Podcast Aviva Nuestros Corazones

¿Realmente importan los roles?

Annamarie Sauter: ¿Has perdido el asombro de la profunda verdad que podemos reflejar en nuestras relaciones?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando nuestras relaciones como hombres y mujeres –en el hogar y en la iglesia– son conforme al plan de Dios, le damos al mundo una imagen del evangelio de la redención, de la forma en que Cristo interactúa con su novia, la iglesia.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es Éxodo capítulos 5-7.

Dios ha diseñado a los hombres para ejercer un rol único en el hogar y en la iglesia. Y Él nos ha dado a las mujeres un rol diferente. A lo largo de las últimas semanas Nancy nos ha estado enseñando la base bíblica de esto, y hoy ella nos dirá por qué abrazar la feminidad bíblica no es una tarea tediosa sino una gran bendición. 

Nancy: Bueno, hemos tocado una serie de temas controversiales en los últimos días. Hay una parte de mí que está un poco aprensiva de transmitir esta serie y otra parte de mí que está emocionada porque creo que este es un tiempo en el que realmente necesitamos claridad. Necesitamos la convicción de que el camino de Dios es el correcto. Y espero que lo que he dicho lo hayas tomado con un espíritu de gentileza y humildad.

Leí recientemente que Calvino, el gran teólogo reformado, dijo que el mejor y más preciso teólogo tiene razón aproximadamente el 80% del tiempo. Entonces, ¿dónde nos deja eso al resto de nosotras en nuestros mejores días? Así que no estoy reclamando ninguna infalibilidad ni autoridad sobre el tema que hemos estado tratando.

Lo que he tratado de hacer es ir a la Palabra de Dios y mostrarte lo que entiendo por las Escrituras, acerca de los roles de las mujeres y el espíritu con el que Dios quiere que las mujeres cristianas se comporten como ejemplo y sean un reflejo del evangelio al mundo.

Ahora llegamos a esta pregunta: ¿Realmente importa todo esto? ¿Por qué tomarse dos semanas de tiempo, de radio y trabajo costoso, tiempo de transmisión, para hablar sobre este tema? ¿Es esto algo de lo que realmente necesitamos hablar? ¿Es algo de lo que tenemos que preocuparnos? ¿Por qué importa?

Déjame leerte un correo electrónico que recibí de una de nuestras oyentes. Ella dijo:

«Mientras escuchaba este mensaje acerca de cuán fundamentales son las diferencias entre los sexos con relación al plan de Dios, me di cuenta de que cuando alteramos eso, estamos destruyendo parte de la creación de Dios.

Comencé a ver cómo estos cambios aparentemente simples que hemos hecho a lo largo de los años nos han llevado a una cultura de homosexualidad y bisexualidad. Poco a poco, las diferencias se hicieron borrosas o poco importantes para nosotros, hasta que la naturaleza de nuestra sociedad ha cambiado.

También quedé sorprendida por el hecho de que cuando las mujeres exigen poder asumir el papel de un hombre, los hombres dejarán de actuar como un hombres».

Ahora, no sé si esto será cierto para todos los hombres, pero sí creo que hay una tendencia de parte de los hombres a decir: «¿Ustedes quieren ser los hombres? Adelante». Una tendencia a dar un paso atrás y decir: «¿Quieren las mujeres hacerse cargo? No vamos a competir con ellas por eso».

Ahora, no me gusta generalizar porque sé que algunos hombres no son así. Pero hay una gran variedad de posiciones cuando hablamos acerca de la masculinidad, de la feminidad y de la sexualidad, especialmente dentro del hogar y de la iglesia. Por un lado, tienes a los liberales –teológicamente hablando– que rechazan la autoridad de las Escrituras y dirían: «Sí, Pablo puede haber dicho eso, pero eso no es inspirado, eso no es cierto. La Palabra de Dios no es verdadera».

Por otro lado, tienes posiciones diferentes entre los que se llaman a sí mismos evangélicos. Y es en esto que quiero enfocarme, porque ahí es donde se encuentran la mayoría de nuestras oyentes. Hay algunas que se considerarían evangélicas y aceptarían la autoridad de las Escrituras, pero con relación a este tema afirman que hay significados diferentes para lo que creo que tiene un significado claro, y es la interpretación histórica de estos pasajes.

