Podcast Aviva Nuestros Corazones

¿Qué legado estás dejando?

Annamarie Sauter: Las decisiones que tomas hoy construyen tu legado.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Cuál será el testimonio de mi vida? ¿Cuál será la huella, el testimonio de tu vida? ¿Cómo serás recordada? ¿Cómo seré yo recordada?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

La Biblia habla de un hombre llamado Enoc, que caminó con Dios. ¿Es cierto que Enoc no murió, que Dios se lo llevó? Nancy está aquí para explorar esta pregunta y más. Escuchemos.

Nancy: Durante la semana pasada mi esposo y yo estuvimos comprando una parcela en el cementerio. Ahora, esperamos no tener que usarla pronto, pero pensamos que esa es una de esas cosas que es una buena idea pensar, mientras aún puedes pensar en ello.

Y el hecho es que a menos que el Señor vuelva primero, en algún momento nosotros moriremos. Nuestro espíritu irá con el Señor, pero nuestros cuerpos serán puestos a descansar en la tierra hasta la resurrección final cuando serán levantados y reunidos con nuestros espíritus y estaremos para siempre con el Señor.

Por lo tanto, pensar en los cementerios y los lotes de cementerios, es oportuno. Y vamos a estar meditando sobre la vida de un hombre del que leemos en el Antiguo Testamento, uno de los dos hombres en la Biblia que nunca murieron.

Estoy hablando de Enoc. El otro fue Elías, y nos referiremos a él también en esta serie. Pero en los próximos días, quiero resaltar algunas características y facetas diferentes en la vida de Enoc.

Hay solo nueve versículos en toda la Biblia que lo mencionan por su nombre, y de alguna manera haremos cinco programas—una semana completa en la vida de Enoc. Y pude aprender más aún esta mañana, mientras continuaba meditando en la vida de este asombroso hombre.

Pero quiero iniciar esta serie hablando del trasfondo de su vida, el contexto, el mundo en el que él vivió. Esto es importante para comprender mejor la vida, el mensaje y ministerio de Enoc, y discernir lo que el Señor tiene que decirnos hoy a través de él.

Así que permíteme invitarte, si tienes tu biblia, y espero que la tengas, a que vayas a Génesis, capítulo 4. Quiero escuchar esas páginas pasando, es uno de mis sonidos favoritos. Si la tienes en tu teléfono, encuentra Génesis, capítulo 4, y te animo a que lo leamos juntas. Leeremos bastante del capítulo hoy, y quiero que ustedes me sigan y lo vean con sus propios ojos.

Ahora, Génesis capítulo 4, es un pasaje que no se enseña con mucha frecuencia. Génesis 4 y 5 incluyen algunas genealogías, nombres largos, listas de nombres que son difíciles de pronunciar, pero que son importantes para toda la historia del evangelio. Y Génesis 4 nos habla del primero de dos linajes diferentes que vienen de Adán y Eva. Hubo dos linajes, el primero lo vemos en el capítulo 4 y el segundo se encuentra en el capítulo 5.

Entonces el capítulo 4, comenzando en el versículo 1 dice: «Y el hombre conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido varón con la ayuda del Señor. Después dio a luz a su hermano Abel» (vv.1-2).

Entonces, mientras ves este capítulo, recuerdas que Caín y Abel, estos dos hermanos, ambos trajeron ofrendas al Señor. Dios aceptó la ofrenda de Abel pero rechazó la de Caín. (Esa es otra historia para otro momento). Pero recuerda que Caín realmente se molestó. Él se levantó y mató a su hermano; y como consecuencia, en el versículo 12, Dios le dice que habría una maldición que él experimentaría, y le dijo: «Vagabundo y errante serás en la tierra».

Y luego comenzando en el versículo 17 del capítulo 4 de Génesis, tenemos el linaje de la familia de Adán a través de Caín. Así que Caín es el hijo cuya ofrenda fue rechazada, el que mató a su hermano, y ahora es un fugitivo y un vagabundo, pero se casa y tiene hijos, y sus hijos tienen hijos. Así vemos el linaje familiar de Adán a través de Caín.

Comencemos en el versículo 17 de Génesis 4: «Y conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc».

Ahora solo para confundirte más, este es un Enoc diferente del que estaremos hablando esta semana. Este párrafo es la única vez en el que es mencionado en las escrituras. Así que Caín tuvo un hijo llamado Enoc.

