Aviva Nuestros Corazones Podcast

Mentiras que las mujeres creen acerca de ellas mismas

Annamarie Sauter: A lo largo de esta semana hemos estado identificando algunas de las mentiras que somos tentadas a creer. ¿Alguna vez has escuchado esta?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: «Mi identidad y mi valor comopersona giran en torno al amor y la atención de mi esposo».

Annamarie: ¿Y esta?

Nancy: «Mi identidad y mi valor como persona giran en torno a tener hijos y ser madre».

Annamarie: O esta. . .

Nancy: «No puedo ser feliz con anhelos insatisfechos. ¡Dios no es suficiente!»

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, autora del libro, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Como han estado escuchando, durante toda esta semana aquí en Aviva Nuestros Corazones estamos anticipando el lanzamiento oficial de la versión actualizada y ampliada en español, de las Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres.

Estuve comentándoles a algunas mujeres que el subtítulo de este libro es la parte más importante. Queremos que sepas sobre las mentiras, solo algunas de las mentiras, ya que hay muchas más de las que nosotras creemos que hay. Hemos seleccionado cuarenta y cinco de esas mentiras para incluirlas en este libro.

Entonces, lo que realmente queremos hacer es lo que dice el subtítulo, guiar a las mujeres, con este libro, hacia la Palabra de Dios que nos mostrará la verdad que nos hace libres. Lasmentiras nos ponen en esclavitud. Los desafíos, los problemas y las luchas en nuestras vidas invariablemente nos regresan a alguna mentira que hemos creído.

Tenemos capítulos sobre mentiras que las mujeres creen acerca de Dios, sobre ellas mismas, sobre el pecado, las prioridades, la sexualidad (hay un nuevo capítulo sobre la sexualidad), el matrimonio, los niños, las emociones, las circunstancias.

Aproximadamente un tercio del libro es un contenido completamente nuevo. Por lo tanto, es como un nuevo libro dentro del libro anterior, y el anterior ha sido editado, revisado y actualizado en gran medida. Así que te animamos a que nos visites en AvivaNuestrosCorazones.com, para que veas en la transcripción de este programa, la disponibilidad del nuevo Mentiras que las mujeres creen. Solo escribe en tu buscador «AvivaNuestrosCorazones.com/radio» y allí puedes tanto escuchar este programa como leer la transcripción del mismo y ver los recursos relacionados.

Ha sido muy alentador para mí, en los últimos diecisiete años desde que salió el libro original, leer cientos de historias de mujeres cuyas vidas han sido impactadas, y han escrito para contarnos sobre ello.

Una mujer escribió:

«Me presentaron por primera vez este libro hace años mientras atravesaba un tiempo muy difícil en mi matrimonio. Me mostró que si quería un matrimonio centrado en Cristo, primero tenía que tener una relación correcta con Él. Para hacer eso, tenía que descubrir lo que realmente creía sobre Dios y no solo lo que decía creer».

¡Puede haber una gran diferencia! Lo que decimos que creemos acerca de Dios no es necesariamente lo que realmente creemos sobre Dios, y tenemos que examinar eso. Ella dijo,

«Tú combates las mentiras que creemos con la verdad de la Palabra de Dios de una manera tan directa y amorosa. El Señor ha redimido mi matrimonio y está en el centro de él. Mi esposo y yo celebraremos veintitrés años de matrimonio el próximo mes. Actualmente estoy repasando este libro nuevamente con una mujer a la que estoy discipulando».

Y esa, por cierto, es la razón por la que estamos ofreciendo una guía de estudio con el libro, así puedes hacerlo con alguien más y sumergirte en él más profundamente. Hay preguntas para discutir, como una manera de profundizar en la verdad.

Ella dijo: «Gracias por escribir este libro, lo usaré de referencia una y otra vez». Espero que eso sea realidad para muchas mujeres que obtengan el nuevo Mentiras que las mujeres creen.

