Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Mujer Verdadera 365: Salmos, día 1

Annamarie Sauter: Con nosotras Diana Cardona de Figueroa.

Diana Cardona de Figueroa: A veces nos olvidamos de que verdaderamente el Dios del universo, el Hijo de Dios se hizo carne, que estuvo en la tierra y que habitó entre nosotros y que fue confortado con la misma Palabra que nosotros tenemos en la mano.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia de Saladín: Casi todas podríamos decir que tenemos uno o varios libros favoritos de la Biblia. Si te preguntara cuál es el tuyo, ¿qué me dirías? Bueno, en el día de hoy y de mañana, en estos programas que acompañan el Reto Mujer Verdadera 365, vamos a estar compartiendo de un libro que ha sido el favorito durante siglos de miles de cristianos. Me refiero al libro de los Salmos. Y a propósito, la lectura para el día de hoy de Mujer Verdadera 365, es Salmos del 18 al 21.

Dios nos creó a Su imagen, por eso tenemos emociones, y desplegamos toda esa gama de emociones a lo largo de nuestras vidas y de las circunstancias que nos rodean. Gozo, ira, tristeza, lamento, frustración, paz, alegría, ansiedad, vergüenza, culpa, felicidad… y muchas otras. Y si eres como yo, muchas veces no sabemos cómo darles salida, cómo comunicarlas de manera adecuada. Pero como tenemos un Padre bueno, un Dios que nos creó y que nos conoce, Él proveyó en Su Palabra todo lo necesario para la vida y la piedad, y nos dejó este hermoso libro, los Salmos, para guiarnos.

Escrito por personas como tú y como yo que expresaron sus sentimientos desde los rincones más escondidos de sus almas. Y nosotras hoy podemos identificarnos con ellos. Y para estos programas me acompaña mi amiga, hermana y compañera en el ministerio, Diana Cardona de Figueroa.

Bienvenida, Diana.

Diana: Gracias, Patricia. 

Patricia: Qué bueno es estar juntas en estos programas. Tengo mucha ilusión porque creo que van a ser programas muy hermosos, porque el libro del que vamos a estar hablando es un libro muy hermoso.

Diana: Amén, amén. Así es.

Patricia: Diana, quizás muchas de nuestras oyentes no sepan exactamente qué haces en Aviva Nuestros Corazones, porque tú no eres un rostro público ni una figura tan conocida. Pero tú estás muchas veces, en muchas ocasiones, detrás de la mayoría de las cosas que son de vídeo y de audio. Quisiera que le dijeras a nuestras oyentes un poco a qué te dedicas en el ministerio.

Diana: Bueno, antes que nada, estoy muy contenta de estar aquí en el programa. Es todo un reto para mí porque obviamente es algo que hacemos desde hace tanto tiempo y que es como el corazón del ministerio, el programa. Estar aquí realmente es un privilegio. Estar aquí contigo es una bendición; con Annita, que también es de las que no se ve, pero que está aquí, y somos varias realmente las que estamos como behind the scenes, las que hacemos muchas de las cosas que se ven del ministerio.

Mi parte es la parte de video, prácticamente tengo que producir, grabar, editar y hacer todos los vídeos que salen en nuestro canal de YouTube, esa es mi misión.

Patricia: Y también hiciste devocionales para el libro de los Salmos en los comentarios que tenemos que acompañan nuestro reto, que acompañan Mujer Verdadera 365. Si tú nos has acompañado en los otros programas, te darás cuenta que seguimos un formato, y vamos a seguir más o menos por el mismo tipo de preguntas. Pero con relación al libro de los Salmos, quiero que vayamos rapidito por las preguntas técnicas porque creo que el corazón del libro es un corazón de devoción a Dios, de conocer a nuestro Dios.

Entonces te voy a hacer algunas preguntas. ¿Quién es o quiénes son los autores del libro de los Salmos? 

Diana: Bueno, cuando hablamos de los Salmos, el primer nombre que viene a nuestra mente es David; y de hecho es uno de los autores principales porque escribió 73 salmos, es decir casi la mitad de ellos. Pero la realidad es que hay varios autores como por ejemplo, Salomón, quien escribió el 72 el 127. Están Hemán, Etán, Moisés –que escribió el Salmo 90– está Asaf y los hijos de Coré. Hay aproximadamente 50 salmos que no tienen descripción al inicio ni tampoco se conoce el autor, y hay quienes dicen que muchos de ellos fueron escritos por David pero en realidad no sabemos con certeza.

