Podcast Aviva Nuestros Corazones

Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth te pregunta, ¿estás confiando en Cristo para todo?

Nancy DeMoss Wolgemuth: El corazón de todo pecado es creer que algo o alguien me va a satisfacer de una manera que Cristo no lo hace.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy ha estado en la serie "La maravilla de Su Nombre." Hoy ella nos va a ayudar a entender mejor el nombre "Novio".

Nancy DeMoss Wolgemuth: El otro día vi un video  de la boda del hijo de unos amigos  de mucho tiempo.  Conozco a Christopher el hijo  de esta pareja desde que nació. Él se casó hace un par de semanas y alguien tuvo la amabilidad de publicar algunos videos clips de la boda en YouTube.

Fue tan divertido verlo porque esta pareja, Christopher y Sarah, nunca se habían besado, su primer beso fue al final de su ceremonia de boda. Su padre le había dicho a Christopher cuando tenía dieciséis años, creo que fue más o menos,  "Si tú decides no besar a tu novia hasta el día de tu boda, les pagaré su luna de miel." Y el padre sacó un cheque para la luna de miel en la boda.

Así que vimos este primer beso de Christopher y Sara. Y quiero decirles…¡qué beso fue ese! Quiero decir, él aprovechó ese beso por todo lo que valía. Él se aferró a esta joven a esta  chica. Se notaba que él había estado esperando, ansiando  este momento. Fue un momento emocionante, un poco vergonzoso, pero también muy conmovedor ver a esta pareja unida en matrimonio.

Sé que a la mayoría de nosotras nos gustan las bodas. Mientras observaba la boda de Christopher y de Sarah, pensé, ha sido el propósito de Dios  el que el matrimonio sea una imagen de algunas realidades celestiales eternas. Y queremos mirar todo este concepto del matrimonio en el día de hoy, al estudiar otro de los nombres de Jesús.

Ahora, quiero empezar en el primer libro de la Biblia en Génesis capitulo  2.  En el sexto día de la creación, porque ahí hay una boda. Tenemos la primera boda, el primer novio y la primera novia, que se convierten en "una sola carne." Vemos que Dios estableció la institución humana del matrimonio.

Dios dispuso que el matrimonio fuera una imagen de una historia - una historia que Dios quería contar por todo el universo, a través de toda la historia. Quería contar una historia. Y así, me gustaría que hoy veamos varios ángulos diferentes de esta historia del matrimonio.

A lo largo del Antiguo Testamento, vemos que el matrimonio humano cuenta una historia acerca de Dios - acerca de Su amor  firme,  amor de  pacto,  Su fidelidad hacia Su pueblo. Jehová es visto a través del Antiguo Testamento como el Esposo de Su pueblo. Leemos, por ejemplo, en Isaías capitulo 62: "Como se regocija el esposo por la esposa. . . " Al igual que Christopher se gozó con Sarah, así "tu Dios se regocijará por ti”.

El corazón de Dios hacia Su pueblo se ve cuando Él es visto como un esposo. En Su corazón no hay rechazo; no es frío no es distante.  Ante todo la relación de Dios con Su pueblo no es primariamente una relación intelectual.  Es un amor gozoso, apasionado, ferviente, e intenso que Dios tiene para Su pueblo. Él se regocija sobre Su Esposa.

A medida que vemos ese amor desarrollado a través de toda Escritura, también nos damos cuenta de que el amor de Dios por su pueblo no es una especie de amor excesivamente sentimental o egocéntrico, tipo Hollywood, sino que es un amor sacrificial, es un amor que sirve, un amor transformador y redentor.

De hecho, puedes ver que esos pensamientos se unen en Isaías capitulo 54, donde la Escritura dice:

Porque tu esposo es tu Hacedor; el SEÑOR de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. (V 5).

Tu esposo, tu redentor. El amor de Dios por su pueblo como su Esposo es un amor redentor, es un amor que rescata, es un amor que  transforma.

