Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mujer Verdadera 365: Job

Annamarie Sauter: Con nosotras Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: No importa cuál sea tu sufrimiento en este día, levanta los ojos, contempla la grandeza de este Dios a quien amamos a quien servimos, quien está llevando el universo según Sus planes y Sus propósitos, y órale que te ayude a verlo a Él en medio de tu aflicción trayendo bien a tu vida y haciéndote bien en medio de las pruebas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy, y en lo que nos resta de esta semana, estaremos conversando acerca de dos libros de la Biblia. Uno que ya terminamos de leer en nuestro Reto Mujer Verdadera 365, Job, y otro que comenzamos a leer esta semana.

Aquí está Patricia para dar inicio a la conversación de hoy.

Patricia: Si no has escuchado qué es el Reto Mujer Verdadera 365, este se trata de leer juntas, miles de mujeres en todo el mundo, la Biblia completa, de tapa a tapa en este año 2021. Al finalizar cada libro o al terminar alguna sección de la Escritura, transmitimos estos programas en los que conversamos para profundizar un poco más junto a ti, y poder ver la perspectiva general del libro y algunas aplicaciones prácticas. También, vemos cómo el libro encaja en la narrativa bíblica completa, para poder verla como es: un solo Libro. 

Nuestra oración y deseo es que amemos más la Palabra de Dios, que deseemos profundizar cada vez más en ella y que conozcamos más íntimamente a Su Autor. Así que te animamos a seguir adelante con el reto si ya te uniste, y si aún no lo has hecho, te animamos a comenzar hoy con la lectura de los salmos, la lectura para hoy es Salmos 9 al 17. 

Bueno, y en este día vamos a hablar sobre un libro bien conocido—aunque no estoy segura de que todas las que nos escuchan lo hayan leído– pero el nombre de su personaje principal es famoso y es el nombre que lleva el libro. Me refiero al libro de Job. 

Y creo que no necesariamente nos queremos identificar con Job, porque este nombre es sinónimo de mucho sufrimiento. Y bueno, para hablar acerca de este libro me acompaña hoy Yamell de Jaramillo. Hola Yamell, no creo que haya necesidad de presentarte, creo que todas te conocen.

Yamell de Jaramillo: Hola Patricia, bueno, quizás no, pero vamos a suponer que sí.

Patricia: Gracias Yamell. Yamell escribió los devocionales del libro de Job y en el día de hoy vamos a tener esta conversación que creo que va a ser muy especial porque definitivamente el libro de Job es un libro muy profundo y único en su clase. Quiero pedirte que comencemos ubicando esta historia porque para mí eso es interesante con la historia de Job, ¿dónde la ubicarías? 

Yamell: Bueno, este libro sorprendentemente –como tú decías– y todo lo que encierra en sí mismo, es: primero, no no sucede en Israel, está un poquito lejos de Israel. Ocurre realmente en la tierra de Uz, estas personas que están aquí no son judías, no son hebreas. Entonces, a mí me parece interesante que no se dé en ese contexto de lo que ya venimos viendo del pueblo de Dios y todo eso. Es como un salto, como si saltáramos de donde íbamos y volviéramos mucho más atrás de lo que hemos venido viendo a través de esta historia del pueblo de Dios.

Patricia: Y eso también me recuerda el tiempo donde se supone que se escribió este libro y al autor.

Yamell: Un dato curioso es que no se menciona ni la fecha ni el autor; podríamos decir lo que se conoce hasta ahora, que es un libro anónimo, pero sí se cree que es uno de los libros más antiguos, incluso un poco antes más quizás, que Abraham o tal vez contemporáneo de de Abraham. No se puede asegurar mucho, pero definitivamente sí es uno de los libros más antiguos, lo cual lo hace más interesante por los temas que toca. Es bien antiguo el libro.

