Podcast Aviva Nuestros Corazones

Mucho mejor que el algodón de azúcar

Annamarie Sauter: El programa de hoy se grabó en un momento de gran transición. Por  varios años Aviva Nuestros Corazones fue grabado principalmente en Little Rock, Arkansas. Allí nos asociamos con FamilyLife. Mientras grabábamos en sus estudios, las mujeres que se reunían sesión tras sesión experimentaron verdadera comunión y profunda amistad.

Así que cuando mudamos nuestra producción de Little Rock a Michigan, la grabación final fue un tiempo muy significativo. Ese día, Nancy basó su enseñanza en los comentarios finales de Pablo a  amigos a quienes les había ministrado.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

En el año 2008 Dios comenzó a expandir el Movimiento Mujer Verdadera a la República Dominicana y otros países de habla hispana. Con el tiempo hizo posible que este programa pudiera ser producido en español y luego transmitirse también 5 veces por semana alrededor del mundo, a través de diferentes estaciones de radio y la internet.

Hoy, por la gracia de Dios, continuamos produciendo estos programas y muchos otros recursos en español llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo.

Nancy continúa con la serie, “Despedida”. Si te perdiste el programa de ayer—el primero de esta serie, puedes escucharlo a través de nuestra página web AvivaNuestrosCorazones.com. Aquí está Nancy,

Nancy DeMoss de Wolgemuth: El 11 de diciembre de 1859, Charles Haddon Spurgeon, quien es, como se habrán dado cuenta si escuchan Aviva Nuestros Corazones, uno de mis predicadores favoritos de todos los tiempos. Me encanta leer sus sermones. Él predicó por última vez en el Surrey Music Hall, donde la iglesia que el pastoreaba hasta ese momento, se estaba reuniendo. Y el titulo ese mensaje, "La despedida del ministro." Permítanme leer sólo un párrafo de ese mensaje. Spurgeon dijo,

Con frecuencia he venido a este púlpito sintiéndome muy débil, y con mayor frecuencia todavía me he retirado de él experimentando gran aflicción por no haberles podido predicar tan denodadamente como deseaba. Confieso muchos errores y faltas, y más especialmente confieso una carencia de celo cuando estoy involucrado en la oración por sus almas. Pero hay una carga de la que me absuelve mi conciencia esta mañana, y pienso que ustedes me absolverán también, pues no he rehuido anunciarles  todo el consejo de Dios.1

Ahora esa frase, esa última frase, fue tomada de Hechos capítulo 20 que estamos viendo en esta serie.  Y creo que yo no podría decirlo tan elocuentemente como lo dijo el Dr. Spurgeon, pero los sentimientos que él expresó son iguales a los míos, así era como pensaba cuando clausuraba esa temporada de ministerio en Little Rock, cuando esa temporada legaba a su fin.

Estamos en Hechos capítulo 20. Y permíteme recapitular lo que vimos en la última sesión comenzando en el versículo 18:

Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve en Asia, sirviendo al Señor [o como aprendimos,  siendo el siervo del Señor, siendo esclavo del Señor] con toda humildad, [humildad mental] y con lágrimas, y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos. (Versículos 18-19).

Y en esos dos versículos, él habla de su vida y del ejemplo de su vida.

Ahora, comenzando en el versículo 20, él habla de su mensaje, de su ministerio, su enseñanza, y lo que era la naturaleza de todo  eso. Seguimos en el versículo 20 de Hechos capítulo 20:

[Ustedes saben] cómo no rehuí de declarar a vosotros nada que fuese útil, y de enseñaros, públicamente y de casa en casa,

Ahora, ten en cuenta que la iglesia en Éfeso, probablemente no tenía un edificio central o un centro de reunión. Más bien, había muchas iglesias en la ciudad que se reunían en hogares- iglesias en casas. Así que Pablo les dice: "os he predicado públicamente en la plaza, en la plaza pública, en el Salón de Tirano, pero también fui de casa en casa a estos pequeños grupos de creyentes que se reunían para adorar y para la iglesia."

Versículo 21:

Testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo...

