Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Montes y valles

Annamarie Sauter: No nos gusta ser humilladas, pero debemos recordar que… 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Siempre hay una humillación y luego una exaltación. Habrá durante el transcurso de las diferentes etapas de la vida cristiana temporadas de gloria y temporadas de sangre. La enriquecedora verdad que se nos recuerda es que Cristo ha participado de ambas. Y que Él va con nosotros a través de estas dos etapas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

En estos días conmemoramos la muerte y la resurrección de Jesús, y creo que muchas de nosotras podemos acostumbrarnos a estas fechas y olvidar lo maravilloso que es nuestro Salvador. 

¿Alguna vez te has preguntado por qué Su transfiguración es tan importante? Esto es lo que estaremos explorando a lo largo de los próximos programas. Escucharás una enseñanza que Nancy impartió en una conferencia para mujeres del ministerio Coalición por el Evangelio.

Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Bueno, el relato que hoy vamos a ver, se encuentra en el capítulo 17 del Evangelio de Mateo, les invito a ir allí en sus biblias. Este evento pudiera ser el evento más importante entre el nacimiento de Jesús, y Su muerte y resurrección. De hecho, mientras más me detengo en este pasaje, encuentro que es un mayor reto poder explicar todo lo que esto involucra en un solo mensaje. 

Dice así la Palabra de Dios:

«Seis días después, Jesús tomó aparte a Pedro y a los hermanos Santiago y Juan y los llevó a un monte alto. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto, los discípulos vieron a Moisés y Elías conversando con él. Pedro dijo a Jesús:

— ¡Señor, qué bien estamos aquí! Si quieres, haré aquí tres cabañas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Aún estaba hablando Pedro, cuando quedaron envueltos en una nube luminosa de donde procedía una voz que decía:

— Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escúchenlo.

Al oír esto, los discípulos se postraron rostro en tierra, sobrecogidos de miedo. Pero Jesús, acercándose a ellos, los tocó y les dijo:

— Levántense, no tengan miedo.

Ellos alzaron los ojos, y ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó:

— No cuenten esta visión a nadie hasta que el Hijo del hombre haya resucitado.

Los discípulos le preguntaron:

¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?

Jesús les contestó:

— Es cierto que Elías ha de venir y ha de ponerlo todo en orden. Pero yo les aseguro que Elías ya vino, aunque ellos no lo reconocieron, sino que lo maltrataron a su antojo. Y el Hijo del hombre va a sufrir de la misma manera a manos de ellos.

Entonces los discípulos cayeron en la cuenta de que Jesús estaba refiriéndose a Juan el Bautista». 

Probablemente sabes que el recuento de la transfiguración está registrado en los tres evangelios sinópticos. Y como generalmente sucede en el caso de las Escrituras, y esto es particularmente cierto aquí, cobra un significado mucho mayor debido al contexto de lo que precede este pasaje y lo que inmediatamente sucede después. Esta misma progresión se ve en los tres evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

Así que antes de ir al capítulo 17 del Evangelio de Mateo, vamos a dar un vistazo al capítulo 16 de Mateo, comenzando en el versículo 13. Ahora, solo quiero darles un vistazo de lo que sucedió antes de este acontecimiento. Jesús quiere que Susdiscípulos entiendan quién es Él —Su identidad. Y por eso Él les pregunta en el versículo 13: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?»

Y así como es cierto hoy, hubo una gran confusión con esa pregunta, una variedad de opiniones acerca de esa pregunta en particular. Pero el consenso general, como fue reportado por los discípulos, era que un gran profeta se había levantado de los muertos. Jesús era un gran hombre a nivel de esos profetas del Antiguo Testamento, o quizás Juan el Bautista.

Versículo 14: «Algunos dicen queJuan el Bautista, otros dicen Elías, y otros Jeremías o uno de los profetas. Así que tenían una alta opinión de quién era Jesús. Pero de la misma manera lo consideraban uno de muchos. Así que en el versículo15, Jesús les dice a los discípulos, «y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Y es en ese momento cuando Pedro hace su declaración audaz, de que Jesús es Aquel Único —el Mesías, el Ungido. Él dice: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Pedro lo capta, por lo menos en ese momento, capta la gloriosa verdad de la deidad de Cristo. Y la razón por la cual Pedro lo captó es la misma razón por la cual cualquiera de nosotras entiende cualquier verdad espiritual y es porque le fue revelada por el Padre.

