Aviva Nuestros Corazones Podcast

Permanezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 2

Laura González: Hoy no hay excusa, quizás tu devocional no luzca como el de alguna de nosotras que tenemos el tiempo de sentarnos… 

Annamarie Sauter: Con nosotras Laura González de Chávez.

Laura: Pero de que hay lugar para la Palabra de Dios, lo hay. Yo creo que lo que nos falta es hambre. Ora que Dios te muestre tu necesidad y que te de hambre, mucha hambre por la Palabra.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia de Saladín: Mi fe no puede sobrevivir sin una infusión consistente y sustancial a mi corazón de la Palabra. Y tu fe tampoco puede sobrevivir sin ese tiempo de infusión en la Palabra de Dios. En este año 2019, vimos varios programas acerca del manifiesto de la mujer verdadera, y en él afirmamos que seremos mujeres de la Palabra, buscando crecer en nuestro conocimiento de las escrituras y vivir de acuerdo a la sana doctrina en cada área de nuestras vidas.

Y como mujeres respondemos, «sí, Señor». Y no estamos hablando aquí de otra cosa más para hacer en tu lista de cosas por hacer en el día, y que pienses, «oh, otra cosa más. Mi vida está tan ocupada que no tengo ni tiempo para dormir en la noche, y ahora me dices que tengo que hacer algo más, que tengo que ser esta mujer que está viviendo en la Palabra, que está leyendo la Biblia completa en un año, que tengo que crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios».

Permíteme recordarte que ser mujeres de la Palabra es mucho más que un deber. Piensa en lo que la Palabra de Dios es y con lo que se compara en las Escrituras. Algunas de las metáforas que encontramos en la misma Palabra de Dios, dicen que la Palabra de Dios es nuestro alimento, nuestra comida, nuestra bebida. 

Ella es pan es leche es carne, nos sustenta, nos nutre, nos satisface. La Palabra de Dios es la fuente de nuestra vida; es la fuente de nuestra fortaleza. La Palabra de Dios se compara con la luz, estás perdida sin la Palabra de Dios. Ella es lámpara a nuestros pies, lumbrera a nuestro camino. La exposición de la Palabra de Dios nos alumbra, nos hace entender. Si no conoces la Palabra de Dios no sabrás a qué te estás refiriendo cuando afirmas esa declaración del manifiesto de la Mujer Verdadera y dices, «sí, Señor».

Si no conoces la Palabra de Dios, puede ser que no conozcas al Señor de esa Palabra. Así que es esta Palabra la manera de llegar a conocer a Dios y permitir que ese conocimiento de Dios transforme tu vida, transforme tu caminar. Si quieres conocer a Dios tienes que llegar a conocer Su Palabra.

En el día de hoy, Laura Gonzalez, Elba de Reyes, Jackie Saldaña, Nicole Tejera y Yamell de Jaramillo, continúan con nosotras para darnos consejos que podemos poner en práctica al momento de tener nuestro tiempo de comunión diaria con Dios. 

Yamell: Jackie, me gustaría empezar el día de hoy hablando contigo, y que nos compartas, no solamente tú, sino todas, sobre, cómo hacen un devocional. ¿Cómo es tu vida devocional, cómo empiezas, cómo lees la Biblia, qué elementos utilizas?

Jackie: Yo soy una persona que aprende visual, tengo dificultades tremendas memorizando y por eso todo lo que leo lo tengo que escribir para aprender. Mi devocional empieza siempre con agradecimiento, porque yo veo mi vida y veo que merezco tan poco, y que mi salvador me ha dado tanto. Mi devocional empieza siempre con agradecimiento.

No sé cómo las palabras empiezan a fluir y mis manos empiezan a escribir, y llego, al final, al punto en el que Dios pone Su palabra en mí y de alguna manera encuentro lo que tengo que hacer, y la sabiduría para enfrentar el día. Esa soy yo que me gusta verlo. Tengo que visualizar lo que estoy aprendiendo.

Yamell: Interesante. Elba, ¿y tú?