Patricia: Exactamente. Es así, porque es una compilación de poemas escritos a lo largo de la historia de Israel, pero sí, se conoce como David y son 150 salmos, fueron muchos. ¿Y cuál diríamos que es el tema que corre detrás de esta compilación de salmos? 

Diana: Bueno, podríamos decir que el mensaje central es una invitación de parte de Dios a que nosotros, Su pueblo, lo busquemos con todo nuestro corazón en cualquiera que sea nuestra situación; a que lo alabemos en todo tiempo; a darle gracias; a clamar misericordia; a pedir Su ayuda; es decir que el tema central es Dios mismo enseñándonos a nosotros a buscarlo para el bien de nuestras almas, y para esto usó la vida de diferentes hombres, que de alguna manera nos representan, en las diferentes situaciones y necesidades de la vida.

Patricia: Así es. Es un libro de alabanza Dios, de adoración, pero también decíamos que son 150 y están compilados en 5 grupos y a manera de información, el Salmo 1 y el Salmo 2, que dan inicio a este libro, son como una introducción que prepara para todo el resto de lo que se va a desplegar en la estructura del libro, que nos habla de esa obediencia a la ley de Dios, a la Torá, y el Salmo 2 nos menciona a ese Rey mesiánico que esperamos, y es como las dos tapas de un libro.

Al principio Salmo 1, Salmo 2 y luego todas esas secciones, y al final tenemos…

Diana: La exaltación, esa es mi parte favorita.

Patricia: Es tu parte favorita –esos cinco salmos que son gloriosos– de aleluya, de alabanza a nuestro Dios. Y si pudiéramos insertar este libro dentro de toda la historia bíblica, dentro de todo el panorama bíblico, ¿dónde lo pondríamos? ¿Dónde encaja?

Diana: Bueno, decía Martín Lutero, que los salmos son como la Biblia en miniatura. Y es que, de alguna manera, los salmos son la Palabra de Dios aplicada a la vida de los hombres. Yo decía en uno de los devocionales que cuando leemos los salmos encontramos expresiones de adoración a Dios como cánticos, alabanzas, oraciones, lamentos, peticiones, y los encontramos en palabras tan humanas como las que cada una de nosotras tiene todos los días en la mente, en los labios.

Entonces, ¿por qué –si la Biblia es la Palabra de Dios– encontramos en este libro expresiones tan humanas? Y tal vez es porque el Señor nos quiere enseñar a comunicarnos con Él, y nos dejó en Su Palabra un lenguaje especial. Entonces dentro de todo el panorama bíblico es casi como un diario de oración; es como ese «hoy me siento de esta manera, hoy necesito clamar a Dios y no sé por dónde empezar», porque es una situación en la que nos vemos todo el tiempo, y voy a buscar un salmo que me ayude a poner mis ojos en el Señor, a enfocarme, y a con Sus propias palabras expresar eso que yo necesito expresar, y que muchas veces ni siquiera sé cómo decir.

Poder clamar a Dios o poderle dar alabanza…incluso un lamento, «necesito llorar, lloro con la Palabra; necesito cantar, canto con la Palabra; necesito dar gracias, doy gracias con la Palabra. Y es hermoso ver cómo el Señor nos deja ese regalo, como ese diario en el medio de toda nuestra Biblia, como diciendo, «mira, no sabes cómo hacerlo. Yo te digo cómo hacerlo».

Patricia: Amén. Así mismo es. Porque muchas veces cuando cogemos un salmo y lo leemos, decimos en nuestro interior, «wow, yo quisiera poder decirlo así, pero yo no lo puedo expresar tan hermoso ni con tanta coherencia, quizás con tanta pasión. Pero como tú dices, Dios nos lo dejó. Para estos programas de Mujer Verdadera 365, para estas entrevistas que yo les hago a las que hicieron los devocionales, tengo que prepararme; y muchas veces en lo que estudio o leo el libro, he acudido a un recurso que se llama Bible Project, y en este caso de los salmos me fue iluminador ver el contexto de cómo esto se compiló. Porque muchas veces decimos, «bueno, los salmos son el himnario de Israel», pero en realidad son mucho más que un himnario. Fueron poemas a lo largo de la historia hasta el exilio, que se compilaron con un propósito. Es una colección. Entonces en el exilio hicieron este libro con un propósito especial, con un diseño específico. O sea que cada salmo está donde está cumpliendo un propósito en particular, que es contar una historia.

