Aviva Nuestros Corazones Podcast

Retrato de una sierva efectiva, día 2

Annamarie Sauter: Seamos honestas. Servir a los demás es costoso.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Al final del día, ¿qué vamos a conseguir de esta inversión? ¿Alguna vez te has preguntado, «valen la pena todo el tiempo, el esfuerzo, la energía, las lágrimas, los retos y todos los desalientos»? Nuestra recompensa son las personas cuyas vidas han sido tocadas y transformadas al compartirles el evangelio, dándoles nuestras propias vidas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, autora del libro «Adornadas», en la voz de Patricia de Saladín.

¿Te has desalentado al servir a otras personas? Hoy, Nancy te recordará la razón por la que les sirves. Ella enseñó este mensaje a un grupo de líderes de ministerios de mujeres, y esto nos incluye a todas nosotras; todas estamos llamadas a invertir en las vidas de otras personas de una forma u otra. Ayer escuchamos la primera parte de este mensaje titulado, «Retrato de una sierva efectiva», así que si no la escuchaste, hazlo, a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Hoy continuamos con la segunda parte de ese mensaje.

Nancy: Ahora, mientras trabajas y te esfuerzas, no pierdas de vista la meta. ¿Por qué estás haciendo lo que estás haciendo? La meta no es dirigir un programa, no es entretener a las mujeres, la meta no es llenar sus libretas de apuntes, o darles un nuevo recurso. Algunas de estas cosas pueden suceder en el proceso pero la meta es proclamar el evangelio de Dios.

Eso es lo que dice Pablo en el versículo 9 de 1 Tesalonicenses 2, es ver mujeres reconciliarse con Dios, verlas transformadas a la imagen de Cristo, verlas convertirse en fieles y fructíferas seguidoras de Cristo que están viviendo y sirviendo en una comunidad con otros seguidores de Cristo fieles y fructíferos también, y ellas mismas comienzan a proclamar el evangelio a otros. Ellas están edificando a otras mujeres que a su vez se reproducirán en otras mujeres fieles a Jesucristo. Ese es todo el concepto de proclamar el evangelio: transforma vidas, hace nuevas a las personas, les da una nueva vocación y un nuevo llamado, ¡les brinda un trasplante completo de un nuevo corazón! Y esa es la meta. Por eso trabajamos, por eso nos esforzamos.

Ahora, Pablo dice en el versículo 10, «Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes». Así que vimos el amor y el trabajo del siervo de Dios y ahora vamos a ver un poco más de la vida del siervo de Dios.

Pablo dice, «ustedes son testigos». Él ya ha dicho que Dios es testigo, pero ahora dice «ustedes son testigos». ¿Puedo recordarte que las personas ven? Las personas ven, están observando y no solo escuchan lo que decimos, sino que observan cómo vivimos. Observan nuestras expresiones, ven el espíritu con que respondemos, ven si nosotras solo hacemos lo que tenemos que hacer o si tenemos un corazón amoroso detrás de esas acciones.

Ellas ven si somos quejosas y gruñonas. Ten un corazón alegre. Ahora, te diré que esa no es mi tendencia natural. Si existe algo negativo en una foto, puedo descubrirlo. Soy esa persona que abre un libro y la primera cosa que ve es el error ortográfico. Así es como soy, pero eso no es un don, no es una bendición.

Pero, debes saber que las personas están observando, y Dios también. Él ve lo que otros no pueden ver. Lo que soy en lo íntimo de mi corazón, en la privacidad de mi hogar, fuera de la plataforma, en mi tiempo libre. Y Pablo dice, en todos estos tiempos, «fuimos ejemplos consistentes de santidad». Nuestro comportamiento importa, nuestras actitudes importan.

Si quieres ser una sierva del Señor, estás llamada al estándar más alto posible. Necesitamos una vida que muestre el mensaje, no solo darles la verdad a las personas, sino darles esa verdad encarnada, para que así puedan ver una viva demostración de cómo es Jesús en esas áreas.