Elba: Bueno, lo ideal muchas veces es seguir la Biblia en orden, como tú decidas llevarla, pero hay temporadas en mi vida donde yo entiendo que debo volver a libros específicos. Quizás libros de doctrina, quizás volver a los salmos, pero al final del año debemos consumir la Biblia entera. No podemos quedarnos solo en los salmos porque ese es el problema de llevarnos solo por nuestros deseos.

Pero sea lo que sea que en ese momento esté estudiando, me gusta comenzar primero con un tiempo de oración y luego con la lectura misma de la Palabra, y pidiéndole a Dios el corazón correcto para venir a ella y encontrar lo que Él quiere enseñarme.

Es como decía Jackie, es como si de repente, Dios a través de Su Espíritu empezara a mostrarme cosas a través de un texto que quizás yo había visto el día anterior...porque otra cosa que me gusta hacer es que si yo sé que Dios me está hablando con un pasaje, yo no me muevo con prisa. Yo vuelvo el día siguiente al mismo pasaje, y a veces tengo que volver tres, cuatro, cinco días al mismo pasaje. Yo no me muevo con rapidez porque no estoy buscando agotar una Biblia o un libro en equis cantidad de tiempo, yo estoy buscando la voz de Dios para mi vida en lo que sea que Él quiera hablarme.

Entonces puede ser que yo me pase una semana con el mismo pasaje porque entiendo que Dios todavía tiene algo más que decirme ahí porque me lo está mostrando a través de la meditación de esa palabra en el día, a través de otras conversaciones que Él trae, otro libro o un blog que leí...y yo digo, «Dios Tú me estás hablando a través de este texto, tengo que volver al mismo pasaje para ver qué quieres decirme.

Lo que voy haciendo también, es que en la medida en que yo veo que Dios me está mostrando cosas, yo voy anotando en los márgenes. Yo necesitaría como una página adicional y esa Biblia no se podría llevar. Lo que te quiero decir es que después de dos, tres, cuatro años con la misma Biblia, tú vas a tener un tesoro. Es tu caminar con Dios, es tu historia con Dios según Dios te va hablando.

Tal vez en una prédica Dios me mostró algo de lo que el pastor estaba diciendo, y yo lo anoto en la Biblia. Las veces que yo he recurrido a esas notas, no solo a la Palabra sino a las notas, han sido incontables. Es un tesoro. Y terminar en oración muchas veces con alabanzas, pongo canciones y por eso no me gusta apresurar ese tiempo.

Yamell: Claro.Laura…

Laura: Pues mi devocional cambia cada año. A mí me emociona mucho a finales de año preparar cómo va a ser el devocional del año que viene. Siempre gira sobre la Biblia. Yo trato de leérmela completa en un año, pero al mismo tiempo hago porciones más despacio. Por ejemplo, hubo un año que yo me la leí completa ese año, pero estaba haciendo a la vez una de tres años.

En este año la estoy haciendo completa en un año, pero estoy en el Nuevo Testamento también, aparte. Entonces le dedico más tiempo, así puedo ir más lentamente por unos versículos. Como Elba, empiezo orando que el Señor me hable en ese día, porque muchas veces –yo no sé si Elba lo ha sentido así en consejería– las personas vienen a hablarle al Señor. Ellas vienen a su tiempo de devoción a hablarle al Señor de sus problemas.

Pero el Señor lo sabe, porque Él sabe todo de nosotros. Aún antes de que las palabras salgan de nuestra boca, Él ya las sabe. Él conoce nuestras circunstancias. Entonces me gusta ir para que Él me hable, y a veces me dice cosas que ni he pensado. Entonces empiezo normalmente orando, uso mi celular para escuchar música. También eso me ayuda a poner algunos himnos que el Señor trae a mi mente. Canciones que van de acuerdo a lo que he orado. Empiezo también con un corto devocional, como el de Spurgeon que me gusta mucho, La chequera del banco de la fe, o puede ser otro similar.

