Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Revisa tu límite de velocidad

Annamarie Sauter: Con nosotras Bunny Wilson.

Bunny Wilson: Cuando te subes al carro, y revisas el límite de velocidad, ¿te estás sometiendo a la autoridad?

Las mujeres solteras son unas de las conductoras más veloces que he conocido. He viajado en el auto con algunas de ellas. Mi recomendación es, «revisa tu límite de velocidad». Te ayudará a saber si estás en una posición de siquiera pensar en el matrimonio. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Estoy muy emocionada de tener con nosotras hoy en el estudio una invitada que ha sido una amiga muy querida desde hace algún tiempo. Su nombre es Bunny Wilson, y nos conocimos hace algunos años y tuvimos la oportunidad de conversar y orar juntas. Ella es conferencista, autora y ha escrito un número de libros que son prácticos y de ayuda para nosotras como mujeres. Bienvenida, Bunny, a Aviva Nuestros Corazones

Bunny: Gracias, Nancy. Es un gozo estar aquí contigo. 

Nancy: Bunny, esta semana queremos hablar sobre tu libro, Libre a través de la sumisión (disponible en inglés, Liberated Through Submission). Y sé que hoy en día no existen muchos libros con la palabra sumisión en el título. Usualmente no pensamos en la sumisión como algo liberador. Bunny, conozco un poco de tu trasfondo y sé que fuiste atea y feminista. Ahora, una vez que conociste al Señor y comenzaste a escuchar sobre el concepto de la sumisión, ¿cuál fue tu respuesta inicialmente? 

Bunny: Bueno, cuando comencé a estudiar la Biblia, todo era tan nuevo para mí que comencé a comérmela, leía y leía y siempre quería más. Pero un día me topé con un versículo que dice: «Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor» (Efesios 5:22). Mi primer pensamiento, Nancy, fue, ¿por qué Dios arruinaría un libro tan bueno con un versículo como este? No podía entender cómo es que era llamada a someterme a mi esposo cuando yo tenía la respuesta a cualquier pregunta dos semanas antes de que él siquiera hiciera la pregunta.

Tal vez algunas personas se sientan ofendidas por eso, pero no estoy diciendo que era verdad, estoy diciendo que así era como yo pensaba, como me sentía. Fui a Dios y le dije, «Dios, voy a obedecer este principio porque está en tu Palabra, pero no voy a dejar de insistir hasta que me expliques cómo es que Jesús vino para que pudiera tener vida y tenerla abundantemente, y al mismo tiempo tenga que someterme».

Nancy: Así que te encontraste con este principio en la Palabra de Dios y dijiste, «estoy dispuesta a obedecer esto, pero necesito saber por qué». Y al estudiar este tema, ¿qué fue lo que el Señor te mostró sobre por qué es un principio importante? 

Bunny: Lo que Dios me mostró a través del estudio de Su Palabra es que la sumisión es un principio muy positivo y poderoso que ha sido diseñado por Dios para cada hombre y cada mujer, tanto solteros como casados. 

Nancy: Espera un minuto, ¿sumisión para los hombres?

Bunny: Sí, así es.

Nancy: ¿Cómo es eso?

Bunny: Verás, el problema es que la sumisión ha sido definida y aplicada incorrectamente. No solo es un principio bíblico, es un principio universal. Cuando lo definimos correctamente, deja de ser controversial y complejo, y llega a ser simple y aplicable. 

Nancy: ¿En qué sentido se supone que los hombres deben ser sumisos?

Bunny: Como dije, es un principio universal. Te voy a dar un ejemplo. Estaba grabando un programa de radio. Comienza a sonar el tema musical y el presentador me introduce diciendo: «Hoy tenemos a Bunny Wilson con nosotros. Ella está aquí hoy para decirles a ustedes esposas que deben sujetarse. ¿No es así, Bunny?» Así es como él me introdujo. 

Yo dije, «bueno, en realidad no, Bob. La razón por la que estoy aquí hoy es para decirles que tú eres un hombre sumiso». 

Él dijo, «¿qué quieres decir con eso?»

Yo dije, «el Diccionario Webster dice que la sumisión significa ceder. Permíteme hacerte una pregunta. ¿Eres tú el dueño de esta estación de radio?

–«Bueno, no» 

–«¿Tienes un gerente general?»

