Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Annamarie Sauter: ¿Es tu vida transparente delante de Dios y de los demás?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando la luz de la presencia de Dios escudriñe tu vida y sea expuesta a la luz, ¿diría Dios que tu vida es sincera, sin hipocresía, sin pretensiones, sin interpretaciones, sin actuaciones, solo real, limpia y pura delante de Él?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es 2 Samuel capítulos 1 al 3.

¿Por qué se arriesgaría una persona a ser dolorosamente honesta? ¿Realmente vale la pena?

Estamos a punto de escuchar acerca de las grandes recompensas de la honestidad. Esta es fundamental para experimentar el gozo de un avivamiento personal, que es de lo que estamos hablando en esta serie titulada, «En busca de Dios».

Nancy: ¿Recuerdan cómo antes (esto ya no se hace mucho hoy en día) solíamos firmar las cartas con la palabra: «Sinceramente»? Esta palabra «sincera» es una palabra importante en el proceso de avivamiento, y aparece en el Nuevo Testamento en algunos pasajes significativos.

Uno de estos pasajes es 1 Timoteo 1:5, en donde el apóstol Pablo dice: «Pero el propósito de nuestra instrucción es», el objetivo de nuestra ordenanza, el propósito de lo que hemos estado enseñando, «es el amor».

Nosotros queremos que amen a Dios y que se amen unos a otros y a los demás, y que este amor brote, que surja de «un corazón puro, de una buena conciencia y una fe sincera».

Pues bien, estos tres elementos –un corazón puro, una buena conciencia, y una fe sincera– son cosas de las que vamos a hablar mucho en estas próximas sesiones, porque si vamos a experimentar amor –amor por Dios y amor por los demás– son todos requisitos para experimentarlo.

Entonces el objetivo es el amor, y esto surge de un corazón que es puro, una conciencia limpia, y de una fe que es sincera.

Pablo dice en Filipenses 1:10: «Oro para que seáis puros (sinceros) e irreprensibles para el día de Cristo».

La palabra sincero viene de dos palabras en Latín –sine cerus– que significan «sin cera». Ahora bien, los comentadores bíblicos debaten sobre la forma como esta palabra vino a ser utilizada y lo que realmente significa en el contexto del Nuevo Testamento.

Algunos de ellos sugieren que está relacionada con la imagen de los antiguos alfareros, particularmente en la ciudad de Corinto. Este era un negocio lucrativo.

Primeramente se hacía la vasija, luego se colocaba en un horno para que se endureciera, y entonces, luego de sacarla del horno, los alfareros de buen prestigio revisaban la pieza de barro para ver si se le había hecho alguna grieta en el proceso de endurecimiento.

Si había una rotura en la vasija, ellos desechaban la pieza de barro y empezaban el proceso de nuevo. Esto hacía que la pieza de barro sin grietas fuera bastante valiosa.

Ahora bien, había algunos alfareros que querían ganarse el dinero más fácil y reducían los gastos. Al final, estos eran menos respetados, porque tomaban una pieza imperfecta y le untaban cera en las grietas.

Algunos de estos alfareros vendían las vasijas con cera como si fueran de primera calidad. A simple vista, si no la observabas con cuidado, no veías la diferencia.

Estos alfareros estaban socavando a los alfareros sinceros, aquellos que hacían vasijas sin cera: sine cerus. Los alfareros más respetables comenzaron entonces a colocar letreros en su entrada que decían: Sine cerus, que significaba: «Esta tienda vende vasijas sin cera. Son puras. Son limpias. Completas. No tienen desperfectos».

Ahora bien, hay algunas palabras diferentes utilizadas en el Nuevo Testamento en el lenguaje griego que se traducen como sincero. Una de esas palabras es «transparencia». Pureza. Sinceridad. Significa «sin mezclar» o «sin ningún engaño».

Hay otra palabra –una palabra similar en el griego– que se traduce sincero, y esta palabra realmente significa «juzgado por la luz del sol» literalmente; «genuinidad probada y comprobada». El diccionario Expositivo Vine dice que esta palabra significa «libre de marca o culpa al grado de soportar el examen completo del esplendor del sol».

Es decir que cuando el sol brille sobre esta pieza de alfarería, no se verá ninguna rotura cubierta con cera. Se puede poner bajo la luz del sol y se verá limpia, completa y pura.