Algunas en este grupo se llamarían a ellas mismas feministas evangélicas. Quiero decir que en este grupo hay personas inteligentes. Algunas de ellas son mujeres piadosas. Algunas de ellas tienen buenas intenciones—tal vez la mayoría o todas ellas son bien intencionadas. Creo que algunas están motivadas por el deseo de ser culturalmente relevantes. Y ciertamente, la posición que hemos tomado en Aviva Nuestros Corazones sobre este tema no encaja bien en nuestra cultura. Va en contra de la cultura.

Creo que algunas de las que adoptarían la posición feminista evangélica quieren llegar a más personas y quieren evitar poner muros o barreras innecesarias. He visto a gente hacer eso que dice: Por el bien del evangelio no tomemos una posición al respecto.

Pienso que hay otras que aún sostienen lo que creo que es la perspectiva bíblica, pero dudan para hablar del tema porque no creen que sea realmente importante, o en algunos casos, creo que no lo hacen por temor al hombre y por temor al rechazo. Tengo que decirte esto, luché con eso cuando empezamos a abordar estos temas en Aviva Nuestros Corazones.

¿Qué van a pensar nuestras oyentes? ¿Qué van a pensar las personas que hacen las donaciones? ¿Qué van a pensar las estaciones de radio? Tenemos que ser sensibles a los demás y ser humildes en cómo presentamos nuestras posiciones, pero tenemos que ser fieles a la Escritura.

Quiero decirte que esto no es un «pasatiempo» para mí. No es un tema que abordemos cada día en Aviva Nuestros Corazones, pero creo que es un tema crucial para la iglesia de hoy. Creo que hay más cosas en peligro de lo que la mayoría de las personas se dan cuenta; en el hogar, en la iglesia y en la cultura. Quiero hablar de varias cosas que te darán una idea de cómo creo que todo esto alrededor, se está viendo afectado por este tema.

Una amiga me envió un correo electrónico. Ella dice:

«Los hombres en mi familia (ella tiene a su esposo y varios hijos) me cuentan con bastante regularidad historias sobre el comportamiento atroz e indignante de algunas mujeres en sus trabajos y en el ejército.

Muchos de estos casos desmoralizan a los hombres y provocan apatía y ellos nunca pueden hablar de eso. Hay pocas personas a las que les podría contar estas historias sin temor a que se me excluya por tan solo contarlas. Parece que las mujeres se han convertido en las diosas intocables de nuestra cultura, de esas que las feministas radicales han predicado».

Pensé que este era un punto interesante. Ella sigue diciendo:

«En nuestra cultura, el feminismo es ahora una forma de vida en la que todo, incluyendo el pensamiento cristiano, gira a su alrededor, y la mayoría de las personas no tienen idea de su impacto».

Ahora, al hablar del impacto en la cultura de la agenda feminista y el concepto de que no hay diferencias entre hombres y mujeres, con lo que terminamos es con una enorme confusión y desorientación con relación a la identidad sexual. El impacto en los niños ha sido enorme. Déjame leerte algunas noticias para ilustrar esto.

Leí un artículo y el titular era:

Niño asistirá a kindergarten como una niña.
Un consejero afirma que el estudiante cree que es del sexo opuesto.

El artículo comenzaba de la siguiente manera:

«Un niño de cinco años de edad en la Florida comenzará el kindergarten este año como una niña. Después de visitar a un consejero, se le diagnosticó disforia de género, una condición en la cual una persona cree que es del sexo opuesto».

Estamos hablando de un niño de cinco años.

Mira este otro artículo. Déjame leerte la primera parte.

«En muchos sentidos, Kayla, de once años, es una típica preadolescente. A ella le gustan el patinaje (monopatinaje) y el playstation. Ella estudia mucho para obtener buenas calificaciones y usa shorts holgados y modernos de hip-hop.

Pero Kayla es atípica con respecto a lo que quiere ser cuando crezca. Kayla, que prefiere ser llamada por el nombre masculino de Kaden, quiere ser un hombre.

Dylan, de cinco años, se encuentra en el mismo dilema pero desea la transformación anatómica opuesta. Dylan está convencido de que es una niña atrapada dentro del cuerpo de un niño.

