Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mujer Verdadera 365: El reino dividido (Reyes y Crónicas), día 1

Annamarie Sauter: Con nosotras Ana Nin de Olivo.

Ana Nin de Olivo: El corazón del Señor, el deseo del Señor, es que nosotros volvamos a Él, es perdonarnos, limpiarnos, restaurarnos. Y el Señor nos da la oportunidad para hacerlo. Él es lento para la ira, pero definitivamente no tendrá por inocente al culpable. También Él es justo y es santo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante los últimos programas hemos estado escuchando una serie de conversaciones sobre libros de la Biblia que hemos estado leyendo en el Reto Mujer Verdadera 365. A través de este reto estamos leyendo la Biblia de tapa a tapa este año, y la lectura bíblica para hoy es 2 Crónicas, capítulos 8 al 10. 

Patricia está aquí para introducir la conversación de hoy.

Patricia de Saladín: En el último programa, conversando con Laura, vimos cómo el pueblo de Israel finalmente obtiene lo que quiere, un rey como las demás naciones. Y comenzamos con Samuel, a ver el establecimiento de la monarquía en Israel. Ese primer rey, Saúl, era un hombre alto, apuesto a los humanos, el rey perfecto. Pero no pasa mucho tiempo antes de que veamos que su carácter deja mucho que desear.

Luego tenemos a David, un rey conforme al corazón de Dios. Pero la Biblia no esconde las fallas de sus héroes y vemos que David tampoco era ese rey esperado. Bueno, pero quizás su hijo Salomón… Y hoy veremos que Salomón tampoco lo fue. Y entonces en estos dos libros, en primero y segundo de Reyes, leemos acerca de esta larga sucesión de reyes que demuestran que lo que anhelamos y buscamos no es un rey humano.

Aunque podemos ver en estos reyes, en Saúl, en David y en Salomón, destellos de ese rey prometido. Más bien, es la confirmación para nosotras de que ningún ser humano pecador llena la medida de la eternidad que hay en nuestros corazones. Porque realmente anhelamos algo mayor, algo mejor.

Y en el día de hoy tengo el gozo de tener conmigo aquí en el estudio a Ana Nin de Olivo, quien escribió prácticamente todos los devocionales de estos libros. Ana, bienvenida, ¿cómo estás? 

Ana: Hola, buenos días. Encantada, con mucho gozo de poder ser un instrumento de bendición de parte del Señor para mis hermanas.

Patricia: Así será, estoy segura que así será porque Dios te dio una gracia muy especial para traer aplicaciones muy particulares y específicas para nosotras como mujeres en esos devocionales tuyos.

Así que primero y segundo de reyes son dos libros que vamos a ver en este único programa. Así que no podemos perder tiempo, tenemos que poner manos a la obra e ir sobre este material. Ana, ¿quién es el autor y cuál es el mensaje central de primero y segundo de reyes?

Ana: El autor, con mucha probabilidad, era un profeta que desea demostrar que el destino del pueblo hebreo depende de su fidelidad a Dios. El objetivo del autor es contrastar la vida de los reyes piadosos y los reyes impíos a lo largo de la historia de Israel y Judá, demostrando así las consecuencias de la idolatría y la maldad.

Patricia: O sea que el Señorenvió a los profetas precisamente durante el reinado de todos estos reyes, para confrontar tanto a los monarcas como al pueblo, con su pecado y la necesidad de volverse a Él. Entonces, Ana, ¿cómo encaja dentro del contexto general del plan de Dios –porque en Mujer Verdadera 365, en estos programas estamos haciendo un énfasis en que la Biblia es un solo libro, y que aunque son 66 libros es un solo libro con un solo autor, con una historia que es la historia de la redención.

¿Cómo comienza primero de Reyes? Comienza hablando del reinado de Salomón. Parecería que después de David –quien se menciona como un rey conforme al corazón de Dios– su hijo Salomón finalmente cumple la promesa de Dios de ese rey que reinaría. El rey que construye un templo donde mora la presencia de Dios, florece, prospera, y entonces le pide a Dios sabiduría para guiar a Israel. Nosotros sabemos que esto era parte del cumplimiento de la promesa de Dios –que es fiel a su pacto– desde Abraham, prometiéndole un reino y un rey.

