Podcast Aviva Nuestros Corazones

Revelación parcial

Annamarie Sauter: La modestia va más allá de los tipos de vestimenta que tenemos. Involucra qué hacemos con lo que tenemos. Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Algunas de nosotras tenemos muchas cosas en nuestros closets que no estamos usando. Alguien más pudiera estar usando esa ropa. Si no tenemos corazones modestos y autocontrol, acumularemos lo que tenemos y no seremos prontas para compartir.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes niños pequeños en casa, quizás quieras desviar su atención por los próximos minutos por el contenido maduro del programa de hoy.

Estamos casi concluyendo la serie llamada Modestia: ¿Le importa a Dios como me visto? Estamos tratando con algunas cuestiones prácticas. Aquí está Nancy.

Nancy: Comenzamos en la sesión pasada y estamos hoy continuando en una porción que ha sido extremamente difícil para mí de comunicar.

Mientras he buscado del Señor acerca de todo esto, he sentido que muchas, muchas mujeres hoy que han crecido en esta cultura muy secular e inmodesta no saben de lo que estamos hablando cuando hablamos de la modestia. Si yo digo que las mujeres están supuestas a ser modestas de acuerdo a la Palabra de Dios, muchas mujeres y jovencitas me dirían, “Yo soy modesta”. Quizás no se están haciendo a sí mismas las preguntas necesarias o correctas para determinar si la manera en que se visten o se conducen es realmente modesta.

Y en la última sesión hablamos acerca de una de las formas de la inmodestia es exponer las partes íntimas o privadas de nuestro cuerpo que deberían estar cubiertas, pero hay otra forma de inmodestia y esa es enfatizar, aun si no está expuesta, enfatizar las partes privadas o intimas de nuestro cuerpo que deben estar cubiertas.

Ahora, déjame establecer esta verdad al leer una cita de un libro que ha sido de mucha ayuda para mi, un libro escrito por Jeff Pollard llamado en inglés Christian Modesty and the Public Undressing of América (La modestia cristiana y la desnudez pública de América). Te animo a que consigas una copia de este libro si quieres. Probablemente no vas a estar de acuerdo con todo lo que dice, pero definitivamente te va a desafiar tu pensar de una manera que pienso que nuestro pensamiento puede debe ser y debe ser desafiado. Él dice,

“Ser atraído a la belleza dada por Dios es una cosa; que la vista de uno sea dirigida al cuerpo de otra persona por una vestimenta sensualmente diseñada es otra cosa.   La ropa no tiene porque sofocar nuestro sexo, pero cualquier ropa diseñada a atraer el ojo a zonas eróticas del cuerpo no llena los requerimientos de la decencia bíblica”.

¿Captaste eso? No solo son artículos de ropa que exponen estas partes privadas del cuerpo, sino ropa que tú te pones que cubre esas porciones del cuerpo pero que están diseñadas para llevar al ojo de otra persona allí, a lo que él llama, una “zona erótica del cuerpo”. Esa es una parte del cuerpo que sería sexualmente estimulante para los hombres.

Así que déjame solo mencionarte algunas categorías que deben ser de importancia para nosotras. Ahora, una vez más, detesto las listas, y no me gusta hacer listas para alguien más, pero estas son categorías de cosas de las que pienso que necesitamos tener en cuenta.

Por ejemplo: Cuando se trata de nuestra ropa, hay maneras en que las palabras o las imágenes pueden ser puestas en lugares de la ropa que enfatizan las partes privadas del cuerpo.

Solo te diré que personalmente, y no voy a hacer reglas para nadie. Quiero que le pidas al Señor, “¿Señor qué es de agradable para Ti? Personalmente, no me siento cómoda al ponerme playeras o blusas que tienen palabras o imágenes a través del pecho. Miras el vestuario de alguien, y las imágenes están colocadas de tal manera en el pecho de una mujer, y esto se convierte en algo sugestivo, aunque no está exponiendo una parte privada, pero está causando que los ojos vayan directamente allí. De hecho, al vestirte, pregúntate, “¿Si alguien más me mirara en este vestuario, naturalmente hacia dónde irían sus ojos?”.

Una amiga me mandó una cita esta semana escrita por otra mujer que dijo,

Si quieres que un muchacho te quiera por tu corazón, entonces le enseñarás tu corazón. Pero si quieres que un muchacho te quiera por tu cuerpo, le mostrarás tu cuerpo. Cuando él comience a demostrar interés por ti, pregúntate, “¿Basado en lo que le he enseñado, en qué está el interesado?”.