Patricia: Eso mismo encuentro yo, en unos momentos vamos a hablar del tema, pero todo el despliegue que hace de ese tema y siendo tan antiguo, hace que resalten muchas cosas. Entonces ya vimos que no sabemos quién es el autor; ¿y el género literario? Porque es un género literario hermoso y diferente también.

Yamell: Está entre los libros poéticos. Vamos a encontrar mucha poesía, también rondas de discursos, pero dentro de toda esa poesía hay mucho que podemos ver.

Patricia: Y tú sabes algo, los capítulos del 38 en adelante del libro de Job, son de mis capítulos favoritos de la Biblia. Me encantan y espero que podamos hablar más de eso. Quisiera que comenzáramos este tiempo hablando un poco de esa historia, como comienza el libro, porque el libro comienza con una narrativa al principio y sitúa esta historia de Job y luego tenemos toda esa esa poesía y luego tenemos el final.

Quiero que me hables del principio, porque el principio de la historia es muy especial. 

Yamell: En el capítulo uno, yo siempre he dicho, «Dios no pone detalles en la Palabra de Dios porque sí, sino realmente con un propósito, y esa descripción que vemos en el capítulo uno de esos detalles de saber, «mira pasó esto, pasó aquello…», vemos que hubo una conversación de la cual Job nunca se enteró, es lo primero que vemos. Vemos que primero nos describen a Job y una de las cosas que dice es…quién era Job. Era un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Eso es lo que estamos viendo, aquí nos encontramos con esto. Pero de repente, sucede una conversación en el ámbito celestial, entonces ahí vemos algo muy interesante y es que tenía hijos que hacían banquetes, que ofrecía holocaustos –eso todo lo vemos en el capítulo uno…

Patricia: Era un padre responsable, amante de sus hijos.

Yamell: Exacto. Y es lo que te digo, por eso es súper interesante lo que tú decías de ubicarlo donde lo ubicamos en el tiempo histórico. Dice: «Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado a Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días» (Job 1:5).

Pero dice en el versículo 6 –ahí empieza el relato digno de cualquier película que pudiéramos ver hoy– porque dice: «Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job…?» Es Dios quien puntualiza esto aquí. Y claro, comienza esta conversación que se da en el reino de los cielos donde Job no tiene idea de lo que está pasando.

Entonces tienen esta conversación y Satanás dice, «claro él te va a servir y te va a adorar porque Tú no le has quitado nada. Y comienza este, «quítale esto, quítale aquello…», esta figura del acusador que siempre está ahí delante de Dios, acusando a Sus elegidos. Lo que a mí me impacta es que sabemos lo que está pasando porque nosotros estamos leyendo la Palabra de Dios; nosotros sabemos, pero Job no tenía ni idea ni de la conversación ni mucho menos de lo que le venía a raíz de esa conversación.

Patricia: Y para que podamos identificarnos como seres humanos con Job, la narrativa se encarga de decir que tenía diez hijos. Wow, diez hijos, y que era un hombre muy rico además. Y ahí mismo vemos todo lo que le sucede, cómo Job pierde sus diez hijos, pierde sus bienes, pierde su salud, y en realidad ahí vemos el tema del libro, ese tema central que tiene el libro que que sería el sufrimiento.

Yamell: Perdón que te interrumpa, pero cuando decías los detalles que nos dice, «miren, eran tantos hijos, eran animales y aquello», entonces ahí tú puedes ver por qué cuando sucede lo que sucede, precisamente apunta al tema del libro, para que nosotros podamos identificarnos. Y sabes, el tema del sufrimiento es un mensaje que para nuestra generación no es un mensaje bonito ni un mensaje agradable ni que nos va a llamar la atención, porque evidentemente nadie quiere sufrir, nadie quiere estar en medio de las pruebas, y el tema del sufrimiento es sin lugar a dudas algo que ha estado ligado a la raza humana desde siempre por múltiples razones, a veces infundadas.

