto tiene que ver con el neopaganismo y la recurrencia del gnosticismo. Es lo que obtuvimos del Código Da Vinci, la sagrada feminidad.

Todas estas cosas se conectan, más temprano o más tarde. Ella dice que cuando estés dando testimonio a las personas que están en busca de un Dios con atributos femeninos, hay una buena razón bíblica para hablar de Dios como «ella» y «él». «Es esencial también recordar cuando les testificas a aquellos con una mala imagen de sus padres, que pudieran tener sentimientos positivos acerca de sus madres».

Ahora, al leer esto piensas, «bueno, yo no había pensado antes en esto de esta manera. Jamás he pensado en Dios como madre, pero quizás tienen razón».

¿Tienen razón? ¿Importa eso? ¿Se puede orar a Dios como nuestro Padre y nuestra madre o nuestros padres celestiales?

Déjame referirme a esto nuevamente. Una vez más, tal vez no creas que esto es importante, pero en el clima teológico de hoy en día, es algo que está surgiendo cada vez más a menudo.

Antes que nada, necesitamos recordar que no tenemos el derecho de nombrar a Dios. Nosotros no tenemos derecho de llamar a Dios como queramos llamarle, sin importar cuán dolorosas hayan sido nuestras experiencias del pasado, independientemente del equipaje que provoca que tengamos puntos de vista equivocados de Dios.

Nosotros no tenemos el derecho de ponerle nombres a Dios. Dios se ha nombrado a sí mismo; nosotros debemos llamar a Dios de la manera en que Él dice que quiere ser llamado, de la manera en que Él se ha llamado a sí mismo.

En segundo lugar, necesitamos recordar que los escritores de la Biblia no fueron los que decidieron usar el concepto masculino para Dios. Las personas que tienen este punto de vista, dirán que era una sociedad patriarcal, y que es por eso que utilizaban el lenguaje masculino para referirse a Dios.

No fueron los escritores de la Biblia quienes decidieron cómo llamar a Dios. No fueron los escritores de la Biblia en una sociedad patriarcal quienes dijeron, «Padre nuestro que estás en los cielos».

Fue Dios quien se refirió a sí mismo a lo largo de toda la Escritura en forma masculina. Dios se revela en toda la Escritura en lenguaje exclusivamente masculino cuando se trata de nombres y títulos.

Dios nunca es llamado madre en las Escrituras. A Dios nunca se le refiere como ella. Las metáforas para Dios que se usan en la Biblia son masculinas; palabras como Rey, Padre, Juez, Esposo, Maestro, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y este título específicamente, es muy importante.

Él no es la madre de Jesucristo. Él es el Padre de Jesucristo, y esta es una de las razones importantes de que nosotras podamos verle como Padre.

Ahora, la Biblia ocasionalmente nos habla de Dios como si tuviera algunas cualidades femeninas. Por ejemplo, cuatro veces en el libro de Isaías, Dios habla de Sí como si fuera una mujer, como una madre.

Nunca dice que Él es una madre o que Él es una mujer, pero sí es comparado ocasionalmente con una madre. Nunca Él es llamado madre.

Las imágenes masculinas de la Biblia con relación a Dios tienen que ver con la distinción entre Dios y su creación. Hay muchos que abogan por el uso de lenguaje femenino o neutro para Dios, como una reacción a su comprensión de la soberanía de Dios.

Ellos creen que si se llama a Dios Padre, si se usa el lenguaje masculino para Dios, esto pudiera dar lugar a abusos. Esto conduciría a dar libertad al hombre para dominar a la mujer y abusar de ella.

Pero yo quiero decirte esto, cuando vemos a Dios de la manera correcta, como se le representa en las Escrituras, esto nunca conducirá a los hombres a abusar de las mujeres. Los hombres pueden abusar de las mujeres, y de hecho, lo hacen; pero no es porque el tener una visión correcta y bíblica de Dios, los haga hacer esto.

Cuando hablamos de Dios como Padre vs. Dios como madre, estamos reconociendo la soberanía de Dios sobre la creación y a Dios siendo «aparte», separado de Su creación.

Tú piensas en una madre. El niño sale de la madre, y eso es lo que las religiones paganas creen acerca del mundo y los seres humanos, que nacimos de la madre naturaleza.

Las Escrituras no nos presentan a Dios de esa manera. Él habló Su Palabra y de la nada salió todo lo que existe, así que cuando le oramos a Él como Padre, le honramos. Nosotros le honramos como el Dios de las Escrituras.

