Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mujer Verdadera 365: Eclesiastés, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras el pastor Sugel Michelén.

Sugel Michelén: Por un lado «vanidad de vanidades, vanidad de vanidades todo es vanidad, y por el otro lado «yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia». 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Nos encontramos en una breve serie en la que estamos escuchando un mensaje del pastor Sugel Michelén, basado en el libro de Eclesiastés. Esta transmisión acompaña nuestro Reto Mujer Verdadera 365, ya que nuestra lectura bíblica para hoy son los capítulos 9 al 12 del libro de Eclesiastés.

Hoy retomamos la enseñanza del pastor Michelén donde la dejamos ayer. 

Sugel: La vida debajo del sol es fatigosa, repetitiva, monótona, hastiante. Eso es lo que Salomón nos está diciendo. Y cuando el hombre trata por sí mismo de descubrir el significado y el propósito de todo esto el resultado es una visión fragmentada de la realidad que no le hace ningún sentido. Es como cuando estamos tratando de armar un rompecabezas y hay piezas que faltan. «Vanidad de vanidades dijo El Predicador, vanidad de vanidades todo es vanidad». Ahora bien ¿cuál es el propósito de este libro? ¿Por qué Dios inspiró al autor de Eclesiastés para que pusiera por escrito reflexiones tan deprimentes acerca de la vida en este mundo?

Eso nos lleva a nuestro tercer y último encabezado. Ya vimos el autor del libro, el tema del libro, veamos ahora su propósito. Y yo creo que el apóstol Pablo nos muestra incidentalmente por qué se escribió el libro de Eclesiastés. Dice en Romanos capítulo 8 versículo 20, que la creación fue sujetada a vanidad, otra vez la misma palabra, la creación por causa del pecado fue sujetada a producir lo que no sirve, la creación fue sujetada a no dar todo el potencial que tiene dentro, no por su propia voluntad sino por causa del que la sujetó en esperanza.

En el libro de Eclesiastés, Salomón quiere que sintamos el peso de lo absurda que resulta la vida debajo del sol; destruir en nosotros toda esperanza de encontrar propósito, significado o satisfacción en ninguna de las cosas que este mundo ofrece, para entonces llevarnos de la mano a poner toda nuestra esperanza únicamente Dios. Ese es el propósito. Él quiere destruir todo aquello que pueda ser una esperanza para ti, cualquier cosa. 

Dice un comentarista: «La función de Eclesiastés es llevarnos a ese punto en el que empezamos a temer que esa sea la única conclusión posible, es decir que todo es vanidad. Nos vemos así enfrentados a la cruda realidad de que nada tiene sentido, nada de lo que hay debajo del sol tiene valor. Pero ¿saben qué mis amados hermanos? Nosotros sabemos que hay un Dios que está sentado en Su trono por encima del sol gobernando todo lo creado para Su gloria y para el bien de Su pueblo. Y eso hace toda la diferencia del mundo.

Mis hermanos, ese Dios no solo ha prometido libertar Su creación de la vanidad a la que fue sometida por causa del pecado –como dice Pablo en Romanos 8, sino que también nos permite contemplar ese mismo escenario que Salomón nos presenta en Eclesiastés, pero desde otra perspectiva completamente diferente. Vamos a introducir a Dios ahora, en Eclesiastés capítulo 1, y vamos a ver qué pasa. Vamos otra vez a Salomón, vamos a meternos en la mente de Salomón. La única diferencia es que ahora vamos a meter a Dios en la ecuación, y vamos a ver qué pasa.

El salmista David, el padre de Salomón, nos dice en el Salmo 19:1: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos». El universo es un gran libro disponible para todo el que lo quiera leer, que nos habla de la grandeza, el Poder y la majestad de nuestro Dios. «Un día emite palabra a otro día, una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje ni palabras ni es oída su voz, pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras», y ahora escuchen: «en ellos (en los cielos) puso tabernáculo para el sol y este como esposo que sale de su tálamo (de su cama) por la mañana se alegra cual gigante para correr el camino»; el mismo sol que Salomón pone como ejemplo de la monotonía de la vida, nos da un mensaje completamente distinto cuando Dios está detrás del proceso.

