Podcast Aviva Nuestros Corazones

Restaura las relaciones rotas

Recursos del Episodio

Escucha la Serie: Esperanza para un matrimonio sin esperanza, Dean & Julie Petersen

Vídeo de testimonio de Leroy y Kim Wagner

Carmen Espaillat: Kim Wagner dice que una esposa puede confrontar a su esposo de manera respetuosa.

Kim Wagner: Estás obedeciendo a Dios al traer confrontación y hablar verdad a tu esposo en amor; pero solo el Espíritu Santo puede entrar en su corazón y traer esa convicción y ese cambio.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Durante los últimos cuatro días, Kim y LeRoy Wagner nos han estado mostrando cómo una pareja herida puede encontrar verdadera esperanza en Cristo. Hemos también escuchado algunos testimonios de la obra de Dios en el corazón de algunas mujeres; me conmueve escuchar historias como estas. Algunas oyentes nos escribieron diciendo: «Mi situación es como la de Kim. No he estado respetando a mi esposo. Estoy pidiéndole al Señor que cambie mi corazón».

A raíz de la historia que hemos estado escuchando, algunas mujeres le escribieron a Kim, y hoy ella responderá algunas de esas preguntas difíciles del mundo en que vivimos. Creo que serás animada mientras Kim nos apunta a la Palabra de Dios, y nos cuenta de su propio caminar de fe, para ayudarnos a saber cómo aplicar la verdad de Dios a algunas de nuestras situaciones difíciles.

Comencemos con Pat. Ella le escribió a Kim y a Aviva Nuestros Corazones diciendo,

«¡Ayuda! Siento como que me estoy ahogando en mi matrimonio. Necesito cambiar y sé que no puedo hacerlo sin el Señor. Ayúdame, Dios. Sé que he afectado a los hijos que Dios me ha dado y mi corazón se está quebrando».

Kim, ¿qué le dirías a esta oyente y a toda aquella que está clamando a Dios por su matrimonio?

Kim: Cuando te escuché decir: «Ayuda, siento que me estoy ahogando en mi matrimonio», entiendo exactamente dónde te encuentras. Y recuerdo muy bien la oscuridad, el dolor, el aislamiento que yo sentía. Y seguía clamando al Señor para que cambiara a mi esposo, para que interviniera en mi matrimonio, y me ayudara a encontrar la llave que fuese necesaria con el fin de traer de vuelta el amor y la unidad entre LeRoy y yo.

Pero tu declaración aquí donde dices, «necesito cambiar, y sé que no puedo hacerlo sin Él». Y has escrito Él en mayúsculas. Dijiste, «sin Dios», «ayúdame, Dios». Y aquí es donde realmente comienza. Nosotras no podemos cambiar a nuestros esposos. Solo el Espíritu Santo puede hacer eso. Pero nosotras somos responsables por nuestras reacciones a nuestros esposos, por la forma en que los tratamos.

Nancy: Y tú puedes hablar de eso Kim por experiencia, porque te tomó tiempo darte cuenta de que no eras tú que la iba a cambiar a LeRoy.

Kim: Así es. Estoy tan agradecida porque Dios siempre está dispuesto y es capaz de cambiarnos a nosotras. No siempre sucede así, pero he visto una y otra vez que cuando una mujer se humilla ante Dios, y primeramente y va a Su Palabra, encuentra su identidad en Cristo y dice, «Señor, estoy quebrantada y necesitada. Necesito que Tú me cambies. Necesito que ames a mi esposo a través de mí», entonces Dios comienza a hacer una obra en su corazón.

Él hizo eso en mi corazón. Yo pensaba que LeRoy era todo el problema. Él es el problema. Y luego Dios empezó a mostrarme que Él quería comenzar a trabajar primero en mi corazón. Y a medida que respondía a Dios, demoró un poco, tomó algún tiempo, pero LeRoy comenzó a responder a estos cambios que vio primero en mí. Y lo que no sabía en ese momento, es que él había estado orando durante años para que Dios me cambiara.