Pienso que cuando uno piensa en Job, automáticamente piensa en pruebas, en problemas, en sufrimientos. Incluso en la cultura no creyente todo el mundo sabe que cuando mencionan Job, es sinónimo de prueba, sufrimiento, problemas, todo lo que incluye. Pero yo creo que sí, que el tema, aparte del sufrimiento, yo le agregaría también la soberanía de Dios. Teológicamente hablando, si pudiéramos decir, apunta a Dios, a Su sabiduría y a Su soberanía.

Patricia: Esa es una parte muy importante del libro porque cuando llegan esos amigos en esa parte central, hay un dilema. Si Dios es soberano y Dios es justo, entonces Dios debe tratar a los seres humanos con justicia. Pero aquí tenemos un hombre justo que sufre grandemente; y en un inicio podemos decir que esa declaración de Job de «Jehová dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito», Job no pecó ni añadió a Dios en ese sentido despropósito pero la prueba de Job es persistente, es continua.

Entonces tenemos estos amigos que vienen a dolerse con Job, pero…

Yamell: Inicialmente, pero cambió la historia.

Patricia: Porque ellos tenían esa concepción de que definitivamente Job tenía que haber pecado grandemente para haber recibido unas pruebas tan grandes. Mira Yamell, esas pruebas de Job en realidad no tienen comparación –humanamente– con nadie. Porque puedes perder un hijo y es una gran prueba, pero perder diez hijos, perder todos tus bienes, perder tu salud, y esto de una manera constante, continua, el dolor de verte incomprendido.

Pero eso nos lleva a la pregunta del evangelio en esta historia. Porque aún siendo una historia, reluce, brilla el evangelio. ¿Cómo les diríamos a nuestras oyentes que vemos el evangelio en esta historia?

Yamell: Mira eso que tú mencionabas de los amigos de Job, se conoce como la ley de la retribución; donde dices, «bueno si te portas bien vas a recibir cosas buenas y si te portas mal o pecaste, entonces vas a recibir algo malo». Eso es lo que los amigos de Job tratan siempre de reforzar. Entonces apuntan, «sí, obviamente Dios es justo, entonces, si Dios es justo –lo que es cierto– Job debe haber hecho algo para merecer eso». Y aunque sabemos, según lo que nos dice Romanos, que «todos hemos pecado y que todos estamos destituidos de la gloria de Dios», el evangelio no se queda ahí. No nos quedamos como los amigos de Job que lo dejaban en esa circunstancia de «no tengo esperanza, ya hiciste lo que hiciste ahí te quedaste, no hay esperanza para ti, sin embargo en el evangelio sí tenemos una esperanza.

Veo un Dios paciente, un Dios que deja que Job pase 38 capítulos quejándose, pero realmente apunta a ese siervo. Quiero leer de la Biblia Mujer Verdadera; dice la introducción que hizo el Pastor Sugel Michelén: Para creyentes del nuevo pacto, este tema –el tema de sufrimiento– toma una nueva dimensión en el mensaje del evangelio. Hubo Uno inocente y sin pecado que sufrió al cargar con nuestra culpa en la cruz para librarnos de un sufrimiento sin fin y reconciliarnos con Dios. Si bien el dolor sigue siendo una realidad en este mundo caído –que es obviamente consecuencia del pecado– nuestro Señor Jesucristo resucitó y podemos mirar con esperanza hacia aquel día cuando todo sufrimiento cesará y estaremos en Su presencia plenamente restaurados a Su semejanza. 

Sí, es verdad que Job sufrió, y eso lo vemos, pero cuando entendemos la obra de Cristo en la cruz, vamos a entender que fue esa bendita gracia divina que nos alcanza, que nuestro Dios es un Dios todopoderoso, sabio, soberano. Él fue quien nos escogió, él fue realmente ese varón sufriente que sufrió inocentemente. Cristo fue quien sufrió inocentemente. 