Y luego está el mundo tristemente enredado de Halle, de nueve años, quien a la edad de seis años comenzó a experimentar una crisis similar de identidad de género. Ahora quiere ser un niño e insiste en que sus padres la llamen «Hal», una solicitud que les tomó por sorpresa pero que han apoyado, prometiendo apoyar a Halle, o Hal, «cualquiera que sea el camino que él decida tomar».

¿Confuso? Los espectadores que sintonizaron la transmisión del 24 de agosto del Show de Oprah Winfrey (según dice este artículo) se enfrentaron a este increíble escenario con el tema, «Los niños transgénero: El niño de 11 años que quiere un cambio de sexo».

Predeciblemente (dice el escritor), Winfrey, la «teóloga» posmoderna más importante de Estados Unidos para las amas de casa, argumentó que a los llamados «niños transgénero» se les debe permitir elegir su propio género.

Kayla, Dylan y Halle, para usar los nombres de sus certificados de nacimiento, aparecieron en el programa junto a sus padres, y cada uno afirmó su derecho a determinar su propio sexo».1 

Bueno, ¿ves la confusión? Creo que este es el fruto de la confusión de múltiples generaciones acerca de las diferencias entre hombres y mujeres. Hemos sembrado viento y estamos cosechando tempestades. Así que esta filosofía de que no hay diferencias, ha creado estragos en los matrimonios, en las familias, en las relaciones, y también en otros frentes.

Por ejemplo, en la iglesia, hablando en términos prácticos, el liderazgo femenino en la iglesia y en el hogar está alejando y sustituyendo al liderazgo masculino. Lo cual, irónicamente, es lo que muchas mujeres cristianas dicen que quieren de los hombres (liderazgo). Entonces, no vemos aquí la complementariedad que Dios diseñó para la iglesia.

En las Escrituras, el liderazgo masculino en el hogar y en la iglesia están estrechamente relacionados. Tienden a sostenerse o caer juntos. La erosión en uno de esos frentes tiende a afectar al otro. Entonces, cuando no apoyamos la enseñanza bíblica de que el hombre es la cabeza del hogar, perdemos terreno en la iglesia. Cuando no defendemos la posición bíblica sobre el liderazgo masculino en la iglesia, el problema tiende a reflejarse en el hogar también.

Como una ilustración adicional de las consecuencias del pensamiento incorrecto o no bíblico sobre este tema, creo que se puede demostrar que las iglesias, denominaciones y ministerios que han adoptado la posición egalitaria han tendido—aunque no siempre, a desviarse de la fidelidad a la Palabra en otros asuntos doctrinales también. Se le llama «una pendiente resbaladiza».

En algunos casos—de hecho en muchos casos, se han alejado del evangelio mismo. Así que ya no estamos predicando el evangelio como está en la Escritura. Una enseñanza no bíblica o desequilibrada sobre todo el tema de los roles, hombres y mujeres, feminidad y masculinidad, distorsiona el cuadro que mostramos al mundo del carácter de Dios y del plan de redención de Dios.

Nuestra meta como creyentes es reflejar adecuadamente a nuestro mundo cómo es Dios. Es mostrar el carácter y los caminos de Dios. Vivir según la visión bíblica de la feminidad y de la masculinidad, y cómo los hombres y las mujeres se complementan. Eso glorifica a Dios.

¿Recuerdas que hablamos sobre las relaciones de autoridad y sumisión dentro de la Trinidad? ¿Recuerdas que mencionamos sobre las relaciones de autoridad y sumisión dentro de la Trinidad? Cuando tenemos relaciones que encajan dentro del diseño de Dios, reflejamos al mundo la relación que Dios el Padre tiene con Dios el Hijo.

Reflejamos el plan de redención donde Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, dio su vida por ella como el Salvador de la iglesia, y donde Él es la Cabeza de la iglesia y donde la iglesia se somete al señorío de Jesucristo.

Cuando nuestras relaciones entre hombres y mujeres, en el hogar y en la iglesia, están ordenadas según el plan de Dios, le damos al mundo una imagen del evangelio de la redención, y de la forma en que Cristo interactúa con su novia, la iglesia.

Ahora, hay mucho que ganar al abrazar el plan de Dios y el diseño de Dios. Esto no es algo en lo que decimos: «De acuerdo, supongo que sí voy a creer en la Biblia, voy a aguantar y a soportar intentando sonreír. Tendré que encajar en este plan. Qué tedioso es, qué pesado. Es agobiante, es una carga, pero... eso es lo que tengo que hacer».