Y así el matrimonio terrenal humano cuenta la historia del amor de Dios para Su pueblo. También cuenta la historia del plan de Dios para redimir a Su pueblo al unirlos en matrimonio con su Hijo, el Esposo. Una historia del plan de Dios para redimir a Su pueblo uniéndolo en matrimonio con Su Hijo.

Así que cuando veas una boda y veas a un hombre y a una mujer uniéndose en matrimonio, recuerda que Dios quiere usar ese matrimonio para contar una historia - una historia acerca del amor de Dios por Su pueblo y una historia del gran plan de redención de Dios de unirnos en matrimonio con su Hijo.

Antes de que Adán y Eva pecaran y esto es increíble, si te detienes por un momento  a pensar en ello. Dios planeó su redención. Él planeó liberarlos y rescatarlos de las consecuencias de su pecado antes de que pecaran. Y qué escogió Él para representar ese plan? El escogió  un matrimonio, su plan fue un matrimonio para contar esa historia. El matrimonio de Adán y Eva contó la historia del matrimonio máximo en el que el propio Hijo de Dios sería el Esposo.

Así que ves que el matrimonio aquí en la tierra no se trata sólo de romance. Es sobre eso, pero es sobre el romance de la redención - la gran historia del  amor redentor de Dios. Así que a medida que llegamos al Nuevo Testamento, vemos a Jesús identificado como el Esposo, como el novio. Y ese es el nombre que queremos ver en el día de hoy, "La maravilla de Su Nombre." Él es nuestro Esposo, nuestro novio celestial.

Ahora, Comenzando en los evangelios el Nuevo Testamento muestra a los creyentes en diversas relaciones con Jesús como el novio, el Esposo. Vemos creyentes representados como asistentes de la boda, como invitados a la boda, y cuando llegamos a las Epístolas, como la novia. Así que vamos a echar un vistazo a algunos de los pasajes y vamos a desempacar esta historia acerca de Jesús como el Esposo.

Cuando llegamos a Juan capitulo 3, Juan el Bautista dice,

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de Él.” El que tiene la novia es el novio...

Juan  está hablando acerca de Jesús que viene a esta tierra.

Él dice el amigo del novio [eso es un asistente a la boda], que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio.  Y por  eso, este gozo mío se ha completado.

¿Por qué? Debido a que el Esposo ha venido a la tierra. El asistente de la boda no es nada. Él sólo está allí. Él escucha la voz del novio. Y por eso Juan dice:

Este gozo mío se ha completado. Porque el novio ha venido. Es necesario que El crezca, y que yo mengue que yo disminuya (vv 28-30).

Así que aquí tenemos a Juan, quien ha sido enviado para anunciar la venida de Cristo, para preparar el camino para Él. Y que honor, haber sido elegido para ese rol, para ser un amigo del novio. Pero Juan el Bautista dice: "Es que no se trata de mí - yo soy sólo un asistente. Se trata del Novio. Mi alegría, mi trabajo es estar a su lado, y escucharle hablar”.

Lo que él  está diciendo es, "No quiero que la gente se enfoque en mí. No quiero que la gente me recuerde. Quiero que ellos se enfoquen en Él. Quiero que ellos celebren al Novio. Eso es lo que me da la mayor alegría."  Eso es lo que Juan está diciendo en Juan capitulo  3.

Así que  el gozo viene de escuchar la voz del Novio, de dedicar nuestras vidas a dirigir a otras hacia Él. Si tú has escuchado Aviva Nuestros Corazones durante cualquier período de tiempo, probablemente me has escuchado decir que siento que mi misión en la vida es ser una coordinadora de bodas, para ayudar a preparar a la novia para la boda, para ayudar a la novia a estar lista para recibir al Novio. Ese debería ser el trabajo que todas tenemos y que nos  encanta hacer, dedicar nuestras vidas a guiar a otras hacia Él. Nosotras somos secundarias. No somos la estrella de este espectáculo. De hecho, no es nuestro  espectáculo en lo absoluto. Él debe crecer. El Novio debe crecer y nosotras debemos , disminuir debemos menguar

Ahora Jesús se refiere a sí mismo como el Novio en Mateo 9, cuando dice: "¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto  mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán” (v 15).