Cuando pienso en algo que está siendo probado por la luz del sol, pienso en mis ventanas. Puedes pensar que están limpias hasta que les da la luz del sol de las cuatro de la tarde, porque la luz del sol a esta hora tiene la capacidad de evidenciar cosas que antes no se veían –así son probadas por la luz del sol.

Sincero significa que puede pasar la prueba de pureza debajo del sol. Es genuino, es puro. Jesús es la luz del mundo. Él brilla con Su luz en nuestros corazones. Dios es luz. En Él no hay oscuridad.

Cuando estamos en Su presencia, Su luz brilla sobre nosotros, y la pregunta es: ¿Qué muestra la luz? ¿Somos sinceros? ¿Estamos sin cera, sin pretensiones, sin encubrimientos?

¿O hemos tratado de remendar las partes problemáticas de nuestras vidas, las imperfecciones, remendándolas para que nadie más las pueda ver? Y entonces viene Dios con Su omnipresencia, Su omnisciencia, con Su ojo iluminador y dice: «Yo veo eso».

Hay un poco de cera allí. Hay un poco de encubrimiento allí. Hay un poco de pretensiones. Esta no es una vasija pura. Hay un poco de cera. «Esta es la realidad», ¿es esto lo que queremos que Dios diga cuando Él haga brillar Su luz en nuestros corazones?

Ahora bien, lo opuesto a la palabra sincera sería la palabra hipocresía o hipócrita. Esta palabra se deriva de una palabra griega que significa «actor».

Significa actuar un papel, pretender. Los actores en escena en las obras griegas utilizaban máscaras para interpretar a sus personajes. Se colocaban la máscara sobre sus rostros, y no se podía saber entonces quién era. Estaban pretendiendo ser alguien que realmente no eran.

Eran falsificadores, y la palabra hipócrita significa «alguien que pretende ser alguien más o mejor de lo que realmente es». ¿Recuerdan que la mayor crítica de Jesús en el Nuevo Testamento no fue hacia aquellos que sabían que eran pecadores –la mujer atrapada en adulterio, el recaudador de impuestos, el engañador, el ladrón? Ellos sabían que eran pecadores.

La mayor crítica de Jesús fue hacia aquellas personas que se ponían máscaras –los hipócritas, las personas que estaban interpretando un papel. Los fariseos, esto es lo que ha venido a significar esta palabra para nosotros, ¿no es así? El hipócrita: alguien que interpreta un papel.

Estas eran personas que usualmente pretendían ser más religiosas de lo que realmente eran. Utilizaban máscaras para encubrir la corrupción de sus corazones.

Durante los últimos 25 años, he tenido el privilegio de servir como parte del equipo de Life Action Ministries, el cual es un ministerio de avivamiento que lleva este mensaje de buscarle a Él –de avivamiento personal y corporativo– a las iglesias locales a través de todos los Estados Unidos.

Por un número de años, mientras he formando parte de este ministerio, he tenido el privilegio de estar en estas reuniones de avivamiento en las iglesias locales y de escuchar a diferentes personas compartir lo que Dios ha estado haciendo en sus vidas mientras las máscaras se han ido cayendo, y las personas se han ido sincerando.

Quisiera compartir con ustedes algunas reseñas de testimonios recientes compartidos durante los servicios de Life Action Ministries. Tenemos el permiso de las mujeres que han compartido estos testimonios para compartirlos con ustedes también.

Ambas eran miembros de sus iglesias, líderes en sus iglesias. Escuchen uno detrás del otro, mientras reconocen públicamente delante de sus iglesias que la impresión que habían querido causar recientemente ante los demás, no había sido sincera.

Clip 1: Vine diciéndole al Señor, «Señor, sé que hay cosas que están mal en mí, y no sé realmente qué son». Estaba tan llena de orgullo que no lo podía ver.

Hay muchas cosas mal, pero esta me impactó. No puedo recordar en cuál versículo están ahora, pero usted la repetía una y otra vez: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!» (ver Mateo 23:13-29).

Yo soy co-comandante del programa de OANSA, y yo no he memorizado un versículo en …no sé ni siquiera cuanto tiempo. Semana tras semana sus hijos han venido, y yo les pido disculpas a todos. Les pido tanto perdón.

Estoy parada ante ustedes, frente a ustedes, porque no he sido la comandante que debía ser, y les pido que me perdonen.

