Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Quince cosas que he aprendido en mi caminar con Cristo, día 1

Annamarie Sauter: ¿Dónde está anclada tu vida? Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Nosotras tenemos que recordarnos a nosotras mismas que, contrario a todo lo que vemos pasar a nuestro alrededor, tenemos un Dios digno de confianza. Él es soberano. Él es sabio. Él es amoroso. Él es bueno. Él es inmutable. Él nunca cambia. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Todas las cosas en este mundo se dirigen hacia el cumplimiento de Su voluntad, Su plan eterno, Su buena voluntad. Y eso es un ancla para mi alma. Es un ancla para nuestras almas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Algunas veces, las verdades más sencillas pueden ser las más poderosas. Esto es algo que Nancy ha visto a lo largo de su vida y sobre lo cual compartirá con nosotras a lo largo de esta serie de programas titulada, Quince cosas que he aprendido en mi caminar con Cristo

Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Hace algunos años celebré mi 50 aniversario de conversión. Y fue una celebración significativa en mi vida. Mi primer recuerdo consciente tuvo lugar el 14 de mayo de 1963, cuando, siendo solo una niña de 4 años de edad, me arrodillé junto a mi cama y con todo lo que yo sabía acerca de Jesús, en ese momento, me entregué a Él y conscientemente sentí Su llamado en mi vida.

Ese es el momento que marcó mi conversión, el momento en que Él atrapó mi corazón y me atrajo hacia Él. Yo no sabía casi nada acerca de teología, todavía no sé mucho, pero supe… Quiero decir, yo tenía 4 años, pero solo sabía que el Espíritu estaba atrayendo mi corazón. Y yo miro hacia atrás y me digo, «ese fue el momento en el que Él me hizo consciente de mi necesidad de un Salvador y ese era el Salvador que yo necesitaba».

A mí me gusta celebrar las ocasiones y los eventos especiales, y hago de estas cosas una gran ocasión. Dios les dijo a los hijos de Israel después de la Pascua, «este es el inicio del año para ustedes. Cada año, recuerden esto. Cuéntenle esta historia a sus hijos. Tengan símbolos y cosas que les recuerden que todo esto es acerca de cuando Dios pasó sobre ustedes en un juicio y tuvo misericordia de ustedes gracias a la sangre derramada del cordero. Recuerden esto. No lo olviden».

Y tú piensas que nunca olvidarás, pero la realidad es que lo hacemos con mucha facilidad. Así es que busco oportunidades para recordar a Cristo y lo que Él ha hecho en mi vida. Y estoy muy agradecida. Y he estado reflexionando mucho respecto a mi trayectoria espiritual.

En un evento escuché a Chuck Swindoll hablar sobre quince cosas que había aprendido en cincuenta años de ministerio. Él había estado en el ministerio vocacional durante cincuenta años. Bueno y yo hoy quiero compartir contigo, de manera muy rápida, Quince reflexiones en cincuenta años de caminar con Dios y conocer a Jesús.

Ahora, quince, podría sonar como mucho, pero tú puedes estar agradecida porque en mi cuadragésimo cumpleaños espiritual, yo hice una lista de cuarenta cosas que eran un reflejo de caminar 40 años con el Señor. Bueno y ahora estoy haciendo listas más cortas, así que solo serán quince. Tú puedes anotarlas, son verdades que son muy fortalecedoras para mí.

Estas son cosas que he aprendido. Son cosas que, en la medida en que reflexiono en ellas, sé que son verdades, independientemente de si estoy viviendo como si lo fueran o no, independientemente de si siento que estas cosas son verdades o no, son verdad. Y esas son cosas que me gusta recordar.

Escuché a John Piper decir en una ocasión, «yo solo tengo un mensaje y cualquier cosa que escriba, diga o haga, todas vuelven a ese único mensaje». Y algunas veces me siento como una persona con un único mensaje también, pero voy a decirlo en quince formas diferentes, brevemente. Estas son cosas que cuando vuelves y reflexionas sobre ellas afirman tu corazón en un mundo inestable.

Como dice el himno, cuando tu propio corazón está propenso a vagar, sientes que está propenso a dejar al Dios que amas, regresa a esas cosas que son verdad. Tú sabes que tú sabes que tú sabes que esas cosas son verdad y esas son cosas por las que yo daría mi vida, pero esas son cosas que están protegiendo el castillo de mi corazón y han probado ser ciertas en mi vida a través de 50 años de conocer a Jesús.