Entonces voy a la Palabra y la leo lentamente, la medito, escribo en mi diario lo que entiendo que el Señor me está diciendo… oraciones. Me encanta ir a esos diarios años después y ver que cosas que me preocupaban en ese momento nunca ocurrieron, o cómo Dios proveyó para esas cosas y nunca debí haberme preocupado. O sea es tan maravilloso caminar con el Señor así.

Cuando termino mi lectura de la Palabra –siempre estoy leyendo un libro que puede ser cualquier libro de una autora reconocida o por ejemplo un libro de Nancy. Ahora estoy leyendo el libro de Mary Kassian (The Right Kind of Strong), pero siempre trato de leer algo así, y al final termino en oración. 

Como decía Elba, a veces estoy en un texto de la Palabra pero resulta que ese mismo texto fue el que habló mi corto devocional que leí primero, entonces yo digo, «el Señor me quiere decir algo con esto, me ha traído ese verso varias veces hoy, algo me quiere decir».

Es una relación, es una conversación. Entonces como decía también en el programa de ayer, no todo el mundo tiene que hacerlo igual. Cada cual tiene su forma, tiene su personalidad. Por ejemplo, yo no soy nada creativa, tú no me vas a ver dibujando ni una florecita en mi Biblia, yo subrayo…pero lettering, para mí eso es chino, porque cada cual es como es, y me encanta.

Cuando veo esas fotos en Instagram bellas, yo quisiera hacer eso pero a mí no me sale. Entonces, no nos sintamos como que tenemos que hacerlo así. Cada cual tiene el tiempo que Dios le ha dado, la situación de vida donde Dios la tiene, los dones que Dios le ha dado, entonces uno va formando su propio tiempo con el Señor de esa manera. 

Yamell: Escuchándolas pensaba, claro como todo el mundo es diferente. Sí, yo usualmente lo hacía así, leerla en orden. Pero este año decidí hacer algo diferente, así como hacía Elba, y empecé con otro libro que es el libro de Efesios en este caso. Y lo leo, y no solo lo leo sino lo escribo. Estoy escribiéndolo en un libro que encontré (tienen varios libros. Empecé con Gálatas, Efesios...hay varios libros) y luego en la página izquierda comentarlo.

Es un método que se utiliza en un colegio. Yo fui profesora, entonces apliqué esto con el estudio de Efesios y ha sido muy bueno porque lo ves versículo por versículo. No solo escribes la Palabra de Dios sino también vas viendo, vas comentando, vas poniendo la parte histórica; obvio, yo no soy creativa tampoco, así que es difícil que me vean hacer muñequitos o florecitas, pero puedo subrayar, como decía Laura.

Compré un libro para dibujar los salmos y pinté una sola hoja, no es mi personalidad. Pero, escribir, como decía Jackie, soy visual, necesito escribir y ver dónde estoy y leer una y otra vez, y claro la oración, entiendo, es lo más importante.

Hace muchos años, mi mentora me enseñó a escribir las oraciones, y cuando escuchaba lo que tú decías, Elba, es poder volver atrás y ver, «mira por lo que yo estaba orando, qué ridiculez, o gloria a Dios porque respondió esa oración». Eso también me hace pensar y volver a ver la fidelidad de Dios, ya sea en que haya respondido la oración o no la haya respondido, ver Su fidelidad.

Elba: Bueno, Él la respondió pero Su respuesta fue,«no».

Yamell: Exacto, y decir,«en serio yo estaba orando por eso…» Uno se ríe. Como decía Elba, en la medida que uno va madurando uno va viendo. Ya que hemos hablado tanto y hemos dicho, «yo no soy creativa», vamos a preguntarle a la creativa del grupo. Niki, cuéntanos cómo es tu devocional, que yo sé que ese sí tiene flores, lettering, y toda la belleza que tú haces. Cuéntanos de tu devocional.