Mientras pensamos en cómo nuestra ropa enfatiza ciertas partes del cuerpo, pregúntate, “¿a dónde es atraído el ojo?”. Esto puede ser cierto al relacionarse a ropa transparente, tela que revela, tela transparente. El propósito es exponer las partes privadas en lugar de cubrirlas.

Recuerda, dijimos que el propósito bíblico de la ropa es cubrir las partes privadas y el cuerpo. Este tipo de tela reveladora y transparente está diseñada para provocar y revelar, y, como hemos dicho, quizás más provocativa en los ojos de los hombres, que una mujer no tuviera nada encima en esa parte de su cuerpo.

La ropa que es ajustada o que se ciñe al cuerpo: Piensa en las playeras, blusas o suéteres que usas, particularmente los que son hechos de tejidos de punto o materiales que se estiran, que se pegan, y pregúntate, “¿está esto atrayendo la atención a partes privadas de mi cuerpo?” No, no están siendo expuestas, pero ahí hacia donde el ojo es dirigido.

O cuando compras ropa que es muy pequeña: Si compras tu talla hoy, es probable que la ropa va a estar muy pequeña muy ajustada. Así que necesitaras comprar una talla más grande. Ahora, a mí no me gusta comprar ropa más grande. Porque no me hace sentir muy bien, pero me hace sentir mejor que comprar ropa que está en la talla que pienso que soy pero que está diseñada para marcar mi cuerpo y ajustarlo.

Y especialmente, mujeres, después que has tenido algunos bebés o has subido un poco de peso, la ropa no queda igual. Ten cuidado. Ropa que quizás te quedaba bien hace diez años, pero tu cuerpo ha cambiado. Entonces llegas a los cuarenta; o tienes más de cincuenta años ahora, y quizás necesitas usar ropa diferente de lo que podías usar cuando tu cuerpo se veía un poco diferente en esos años.

Uno de los hombres sobre los que leí en este tema dijo,

Tienes que tomar la palabra de un hombre, de que la figura y forma del cuerpo de la mujer, aunque esté tapada con ropa, atraerá los ojos del hombre, prenderá sus pasiones, o excitará su imaginación tan rápido y seguro como estar viendo la piel de ella.

Ahora, déjame señalar dos cosas aquí – si no he sido lo suficientemente controversial, ahora lo seré. No quiero darte ningunas conclusiones pero te pido que pienses en oración en todo este asunto de los pantalones de las mujeres. Hay muchas cosas que podemos decir acerca de esto. Y no voy a meterme en esto, pero históricamente en nuestra cultura, hasta la última generación, los hombres habían usado pantalones y las mujeres habían usado vestidos.

Así que una de las cosas que tenemos que preguntarnos es: si vamos a usar pantalones, ¿son femeninos, o son como los que un hombre se pondría? Ahí es donde llegamos al principio bíblico de que nuestra ropa como mujeres debe ser femenina. Ese no es el propósito de esta serie donde estamos hablando acerca de la modestia, pero también es algo acerca de lo que debemos pensar.

Porque el asunto no está en que sea un pantalón o sea una falda o sea un vestido el asunto es que sea lo que sea que uses tienes que pensar acerca del tipo de ropa que vas a usar.

Hoy en día tanto las faldas como los pantalones es raro ver a las mujeres en ropas que no sean muy ajustadas y ¿De qué estoy hablando? Estoy hablando de ropas que se pegan a la piel a las piernas, a los muslos, a las caderas, a las sentaderas, a la entrepierna. No necesito ser más especifica. Quizás tú nunca has pensado acerca de esto. ¡Porque no eres un hombre!

Estamos viviendo en un mundo que no está pensando acerca de asuntos de la modestia, un mundo que no tiene ningún concepto de la modestia. Pero lo que estoy diciendo es: Piensa acerca de que si lo que estás vistiendo se ciñe a tu figura puede ser tentador o seductor para los hombres, tal vez no de una manera extrema, pero de una manera que a ti no te gustaría estar influenciando el pensamiento del hombre.

Luego está toda el área de la ropa interior. Hoy, la ropa interior se ha convertido en ropa exterior. No hay duda de que todo este movimiento de diseño y moda está diseñado a ser provocativa para los hombres. No hay duda de eso. El tener la ropa interior expuesta, los tirantes del brasier, y ahora las tangas expuestas arriba de los pantalones de las mujeres. Es difícil imaginar cómo puede ser esto, pero el propósito es ser tentadora y provocar a los hombres.