Versículo 26: Por tanto, os doy testimonio en este día de que soy inocente de la sangre de todos, pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios. . . .

Y el versículo 31: Por tres años, de noche y de  día,  no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas (versículos 21, 26, 31).

Y algunas de sus traducciones dicen de advertir a todos con lágrimas.

Ahora, a medida que lees estos versículos, obtienes un sentido de la enorme responsabilidad que el apóstol Pablo sentía acerca de ser encomendado a proclamar la verdad de Dios. Él no tomó esto a la ligera. He seguido como ejemplo este tipo de ministerio y he tratado de recordar a través de los años la impresionante  mayordomía y la responsabilidad que es mantener este libro, La Biblia en tus manos y ministrarlo a otros.

Ustedes están haciendo eso como madres. Están haciendo eso como discípulas. Están haciendo eso en sus diversas esferas de influencia. Es una enorme, y sagrada mayordomía, participar en ministrar a otras, en discipularlas, y en nutrirlas en su fe.

Y vemos un pensamiento similar a este en Ezequiel capítulo 3, comenzando en el versículo 16:

Y sucedió que al cabo de los siete días vino a mí palabra del SEÑOR, diciendo: Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parte. Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú has advertido al impío, y este no se aparta de su impiedad ni de su mal camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu alma. (Versículos 16-19).

Así que lo que Pablo dice aquí en Hechos 20 es: "Yo estoy libre de esa sangre; Yo soy inocente de la sangre de todos, porque la palabra que Dios me dio para darles, se las di a ustedes. Ahora lo que hiciste con ella, eso es otra cosa, pero he sido fiel en darles a ustedes la palabra del Señor”.

Y tú ves en ese párrafo que Pablo tenía un ministerio bien equilibrado, bien balanceado. Él proclamaba todo el consejo de Dios a todas las personas: judíos y griegos; en todos los ámbitos: tanto público y también de casa en casa.

La naturaleza de su enseñanza es interesante para mí. Hay cuatro o cinco verbos utilizados para describir este tipo de ministerio que tenía entre ellos. Y déjame dártelos brevemente.

En el versículo 20 y luego otra vez en el versículo 27, él dice: "Declaré a vosotros." Y esa es una palabra que significa "anunciar." Es una palabra similar a la palabra ángel - "anunciar, declararte."

Y luego en el versículo 20 también dice: "Te enseñé." Y esa es otra palabra que significa "instruir de boca a boca". No es sólo impartir información. Esta palabra, enseñar, tiene como objetivo la formación de la voluntad y el comportamiento del estudiante. No es sólo información por dar a la gente más contenido. Pablo dice: "Yo les di contenido, pero quería que ustedes hicieran algo sobre lo que han oído. Por lo tanto, él dice," Yo te enseñé. "

Y luego, en el versículo 21, él dice: "Yo les testifiqué a ustedes." Y esa es una palabra que significa "dar testimonio, dar testimonio con seriedad o varias veces" - testificar.

Luego tenemos, en el versículo 31 la palabra: "Amonestar" Y esa es una palabra que significa "instruir, advertir, amonestar con reproche."

Así que a veces la persona que está siendo fiel en comunicar el mensaje de Dios tiene que hacerlo de una forma que podría herir los sentimientos de la gente. Podría molestarlos. Podría hacerlos infelices si pudiéramos decir. Tú tienes que temer a Dios más que temer a los hombres si vas a ser eficaz en la entrega de la Palabra de Dios a los demás.

Y al leer esta descripción del ministerio de enseñanza de Pablo allí, es muy claro que él no les dio algo hueco, algo superficial. Su ministerio no era enseñanza superficial o como algodón de azúcar para los oídos de la gente. La enseñanza ligera es popular hoy en día, y es probable que haya sido en todas las épocas. Porque la superficialidad atrae a multitudes, pero no transforma vidas. No avanza el reino de Dios.

Y Pablo dice: "No rehuí declarar", versículo 20, "nada que fuera útil." Y luego en el versículo 27, "No rehuí declarar todo el propósito de Dios."

