Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Medita y reflexiona en la Escritura

Annamarie Sauter: Muchos creyentes hemos creído que lo que hacemos se divide en dos secciones: las cosas «cristianas» y las cosas que hacemos para pasar un buen rato.

Nancy DeMoss Wolgemuth: El mundo nos ha dado esta falsa dicotomía de que se puede ser cristiano y hacer cosas cristianas, y luego nos separamos para pasar un buen rato, pero que no puedes hacer ambas cosas al mismo tiempo. Yo digo: «no». En realidad, nadie puede pasarlo mejor que aquella persona cuya vida está centrada en Cristo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es Hechos capítulos 10 y 11.

En la última serie estuvimos hablando acerca de la centralidad de la Escritura en nuestra relación con Dios. ¿Cómo podemos, en términos prácticos, cultivar el hábito de reflexionar en lo que leemos y memorizar la Palabra? Para aprender acerca de esto estaremos escuchando una serie de respuestas que Nancy dio en una ocasión en el contexto de una conferencia. Iniciemos escuchando la primera pregunta.

Mujer 1: Me pregunto si podrías hablar un poco acerca de la meditación y darnos algunas sugerencias al respecto. A veces solamente leemos y creo que debería haber maneras en que realmente absorbamos y asimilemos lo que estamos leyendo.

Nancy: De hecho, creo que acabas de dar una gran definición de meditación en la Palabra de Dios. Estamos hablando aquí de dejarla que penetre, que nos permee y sea absorbida. El mundo habla de meditación, del yoga, de la meditación trascendental; pero muy a menudo, el sentido en que usan esa palabra es vaciarse de uno mismo, y dejar que nada esté ahí. En nuestro caso, estamos hablando de llenarnos, de llenar nuestra mente, nuestro corazón, nuestro espíritu, nuestro pensamiento, nuestro subconsciente con la Palabra de Dios.

Meditar en la Palabra de Dios. Dios promete éxito y una bendición a aquellos que meditan en Su Palabra. Así que, ¿qué significa eso? Pienso que significa morar en ella, ponderarla. Es como cuando tomas un diamante, una piedra preciosa de algún tipo y la contemplas y la levantas y la miras desde diferentes ángulos. La levantas a la luz y la miras en diferentes ambientes, la pones contra diferentes trasfondos y puedes verla diferente dependiendo del contexto.

Así debes tomar la Palabra de Dios; tomar la Escritura que estás leyendo y levantarla a la luz y mirarla desde diferentes ángulos.

Esta mañana, mientras tenía mi tiempo con el Señor, meditaba en el versículo 1 del Salmo 27. He estado memorizando ese pasaje y meditando en él una y otra vez en los días pasados. Y anoche, tarde en la noche…o mejor dicho, temprano en la madrugada, cuando me fui a la cama, me desperté pensando en el Salmo 27:1: «El Señor es mi luz y mi salvación». 

Medité por unos instantes en otros pasajes que hablan de que «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él» (1 Juan 1: 5). Yo no soy mi propia luz. Mi consejero no es mi luz. El Señor es mi luz. Entonces pensé: «Lámpara es a mis pies Tu Palabra y lumbrera a mi camino» (Salmo 119: 105, NVI). ¿Cómo es que el Señor alumbra mi camino en la oscuridad? Lo hace a través de Su Palabra. Así que solo meditaba sobre la luz, meditaba en eso.

«El Señor es mi salvación». ¿Qué significa eso? Significa redimir, rescatar, entregar. Y me dije a mi misma: «bueno, eso implica que necesito ser salvada. Eso implica que somos pecadoras y que no nos podemos salvar a nosotras mismas». Y así meditaba sobre esto.

«El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?» Bueno, esa es una pregunta retórica. La respuesta es: «a nada ni a nadie».

¿Qué cosa me protege del temor? Vivir en la luz de la presencia de Dios. «El Señor es mi luz».