Ese ciclo solar testifica de la gloria, el poder, el gozo, dice que se alegra cual gigante, el gozo y aún la bondad de nuestro Creador que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos como dice Cristo en Mateo 5:45. Así que si leyéramos apropiadamente el mensaje que el sol comunica, ¿saben qué pasaría? Que no dejaríamos nunca de alabar a Dios. Dice en el Salmo 113: «Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone sea alabado el nombre de Jehová».

Si todos los hombres reciben igualmente el beneficio de la luz del sol, ¿no debieran todos darle la gloria y la alabanza al Único que le corresponde? Ven ustedes hermanos el mismo sol pero contemplado desde otra perspectiva. Lo mismo podemos decir de los otros ejemplos que usa Salomón en Eclesiastés. Sí, los ciclos de la naturaleza son repetitivos, la pregunta es –cuando nosotros colocamos a Dios en el panorama– ¿qué nos enseñan esos ciclos repetitivos de la naturaleza? Son un testimonio contundente de la sabiduría y la fidelidad de nuestro Dios. 

Dice en el Salmo 104:10: «Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos, van entre los montes, dan de beber a todas las bestias del campo, mitigan su sed los asnos monteses, a sus orillas habitan las aves de los cielos, cantan entre las ramas, Él riega los montes desde sus aposentos, del fruto de sus obras se sacia la tierra». Nosotros le llamamos a esto las leyes de la naturaleza. Esa es una expresión que nosotros usamos simplemente para tratar de dar a entender cómo es que Dios opera, porque es Dios el que mantiene la naturaleza funcionando. Él es el que envía la lluvia. Si Dios no quiere mañana no sale el sol, porque Él es Dios y ya lo detuvo en gabaón, Él puede hacerlo otra vez. Pero es Dios, nuestro buen Dios, el que está cuidando la tierra, es Dios el que está detrás de todos esos ciclos repetitivos.

Así que mis hermanos, si nosotros vemos la naturaleza y no vemos a Dios, el mensaje que la naturaleza nos comunica es totalmente desalentador. Pero de repente introducimos a Dios en la ecuación y todo cambia drásticamente. De repente todo tiene sentido. Salomón nos dice en Eclesiastés 1:8, que «el ojo nunca se sacia de ver ni el oído de oír. Pero alguien dijo muy sabiamente, «el ojo no se satisface hasta que no ve la mano de Dios, y el oído no se satisface hasta que no escucha Su voz».

«Mis ovejas oyen mi voz», dice el Señor en Juan 10:27, «y yo las conozco, y me siguen y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás ni nadie las arrebatará de mi mano. Yo soy el pan de vida, el que a mí viene nunca tendrá hambre y el que en mí cree no tendrá sed jamás». ¿Se dan cuenta hermanos del contraste tan marcado que hay entre Eclesiastés y el evangelio? Por un lado, «vanidad de vanidades, vanidad de vanidades todo es vanidad, y por el otro lado, «Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia», Juan 10:10.

Salomón nos dice en Eclesiastés 1:9, que no hay nada nuevo debajo del sol, y luego pregunta en el versículo 10, ¿hay algo de lo que se puede decir, he aquí esto es nuevo? La respuesta es sí lo hay. ¿Hay algo nuevo? Sí lo hay. Siempre y cuando contemplemos a Dios en el centro de todo. Ese es el punto. Hay un nuevo pacto en la sangre del Señor Jesucristo. Dice en Lucas 22:20: «Un nuevo pacto por medio del cual todos nuestros pecados son perdonados, un nuevo pacto donde Dios nos concede de pura gracia el don de la vida eterna». Sí hay algo nuevo. 