Jesús se está describiendo aquí como el Novio. Él estuvo aquí en persona durante sus días en la tierra, y dijo que era un tiempo para celebrar y alegrarse porque "Yo estoy con vosotros." Pero luego fue llevado al cielo, ascendió al cielo: el Novio se ha ido por un tiempo. Y ahora es el momento para nosotras ayunar, para llorar, para llorar su ausencia, y anhelar su regreso.

Pero un día, sabemos que Él será restaurado a nosotros en la carne, y entonces tendremos una celebración interminable, sin paliativos, por toda la eternidad, un cielo sin nubes. Pero hasta ese momento le extrañamos, ¿verdad? Le anhelamos. Lo vemos por fe. Nosotros le amamos a él por fe, pero  no podemos verlo. No podemos escuchar su voz literalmente. Anhelamos eso. Deseamos estar con él. Deseamos estar en la presencia de nuestro Novio.

Y, por cierto, cuando hablamos de temporadas de avivamiento, a lo que nos estamos refiriendo es a la restauración de Su presencia a ser sentida y real entre Su pueblo. En el estado desanimado o debilitado de la Iglesia, le echamos de menos, nos afligimos por Su ausencia, anhelamos que venga el Novio para poder sentirlo más y conocerlo y que sea real en medio nuestro. Pero cuando Su presencia se restaura en avivamiento, cuando nuestro primer amor por nuestro Novio se ha avivado, entonces, la tristeza, y ese estado decaído de la Iglesia, se convierte en regocijo y celebración.

Así que vemos, que los seguidores de Cristo sirven a veces como asistentes a la boda, como amigos del Novio. A veces sirven como los invitados de la boda que anhelan ver al Novio. Pero entonces llegamos a las Epístolas, y descubrimos la identidad de la Novia de Cristo. ¿Quién es la novia de Cristo? No sólo los judíos, sino  judíos y gentiles que juntos forman la Iglesia de Jesucristo.

Leemos acerca de esto, por ejemplo, en Efesios 5:

Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio. ¿Qué es un misterio? El matrimonio es un misterio. Tal vez estás diciendo, "Ya lo sabía." Es un misterio en más de un sentido. Es un misterio cósmico. Grande es este misterio. . .

Pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y que la mujer respete a su esposo (vv. 31-33).

Puedes ver cómo el matrimonio terrenal - la forma en la que te relacionas con tu esposo, la forma en cómo tu esposo se relaciona contigo - está destinado a ser la imagen de la relación que nuestro Novio celestial Jesucristo tiene con Su Novia, la Iglesia. El esposo y la esposa deben ser una sola carne. Y leemos que Cristo ama a Su Novia y que la Novia respeta y honra a su Novio, que es Cristo.

Así que la manera en la que tú respetas y honras a tu esposo habla al mundo de lo que es respetar y honrar a Jesucristo. Ahora todas sabemos que tu esposo no es Jesús. Y es por eso que el matrimonio requiere fe. Se necesita rendición a los propósitos de Cristo. Pero hay algo más grande que los retos y las dificultades en tu matrimonio. Es una historia que quieres contar acerca de la maravilla de nuestro Novio perfecto que nunca falla, que no tiene mancha, ni defecto, que es infalible.

"Cristo [el Novio] en efesios  5 dice que: es cabeza de la iglesia [que es Su Novia], y siendo Él mismo el Salvador del cuerpo" (Ef. 5:23). Por cierto, eso es una tarea difícil para los esposos, pero como sé que no tenemos  esposos en nuestra audiencia  no vamos a hablar con ellos hoy. Pero wow, qué llamado para los esposos de amar a sus esposas de una forma sacrificial, servicial y salvadora.  No pueden salvar tu alma, pero pueden ser la imagen del amor de Cristo que redime y salva a Su pueblo.

El matrimonio fue diseñado para ser una representación de la relación de Cristo con Su Iglesia. Y por supuesto que esa representación humana es imperfecta. Pero nuestros matrimonios aquí en la tierra están destinados a ser modelos del matrimonio ideal. Y piensa en algunas de esas formas que Cristo funciona como un Novio.