Yo me maravillé porque me trasladé a esas personas, el pueblo de Israel, que perdieron el templo. Perdieron todo lo que ellos tenían que era la base de su adoración, la base de donde ellos peregrinaban para ir a adorar, donde estaba la presencia de Dios. Lo traumático que debe haber sido que el templo lo quemaran. Ahora ellos estaban en el exilio. Era algo muy central que les había sido quitado. ¿Dónde irían? Ellos ahora no tenían dónde ir.

Entonces, este libro se diseña para ese tiempo del exilio, cuando estos judíos no podían ir al templo, no podían ir a donde ellos entendían que estaba la presencia de Dios, donde ellos oraban, donde ellos cantaban, donde los sacerdotes celebraban, y en cierta medida yo vi que nosotras también nos encontramos temporalmente en una tierra donde no hemos llegado. Entonces por eso este libro habla tanto a nuestro corazón, porque es como estar en la presencia de Dios, es casi poder ver los sacrificios, la alabanza, los coros, los lamentos. Es como que te traslada y te hace parte de ese pueblo y crea un vínculo muy fuerte con el Señor, con Dios, con esa Persona de Dios.

Por eso me fue de tanta ayuda entenderlo así. Yo dije, «guau», por eso es que es tan importante cuando leemos la Biblia, buscar el contexto: quién lo hizo, por qué lo hizo y todo el tiempo que se escribió, porque definitivamente toma otras características para nosotros.

Diana: Respecto a eso que tú dices, Patricia, me lleva a pensar que los tiempos que vivimos no son exactamente iguales, pero vivimos cosas similares. Es decir, vivimos en un mundo hostil que no quiere saber nada de Dios. Y ver cómo ellos fueron consolados en ese exilio con la Palabra, con los salmos, me lleva a pensar –y es algo que me ayuda a tener una mejor perspectiva no solo de los salmos sino sobre todo del Antiguo Testamento en general– es que este mismo libro que podemos leer hoy nosotras es el mismo libro que ellos leyeron en el exilio en ese tiempo. Es el mismo libro que Jesús aprendió cuando estaba aquí en la tierra, y lo sabemos por la cantidad de referencias que Jesús mismo hizo en las Escrituras y aún a lo largo de Su vida, y aún mejor cuando se refería a los textos que hablaban de Él mismo y que ahora se estaban cumpliendo.

Eso me hace pensar que Jesús leyó mi Biblia. O sea, la misma Biblia que yo tengo en las manos Él la leyó. Este mismo libro Él lo estudió, incluso estos mismos salmos le fueron de aliento y de guía en momentos de angustia.

Patricia: Es así, Diana; y en nuestra Biblia Mujer Verdadera, el inicio de cada libro tiene una breve introducción escrita por el pastor Sugel Michelén, y él dice eso mismo. Y es maravilloso cómo el Señor Jesucristo una vez resucitado, cuando aparece a los discípulos que iban camino a Emaús, que iban desalentados, desanimados, Él les dice, «oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho». O sea, así como nosotras muchas veces en estas emociones, angustias, desaliento… Y lo que Él hizo fue que comenzó con Moisés y siguió por todos los profetas y les declaraba lo que las Escrituras decían de Él, de Cristo.

Y les dice al final, luego que se les aparece a los discípulos, una vez que ya estaban todos reunidos, les dice: «Estas son las palabras que os hablé estando aún con vosotros, que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de Mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos», porque nuestro Señor Jesucristo está presente en los salmos de una manera detallada, profética, increíblemente sensible y maravillosa.

Así que, no solo los salmos estaban en los labios de Jesús y en las Escrituras que leía, sino que los salmos hablan de Él.

Diana: Y eso es increíble porque realmente a veces nos olvidamos que de verdad el Dios del universo, el Hijo de Dios se hizo carne, que estuvo en la tierra y que habitó entre nosotros y que fue confortado con la misma Palabra que nosotros tenemos en la mano, y eso eso parece como de mentiras. Y a veces perdemos eso de vista y la verdad es que hay un salmo para cada momento de nuestra vida, si estamos alegres, si estamos tristes, deprimidas, angustiadas, encontramos cantos de alabanza, palabras de gratitud, oraciones que nos ayudan a buscar a Dios profundamente, que nos animan, que nos quebrantan, que nos llevan al arrepentimiento, a confesar nuestros pecados, a rogar misericordia.