Y luego en los versículos 18 y 19, tenemos la primera mención en el Evangelio de Mateo acerca de la iglesia. Y Jesús promete edificar y preservar Su iglesia. Él habla de las llaves del reino de los cielos. Y entonces dice en el versículo 20 sobre esto: «No le digan a nadie». No evangelicen. «No le digan a nadie quien Yo soy». Las expectativas que tenían los judíos acerca del Mesías no daban lugar para un Mesías que sufriera y muriera. Y Jesús no quería que nadie ni nada lo detuviera de este objetivo.

Entonces llegamos al versículo 21, que es un punto trascendental en los evangelios. De aquí en adelante el curso que toma el ministerio de Jesús se torna explícito, directa e intencionalmente, ¿hacia qué? Hacia la cruz. Jesús les explica a sus discípulos en este párrafo lo que va a suceder más adelante. Y lo que ves surgir aquí y que continúa en los próximos capítulos es este tema de la humillación y la exaltación —primero el sufrimiento y luego la gloria. 

Primero la humillación: Aquí tenemos al principio del versículo 21, en el Evangelio de Mateo, la primera predicción de la muerte de Jesús: «Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar a Sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto…» Humillación, sufrimiento y entonces al tercer día ser levantado…exaltación.

Ahora, Pedro, hablando por el resto de los discípulos, no entiende esto. No tiene para él ningún sentido, porque como los demás judíos, su teología no incluía un Mesías que iba a sufrir y a morir. Así es que sabes cómo en el versículo 22, él le dice a Jesús: «¡De ninguna manera, esto nunca tesucederá a ti!»Él claramente no había escuchado laparte de la resurrección. Pedro había oído solamente la parte de sufrimiento; y era adverso al sufrimiento. Él quiere exaltación sin humillación. Él quiere la gloria sin el sufrimiento. Él quiere la corona sin la cruz. ¿No crees que Pedro nos representa a todas? ¿No queremos nosotras las mismas cosas?

En el versículo 23, Jesús reprende a Pedro y le dice, «estás pensando en las cosas de los hombres no a la manera de Dios». Porque el reino de Dios no solo avanza a pesar de los sufrimientos y las humillaciones, sino por medio del sufrimiento y las humillaciones. En realidad, a medida que vemos la teología del sufrimiento a través de las Escrituras, nos damos cuenta que el sufrimiento y la humillación, tal como lo hemos oído, la debilidad y todas esas cosas, son medios por los cuales Su reino y Su gloria avanzan. En el misterio de Dios, la muerte trae vida.

Ahora del versículo 24 en adelante, y de nuevo todo esto guiándonos al monte de la transfiguración, Jesús les recuerda o les explica, que no solo Él debe sufrir, algo que ya era incomprensible para ellos, sino que ellos también iban a sufrir. Versículo 24: «Si alguno viene en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». No hay vuelta en eso. Es el costo del discipulado. 

Pero Él también les recuerda que el camino no termina en la cruz. Tal vez, si la humillación, el sufrimiento fuera todo lo que fuéramos a esperar o anticipar, bueno nuestras vidas serían deprimentes. Viviríamos en un total desaliento. Pero en el versículo 27, Jesús les recuerda y les habla de la esperanza y que la humillación sería precedida por la gloria. El sufrimiento iba a preceder la gloria. Es cierto de Cristo. Es cierto también de Sus discípulos. 

Versículo 27: «Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta». O según lo que haya hecho, Él recompensará a Sus fieles seguidores y castigará a Sus enemigos. Puedes ver el tema, primero humillación y luego exaltación, primero sufrimiento y después gloria.

Ahora, en el versículo 28, conecta el versículo 27 con el siguiente versículo, con el primer versículo del capítulo 17. Nosotros tenemos aquí, desafortunadamente, una división del capítulo, donde Jesús dice en el versículo 28: «En verdad les digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en Su reino». 

Esta promesa –una promesa maravillosa que se cumple en el próximo párrafo a medida en que unos discípulos que Jesus selecciona– va a ser un anticipo de cuando Cristo venga en Su poder y Su gloria, lo cual es exactamente lo que Él les acaba de decir que va a hacer. Ellos verán un anticipo de ese momento –de cómo será cuando Él venga a establecer Su reino. Porque ustedes saben, la transfiguración es una revelación de la gloria del Rey. Ya que desde el momento de Su nacimiento, Su encarnación, Jesús ha estado vestido, hasta este momento, en el humilde atuendo de humanidad. Pero ahora estos discípulos van a tener un vistazo de las vestiduras reales, de Su Deidad. Ellos van a ver Su gloria.