Clip 2: He sido una falsa, una mentirosa. Les he hecho creer a todos que yo soy una buena y feliz chica cristiana que ama estar aquí. Que está orgullosa de dirigir el coro y de estar envuelta en todo. Que está orgullosa del hecho de ser la hija del pastor y de no tener nada malo que le puedan señalar.

Bueno, he mentido. Me he vuelto amargada, llena de ira. Cuando llego al parqueo de la iglesia, lo detesto. Me he airado contra Dios, a tal punto que me he resentido contra ustedes.

Me he resentido contra mi familia, contra mi padre, y contra Dios, por el hecho de que me creó y por las cosas que me dio. Desespero a mi esposo porque estoy enojada, y necesito pedirles que me perdonen por engañarles haciéndoles creer que era alguien que realmente no soy.

Necesito de sus oraciones para que el gozo del Señor vuelva a mi corazón y vuelva a sentirme que estoy en comunión con Él, y con de ustedes. Me siento tan avergonzada de mí misma por tratar de engañarles. Esto es tan vergonzoso para mí. He sido una gran actriz, pero mis murallas han caído, y hoy conocen a la Jennifer real.

Quiero que sepan que les amo, y que amo al Señor, y estoy lista para cambiar.

Nancy: Jennifer dijo, «he sido una gran actriz». ¿Pero pudieron percibir a través de sus lágrimas la libertad que salía de su corazón cuando ella dijo, «ahora conocen la verdadera Jennifer»?

Es trabajoso mantener una máscara. Es difícil vivir pretendiendo. Te desgastará.

Entonces, cuando la luz de la presencia de Dios escudriñe tu vida y sea expuesta a la luz, ¿diría Dios que tu vida es sincera, sin hipocresía, sin cera, sin pretensiones, sin interpretaciones, sin actuaciones, solo real, limpia y pura delante de Él?

Si no, camina hacia la luz. Sé honesta con Dios. Dile, «he sido una hipócrita. He estado actuando, pero quiero ser veraz. Quiero ser honesta. Quiero simplemente ser quien soy, y quiero que Tú me transformes en lo que Tú quieres que yo sea».

Oh Señor cómo oro para que Tú envíes un avivamiento de honestidad a nuestros corazones, a nuestras iglesias –que dejemos las pretensiones. Perdónanos por nuestra hipocresía, por actuar como si todo estuviera bien, cuando estamos encubriendo nuestra ira y amargura, sensualidad e impureza, lujuria, codicia e idolatría.

Oh Señor, ayúdanos a ser veraces delante de Ti, a ser sinceras y honestas. Y que entonces Tú puedas limpiar por la sangre de Jesús, todo aquello que saquemos a la luz; que Tú puedas limpiar, lavar, y hacer de nuevo. ¿Harías esto Señor, en nuestros corazones? Oro esto en el nombre de Jesús. Amén!.

Annamarie: Amén. Nancy DeMoss Wolgemuth regresará con nosotras en breve.

Si has tratado de tapar las grietas de tu vida con cera, espero que lo que has estado escuchando te anime a buscar a Dios para que Él restaure tu vida. Dios le ofrece libertad a cualquiera que esté cansada de luchar para mantener una imagen falsa. 

Este estudio en el que nos encontramos, titulado «En busca de Dios», te ayudará a ver lo que la Biblia dice acerca de temas como este de la honestidad—del cual hemos estado hablando esta semana. Más adelante hablaremos de temas como el arrepentimiento y la pureza sexual. Y todo este material se basa en el libro escrito por Nancy y por Tim Grissom, también titulado «En busca de Dios». Adquiérelo a través de tu librería cristiana favorita o a través de nuestra tienda en línea en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bien, Nancy continúa con nuestro tema de esta semana: la honestidad.

Nancy: Si han viajado en avión después del 11 de septiembre del 2001, saben que los controles de seguridad han incrementado, y hoy en día se utilizan siempre los detectores de metales. Pareciera que a donde quiera que vamos, debemos pasar por un nuevo chequeo de seguridad.

Están buscando cosas en tu persona: «Quítese los zapatos, quítese el abrigo, sáquese los bolsillos, su equipaje será chequeado, tenemos equipos sofisticados de rayos x». Quieren saber lo que hay dentro, lo que pudieras querer esconder, lo que pudieras querer encubrir, y lo que pudieras estar pretendiendo.