El siguiente testimonio me lo envió un pastor que en ese momento vivía en Holland, Michigan. Él compartió lo que una mujer de su área escribió,

«Un día estaba sentada en un restaurante tomando café y leyendo Mentiras que las mujeres creen. Estaba tan conmovida que estaba temblando. Sabía que era el momento de la decisión. Rápidamente recogí mi libro, pagué mi cuenta y me dirigí a casa. Llamé a la esposa de mi pastor y le pedí que orara conmigo porque deseaba convertirme en cristiana. Es tan grandioso ser libre, saber que soy perdonada. No más castigarme por todo lo doloroso del pasado en mi vida y tratar de encontrar una manera de perdonarme a mí misma y seguir adelante. ¡Jesús me perdonó! ¡Se siente tan bien poder decir eso y finalmente creerlo!»

Las mentiras que las mujeres creen, ¡y la verdad que las hace libres!

Otra mujer dijo:

«Estoy muy agradecida por el capítulo sobre Mentiras que las mujeres creen sobre el pecado. Durante muchos años he tenido culpa. Dios finalmente me hizo comprender que Jesús pagó lo que yo debía con Su muerte, y que al aceptar Su sacrificio en mi lugar, ¡estoy libre de la culpa!»

Quizás estás escuchando este programa y te identificas con este testimonio, pero debes saber hoy que Jesús pagó lo que debías con Su muerte. ¡Y al aceptar Su sacrificio en tu lugar puedes liberarte de toda esa culpa! Esta mujer dijo:

«¡Alabado sea el Señor! ¡Él es tan bueno, tan amoroso, tan misericordioso, tan paciente! Finalmente he recibido esta maravillosa verdad en mi corazón».

Y luego, pienso en mi querida amiga, Jackie Hill Perry. Algunas de ustedes están familiarizadas con ella. Ella es poeta, escritora y oradora cristiana. Escribió un libro en el que comparte su historia que saldrá a finales de este año.

Ella me escribió recientemente y me dijo:

«Al salir del estilo de vida lésbico, no tenía idea de lo que significaba ser una mujer hecha a imagen de Dios, y mucho menos una mujer hecha para la gloria de Dios. Me presentaron Mentiras que las mujeres creen en mi primer año en Cristo y ese libro fue usado por Dios para anclarme en lo que Él tenía que decir acerca de Sí mismo en las Escrituras y también cómo esto se relacionaba con la forma en la que debía verme a mí misma. Con el tiempo, pude encontrar alegría en Dios y en quien Él me ha hecho como mujer».

¡Me encanta eso!

Esa historia podría ser contada muchas veces más. Esa historia puede contarse hoy y en los días venideros, a medida que las mujeres se adentran en este recurso que las dirige a la Palabra de Dios, para que puedan encontrar gozo en Dios y gozo en saber quién Él las hizo (¡te hizo a ti!) como mujeres.

Bueno, hablando de gozo en Dios y de quién te hizo que fueras, recientemente estuve leyendo, tal como lo compartí ayer, en el libro de Génesis. Hay una historia poderosa allí que uno de nuestros productores me señaló ya que aparentemente también comenzó a leer Génesis nuevamente. Estábamos leyendo sobre lo mismo.

Es una historia sobre dos hermanas que lucharon para encontrar el gozo en Dios y quien las hizo. Se describe en el capítulo 29 de Génesis, así que permíteme motivarte, si tienes tu Biblia, a buscarla e ir allí. Si estás escuchando este programa, puedes conseguir una Biblia o tu teléfono y buscar Génesis capítulo 29.

Y quiero señalar primero el versículo 17 de Génesis 29 que describe a estas dos mujeres desde la perspectiva de su apariencia física. Dice así: «Lea (que era la mayor de estas dos hermanas) tenía ojos delicados».

No estoy segura de lo que eso significa exactamente. Si miras otras traducciones, todavía no estarás segura de lo que eso significa, pero había algo en ella que no era tan atractivo a la vista, y tenía que ver con sus ojos. «Los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel, la más joven, era de bella figura y de hermoso parecer» (Gén. 29:17).