Honestamente, veo a algunas de estas mujeres, y pienso, “no creo que debes sentirte muy bien contigo misma”, o “no creo que debas ser una mujer muy segura”. La mayoría de las mujeres no lo son. Si no tienes a Cristo, no tienes base para estar segura. Pero mujeres, si ustedes son hijas de Dios, tienen toda razón para estar seguras y no hay necesidad de tener que usar maneras baratas y seductoras para recibir atención incorrecta.

Ahora, mi meta aquí no es ofender a nadie. En realidad no quiero ofender a nadie. Quiero caerte bien. Quiero que estés de acuerdo conmigo. Pero te diré que: me importas más tú y tu matrimonio, presente o futuro. Me importa más tu caminar con Dios y tu pureza moral y la pureza moral de los hombres a nuestro alrededor, y de la pureza moral de tus hijos y tus hijas mientras crecen en un mundo muy pagano, secular e inmodesto que lo que me preocupa lo que tú pienses de mí.

No te estoy pidiendo que estés de acuerdo conmigo en todo lo que he dicho. Solo te pido que te hagas la pregunta: “¿Soy modesta?” Si te paras enfrente a un espejo, mientras caminas con el Señor y creces en tu relación con Él, y Dios te da libertad, y tu corazón está siendo puro ante Él, de que tú estás siendo modesta, entonces te digo, “Ve con el Espíritu de Dios”.

Algunas de las cosas que he mencionado no pueden ser modestas, y tú necesitas distinguir entre ellas, pero no quiero que te obsesiones mucho en los detalles, solo di, “Señor, dame un corazón modesto, y ayúdame a ser una mujer de gracia y una mujer de humildad, y una mujer que revela a Jesús para que yo pueda atraer a otros a Ti y no esté atrayendo a otros a mi o a mi cuerpo en alguna manera que sea provocativa o tentadora o que haga que los hombres pequen”.

Annamarie Sauter: Nancy DeMoss de Wolgemuth nos ha estado llamando a ser modestas. No nos está dando una lista de cosas que podemos o no podemos hacer, pero nos ha estado hablando acerca de corazones y actitudes que sirven y levantan a los que nos rodean.

Nancy ha escrito un pequeño libro que te ayudará a desarrollar ese tipo de corazón. Se llama, La Apariencia. Este te guiará a través de una serie de preguntas para ayudarte a evaluar tu enfoque acerca de la modestia. Incluye un fundamento bíblico para la modestia y una lista de Escrituras para que las estudies por ti misma.

Si estás en los EEUU o Canadá puedes adquirir este recurso al visitar AvivaNuestrosCorazones.com o si estás en los Estados Unidos o Canadá llamando a 1-800-569-5959.

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Ahora, regresemos con Nancy en la serie, “Modestia: ¿Le importa a Dios como me visto?”.

Nancy: Recientemente me llamaron para una sesión de fotos con el Ministerio Vida en Familia, uno de nuestros ministerios amigos. Las diferentes personas que están involucradas con ese ministerio radial se estaban reuniendo para esta sesión. Nos dijeron más o menos lo que querían que vistiéramos, y yo no tenía nada en mi ropero que fuera acorde a lo que se pidió. Y todo esto sucedió mientras estaba estudiando todo este asunto de la vestimenta. Pasé probablemente tres días estresada sobre lo que me iba a poner para esa foto.

Y estaba estresada por esto. Y pensé, “pero estoy violando Mateo capítulo 6” – donde Jesús dijo – “Te digo que no estés ansioso por lo que vas a comer, o por lo que vas a beber, o por tu cuerpo, lo que vas a vestir” – no estés ansioso por eso (versículo 31, parafraseado). Él dijo,

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?...y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Versículo 31 “Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”…[no hagas eso] vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:26-33).

Lo que él está diciendo es, “deja que tu primera prioridad sea tu relación con Dios, estar bien espiritualmente, y no caigas en el pecado de estar tan enfocada en la ropa, de que estés ansiosa por lo que te vas a poner, o estés temerosa de no recibir la provisión”.

Podemos pecar con relación a la vestimenta si caemos en preocupación o ansiedad por nuestra ropa. Pero también podemos pecar con relación a nuestra ropa cuando somos egoístas, y rehusamos compartir la ropa que tenemos con aquellos que la necesitan.