«Y conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad y la llamó Enoc, como el nombre de su hijo. A Enoc le nació Irad, Irad engendró a Mehujael, Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec. Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de una era Ada, y el nombre de la otra, Zila» (vv.17-19).

Ahora, detente ahí en el nombre Lamec. Lamec es la séptima generación desde Adán en la línea de… ¿quién? ... De Caín. Él fue también el primer bígamo. ¿Qué es un bígamo? Es alguien tiene dos esposas, en este caso. Esto iba en contra del plan de Dios para el matrimonio, que por lo que entendemos, se había mantenido así hasta ese momento; un hombre para una mujer para siempre, pero Lamec tomó dos esposas.

Ahora, desde una perspectiva terrenal, la familia de Lamec fue exitosa y próspera. A menudo les sucede a las personas que no siguen al Señor, ¿no es así? En esta vida y en este mundo a ellos parece irles muy bien. De hecho en el Salmo 73 podemos leer cómo el salmista está realmente atribulado por esto. Él le dice a Dios: A las personas que no te obedecen, todo les va bien. Son prósperos. Son exitosos. Pero yo trato de obedecerte y termino en muchos problemas.

Esto es algo de lo que vemos en la vida de Lamec. Mira el versículo 20:

«Y Ada (su primera esposa) dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y tienen ganado. Su hermano se llamaba Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan la lira y la flauta. Y Zila (su segunda esposa) a su vez dio a luz a Tubal-caín, forjador de todo utensilio de bronce y de hierro» (vv. 20-22).

Esos son muchos nombres, espero que los estés pudiendo seguir. Así, el séptimo desde Adán en el linaje de Caín es Lamec quien se casó con dos esposas, y esos son los nombres de los hijos que tuvo con ellas.

Y lo que ves en este párrafo es lo que un hombre sin Dios puede hacer, en su mejor intento. No hay nada que indique, aunque eran exitosos –uno en la ganadería, otro en la música y otro en utensilios de bronce y hierro– no hay nada que muestre que ellos tenían en cuenta a Dios. Ellos ordenaron sus vidas alrededor de sus carreras, alrededor de su futuro, alrededor de ellos mismos, construyendo una ciudad y poniéndole más tarde el nombre de su hijo.

Como Matthew Henry dice de este pasaje: Aquí hubo un padre de pastores y un padre de músicos, pero no un padre de fieles. Aquí hay uno que enseña sobre bronce y hierro, pero ninguno que enseñe el conocimiento del Señor: aquí hay herramientas para cómo ser rico, cómo ser poderoso y cómo ser feliz, pero nada de Dios, de Su temor y de Su servicio.

Y así vemos una familia que al parecer le va bien, por lo que se ve, pero ellos no encajan con el plan de Dios para el matrimonio, ni para la familia, ni para la vida. No estaban ordenando su vida en torno a Dios.

Y así las semillas que fueron plantadas por Adán y Eva, siete generaciones antes, de cómo vivir la vida independientes de Dios, continuaron echando raíces, multiplicándose, y produciendo una cosecha. De hecho, esta vida que parece ser exitosa termina siendo una estadística de crimen.

Los versículos 23 y 24 nos cuentan la historia de cómo Lamec asesinó a un joven que lo hirió, y en lugar de lamentar la pérdida de esa vida y arrepentirse de su impulsivo asesinato, se jacta de ello con sus esposas. Y así vemos en este pasaje, resaltado en la vida de Lamec, séptimo desde Adán en el linaje de Caín, vemos el aumento de una civilización sin Dios.

Ahora, cuando llegamos al versículo 25 del capítulo 4, vemos la introducción de un nuevo linaje familiar. Versículo 25:

«Y conoció Adán otra vez a su mujer; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set, porque, dijo ella: Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, pues Caín lo mató. A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enós. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del SEÑOR» (vv. 25–26).

Ahora, lo que tenemos al final del capítulo 4 y luego todo el capítulo 5 de Génesis, es otro linaje de Adán, esta vez a través de Set, hasta llegar a Noé. Este es el linaje a través del cual vendría el Mesías un día.

Así que lee, por ejemplo, en el capítulo 5, versículo 3:

«Cuando Adán había vivido 130 años, engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Set».

Esta es la simiente piadosa que reemplazó a Caín, que era el fugitivo, el vagabundo, el hombre que vivió la vida por su cuenta.

Versículo 4: «Y los días de Adán después de haber engendrado a Set fueron ochocientos años, y engendró hijos e hijas... y (¿cuál es la siguiente palabra?) …murió».