No, sabemos que los caminos de Dios son buenos. Sus caminos son para nuestra bendición. No solo para Su gloria—que es lo primero y más importante, sino que también Dios quiere bendecirnos. Encontramos que hay bendición cuando vivimos a la manera de Dios. Esto es cierto a nivel personal, es cierto en las familias, y también es verdad en las iglesias.

A nivel personal, abrazar nuestra feminidad y abrazar lo que eso significa para nosotras en el hogar y en la iglesia, es el camino a la bendición. Es una bendición para nosotras y una bendición para nuestras relaciones. Esto conduce a la libertad, la plenitud y la abundancia en Cristo, que es lo que ayudamos a las mujeres a experimentar a través de Aviva Nuestros Corazones.

Hace algún tiempo me pidieron que hablara sobre este asunto a un grupo de personas en un ministerio que está luchando con algunos de estos temas. Le pidieron al hermano que es el jefe del ministerio y a mí, que abordáramos este tema en particular, de, ¿cómo se relaciona esto con la perspectiva bíblica de las mujeres en el ministerio?

Compartí algo de mi propia vida en esa sesión. Al día siguiente recibí un correo de una de las mujeres de la organización que había estado allí. Ella escribió:

«Gracias por tus palabras ayer. Las tomé en serio y oré para que Dios me enseñara a realmente afirmar, ser receptiva y nutrir a los hombres en mi vida para que sean fortalecidos en su liderazgo.

Puedo recordar que en el pasado a mí no me gustaba el hecho de que Dios me hubiera hecho mujer. No quiero decir que no estoy agradecida por mi vida, pero simplemente no había entendido estos roles, y eso fue tremendo para mí.

Quiero comenzar de nuevo hoy dando gracias verdaderamente a Dios por primera vez, porque soy una mujer y puedo glorificarlo de esa manera».

¿Alguna vez te has detenido a agradecerle a Dios que te hizo mujer? Ahora, no en el sentido de decir: «Wao, estoy muy contenta de no ser uno de esos hombres», sino en el sentido de decir, «la feminidad es un regalo y yo como mujer soy creada a imagen y semejanza de Dios. Hay formas distintas y únicas en que puedo reflejar la gloria de Dios y eso es una bendición. Es un llamado alto y santo. Señor, te agradezco por eso. Ayúdame a glorificarte como mujer».

Ahora, hay algunas maneras en que los hombres y las mujeres pueden glorificar a Dios por igual. No todo es diferente, sino que debemos apreciar las cosas que son diferentes y decir: «Quiero hacer una contribución para el reino de Cristo y para la familia de Dios como mujer». Hay gran libertad cuando llegas a ese punto.

Bueno, abrazar el llamado de Dios y su plan para nuestras vidas como mujeres puede ser transformador. Puede ser transformador en nuestras vidas individuales y en nuestras relaciones. Quiero leer un correo electrónico. De hecho, lo he compartido antes en Aviva Nuestros Corazones, y probablemente lo compartiré de nuevo porque resumió lo importante que es abordar este problema y el impacto que tiene la vida de una mujer.

Esto me lo envió una amiga que estaba transcribiendo uno de mis mensajes acerca de este tema. Estaba hablando acerca del retrato de una mujer necia, basado en Proverbios 7. Después de que ella lo transcribió, me escribió diciendo:

«He sido la personificación de la mujer necia que describiste. He visto la trágica consecuencia que esto ha traído sobre mi esposo y nuestro matrimonio. Puedo ver los signos de esta terrible semilla que he plantado en la vida de nuestra hija».

Madres, no se sorprendan cuando las semillas que han plantado –por la forma en que le responden a sus esposos, la forma en que responden a los hombres y la forma en que responden a sus pastores y su liderazgo y autoridad– no se sorprendan cuando vean esas semillas creciendo en sus hijos.

Así que esta mujer dijo:

«He vivido de esta manera, y he plantado estas terribles semillas en mi hija. He anulado a mi esposo como hombre en su caminar con el Señor debido a mis palabras egoístas, arrogantes, manipuladoras e intimidantes. Cuán terriblemente herido está él por mi culpa.