Ahora, Pablo no solo le dio a esta gente partes selectivas de la Palabra de Dios. Él no solo se limitó a enseñar las cosas que atraerían una gran audiencia o que pudieran obtener buena promoción. No se limitó a darles solo lo que querían oír. Él les dio lo que él sabía que necesitaban oír.

"Yo no les oculté nada a ustedes que les fuera útil - nada que ustedes necesitaran escuchar para llegar a conocer a Cristo y ser discipulados en la fe."

Y él no se limitó a predicar sobre temas actuales, de interés popular, sino que él predicó sobre los temas difíciles, también. Y esto lo ves en el ministerio y en las epístolas de Pablo. Hay algunos pasajes que todos amamos y leemos fácilmente. Romanos 12 es uno de esos. Contiene una gran cantidad de conocimiento práctico y de sabiduría. Pero no es tan fácil el escarbar a través de Romanos 9, 10 y 11, pero Pablo lo dio todo - todo el consejo de Dios.

Y el no solo se limitó a compartir con sus oyentes las opiniones de los hombres, sino que les dio el consejo de Dios, la Palabra. El énfasis que Pablo coloca en la Palabra de Dios, en la autoridad de las Escrituras sale en este pasaje.

Ahora en 2 Timoteo, Pablo le advirtió a Timoteo, quien era entonces un pastor de la iglesia en Éfeso, que en los últimos días la gente no soportaría la sana doctrina. Ellos buscarían maestros que les dijeran lo que ellos querían oír, maestros que les rascaran sus oídos con comezón de oír (ver 4: 3).

Y lamentablemente, esto es lo que tantos comunicadores de la Palabra de Dios están haciendo en el día de hoy. De hecho, muchos de ellos no están realmente comunicando la Palabra de Dios. Les dicen a la gente cosas religiosas, y "cosas espirituales" cosas populares, pero no están enseñando  todo el consejo de Dios.

Por eso, si tú tienes un pastor que predica la Palabra de Dios, que expone la Palabra de Dios, que enseña a través de la Escritura, y hay diferentes maneras de hacer esto, pero si tienes un pastor que hace eso, date cuenta de que eres muy bendecida. Y se agradecida por ese hombre y escucha su enseñanza.

Pablo predicó el arrepentimiento ante Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo. Ahora, en muchos ministerios de hoy, no se oyen esas dos cosas. Tú escuchas más énfasis en uno que en el otro, pero Pablo tenía ambas tensiones en equilibrio.

El Evangelio no está completo sin la proclamación de ambas cosas,  arrepentimiento y fe - el arrepentimiento ante Dios o hacia Dios y  fe en nuestro Señor Jesucristo.

Y Pablo no suavizó el mensaje. Él no lo diluyó. Él no dijo, "Bueno, la gente tiene un lapso de atención corto, y no están realmente interesados en la doctrina." No, él les dio doctrina. Ahora, él lo hizo en el poder del Espíritu Santo. Si tú lo haces sin el poder del Espíritu Santo, vas a poner a la gente a dormir. Pero las personas cobraban vida cuando Pablo ministraba, o reaccionaban y lanzaban piedras, pero hacían algo. Ellos no sólo se sentaban allí. Ellos reaccionaban. Ellos respondían.

Cuando nosotros empezamos el ministerio de radio Aviva Nuestros Corazones, sabía que sería una tentación centrarme principalmente en temas que fueran atractivos para generar oyentes, respuestas, y, francamente, donaciones. Y sé que es una tentación en el ministerio hoy en día, de manera general. Antes de que saliéramos al aire, tuve una conversación con el Señor acerca de esto. Hice un pacto con Él, que si Él me daba la gracia, yo iba a ser fiel en proclamar lo que fuera que Él pusiera en mi corazón para enseñar de Su Palabra, sin importar la forma en que pudiera afectar nuestro índice de popularidad, nuestras cuentas de la estación, o nuestras donaciones.