Pablo dice en los versículo 5 y 6 de 1 Tesalonicenses 1: «...sabéis qué clase de personas demostramos ser entre vosotros por amor a vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor». De tal palo tal astilla. Si las personas a las que estás sirviendo te imitan, no solo lo que haces sino tus actitudes de corazón y tu espíritu, cómo haces lo que haces, ¿serían más como Jesús? Esa es la pregunta.

Él dice en el versículo 7: «...llegasteis a ser un ejemplo para todos los creyentes en Macedonia y en Acaya». La meta es la reproducción espiritual, desarrollar seguidores de Cristo para las futuras generaciones.

No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de vivir el mensaje que predicamos. Jesús lo dijo de la siguiente forma en Lucas 6:40, «...todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro». Nota que no dice que él conocerá lo mismo que conoce su maestro, sino que será como su maestro.

Filipenses 4:9 dice: «Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practicad, y el Dios de paz estará con vosotros».¿Pueden ver las personas en nosotras lo que ellas escuchan que proclamamos? Ese es el poder de una vida que refleja el mensaje.

Ahora, vamos a avanzar un poco más rápido. Nuestro ministerio debe estar sintonizado y ajustado a donde están las personas. Versículo 11: «...como sabéis de qué manera os exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de vosotros, como un padre lo haría con sus propios hijos». Así como vimos el corazón de una madre anteriormente, ahora vamos a ver el corazón de un padre.

Vemos cómo este padre trata con sus hijos individualmente; Él dice: «Cada uno de ustedes». Esos hijos son todos diferentes, tienen diferentes necesidades, están en diferentes etapas de crecimiento, y este padre está atento a dónde se encuentran sus hijos en su crecimiento y en su desarrollo. Él trata con ellos de acuerdo a sus necesidades. La forma en que ellos responden puede lucir diferente en diferentes momentos.

Así que los exhortó. Esa palabra significa «amonestar, suplicar, alentar, consolar, fortalecer». Es un tipo de ministerio amplio. ¿Qué es lo que esta persona necesita? ¿Qué tipo de exhortación necesita? Él dice, «los alentamos». Esa palabra significa «calmar y consolar».

Algunas mujeres necesitan ser animadas. Ahora, si ellas están pecando obstinadamente, no es ánimo lo que necesitan. Pero si el enemigo ha plantado semillas de duda y está tirando dardos a sus corazones, ellas necesitan ser animadas, calmadas y consoladas.

Algunas veces ellas necesitan que les insistamos. Él dice: «Te insisto…...» Esa palabra, en una traducción, es «implorar». «Les imploramos». Significa «suplicar, exhortar solemnemente». Algunas veces necesitas tomar el rostro de una mujer en tus manos e insistirle, implorarle, exhortarla. «Estás dentro de una casa en llamas. ¡Sal de allí y déjame ayudarte!»

Así que, necesitamos saber lo que se necesita. Las personas están en diferentes lugares en su caminar, en su crecimiento, en su peregrinar en la vida. Necesitan diferentes cosas en diferentes momentos. Pablo lo dice de esta manera en 1 Tesalonicenses 5:14: «...que amonestéis a los indisciplinados (esa palabra es para los “desordenados, los descontrolados, aquellos que están fuera de control”), animéis a los desalentados, sostengáis a los débiles y seáis pacientes con todos». Esa es la parte más difícil: «... ser pacientes con todos».

He visto en Holly Elliff, mi amiga, un corazón paciente ya que ella tiene ocho hijos, y quizás ahí es donde ella ha desarrollado parte de esta paciencia, este corazón paciente. Lo que sea que ellos necesitan, lo necesitan con paciencia.

Pídele a Dios sabiduría para discernir lo que ellas necesitan, gracia, verdad. Necesitan ambas. ¿Qué necesitas para tratar con ellas, en una situación particular? «Con misericordia y verdad se expía la culpa». Lidera con verdad, lidera con gracia; necesitas ambas. Pídele a Dios sabiduría, y mantén el objetivo, la meta en mente, que toda persona que servimos (¿qué dijo Pablo?), «camine como es digno de Dios». Esa es la meta.