Lo he llevado hasta el mismísimo centro del infierno debido a mi forma impía y voluntariosa. Hoy él llevó a la esposa de otro hombre a la iglesia con él. ¿Cómo pude haber llevado a un hombre tan maravilloso a hacer algo tan horrible ante Dios?»

En el momento en que ella escribió esto, su esposo estaba en medio de una relación adúltera. Ella pregunta: «¿Hay alguna esperanza para él? ¿Hay alguna esperanza para mí? Dios, ayúdame».

Permíteme decir rápidamente que la relación adúltera de ese hombre es su responsabilidad. No hay excusa. No hay justificación. Él no podría mirarla y decir: «Me obligaste a hacer esto». Pero ella está mirando su propio corazón— el Espíritu Santo le está haciendo examinar su propio corazón, y ella está diciendo: «yo contribuí. Hice que este hombre se fuera».

Ahora, no me escuches decir que cada vez que un hombre es infiel es porque su esposa lo alejó de ella. Pero en este caso, ella dice que eso es exactamente lo que sucedió.

Durante varios meses, después de recibir este correo electrónico, hubo un largo y difícil proceso de restauración. Primero en ella y en su relación con el Señor. Luego en su marido y en su matrimonio. Ella me escribió algún tiempo después para compartir lo que Dios había hecho. Ella dice:

«Si Dios no me hubiera permitido escuchar Su verdad a través de ti, no solo habría solicitado el divorcio dos semanas antes de que Dios obrara un milagro en el corazón de mi esposo, sino que también sería una mujer miserable en su impiedad, hiriendo a todos los que ama. Alabado sea Dios, verdaderamente soy una nueva persona. Las cosas viejas pasaron.

Recientemente celebramos nuestro 29 aniversario de matrimonio. Damos gracias y alabamos a Dios todos los días por el milagro que hizo al restaurarnos. Él me ha renovado a mí y nuestro matrimonio, y estaré eternamente agradecida a mi Señor por Su asombrosa gracia».

Ahora, Dios es el que escribe el guión. Creo que escuchamos cosas como esta y decimos: «Gracias, Señor. ¡Te alabo! Tú eres un Dios que hace milagros y puedes hacerlo». Algunas de ustedes tienen historias milagrosas de la gracia de Dios obrando de esta manera en sus matrimonios, pero no siempre sucede así. Dios es el que escribe el guión.

Te diré que lo que puedes experimentar es la asombrosa gracia de Dios en tu propia vida. Independientemente de si esa situación se restaura o no, independientemente de si la otra persona se recupera o no, tú puedes ser una mujer de Dios que vive la visión bíblica de la feminidad. Puedes vivir la belleza y el resplandor del corazón de Dios y del Espíritu de Cristo en tu vida cuando estás llena de Él y dices: «Señor, hazme una mujer que te glorifique».

Puedes ver en esta historia el increíble potencial que tenemos como mujeres para herir y dañar a los hombres. Pero también puedes ver la asombrosa e increíble gracia de Dios que puede restaurar y hacer que todas las cosas sean nuevas.

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha estado presentando el enfoque bíblico del rol del hombre y el rol de la mujer. Ella regresará para orar con nosotras. 

En última instancia, todo esto se trata de la gloria de Dios, de reflejar al mundo una imagen fiel y hermosa de quién Dios es. ¿Has perdido el asombro de esa maravillosa verdad? Puedes profundizar en lo que has estado escuchando, haciendo uso de los recursos relacionados a estos programas. Encuentra los accesos en la transcripción de este programa, en AvivaNuestrosCorazones.com.

Una mujer que ha sido bendecida por medio de enseñanzas como esta compartió con nosotros un poco de su caminar. Escuchemos: 

Damaris: Tengo 26 años. Estoy agradecida con Dios porque ha usado el ministerio de Aviva Nuestros Corazones para hablar a mi vida y para examinar mi relación con Él. Empecé a escuchar los audios en el tiempo que planeaba mi boda en el 2017.

El Señor empezó a aconsejar mi corazón a través de la serie y el estudio de Ester. Fui confrontada con temas que me eran difíciles de entender en ese tiempo, creo yo que por el trasfondo cultural, y las mentiras que se han infiltrado dentro de la iglesia.