Nicole: Bueno, hablaron muy mal de la creatividad, pero realmente mi devocional no es nada complicado. Lo que hago es orar primeramente, entregarle este tiempo a Dios y tomar uno o dos capítulos para estudiar y resaltar aquellas palabras que no conozco o sobre las que tengo preguntas y buscar su significado, u otros versículos que me puedan ayudar a explicarme un poco mejor. También tomo notas, si hay algo que el Señor me reveló sobre eso. También –como ya han dicho– a mí me gusta mucho el arte y todo lo que tiene que ver con él, entonces algo muy importante para mí es hacer un versículo en lettering, últimamente lo he estado haciendo diariamente porque eso me ayuda a meditar más en la Palabra.

Yo soy muy visual, entonces se me hace muy fácil recordar las cosas cuando las escribo –como dijo Jackie– o las veo bonitas, eso es muy importante para mí y es un tiempo también para aprovechar y alabar al Señor, y podemos usar música para hacer ese tiempo más dinámico.

Yamell: Me encanta ver la diversidad porque ahí vemos el Dios que tenemos; que es diverso, que ha creado a cada una de nosotras de manera diferente, y como decía, no sé si Laura o Elba, en la etapa en la que estamos.

Elba: Eso es importante, Yamell, y yo quería hacer una pequeña nota sobre eso. No todas nuestras oyentes están en la misma etapa de la vida. Y una mamá que tiene dos o tres o cuatro o cinco niños pequeños, no va a tener el tiempo para hacer un devocional como tal vez yo, que tengo prácticamente el nido vacío, puedo hacerlo. Entonces, si lo que tú puedes dedicarle al devocional son diez minutos, que cualquiera puede sacar diez minutos, y yo les digo cuando las mamás me escriben o me preguntan en consejeria, yo les digo, «tú vas al baño sola, ¿verdad? Entonces haz como si fueras al baño; o deja tu Biblia en el baño –porque en algún momento vas al baño sola– entonces son diez minutos, y de esos tomas cinco o cuatro minutos, lees un pequeño pasaje y tomas dos o tres minutos y lo meditas, le pides al Señor que te muestre lo que Él quiere hablarte con eso, y los otros minutos oras.

Todas podemos tener un devocional independientemente de la etapa de la vida en que estemos, y Dios entiende esas cosas porque Él es el que orquesta todas nuestras circunstancias. Es importante saber eso para que no nos pongamos expectativas que no podamos cumplir. Mi vida devocional no puede ser como la de Laura o la de Jackie, porque estamos en otras etapas de la vida. Eso es importante. 

Yamell: Me gusta que mencionas lo de tener los hijos y las diferentes etapas. Ustedes que son mamás, ¿qué recomendaciones, ideas, pudieran darles a las madres que nos están escuchando hablar sobre cómo hacer un devocional, que quizás incluya a la familia. No sé si alguna de ustedes lo ha practicado, pero me gustaría que pudieran compartir sobre eso con esas mamás, y que tampoco, como dice Elba, se sientan con la necesidad o con la carga extra de que tiene que ser así.

Sería bueno que ustedes compartieran como madres esa experiencia de devocional, porque es algo que también se les debe enseñar a los niños. 

Laura: Como decía Elba, yo creo que es importante, primero que ellas sepan que es importante estar en la Palabra de Dios. Cuando ellas entiendan eso, y le pidan al Señor que les dé sed por Su Palabra, sed por Dios –alguien dijo una vez: nosotros no estamos en la Palabra porque no tenemos hambre– hambre por Dios. Yo creo que una mamá con niños pequeños debe tener mucha hambre por Dios, porque debe estar desesperada y ahogada entre tantas cosas, así que ¿quién más que una mamá joven debe tener hambre por Dios?

Como decía Elba, encontrar esos minutos para leer un párrafo, un libro de la Biblia, que lo divida en momentos en los que ella pueda meditar en eso, y por supuesto, Nancy hablaba de una aplicación que se llama, Dwell, yo la uso y cuando me voy a bañar estoy oyendo la Biblia. Entonces, hay formas, ahora más que nunca, de estar expuesto a la Palabra que no sea el estar sentado una hora delante de la BIblia.