En sus pensamientos, sus actitudes, sus palabras, sus acciones, su vida pública, su vida privada, su vida familiar, sus relaciones, sus finanzas, sus gastos, el uso de su tiempo, sus valores, sus opciones, sus hábitos, su moral, en cada área de su vida ellas caminarán, lo que leen, lo que ven, lo que escuchan... que ellas caminen en cada área de sus vidas, «como es digno del Dios que os ha llamado a su reino y a su gloria». Me encanta cómo Pablo sostiene a estos jóvenes creyentes con una visión del propósito maximo de Dios en sus vidas. Eso no es legalismo. Es un gozo que se debe tener.

Existe una recompensa que obtener: «Dios te está llamando a Su reino y a Su gloria para compartir eso, para que participes de eso, así que quiero que vivan vidas que en cada área sean dignas de Dios».

Sigue y en el versículo 13 y dice, «Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibisteis la palabra de Dios, que oísteis de nosotros la aceptasteis no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Dios, la cual también hace su obra en vosotros los que creéis». Me encanta ese versículo. Pablo les dio la Palabra, les dio el evangelio de Dios, y eso es lo que las personas necesitan. Necesitan Su Palabra, no la nuestra.

Nuestra palabra puede ser capaz de informar sus mentes, de reformar sus actitudes, pero Su Palabra es la que transforma vidas y corazones de adentro hacia afuera. ¡Es una Palabra poderosa! ¡Está viva! «Hace su obra en vosotros los que creéis». Lo que se dice de la Palabra de Dios en ese versículo nunca podría decirse de mis libros o de los libros de Susan Hunt o de los de Mary Kassian ni de ninguno de los libros de ningún otro autor. La Palabra del Señor es poderosa. Dales la Palabra; dales la Palabra.

Y ora para que la reciban como la Palabra de Dios. Pienso que muchos creyentes hoy en día tienen una actitud de aburrimiento hacia la Palabra de Dios. No ves mucho de lo que dice en Isaías 66:2, temblor ante la Palabra del Señor. Esta es la Palabra de Dios. Ora para que la reciban de esta forma, y que entiendan que esto se debe tomar seriamente. No es opcional. ¡Debemos someter nuestras vidas a esa Palabra! Debemos decir: «¡Sí, Señor!», sea que lo entienda o no, sea que esté de acuerdo o no, sea que piense que tiene sentido o no.

Existe una crisis hoy en día en el evangelicalismo de confiar y someterse a la autoridad de la santa e inspirada Palabra de Dios. Cuando este Libro habla, Dios habla. Así que dales la Palabra.

1 Tesalonicenses 2:14:

«Pues vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, porque también vosotros padecisteis los mismos sufrimientos a manos de vuestros propios compatriotas, tal como ellos padecieron a manos de los judíos, los cuales mataron tanto al Señor Jesús como a los profetas, y a nosotros nos expulsaron, y no agradan a Dios sino que son contrarios a todos los hombres, impidiéndonos hablar a los gentiles para que se salven, con el resultado de que siempre llenan la medida de sus pecados. Pero la ira ha venido sobre ellos hasta el extremo» (vv. 14-16).

Hay muchas cosas ahí, pero permítanme resumirlo de esta forma: Tenemos un enemigo y mientras Dios está trabajando a través de Su Palabra, el enemigo de igual forma está trabajando, y él normalmente trabaja a través de las personas, aún a través de personas que están bien intencionadas, con buenas intenciones, y que otros piensan que son buenas personas. El enemigo normalmente trabaja a través de las personas, y se opone a Dios y a las personas de Dios, y se opone a los incrédulos, y busca poner obstáculos al evangelio para que no siga esparciéndose.