Entonces Salomón tiene toda esa gloria…pero ¿qué pasó finalmente con Salomón?

Ana: Él termina casándose con cientos de mujeres por razones políticas, y ellas son su ruina y la ruina de Israel. El poder corrompió el corazón de Salomón, a pesar de las instrucciones que le había dado su padre David de parte de Dios.

Patricia: Esos capítulos son hermosos, cuando David le habla con todo su corazón a ese hijo de que siguiera las instrucciones, que siguiera cerca de ese Dios que había sido tan fiel, y que se mantuviera pegado a ese libro, a la ley y que fuera fiel a él. Pero sabemos que no fue así. Y luego vino el hijo de Salomón, Roboam, y ahí sucedió lo más temible para ese pueblo que estaba unido ya.

Ellos estaban unidos con un rey finalmente glorioso, pero ¿qué sucede ahí con Roboam? 

Ana: Él divide el reino en dos. Él se lleva del consejo de sus jóvenes amigos sobre los impuestos, en vez de llevarse de los sabios que habían acompañado a reinar y aconsejar a su padre David. Entonces al hacer esto tomó malas decisiones y es aquí donde el reino de Israel se divide en dos reinos, el reino del norte y el reino del sur. 

Patricia: Y vemos eso que tú decías, él se llevó de un consejo. Muchas veces pedimos consejo, y a veces andamos buscando exactamente el consejo que queremos escuchar; y aún cuando uno pide consejo, tiene que pedirle a Dios el discernimiento para hacer caso al consejo que realmente necesitamos, que es el consejo que viene de parte de Dios.

El caso es que este libro presenta el reinado de aproximadamente 20 reyes de cada una de las divisiones; el reino se divide el reino del norte y el reino del sur, y aparecen de cada lado unos 20 reyes que en realidad, en su mayoría, fueron reyes no piadosos, malvados, que no adoraban al Dios de Israel, no permanecieron fieles al pacto y no trataron con la idolatría del pueblo.

Pero algo que me encantó cuando trajiste el punto del autor, que es un profeta, es que Dios usa este escenario para introducir el papel de los profetas. ¿Quiénes eran esos profetas en ese tiempo?

Ana: Básicamente eran Elías y Eliseo. Eran de la parte del norte, del reino del norte. Y me llama mucho la atención que ellos conocían a su Dios porque no temían retar o hablar a las más altas autoridades que eran los reyes. Ellos hacían eso de parte de Dios y no solamente eso sino que eran fieles a esa palabra independientemente de los resultados.

Patricia: Eso es muy importante porque hoy en día, con tantas cosas contrarias a nuestra fe, muchas veces nosotros creemos que tenemos que convencer a las personas por nuestra propia argumentación. Y vemos el valor de estos hombres, que como tú dices, fueron hombres extraordinarios que por el poder de Dios tuvieron el valor de confrontar a esos reyes de Israel, en este caso a Acab y la malvada Jezabel, por la idolatría y por la injusticia imperante, y sin embargo ellos no tuvieron éxito en ese papel, en esa labor.

Ellos fueron fieles pero no tuvieron éxito a la hora de lograr que el pueblo se volviera al Señor. Y uno de los puntos clave aquí en primero y segundo de Reyes, es que vemos cómo comienza con esa gloria de Salomón, el templo, cómo Dios bendijo todo eso, cómo se instauró ese reino, cómo él era famoso hasta los confines de la tierra por su sabiduría. Él le pidió a Dios sabiduría y Dios se la dio. El reino prosperó.

Pero vemos que luego con su hijo y la división, comienza un descalabro que va a llevar finalmente a la nación de Israel al exilio. Y vemos primero el reino del norte en un estado terrible, termina con la invasión de los asirios, y los israelitas son exiliados. ¿Por qué? Porque fueron idólatras, porque fueron infieles y simplemente estaban enfrentando las consecuencias de sus actos; y el reino del sur todavía permanecía, teníamos el reino de Judá.