Así que, llegamos al capítulo 17 versículo 1, y a manera de contexto e introducción: «Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro y a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó a un monte alto». El Evangelio de Lucas nos dice que Jesús fue a este monte a orar. Y qué tan importante es recordar que allí fue donde se llevó a cabo la transfiguración. Es bueno recordar aquí, que las experiencias más íntimas de lagloria de Dios rara veztienen lugar en medio de una multitud. Tú debes estar dispuesta a retirarte —lo cual es exactamente lo que hemos querido hacer durante este fin de semana— retirarnos a este monte a solas para estar con el Señor Jesús y ver Su gloria. 

Estos mismos tres discípulos muy pronto van a ser testigos de la humillación de Jesús —Su agonía en Getsemaní. Y creo que la experiencia de ver Su gloria en el monte, los preparó para ver Su agonía en Getsemaní. Y ambas experiencias de seguro les ayudaron a prepararse para su ministerio futuro, el nacimiento y el fortalecimiento de la iglesia, para el avance del reino de Dios.

Pensemos por un momento. De ellos haber solo experimentado la agonía del Getsemaní sin la gloria de la transfiguración… bueno, ellos estarían muy desilusionados, desanimados y sin esperanza alguna. Pero por otra parte, si solo hubiesen experimentado la exaltación de ver la transfiguración, sin la humillación de Getsemaní, quizás se hubiesen sentido, indebidamente exaltados, como habla Pablo en 2 Corintios 12.

Ellos quizás hubiesen tenido expectativas irreales sobre lo que significaba ser un seguidor de Cristo. Aquí vemos lo mismo siendo confirmado, que siempre hay una humillación y luego una exaltación. Habrá durante el transcurso de las diferentes etapas de la vida cristiana temporadas de gloria y temporadas de sangre. La enriquecedora verdad que se nos recuerda es que Cristo ha participado de ambas. Y que Él va con nosotras a través de estas dos etapas.

Creo que es muy importante el hecho de que esta experiencia tuvo lugar en un monte alto. No era la primera vez que la presencia de Dios era revelada en una montaña. ¿Recuerdan el monte Moriah, donde Dios proveyó a Abraham y a Isaac un sacrificio con la idea en mente de Su propio sacrificio aún por acontecer? Y entonces fue en el monte Sinaí que Dios se reveló a Moisés y a los hijos de Israel. Si tuviéramos tiempo, podríamos ver varios paralelos entre el monte Sinaí y el monte de la transfiguración. Ustedes mismas lo pueden estudiar.

Entonces llegamos al versículo 2, que dice: «Y Él se transfiguró delante de ellos…» Esa palabra, como ustedes saben, es de donde obtenemos la palabra metamorfosis –cambio de forma— cambio. «Él se transfiguró delante de ellos, y su cara resplandecía como el sol, y sus vestidos eran blancos como la luz». Esta experiencia era la confirmación de la confesión de lo que Pedro acababa de decir sobre quién era el Cristo —El Cristo, el hijo del Dios viviente.

Esta experiencia parece ser que tuvo lugar de noche. Jesús fue transfigurado desde adentro hacia afuera a medida que la gloria y el esplendor de Cristo brillaban hacia afuera y se hacía visible. «Su cara brillaba como el sol». Yo me imagino los rayos de sol saliendo detrás de nubes oscuras, y nosotros podemos ver la gloria y el esplendor, la brillantez del sol.

Y entonces estaba lo concerniente a Sus ropas. Cuando la cara de Moisés brillaba con la gloria de Dios, él se la cubría con un velo. Pero la gloria de Jesús era tan brillante, la gloria interna de Su Deidad, de Su Divinidad era tan brillante, que Sus ropas también brillaban. Sus ropas, dice la Escritura, se volvieron blancas como la luz.

El recuento del Evangelio de Lucas, dice que Sus ropas se volvieron deslumbrantemente blancas (relucientes). Esa palabra «relucientes», es como que emite destellos de luz, luz intermitente como rayos. El recuento de Marcos dice que Sus ropas eran radiantes. Eran de un blanco intenso como nadie en la tierra podría emblanquecerlas. Así es que tienes esta imagen de una luz resplandeciente y cegadora que viene de la cara de Jesús y luego un blanco deslumbrante en Sus ropas.

Ahora bien, mantengamos en mente que no fue como si un reflector alumbrara a Jesús. Esta fue la manifestación de lagloria de Dios desde Su interior. Hasta ese momento, la gloria de Cristo, mientras Él permaneció en la tierra, había estado velada o escondida en Su humanidad—Su cuerpo de carne. Pero ahora, por un instante, ese velo fue quitado y Su gloria fue hecha visible a los ojos humanos. La gloria de Dios revelada en la faz de Cristo, dice el apóstol Pablo en 2 Corintios capítulo 4. 