–«Bueno, sí, y es una mujer»

Dije, «aún mejor». Y le dije, «¿estás siempre de acuerdo con la programación que tu gerente general elige?» 

Él dijo, «por supuesto que no»

Le dije, «el solo hecho de que estés aquí hoy entrevistándome quiere decir que ha habido ocasiones en las que has tenido que ceder a sus decisiones finales, y eso te hace un hombre sumiso». 

Él dijo, «bueno, ¡supongo que estás en lo correcto! Abriremos la línea telefónica». 

La primera persona que llamó dijo, «hola, Bunny, cabeza hueca. Tu libro debería ser quemado en el fuego». 

Le respondí, «no te voy a llamar por ningún nombre degradante porque no te conozco, y tú no me conoces. Si me conocieras sabrías que no soy una cabeza hueca. Si hubieras leído mi libro, estaría en lo más alto de tu librero, no quemándose al fuego». Le dije, «permíteme hacerte una pregunta, ¿sabías que las feministas son mujeres que se someten?» Y Nancy, parecía que ella estaba gruñendo en el teléfono. 

Le dije, «permíteme explicarte. Las feministas tienen organizaciones. Tienen presidentas, vicepresidentas, directoras. Cuando se juntan en su salón de reuniones, ¿crees que siempre están de acuerdo con una dirección en particular de ese movimiento feminista? Por supuesto que no. Tú sabes que son mujeres dogmáticas, pero ellas saben que antes de salir de esa reunión tendrán que ceder a la decisión final de la presidenta, porque ellas saben que una casa dividida contra sí misma no puede permanecer». 

El punto es, Nancy, que la verdadera pregunta no es si nos sometemos o no. La pregunta es: ¿A quién y a qué nos estamos sometiendo? 

Nancy: ¿Lo que estás diciendo que todos en realidad somos personas sumisas, lo que pasa es que escogemos en qué manera nos vamos a someter y a quién nos vamos a someter? 

Bunny: Exactamente. Y Dios tiene un organigrama enlistado en Su Palabra. Si no cedemos a ese diagrama, es como un juez una vez dijo: «La ignorancia a la ley no te excusa de la penalidad de la ley». 

Nancy: ¿Entonces por qué la sumisión es un concepto tan negativo en la mente de muchas personas? 

Bunny: Tenemos un archienemigo. Creo que todas conocemos su nombre –Satanás. Él ha hecho lo inimaginable para distorsionar este principio ya que él conoce que fue la sumisión la que nos dio vida eterna. Cristo Jesús se sometió a la muerte en la cruz. Cuando estaba en el huerto de Getsemaní, oró tres veces, «Padre, permite que pase de Mí esta copa amarga» (Mateo 26:39, parafraseado). 

Si lo ponemos en el lenguaje común de hoy en día, es como si Él estuviera diciendo, «no quiero hacerlo; no quiero hacerlo; n o quiero hacerlo. ¿Hay un Plan B? ¿Existe otra forma de salvar a estas personas? Esto va a ser doloroso… No obstante, no se haga Mi voluntad…» Su voluntad no era morir. «No sea como yo quiero, sino como Tú quieres». Si Cristo Jesús no se hubiera sometido a la muerte en la cruz, ninguna de nosotras tendría vida eterna. Eso es lo que lo hace un principio poderoso. 

Es positivo porque se supone que debemos seguir Sus pisadas. Eso es lo que lo hace un concepto positivo –un principio positivo. Él pisó la faz de esta tierra como un hombre soltero, pero Él vivió una vida totalmente sujeta. Es positivo, es poderoso, porque tendremos que enfrentar el mundo, la carne y el diablo, quien nos quiere forzar a creer que someterse quiere decir que seremos subordinadas, inferiores o el tapete de alguien más. Y nada puede estar más lejos de la verdad.

Nancy: Bunny, permíteme preguntarte… cuando comenzaste a comprender lo que la Palabra de Dios decía sobre la sumisión –para ese entonces ya eras una mujer casada– ¿cómo comenzaste a vivir esto en tu matrimonio? ¿Fue fácil adaptarte? 

Bunny: ¡Absolutamente no! Recuerdo la primera vez que Frank y yo comenzamos a tener un compañerismo muy intenso –conversaciones acaloradas. Normalmente yo tendría algún tipo de respuesta, pero le dije a Dios…

Nancy: ¿Cuál habría sido tu respuesta normal? 