Nancy: Y muchas veces es muy doloroso ese proceso en el que Dios comienza a cambiarnos.

Kim: Así es. Se sentía como que Dios no estaba contestando sus oraciones por mi, su esposa. Y él comenzó a luchar con pensamientos como: «Dios, ¿acaso estás allí?» Así que, a menudo no sabemos dónde nuestros esposos están en todo esto. Estamos tan enfocadas en nuestro propio dolor, en nuestro propio aislamiento. Pero pudiera sorprenderte que tu esposo quizás se siente como si se estuviera ahogando también.

Por eso quiero animarte a que vayas a Dios. Quiero animarte a que comiences a preguntarle a Dios: ¿Cómo quieres que yo cambie? ¿Cómo luce eso? ¿Cómo puedo amar efectivamente a mi esposo? Y dame la gracia para hacer eso, porque yo no puedo hacerlo por mi propia cuenta».

Nancy: Todo esto es tan valioso, todo eso que estás compartiendo, porque ahí es que comienza la esencia del verdadero avivamiento espiritual y lo que es la restauración de ese matrimonio, «¡comienza conmigo Señor!»

Ahora, otras oyentes escribieron para contarnos sus luchas, y muchas hablaban de conductas adictivas.

Por ejemplo, una oyente llamada Cindy escribió a Aviva Nuestros Corazones diciendo,

«Al igual que Kim, tuve un cambio de corazón a través de Aviva Nuestros Corazones. Ha habido un cambio extraordinario en el corazón de mi esposo, pero él no es salvo. Han sido veinticinco años de estar unidos en yugo desigual. Hay áreas que a veces asoman sus feas cabezas. Una de ellas es el problema del alcohol y la marihuana, que ha sido defendido y transmitido a nuestros hijos adultos. Es una brecha entre nosotros porque él quiere tener la libertad de hacer estas cosas en nuestro hogar y con nuestros hijos. Así que en las reuniones familiares puede haber tensión con todos queriendo beber, pero sabiendo como me siento al respecto».

¿Qué le dirías a esta mujer, Kim? Sé que puedes dar un buen consejo a mujeres que necesitan acercarse a sus esposos con respeto, aún a pesar de un comportamiento pecaminoso constante.

Kim: La semana pasada una mujer vino a mí y compartió conmigo entre lágrimas que ella tomó el Reto de 30 días para esposas para alentar a sus esposos (lo pueden encontrar en AvivaNuestrosCorazones.com). En el medio de tomar este reto, ella encontró a su esposo mirando pornografía; puedes imaginarte su dolor. Muchas de ustedes han experimentado el dolor, el rechazo que se siente debido a eso, la verdadera violación que eso significa a tu vínculo sagrado con tu esposo. Y quiero decirles a las esposas que están conscientes de que sus esposos están involucrados en inmoralidad grave, que están en pecado, que ustedes tienen recursos.

Quiero en primer lugar dirigirme a aquellas esposas cuyos esposos dicen ser creyentes. Ahora, tu esposo puede decir que es creyente, y no conoces necesariamente su corazón, si verdaderamente lo es o no. Pero primero vamos a hablar sobre aquellas cuyos esposos son creyentes.

Estoy tan agradecida por las Escrituras que nos dan la instrucción en la carta de Gálatas. Si vamos al capítulo 6, vemos en el versículo 1, que tenemos que ir a nuestro hermano si lo vemos sorprendido en pecado. Cuando pienso en eso, ese versículo realmente nos está animando a tener compasión, nuestra compasión debido a nuestra preocupación y cuidado por un hermano que está atrapado. Está atrapado en algo que lo hace tropezar constantemente.

La única manera de poder amar bien a tu esposo cuando sabes que él está atrapado en la pornografía, que es adicto a las drogas, que es alcohólico, que es abusivo, es mirar más allá del abuso, mirar más allá del dolor que te está causando. Reconocer que él está atrapado en algo que ejerce un gran control sobre su vida y que le está trayendo destrucción, y debes tener compasión de él.

Nancy: Así es, y hay cosas que debemos hacer por ellos, por nuestros esposos, así como por nuestros hermanos que vemos atrapados.