Ahora, ¿por qué Dios puso ese detalle en las Sagradas Escrituras? ¡Porque es importante! Es una parte importante de esta historia. Así era como estas mujeres se veían a ellas mismas, y así era como las veían los demás. Resultó ser una parte importante del desarrollo de la historia de Dios en sus vidas.

Ahora, el padre de las jóvenes era un hombre llamado Labán, y si no puedes unir todo esto, está bien. Pero Jacob, estaba enamorado de la más joven de estas dos jóvenes, Raquel, la bella.

Así que Jacob negoció con el padre de Raquel, Labán, y aceptó trabajar para él durante siete años para ganar la mano de su hija en matrimonio. Y luego, finalmente, después de todos estos años de estar trabajando, las Escrituras dicen que los siete años parecieron volar, ¡porque él estaba muy enamorado de esta mujer!

Finalmente llega la noche de bodas tan esperada, y he aquí, ¡Labán, el padre de las jóvenes le jugó una mala pasada! En lugar de darle a Raquel, como lo había prometido, ¡le dio la hermana mayor!

Entonces, el versículo 25 del capítulo 29 de Génesis dice: «Y. . . por la mañana, he aquí, que era Lea». ¡Oh, no! Quiero decir, él no descubre esto hasta la mañana siguiente. Sé que es difícil de imaginar, pero tienes que tomar la palabra de las Escrituras.

Labán se vale de este truco. Jacob piensa que se va a casar con Raquel, la hermosa hermana menor, y en su lugar se despierta por la mañana y descubre que ahora es el marido de la hermana mayor, tal vez fea (no sé). Ella no era hermosa como su hermana Raquel.

Entonces, cuando Jacob se enfrenta a su suegro, Labán le dice: «Oops, lo siento. No es nuestra costumbre casar a la hija menor antes que la mayor, pero también puedes hacer que Raquel sea tu esposa, si te comprometes a trabajar para mí durante otros siete años» (véanse los versículos 26-28). Entonces, ¡eso fue exactamente lo que sucedió!

Así que ahora tenemos a estas dos hermanas, Lea y Raquel: una es común y corriente, físicamente hablando, la otra es bella y deseable. Ambas terminan casadas con Jacob, que es un intrigante y un engañador, muy parecido al padre de ellas. Y lo ves a lo largo de este texto.

Entonces, en el versículo 30 del capítulo 29 dice que, «(Jacob) amó. . . a Raquel más que a Lea». Estudié esa palabra «amó», como se usa en el idioma original. Significa que tenía afecto por Raquel, la deseaba, la trataba como una amante y una amiga.

Jacob se parcializó con Raquel, a ella fue a quien amó en primer lugar. Entonces está casado con estas dos mujeres, pero las Escrituras dicen que amó a Raquel más que a Lea. Ahora mira, por otro lado, en el siguiente versículo, el versículo 31 dice que : «Vio el Señor que Lea era aborrecida». ¡Esa es una palabra que se usa en el lenguaje hebreo para un enemigo!

Entonces, Raquel, la esposa favorecida, es amada. Ella es la amiga; ella es la que tiene el afecto de Jacob. Pero aquí está la hermana mayor, la otra esposa, Lea, que es odiada. ¡Ella es una enemiga! Jacob no siente afecto por ella.

No hay ningún secreto sobre esto. Raquel es la hermana bella. Ella es la deseada y su esposo la ama, pero Lea, la hermana menos atractiva, es tratada como una enemiga por su esposo. ¡Y el drama y la disfunción que surgió de todo esto fueron enormes!

Ahora quiero leer, en los próximos minutos, un extenso pasaje que comienza en Génesis capítulo 29, versículo 31. No voy a comentarlo mientras lo leo. Solo quiero que vean cómo se desarrolla esta historia y que vean la locura que surge de lo que ya es extraño en esta historia.

Mientras escuchas este pasaje quiero que pienses: ¿Cuáles fueron algunas de las mentiras que estas dos hermanas creyeron? Hablaremos de ello en solo un momento.

«(Entonces) vio el Señor que Lea era aborrecida, y le concedió hijos; pero Raquel era estéril. Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén, pues dijo: «Por cuanto el Señor ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará» (Gén. 29: 31-32).