La primera es esta: Puedes confiar en Dios. Grande es Tu fidelidad. Vivimos en un mundo lleno de un incalculable dolor, de miseria y confusión.

Y tú puedes ver qué está pasando culturalmente y en nuestra nación, y también internacionalmente, en las otras naciones del mundo. El mundo está en el camino equivocado. Como dice el salmo, el mundo está fuera de su curso. Nuestros propios corazones pueden llegar a ser inestables en medio de todo esto y no solo está pasando en el mundo, sino también en nuestras vidas personales.

He conversado con algunas personas que han compartido angustia y dolor y retos que han enfrentado en sus propias vidas. Tengo amigos que en estos momentos están atravesando toda clase de crisis personales, y al igual que tú, amigos batallando con el cáncer, amigos con hijos e hijas pródigos, amigos con retos y reveses financieros y de negocios. Y tú ves todo esto y tu propio corazón puede dar vueltas y hacerte sentir nerviosa y asustada.

Pero nosotras tenemos que recordarnos a nosotras mismas, que contrario a todo lo que vemos pasar a nuestro alrededor, tenemos un Dios digno de confianza. Él es soberano. Él es sabio. Él es amoroso. Él es bueno. Él es inmutable. Él nunca cambia. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Todas las cosas en este mundo se dirigen hacia el cumplimiento de Su voluntad, Su plan eterno, Su buena voluntad. Y eso es un ancla para mi alma. Es un ancla para nuestras almas.

A menudo digo que me encanta vivir bajo la providencia y me encanta ver pequeños destellos de la providencia de Dios en Su obrar. Me encanta ser recipiente y beneficiaria de Su gracia misericordiosa, de Su bondad, de Su providencia y darme cuenta de que Dios nunca, nunca, nunca comete un error, que en Él se puede confiar.

Alguien dijo que la voluntad de Dios es lo que nosotras elegiríamos si supiéramos lo que Dios sabe. Si nosotras estuviéramos escribiendo el guión, lo habríamos escrito diferente, pero habríamos hecho un gran desastre de eso. Y comprendo que nosotras podemos estar en paz porque Él sabe lo que está pasando y está en control de eso. Él es suficiente y Sus promesas son verdaderas, y Él mantiene Sus promesas y Él conoce nuestras necesidades y Él se preocupa. Todas estas cosas que son verdades acerca del carácter de Dios, la naturaleza de Dios de mantener el pacto; en Él se puede confiar.

Cuando todo lo demás en torno a mi alma se desploma, Él entonces es toda mi esperanza y mi soporte. En Dios puedo confiar.

Bueno, y podemos estar en esto por largo tiempo, pero tenemos quince de estos, así que número dos, cosas que aquietan mi alma, y es esto: Nada ni nadie más que Jesús puede satisfacer las necesidades y anhelos más profundos de nuestros corazones y esto va para todas nosotras en cualquier etapa de la vida.

Tenemos tantos sustitutos baratos que perseguimos en nuestras vidas. Tenemos una cultura que se entretiene hasta morir y algunas veces le seguimos el juego ya sea en la búsqueda de la plenitud o de la satisfacción para nuestras almas y nuestro significado. Quiero decir, seguir Facebook, tú pensarías que la cosa más duradera en este mundo son ciertos equipos deportivos –dependiendo de qué temporada del año es– basketball, volleyball, football, los Oscars, lo que sea que esté en ese momento. American Idol, creemos que estas son cosas que pueden realmente satisfacer y entonces vamos tras ellas. Sin embargo, todavía nos dejan anhelantes y hambrientas porque estas cosas no nos satisfacen de manera profunda y duradera.

Y esto es porque nosotras fuimos hechas para Alguien y Algo más grande que todo eso. Todo lo demás es una sombra. Él es la sustancia. Y es solo cuando comprendemos lo que tenemos en Jesús, que dejamos de pasarnos la vida en una búsqueda excesiva y descuidada de cosas y personas que nunca nos podrán satisfacer.