Y murió. Dos palabras, el cumplimiento de lo que Dios le había dicho a Adán en el jardín del Edén: «En el día en que peques, seguramente morirás». Ahora, no murieron físicamente ese día. Ellos murieron espiritualmente. Su vida espiritual estaba separada de la comunión y la relación con el Espíritu de Dios. Vivieron físicamente, en el caso de Adán 930 años. Pero eventualmente murió también físicamente.

Y el resto de este capítulo 5 de Génesis, es el registro de una generación tras otra, y ves este patrón repetido. Mira el versículo 18, saltando varias generaciones:

«Y Jared vivió ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc. . . Y Enoc vivió sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y Enoc anduvo con Dios trescientos años después de haber engendrado a Matusalén, y engendró hijos e hijas. El total de los días de Enoc fue de trescientos sesenta y cinco años. Y Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó» (vv. 18, 21–24).

Ahora, un pequeño paréntesis aquí: Los primeros patriarcas, como puedes ver, vivieron vidas más largas que las personas de hoy en día, algunos de ellos casi hasta mil años de edad. Adán vivió 930 años. Veremos luego que Matusalén vivió hasta los 969 años de edad, y de acuerdo al registro que tenemos en Génesis, Adán y su hijo Set, quien fue el tátara tátara tátara tátara abuelo de Enoc, pudieron ambos aún estar vivos cuando Enoc nació. Adán aún vivía, y también su hijo seth. Así que Enoc y Adán pudieron estar vivos al mismo tiempo por aproximadamente 300 años.

Ahora, en mi familia, tratar de captar todos estos nombres, años, fechas, padres e hijos, lo llamamos, «historias novelescas», decimos, «eso parece una novela», porque cuando mi madre iba al salón de belleza y oía estas complejas y enredadas historias, ella decía: «Y esto fue lo que hicieron y ella hizo eso y luego se casaron con el peluquero del cazador de perros,... lo que sea». Así que si algo es muy complejo, decimos, «eso suena como una novela». Algunas veces el Génesis me recuerda una «novela». Tienes que realmente mantenerte muy atenta para seguirla. ¿Estás entendiendo hasta ahora lo que vamos narrando?

Quiero que ahora comparemos a Lamec y a Enoc. Lamec es el séptimo desde Adán en el impío linaje de Caín, y Enoc es el séptimo desde Adán en el linaje piadoso de Set. Lamec es un ejemplo de vivir sin ley, rechazando la ley de Dios, y Enoc es un ejemplo de caminar con Dios.

Ahora, veremos en estos próximos días que Enoc caminó con Dios. Él le creyó a Dios, agradó a Dios, les habló a otros de Dios, y finalmente Dios se lo llevó de esta tierra a Su presencia.

Y la historia de contraste entre el linaje de Caín, ese linaje impío, y el linaje piadoso de Set, a través de quien finalmente vendría el Redentor, me recuerda otra historia. La llamo, «La historia de dos hombres».

Buchanan, Michigan es la sede del ministerio, Life Action, que es el ministerio matriz de Aviva Nuestro Corazones; y Revive Our Hearts, tiene su sede ahí también. Y en muchos sentidos Buchanan es el típico pueblo pequeño norteamericano.

Como muchos pueblos pequeños, Buchanan tiene uno de todo: una librería, una oficina postal, un McDonalds (que no tuvimos hasta hace poco), un Pizza Hut, una pequeña tienda de comestibles y un cementerio. El cementerio está ubicado en el extremo oeste de la ciudad, justo al lado de la calle principal que recorre toda la ciudad.

En medio de ese cementerio hay un monumento singular. No puedes pasarlo de largo. Se ve un poco más elevado que los demás en el cementerio, es aproximadamente de 12 pies de alto, y fue edificado en 1897, por un rico terrateniente local llamado Joseph Coveney. Él lo construyó como tributo a él mismo y a sus creencias. Treinta y tres años más tarde después de haber construido este monumento, Coveney fue enterrado allí.

Joseph Coveney fue un libre pensador radical, fue un admirador y seguidor de Thomas Paine, Robert Ingersoll y Voltaire (puede que recuerdes ese último nombre, que fue el escritor y filósofo renacentista francés quien fue conocido por su ataque a la cristiandad). Todos esos hombres fueron notables impíos. Y en un artículo escrito el día después de su muerte, el New York Times se refirió a Coveney como: «Uno de los infieles más notables en los Estados Unidos».