Bueno, hoy yo les invito a que juntos pasemos por la máquina de rayos x de Dios –la de Él es mucho más sofisticada que cualquier sistema que pudieran utilizar en el aeropuerto– y permitamos que Dios escudriñe nuestros corazones. Estamos hablando de honestidad. No solamente de decir la verdad, sino de vivir la verdad. Tratar con la verdad aún en la parte más íntima de nuestro ser.

Hebreos 4:12, dice que «la palabra de Dios es viva, es eficaz, es poderosa, es más cortante que una espada de doble filo; penetra hasta la división del alma y del espíritu».

¿Cómo puedes dividir entre el alma y el espíritu? ¿Crees que puedas ver en dónde está la división entre alma y espíritu? Sin embargo la Palabra de Dios penetra hasta estos finos puntos y parte nuestros corazones.

Discierne entre ligaduras y tuétanos. Discierne entre los pensamientos y las intenciones del corazón. La Palabra de Dios expone lo que realmente estoy pensando, mis motivaciones, quién soy realmente. El versículo 13 dice: «Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta».

Hoy y en las siguientes secciones, quiero que nosotros hablemos acerca de vivir en honestidad delante de Dios. Primero, hoy y mañana, hablaremos acerca de vivir honestamente delante de los demás. Viviendo como dijo un escritor, «con el techo quitado en nuestra relación con Dios y nuestras paredes derrumbadas en nuestras relaciones con los demás». Este es un corazón honesto, transparente y humilde que Dios puede avivar.

Primero que nada, sin techo: ser honesta con Dios. ¿Con qué necesitamos ser honestas con Dios? Con nuestra condición espiritual real. Acerca de cómo realmente somos. Acerca de quiénes realmente somos.

¿Recuerdan a Jacob en el Antiguo Testamento? Su nombre significa «engañador». Él fue un cómplice, él fue un manipulador desde el vientre. O sea, él nació siendo intrigante y maquinador.

El engañó a su hermano, ¿recuerdan?, acerca de la primogenitura. Luego engañó a su padre. Leemos la historia en Génesis 27. Jacob siendo el segundo hijo reclamó la bendición de su padre Isaac cuando este tenía la intención de dársela a su primogénito, Esaú.

Pero Isaac estaba viejo, estaba ciego. Él no podía ver, y Jacob cubrió sus bases. Él supo cómo fingir ser el hermano que en realidad no era.

Génesis 27:18 dice: «Entonces él fue a su padre, y dijo: Padre mío. Y este respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?» Importante pregunta. «Jacob dijo a su padre: Soy yo Esaú tu primogénito» (v. 19).

Él hizo lo que había estado haciendo toda su vida –engañando, mintiendo, pretendiendo ser alguien que él no era. «Soy Esaú».

«¿Quién eres tú? Yo soy Esaú. He hecho como me has dicho; ahora siéntate y come para que sigas mi juego, y me bendigas». Jacob tenía una agenda; él estaba tras obtener lo que quería, y con tal de seguir su agenda, él tenía un papel que jugar para llevarla a cabo.

Ahora sigamos adelante, años más tarde, llegamos entonces a la escena en donde Jacob lucha con un ángel de Dios, en Génesis 32: 24-30. Recuerden, que era medianoche, y el ángel le dice a Jacob: «Cuál es tu nombre?» (v. 27). Es la misma pregunta que su padre le había hecho años antes. Esta vez la respuesta fue: «Jacob».

Por primera vez, creo, que en su vida Jacob realmente salió a la luz, porque al reconocer quien él era, estaba diciendo: «Soy Jacob, el engañador. Yo soy el que mintió, confabuló, organizó y manipuló toda su vida. Ese soy yo realmente».

Y es que Jacob sabía que no podía seguir mintiéndole a Dios. Él sabía que tenía que salir a la luz. Este ángel de Dios –una aparición preencarnada de Cristo, creo– luchó con él hasta que lo venció.

Jacob sabía que había perdido la batalla por querer pretender. Él no podía seguir actuando, por lo que finalmente dijo: «Yo soy Jacob. Ese soy yo realmente». Por primera vez, él fue honesto.

Pienso en un hombre que se puso de pie durante un servicio de Life Action Ministries que estábamos llevando a cabo en una iglesia en Texas, hace ya unos años; todavía recuerdo esto. El hombre se paró –este era un hombre de negocios– y dijo: «Soy un ladrón».