Como un novio busca una esposa y selecciona una esposa e inicia la relación y corteja a la novia, así Cristo ha hecho eso por nosotras. El novio se regocija cuando su elegida acepta su propuesta de matrimonio y Cristo se regocija cuando decimos: "Sí acepto. Lo acepto" a Él como  Novio.

El novio prepara un hogar, un lugar para que vivan después de casarse. Cristo está preparando un hogar, un lugar para llevarnos a vivir para siempre con Él. Cuando están unidos en matrimonio, se convierten en una sola carne y el novio promete su amor a su novia para toda la vida. Él promete que no la dejará. Él no va a divorciarse de ella. Y Cristo ha dicho: "Nunca te dejaré ni te desamparare "(Hebreos 13:5).

El novio le da a la novia su nombre. Cristo nos ha dado Su nombre. El novio asume responsabilidad por su novia. Él provee para ella, él suple sus necesidades de la forma en que debe ser. Yo sé que no es siempre el caso, pero su intención es protegerla.

Y permíteme decir aquí, sé que tenemos muchas esposas aquí las cuales su matrimonio no ha sido nada ideal. ¿Permíteme recordarte  que tú tienes un Novio celestial que es el Esposo ideal? Puede que nunca tengas un esposo aquí en la tierra, y tenemos mujeres solteras aquí. Puede ser que nunca tengas un esposo que te ame, que te respete, que te honre, que  provea para ti y te proteja. Algunos de sus esposos quizá han hecho justo lo contrario de eso. Es por eso que no debes poner tus esperanzas en un hombre aquí en la tierra. Debes poner tus esperanzas en Cristo, que es el Novio perfecto  ideal.

El novio se deleita en estar con su novia. El Comparte su vida con ella,- no sólo a corto plazo hasta que alguien mejor aparezca, o hasta que ella lo defraude o lo decepcione- sino que es a largo plazo. Y así vemos el amor de Cristo como el Novio por Su Novia.

El novio es celoso de su novia. Él no quiere competir con rivales. Él quiere una relación exclusiva y fiel. Y eso es exactamente lo que Jesús quiere con nosotras.

De hecho, leemos en 2da a los Corintios capitulo 11 que el apóstol Pablo le dice a los Corintios,

Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo. Pero temo que, así como la serpiente con su astucia con su trampa, con su mentira engañó a Eva, tengo temor de que vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo [tu Novio celestial] (vv. 2-3.)

 

Así que en este pasaje, Pablo describe a la iglesia como comprometida con Jesús, su Novio celestial. Y como un orgulloso padre, como un papá, Pablo siente la responsabilidad de presentar a su hija como una novia pura en el día de su boda. Y le dice a los corintios que han seguido tras tantos pecados de la carne y pecados del espíritu que él quiere que ellos tengan una devoción pura, completa , y sincera con su Novio celestial.

Escuché una historia hace un par de semanas acerca de una estudiante universitaria, una joven amiga mía. Que es soltera, y hay dos jóvenes que están interesados en ella. Ambos están tratando de conquistarla, de tener una relación con ella. Son Ambos  muy diferentes. Ambos realmente la quieren. Y ella tiene un poco de conflicto en este momento.

Ella está tratando de decidir, "¿Es éste el hombre con el que Dios quiere que yo esté? ¿Es este el elegido?” se siente atraída por ambas direcciones. Ahora, está bien cuando eres soltera y te sientes atraída en esas direcciones. Pero cuando te casas, es mejor que no te sientas más atraída en varias direcciones. Es mejor que te establezcas en una.

Y Pablo le dice a los corintios: "Eva fue engañada. Ella fue desviada. Yo no quiero que ustedes sean engañadas. Yo no quiero que sean desviadas porque cuando son atraídas a otros dioses, a estos otros amores, a estas otras atracciones aquí en esta tierra, entonces serán alejadas de su devoción sincera y pura a Cristo. Tú lo estarás traicionando. Vas a estar cometiendo adulterio espiritual, porque Él es el Novio.