Dice en Ezequiel capítulo 36, que Dios promete darnos un nuevo corazón para que podamos reverenciarle como es debido, para que podamos obedecer Sus mandamientos. Dice en 2 Corintios 5:17, que «si alguno está en Cristo nueva criatura es». Sí, Salomón, hay algo nuevo; Dios me hizo nuevo, Dios me transformó, Dios me libertó del pecado. «Si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas». ¿Hay algo nuevo? Sí, Salomón. Dice en Efesios 4:24, que «Dios nos ha dado un nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad», y por si todo esto fuera poco dice en Apocalipsis 21:5: «Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí yo hago nuevas todas las cosas». Todas las cosas.

Queridos hermanos, algún día todo será nuevo. Algún día todo será nuevo. Esta creación que fue sujetada a vanidad, esta creación que fue sujetada a producir lo que no sirve, «será libertada de la esclavitud de la corrupción, dice Pablo en Romanos 8:21, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios». En aquel día será eliminado por siempre todo vestigio del pecado en nosotros y en lo creado. Y ¿saben qué mis amados hermanos? Nunca más, nunca más experimentaremos la frustración y el hastío que muchas veces experimentamos en este mundo caído aún los cristianos… ¿O tú nunca te aburres, tú nunca te hastías, nunca te sientes frustrado? Mi hermano, déjame hacerte una pregunta, ¿cuál es la perspectiva con la que tú usualmente contemplas la vida? ¿Te colocas en la posición de aquellos que viven sin esperanza y sin Dios en el mundo? A veces escucho a los creyentes con tantas quejas, tantas quejas, tantas quejas que uno se pregunta dónde está Dios.

¿Dónde está Dios? Cuál es tu perspectiva de la vida, ¿eres de aquellos que aún siendo cristianos redimidos por la sangre del Cordero contemplan la vida desde la perspectiva de aquellos que viven sin esperanza y sin Dios? O te levantas por encima de lo que tus ojos ven debajo del sol para contemplar todas las cosas a través de la presencia omnipresente de Dios en el mundo.

No hay que ser un incrédulo para perder de vista a Dios. De hecho, en la época de Salomón el ateísmo no se conocía, eso era algo extraño. Salomón no está diciendo que vamos a contemplar la vida desde el punto de vista del ateo, basta simplemente con que tú creas en Dios pero no lo tomes en cuenta. No, no hay que ser un incrédulo para perder de vista a Dios, sobre todo cuando las cosas no están saliendo como nosotros quisiéramos. Pero Dios sigue estando en Su trono dando sentido y propósito a todas las cosas para que al final de la historia todas redunden para Su gloria y para el bien de Su pueblo.

Mis hermanos, Dios se va a salir con la suya. Nadie puede frustrarlo, Él tiene un plan, y en ese plan nuestro bendito, glorioso, extraordinario, inefable, incomparable, inmutable Señor y Salvador Jesucristo, se llevará toda la gloria. Y nosotros estaremos ahí para gozarnos con Él. Y si tú estás aquí sin cristo, no intentes encontrar el significado y el propósito de la vida en este mundo dentro de los límites de las cosas que este mundo ofrece.

Como dice Agustín de Hipona, Dios nos hizo para Él, y nuestra alma solo encontrará descanso cuando lo encuentre en Él. No hay alternativa, en tu corazón hay un hueco del tamaño de Dios que solamente Dios puede llenar. Mi amigo, fuera de Cristo todo es absurdo y lo que es mil veces peor, fuera de Cristo solo obtendrás de Dios condenación y juicio por causa de tu pecado. Hay frases que en el mundo evangélico se repiten tanto y tanto y tanto, que se convierten en cliché, y nosotros dejamos de percibir la verdad que hay detrás de esas frases que se repiten una y otra vez. Cuando estábamos predicando de Colosenses, decíamos que hay una fórmula matemática en Colosenses: Cristo más nada es igual a todo.