Así que, eso va para las mujeres solteras que anhelan una pareja. Y eso va para las casadas que anhelan una pareja que ame a Jesús o una pareja diferente. Eso va para las parejas que no han podido tener hijos y luchan con ese deseo de tener un niño. Algunas de ustedes recientemente han perdido sus parejas porque han partido al cielo y tienen dolor, tienen anhelos, eso es muy humano, pero en última instancia, no es cierto que todas nosotras, cada una en la etapa de la vida en que se encuentra, ha tenido que decir, «Señor, no hay nada ni nadie en esta tierra ni en el mismo cielo que pueda satisfacer las más profundas necesidades y anhelos de mi alma más que Jesús».

Y eso no significa que no recibamos y disfrutemos las buenas cosas que Él nos da, pero no las hacemos ídolos. No las hacemos ídolos. Nosotras comprendemos que a quien realmente anhelan nuestras almas es a Cristo. Él es la sustancia.

Bueno y ahora la número tres: El mundo entero se ve diferente cuando lo miras a través de los ojos de la alabanza. El mundo entero se ve diferente cuando lo ves a través de los ojos de la alabanza. Todo esto es algo propio de la actitud de gratitud.

Yo tengo un querido amigo, un miembro de nuestro consejo asesor, un hombre de negocios de mi edad, que fue diagnosticado con leucemia aguda hace un tiempo. Mientras Scott estaba atravesando por las primeras semanas de quimio, ordenó una copia de la versión en audio del libro Sea agradecido: Su camino al gozo. Él no estaba en capacidad de leer mientras estaba siendo debilitado a causa de la quimio, pero durante siete semanas, él escuchó cuatro veces el libro completo porque él decía, «yo quiero que la gratitud sea el sello, la marca mientras caminemos a través de esta crisis». Y él está aconsejando y entrenando a sus cinco hijos adolescentes a tener una actitud de gratitud mientras caminan en medio de esta crisis.

Tuve otra amiga que estuvo batallando contra el cáncer durante algunos años y ella dijo, «los pájaros no se preocupan, ellos cantan», y ese fue su lema. Ahora, no es como si nada estuviera pasando, esto es difícil. Pero estas personas están cantando; están cantando himnos; están cantando himnos de fe. Ellos decidieron decir, «mira, nosotros podemos preocuparnos, o podemos cantar; quejarnos o adorar». Todo se ve diferente cuando lo vemos a través de los ojos de la alabanza.

Y esa es una verdad con la que necesito aconsejar mi corazón porque estoy crónicamente tentada, a través de cincuenta años de conocer a Jesús, a la murmuración, la queja, el temor, la duda, el desaliento. Estos son como pecados que me asedian en mi vida. Y es por eso que tengo que mantenerme regresando a la alabanza.

«Gracias, Señor, que cuando no puedo ver, yo sé que Tú eres bueno». Es una posición de fe que se demuestra a través de la alabanza.

Número cuatro, y nosotros decimos esto frecuentemente en nuestro ministerio: Cualquier cosa que nos hace necesitarlo a Él es una bendición. Cualquier cosa que nos hace necesitar al Señor es una bendición.

Yo entrevisté a un pastor y a su esposa hace algún tiempo. Ellos habían perdido un par de niños no hacía mucho tiempo. Uno había nacido muerto y algunos abortos involuntarios. Y recuerdo al pastor Mark diciendo, «difícil, es difícil, pero difícil no es malo». Difícil es difícil, pero difícil no es malo porque la verdadera bendición no es la ausencia de problemas, sino la presencia de Cristo con nosotros en medio de los problemas, en los momentos difíciles.

Ahora, a través de estos años, también cumplo treinta y cinco años de ministerio vocacional, lo cual es un gran privilegio. Y le agradezco al Señor por eso. Pero ha habido muchas, muchas veces, muchos lugares donde he pensado, «si no hubiera sabido que Jesús estaba en la barca conmigo aquí mismo, no habría tenido la esperanza de sobrevivir a esta tormenta». ¿Has estado allí o esto es solo para mí? Y tú piensas, este bote se está hundiendo. Este negocio, esta familia, esta relación, esta situación se está hundiendo.