Pueden oír podcasts. Hay muchos programas ahora que se basan en la Palabra de Dios. Aviva Nuestros Corazones es uno, pero hay varios buenos programas donde las mujeres pueden oír y estar siendo instruidas en la Palabra y dirigidas al Señor, a que pongan sus ojos en el Señor.

Hoy no tenemos excusa. Quizás tu devocional no luzca como el de alguna de nosotras que tenemos el tiempo de sentarnos, pero de que hay lugar para la Palabra de Dios, lo hay. Yo creo que lo que nos falta es hambre, entonces yo creo que la primera oración a esas mamás es: Ora que Dios te muestre tu necesidad y que te dé mucha hambre por la Palabra. 

Elba: Y si tú tienes la Palabra y tu relación con el Señor como algo tan importante como lo que realmente es, tú vas a querer que tus hijos tengan eso. Tú vas a querer pasar eso. Además de que estamos llamadas, Dios nos manda a pasar de generación a generación eso que hemos aprendido. Y la Palabra también se comparte en todos los momentos de la vida, dice Deuteronomio, o sea cuando te levantes, al acostarte…pero hay un tiempo que quizás podamos preparar. 

Nosotros lo hicimos mientras nuestros hijos estaban pequeños, es lo que muchos llaman el altar familiar, o el devocional familiar, y eso puede tomar diferentes maneras en un hogar, no tiene que ser para todos igual, pero gira alrededor de un tiempo en la Palabra donde el padre, y si no la madre (si es la que está presente), instruye a los niños en la Palabra.

Pero hacerlo no como algo que es rutinario –porque yo pasé por diferentes etapas y hubo un tiempo en que era como, «es que hay que hacerlo», y todos veníamos cansados ya a las seis de la tarde o a las siete de la noche, y los niños durmiéndose– no puede ser así, tiene que ser algo deleitoso porque si no, no les vamos a pasar el amor por el Señor y por Su Palabra.

Llegó un momento en nuestras vidas, con nuestros hijos ya adultos, donde lo que hacíamos era que en el tiempo de la comida, antes del almuerzo, primero se oraba. Era una oración larga y se lo decían mis hijos a quien invitaban para el almuerzo. Les decían, «bueno, prepárate porque mi papá va a orar, y no va a orar corto». Ese era el tiempo donde la familia estaba reunida, no había otra hora. Y ahí orábamos por los pastores, por los enfermos, pero nos asegurábamos de que nadie de la familia que necesitara se quedara sin oración. En ese momento compartíamos qué había en nuestras vidas, y mi esposo los instruía en la Palabra. A veces no necesariamente con una Biblia abierta, pero se les instruía en el temor del Señor.

Ese tiempo en la Palabra va a variar dependiendo de cada familia. Quizás cuando eran más pequeños nos sentábamos con ellos y era un deleite. Incluso leíamos historias de personajes o de familias con hijos creyentes y con situaciones familiares que nos podían hacer reflexionar sobre la Palabra, pero creo que lo importante es llevarlos a lo que para nosotros es lo vital, esa relación con el Señor.

Jackie: Por ejemplo para mí que tengo dos hijos que están separados en edad –tengo un adolescente y una niña pequeña– ha sido vital que yo aprenda la diferencia entre ellos dos, porque la manera en que mi hijo capta y percibe la Palabra, o la enseñanza es diferente a como lo hago con mi hija. Me ha obligado a tener tiempos devocionales a veces dos al día, o el mío propio.

Cada día es diferente en mi casa de acuerdo a cómo la oportunidad se presenta, pero al mismo tiempo me ha dado la posibilidad de yo misma aprender al nivel de ellos. Por ejemplo, ahora estoy haciendo con la niña un estudio sobre los nombres de Dios, y está al nivel de ella, y me sorprendo como viene al nivel mío también, hablado en ese lenguaje tan simple.

No tienen que ser lecturas rebuscadas para aprender. A veces hay que volver al origen, a lo sencillo para que de verdad nos entre. Entonces eso es importante, especialmente tantas familias con niños con necesidades especiales. Cada día hay más mamás que nos escriben, ¿qué material hay allá afuera? ¿Cómo hago para poder llegar a mi niño con necesidades diferentes?