Decía una poetisa cristiana: «Si yo no tuviera nada excepto a Cristo, lo tendría todo como quiera». Eso no es un cliché, esa es una gran verdad. Cristo es el todo en todos. Es Cristo, es Cristo. Mis hermanos, mis amigos que están aquí, el significado de la vida, el propósito de nuestra existencia, todo gira en torno a Él, Él es el centro.

Es Cristo, es Cristo y nadie más. Dice en la Escritura que hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. Él se introdujo en la historia humana, Él vino y vivió debajo del sol. ¿Sabes para qué? Para morir por nuestros pecados, para reconciliarnos con Dios. Y ahora ofrece en el evangelio perdón y vida eterna a todo el que viene en arrepentimiento y fe. 

Es Cristo y solo Cristo. Amigo, no te vayas de este lugar sin arreglar tus cuentas con Dios a través de Cristo. Porque Su gracia sigue estando disponible para todo aquel que cree. Él es un Dios de gracia y te ofrece hoy Su gracia para que dejes de vivir la vida absurda que estás viviendo, y por primera vez en tu vida, por primera vez en tu vida, comiences a vivir realmente; «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». 

Annamarie: Has estado escuchando la segunda parte de un mensaje del pastor Sugel Michelén basado en el libro de Eclesiastés. Si te perdiste la primera parte encuéntrala en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com

Este mensaje acompaña nuestro Reto Mujer Verdadera 365, a través del cual estamos leyendo la Biblia completa este año junto a cada una de ustedes. Pero, más allá del reto o del plan de lectura que uses (o no uses), más allá de una rutina devocional, es importante que pensemos en cómo está nuestra relación con Dios y nuestra perspectiva de la vida. Y acercarnos a Él, conocerle y conocer Su Palabra nos ayudará en este caminar.

Para reflexionar acerca de esto, escucha un resumen de una enseñanza de Nancy en la que ella nos anima a ver más allá de las páginas de la Biblia y a tomar a Dios en serio. Aquí está ella con nosotras.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Tenemos que hacernos varias preguntas si vamos a tomar en serio a Dios,

  • ¿Cuál es mi propósito en la vida?
  • ¿Por qué existo?
  • ¿Por qué Dios me creó?
  • ¿Por qué me redimió?
  • ¿Por qué me levanto en las mañanas?
  • ¿Qué es lo que me motiva?
  • ¿Qué es lo que me impulsa?
  • ¿Qué es lo que me ayuda a seguir adelante?

Al reflexionar en este punto de tomar a Dios en serio llegaron a mi mente de inmediato muchos versículos de la Escritura. Por ejemplo, Colosenses capítulo 1, versículo 16, donde leemos:

«Porque en Él (en Cristo) fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él (y mira esto) y para Él». (Todas las cosas fueron hechas para Cristo).

«Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen. Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía» (vv. 17-18). 

La supremacía de Cristo. Si tú eres una hija de Dios, ese es tu objetivo que en todo Él tenga la preeminencia. 

Aquí está lo que creo que es el panorama general del libro de Eclesiastés. La vida apartada de Dios, la vida sin Dios en el centro, es absurda, no tiene sentido, es una vida vacía, es frustrante. Comer, trabajar, las relaciones, cualquier parte de la vida, nada de eso tiene sentido y nada de eso ofrece verdadera satisfacción aparte de Dios. 

En Eclesiastés 6, el escritor dice que tú puedes tener riquezas, puedes tener posesiones, puedes tener honor, pero si no tienes a Dios en el centro de tu vida, no tienes la capacidad para realmente disfrutar de todas esas cosas que trabajaste tan duro para acumular.

Así que cuando llegamos al final del libro de Eclesiastés, vemos un contraste con el tema. Sí, la vida aparte de Dios no tiene sentido, pero la vida con Dios en el centro es una vida plena. Es una vida satisfactoria y es una vida con propósito. Es una vida muy diferente. Eclesiastés capítulo 8, versículo 12 dice: «Yo sé que les irá bien a los que temen a Dios, a los que temen ante su presencia».