En el Evangelio de Lucas en el capítulo 3, Juan el Bautista predicaba un mensaje de arrepentimiento. Las multitudes le preguntaban, “¿Qué haremos? ¿Cómo demostraremos que nuestro arrepentimiento es genuino? ¿Sabes cuál fue la respuesta de Juan?” “El que tiene dos túnicas [dos abrigos], comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo” (versículo 11).

Demostramos que verdaderamente hemos creído el Evangelio cuando tomamos lo que tenemos y lo compartimos con aquellos que no tienen igual. ¿No es eso lo que Santiago dijo en el libro de Santiago en el capítulo 2? “Si un hermano o hermana está pobremente vestido y carece de sustento diario y uno de ustedes le dice, ‘Que tengas un buen día. Ve en paz. Caliéntate y sáciate. ¡Bendiciones, hermano!’ sin darle las cosas necesarias para su cuerpo, ¿de qué sirve esto?” (Versículos 15-16, parafraseado).

¿Qué clase de fe es esa? No es una fe viva. Mira, nuestra fe será demostrada al compartir lo que tenemos con aquellos que están en necesidad. Algunas de nosotras tenemos – y me incluyo– muchos artículos en nuestros closets y en nuestros estantes que no estamos usando. Y, de paso, la única ropa que se puede llenar de polilla es la que uno no usa. Solo está ahí. Pensamos, “bueno, un día eso me va a servir. Bueno en realidad no lo he usado en seis años, pero un día de estos me quedará”.

Alguien más pudiera estar usando esa ropa. Alguien que tiene una necesidad pudiera estarse beneficiando de esa ropa. Si no tenemos corazones modestos y autocontrol, acumularemos lo que tenemos y no estaremos listas para compartir.

Luego también en el libro de Santiago en el capítulo 2, él habla de otro pecado relacionado con la vestimenta, y es cuando vemos con ojos altivos o desprecio a aquellos que no tienen igual que nosotras. Cuando damos un trato preferencial a aquellos que son ricos. Él dice,

Hermanos míos, la fe que tienen en nuestro Señor Jesucristo no debe dar lugar a favoritismo.

Ahora, ¿qué quiere decir eso? Bueno, él prosigue a ilustrarlo.

Supongamos que en el lugar donde se reúnen [en la asamblea de tú iglesia] entra un hombre con anillo de oro y ropa elegante, y entra también un pobre desharrapado. Si atienden bien al que lleva ropa elegante, y le dicen: <<Siéntese usted aquí, en este lugar cómodo>> (¿te gustaría estar en este comité? Estamos buscando algo de dinero para el fondo del templo. ¿Por qué no vienes y tomas esta posición responsable en nuestra iglesia?), pero al pobre le dicen: <<Quédate ahí de pie>>, o <<Siéntate en el suelo, a mis pies>>”.

Él no solo está hablando literalmente de dónde se siente, sino de la manera que apreciamos a aquellos que tienen dinero y de cómo somos menos considerados con aquellos que no tienen tanto. Él dice que si eres así, hay discriminación entre ustedes y están juzgando con malas intenciones (Santiago 2:1-4 NVI).

Si no somos modestas y tenemos autocontrol en nuestros corazones, seremos culpables de elitismo, parcialidad, y favoritismo.

Y quiero aprovechar para dar gracias a todos los colaboradores de Aviva Nuestros Corazones. En Aviva Nuestros Corazones tenemos personas que hacen grandes donaciones y estamos muy agradecidos por ellos pero también tenemos personas que hacen contribuciones pequeñas de lo que Dios les ha provisto y estamos igualmente agradecidos por esas personas le pedimos al Señor que los mantenga fieles porque realmente el corazón del dar no es tanto la cantidad que damos si no lo que movió nuestro corazón a hacer la ofrenda para El Señor que hemos hecho. Así que Aviva Nuestros Corazones agradece a cada uno de sus colaboradores.

Pero cuando se trata de la vestimenta, es solo algo simbólico de cómo tratamos a la gente. ¿Tratamos mejor a la gente que pensamos que tienen más o que pensamos que tienen algo que ofrecernos que la manera en que tratamos a los que quizás pensamos que no tengan nada que ofrecernos? La Palabra de Dios dice que esas personas son a menudo las que son ricas en fe, aquellas que tienen menos materialmente.

Hay otra manera en que podemos pecar en relación a la vestimenta, y quiero tocar este punto porque quiero pensar que es algo que realmente necesitamos recordar en nuestra cultura actual. Es otra manera donde nosotras como mujeres cristianas necesitamos ser contra-culturales. Y es cuando fallamos en hacer distinción entre la manera que los hombres visten y la manera en que las mujeres visten. La Biblia trata esto muy claro y específico en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento también.