Coveney abiertamente blasfemó la fe cristiana durante toda su vida. A menudo conducía un carruaje con un par de caballos blancos a Buchanan desde su granja. A un caballo le puso por nombre, «Jesucristo», y al otro lo llamó, «La Virgen María». Mientras recorría la ciudad, gritaba sus nombres en voz alta, y los maldecía. Fue un hombre muy profano.

Y ese monumento de mármol en el cementerio de Buchanan se llama: «Monumento al libre pensador». Está lleno de frases en los cuatro lados, talladas en piedra. Muchas de ellas son sacrílegas. Y estas son las que Coveney eligió para expresar su religión. Aquí hay algunas de ellas, por ejemplo:

Una dice: La Naturaleza es el verdadero Dios; la ciencia la verdadera religión.

Otra dice: Cuanto más sacerdotes; más pobreza. Cuanta más religión, más mentiras. Cuantos más santos; más hipócritas.

Y esta otra:

La cristiandad empezó con un sueño, y terminó con un asesinato.

Pero quizás la frase más triste en el monumento es esta, añadida después de su muerte:

Él murió como vivió, un incrédulo de la Biblia, de Dios y de la religión cristiana.

De hecho, en su lecho de muerte, su hijo y su hija le rogaron que renunciara a sus creencias y que pidiera perdón a Dios, pero moribundo a sus noventa y dos años respondió en un suspiro: «Muero como viví, no creo en Dios, ni en la Biblia, ni en la religión cristiana».

Pues bueno, a unos doscientos metros de distancia, en el mismo cementerio, hay otra lápida. Esta es más simple y pequeña. Esta señala la tumba de un hombre llamado Del Fehsenfeld Jr. Del fue el fundador del ministerio Life Action, como dije anteriormente, el ministerio matriz de Aviva Nuestros Corazones.

Tuve el privilegio de haber servido bajo su liderazgo por diez años, durante mis veinte años, y tuve una amistad cercana con Del y su esposa Judy, y sus cinco hijos. (Y con Judy y sus cinco hijos y los hijos de sus hijos al día de hoy).

En 1989, a la edad de cuarenta y dos años, Del fue diagnosticado con un tumor cerebral de rápido crecimiento. Siete meses más tarde, en un frío día de invierno en noviembre, estuvimos en ese cementerio y observamos cómo el cuerpo de Del fue enterrado en tierra.

Ahora, Joseph Coveney y Del Fehsenfeld Jr., ambos tuvieron un mensaje ardiendo en su corazón. Ambos dedicaron sus vidas a proclamar el mensaje. Ambos murieron como habían vivido. Pero el contraste entre estos hombres no pudo ser más opuesto.

Estos dos lápidas en el cementerio Oak Ridge de Buchanan son una imagen gráfica de dos sistemas de creencias muy diferentes, dos cosmovisiones muy diferentes, dos reinos muy diferentes, y dos hombres quienes vivieron y murieron en dos formas muy diferentes. Y cuán diferentes a las moribundas palabras de Coveney, fueron las que pronunció Del.

Durante su última semana en la tierra, sus convulsiones se volvieron más intensas y más frecuentes por el tumor cerebral, pero fuera de eso, Del disfrutó una inusual e íntima comunicación con el Señor.

Yo tuve el privilegio de pasar muchas horas con su familia en su casa durante esas semanas. Y una tarde, un día antes de que Del entrara en inconsciencia por última vez, estaba hospitalizado, pero justo antes de eso, estuve sentada cerca de su cama de hospital mientras él parecía estar dormido; pero de repente, sin abrir los ojos empezó a orar.

Ahora, se le había hecho bastante difícil el hablar para ese tiempo, así que sus palabras eran débiles. Apenas se entendían. Pero te diré esto: Fueron inolvidables. Y tengo entendido que fueron las últimas palabras que Del Fehsenfeld habló en esta tierra, y esto fue lo que dijo:

Señor, por favor trae de vuelta Tu gloria a tu iglesia. Envía el fuego. Vuelve los corazones de tu pueblo. Que ellos sepan que solo Tú eres Dios.

Hace unos días, Robert y yo fuimos al cementerio Oak Ridge de Buchanan, donde estos dos hombres están enterrados, nos detuvimos en ese alto monumento de piedra erigido por Joseph Coveney décadas antes de su muerte, orgullosamente proclamando su incredulidad en Dios. Pero sabes, con el pasar del tiempo las creencias escritas en ese monumento se han desgastado por el viento, la lluvia, la nieve, y muchos de los textos ya ni se pueden leer.