Teme a Dios. Esa es la conclusión. Toma en serio a Dios. Teme a Dios. Hónralo. Él es el centro del universo. Él es quien llamó el universo a existencia con el poder de Su Palabra y quien sostiene el universo con la Palabra de Su poder. Entonces, qué necio es que nosotras mantengamos a Dios al borde de nuestras vidas, en vez de en el lugar que le pertenece, que es en el centro de nuestras vidas.

Así que al final de Eclesiastés, el escritor dice que el fin de la cuestión, la conclusión es, «ya todo se ha oído...teme a Dios y guarda sus mandamientos; porque este es el deber de todo hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o mala» (Ecl.12: 13-14). Un día será el día de pago. La rendición de cuentas se llevará a cabo. En el tribunal de la eternidad, vamos a desear que hubiésemos tomado en serio a Dios.

Si tú y yo tenemos algún remordimiento cuando veamos a Cristo cara a cara, será únicamente, que no tomamos más en serio a Dios. Que desperdiciamos nuestras vidas en cosas de poca importancia, que no tenían sentido, porque Cristo no estaba en el centro y en el corazón de nuestra existencia.

Cuando pienso en el legado que mi papá me dejó, ese es el primer punto, la primera cosa que ha sido fundamental para mí es tomar a Dios en serio. 

Ahora permítanme añadir un segundo punto aquí. Si has escuchado Aviva Nuestros Corazones por algún tiempo, me habrás escuchado decir varias veces, y me escucharás decirlo de nuevo y es, empieza tu día con el Señor.

Ahora, eso no es un sustituto del caminar con Dios durante todo el día, pero necesitamos tiempo cada día apartadas para estar en la Palabra, para escuchar a Dios y luego para responder a Él en oración y alabanza. Eso es lo que da la sabiduría, la perspectiva, la dirección para el resto de la vida.

Y al comenzar tu día con Dios y luego continuar tu día meditando en la Palabra de Dios —haciéndola parte del tapiz, de la trama de tu vida— tendrás bendición. Tendrás éxito. Vas a encontrar sabiduría. Ganarás intimidad con Dios. Descubrirás y experimentarás a través de toda tu vida, el propósito para el cual Dios te creó, y serás capaz de cumplir con ese propósito, porque te has estado llenando de la Palabra de Dios.

Déjame animarte aún en este momento, a no solo ser una oyente de la Palabra sino a ser una hacedora de la Palabra. Me pregunto cuántas de ustedes dirían, honestamente, «la Palabra no es un hábito esencial en mi vida. Yo no tengo un tiempo consistente de estar en la Palabra, leerla, estudiarla, meditar en ella, y de responder al Señor en oración. Yo no tengo una vida devocional consistente. No tengo tiempo de quietud regular».

¿Te puedo decir que no es muy tarde para comenzar? Comienza hoy mismo. Comienza mañana por la mañana. Pon tu despertador un poco antes. Pídele al Señor que te despierte cuando Él quiera que te despiertes, pero toma la determinación en tu corazón de que vas a ordenar tu vida alrededor de la prioridad de la Palabra de Dios. Lo primordial en mi vida es tener un conocimiento más profundo de Dios, buscarlo, desarrollar una relación con Él y crecer espiritualmente. No se puede hacer esto sin un fiel consumo constante, coherente, y regular de la Palabra de Dios en tu mente, en tu corazón y en tu vida.

Annamarie: Espero que lo que has escuchado hoy te haya animado a continuar corriendo la carrera de la fe con los ojos mucho más allá de lo que puedes ver. 

Muchas parejas esperan que el matrimonio les traiga absoluta felicidad y plenitud, pero hay un propósito mayor que tenemos que tener en mente—un propósito mucho más importante que nuestros sentimientos. Descubre ese propósito y obtén herramientas prácticas para crecer como pareja en nuestra próxima serie.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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