Yamell: Qué lindo. Ahora ya moviéndonos, y ya que hablamos de devocional y todos los elementos que podemos utilizar, me gustaría que tú Jackie, nos hables de qué podemos encontrar en la Biblia devocional de Mujer Verdadera. Qué tiene para esa versatilidad de personas allá afuera que aprenden diferente, que hacen las cosas de manera diferente.

¿Qué tiene la Biblia Mujer Verdadera como herramientas para utilizar?

Jackie: Uno de los puntos donde me quiero detener solo por unos instantes, es que el principio número uno del ministerio y de nosotros como editorial es que la Palabra viene primero. La Biblia está dividida en 365 porciones para facilitar la lectura diaria. Cada día la lectora puede leer una porción (uno, dos o tres capítulos de la Biblia) y al final de la lectura encuentran el devocional para ese día.

Ese devocional va a ser una reflexión de algún versículo en esa porción que leyeron. Elba insistía en que es importante leer y ver qué te está diciendo el Señor, a dónde te está llevando en esa porción que leíste en esa parte. Y es importante que hagamos eso, que primero dejemos que sea Dios quien hable, y después podamos meditar en eso.

Tener la Biblia dividida en 365 porciones la hace digerible. Las personas que pueden hacer más pueden hacer dos en el día y para las personas que puedan hacer solo uno, pues ya tienen la porción que es conveniente. Pocos libros, van a leer tres capítulos máximo. En cada libro de la Biblia vas a encontrar una ilustración que muestra cuál es el tema principal de ese libro.

Por ejemplo, la ilustración en Génesis, muestra la creación de una manera muy visual, para las personas como yo que la necesitan así, y para las personas que tienen dificultad asociando cuál es el tema fundamental de un libro. La ilustración te ayuda con eso.

Vamos a encontrar en la Biblia –el devocional tiene una característica muy especial, y también la tienen los artículos que se encuentran a través de toda la Biblia– la sección: Hazlo personal. Una de mis secciones favoritas porque, ok, leímos, escuchamos, aprendimos el devocional, ¿pero qué hacemos con esto? ¿Cómo lo pongo en práctica en mi vida? Es esta sección Hazlo personal la que te lleva a tener esa aplicación práctica de esos tres o cuatro capítulos que leí. Esta sección Hazlo personal, también la vas a encontrar en los veintinueve artículos que encontramos a través de la Biblia.

Para las que les gusta escribir como a mí, no a las que les gusta dibujar sino escribir, los márgenes amplios que tiene la Biblia permiten todo eso. Si queremos tomar notas durante el sermón, si queremos plasmar nuestras oraciones para después volver a ellas y decir, «mi Dios es fiel, contestó a Su manera y las cosas funcionaron a Su forma». 

Te deja esa historia de tu vida, de cada situación. Los versículos de los que hablábamos ahorita, la Biblia tiene cien versículos ilustrados, algunos en una página completa, otros en media página, y esto facilita visualmente el aprendizaje, la memorización de estos versículos que son clave.

Es difícil escoger cien versículos en un documento, en un libro tan grande y tan bueno como la Biblia, pero hay que escoger. Algo importante que debemos mencionar es que cada libro tiene una introducción escrita por el pastor Sugel Michelén, conocido maestro de la Biblia, y que nos gusta mucho porque la manera en que escribió las introducciones, fue tratando de desarrollar la historia de la redención desde Génesis hasta apocalipsis.

Cuando la lectora termine de leer la Biblia al final del año, va a ver esa historia venir a la luz y mostrarse ante ella. Esos son la mayoría de los elementos que tenemos.

Yamell: Muy bien. Elba, ¿cómo va a utilizar este recurso, esta Biblia, Aviva Nuestros corazones?