Y ha habido momentos mientras he enseñado durante estos años que he estado enseñando un tema- y no es muy difícil hacer eso aquí, donde todo el mundo está más o menos de acuerdo conmigo y sonriendo y diciendo: "Oh pero esto es maravilloso" pero luego he pensado: "Bueno estamos enviando esto por las ondas de radio, por las ondas de aire ¿Será esta nuestra última vez en algunas de estas estaciones?”

Y he tenido que llegar al punto donde he dicho: "¿Sabes qué? Si es la última vez, siempre y cuando sea bíblico, y mientras no soy yo la que está creando la ofensa, siempre y cuando lo esté diciendo de una forma con gracia, y con amabilidad, con compasión en mi corazón; entonces tenemos que dejar que las fichas caigan donde caigan, y donde sea que caiga la verdad."

Porque la verdad es contracultural. Hemos desafiado a las mujeres en estas sesiones a que sean como salmones nadando en contra de la corriente. Es una cosa para ti poder sentarte y asentir cuando yo digo esto y otra cosa es que yo lo diga, y luego salga al aire, y entonces recibir cartas y correos electrónicos y todo el desacuerdo, porque somos salmones nadando contra la corriente. Cuando nadas contra la corriente, tú necesitas estar preparada para encontrarte con cierta oposición. A veces la tenemos, pero por la gracia de Dios, he tratado de ser fiel a proclamar todo el consejo de Dios.

Y todos estos años he vivido con un enorme sentido de responsabilidad por la mayordomía que me ha sido confiada, para poder ser fiel a la Palabra de Dios, y enseñar todo el consejo de Dios. Y durante esos días previos a la mudanza, estuve pensando sobre algunas de las diferentes series que habíamos hecho, y que habíamos grabado en Little Rock, algunas de esas enseñanzas diferentes. He hice una lista de lo que algunos de estos tipos de temas eran, sólo para mostrarles que en mi corazón había estado el darles todo el consejo de Dios.

Hemos hablado mucho acerca de la autoridad de las Escrituras, la integridad de las Escrituras. Y he tratado de usar la Escritura como mi texto para poner en alto las Escrituras, su infalibilidad, su autoridad, su suficiencia.

Las he desafiado a evaluarlo todo, todo lo que escuchan, todo lo que leen, todo lo que piensan, todo lo que sienten, a evaluarlo todo a través del filtro de este libro, la Palabra de Dios, en vez de hacer y tomar determinaciones sobre la base de la cultura o de las tradiciones, o de las emociones.

He enseñado mucho sobre el carácter de Dios y traté de darles una visión equilibrada de eso, aun con mi forma débil y vacilante.

Hemos hablado de la santidad de Dios, la fidelidad de Dios, la misericordia de Dios, la soberanía de Dios, el hecho de que Dios es digno de confianza, y Él es bueno.

Hemos hablado de la gracia de Dios, del amor de Dios.

Y también he hablado acerca de la ira y del juicio de Dios. No nos gusta mucho oír mucho sobre eso hoy, pero tenemos que escuchar ambos temas porque la misericordia de Dios no sería valiosa o preciosa para ti si no te das cuenta de que tienes que ser salvada de la ira y del juicio de Dios. El evangelio de Jesucristo no es una buena noticia hasta que sabes que hay una mala noticia de la que tienes que ser rescatada. Así que he enseñado ambas cosas.

  • He enseñado las promesas de Dios, y he enseñado los mandamientos de Dios.
  • He enseñado acerca de la naturaleza del hombre, sobre el pecado.
  • He hablado de la persona y de la obra de Jesucristo.

Y he tratado de tejer el evangelio de Jesucristo en todo lo que he enseñado, para traer todo de nuevo a Cristo y el evangelio. Así que cuando enseñé el libro de Habacuc, cuando enseñé el libro de Ruth, cuando enseñé el libro de Ester, pasajes del Antiguo Testamento, pasajes del Nuevo Testamento, siempre he tratado de hacer una línea recta hacia Cristo, para mostrarles cómo eso te lleva al evangelio.

He hablado sobre la necesidad de arrepentimiento y fe.