Pero ahí también, a pesar de que hubo reyes heroicos y reyes piadosos, finalmente terminaron también en el cautiverio. 

Ana: Algo que me llama la atención de lo que estás comentando, es que el hecho de que nosotros iniciemos bien, no quiere decir que terminemos bien. Por eso nosotros tenemos que perseverar en la Palabra. Salomón inició muy bien pero no perseveró en la palabra, él se dejó corromper por el poder y no perseveró en esas instrucciones que David le había dado de parte de Dios.

Patricia: Así es, y cómo con una decisión así de su hijo, algo por lo que se trabajó y se logró… como, ¡guau, el reino, finalmente el rey!, se pierde. Y algo que me maravilla de la historia bíblica es que ahora parecería que en el exilio, en el cautiverio se deshizo la nación de Israel. Ahora sí se acabó la historia. Parecería que esa promesa de Génesis 3:15, cuando la simiente de la mujer iba a aplastar la simiente de la serpiente, se había anulado. 

Había vencido el maligno, el reino de Israel se había destruido, no quedó nada ni en el norte ni en el sur de la simiente de esa mujer de la que se estaba esperando que nacería el Mesías, como que no había retorno de la maldad y no había cumplimiento para el reino de Dios. Entonces, ¿dónde quedó ese rey? No había reyes ya. La línea de los reyes se había perdido. Pero no… y esto me encanta, porque es como la fidelidad de Dios tan palpable a pesar de que a los ojos humanos no se veía nada. A los ojos humanos estaba todo perdido.

Pero, luego de 40 años en el exilio, hay un descendiente de David, Joaquín, que está en ese momento en la prisión, y sin embargo el rey de Babilonia lo libera, lo saca de la cárcel y lo pone a vivir cerca de él como rey, y una vez más vemos la fidelidad de Dios, que es fiel a Su pacto y a Sus promesas y la esperanza seguía viva. De ahí vendría, de esa línea de Judá y de ese rey, vendría esa simiente que aplastaría la cabeza de la serpiente.

Ana: Sabes que, por ejemplo con Joaquín, es ahí donde podemos ver cómo a través del tiempo Dios preserva la línea real de David, cumpliendo así la promesa dada a la tribu de Judá en Génesis 49:10, donde dice: «Siempre tendrás en tus manos el cetro que te hace gobernante, hasta que venga el verdadero rey que gobernará a todo el mundo», y ese es nuestro Señor Jesucristo.

Entonces, podemos ver en los libros de Reyes, la insuficiencia, la imperfección y la inestabilidad del reinado terrenal, lo cual nos apunta al reinado eterno de un Rey perfecto, Jesucristo, nuestro Señor.

Patricia: Amén. ¿Y cómo se ve el evangelio en estos dos libros?

Ana: Yo pude apreciar el evangelio en el continuo llamado al arrepentimiento por parte de los profetas, tanto a los reyes como al pueblo de Israel, y además en esa gracia manifestada por Dios al preservar un remanente. El pueblo no desapareció, el Señor lo preservó, y siempre lo hace. Porque ahí es donde Él manifiesta Su gracia y Su corazón. Ese es nuestro Dios.

Patricia: Amén. Esa gracia inmerecida de Dios de que a pesar de nuestros pecados Dios siempre es un Dios perdonador y siempre va a llevar a cabo Su plan. También me gustaría que mencionáramos algunos de los personajes a destacar. Comparte algunos de esos reyes que fueron modelo de fidelidad dentro de toda esta nube de reyes terribles.

Ana: Sí, esto es como una luz en medio de las tinieblas. Fueron estos dos reyes de la tribu de la parte del sur, Ezequías y Josías. Ezequías quitó los lugares altos y quebró las imágenes. Él puso todas sus esperanzas en Jehová, Dios Israel, «ni después ni antes –dice la Palabra– hubo otro como él entre los reyes de Judá, porque él siguió a Jehová y no se apartó de él sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés».