Elba: Bueno, todas estamos expectantes, emocionadas, porque entendemos que con esta Biblia vamos a poder tener un estudio tapa a tapa de las Escrituras. No ir solamente a un libro, sino que todas podamos pasearnos capítulo a capítulo, libro a libro, por todas las Escrituras, sacando el mayor beneficio de lo que la Palabra quiera enseñarnos a cada una en el momento de la vida en el que estemos.

Lo estaremos comunicando más adelante, todavía no sabemos bien cómo lo vamos a hacer, pero lo que nos emociona es lo que tenemos por delante. Este proyecto que sabemos que va a ser una bendición enorme. Cada una de nosotras es instruida en su iglesia, cada una de nosotras tiene recursos a su disposición, pero poder venir a la Palabra juntas como una hermandad, como una comunidad donde Dios nos ha permitido encontrarnos y tener este recurso, con los devocionales y las cosas adicionales a la Palabra, que nos van a ayudar a ver a Dios en la vida.

Estos devocionales nos permiten ver a Dios en situaciones específicas de la vida de los autores de las Escrituras, pero alguien se ha sentado, ha tomado el tiempo para sacarle una aplicación práctica que tal vez yo pueda decir, «pero es que yo he estado ahí, eso se parece a lo que yo estoy enfrentando», y que Dios pueda darnos la sabiduría a través de Su Palabra.

Todas juntas, las animo, a las que nos están escuchando a que adquieran su Biblia de Mujer Verdadera para que podamos encontrarnos en el momento en que lo digamos, a partir del 1 de enero, a través de la plataforma. Ahí esperamos vernos todas.

Nicole: También queremos invitarlas a que compartan sus fotos por las redes sociales. Yo soy muy partidaria de que usemos las redes sociales para proclamar el evangelio. Creo que es una muy buena plataforma para poder compartir este nuevo recurso que tenemos a disposición.

También quisiéramos ver cómo usas tu Biblia, cómo haces tu devocional. No importa, no tiene que ser de una manera creativa. Todas nosotras tenemos la creatividad en nosotras porque Dios es un Dios creador y nosotras hemos sido creadas a Su imagen.

O sea que ya sea que tú tomes notas, hagas tus oraciones ahí o hagas dibujos o lettering o en cualquier forma que uses tu Biblia, queremos pedirte que compartas una foto de cómo usas tu Biblia con el hashtag #bibliamujerverdadera# en todas las plataformas de redes sociales que utilices, y si quieres también mencionar al ministerio para que otros se enteren de este recurso.

Patricia: Has estado escuchando una conversación entre Laura González, Nicole Tejera, Yamell de Jaramillo, Elba de Reyes, y Jackie Saldaña. Si te perdiste la primera parte de esta conversación, encuéntrala en AvivaNuestrosCorazones.com. Y antes de cerrar el programa de hoy, quiero animarte a que no dejes de adquirir la Biblia devocional Mujer Verdadera. Encuentra más información sobre los distribuidores en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Ahora Laura regresa con nosotras para concluir este programa orando juntas.

Laura: Señor, gracias, gracias, gracias, porque Tú nos has dejado un libro, nos has dejado Tu Palabra. No nos has dejado solas para discernir nuestro camino ni para dar tumbos a ciegas, Señor, sino que has dejado Tu voluntad escrita para nosotras. Gracias por este gran recurso que nos has permitido hacer. Te pedimos desde ya que sea de gran alimento espiritual para muchas; que sea de bendición para sus vidas; que sea de aliento, de transformación, de edificación y ánimo para ellas.

Ayúdanos, Señor, a tener sed. Danos esa sed de ese ciervo que brama por las aguas, danos hambre por Tu Palabra, hambre de ti Señor, para juntas buscarte con todo nuestro ser. Bendecimos Señor a todas nuestras oyentes, y te pedimos que Tú seas con ellas y que Tú las ministres a cada una en el lugar donde se encuentran. Que tengan esa hambre de habitar en Tu Palabra. Te bendecimos, Señor y te damos gracias en el nombre que es sobre todo nombre, nuestro Señor y Redentor, Jesucristo.

En Tu nombre oramos, amén.

Annamarie: Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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