He hablado de mi carga por los miembros de la iglesia que profesan tener una relación auténtica con Jesucristo pero en realidad no la tienen. Esa es una carga que ha estado en mi corazón desde hace muchos años, y que ha salido en mi enseñanza muchas veces.

Las he desafiado a considerar bíblicamente la evidencia de la verdadera conversión. Les he recordado que la verdadera fe, si realmente tienen fe, la evidencia no es que se sienten en la iglesia los domingos. La evidencia no es que digan que creen. La evidencia se muestra en la forma en que viven. Si no tienen un corazón y hambre por la verdad, les he recordado que no tienen base para tener seguridad de salvación.

Ha sido mi oración durante años que Dios convierta a los miembros perdidos de la iglesia. Cuando tengamos el gran avivamiento por el que estamos orando, yo creo que una de las señales de ese avivamiento va a ser que cientos de miles, quizás millones de personas que se consideran cristianos en nuestros países, se van dar cuenta de que no tienen una relación salvadora con Jesucristo.

Ahora, en los corazones de algunas personas, he tratado de poner duda. En los corazones de otras personas, y sólo Dios sabe quién es quién, he tratado de poner seguridad y esperanza y la confianza de que si tú has puesto tu confianza en el Señor, tú eres salva; tú estás segura. Tú salvación está garantizada.

He hablado de la necesidad de un avivamiento en la iglesia. Ustedes saben, a la gente no les molesta cuando se habla de pecado a menos que se hable acerca de sus pecados. Si tú hablas de los pecados que hay en el mundo, y yo podría nombrar algunos de ellos, la gente diría: "Si sí ¡Amén, predícalos! Sí, eso es genial!" Pero no he predicado mucho sobre esos pecados. He hablado mucho de nuestros pecados, de los pecados de los que nosotras debemos arrepentirnos. Y a veces se pone un poco callado el auditorio en esas sesiones de grabación, y lo tomo como que es una evidencia de que ha habido convicción. Mi propio corazón se calla a veces cuando estoy estudiando, y me            doy cuenta de, "Ups, esto es para mí. Tengo que arrepentirme".

He hablado del llamado a la santidad, algo de lo que no se escucha mucho hoy en día, el llamado al quebrantamiento, el llamado a la rendición. Escucha, ningún equipo de mercadeo te diría que enfatices esos mensajes en tu ministerio porque la gente no entra a las librerías cristianas y dice: "¿Me podrías conseguir un libro sobre cómo puedo ser más santa, más quebrantada, y más rendida? “Todos quieren un libro sobre cómo ser más felices, más completas, más alegres.

Y lo que he dicho en los últimos años es, "El camino hacia arriba es el camino hacia abajo. Y el camino hacia el poder de la resurrección es a través de la cruz".

He hablado de verdades contraculturales difíciles, cosas que son políticamente incorrectas de decir en nuestro clima actual. He desafiado una y otra vez los vientos predominantes de la cultura.

He hablado de la feminidad bíblica – de tener una perspectiva bíblica sobre el matrimonio, sobre la maternidad, sobre tener hijos.

He hablado acerca de la responsabilidad de los hombres para proveer liderazgo espiritual en el hogar y en la iglesia, y eso no les gusta a algunas personas. Eso no es popular con todos los que nos escuchan.

He hablado sobre - y esto es menos popular – he hablado sobre la responsabilidad de las mujeres de someterse a la autoridad ordenada por Dios en la Iglesia y en el hogar.

Y ¿Creen que es fácil decir estas cosas? Pero lo que me da la valentía para hacerlo es que sé que la verdad hará libres a las personas, y eso es lo que necesitamos.

He hablado de la permanencia del matrimonio. He recibido crítica por eso algunas veces, al decir "Lo que Dios ha unido necesita reflejar la naturaleza de Dios que guarda  el pacto." En nuestra cultura de divorcio, eso no es una enseñanza popular. Ahora, he tratado de decirlo con gracia, con compasión, con ternura hacia aquellas que han sido lastimadas o hacia aquellas que han violado las normas de Dios, pero no obstante, necesitamos mantener en alto el estándar del ideal de Dios.