Escucha, si Dios es ese gran faro de luz que me alumbra, y alumbra a mi alrededor, ¿quién se atrevería a dañarme? ¿Los ladrones, asesinos y criminales? No, no lo harán, ni literal, ni en sentido figurado, ellos evitan la luz. Quieren trabajar en la oscuridad, pero siempre y cuando ande en la luz, voy a estar rodeada de la presencia de Dios.

¿Significa eso que nunca me ocurrirá algo difícil? ¿Que nunca me va a ocurrir nada malo? No. Eso no quiere decir eso. Se puede caminar en la luz y llegar a padecer de cáncer. Pero es que esta vida no es todo lo que existe. Esta vida es solo un momento. Todas nos dirigimos hacia otro lugar, hacia la eternidad. Y cuando vemos esto desde arriba, desde la perspectiva divina… nada ni nadie puede afectar mi vida, nada puede separarme de la luz de Dios que me ofrece Su gracia salvadora.

Estaba meditando en ese versículo y me di cuenta de que, «esto es por lo que no tengo que temer». Ese versículo que justo te acabo de decir me llevó a escribir sobre esto. Querrás hacer conexiones entre otras partes de la Escritura que arrojan luz sobre el versículo que estás leyendo.

Así que en realidad, meditar es simplemente tomarse un tiempo para hablar de cómo…bueno...soy una mujer de la ciudad, y te hablaré de algo de lo que realmente no sé nada. ¿Has oído hablar de cómo se alimenta una vaca? Pues rumiando, ¿cómo digiere los alimentos? ¿Y cuántos estómagos tiene? Simplemente se mantiene digiriendo lo que come.

Eso es lo que hacemos cuando meditamos en la Palabra de Dios, la desmenuzamos. Nos adentramos, nos centramos en ella. Creo que memorizar la Palabra de Dios ayuda en gran manera, porque entonces estás meditando en ella y puedes repetirla y recordarla una y otra vez y otra vez.

Y lo más importante, entonces comienzas a personalizarla. No es solo David quien no tenía que temer. Eso también es para mí; puedo poner mi nombre ahí. «Yo no tengo que temer porque el Señor es mi luz y mi salvación». No solo me interno en la Palabra de Dios, sino que la Palabra penetra en mí, y en última instancia, cuando te apropias de lo espiritual y meditas en eso, la Palabra morará en tu corazón y se convertirá en parte de ti.

Ahora, voy a decir esto a la inversa, si estás meditando en cosas que no son consistentes con la Palabra de Dios, esas ideas comenzarán a hacer de ti una persona como lo que lees o miras. Si vas a pasar la mayor parte de tu tiempo leyendo novelas románticas o revistas femeninas o revistas de moda o viendo películas que retratan los valores y las formas de pensar del mundo, y pasas tiempo pensando en estas cosas, así será transformado tu pensamiento.

Por lo tanto, cuando medites en la Palabra, no solo medites en la Palabra de Dios en tu tiempo de quietud, llévala contigo todo el día y mantente citándola una y otra vez. «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es mi fortaleza (el refugio de mi vida); ¿de quién he de atemorizarme?» Que sea una parte de tu vida.

Alguien dijo acerca de John Bunyan, quien estaba lleno de la Biblia por meditar en la Palabra de Dios constantemente, (este fue el hombre que escribió El progreso del peregrino), que si se le pinchaba «sangraría Biblia», es decir que de él siempre saldría la Palabra de Dios.

Igual ocurre cuando estudias constantemente la Palabra; si alguien te ataca o te provoca, o cuando las circunstancias de la vida te molestan o te frustran, o te atemorizan, lo que saldrá de ti será con lo que has estado alimentando tu corazón, a medida que pasas tiempo meditando en la Palabra de Dios.

¿Te ayuda esto? ¿Alguna otra motivación para meditar? Necesito un poco de ayuda aquí. A ver, alguna de ustedes chicas…

Mujer 2: ¿Cuáles son algunas de las cosas claves que te ayudan en esa disciplina de meditar en las Escrituras? Es decir, cuánto por día y ese tipo de cosas, ¿qué disciplinas te han ayudado?