No estoy diciendo que Job haya merecido eso, pero cuando vemos lo que realmente todo el ser humano merece, «no existe ni siquiera uno justo», nos dice la Palabra de Dios, solo Cristo. Entonces, creo que definitivamente apunta a que, sí es cierto que vamos a sufrir, vamos a pasar pruebas, pero cuando miramos a Cristo, cuando vemos todo lo que realmente Él sufrió –porque Él así lo decidió.

A Job no le preguntaron si él quería sufrir, pero Cristo decidió por amor a nosotros venir a morir en esa cruz y servir de esa conexión, de venir a reconectarnos con el Señor. Entonces, pienso que apunta definitivamente a ese encuentro, apunta a que Dios tiene el control, apunta a un reencuentro real con Dios que nos va a llevar a estar en una posición correcta delante de Él, ¿a través de qué?, de nuestro arrepentimiento y la fe en Cristo. Eso es lo que nos pone a nosotros en una posición correcta delante de Dios.

Patricia: Y ante el sufrimiento, y como dice Job al final, él reconoce y eso me maravilla «yo sé que mi redentor vive», y hoy día nosotras podemos decir, «yo sé que mi redentor vive». Pero lo maravilloso es que Job lo dijera tantos años antes de que ese Redentor llegara, porque hoy nosotras lo podemos decir porque tenemos una tumba vacía. Sabemos por Su Palabra que nuestro Redentor bajó a la tierra, se hizo hombre, murió en una cruz y fue sepultado.

Pero resucitó al tercer día y Su tumba está vacía. Pero no quiero que se nos acabe el tiempo sin hablar de esto: luego de esos tres amigos aparece Eliú, Eliú le dice a Job, «Dios es justo y Dios no te está probando porque tú eres su enemigo sino como un amigo. Dios está tratando contigo». Y es en medio de ese discurso de Eliú que entonces vienen esos capítulos gloriosos que nos hablan de Dios y Su persona; de esa sabiduría tan grande. Yo pienso mucho, cuando leo esos capítulos, en Romanos cuando dice al final: «¿quién le puede pedir consejo a Dios? ¿Quién le dio a Él primero para que le sea recompensado?

Dios pone a Job como en un tour virtual de todo el universo, lo pasea por la tierra, por el mar, por el amanecer, por la luz, las tinieblas, la lluvia, el granizo, las constelaciones…es como…¡wow! Yo quedo sobrecogida… los animales, quién los alimenta, las crías, el caballo, el avestruz, y al final vemos que toda esa grandeza de Dios, todas esas preguntas de Dios, lo que quiere Dios en Su amor y en Su paciencia, en Su ternura, es que Job llegue al punto de decir, «y qué es lo que yo he estado hablando». Él nunca recibe la respuesta de por qué sufrió, él nunca supo; pero sí se dio cuenta –dice la Palabra de Dios: «Bueno me es haber sido humillado». Job se vio ignorante, se vio impotente, así como nos debemos ver tú y yo cuando leemos esas preguntas rodeadas de tanto misterio, de cosas que no entendemos, de cosas que no controlamos.

Vemos que somos criaturas finitas que no sabemos, que no podemos aconsejar a nuestro Creador porque no estábamos ahí. Entonces, ¿quienes nos creemos? Y aún me maravilla el amor de Dios que en Santiago nos dice, «tengan por sumo gozo cuando se hallen en diversas pruebas», «pero si tienen falta de sabiduría pídanla a Dios», o sea Dios nos dice, «pide sabiduría para entender», pero en realidad no vamos a entender y no vamos a entender los caminos de Dios porque Él es Dios y no nosotros. 

Pero lo que sí vemos de la persona de Dios es cómo gobierna el mundo con infinita sabiduría, con poder, con esplendor, y de acuerdo a Sus propósitos.

Yamell: Exacto. Yo creo que esa es la clave, «de acuerdo a Sus propósitos».