Y entonces nos trasladamos a la parte trasera del cementerio y nos detuvimos en otra lápida mucho menos prominente. Un memorial de un Enoc moderno. Un hombre cuya influencia piadosa vivirá y no será desgastada por el tiempo. Vivirá hasta que Jesús regrese. Y aquí está lo que dice la inscripción en la lápida de la tumba:

Del Fehsenfeld, Jr.

(1947–1989)

Fundador del Ministerio Life Action

Conoció a Dios

Amó a Dios

Caminó con Dios

Creyó en Dios

Vivió y murió para la gloria de Dios

Vivimos en una era de Caín, ¿no es así? Vidas sin Dios. Personas que no piensan en Dios, no creen Dios, ni en la cristiandad, ni en la Biblia. Es algo rampante a nuestro alrededor.

Pero hay algunos Enocs. Hay algunos hombres que como en el linaje de Seth, están caminando con Dios, están buscando a Dios. Y hoy como entonces en los días de Enoc, los ojos del Señor van por toda la tierra buscando, buscando hombres y mujeres cuyos corazones creen en Él, que quieren caminar con Él, que confían en Él, que están viviendo y muriendo por la gloria de Dios.

Entonces, la pregunta es: a medida que los ojos del Señor recorren toda la tierra hoy, ¿se detendrán donde estás? ¿En tu casa? ¿En tu lugar de trabajo? ¿En tu escuela? ¿En tu habitación? ¿En tu asiento? Los ojos del Señor están buscando un Enoc, un Del Fehsenfeld, Jr., un hombre o una mujer cuyo corazón sea totalmente suyo.

Así que como me detuve en ese cementerio hace unos días, y he estado comparando a Joseph Coveney y Del Fehsenfeld Jr., y luego las vidas de Caín, Set y Enoc, me quedo con preguntas como estas:

  • ¿Qué tipo de inscripción está siendo escrita por mi vida?
  • Si la inscripción sobre mi tumba algún día (cuando sea) dice lo que realmente creí y quien fui realmente, ¿cuál será el testimonio de mi vida?
  • ¿Cuál será el testimonio de tu vida?
  • ¿Cómo serás recordada?
  • ¿Cómo seré recordada?
  • Generaciones a partir de ahora, personas que nunca nos conocieron, ¿qué sabrán de nosotros por las marcas reveladoras que dejaron nuestras vidas?
  • ¿Qué tipo de legado estoy dejando?
  • ¿Qué tipo de legado estás dejando?

Annamarie: Este mensaje de Nancy DeMoss de Wolgemuth es parte de la serie titulada, «Caminando con Dios: La vida de Enoc». Nancy regresará para orar.

Cada día das vuelta a otra página de tu vida, y pronto tus días aquí habrán terminado. Hoy has sido animada a dejar un legado que glorifique a Dios, y para esto necesitas caminar con Él.

Para esto te puede ser muy útil el libro devocional titulado, «El lugar apacible». En este, para cada día del año, Nancy te ofrece un versículo bíblico, algunos pensamientos relacionados con el versículo y preguntas para su aplicación práctica. Usa este libro para acompañar tu lectura de la Bíblia y crecer en tu caminar con Dios. Búscalo en tu librería cristiana favorita o en nuestra tienda en línea en AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando el mundo a tu alrededor se oscurece, tú no tienes que vivir en oscuridad. Mañana Nancy te hablará más acerca de esto. Ahora ella regresa para orar.

Nancy: Señor, al comenzar este estudio de Enoc, desde el linaje justo de Set, nos damos cuenta que todo es por gracia, porque si no fuera por Tu gracia, todas estaríamos en el linaje de Caín. Seriamos como Lamec, yendo por nuestro propio camino, dirigidas por nuestros propios pensamientos, haciendo lo que nos venga en gana, viviendo externamente el éxito de nuestras vidas, pero ignorándote, ignorando Tu ley, y haciéndolo a nuestra manera.

Así que te agradecemos por Tu gracia que nos ha hecho conocer el evangelio y la palabra de Cristo. Y te agradecemos por llamarnos a caminar contigo.

Oro para que en esta serie nos ayudes a dejar que escudriñes nuestros corazones. Oro para que dejemos que hagas en nosotras y a través de nosotras, todo lo que sea de Tu agrado, para que las generaciones venideras puedan ver la historia de nuestras vidas y se sientan atraídas a creer en Cristo y caminar con Él. Yo oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Caminando con Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Fue Tu Gracia, Sovereign Grace Music, Eres Dios, ℗ 2012 Sovereign Grace Music.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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