Los nombres en las Escrituras tenían el significado de lo que las personas estaban pensando cuando le ponían nombre a sus hijos. Por lo tanto, cada uno de estos niños que estas mujeres tienen antes de que se termine esta historia, todos tienen nombres que significan algo, que dicen algo sobre las mentiras que estas mujeres creyeron. Entonces Lea tiene un hijo llamado Rubén, y dice, «Ahora mi marido me amará».

«Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto el Señor ha oído que soy aborrecida, me ha dado también este hijo. Así que le puso por nombre Simeón. Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez mi marido se apegará a mí, porque le he dado tres hijos. Así que le puso por nombre Leví. Concibió una vez más (una cuarta vez) y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al Señor (¡básicamente se dio por vencida!); así que le puso por nombre Judá; y dejó de dar a luz» (vv. 33-35).

Así que esta es Lea, la esposa no amada, común y corriente. Ella le da a Jacob cuatro hijos.

Ahora, en el capítulo 30 de Génesis, versículo 1, dice:

«Pero viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana».

Si pudieras poner a estas mujeres en circunstancias modernas actuales, podrías ver todo lo que está sucediendo aquí.

En el capítulo 30, versículos 1 y 2 dice:

«(Raquel) dijo a Jacob: (¡Esto es tu culpa!) Dame hijos, o si no, me muero (¡me moriré!). Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel (eso es a veces lo que les sucede a los hombres cuando les hacemos demandas que posiblemente no pueden cumplir), y dijo: ¿Estoy yo en lugar de Dios, que te ha negado el fruto de tu vientre? (¡Esto no es mi culpa! ¡Dios nos ha hecho esto ) Y ella le dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, para que por medio de ella yo también tenga hijos» (vv. 1-3).

Esto no es algo que se hace hoy en día, no es algo que debamos hacer hoy, sin lugar a dudas. Pero era algo que se hacía en esa cultura. No era el camino de Dios, pero era un camino.

Esto es lo que dice Raquel: «Aquí está mi sierva». Ve, ten intimidad con ella y tendrá un hijo, (como una madre sustituta, un vientre de alquiler) en mi nombre».

«Y le dio a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella. Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob. Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan. Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob. Y Raquel dijo: Con grandes luchas he luchado con mi hermana, y ciertamente he prevalecido. (Ahora, ella realmente no prevaleció; todavía no había tenido un hijo, pero lo había tenido a través de su sierva). Y le puso por nombre Neftalí. Viendo Lea que había dejado de dar a luz (ya tenía cuatro hijos, pero no había tenido más), tomó a su sierva Zilpa y la dio por mujer a Jacob» (vv. 4-9).

En mi familia, cuando mi madre cuenta historias complicadas como esta, las llamamos «historias de la peluquería o del peluquero» (risas), porque es algo que se escucha en la peluquería: «Fulano de tal, el tío de la madre del hermano de este o aquel. . .» ¡Esta es una historia de peluquería! Excepto que es realmente cierta y Dios la puso aquí por una razón.

Sigue diciendo la Palabra de Dios:

«Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob. Y Lea dijo: ¡Cuán afortunada! Y le puso por nombre Gad. Después Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob. Y Lea dijo: Dichosa de mí; porque las mujeres me llamarán bienaventurada. Y le puso por nombre Aser. Fue Rubén en los días de la cosecha de trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a su madre Lea. Entonces Raquel dijo a Lea: (todavía hay competencia y lucha entre estas hermanas, estas dos esposas». Dame, te ruego, de las mandrágoras de tu hijo. Pero ella (Lea le dijo a Raquel) le respondió: ¿Te parece poco haberme quitado el marido? ¿Me quitarás también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que él duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo» (vv. 10-15).

Entonces pensarás que estas mujeres estaban contentas porque habían arreglado todo esto, ¡alabado sea el Señor!

No, no están alabando al Señor. Todavía están luchando por esto, discutiendo.