Algunas veces lo hará por medio de las mujeres en tu iglesia. Tienes que estar atenta a esto, alerta, y orar por sabiduría para lidiar con esto. Pero cuando lo veas, recuerda quién es el enemigo. No son las personas. Satanás es el enemigo, así que no te enojes con las personas que están siendo utilizadas por él para cumplir con sus propósitos. Ora por su liberación. Ora por que ellos vean la verdad y que recuerden que en el tiempo y a la manera de Dios, el juicio de Dios vendrá a todo el que se opone de Cristo y a Su evangelio. Así que no tienes que ser tú quien juzgas.

Jesús dijo: «Dejad que el trigo y la cizaña crezcan juntos». Eso es difícil, a menudo. Quieres comenzar a quitar a estas personas. «¡Muevan a esta mujer a otro ministerio de mujeres!», ¿verdad? Y la disciplina eclesiástica es importante, esa es una enseñanza bíblica de igual forma, pero algunas veces tienes que dejarlas estar juntas y dejar que Dios exponga lo que debe ser expuesto, cuando sea necesario que sea expuesto y tratado.

El versículo 17 dice: «Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por breve tiempo, en persona pero no en espíritu, estábamos muy ansiosos, con profundo deseo de ver vuestro rostro. Ya que queríamos ir a vosotros (al menos yo, Pablo, más de una vez) pero Satanás nos lo ha impedido». En el versículo 6 del capítulo 3, Pablo dice: «...añoramos verlos». En el versículo 10 dice: «...oramos intensamente de noche y de día que podamos ver vuestro rostro y que completemos lo que falta a vuestra fe».

Pemíteme resumir esos versículos, recordándonos que el ministerio es relacional, cercano, personal. Quizás necesites tiempo, como yo lo necesito, en tu estudio, en tu oficina, pero el ministerio es, en última instancia, acerca de estar con las personas. Recuerda lo que dijo Jesús en la Última Cena: «Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros».

Cuando Él escogió a Sus discípulos, las Escrituras dicen que los escogió para «que estuvieran con Él». No puedes estar siempre «con» aquellos que amas y sirves, en persona. Algunas veces están en sus hogares, algunas veces viajando. No puedes estar con todas las personas todo el tiempo, pero el corazón del ministerio es desear estar con las personas que servimos. Cara a cara es lo ideal. No es siempre fácil, pero es ideal.

Pero cuando no puedes estar cara a cara con las personas, cuando no puedes amarlas en persona, aun puedes tener un corazón para ellas. Todavía están en tu corazón, y aún puedes encontrar forma de ministrarles, bendecirles, animarles y exhortarles, como Pablo hizo con esta carta desde Corinto.

«No puedo estar con ustedes. Quisiera estar con ustedes, pero no puedo. He sido detenido. Satanás me ha impedido regresar». Satanás estaba trabajando a través de estos oponentes como instrumentos para quitar a Pablo de en medio. Así que él envió a Timoteo para ver cómo estaban, y cuando Timoteo regresó, Pablo les envió esta carta.

Usa cualquier medio que puedas para estar cerca de las personas, y este podría ser un gran uso que le puedes dar a tu Facebook, a tu correo electrónico, a tu Twitter. Cuando no puedas estar con ellos, busca maneras de ministrarles, bendecirles, animarles, levantarles.

Así que, ministramos en estos días, y esta la pregunta. ¿Qué tipo de recompensa recibiremos cuando todo esté dicho y hecho? Al final del día, ¿qué vamos a conseguir de esta inversión? ¿Alguna vez has pensado «vale la pena todo el tiempo, todo el esfuerzo, toda la energía, todas las lágrimas, todos los retos, todos los desalientos»? ¿Soy la única persona que me pregunto eso? ¡Tú te preguntas eso también!

Bueno, mira lo que Pablo dice en los versículos 19 y 20: «Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo». Quiero hacer un par de observaciones de estos versículos: primero, las alegrías y los reconocimientos del ministerio no serán completamente experimentados hasta que Cristo regrese. No tendrás todo el gozo, los beneficios y las bendiciones de este lado del cielo. Habrá algunos, pero no serán completamente experimentados hasta que Jesús regrese en su segunda venida, y es un gran tema en 1 Tesalonicenses. Puedes verlo en los cinco capítulos, la segunda venida de Cristo.