Kim: Así es. Pero nuestra compasión no significa que lo dejamos ahí y le decimos, «lo siento mucho». O decimos, «sí, me puedes seguir golpeando» o «sí, puedes continuar en tu pecado». Las Escrituras nunca nos recomiendan o aconsejan hacer cualquier cosa que permita que nuestro esposo pueda continuar en su pecado. No, el verdadero amor es ir junto a ese hermano como dice Gálatas 6, o como nos dice Mateo 18, que te da cierta dirección para eso, al igual que Proverbios 27. Pienso que esos versículos son tan claros al respecto.

El libro de Proverbios capítulo 27 versículo 5 dice: «Mejor es la reprensión franca que el amor encubierto». ¿Sabes qué? Él, tu esposo, es tu hermano en Cristo. Tienes que ir a él en amor porque te importa mucho que su relación con Dios sea restaurada. Ve a él. Y Proverbios 27:6 dice: «Fieles son las heridas del amigo, ...» Tú eres ese amigo. Puede ser duro y difícil ir a su lado y decirle, «cariño, veo ese patrón de conducta en ti. Quiero que sepas que te amo». Ve a tu esposo y confrontarlo en su pecado.

Quiero darte un consejo: Antes de tener una conversación de este tipo que podría ser emocional, de confrontación, piensa si tal vez tienes hambre, o estás airada, enojada, o te sientes sola, cansada, probablemente es mejor esperar para tener esa conversación».

Nancy: Sí, porque podría ser peor entonces. Podría agravar la situación.

Kim: Así es. Proverbios 27:5-6 es un versículo excelente al que puedes acudir. Lo escribí y lo puse en mi espejo por un tiempo, solo para recordarme que este es un principio que necesito aprender y practicar.

Un proceso de confrontación bíblica o ir a tu esposo para hablar sobre su pecado, un estilo de vida habitual de pecado, antes de que hagas eso, por favor pasa algún tiempo simplemente buscando al Señor en oración, pídele dirección. Pídele que te muestre el momento adecuado. El momento apropiado es tan importante.

Nancy: Es muy importante porque depende de cómo esas palabras van a ser tomadas por él.

Kim: Así es. Recuerdo al principio de nuestro matrimonio, cuando me sentía lastimada u ofendida, posiblemente temprano en el día, me aferraba a eso hasta alrededor de las diez, diez y media de la noche. Decidía dejarle saber a mi esposo lo que realmente me estaba lastimando, cuando durante todo el día él podía decir: «¿Estás bien? ¿Está todo bien?» Y por supuesto, le respondía con ese tono de normalidad que usamos las esposas: «Bien. Sí, está todo bien». Y ya en ese punto, él no quería preguntar más. Pero a las diez, diez y media, le dejaba saber lo molesta que yo estaba. Luego nos quedábamos despiertos, discutiendo esto, hasta las dos, dos y media de la madrugada, y nos preguntamos por qué ellos no quieren hablar con nosotras (risas). El momento adecuado es tan importante antes de confrontarlo.

Por favor asegúrate que tu deseo de confrontar viene de una motivación para verlo restaurado a Dios. Es una motivación de amor. No es que estás tratando de arreglar a tu esposo para que él sea como tú quieres, o «vamos a arreglar este matrimonio, así que voy a confrontar a mi esposo»; sino que es porque te preocupas por él. Él fue sorprendido en algún pecado. Él está en un ciclo destructivo, y te importa lo suficiente, y vas a intervenir y vas a venir a su lado como una hermana y a decirle: «Mira, me preocupo por ti. Te quiero. Si ves algo en mi vida que me ha atrapado, por favor ven junto a mí. Necesito que hagas eso por mí».

Él lo apreciará. Si comienzas viniendo a él haciéndole preguntas como esas, pidiéndole que te rinda cuentas. Él estará más propenso a recibir, cuando tú vengas a su lado y le digas, «necesito hablarte de algo que he visto, algo que reconozco».