Orarle a Él como nuestro Padre es un acto de sumisión a Su señorío y a Su soberanía. Yo espero no sonar dura al decir esto y al nombrar algunas organizaciones y personas que tienen una visión diferente del tema.

Algunos de ellos tienen puntos de vista extremos. Algunas personas a las que he citado no están haciendo culto a una diosa, ni están en el neopaganismo del que he hablado. Éstos son grados diferentes, pero creo que tú puedes conectar los puntos, y ver que cuando eres movido a llamar a Dios «madre» o «padres», se termina con alguna visión muy peligrosa y no bíblica de Dios.

Algunas de estas personas tienen buenas intenciones. Algunos de ellos afirman estar comprometidos con la autoridad de las Escrituras, pero creo que necesitan ser desafiados. De nuevo, si quieres saber más sobre esto, ve a nuestra página web y descarga un recurso que tenemos disponible allí: «Siete razones por las que no podemos llamar a Dios «madre».

Eso fue solo un pequeño paréntesis, y dudé en sacar el tema, pero mientras estaba estudiando esto y hablando con algunos de mis amigos, me dijeron: «¿Sabes?, no puedes evitarlo. Esto está en nuestra cultura. Es importante hacerle frente; y nosotros como cristianos creyentes en la Biblia debemos entender lo que la Biblia enseña acerca de esto. «Cuando oramos, «Padre nuestro», esas palabras son muy importantes.

Permíteme señalar otra de las implicaciones acerca de esta frase, «Padre nuestro», que ha sido una comprensión reveladora para mí con relación a lo que he estado estudiando del Padre Nuestro. No puedo decir que antes no hubiera pensado en ello, pero realmente me llamó la atención de una forma totalmente nueva.

Oramos: «Padre nuestro». Nos hemos estado enfocando en la palabra Padre en las últimas sesiones, pero quiero cerrar esta sesión enfocándome en la palabra nuestro.

Mientras estudiemos el Padre Nuestro vas a notar que no hay un solo pronombre singular en el Padre Nuestro. Nunca vas encontrar palabras como, «yo» o «mío», ni una sola vez en el Padre Nuestro.

Tú vas encontrar palabras tales como, «nuestro», «nosotros», nueve veces en el Padre Nuestro, no es una oración centrada en mí misma. Esta es una oración que oramos, y en la que Jesús nos está enseñando no solo como orar sino cómo vivir.

Él nos está enseñando que oramos y vivimos siempre en relación con los demás, no solo con Dios verticalmente. Es claro que cuando oramos, nosotros estamos orando a Dios verticalmente, pero cuando oramos, nosotros estamos orando en comunión y en relación con los demás creyentes en Cristo.

Padre nuestro. Él no es solo mi padre. Él es eso, yo puedo decir, «mi Padre», tú puedes decir, «mi Padre», pero cuando oramos, es necesario reconocer que Él es nuestro Padre.

Cuando oramos el Padre Nuestro, afirmamos nuestra relación con los demás creyentes que son nuestros hermanos y nuestras hermanas. Él es nuestro Padre. Así que no nos acercamos solas a Dios.

Podemos orar solas. Podemos orar con otras personas. Y espero que puedas orar tanto pública como privadamente. Pero ya sea que estemos solas o con otros, nosotras no nos estamos acercando a Dios solas. Más bien, nosotras nos estamos acercando a Él en la unidad de la familia. Así que no solo me concierne a mí.

Algunas de ustedes pueden tener un hijo adolescente y él puede venir y pedirles algo, y su petición pudiera ser apropiada, pero sabes que tienes cuatro hijos más, tienes que pensar en ellos y en cómo afectaría esta decisión, a toda la familia.

Así que en la medida en que nos acercamos a Dios, vamos a querer hacer peticiones que no solo nos afectarán a nosotras, sino que las haremos pensando en el hecho de que hay otros hijos en esta familia, queremos acercarnos a Él como parte de esa unidad familiar.

Estamos juntos cuando oramos como una familia. Esta es una conversación familiar, una oración familiar. Venimos juntas para considerar las preocupaciones y los intereses de toda la familia.

Las preocupaciones del Padre y nuestras preocupaciones compartidas con otras personas en Su familia, deben dominar nuestras oraciones. No podemos expresar nuestras inquietudes, nuestras necesidades, nuestros propios deseos a Dios, separados de la consideración de nuestros hermanos y hermanas, y de sus necesidades.

Así que cuando oramos por provisión, «danos el pan nuestro de cada día», no solo estamos orando para que nuestras propias necesidades sean satisfechas. Estamos orando por nuestras necesidades y las necesidades de toda la familia de Dios.  Estamos expresando nuestra preocupación por las necesidades de la familia.