Mantén tus ojos fijos en eso y pon tu esperanza ahí. Esto te mantendrá lejos de la distracción, del desánimo, del deseo de tirar la toalla, de las prioridades equivocadas y temporales, si mantienes tu corazón y tus ojos fijos en la segunda venida de Cristo, esa gran esperanza es cierta para todo creyente.

Y luego, una observación: Las personas cuyas vidas han sido tocadas y transformadas al compartirles el evangelio y nuestras propias vidas, estas personas son nuestra recompensa. Ellas nos dan gozo. Mientras trabajaba en este mensaje varias semanas atrás, recibí una llamada de una buena amiga.

Sin entrar en detalles, les diré que esta joven mujer recientemente se ha visto en una situación extremadamente difícil, una situación complicada dentro del ministerio. Muchas circunstancias han cambiado su vida radicalmente, pero circunstancias en las que ella no tiene ningún tipo de control.

Y entonces, en las últimas semanas se ha tomado un tiempo, y ha estado buscando la dirección del Señor para saber qué es lo siguiente. Bueno, en el interín, tuvo la oportunidad de ser transferida a otro ministerio en el que podía servir, y era un ambiente mucho más confortable que el que ella acababa de dejar.

En este ambiente ella es querida, amada, apreciada y valorada. Tiene una familia, tiene relaciones, y a ese otro ministerio le encantaría tenerla. Ella me compartió que el Señor claramente le había indicado que debía volver a su situación original y servir a un grupo de mujeres en el que muchas de nosotras no tendríamos el corazón para servir.

Ella está regresando, en poco tiempo, a un ambiente que es difícil en el mejor de los casos y hostil en el peor de los casos. Quiero compartirles un poco de lo que ella me dijo en una llamada, mientras me explicaba cómo el Señor la estaba guiando. Dijo:

«Nancy, sería más fácil quedarme dónde estoy ahora mismo. Es un gran ambiente, se siente como una familia, pero sé que el Señor me ha llamado. Me ha dado un propósito, y debo regresar a lo que Él me ha llamado.

Sé que no será fácil, no será cómodo, no será seguro. Se que será una batalla, una difícil, pero Dios no me ha llamado a lo «fácil, a lo «seguro», ni a lo «no-desastroso». Dios siempre ha sido fiel en los lugares difíciles que me ha llevado y en revelar algo de Él mismo en medio de estos tiempos. En este momento, este llamado se ve muy pero muy desastroso, pero creo que este es mi momento «para un tiempo como este», y la pregunta es ¿estoy dispuesta a regresar a las trincheras y seguirlo a Él?»

Ahora, no puedo decirte, conociendo a esta mujer como la conozco, cuán emocionada estaba al escucharla expresarse así. Porque ella ha sido por algunos años, como una hija espiritual para mí. Soy una de muchas de las que han invertido en su vida y en discipularla. Hemos caminado juntas en aguas muy profundas.

Nos hemos escrito textos de manera frecuente, llamadas tarde en la noche, mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio invertido en la vida de esta mujer, y ha habido momentos en que ella ha luchado con su obediencia. momentos cuando yo me preguntaba ¿realmente lo logrará? Algunas veces inviertes en las personas, y no lo logran, sabemos que es así.

Algunas veces se apartan, abandonan, tiran la toalla, te decepcionan. Pero esta llamada trajo una increíble alegría a mi corazón. Además de estar contenta por ella, por ser obediente al Señor, estaba realmente el enorme sentido de alegría y gozo porque esto era el fruto de muchos años de dar, servir, amar, exhortar y estar involucrada en la vida de esta joven mujer.