Nancy: Y que pueda ver esa motivación de amor, no simplemente saber, «yo tengo la razón, tú estás mal, yo tengo tu remedio yo soy quien te voy a arreglar.

Kim: Exacto, como si tú fueras la que lo va a cambiar. Así que, no solo busques al Señor sobre el momento adecuado en la confrontación. Asegúrate de que tu deseo se deriva de la motivación de amar a tu esposo. También, examina tu propio corazón y mira si hay algo que tú necesitas confesarle. Mira si hay alguna cosa que necesitas confesarle a Dios y a tu esposo, que deba ser corregida entre ustedes antes de ir a confrontarlo. Tú sabes, eso es lo que el Evangelio de Mateo capítulo 7, nos dice que debemos hacer.

Me di cuenta después de orar por esto por un tiempo, que me ayudó el escribir mis preocupaciones. Escríbelas en forma de carta. Siempre comienzo la carta escribiendo acerca de algunas cosas por las que pudiera elogiar a mi esposo, expresando mi amor por él.

Luego guarda esta carta por unos días. Preséntasela al Señor. Pídele al Señor que escudriñe tu propio corazón. Pregúntale, «¿es esto apropiado? ¿Es esto lo que necesito compartir?» Entonces dásela a tu esposo y déjalo solo. Dale espacio para pensar en eso; para considerar detalladamente lo que has compartido antes de responder. No lo presiones a responder inmediatamente a tu confrontación.

Antes de hablar con tu esposo sobre su patrón de pecado o su adicción, necesitas soltar las expectativas poco realistas y depender del Espíritu Santo para traer convicción. Estás obedeciendo a Dios al traer confrontación y hablar verdad a tu esposo en amor, pero luego solo el Espíritu Santo puede entrar en su corazón, y traer esa convicción y ese cambio. Debes expresar tus preocupaciones, pero luego déjalo. Déjaselo a Dios.

Nancy: Eso es muy importante porque muchas veces nosotras como mujeres vamos detrás, detrás, detrás; queremos ver la respuesta y la solución a lo que estamos trayendo, y no dejamos que sea Dios que obre, y ellos en ese sentido son muy diferentes a nosotras.

Kim: Así es. Ahora, mientras compartes tus preocupaciones con tu esposo, si estás siguiendo el patrón que encontramos en Mateo 18, entonces puedes simplemente dejar que tu esposo sepa que estás trayendo esto a él por el amor y la preocupación que sientes por él. Vas a dejarlo con él, entre él y Dios. Y hasta puedes compartir esto con él, «cariño, sé que el deseo de tu corazón es obedecer a Dios en esto. Sé que ese es tu deseo, pero si veo que continuas con este patrón y parece que es posible que necesites más ayuda con esto, entonces por amor a ti tendré que ir a hablar con nuestros pastores». O tal vez en la iglesia hay un hombre maduro espiritualmente a quien tu esposo respeta, y puedas decirle a tu esposo, «voy a ir a hablar con él y compartiré esto con él, por el amor y la preocupación que siento por ti, porque él podría ser de ayuda para ti en esto».

Déjame incluir esto aquí. Te animo a encontrar una pareja piadosa mayor. Es de tanta ayuda encontrar una pareja piadosa mayor en tu iglesia que esté a tu lado en tu lucha. ¿Y sabes qué? No tienes que anunciarle a tu esposo, «necesitamos una pareja piadosa mayor para que nos ayude». Una cosa que puedes hacer es empezar a invitar a tu casa a esa pareja para cenar y pasar el rato con ellos.

Fue de tanta ayuda para mi esposo y para mí en nuestros primeros años de matrimonio. Estábamos en nuestros veinte años, y había una pareja en sus setenta, y muchos viernes en la noche nos sentábamos alrededor de la mesa y les hacíamos preguntas sobre su noviazgo, sobre sus años de juventud, cómo resolver conflictos, cómo Dios había preservado su matrimonio. Si no conoces una pareja piadosa mayor como esa, comienza pidiéndole a Dios que te ponga en contacto con una pareja como esa. Solamente el pasar el rato con ellos será de un valor incalculable para tu matrimonio. Tu esposo ni siquiera tiene que saber ese plan. Ese puede ser un plan que tú y Dios lleven a cabo.