Y he llamado a la gente a nadar en contra de la corriente. He hablado acerca de la visión de la maternidad espiritual, de la mentoría y las he desafiado a dejar un legado de fe y de justicia para las que vienen detrás de ustedes.

Las he desafiado a vivir una vida examinada, una vida en escrutinio, una vida intencional y una vida fructífera, no quedarse simplemente en los bordes. Darse cuenta de que Dios las puso aquí en este planeta con un propósito. Y yo no soy la única que tiene ese llamado. Ustedes tienen un llamado. Y las he desafiado a abrazar y a cumplir el llamado de Dios en sus vidas como mujeres.

He tratado de alentarlas recordándoles que Dios es suficiente, y que se puede confiar en Él, que cualquier cosa que te hace necesitarlo es una bendición, y que no tienen que ser víctimas de su pasado, que pueden tener victoria sobre los hábitos pecaminosos.

Y mi oración es que ustedes hayan sido animadas por el ministerio en estos últimos años, pero también he procurado advertirles.

He hablado de los peligros de jugar con el pecado.

El primer programa que grabamos en Revive Our Hearts, hice una serie de Proverbios capítulo 7.

He enseñado ese tipo de cosas con temor y temblor, pero Dios las ha utilizado para ayudar, para bendecir y para cambiar tantas vidas.

Y he advertido sobre falsas enseñanzas que son predominantes, incluso en la iglesia de hoy. Algunas personas arduamente están en desacuerdo conmigo, y lo que puedo decir es, "Ve a la Escritura. Deja que la Palabra sea lo que guíe tu pensamiento”.

He rogado con ustedes en esta sala, con las que han escuchado estas grabaciones, y con aquellas que han escuchado en el aire. He rogado que se arrepientan, que no se aferren a su pecado sino que lo abandonen, por amor a Cristo.

Así que mi pregunta para ustedes es, a medida que he tratado de ser fiel en la enseñanza de todo el consejo de Dios, tan débil como soy, mi pregunta sería: ¿Has obedecido lo que has oído? ¿Estás obedeciendo lo que sabes que es verdad, no sólo lo que has escuchado de mí, sino lo que has escuchado de tu pastor, de mentores y de personas piadosas que te ministran la Palabra de Dios?

En su mensaje titulado "Despedida de un ministro," el que cité al principio de esta sesión, Charles Spurgeon dijo, “No puedo cerrar mis ojos al hecho de que hay todavía muchos entre ustedes que han oído aquí la Palabra por largo tiempo, pero que todavía no le han dado sus corazones a Cristo.” 2

Qué pesadez y qué tristeza sé que eso fue para el Sr. Spurgeon, y que pesadez y que tristeza es para mí pensar que dejaríamos esta temporada de ministerio y que podría haber algunas que se han sentado bajo mi enseñanza y bajo otras enseñanzas bíblicas durante semanas, meses, años o quizás décadas, y todavía no han ondeado la bandera blanca de rendición y han dicho: "Sí, Señor".

Así que he intentado ser fiel a todo el consejo de Dios. Ahora la pregunta para nosotras, todas hemos oído hablar mucho del consejo de Dios, una gran cantidad de su Palabra, pero la pregunta es: ¿Estamos siendo fieles a responder en rendición y sumisión a todo lo que Dios ha dicho que es verdad?

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ella grabó este mensaje durante la última sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones en Little Rock, Arkansas. Durante ocho años, nuestra producción de radio se llevó a cabo allí, y hubo un tiempo de transición a Michigan, donde el resto del personal de Aviva Nuestros Corazones tiene su sede.

Este mensaje es parte de una serie llamada Despedida; te ayudará a pensar en aquello que realmente importa en las grandes transiciones de tu vida.

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Bueno, una elección sabia puede no ser la opción más fácil. A veces tomas una decisión importante sabiendo que estás a punto de enfrentar el mayor reto de tu vida. Nancy DeMoss de Wolgemuth hablará más acerca de esto mañana. Únete a nosotros aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

1, 2 Tomado de http://www.spurgeongems.org/schs289.pdf

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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