Patricia: Y Job concluyó que Dios es bueno. En medio de todo el sufrimiento, en medio de la incomprensión de sus amigos, en medio de todo lo que pasó, Dios le deja a Job ver que hay miles de eventos llevándose a cabo que él no sabía, que él no conocía y que tú y yo no sabemos y no conocemos.

Yamell:Ahí es cuando él le dice: «He sabido de ti solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto y me arrepiento en polvo y cenizas». Una vez te ves frente a esa majestad de Dios, a ese Dios todopoderoso –que es una las cosas que también vemos aquí– la soberanía, Su poder, el dominio, la compasión, el Dios eterno reflejado en todo eso, tú no tienes más nada que sentarte y decir, «mira yo no sé nada, yo me quedo aquí tranquilito y me arrepiento en polvo y ceniza de todas las cosas que Job dijo durante todos esos capítulos.

¿Por qué? Porque finalmente conoce a Dios por quien Él es.

Patricia: Amén. Y entonces viendo esa superioridad, ubicándose Job en quién él es, ¿qué cosas podemos aplicar a nuestras vidas?

No hemos llegado a ningún nivel comparado con el sufrimiento de Job, pero sin embargo, ese libro está ahí en su antigüedad para decirnos –como dice el libro: «como las chispas se levantan para volar al aire así nace el hombre para la aflicción».

El sufrimiento es tan antiguo como Génesis 3. Pero entonces, ¿qué aprendemos para nosotras? ¿Qué cosas prácticas podemos aplicar?

Yamell: Podría decir muchas, pero el tiempo no nos va a dar. Pero hay cosas particulares que aplico a mi vida. Primero, que no hay nada que Dios no pueda hacer. Segundo, es imposible frustrar los propósitos de Dios. Tercero, los planes de Dios van más allá de nuestro entendimiento, y como tú decías, son muy profundos de explicar, como tú decías del versículo de Romanos. Yo entiendo que solamente a través de la instrucción de Dios vamos a ser capaces de humillarnos a nosotras mismas y descansar en Su voluntad, y algo importante es de los amigos de Job, y es que cuando haya alguien cerca de nosotros en medio de una prueba, creo que no debemos ser muy prontos para hablar, sino más bien prontos para escuchar y prestar el hombro a esa persona para simplemente desahogarse, para que llore lo que tenga que llorar y que podamos apuntarlos a Cristo, apuntarlos a Dios.

Y no necesariamente venir con toda nuestra destreza ni reprochar ni aconsejar en función a lo que hemos visto, sino en función a lo que la Palabra de Dios nos dice. Y sobre todo, como nosotros no sabemos lo que Dios está haciendo en la vida de esa persona, ni por qué Dios permite lo que permite, que apuntemos siempre Cristo; que no nos creamos muy sabios y que sepamos simplemente escuchar; no hablar como hicieron los amigos de Job que lo que hicieron fue hundirlo mucho más en su en su dolor.

Patricia: Y yo diría que debemos también pedirle a Dios, orar que nos dé un corazón que se someta a Él y a Sus tratos con nosotros. Porque definitivamente no queremos sufrir, pero Dios a través del sufrimiento trató con Job. Aunque Job era recto y era intachable, Dios trató con él, con el sedimento de orgullo que pudo haber en su corazón y también creer con todo el corazón, que Dios todo lo que hace es bueno. Que nos dé ojos para ver realmente las cosas como Él las ve, y no podemos dejar de ver que en un sentido Job se arrepintió.