Y ha habido momentos desde que inició Aviva Nuestros Corazones en los que he dicho, «Señor, nosotras podemos hundirnos, pero hasta donde sé, estoy haciendo lo que Tú me pusiste a hacer en esta tierra; yo no tengo que sobrevivir, pero tengo que confiar. Tengo que obedecer. Yo no tengo que salir con vida. Si me estoy hundiendo, yo quiero hundirme sabiendo que estaba haciendo lo que Tú me pediste que hiciera aquí en esta tierra».

Pero el hecho es que, a la larga, si Jesús está en la barca contigo, tú no te hundirás. Cualquier cosa que me haga necesitarlo es una bendición. Las presiones en la vida son inevitables. El sufrimiento es inevitable. Es lo que las Escrituras nos dicen una y otra vez.

Estuve leyendo en Tesalonicenses esta semana y Pablo estaba hablando acerca de sus aflicciones y él dice, «nosotros estábamos destinados a esto». Y quiero decir, este no es un mensaje para sentirse bien. Y él dice, «y tú también». Y cuando recibiste la Palabra de Dios, la recibiste como la Palabra de Dios capaz de sostenerte a través de estas tormentas y estas aflicciones y estas adversidades.

Pero si es inevitable, también es hermoso porque el sufrimiento santifica. Las presiones santifican. Nos despojan de todas esas cosas que no son eternas que se nos pegan como lapas a nuestras almas. Que son pasajeras, y desvían nuestra atención de las cosas que son eternas. Los sufrimientos nos despojan de lo pasajero y enfocan nuestros corazones y los colocan en lo eterno. Él desarraiga nuestros corazones de este mundo y los une al cielo y a la eternidad.

Y quiero decirte, y piensa en ello, si nunca nos lastimamos, si nunca lloramos, si nunca estamos profundamente dolidas, piensas que ¿podríamos sentir una gran necesidad de Dios? ¿No podríamos ser independientes y autosuficientes? El mayor crecimiento ocurre en las situaciones más duras. ¿Estoy en lo correcto?

El lugar más difícil se convierte en el mejor lugar.

En nuestro ministerio a veces llamamos a esto «momentos del Mar Rojo». Estoy enfrentando una sesión de grabación y me digo, «yo no puedo con todo esto». O estamos llegando a una conferencia, y digo «es que no puedo con todo este mensaje». Simplemente no puedo hacerlo. Estoy enfrentando este Mar Rojo y hay todos estos obstáculos al frente, por todos lados y por detrás. Y entonces te quedas quieta y ves la salvación del Señor.

Cualquier cosa que me haga necesitar a Dios es una bendición. Ahí es cuando veo Su poder. Ahí es cuando aprendemos que Él siempre está en medio nuestro y que Él siempre provee un medio de salvación.

Bueno, la número cinco: Su gracia es suficiente. Y esta no es solo una teoría, esto no es solo de libros de texto, no es solo teología. Es buena teología, pero también es muy, muy cierto. Su gracia es suficiente. Es suficiente para cada necesidad. Es suficiente para cubrir cada pecado, cada fracaso.

En cada momento de nuestras vidas, en cada respiro, somos totalmente dependientes de la gracia salvadora de Cristo, de la gracia santificadora de Dios, de la gracia fortalecedora de Dios, de la gracia de Dios que satisface, y de la gracia de Dios que nos capacita para servirle a Él y a los demás.

«Separado de Mí», dijo Jesús, «tú no puedes hacer nada». Y cuando llegamos a ese lugar donde nos sentimos indefensas y sin esperanza y no podemos hacer nada… Dios me mantiene en un lugar de eterna necesidad. Y ¿me va a gustar estar allí? No, realmente no, ni a ti. Pero ¿es un buen lugar para estar? Sí, lo es, porque me recuerda constantemente que necesito postrarme ante Dios y Su gracia.

Annamarie: ¿Hay algo en tu vida que te ha estado recordando tu necesidad de Dios en estos días? Nancy DeMoss Wolgemuth te ha estado ayudando a pensar acerca de esto al compartir contigo algunas de las cosas que ha aprendido en su caminar con el Señor. 

Cuando llenas tu mente día a día con verdades como estas, tu vida será más afectada de lo que crees. Escucha una breve historia de una mujer ambiciosa que al llenar su mente con la verdad revelada en Palabra de Dios encontró libertad y plenitud. 