Nancy: Me gustaría tener algún secreto grande y profundo para compartirlo con todas ustedes, pero lo que hago es casi vergonzosamente simple, lo que también significa que esto simple debe alentarte porque entonces significa que todas podemos hacerlo. Las personas me dicen: «Me gustaría que brotara de mí la Palabra como sale de ti», y yo les digo, «ustedes pueden». Solo tienen que pasar tiempo en ella, yo paso mucho tiempo en la Palabra, y lo que hago es tratar de estar en la Palabra de Dios de forma consistente.

Otros dicen que es una ventaja crecer en un hogar en el que se ha estado expuesto a las Escrituras, y que es una fuerte influencia estar expuesta a ella desde la infancia. Así que aquellas de ustedes que son madres con niños pequeños, traten de enseñarles porciones pequeñas de las Escrituras en cualquier momento. En la casa, en la escuela cristiana a la que asistí, y en la iglesia en la que nos congregábamos, había una fuerte predicación bíblica expositiva. Todas estas cosas jugaron un papel enorme en mi vida.

Algunas de ustedes no llegaron a conocer al Señor o a profundizar en Su Palabra hasta más tarde. Lo que estás haciendo es recuperando el tiempo perdido, pero claro que puedes hacer eso también. Te adentras en la Palabra y la lees. La mayor razón por la cual la gente no recibe mucho de la Palabra es porque no la leen. Yo realmente trato de poner megadosis de la Palabra en mi vida.

Ahora, para hacer eso, lo he hecho de diferentes maneras a lo largo de los años. En algunas ocasiones he leído la Biblia dos veces en un año, lo que es muy bueno, eso es muy buen ritmo. Eso es alrededor de siete capítulos al día. Ahora, tú puedes hacerlo así si prefieres. Hay otros que sé que ahora mismo están leyendo la Biblia en noventa días. Eso es realmente como un truco. A veces resulta realmente útil para obtener un vistazo general de las Escrituras e ir más rápidamente a través de ellas. He tratado de leer toda la Biblia muchas, muchas veces.

Pero luego hay años en que aminoro la marcha o reduzco la velocidad y me concentro en ver pasajes cortos y los libros más pequeños, o simplemente ir más despacio porque quiero meditar más detenidamente en algunos pasajes.

Creo que necesito ambas cosas en mi vida. Quiero el panorama general; quiero ver todo el consejo de Dios, pero a veces… Pasé la semana pasada en el Salmo 27. He estado leyendo en algunos otros lugares, pero he estado concentrada en ese pasaje. Le he dedicado más atención.

Para mí el secreto es: hay algunas cosas en la vida a las que solo dices «no»; y hay algunas otras cosas para las que simplemente no tienes tiempo.

Me uní a Facebook no hace mucho tiempo y estoy sorprendida por la cantidad de tiempo que, sin hacer nada malo, es invertido en las redes sociales. Bueno, ese es otro tema que está afectando una gran cantidad de matrimonios, y ese sería otro tema.

Pero veo la gran cantidad de tiempo que se malgasta, manteniéndonos al día en cosas divertidas, es divertido conocer sobre cosas, y solo estoy tratando esto en términos del tiempo que se puede pasar manteniéndose al día, sobre cosas divertidas que no son malas, que es bueno saber, pero no tenemos que saber.

Solo tienes un número de horas en un día. Nuestro cerebro solo puede contener una cantidad limitada de información. Así que tenemos que elegir. Tienes que tomar decisiones. «¿Qué voy a poner en este cerebro con el tiempo que tengo disponible? ¿Qué voy a leer? ¿Qué voy a ver? ¿Qué voy a escuchar?»

Si quieres ser una mujer de la Palabra de Dios, vas a tener que pasar tiempo en la Palabra de Dios. En diferentes etapas de la vida, puede que no tengas mucho tiempo disponible. Entonces tienes que tener mucho cuidado con lo que estás haciendo con el poco tiempo que tienes.