Un comentarista dice, «esencialmente, este no era un nuevo milagro, sino una pausa temporal de un milagro continuo. El verdadero milagro era que Jesús la mayoría de las veces se abstenía de desplegar Su gloria».

Pues esta fue una de las veces durante el ministerio terrenal de Jesús, que la plenitud de la Deidad brilló a través del velo de Su humanidad. Y a los discípulos presentes se les dio una muestra de la gloria que Jesús ha tenido por toda la eternidad pasada. Ellos también estaban viendo la gloria que sería de Él por toda la eternidad futura. Hay referencias a esto en el Antiguo Testamento.

De hecho, en ese momento, a ellos se les dio una visión de Su regreso futuro en poder y en gloria, un adelanto del día en que la completa gloria de Cristo sería eternamente develada. Su reino mesiánico estará establecido aquí en la tierra, no en humillación sino en exaltación, el León de la tribu de Judá en Su trono por los siglos de los siglos.

Unos treinta años después, Pedro aún sobrecogido por este acontecimiento, hizo referencia a él en su segunda epístola, diciendo, «sino que fuimos testigos oculares de Su majestad... Nosotros mismos escuchamos esta declaración, hecha desde el cielo cuando estábamos con Él en el monte santo» (ver 1:18). El apóstol Juan lo dijo de esta manera en el capítulo 1 del Evangelio de Juan, «Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y nosotros hemos visto Su gloria» (v.14). 

Annamarie: ¿Has deseado la gloria sin tener que pasar por el sufrimiento? Hoy Nancy te recordó el ejemplo que tienes en Cristo, y la realidad de que antes de disfrutar de la vida eterna con Él, tendrás que enfrentar la realidad del sufrimiento. 

Esta es la primera parte en una breve serie en la que Nancy te ayudará a entender mejor la transfiguración de Cristo. Él es mucho más glorioso de lo que podemos imaginar y nos ha invitado a conocerle, y le conocemos a través de Su Palabra. Es por eso que a lo largo de este año te hemos invitado a unirte al Reto Mujer Verdadera 365. Escucha lo que una mujer que se unió desde el año pasado compartió con nosotras.

Gabriela Mendoza: Cuando escuché el reto de Mujer Verdadera 365 para leer la Biblia en un año, me dije, «eso no es para mí, hay muchas cosas que no entiendo…no tengo tiempo». Pero día a día escuchaba en los audios cómo avanzaban en la lectura. Dios fue obrando poco a poco en mí, hasta sembrar en mi corazón el anhelo de unirme al reto.

Esto fue casi tres meses después de que habían iniciado. Al principio fue muy retador para mí. Oraba al Espíritu Santo que me diera la fortaleza para continuar, que me diera hambre por Su Palabra; y fue contestando mi oración de una forma tan dulce…

Ahora necesito todos los días mi alimento espiritual. Necesito llenarme de esa Palabra viva. Agradezco infinitamente al ministerio de Aviva Nuestros Corazones por esta iniciativa. Por motivarnos a tantas mujeres a leer la Biblia de tapa a tapa. Estoy segura que muchas como yo es la primera vez que lo hacemos.

Y ha sido una bendición enorme en mi vida. Me siento como Job y puedo decir, «de oídas te había oído, mas ahora te conozco». Cómo puedo decir amar a alguien a quien no conozco. Y cada que avanzo en la lectura de la Biblia, conozco más y más a mi Señor y Salvador, y eso me llena de gozo y alienta mi alma. Estoy ansiosa por llegar al último versículo de la Biblia e iniciar el año abriendo nuevamente la tapa. Hermoso ministerio, Dios quiera que nos guíen otro año más.

Annamarie: ¡Si no lo has hecho, únete al reto hoy, y juntas crezcamos en el conocimiento de Dios y de Su Palabra! La lectura bíblica para hoy es 2 Samuel, capítulos 1 al 3. Para más información acerca de este reto visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com

En días donde abunda el pensamiento relativista, Jesús es reducido a un buen maestro o una especie de profeta. Mañana Nancy te ayudará a evaluar esto a la luz de la verdad aquí en Aviva Nuestros Corazones. ¡Te esperamos!

Invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana sino a tener una vida fructífera en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

El Misterio de Tu Amor, Iglesia Cristiana Oasis ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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