Mujer: Yo crecí en los años 60 y 70, era una época en que las mujeres eran fuertemente alentadas a ir a la universidad y tener una buena educación para ser parte de la fuerza laboral. Entonces, me encuentro a mí misma trabajando como ingeniera en una gran compañía, siendo promovida rápida y exitosamente. Realmente, yo estaba muy, muy enfocada en lo que era mi propio éxito.

Yo creo que, probablemente, el mayor problema que reconozco ahora en retrospectiva, era el orgullo y una falsa sensación de control de que yo conseguiría cualquier cosa que quisiera y que de alguna manera sería feliz, pero yo no era feliz. Mi esposo se convirtió en cristiano al principio de nuestro matrimonio. Nosotros no nos casamos hasta que teníamos como 30 años y yo más o menos le dije que él iba a cocinar algunas noches de la semana y que íbamos a dividirnos las responsabilidades del matrimonio equitativamente.

Yo de hecho tracé y comparé nuestros salarios y me hice la meta de siempre estar por encima de él. Creo que eso nos hizo muy competitivos porque entonces trabajábamos en la misma empresa y en el mismo cargo, pero esto realmente estaba minando nuestro matrimonio. Dios misericordiosamente le dio a mi esposo la paciencia para esperarme y eso tomó casi diez años más.

Bueno, yo crecí en la iglesia y me llamaba a mí misma cristiana y Dios verdaderamente me habló y me dijo que yo era un fraude y yo sabía que Él estaba en lo cierto. En ese momento empecé a hacer planes para dejar el trabajo. Eso me tomó un tiempo, como unos seis meses. Al principio, mis hijos estaban muy preocupados porque nuestros ingresos estaban bajando y las cosas que eran comunes, como salir a cenar cada viernes por la noche, sabíamos que no podríamos continuar haciéndolas.

Sin embargo, muy pronto, se volvieron muy agradecidos de que yo estuviera en la casa y no lo habría querido de ninguna otra manera. Me encontré a mí misma, sabiendo que yo era una pecadora y aprendiendo más y más cada día acerca de cuán pecadora yo era, pero no teniendo muy claro cómo vivir una vida cristiana. Yo realmente no sabía cómo se veía eso.

Yo tenía mis hijos pequeños en ese entonces y estaba conduciendo por la ciudad y escuché a Nancy por la radio. Casi todo el tiempo yo la escuchaba y terminé llorando porque sentí como si ella realmente le hablara a mi corazón, y apreciaba su transparencia. Yo pienso que ella fue el modelo de cómo ser una cristiana y cómo ser capacitada y tener la habilidad para estudiar las Escrituras y aprenderlas y aplicarlas.

Pienso que lo que me ayudó de Aviva Nuestros Corazones, y también de algunos estudios bíblicos y algunas mujeres cristianas que llegué a conocer, fue comprender cómo aplicarlo de manera práctica de modo que las Escrituras fueran un estilo de vida y no solo un libro que necesitaba asimilar.

Sé que algunas personas donaron para hacer posible Aviva Nuestros Corazones de manera que yo pudiera beneficiarme y escucharlo y estoy agradecida por sus sacrificios. Si no hubiera tenido eso, no puedo adivinar dónde estaría y estoy muy agradecida de poder hacer lo mismo.

Annamarie: Esta mujer se dio cuenta de que Dios tenía mejores prioridades para ella en la etapa de vida en que se encontraba. Y tú, ¿cuáles son las prioridades de Dios para tu vida en este momento? ¿Está Su verdad informando cada área de tu vida?

Bueno, mañana Nancy continuará compartiendo contigo algunas verdades que ha aprendido a lo largo de su caminar con el Señor. 

Nancy: Tú eres lo que comes, lo que te alimentas. Y así muchos cristianos, me parece, están comiendo de la miseria de este mundo, y están desnutridos porque no están comiendo la Palabra de Dios.

Tenemos que sumergirnos en la Palabra de Dios. Necesitamos la Palabra. La necesitamos más de lo que necesitamos comer. Y no podremos lograrlo si no pasamos tiempo consistente en la Palabra de Dios. Esa es nuestra vida, es pan, es agua.

Annamarie: Escucha más en tu próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Viviendo juntas la belleza del evangelio, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es 1 Samuel capítulos 17 y 18.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Grande es Tu Fidelidad, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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