También Josías es una luz en medio de las tinieblas. Cuando Josías comenzó a reinar era de 8 años, era un jovencito y reinó en Jerusalén 31 años. «Él hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en todo el camino de David su padre». Sin apartarse ni a derecha ni a izquierda, y él fue quien encontró el libro de la ley del Señor mientras se restauraba el templo. Él hizo una reforma en que hizo volver a todo el pueblo a la palabra del Señor. Él provocó un encuentro, fue el instrumento que Dios usó para encontrarse nuevamente con Su pueblo.

Patricia: Amén, y la maravilla de ese pueblo cuando reconoce esa palabra de Dios, y cómo esa palabra –como dice la Escritura: «El cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará»; y cómo esa palabra es tan poderosa, tan poderosa en ese tiempo, como lo es el día de hoy. Y cómo dice ella misma que ella «no vuelve vacía, sino que cumple el propósito para el cual Dios la está enviando».

Era la misericordia de Dios para con el pueblo de Israel, que apareciera ese libro de la ley y que Josías abrazara todas estas reformas. Pero más allá de la historia de los reyes, de los reyes piadosos, de los reyes impíos, del juicio, de toda esta parte histórica, algo que queremos extraer de la lectura de la Escritura –porque este no es un libro acerca de nosotros, ni siquiera de los reyes, este es un libro acerca de Dios– es ¿qué cosas de Dios, de Su carácter, de Sus caminos y de Su obrar, podemos quedarnos cuando leemos primero y segundo de Reyes?

Ana: En Éxodo 34:6 y 7, dice esto (esto fue lo que yo vi tan desplegado en estos dos libros): «El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable…»

El Señor duró mucho tiempo hablando a través de sus profetas a los reyes, al pueblo para que se volvieran a Él, para que se arrepintieran. El Señor manifestó totalmente Su carácter compasivo. El corazón del Señor, el deseo del Señor es que nosotros volvamos a Él, es perdonarnos y limpiarnos, es restaurarnos. Y el Señor nos da la oportunidad para hacerlo. Él es lento para la ira, pero definitivamente no tendrá por inocente al culpable. También es justo y santo, y nosotros pudimos apreciar esto en estos libros porque Dios castigó a Su pueblo llevándolo al exilio, porque Su pueblo en ningún momento se volvió a Él.

Entonces se ve tan claro este carácter del Señor, tan clara Su compasión, que es lento para la ira pero también que es santo y justo, y que no tiene por inocente al culpable.

Patricia: Sí, así es. Y cómo Dios se lo advirtió, no eran cosas que llegaban… ¡Ay, pero es que yo no sabía! No, ellos no podían alegar ignorancia, simplemente su corazón se apartó de Dios y de Su palabra, de Sus mandamientos, de esa bendición en el monte Gerizim y el monte Ebal, a las que todo el pueblo dijo amén cuando entraron a tomar esa tierra prometida. Estaban todas las bendiciones que vendrían, pero estaban claras todas las maldiciones que les vendrían si ellos abandonaban a Dios, se volvían a los ídolos y eran desobedientes a Su palabra.

Es así porque nuestro Dios es, como tú dices, lento para la ira, lleno de amor inagotable, de compasión y de gracia, pero es justo y fiel a Sí mismo y a Su palabra.

Ana: Amén. Él tiene un carácter inmutable. Las promesas de Dios no cambian, son inmutables porque ese es Su carácter. Entonces, a pesar de los obstáculos, del pecado de Su pueblo, no una, ni dos, ni tres, sino varias veces, esto no detiene el cumplimiento de Su palabra porque Él es fiel y verdadero y no cambia, no miente. Todo lo que Dios ha dicho lo cumplirá porque Él es fiel.