Ahora, como hemos estado hablando sobre seguir el principio de Mateo 18, y posiblemente has encontrado una pareja piadosa mayor, si después de haber confrontado a tu esposo en un área específica de pecado, lo ves que continúa atrapado en este comportamiento destructivo, teniendo ya estas piezas en su sitio, esto puede ayudarte a seguir el principio de Mateo 18 cuando llegues a la parte difícil de tener que hablar con alguien sobre los pecados de tu esposo, si él continúa en pecado impenitente.

Ahora, si te encuentras en una situación de maltrato físico, por favor, hoy, te insto a que te comuniques con alguien hoy mismo. Contacta a alguien en tu iglesia. No tienes que permanecer en una posición de peligro y daño y en una posición que permita que tu esposo continúe en su pecado. Así que Mateo 18 te da el recurso para eso. Debes salir de esa situación, retírate. Retira a tus hijos si ellos están en peligro de una situación de maltrato físico.

Contacta a los líderes de tu iglesia. Contacta una mujer piadosa mayor. Contacta a alguien hoy, por favor.

Lo que estamos planificando no es el final de tu matrimonio, planeando nunca reconciliarte. Vas a salir de esta situación, primero que todo, porque tu esposo necesita que lo ayuden. Estás buscando los recursos que lo ayudarán, que en algún momento esperas que traerán solución, traerán reconciliación, traerán transformación a tu matrimonio, traerán plenitud a tu esposo.

He encontrado que las personas lastimadas lastiman a los demás. Si te quedas allí, estás permitiendo que él continúe con este estilo de vida destructivo que es destructivo tanto para él como para ti. Al retirarte de la situación, estás, en un sentido, forzándolo a enfrentar y a lidiar con el hecho de que este no es un comportamiento normal, saludable y piadoso. Y hay que hacer algo. Y es por su bien. Y es por la gloria de Dios.

Nancy: Y doy tantas gracias a Dios, Kim, por tomarte el tiempo para darnos una respuesta tan completa y explícita. Son muchas las mujeres que se acercan con dudas y temores acerca de cómo manejar este tipo de situaciones. Y la respuesta que acabas de dar Kim es bíblica, prudente y sabia.

Nos has estado hablando sobre cómo confrontar con amor a nuestros esposos, con respeto. ¿Qué más quisieras agregar al respecto? ¿Algunas palabras de aplicación práctica que quisieras traer para finalizar el programa de hoy?

Kim: Sabes, normalmente hay dos extremos. Las mujeres o tienen miedo, ellas no quieren enfrentar a sus esposos y puede que estén en una posición de maltrato de alguna forma, y luego tienes el otro extremo. Tienes la mujer que quiere enfrentar a su esposo porque él no está leyendo su Biblia todos los días o no está siendo tan piadoso como ella piensa que él debe ser. Así que permíteme decirte una palabra sobre la confrontación bíblica y lo que esto conlleva incluso si tú necesitas abordar un tema con tu esposo.

Permíteme ante todo mencionar que la lista de Colosenses 3 menciona el soportarnos unos a otros con paciencia como una característica de un creyente. ¿Sabes cómo le llamo a eso? Pasar por alto muchas cosas. El soportarnos quiere decir dejar pasar muchas cosas. Hay cosas que son tan solo preferencias. Puede ser que tu esposo prefiera irse a la cama a las ocho de la noche y tú prefieras acostarte a la medianoche. Esas son preferencias. Puede que tu esposo tenga que tener el control remoto de la TV en su mano, y tú sientes que él es adicto al canal de deportes. Es tan importante que recordemos que hay muchas diferencias entre las formas en que los hombres y las mujeres hacemos las cosas. Y las diferencias no significan necesariamente que uno está correcto y el otro está equivocado.