Me costó mucho trabajo entender la sumisión bíblica que la Palabra menciona en Efesios 5:22, pero el Señor fue guiándome con paciencia, mucha paciencia hacia la verdad de la Palabra, y he tenido la bendición de crecer en un hogar cristiano y conocer la sana doctrina, gracias a Dios por ello, pero creo que he podido vivirla aún más en esta nueva etapa ahora con mi esposo, donde el Señor se perfecciona en nuestras debilidades, donde nos pide que muramos a nuestros deseos, que nos humillemos delante de Él y que sigamos la meta. 

Sé que aún falta mucho por aprender de Su Palabra, así que animo a aquellas mujeres que creen en Cristo, que son creyentes, a que no nos conformemos con lo que ya sabemos de la Palabra, con lo que ya hemos estudiado, sino que sigamos y anhelemos más de Dios, y también que podamos compartir con otras mujeres lo que Dios ha hecho con nosotras.

Aviva Nuestros Corazones ha sido para mí un recurso que me ha confrontado con la Palabra de Dios y que creo que todas podemos usarlo para la gloria de Dios.

Annamarie: Es nuestra oración aquí en Aviva Nuestros Corazones que más mujeres puedan abrazar la verdad de Dios. No solo escucharla, sino abrazarla con sus vidas. 

Y precisamente mañana Nancy nos explicará por qué nuestro estilo de vida será mucho más efectivo que multitud de palabras, para comunicar la feminidad bíblica. Esa será la conclusión de esta serie de programas titulada, «Una visión bíblica de la feminidad». ¡Asegúrate de acompañarnos! 

Ahora Nancy está aquí para cerrar en oración.

Nancy: Padre, tú conoces a cada mujer que está escuchando este programa hoy. Sabes a lo que se enfrenta en este día, en su hogar, en su lugar de trabajo, en su iglesia. Conoces las luchas. Has visto sus lágrimas en la medida en que he enseñado hoy. Tú sabes lo que hay detrás de ellas. Sabes cuáles son los problemas, las heridas, las dificultades, las luchas.

Gracias, Señor, porque Tu gracia es suficiente. Gracias por Jesús que nos ha mostrado la vía de la santidad y la senda de la soledad. Gracias porque Él lo hizo por nosotras. Gracias, Señor, por las mujeres que Tú estás levantando para ser mujeres de humildad, mujeres de virtud, mujeres que te temen y te aman, mujeres de oración, mujeres de fe, mujeres de valor, mujeres que están dispuestas a asumir esa sumisión activa, inteligente y gozosa en su matrimonio, y mujeres que están dispuestas a ser femeninas y a no luchar por un lugar o un rol que no sea el que les has dado.

Señor, oro por Tu bendición sobre estas mujeres que te están sirviendo, sirviendo a sus esposos, sirviendo a sus hijos. Te pido que las alientes, que las fortalezcas. Señor, nosotros oramos por una contrarrevolución. Oramos por un movimiento de humildad, arrepentimiento y quebrantamiento en los corazones de las mujeres en nuestros países, comenzando en nuestros propios corazones, Señor.

¿Usarías nuestras vidas para ser una representación del corazón y del Espíritu de Cristo, para atraer a otros hacia ti? Señor, oramos por un avivamiento en nuestros matrimonios, un avivamiento en nuestros hogares, un avivamiento en los hijos e hijas de estas mujeres que están criando, un avivamiento en nuestras escuelas y nuestras iglesias, en nuestras comunidades, avivamiento en nuestras naciones, Señor.

Oramos para que nos libres del enemigo y de la necedad y de las formas equivocadas de pensar que él ha infiltrado en las mujeres en esta generación, las mentiras que ha dicho, el engaño que ha provocado y la esclavitud en la que ha puesto a las personas. Señor, te damos gracias porque un hombre más fuerte que el hombre fuerte ha venido y ha vencido, y Su nombre es Jesús. Oramos para que desates los lazos de maldad y para que liberes a los cautivos y para que des a conocer Tu nombre y Tus caminos en nosotras y por medio de nosotras.

Extiende, Señor, en medio nuestro, la fragancia de Jesucristo y que Tú seas glorificado y Tu nombre sea exaltado a través de nuestras vidas, para que Tu reino venga y Tu voluntad se haga aquí en la tierra como en el cielo. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Permaneciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1"More Slouching Towards Gomorrah: Oprah and ‘Transgendered’ Children." Jeff Robinson. Tuesday, August 31, 2004. www.Gender-news.com.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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