Patricia: Y es soberano, es todopoderoso, Él controla todas las cosas. Me encanta el texto de Daniel 2, que dice que Él es quien cambia los tiempos y las edades, el quita reyes y pone reyes, es quien da sabiduría a los sabios, conocimiento a los entendidos. Nada ni nadie limita a nuestro Dios. Y sabes, Ana, hablando de los personajes, aunque en este caso no fue un rey, la historia de Elías –en estos días de estado leyendo el libro de Pink que se llama La vida de Elías, es un libro excelente; a quien quiera leerlo se lo recomiendo– porque cómo el Señor, cuando levanta un profeta que te advierte, es una misericordia que Él está teniendo contigo.

La oscuridad más grande que estaba enfrentando ese reino del norte, de la cual ellos no se dieron cuenta de lo que les vendría, fue cuando Dios le tiraba a ese hombre, y lo esconde en el arroyo de Querit y luego lo saca y lo lleva Sarepta de Sidón donde una viuda. Cuando Dios envía personas que son fieles a nosotros y nos dicen, «mira, así dice el Señor, esto que tú estás haciendo quizás no está bien», nosotros no debemos verlo como una amenaza, como le dijo Acab a Elías, sino debemos verlo como el amor y la corrección y la gracia incómoda de Dios, que nos está llamando –como tú decías– a volvernos a Él, a reconsiderar nuestros caminos; y definitivamente vimos –en el tiempo de Elías– esos dos personajes que son de las personas más malvadas que aparecen en la Escritura que son Jezabel y Acab. Así como vemos personajes que quisiéramos imitar, tener el arrojo, la valentía, el deseo de proclamar a Dios y que se diga de nosotros, como decía Elías,«vive Jehová, en cuya presencia estoy…», como diciendo, «yo vivo delante de Dios», así hay otros que nosotros jamás quisiéramos andar en su camino, pero nuestro corazón es tan perverso como el de cualquiera, nosotras damos para cualquier cosa y lo sabemos.

Pero qué les diríamos a estas mujeres que nos escuchan, y a nosotras mismas, de cómo esto fue relevante para ti, Ana, porque me encantaron esas aplicaciones que tú pusiste en esos devocionales.

Ana: Amén. Antes de responder esa parte, me llama la atención cómo, a pesar de esa perversidad y maldad de esas personas que acabas de decir, de Jezabel y Acab, Dios no deja de estar presente. O sea, no importa la perversidad, no importa la oscuridad, no importa la intensidad de la oscuridad, Dios sigue hablando, Dios tiene sus instrumentos, Dios está presente, Dios es el dueño de todo esto, Dios es el gobernador, Él es quien está en el trono; y Dios sigue hablando a nuestros corazones.

Inclusive hoy en día, a pesar de de la oscuridad que hay, y la intensidad de la obra del enemigo, el Señor también está obrando, está hablando, Su Palabra también tiene el poder de transformar y lo sigue haciendo hoy en día como lo hizo también en ese tiempo, inclusive cuando ellos se enfrentaron con los profetas de Baal (Elías), cómo el Señor hizo esa demostración de poder. Me fascina esa parte de que las tinieblas jamás pueden apagar la luz, ni van a prevalecer nunca. 

Patricia: Amén. 

Ana: La luz resplandece en las tinieblas.

Patricia: Y sabes otra cosa, en ese contexto también, que Elías creía que él estaba solo, él decía, «solo yo he quedado». Pero, no, hay 7000 que no han doblado sus rodillas ante Baal. Y muchas veces podemos creer que estamos solas, pero no, no estamos solas. Así como hay profeta y hay voz de Dios, hay un remanente fiel porque la obra de Dios se va a llevar a cabo. Era lo que decíamos, ese que aplastó la cabeza de la serpiente ya vino, pero todavía nosotros esperamos esa gloriosa venida donde Él instaurará y hará nuevas todas las cosas.

Cuando nuestro Rey de reyes y Señor de señores venga. Pero no quiero que el programa termine sin que tú traigas las cosas que han sido relevantes para tu vida.