«¿Te parece poco haberme quitado el marido? ¿Me quitarás también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo: Que él duerma, pues, contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo. Y cuando Jacob vino del campo por la tarde (no tenía idea de lo que había estado sucediendo durante todo el día; ¡Apuesto a que no podía esperar para llegar a casa!), Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. (¡Este es realmente un gran amor, aquí!) Y él durmió con ella aquella noche. Escuchó Dios a Lea, y ella concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob» (vv. 15-17).

¿No es asombroso? Incluso cuando estamos tan desordenadas, tan confundidas, tan desorientadas, tan disfuncionales, valorando lo incorrecto, luchando por cosas que no necesitamos esforzarnos, ¡Dios escucha nuestra voz cuando acudimos a Él! ¡Eso es gracia!

«Escuchó Dios a Lea, y ella concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob. Y Lea dijo: Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido. Y le puso por nombre Isacar» (v. 17).

¡Hay en esto una gran cantidad de mala teología! Y esa es una de las cosas que intentamos corregir en este libro Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres. ¡Creemos muchas cosas sobre Dios y nuestras circunstancias que no son ciertas, y luego les decimos a los demás que son verdaderas! Y no son verdad.

 «Concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob. Y Lea dijo: Dios me ha favorecido con una buena dote; ahora mi marido vivirá conmigo (es lo que ella ha deseado desde el principio), porque le he dado seis hijos. Y le puso por nombre Zabulón. Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina» (vv. 19–21).

Así que ahora hay un total de seis hijos y una hija que Lea le ha dado a Jacob (si contaras correctamente) más dos de su criada y dos de la criada de Raquel, pero Raquel todavía es estéril.

«Entonces Dios se acordó de Raquel. . .»

Bueno, Dios nunca olvidó a Raquel, pero finalmente Dios dijo: «Es hora de hacer algo con respecto a lo que estas mujeres han estado luchando durante todos estos años».

«... y Dios la escuchó y le concedió hijos.Y ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta. Y le puso por nombre José, diciendo (¿crees que ella está satisfecha? Ella lo llama José, pensando): Que el Señor me añada otro hijo» (vv. 22-24).

(Raquel dice:) «¡No es suficiente! ¡Lo que tengo no es suficiente! Dios acaba de bendecirme después de todos estos años con un hijo. . . ¡pero quiero otro!» Y en esta historia vemos como en un espejo, muchas de las luchas que tenemos como mujeres.

¡Tal lucha, emocional y relacional, es tan compleja! Las mentiras que estas mujeres creían ilustran las mentiras que muchas mujeres creen. Hay una Lea que creía: «Mi autoestima, (mi identidad, quien soy) gira en torno al amor y la atención de mi esposo. Y si no lo obtengo de él, entonces no valgo nada».

Luego está Raquel que creía: «Mi autoestima (mi identidad, quien soy) gira en torno a tener hijos y ser madre. Y si no tengo eso, entonces no valgo nada». Ambas creyeron: «No podemos estar contentas con anhelos insatisfechos. ¡Dios no es suficiente!»

Y ambas creyeron, «está bien esquivar el plan de Dios y crear el mío», ya que dieron a sus sirvientas a Jacob como esposas para la concepción de más hijos. ¿No te recuerda esto el asunto con Sarai y Agar, la esposa de Abraham y Agar su sierva?

Bueno, en el capítulo 31, Jacob toma a sus cuatro esposas, sus once hijos e hija, y decide dejar a Labán, a quien ahora ha servido por veinte años. Él determina regresar a la tierra de donde había huido años antes, la tierra que Dios prometió dar a los descendientes de su abuelo Abraham y a su padre Isaac.

Cuando esta familia abandona el territorio de Labán, Raquel roba en secreto los ídolos de su padre, Labán, lo que revela otra mentira. Ella creía, al parecer, «Necesito dioses falsos en mi vida; ellos me ayudarán de alguna manera». No sabemos lo que ella estaba pensando o por qué lo hizo, pero aparentemente ella sentía la necesidad de estos ídolos.

Ella estaba dispuesta a pecar, a robar, a mentir para conseguirlos y conservarlos. Y al leer esta historia debo preguntarme: ¿Cuáles son los dioses falsos a los que nos aferramos, pensando que de alguna manera harán algo por mí?