Es tan fácil olvidarnos de Él aquí en esta tierra mientras estamos esperando el regreso de nuestro Novio - a seguir como si Él no existiera, vivir nuestras vidas como si Él no fuera real, seguir viviendo como si fuéramos mujeres solteras. Somos mujeres casadas. Sea que tengamos un anillo en el dedo o no, si tú  perteneces  a Jesús, eres una mujer casada. Tienes un Esposo.

Y sin embargo es tan fácil estar insatisfecha con lo que nuestro Novio celestial provee para nosotras,  sentirnos atraídas hacia otras cosas así como Eva fue atraída a esa fruta prohibida. Es fácil ser atraídas por la promesa de algo mejor, pensando que necesitamos algo más, que necesitamos algo diferente a lo que Jesús nos provee.

Y mientras  estaba preparando esta sesión se me ocurrió que creo que podríamos decir que en el corazón de todo pecado está el creer que algo o alguien me va a satisfacer de una manera en la que Cristo no lo hace. ¿No crees que todo pecado probablemente entra en esa categoría de alguna manera? Es creer que algo o alguien me va a satisfacer de una manera en la que Jesús no lo hace - que El no puede hacerlo o no lo hará. Así que nosotras lo disminuimos en nuestros ojos, y nos fijamos en las cosas de este mundo como algo tan grande y tan necesario y tan importante.

Bueno, el matrimonio humano en esta tierra cuenta la historia de cómo Cristo vino a esta tierra para encontrar una Novia - Él es el Novio de su Iglesia, la Novia. Pero el matrimonio humano en esta tierra también anticipa y cuenta la historia del matrimonio por venir al final de los tiempos cuando la gloriosa fidelidad de Jesús y Su amor inalterable  para con Su pueblo se revelará plenamente.

Como puedes ver, estamos viviendo en una situación en la que no tenemos todo lo que Dios nos ha prometido. Nos lo imaginamos, lo anticipamos, nos ha sido entregado el anillo de compromiso, del Espíritu Santo que es la promesa, una garantía, de lo que vendrá. Pero no vemos todo eso ahora.

Miramos con ojos de fe y con anticipación hacia ese matrimonio máximo supremo cuando veremos a nuestro Novio celestial. Caminaremos por ese pasillo. Estaremos para siempre con el Señor. Pero por ahora, mientras tanto estamos viviendo en ese período de compromiso. Hemos sido desposadas con Cristo. Y ¿qué vamos a estar haciendo aquí en esta tierra? Bueno preparándonos para la boda, para el regreso del Novio.

Amigas , hay una boda que viene, y leemos de ella en el libro de Apocalipsis. Y qué final es este después de haber visto en  el primer libro de la Biblia, donde vimos esa primera boda. Un hombre deja a su padre y a su madre. Tenemos la novia y el novio. Ellos representan, son el preludio, ellos anticipan la venida de Cristo a esta tierra, dando Su vida para ser el Novio que va a comprar una Novia para Sí mismo. Pero también vemos el final de la historia en el último libro de la Biblia.

En  mi tiempo devocional en esta semana estoy terminando una lectura a través del Nuevo Testamento. Y me encantan las  últimas partes de Apocalipsis. En Apocalipsis 19 versículo 7 donde dice:

Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.

Ahora, ¿No es interesante que no dice "las bodas del Novio han llegado"? Es porque el Cordero es el Novio! Y el Novio es el Cordero. Las bodas del Cordero han llegado. El Cordero ha sacrificado Su vida por Su Esposa. Él dio Su vida para que podamos ser Su Novia. Él es el Cordero que fue inmolado desde antes de la fundación del mundo.

Dios puso este plan en marcha antes de que Él creara a Adán y a Eva. Antes de que ellos pecaran, Dios tenía un plan para redimirte, restaurarte y casarte con Su Hijo, Jesús. Y esperamos con anhelo ese día en que las bodas del Cordero lleguen y la Novia se haya preparado.

¿Cómo nos preparamos para ese día de la boda? Nuestra preparación es una respuesta a Su amor y a Su iniciativa. Porque “a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino (v. 8). Este lino fino, este vestido de novia, este atuendo de boda que se nos da, es un regalo de su justicia que resulta en nosotras haciendo obras justas.