Ana: Al meditar en varios pasajes de estos dos libros y viendo la vida de Salomón, pienso en lo engañoso que es nuestro corazón. Sobre todas las cosas debemos guardar el corazón porque de él mana la vida. El poder, las posesiones y la gloria del hombre, pueden corrompernos. No estamos inmunes. Sí podemos ser corrompidos y por eso es que tenemos que estar alertas y no solamente iniciar sino perseverar en la Palabra de Dios, y también esta parte de las posesiones, el poder y todo eso, poco a poco van endureciendo nuestro corazón, nos van alejando de nuestro Dios. Pero, una cosa, Dios está comprometido en guiarnos, enseñarnos y volvernos a Sus caminos, pero sobre todas las cosas, guardemos nuestro corazón porque puede ser corrompido muy fácil.

Patricia: Me gusta eso que tú dices, que Dios está comprometido. Me recuerda Filipenses 1:6, que dice: «El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo». Dios va a llevar a cabo esa obra, nos guste o no, con cualquiera de Sus métodos –que siempre son para nuestro bien– porque Su voluntad es siempre santa, buena y perfecta, y Él la va a llevar a cabo.

Ana: Y eso me da esperanza, Patricia, porque, vamos a suponer que tu corazón se corrompió y caíste, eso no es excusa para permanecer en el piso porque Dios está comprometido con ayudarte, con levantarte, con restaurarte. Si has caído, el Señor te levanta. No es excusa para permanecer en ese camino de pecado.

Patricia: Porque Dios es el Dios de las múltiples oportunidades.

Ana: Amén. Otras aplicaciones o enseñanzas que pude extraer, es que nosotras somos un modelo a seguir para nuestros hijos, para las más jóvenes, y entonces, así como esos reyes influenciaron tanto al pueblo como a los hijos de ellos, cuál es la herencia que nosotras estamos pasando a nuestros hijos y a las más jóvenes; cómo estamos viniendo nuestras vidas.

Rey tras rey hacía lo malo delante de los ojos del Señor, entonces la mayoría de sus hijos seguían sus pasos, y ellos veían lo que sus padres hacían. Que el Señor nos ayude a modelar con el ejemplo, de palabra y de hecho, a nuestros hijos y a las más jóvenes. Esto me impactó mucho porque como que el Señor no se limita por las leyes físicas ni por nada. Esto me llamó a no limitar la obra de Dios en mi propia vida, ni en mi familia, ni en la iglesia, ni en mi nación. No es por vista (nuestros recursos o nuestro razonamiento) sino por fe en Dios, y esto lo pude ver en la historia de la sunamita, de Naamán, cómo él decía, «por qué este río».

Bueno, porque es la instrucción del Señor, Él es quien va a hacer la obra, entonces no limitemos al Señor. Él es Dios y Él no tiene límites. Entonces caminemos por fe en Él. Su poder es ilimitado. Así es nuestro Dios.

Patricia: Y tú sabes Ana, en este punto me recuerdas algo que es, otra vez, el evangelio. Cuando estas cosas sucedieron dice, «no había viudas en Israel», y Dios lo manda a una viuda de Sarepta; y Nahamán le dice, «no hay ríos en Siria, tengo que ir a ese río en Israel»; ese es el evangelio. Dios diciendo desde ahí, «no es solo el pueblo judío». Pero como tú dices, «yo no voy a limitar a Dios, esto es por fe», porque esa gracia de Dios se extiende más allá. Cuando yo leía la historia de la viuda de Sarepta, pensé en esa mujer que también era de Sidón, la que vino donde Jesucristo y le pidió, «Señor, ten misericordia», y Él le dice, «no está bien darle el pan a los perrillos sino que mi pan es para mis hijos, los de mi nación», y ella le dice, «Señor, pero es que aún las migajas que caen de la mesa son suficientes».

Dios estaba dejando ver, cómo lo hace a través de toda la Escritura, que Su salvación, Su reino y Su reinado, son mucho más grandes que una sola nación. Y Abraham iba a ser bendición a todas las familias y naciones de la tierra. Gloria Dios por eso.