Soy bendecida al tener la responsabilidad de enseñar la Palabra de Dios porque eso me obliga a sumergirme en la Palabra. Todo el mundo debe desear estar en la Palabra si quiere estar creciendo a la imagen de Cristo, pero eso significa que hay cosas para las que no tendré tiempo.

Hay algunas revistas que no tengo tiempo para leer, que sé que podría disfrutar, al igual que algunos programas de TV; básicamente, no veo televisión pero hay algunas películas que me gustaría disfrutar. Algunas veces veo vídeos, algunas veces me quedo en casa leyendo una buena novela y me tomo el día libre. Afortunadamente, puedo leer rápidamente, por lo que puedo ir muy rápido a través de lecturas de este tipo. No estoy diciendo que solo leo la Biblia, pero sí paso mucho tiempo leyéndola; no tanto como quiero, o deseo o pudiera, pero sí sé que todo el tiempo que invierto en la Palabra de Dios, es ricamente recompensado.

Y no es lo que obtienes en un día o un mes o incluso un año. Es lo que se obtiene día a día, precepto por precepto, línea sobre línea, a través de los años.

Es como, cuando ves a tus hijos y de repente te das cuenta que sus pantalones les quedan como tres pulgadas cortos por encima del tobillo, y te dices, «¿cuándo crecieron?» Eso no sucedió de la noche a la mañana, pero un día te das cuenta que ha pasado el tiempo.

El crecimiento espiritual no ocurre de la noche a la mañana. Para conocer la Palabra de Dios no hay atajos, no hay soluciones rápidas para eso, pero te darás cuenta al pasar el tiempo, que estás creciendo y que ha sido la Palabra de Dios lo que ha influenciado tu vida.

Mujer 3: ¿Cómo equilibramos la idea de divertirse y pasar un buen rato con amigos y familiares, ver películas, ir a conciertos, y luego también estar involucradas en el ministerio, estar centradas en Dios, asegurándonos de que estamos realmente andando conforme a la piedad?

Nancy: Estás haciendo una pregunta que muchas personas deberían estarse haciendo. Desearía que mucha más gente se hiciera esa pregunta. Así que gracias por preguntar eso. Permíteme decir que si eres una seguidora de Cristo, es la intención de Dios que tú y yo estemos centradas en Dios en todo lo que hacemos. Todo lo creado por Dios le pertenece. «Del Señor es la tierra y su plenitud» (1 Corintios 10:26). Él creó este mundo para que fuera un lugar de alegría, de plenitud grandemente bendecido.

Si lees Génesis capítulos 1 y 2, así es como se supone que sea. Eso es lo que era, y eso es lo que Dios quiere que sea. ¿Cuál es la palabra que se repite en ese pasaje? «Era bueno». Y los bendijo Dios, aquí tenemos la vida, tenemos bendición, tenemos la bondad de Dios, tenemos alegría y diversión, por así decirlo. Creo que el primer matrimonio fue increíblemente apasionado, alegre, divertido, disfrutando de Dios, nunca separados de Dios, siempre disfrutando con Él. Nuestro disfrute verdadero siempre se encuentra cuando hacemos las cosas con Cristo como el centro de todo.

El mundo nos ha dado esta falsa dicotomía de que se puede ser cristiano y hacer cosas cristianas, y luego separarnos para pasar un buen rato, pero que no puedes hacer ambas cosas al mismo tiempo. Yo digo, «no». En realidad, nadie puede pasarlo mejor que aquella persona cuya vida está centrada en Cristo.

Así, que «si comes o bebes (o haces amigos en Facebook, o lo que sea que hagas), hazlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31). Tenemos que preguntarnos, «¿es esto algo que puedo hacer en la presencia de Dios, con Dios, en compañía de Él, y de una manera que le de gloria?» Si es así, disfruta lo que estás haciendo.