No somos salvas por esas buenas obras, pero nosotras hacemos las buenas obras porque hemos sido salvas, porque se nos ha dado Su justicia. “Y el ángel me dijo: Escribe: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero (v 9.). ¡Y qué fiesta será esa por toda la eternidad!

Jesús vino a este mundo para tomar una novia. Él mismo se desposó con ella. Él pagó el precio nupcial - Su propia sangre, Su propia vida. Y un día, pronto, Apocalipsis nos dice, Él va a regresar a consumar ese matrimonio con Su novia, para llevarnos a la casa (al hogar) que Él ha estado preparando donde viviremos con Él para siempre.

Así que estamos en medio de este compromiso y la consumación del matrimonio. Y Nuestro Novio está preparándose activamente para la boda. ¿Te estás preparando? ¿Estás lista? ¿Estás esperándolo? ¿Estás viviendo a la expectativa y en anticipación? Si tú has estado alguna vez comprometida para casarte, ya sabes cómo es la anticipación, ¿verdad? 234 días y contando! Diecinueve días, diecisiete horas, muchos minutos. Sabes de qué se trata la anticipación.

Ese es el tipo de anticipación que debemos tener mientras esperamos el regreso de nuestro Novio. Y no sólo la expectativa y la anticipación, sino una devoción sincera, de todo corazón, total y con  una sola mente,  hacía Jesús nuestro Novio celestial.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado invitando a enamorarte de Jesús como tu Novio celestial. Ella estará de regreso con nosotras.

La enseñanza del día de hoy es parte de una serie titulada, “La maravilla de Su Nombre: 32 nombres de Jesús que cambian la vida."

La transmisión de estos programas se hace una realidad gracias a la provisión de Dios a través de nuestras oyentes, de cada voluntaria que aporta de su tiempo para que todos los recursos que tenemos en nuestra página web estén disponibles para ti, y de aquellas que nos apoyan con sus oraciones.

Recientemente recibimos este mensaje de una oyente,

“Tengo escuchando ya un tiempo el programa y Dios me ha mostrado el camino a seguir, aunque muchas veces me ha sido difícil renunciar a mi pasado. Me he dado cuenta que una vez haciéndolo Él toma el control de todo y Sus bendiciones abundan. Dios les bendiga y permita seguir transmitiendo este programa.”

Gracias a todas aquellas que nos escriben y alientan con sus testimonios. Es nuestra oración que Dios use la Verdad de Su Palabra para salvar a muchas y para aumentar la fe de todas aquellas que nos escuchan.

A lo largo de la historia, una batalla se ha estado llevando a cabo  entre los gobernantes de la tierra y el verdadero Rey. Y aunque no coronemos reyes en nuestros países, esa lucha por gobernar aún continúa. Nancy explicará por qué, mañana. Ahora ella está aquí para orar y concluir el programa de hoy acerca de Jesús como nuestro Novio.

Nancy: Oh Señor, ¡qué increíble y maravilloso privilegio es el ser una amiga del Novio,  servirte de ayuda , para guiar a otras a Jesús, ser una invitada a la boda, y más que todo eso, ser la Novia, ser la Novia de Cristo.

Así que decimos junto con Juan el Bautista, es necesario que Él crezca, y que nosotras mengüemos que disminuyamos. Te amamos Señor Jesús.  Anhelamos el día, anticipamos ese día, esperamos ansiosamente el día en que la fe será vista y la oración será alabanza, y vamos a caminar ese pasillo para verte a Ti para estar por siempre unidas contigo – por siempre con el Señor, nuestro Novio celestial. Ordena y concede  porque sólo Tú eres digno de nuestra devoción de la devoción de nuestros corazones de aquí hasta ese día de la fiesta de bodas. Te lo pedimos en el nombre del Señor  Jesús, Amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Dawn Wilson, Lindsay Swartz, y Darla Wilkinson contribuyeron de manera significativa con la investigación para esta serie.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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