La gente lo miraba como, «¡un hombre parándose en la iglesia y diciendo, “yo soy un ladrón”?! Este no es el lugar en donde admites cosas como esas». Pero este sí es el lugar en donde debiéramos admitir cosas como estas. ¡Sí, esa es la verdad!

Este hombre era un contador, y él reconoció que había robado de la cuenta de retiro de su madre. Él había estado manejando sus asuntos, y él se paró en frente de esa congregación y caminó hacia la luz y dijo, «soy un ladrón. Eso es lo que realmente soy».

Mientras me preparaba para esta serie, estaba buscando unos archivos en mi computadora, y me encontré con unas anotaciones de un diario que había hecho hace unos años, y mi mente regresó a algunas cosas que había olvidado. Y cómo Dios me tomó, en aquel punto de mi vida, y me llevó a caminar hacia la luz, a sincerarme.

Déjenme leerles algunas de las cosas que escribí en esa parte del diario, mientras aprendía a sincerarme con Dios. Escribí:

«Durante días, he estado caminando en la carne. He sido negativa, crítica, controladora, tensa, egoísta, y reaccionaria, y yo sé que mi espíritu ha afectado desagradablemente a aquellos que están alrededor de mí.

He pensado y he hablado de manera irrespetuosa a hombres de Dios. No los he considerado como mejores que a mí misma; he criticado sus acciones y he cuestionado sus corazones. He evaluado y criticado sus mensajes. Me he autoexaltado a mí misma y mis opiniones, y he menospreciado las opiniones de otros. He pensado más en controlar que en servir.

No he contenido mi lengua, no he sido una animadora, sino una crítica. He sido la mujer necia, de la que he escrito, que destruye su casa con sus propias manos». (Pasé por un proceso expreso de honestidad con Dios). «Esto es lo que ha estado sucediendo en mi corazón».

Ahora, mucho de lo que he confesado no hubiera sido percibido por algunas personas, pero sí por otras.

Pero primero tenía que ser honesta con Dios y decir: «Soy controladora. Tengo que hacerlo a mi manera. Tengo que asegurarme de que todos actúen según mi estándar». Simplemente me sinceré delante del Señor.

Quiero decirles que el sincerarme con Dios me trajo tal libertad y alivio. ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Esaú o Jacob? Sé honesta. ¿Estás enojada? ¿Eres una mentirosa? ¿Eres inmoral?

Tal vez no te has convertido, y estás sentada en la iglesia como una buena cristiana, pero nunca has nacido de nuevo… ¿Egoísta? ¿Adicta? Estamos hablando de motivaciones, valores, actitudes, comportamientos y carácter.

Pasa por la máquina de rayos x de Dios. Deja que Él encienda la luz, y sincérate con Él. Dile, «Señor, escudriña mi corazón. Enséñame lo que Tú ves; y lo que sea que veas, lo que sea que Tú digas, yo estaré de acuerdo contigo.

Señor, oramos para que nos escudriñes, para que nos pruebes. Enciende Tu la luz en nuestros corazones. Ayúdanos a alinearnos con Tu verdad; sin pretensiones, sin encubrimientos, sin falsedades, sin actuaciones, simplemente a ser honestas, reales, con un corazón puro delante de ti; saber que todo está bien entre nuestras almas y el Salvador, en los matrimonios, en los hogares, en los trabajos; saber que están caminando en obediencia a Él.

Gracias Señor, que mientras nos alcanzas, Tú nos limpias por la sangre de Jesús. Que esta sea la experiencia de cada uno que nos escucha en este día. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Amén. ¿Has pasado por la máquina de rayos x de Dios? Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha animado a vivir en libertad y plenitud, en la medida en que venimos a Dios tal y como somos. Es fácil ponernos una máscara día tras día y dar una falsa impresión. Pero la libertad que viene de quitárnosla y ser sinceras con Dios no tiene comparación.

Esta enseñanza es parte de la serie titulada, «En busca de Dios». A través de esta queremos que experimentes el gozo de un avivamiento en tu relación personal con Dios. Si te has perdido alguna de las dos primeras semanas de este estudio, encuentra tantos los audios como las transcripciones en AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy hemos sido animadas a ser sinceras con Dios. Pero para experimentar verdadera libertad, en ocasiones debemos dar un paso más: ser honestas con los demás. Averigua por qué, mañana, en la continuación de esta serie.

Viviendo juntas la belleza del evangelio, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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