No puedo orar acerca de mis necesidades sin preocuparme por las necesidades de aquellos hijos de Dios en Sudán. Padre nuestro. Aquellos que conocen al Señor están incluidos en esta oración.

Al orar por perdón, sí, estoy confesando mis propios pecados personales, pero también nuestros pecados corporativos, los pecados de nuestra familia, los pecados de nuestra iglesia, los pecados del pueblo de Dios. «Señor, hemos pecado contra ti. Por favor perdona nuestras deudas».

Cuando yo oro por protección espiritual, por liberación del enemigo, «líbranos de la tentación», es nos, es nosotros, es nuestro. Estamos orando por esto para nosotros mismos, desde luego, pero también estamos incluyendo las necesidades de todo el cuerpo de Cristo y de la familia de Dios para que experimenten la protección de Dios.

Cuando oramos «Padre nuestro», esto incluye a todos los creyentes en Cristo en todo el mundo. Al orar, puedo estar a solas en mi estudio, puedo estar sola en mi cama, puedo estar orando con dos o tres en mi iglesia o en mi familia inmediata; pero mientras oramos estamos uniendo brazos con otros miembros de la familia en Irán, en Iraq, en Sudán, en China, millones de ellos, en Cuba; nosotros estamos compartiendo sus necesidades, sus cargas, sus preocupaciones, y estamos intercediendo por ellos como el Espíritu dirija nuestras oraciones.

Creo que esto le da una nueva óptica y magnitud a la oración. Algunas veces es privada. A veces personal, pero hay una necesidad de expandir la oración del «Padre Nuestro» y de darnos cuenta que ahora mismo, hoy mientras oro, estoy orando con algunos creyentes de China quienes quizás estén en prisión por causa de su fe, enfrentando un juicio.

Estamos orando juntos, «Padre nuestro», y estoy elevando no solo mis necesidades al Señor, sino también las necesidades de creyentes que ni siquiera conozco. No sé quiénes son ellos o por lo que están pasando, pero Dios sabe. Nuestro Padre sabe, y a Él vamos juntos.

Ellos están orando por nosotros. Esos creyentes en China nos están incluyendo en sus oraciones mientras oran, mientras oramos juntos, «Padre nuestro».

Así que hablemos acerca del aspecto exclusivo de la oración del Padre Nuestro. Aquellos que no conocen al Señor como su Padre, aquellos que no son sus hijos, no pueden orar esta oración, pero hay un aspecto inclusivo en esta oración que es muy importante.

Nosotros la oramos en unidad con todos los que han nacido del mismo Padre. No podemos incluir solamente a aquellos con los cuales nos une cierta afinidad. Nosotros no podemos excluir de nuestras oraciones a aquellos que son diferentes a nosotros o aun a los que creen de manera diferente en asuntos secundarios. Si ellos están en Cristo, están incluidos en nuestras oraciones.

Esto requiere que si tienes algún prejuicio, que si tienes alguna animosidad con relación a otros creyentes, es mejor corregir eso antes de orar, «Padre nuestro». No podemos excluir a esas personas.

Algunas de ustedes tienen familiares que conocen al Señor, quiero decir, miembros de la familia de sangre, miembros de la familia terrenal, que también tienen una relación con Cristo, pero con los cuales quizás no estén en buenos términos.

Ahora, ve tú a saber de quién fue la culpa. Ese no es el punto. El punto es saber dónde hay brechas en nuestras relaciones, dónde hay odio en nuestros corazones…si hay amargura en mi corazón para con otro creyente, yo sería una hipócrita cuando voy y oro, «Padre nuestro».

Estoy siendo egoísta. Estoy siendo excluyente cuando debería ser incluyente. No puedo excluir a esas personas cuando oro, «Padre nuestro», y esperar que Dios responda mi petición de perdón, una petición que está condicionada a que yo perdone a otros.

 «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores». (Mat 6:12).  Tenemos que estar bien con Dios para orar: «Padre nuestro»; pero también tenemos que estar bien con los demás, los unos con los otros para poder orar, «Padre nuestro».

Esta es una oración que no podemos hacer mientras tengamos ira en nuestros corazones. Bueno, podemos orar, pero seríamos hipócritas, poniéndonos una máscara, no siendo reales.

Este reconocimiento de orar a nuestro Padre no solo debe afectar nuestras oraciones, pero como hemos dicho, el Padre Nuestro no es solo una manera de orar; es la manera en que estamos supuestos a vivir en el reino de Dios.