Y ahora, ella ya no es más una bebé creyente. Ahora es una amiga madura, valorada, muy amada y una compañera de ministerio en el evangelio. Y lo que experimenté con esa llamada fue un pequeño destello de lo que experimentaremos en grande en ese día. «Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloria? ¿No lo sois vosotros...? Pues vosotros sois nuestra gloria y nuestro gozo» (vv. 19-20).

Permíteme hacer una oración por una bendición para ti. Señor, te agradezco por estas mujeres, y oro para que les des toda la gracia que necesitan para ser fieles, fieles allí en donde están, algunas de ellas en lugares realmente muy difíciles, y algunas que se están preparando para enfrentar cosas realmente difíciles que todavía no saben que enfrentarán.

Dales la alegría de servir, regocijo, corazones dedicados por entero a Ti. Que podamos servirte como aquellas que viven bajo la luz de Tu evaluación acerca de cómo lo estamos haciendo. Tú escudriñas nuestros corazones. Permítenos no hacerlo como algo más, por algún tiempo, sino por toda la eternidad. Y gracias por las mujeres que estas mujeres están tocando con sus vidas, sus ministerios, sus trabajos. ¡Bendícelas, Señor!

¡Anímalas, fortalécelas! Satisfácelas profundamente con Tu amor; manténlas fieles en la batalla, y que algún día podamos juntas experimentar la alegría, la recompensa completa en ese día, de ver aquellas vidas, aquellas que fueron retadas, que fueron difíciles, que fueron mujeres de alto mantenimiento, que batallamos en amarlas, en quererlas, aquellas que tocaban nuestras puertas, que nos enviaban mensajes, llamándonos a todas horas del día y la noche; permítenos que algún día podamos tener el gozo de verlas como seguidoras maduras de Jesucristo. Señor Jesús, es todo para Ti. Es todo por Ti. Así que te pido una bendición para estas mujeres que Te sirven, en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, orando por aquellas que son líderes de ministerios de mujeres. Esta oración también se extiende a todas nosotras, porque de una forma u otra, todas servimos a otras personas y ayudamos a suplir necesidades.

Y en realidad, ninguna de nosotras puede asumir por sí sola el tipo de ministerio del que hemos escuchado. Dios nos llamó a trabajar con el cuerpo de Cristo. Y esto me recuerda el testimonio de una oyente a quien Dios usó para ministrar a otra mujer en su iglesia. Ella nos escribió:

«… Me he dado cuenta que no tengo un corazón de sierva, y me he arrepentido y le pedí al Señor que me permitiera ser su doulos, que me diera ese corazón que le agrada. Esta mañana tenía mi agenda llena de actividades, pero me escribió una hermana que quería que orara junto a ella en su casa. Le escribí que no podía porque tenía que hacer algo por la mañana, y cuando iba a mandar el mensaje el Espíritu Santo de Dios me recordó mi petición y cambié mis planes. Le dije que sí estaría dispuesta a ir a su casa. Fui, oramos juntas, compartimos y tuvimos un buen tiempo. Lo más agradable es que lo hice de corazón. Pido oracion para que cada vez que se me presente una oportunidad para servir o hacer cualquier tarea, que lo haga de corazón porque quiero agradar a mi Amo».

¡Qué bendición es para nosotros leer acerca de la obra de Dios en las vidas de nuestras oyentes!

Antes de terminar...se me estaba olvidando recordarte algo muy importante. Pero… quiero que lo escuches de otra oyente,

Invitación: Te invito a ser parte de True Woman 2018. Quisiera invitarlas, a las chicas que no van a asistir a la conferencia de Revive Our Hearts en Indianápolis, a que se reúnan en sus casas para escuchar las conferencias, y de esta forma sentirse parte de ellas aun estando lejos.

Annamarie: Marca en tu agenda, los días 27, 28 y 29 de septiembre (¡en un mes!), y escuchemos juntas la verdad que nos hace libres.

En nuestro próximo programa escucharemos de una líder de ministerio que asistió a una conferencia True Woman y descubrió que tenía muchas ideas erróneas acerca del rol de los hombres y las mujeres en la iglesia. Así que no querrás perderte ese programa. Las esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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