Realmente somos tan privilegiadas de que Dios mismo nos dejó en Su Palabra este libro para enseñarnos a buscarlo a Él, para enseñarnos a orar, para enseñarnos a amarlo de la manera que Él quiere que lo hagamos. Porque eso también es importante, ¿cómo debemos amar a Dios? Como Él nos enseña que debemos hacerlo. Entonces, por ejemplo: si nuestra alma está seca, si está paralizada, el Salmo 63 nos dice: «Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua». Y luego dice: «tu misericordia es mejor que la vida».

Patricia: «Por eso mis labios te alabarán». 

Diana: Amén, amén. Luego, por ejemplo si necesitamos confianza en la protección de Dios, el Salmo 91, tan conocido, dice: «El que habita al abrigo del Altísimo

morará a la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío». De alguna manera ahí le estamos informando a nuestra alma quién es mi refugio, quién es mi fortaleza, quién es mi Dios y en dónde está mi confianza; porque cuando alabamos al Señor con nuestra boca, le informamos a nuestra alma que es necia y que a veces está perdida y desorientada, le informamos con la Palabra en dónde tiene que estar su confianza.

Tenemos el Salmo 23, también tan conocido y amado por todas, que dice: «El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce». Y luego dice: «Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Patricia: Amén. Y sabes que en Aviva Nuestros Corazones transmitimos hace poco una serie hermosa del Salmo 23, y la recomendamos; si no la escuchaste, sería buenísimo que la busques porque todas vamos a pasar por esos valles de profunda oscuridad. Y lo maravilloso del Salmo 23, es que no solamente el salmista ha pasado por valles de sombra de muerte con la presencia de Dios, sino que ese salmista puede decir, «el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida».

Por eso nosotros podemos alabar al Señor, porque aún en oscuridad contamos con Su presencia, con Su vara y Su cayado que nos infunden aliento.

Diana: Amén. Y mira que de pronto las que tienen la Biblia Mujer Verdadera y pueden leer la introducción al salmo que es tan bonita, escrita por el pastor Sugel Michelén. Hay algo que a mí me encanta de lo que él dice ahí. Él dice que el libro significa libro de alabanza. Sin embargo, dice que es paradójico si tomamos en consideración que el libro contiene más salmos de lamento que de cualquier otro género. Eso me lleva a pensar que nuestro lamento, nuestro clamor cuando venimos rendidas delante del Señor, realmente lo que vamos a encontrar es gozo y alabanza, y podemos clamar a Dios en nuestra necesidad sabiendo que si lo hacemos apropiadamente con Su Palabra, nuestro corazón va a terminar en alabanza, y nuestra alabanza va a glorificar a Dios, que es al final el propósito por el cual están los salmos ahí, que nuestra alma sea alentada.

Por ejemplo, tenemos el Salmo 100, que nos enseña cómo cantar alabanzas. Dice: «Entren por Sus puertas con acción de gracias, y a Sus atrios con alabanza. Denle gracias, bendigan Su nombre. Porque el Señor es bueno; para siempre es Su misericordia». Eso es maravilloso.

Patricia: Lo que para mí ha sido clave con el libro de los Salmos, que de hecho es mi libro favorito de la Biblia… Creo que sí me quitaran todos los libros y yo quedara con una parte de la Escritura, yo querría que fueran los salmos. Pero es evidente que no es un libro para leerlo una vez y ya. Es un libro para ir despacio, leerlo, volver a leerlo porque es para toda la vida y muchas veces coges un solo versículo de un salmo, y esa es tu meditación de todo el día. Deben ser nuestra propia experiencia en oración, como tú bien decías, Diana. Tomar esas oraciones, hacerlas nuestras, mientras hacemos lo que esos dos temas que gobiernan a través del libro de los salmos, tratar de de ser personas que amamos esa Palabra, que amamos esa ley, y a la misma vez que esperamos el Mesías que es también el eje central de la alabanza y la adoración de estos salmos.

Diana: Amén. Y yo añadiría a toda la lista que tú hiciste y diría también, memorizarlos. Porque hay momentos en que te encuentras una situación y no tienes la Biblia en la mano, pero cuando tú traes a tu mente un salmo, eso te sostiene. Solo poderlo tener guardado en tu corazón y traerlo a la memoria, a tu corazón en un momento de angustia, eso te puede salvar el día, por decirlo así.

Patricia: Gracias, Diana, por estar con nosotras en el día de hoy, por este tiempo tan bueno caminando por el libro de los Salmos y mañana continuamos con nuestra conversación. Así que no te pierdas el programa de mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Arraigado, Jonathan y Sarah Jerez ℗ 2020 Jonathan y Sarah Jerez.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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