Relatos como este en las Escrituras están destinados a ayudarnos a vernos a nosotras mismas, a ver nuestros propios corazones, a mostrarnos el vacío y la inutilidad de mirar o apoyarnos en cualquier persona o cosa en este mundo como la base de nuestro sentido de valor, nuestra seguridad o nuestro bienestar.

Estos pasajes nos ayudan a ver lo que creemos que no es cierto y nos empujan a la verdad que nos hará libres.

Una mujer me escribió y me dijo:

«Algunas amigas y yo leímos Mentiras que las mujeres creen. La única mentira a la que todas hemos sucumbido es, «Dios no es suficiente». Todas somos mujeres solteras que anhelamos estar casadas, y tendemos a pensar que Dios no será suficiente hasta que tengamos un esposo, o hasta que tengamos ese trabajo, o hasta que nuestra salud sea perfecta. (¿O hasta que ______ ______ completa los espacios en blanco.) ¡Este pensamiento nos ha dejado incompletas, insatisfechas y simplemente exhaustas!»

Y me pregunto si puede que hoy estés agotada, insatisfecha, incompleta, contendiendo. Tal vez te sientas así con otra mujer, compitiendo, comparándote, disgustada, porque Dios no es suficiente para ti. Es una mentira que has creído.

En última instancia, estas historias y otras en las Escrituras, tienen la intención de señalarnos a Cristo, cuyo amor y aceptación por sí solos pueden hacernos mujeres seguras y satisfechas, porque pueden satisfacer nuestras más profundas necesidades y anhelos.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, identificando algunas de las mentiras que somos tentadas a creer sobre nosotras mismas. Ella regresará con nosotras.

«Dios no es suficiente». ¿Has estado creyendo esta mentira? Quizás te identificaste con Lea o con Raquel... Nancy analiza a profundidad esto que hemos estado escuchando hoy, en su libro Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres. Este libro ha vendido un millón de copias y ha afectado innumerables vidas.

Nancy lo ha revisado y ha agregado alrededor de un treinta por ciento de contenido nuevo, dado donde nos encontramos en el mundo al día de hoy. Puedes conocer más acerca de la disponibilidad de este recurso en la transcripción de este programa. Visítanos ahora en AvivaNuestrosCorazones.com y has click en la pestaña «radio».

Mañana, Nancy nos hablará acerca de las mentiras que creemos sobre las circunstancias, y por supuesto, también sobre la verdad acerca de las circunstancias. Te esperamos aquí, en Aviva Nuestros Corazones.

Nancy regresa para terminar nuestro tiempo juntas en oración.

Nancy: Oh Padre, cuánto te agradezco por el poder de la verdad para liberarnos, y el poder de Tu Palabra que nos enseña las mentiras que creemos y la verdad que nos hace libres.

Te agradezco por la forma en que usaste este recurso humano, frágil e imperfecto, el libro Mentiras que las mujeres creen, durante todos estos años, para llevar a las mujeres a Jesús y ayudarlas a encontrar libertad en Él.

Te agradezco ahora por esta nueva versión actualizada y ampliada. Ha sido un gran proyecto, ha sido mucho trabajo, pero estoy muy emocionada de pensar en cómo vas a usarlo en los días, los meses, y años venideros para encontrar a «Leas» y «Raqueles», mujeres que son simples, mujeres que son hermosas; mujeres que aman, mujeres que son rechazadas, menospreciadas, aborrecidas; mujeres que tienen hijos, mujeres que no tienen hijos; mujeres que sienten la necesidad de ídolos en sus vidas; todas nosotras en diferentes circunstancias de nuestras vidas.

Encuéntranos, conócenos, examínanos, y guíanos a la verdad que nos hace libres. Y así, Señor, hoy te dedicamos, te consagramos este libro para los propósitos de Tu reino. Oramos para que lo uses para que Tu reino venga a muchos corazones y vidas en los días venideros. En el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Conociendo la verdad que nos hace libres, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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