Las mujeres a menudo me preguntan: «¿Qué hago con mi esposo? Él es tan poco espiritual». Y cuando profundizo un poco, descubro que no es que sus esposos sean poco espirituales, es simplemente que sus esposos no lucen como ellas, en la forma en que ellas practican su espiritualidad. Realmente no puedo darte una lista pero lo que puedo hacer es animarte a que realmente investigues, «esto que me molesta tanto, ¿se trata de una cuestión de preferencias o es algo que mi esposo está claramente violando un principio bíblico? ¿Es continuo? ¿Es un hábito en su estilo de vida donde él está claramente violando un principio de las Escrituras?» Luego ve y pregúntale al Señor y realmente busca a Dios primero en esto. Y de nuevo, busca a Dios acerca de cómo y cuándo llevar a cabo la confrontación.

Nancy: Muchas gracias Kim. La historia personal de Kim es tan poderosa. Me encanta la manera en que Dios ha usado su testimonio en las vidas de un sinnúmero de mujeres alrededor del mundo. La semana pasada escuchaste la historia de Kim y su esposo LeRoy, así que si te perdiste esos programas, te animo a escucharlos. Kim nos describió con mucha transparencia cómo una esposa puede destruir su hogar con la forma en que utiliza sus palabras.

Hoy hemos escuchado algunas de sus respuestas llenas de sabiduría, a preguntas que recibimos de algunas oyentes. Kim les ha ofrecido esperanza y las ha ayudado a mirar a Cristo y buscar en Él la fuerza que necesitan para alentar a sus esposos a ser lo que Dios quiere que ellos sean.

Bueno y para concluir este programa, me gustaría compartir un testimonio de una oyente. Ella nos escribió,

«Cada programa, cada serie, ha sido desafiante, enriquecedora, edificante y poco a poco, “la verdadera feminidad bíblica”, ha estado permeando la vida de mis mujeres dentro de la iglesia local.

Esto dio paso para que pudiéramos consolidarnos como un grupo de mujeres al servicio de nuestras hermanas, y comenzar a unir a las jóvenes y las mayores, casadas y solteras, en fin, creciendo juntas para la gloria del Señor.

Luego el Señor, por su gracia, me devolvió el ánimo para retomar el ministerio que Él me entregó hace algunos años, un ministerio para esposas de pastores. Así que desde el 2015 a mi retorno de República Dominicana, por la gracia del Señor hemos estado edificando con el programa radial de Aviva Nuestros Corazones.

Dios ha movido nuestros corazones a tener retiros de un día, sin costo para las esposas de pastores y sus grupos de trabajo, ha sido de una forma sencilla, poniendo un programa de Nancy y luego con una meditación de cierre, por mi parte. La buena mano del Señor no se ha dejado esperar, y hoy por su misericordia tenemos ya una red de unas 60 iglesias en el país, con las que hemos estrechado lazos y están recibiendo todas las enseñanzas de Aviva Nuestros Corazones.

Como sabemos, en América Latina hay una gran necesidad en este aspecto, ya que las esposas de pastores, muchas veces no cuentan con un soporte espiritual o una hermana mentora, así que Patricia, no es en vano el trabajo sacrificial y voluntario que hacen para que cada día el programa llegue a nosotras. Nancy sin saberlo tiene muchas hijas espirituales en El Salvador, esposas de pastores.

Hemos visto cómo poco a poco han ido despertando a un renovado amor por nuestro Señor, un anhelo de una visitación fresca por parte del Señor, un abrazar la feminidad bíblica. Dios nos ha estado respaldando y cada vez más, se añaden más oyentes al programa diario. Dando paso a poder llevar Aviva Nuestros Corazones, a iglesias de variadas denominaciones.

Algunas emisoras radiales de diferentes iglesias, también han tenido a bien transmitir los programas, y la iglesia en general, está siendo impactada».

Carmen: Gracias Nancy.

Has estado escuchando de Kim Wagner y Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Mañana Kim estará de regreso para responder otros comentarios de oyentes y para ofrecer consejos prácticos a las esposas que se encuentran en matrimonios difíciles. Te esperamos mañana para un próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ayudándote a descubrir y abrazar el diseño de Dios para tu vida, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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