Deuteronomio capítulo 22, en el versículo 5 dice,

"No vestirá la mujer traje de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque es abominable para Jehová, tu Dios, cualquiera que esto hace" (RV95).

La palabra abominación que se usa aquí es muy fuerte. En el contexto aquí en Deuteronomio, se está hablando de varias cosas que son abominación para Dios. Una es idolatría, la perversión sexual, las prácticas del ocultismo –la brujería – el defraudarse el uno al otro económicamente, y dentro de esa lista está este pecado de romper la distinción entre los sexos con la vestimenta.

¿Puedes imaginarte poniendo eso en la lista junto con la idolatría, la perversión sexual y la brujería?

Ahora, hay otras cosas que a Dios no le gustan, pero no muy a menudo en el Antiguo Testamento se usa la palabra, “Esto es una abominación para Dios”.

No conozco todas las razones de por qué, pero pienso que por lo menos parte del hecho es que Dios creó al hombre y a la mujer diferentes el uno del otro y esto es fundamental para todo el plan eterno de Dios. Cuando nos deshacemos de esas diferencias, cuando borramos esas diferencias de cómo los hombres y mujeres se ven y cómo actúan y se conducen en sus roles y en sus funciones y aun en sus estilos de vestir, cuando vamos por una sociedad unisex, hemos hecho un daño increíble a la causa del Evangelio y a la causa de Cristo en nuestro mundo.

La diferencia más obvia entre los hombres y mujeres es lo primero que la gente nota: lo que visten. La Escritura dice que, “es una abominación para Dios” el borrar esas distinciones, esas líneas   entre la vestimenta de los hombres y mujeres.

Cuando estudias las culturas, cuando tienes sociedades que son patriarcales, sociedades que reconocen el liderazgo de hombres y de padres, encontrarás que en esas culturas, la vestimenta de los hombres y de las mujeres son bastante diferentes. Pero cuando las sociedades se convierten en matriarcales, esas sociedades donde las mujeres son las que llevan el control del programa, donde las mujeres son más dominantes, encontrarás que más y más la vestimenta usada por los dos sexos se asemeja más.

¿Sabes qué pasa cuando las mujeres se hacen más masculinas en su apariencia? Los hombres se hacen más femeninos en su comportamiento.

Encuentro a mujeres cristianas hoy que están tan perturbadas, y es entendible, por el hecho de que los hombres son pasivos, no están tomando la iniciativa y no están tomando el liderazgo. Pero pienso que uno de los factores aquí es que como mujeres hemos comenzado a actuar y a vestir como hombres. Hay un sentido en el que los hombres están diciendo, “¿Quieren nuestro lugar? Pues ténganlo”. Y entonces luego nos molestamos con ellos.

Si queremos que los hombres sean hombres, entonces tenemos que estar dispuestas a ser mujeres, eso quiere decir a ser femeninas. Ahora, ser femenina no necesariamente quiere decir que tienes que usar adornos o el color rosado o encaje todo el tiempo. Pero sí quiere decir que: le pidas al Señor que te enseñe ¿qué tipos o estilos de ropa son distintivamente femeninos? ¿Cuáles son hechos para mujeres?

Mientras tomas decisiones que son femeninas, y te decides a no ser parte de esta cultura unisex, encontrarás que Dios te bendecirá y te usará de maneras distintivamente femeninas. Al hacerlo, reflejamos el Evangelio de Cristo. Adornamos el Evangelio de Cristo, no al parecernos a los hombres, sino por nuestra disposición a ser mujeres y a ser femeninas.

Annamarie: Ella es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Nos ha dado algunas breves pautas para ayudarnos a evaluar mejor al elegir una vestimenta que glorifique a Dios.

Tal vez tú conoces a una mujer más joven que nunca ha sido expuesta a este tipo de enseñanza, pero sabes que tiene un corazón para servir a Dios. Espero que consigas una copia del estudio bíblico del cual te hemos estado hablando. Se llama La Apariencia.

Este pequeño libro te guiará a través de la Escritura sobre este tema importante. También proveerá preguntas útiles que te ayudarán a evaluar tu ropa. “¿Cómo sabes si una pieza de ropa es apropiada?” El material te ayudará a tomar estas decisiones en oración.

¿Cuál es el lado negativo de la modestia? ¿Qué desventajas podríamos experimentar si escogemos este camino? Hablaremos de esto mañana. Por favor acompáñanos en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.