Padre nuestro, ese concepto debería afectar nuestras actitudes, nuestro hablar, nuestro accionar con otros creyentes. Déjame darte un ejemplo de lo que ocurrió mientras yo estudiaba para esta serie.

Esto tuvo lugar hace unas semanas. Alguien me envió un correo electrónico mientras estaba en una conversación de negocios, y este incluía alguna información negativa, y no halagadora acerca de otro creyente.

Ahora, la persona era alguien a quien yo no conocía, nunca la he conocido, pero estaba interesada en lo que se decía y fui tentada...tú sabes, por email es fácil reenviar las cosas, y me vi tentada a enviarlo a alguien que sabía estaría interesado en saber esto de esa persona.

Pero antes de pulsar el botón de enviar, Dios me dio convicción. Si Dios es nuestro Padre, esto quiere decir que este hombre es mi hermano, este hombre al cual no conozco, pero del que supe algo negativo, y no era correcto que yo lo sometiera al escrutinio de otra persona.

Hubiera sido otra persona a quien yo le hubiera enviado el correo, que no tenía la necesidad de saber. Una persona que no tenía nada que ver con el problema y que no era parte de la solución. No había manera de que yo hubiera podido justificar el pasar la información negativa acerca de otro hermano.

¡Tenemos que establecer una vigilancia sobre nuestra lengua y nuestras actitudes, cuando nos damos cuenta de que Dios es nuestro Padre! Me había atrapado a mí misma conversando sola, el chisme es algo tan mortal, pero ahora estoy entendiendo mejor, por qué es tan mortal y por qué es tan malo.

Es un pecado no solo contra ese creyente, es también un pecado contra Dios el hablar negativamente, de manera crítica y en una forma que no es redentora, constructiva o bíblica acerca de otro creyente. ¿Cómo puedo hacer eso y luego orar: «Padre nuestro»?

El Padre Nuestro es una oración familiar. Tiene una dimensión vertical, oramos a nuestro Padre. Y hay una dimensión horizontal, Padre nuestro.

Es una oración relacional. Tú oras con y por los demás, dándote cuenta que cuando oras nunca estás orando sola, porque somos parte de una familia que está diciendo junta, dilo conmigo: Padre nuestro».

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth explicándonos por qué la primera frase de la oración, «El Padre Nuestro», es tan importante. Esta no solo te orienta hacia Dios el Padre, sino que también pone tus relaciones en perspectiva.

Si te has perdido cualquiera de los programas anteriores en esta serie, puedes escucharlo en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también puedes buscar recursos por tema, Escritura, autor, según la etapa de la vida en que te encuentres. Todos estos recursos no serían posibles sin el apoyo de nuestras oyentes. Nancy,

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Sin el apoyo de nuestras oyentes, no habría página web, ni transcripción, ni Aviva Nuestros Corazones.

Hay un grupo especial de personas que juegan un gran rol en que tú puedas escuchar hoy este programa. Los llamamos nuestros patrocinadores o colaboradores mensuales del ministerio.

Estas personas son oyentes que reconocen lo que Dios está haciendo a través del ministerio y quieren ser parte de él. Así que se han comprometido a orar por Aviva Nuestros Corazones, y a apoyar el ministerio financieramente cada mes y a compartir el mensaje con otros.

Si tú eres una oyente regular, has sido bendecida por este ministerio y crees en lo que Dios está haciendo a través del mismo, ¿considerarías dar el siguiente paso y ser parte del grupo de colaboradores de Aviva Nuestros Corazones? El beneficio más grande es saber que estás ayudando a las mujeres a descubrir, abrazar y deleitarse en Cristo.

Hemos estado orando a Dios para que levante y añada cientos de nuevos colaboradores del ministerio. Te animamos a que consideres esto en oración y que Dios te muestre Su voluntad.

Puedes hacer tu donación mensual a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Como agradecimiento por tu ofrenda hoy, te enviaremos un acceso digital para descargar el recurso, «Devocional de 30 días: El Padre Nuestro». Este es un folleto digital que acompaña nuestra serie actual, «El Padre Nuestro». Este te ayudará a sacar mayor provecho de estas enseñanzas de la Palabra de Dios.

Annamarie: Dios está en el cielo. Este es un concepto bastante básico, ¿verdad? Bueno, en nuestro próximo programa profundizaremos en esto. Entender el cielo como el trono de Dios, le dará un giro a la forma en que oras y escuchas a Dios. Te esperamos aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Randy Stinson and Christopher Cowan, “Siete Razones por las Cuales no Llamar a Dios Madre,’” (Louisville, Kentucky: The Council on Biblical Manhood and Womanhood, 2005).

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.