«Él nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos», 1 Timoteo 6:17. Pero no dejes que esas cosas te manejen. Ese pasaje está en el contexto de la abundancia. Si tienes dinero, utilízalo para ser de bendición a otras personas. Eso es diversión. Eso es alegría.

Tenemos que redefinir la alegría, el gozo. Alegría es hacer lo que Dios quiere que hagamos. Alegría es hacer las cosas con Él y en Su presencia. Si no puedes hacerlo de una manera centrada en Dios o centrada en Cristo, entonces tú no le amas; no lo necesitas. En última instancia, no va a ser para tu mayor bien y bendición.

Me parece que lo que esta joven está diciendo es: ¿La vida siempre tiene que ser seria para el que está comprometido seriamente en seguir a Cristo? Eso depende de lo que quieres decir con eso. La respuesta es sí, si «seria», significa que somos siempre seguidoras de Cristo. Si siempre somos cristianos. Si siempre estamos tratando de glorificar a Dios.

Pero ¿eso significa sombrío, aburrido? No para nuestra vida. El gozo y la alegría deben ser una marca, una característica en nosotras como cristianas. El Salmo 113 dice: «Que se goza en ser madre de hijos» (Salmos 113:9, RVR1960). Dios desea que seamos mujeres alegres, gozosas, no que vivamos insatisfechas, simplemente sobreviviendo. Él quiere que seas una mujer llena de gozo.

Ahora bien, sé que hay momentos tristes, y hay tiempos para reír y tiempos que no son para reír. Ese es un pasaje en Eclesiastés: «Hay un tiempo para todo: tiempo para llorar, tiempo para reír; un tiempo para nacer, un tiempo para morir» (3: 1-2, parafraseado).

Pídele a Dios que te ayude a hacer las cosas en el tiempo correcto. Eclesiastés 3:11 nos dice: «Él hace todo hermoso en su tiempo».

Así que no te aferres a las cosas como el mundo lo hace. No dejes que el mundo te moldee. Creo que necesitamos un mensaje hoy dentro del cristianismo, hemos llegado a perseguir y a buscar del mundo y los placeres mundanos, y estamos llenándonos de cosas que no pueden realmente satisfacernos.

También estamos trayendo a la iglesia ideas que el mundo vende como placenteras, y nos estamos deleitando en estas cosas, pero son cosas que realmente están aniquilando el alma. Esas cosas están afectando el Espíritu. Así que, si no es santo, entonces no puede ser verdaderamente una fuente de alegría y placer.

El Salmo 16 dice: «En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre» (v.11, RVR1960). Entonces disfruta al Señor y si algo no se puede hacer con Él, realmente no es algo para ser disfrutado; no es algo que en última instancia puedes realmente disfrutar.

Mujer 4:Te he oído decir antes que has memorizado el libro de Apocalipsis. Estoy en el proceso de memorizar Romanos. ¿Tienes alguna sugerencia para mí?

Nancy: No hay atajos. Yo también memoricé el libro de Romanos hace algunos años, pero no podría citarlo de memoria ahora, y esa es una de las cosas que le dije a esta joven: Si deseas memorizar y mantener lo aprendido, entonces es muy, muy, muy, muy importante que te mantengas repasándolo. Tendrás que volver constantemente a repasarlo y a recitarlo una y otra vez. No lo hice así, por lo que te digo que no debes seguir mi ejemplo.

Es probable que memorice más fácil que algunas personas, pero estoy segura que muchos lo hacen mejor que yo. No es algo fácil, no es algo que me sale solo, tengo que trabajar mucho en ello. Y trabajo muy duro, y mientras más años tengo, más difícil es y más duro tengo que trabajar. Pero sabes, en estos últimos tiempos me he dado cuenta de que sí vale la pena. Memorizo un versículo a la vez. Ya sea que se trate de tres versículos o de tres capítulos o de treinta capítulos, hazlo un versículo a la vez, una palabra a la vez, una frase a la vez.

Tú lo dices una y otra y otra vez, una y otra vez.