Ana: Otra parte que el Señor me enseñó fue en 2 Reyes 2:9. Había un problema con las aguas en la ciudad de Jericó, las aguas eran malas y la tierra era estéril. Me llamó la atención, porque es algo tan sencillo. Lo que menos piensas si tienes problemas con el agua es, «me voy a poner a orar».

Pero los líderes se acercaron al Eliseo y él oró y el Señor transformó las aguas. Dice la Palabra que hasta el día que se escribió ese libro de Reyes, las aguas permanecieron transformadas, eran aguas buenas. Entonces, Dios me mostró que por más pequeño que sea un detalle en nuestra vida, a Dios le interesa, Él quiere que vayamos donde Él, y le pidamos ayuda porque Él se goza en guiarnos, en ayudar a Su pueblo.

No importa lo sencillo y el detallito que sea que se te presente, ven al Señor en oración y Él se va a revelar a tu vida de una manera que no se habría revelado si no hubieras orado, porque Él te va a enseñar a depender de Él y te va a enseñar Él es tu Dios, así como les mostró a estos líderes de Jericó.

Patricia: Amén. Estamos llegando al final del programa y me gustaría, si fueras a dejar algo en el corazón de las que nos escuchan, ¿qué les dirías? ¿Cuál sería el consejo de Ana, la aplicación final para todas estas mujeres que están escuchando hoy este programa de primero y segundo de Reyes?

Ana: Dios nos ha creado y nos ha diseñado mujeres, y nos ha dado propósitos específicos al hacernos, al formarnos así como somos. Dios ha determinado los tiempos de nuestra vida desde nuestro nacimiento hasta la partida de este mundo y en cada una de nuestras vidas como mujeres, Dios tiene propósitos específicos. Entonces aprovechemos bien el tiempo y cumplamos con cada uno de nuestros llamados, instruyámonos en Su Palabra y sigamos Sus instrucciones, pues la razón de ser de nuestras vidas como mujeres, está en conocerlo, amarle, servirle y cumplir con Sus propósitos.

Otro punto que quiero que se fije en nuestro corazón y en nuestra mente, es que la adoración y la devoción a Dios debe ser exclusiva, no dividida. Cuando es dividida es porque hay otros dioses, ídolos. No quieras servir a Dios y al mismo tiempo adorar a los ídolos del mundo. La pregunta es ¿quién es digno de seguir? ¿Quién es digno de adorar? Y un último punto que quiero que se quede en nuestra mente y en nuestros corazones, es que el pecado tiene consecuencias. Eso muchas de nosotras lo sabemos, pero recordemos que esas consecuencias no solamente están para nuestras vidas sino para nuestros hijos, nuestros esposos, nuestra iglesia, nuestro país. La idolatría nos hace esclavas de los ídolos hacia los cuales nos inclinamos, y eventualmente llevará a la destrucción total.

Finalmente, ¿qué se diría en las generaciones futuras de las mujeres de Dios de habla hispana? ¿Cómo fueron sus vidas? ¿Cómo construyeron sus hogares…caminaron con Dios? 

Annamarie: Patricia de Saladín ha estado conversando con Ana Nin de Olivo acerca de la historia de la redención en los libros de los Reyes. Y si no alcanzaste a tomar notas de algo que escuchaste y no quisieras olvidar, encuentra la transcripción de este programa en AvivaNuestrosCorazones.com. Y mañana, acompáñanos para la continuación de la conversación de hoy donde estaremos viendo los libros de Crónicas. ¡Te esperamos!

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Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Sobre los maestros

Ana Nin de Olivo

Ana Nin de Olivo

Ana, rescatada del hoyo de la destrucción y asentada sobre la Roca Eterna, su gracia y el poder de su palabra la sostienen cada día. Reside en Santo Domingo junto a su esposo José Olivo y su hijo José Alejandro. Son miembros de la Iglesia Bautista Internacional donde ambos sirven como parte del liderazgo de grupos pequeños. Ama ayudar a las mujeres a sumergirse en la palabra para que puedan experimentar la verdadera libertad. Actualmente sirve como Office Manager en Aviva Nuestros Corazones.

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

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