Se arrepintió de su condición aún habiendo experimentado un sufrimiento tan grande que ninguna de nosotras va a experimentar en esta vida. Pero como mencionábamos cuando hablábamos del evangelio, nunca experimentaremos –pocas de nosotras llegaremos, si es que existe alguien que haya experimentado el nivel de Job. Sin embargo, eso que tú decías de Cristo, el Padre dio a Su Hijo. Job era intachable, pero seguro había pecado y pecó en su desconfianza a Dios, pero el Padre dio a Su Hijo, quien fue completamente sin pecado, para que llevara el peso de todos nuestros pecados sobre la cruz, y Él sí cargó con un sufrimiento que podemos decir que fue el mayor de los sufrimientos, para entonces llevarnos a gloria y llevarnos a entender que porque Él fue herido nosotras hemos sido sanadas, que porque Él llevó las llagas nosotras somos curadas por Sus heridas. Que Él fue varón de dolores, el máximo varón de dolores. Job fue un varón de dolores, pero nuestro Señor Jesucristo fue el máximo varón de dolores. Que Él nos conceda hallar en Él nuestra satisfacción, en Su voluntad, en Su providencia para nuestras vidas.

Yamell: Amén.

Patricia: Porque Él ha dicho que Él no retiene el bien a Sus hijos. Entonces, me maravilla, me sorprende la sabiduría infinita de Dios al dejarnos este libro de Job en Su Palabra, para que podamos acudir en todos los tiempos y leer de un hombre justo que fue afligido, y cómo al final Dios es soberano, bueno, un Dios que busca hacernos bien aún a pesar de que en este mundo tendremos aflicción, pero el Señor Jesucristo nos dijo, «confiad, yo he vencido al mundo». 

No importa cuál sea tu sufrimiento en este día, levanta los ojos, lee esos capítulos de Job 38, 39 y 40. Contempla la grandeza de ese Dios a quien amamos, a quien servimos, quien está llevando el universo según Sus planes y Sus propósitos, y órale que te ayude a verlo a Él en medio de tu aflicción trayendo bien a tu vida y haciéndote bien en medio de las pruebas.

Yamell: Amén.

Patricia: Se nos ha agotado el tiempo, Yamell, pero yo quisiera que tú dejaras a nuestras oyentes algo específico que tú quisieras dejarles en sus corazones en el día de hoy luego de hablar de este libro de Job.

Yamell: Claro que sí. Yo quiero decirte, hermana, que si tú estás en estos momentos sufriendo o estás en medio de una prueba, mira a Dios; aún en el momento más oscuro Él está junto a ti. Hace años y en medio de una situación de mucho dolor en mi vida, yo me encontré con las palabras de un devocional y yo quisiera leerles solamente una partecita para dejarla con ustedes y que pensemos y meditemos en eso. Y dice –es del Valle de la Visión y se llama así mismo, el Valle de la Visión. Dice:

«Permíteme aprender por medio de la paradoja que el camino hacia abajo lleva hacia arriba, que rebajarse es enaltecerse, que el corazón quebrantado es el sanado, que el espíritu contrito es el de regocijo, que el alma pesarosa es la victoriosa, que no tener nada es poseerlo todo, que cargar con la cruz es llevar la corona, que dar es recibir, que el valle es el lugar de la visión».

Patricia: Gracias, Yamell, por haberme acompañado en este tiempo con nuestras oyentes acerca de este libro de Job y de tanta enseñanza tan rica. Mañana tendremos otra conversación en línea en la que estaremos hablando acerca del libro de los Salmos. Asegúrate de acompañarnos aquí en Aviva nuestros corazones.

Annamarie: Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre los maestros

Yamell Jaramillo

Yamell Jaramillo

Yamell es originaria de la República Dominicana, actualmente vive en Colombia. Ama la palabra de Dios, es firme en sus convicciones y vive apasionadamente la vida cristiana. Procura la prudencia, la sobriedad y la modestia, anhelando ser como la mujer de Proverbios 31.

Tiene un especial cuidado por aquellos a su alrededor y, por la gracia de Dios, su corazón está siempre presto a discipular y aconsejar a las mujeres de su entorno. Junto a su esposo Omar, estudia la Palabra, vive el señorío de Cristo, enseña el sabio consejo de Dios a otros y disfruta las bondades de la vida.

Actualmente es la encargada de contenido y de proyectos especiales en Aviva Nuestros Corazones.

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

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