Debes reflexionar en él. Miras el versículo desde todas las direcciones y ángulos posibles y lo pones en la luz y allí lo mantienes y entonces dices. «bueno, ¿qué significa esta palabra?»

Pero lo más importante de todo, es que debes mantenerte recitándolo. Conozco a una hermana llamada Nancy Epperson. Ella ha estado memorizando las Escrituras desde que tenía 14 años, y ahora mismo creo que tiene casi setenta. Fue una gran alegría para mí escucharla decir cuán importante ha sido para su vida memorizar la Palabra de Dios.

También hay un libro que recomiendo grandemente para la memorización de las porciones más largas, que se llama, Su Palabra en mi corazón por Janet Pope. Creo que es un libro de Moody Publisher y está en inglés. De verdad creo que este libro lo hace fácil y va a ser muy útil para ti.

Ella comenzó cuando era una joven madre a memorizar las Escrituras y se dio cuenta que no tenía muchas horas al día para hacerlo; así que decidió memorizar un versículo por día, de esta manera se percató de que estaba memorizando un capítulo por mes. Con los años aprendió de memoria muchos libros de la Biblia, y todavía puede citarlos porque ella tiene un magnífico sistema de repaso. Ella simplemente lo hace mientras espera en el consultorio del médico, o mientras espera para recoger al niño en la escuela. Lo hace en los espacios vacíos de su vida, y al hacerlo un poco a la vez, todos los días, durante los últimos 15 a 18 años, ella ha aprendido de memoria muchos libros de la Biblia.

Esa es una manera en que yo recomendaría, y un recurso que verdaderamente recomiendo. Pero en última instancia, en realidad no es tanto cómo lo haces. Hay un grupo que me preguntó si quería hacer una entrevista para una revista sobre cómo estudio la Biblia. Han entrevistado a increíbles maestros de la Biblia, y le dije a nuestro personal que me estaban preguntando si quería hacer esta entrevista: «Yo no tengo nada realmente impresionante que decir».

Yo no he estado en el seminario. No sé griego ni hebreo. Hay algunas herramientas que he encontrado muy útiles y estas son las que utilizo. Consulto obras de referencia, pero lo que más hago es sumergirme en el texto, reflexionar y meditar sobre eso, hasta que se convierte en una parte de mi vida, y entonces digo, «bueno, ¿cómo podría ser esto de bendición para alguien más?»

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth ha estado respondiendo algunas preguntas que le hicieron en el contexto de una conferencia. Espero que este programa te anime en tu propio estudio de la Palabra de Dios. Si hay alguna Escritura en particular en la que quisieras profundizar, visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y encuentra recursos por Escritura.

Bueno, antes de concluir este programa, Nancy regresa con unas últimas palabras de exhortación.

Nancy: Leí una carta de una amiga enviada la semana pasada a uno de nuestros compañeros de ministerio, y ella dijo: «Ya he memorizado el Salmo 27, el Salmo 103, y Romanos 12». Y esto es lo que encontré tan alentador, ella dijo: «La Palabra está transformando mi vida».

Ahora, acabo de conocer a esta mujer y ella está justo en medio de algunas situaciones de gran desafío con relación a su salud y a su matrimonio. Su vida es muy difícil en este momento. Es por eso que me siento bendecida al ver que la Palabra de Dios está renovando su mente y dándole una perspectiva diferente, dándole esperanza en medio de esas circunstancias difíciles.

No sé lo que estés enfrentando en este momento, pero sí sé que en cada etapa de nuestras vidas, el entrar la Palabra de Dios en nuestros corazones, mentes y vida es muy importante.

Annamarie: Gracias Nancy.

En una ocasión Nancy & Holly Elliff hablaron con Yvonne Welch, una madre de cuatro hijos que fue llevada al hospital debido a un síndrome de agotamiento crónico agudo. En nuestra próxima serie, descubre la raíz de este agotamiento y la única vía de escape—la Palabra de Dios. Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tenemos el privilegio de proporcionar transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor los ha usado para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos?

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca del orador

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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