Bunny: Corregirlo, ponerlo en el lugar en el que yo pensaba que debía estar, asegurarme de que entendiera por qué no estaba de acuerdo con él. Pero dije, «bueno, bueno…intentaré esto de la sumisión». 

Verás, Nancy, la sumisión es como un semáforo descompuesto. Cuando aprendimos a manejar, aprendimos que cuando llegamos a una intersección y los semáforos no funcionan, se supone que debemos detenernos y cederle el paso a la persona a nuestra derecha. Y así avanzamos de dos en dos hasta que el semáforo vuelva a funcionar.

¿Qué crees que pasaría si esa regla jamás se hubiera escrito y llegáramos a una intersección con el semáforo dañado? ¿Cómo crees que sería eso? 

Nancy: Por supuesto que sería un caos. 

Bunny: Sería un caos. Habría contiendas y discusiones, «yo llegué primero», «a ti no te toca pasar». La sumisión es como un semáforo descompuesto. ¿Por qué razón necesitaríamos la sumisión? Cuando lleguemos al cielo no habrá casamientos. Entonces, ¿por qué necesitamos el principio de sumisión operando aquí en la tierra?

Bueno, voy a darte una razón que escuché de un pastor en una ocasión. Dios ve el panorama y nosotros vemos un puntito, por eso se le llama punto de vista. Desde mi punto de vista, Dios sabía que estaba creando individuos de pensamiento libre, donde todos los caminos del hombre parecerían buenos ante sus propios ojos. 

Así que si pasamos cualquier cantidad de tiempo juntos en nuestros trabajos, en nuestras iglesias, en nuestros hogares, tarde o temprano la señal de nuestra comunicación se va a descomponer. Si no tenemos un orden establecido, nos vamos a encontrar en las intersecciones de la vida discutiendo, contendiendo, quejándonos y riñendo. 

Un día decidí que iba a seguir –como en la intersección con ese semáforo dañado– iba a seguir las reglas para ese caso. Iba a hacer las cosas como Dios quería. Normalmente, cuando Frank y yo pasábamos mucho tiempo juntos, yo perdía el control. Pero lo que hice fue que comencé a decirle por qué no estaba de acuerdo con él.

Verás, está bien decirle a una persona a quien Dios ha designado como autoridad por qué no estás de acuerdo. Esa es una de las razones por las que el principio es poderoso. La Biblia dice airaos pero no pequéis –y esto quiere decir que le puedo decir a Frank cómo me siento. Me puedo enojar y decirle cómo me siento. 

Pero si cruzo la línea al punto donde comienzo a pecar…comienzo a hablar mal de su familia, comienzo a tirar las puertas, aplico la ley del hielo o trato silencioso…me voy a la cama sola o lo mando a dormir al sofá… Y las que están casadas saben de qué se trata todo esto. Si voy a violar la Palabra de Dios, entonces tengo que detenerme. Al igual que con ese semáforo descompuesto, tengo que detenerme porque voy a pecar. 

Nancy: Así que realmente el punto de partida en esta área de la sumisión es mi sumisión a Dios, a Su autoridad y a Su Palabra.

Bunny: Así es. Si no aceptas la soberanía de Dios ni entiendes que Él tiene un plan perfecto con el principio de la sumisión, será muy difícil implementarlo en tu vida. 

Nancy: ¿Estás diciendo que este asunto de la sumisión realmente requiere fe?

Bunny: Absolutamente. De hecho, la fe es la que opera la sumisión. Debemos creer que Dios ve todo; que a Él le importa, y que Él va a intervenir por nosotras. Sumisión quiere decir que Dios interviene. 

Cuando pensamos en eso… Mira, cuando Dios escribió la Biblia, pudo haber dicho que Cristo Jesús murió en la cruz por nuestros pecados y si lo recibimos en nuestra vida tenemos vida eterna. Fin. Es decir, Dios no tenía que intervenir en los asuntos de la vida diaria de los hombres. Él pudo haber dicho, «está bien, ya les di una oportunidad para arreglar las cosas conmigo si reciben a Mi Hijo, pero en términos de lo que sucede en la tierra, ustedes tendrán que lidiar con eso. Los veo cuando lleguen al cielo». 

Pero Él no dijo eso. «Y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20). «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas» (Proverbios 3:5-6). Ese hecho de que a Dios le importa quiere decir que necesitas comprender el principio de la sumisión para poder estar en Su voluntad, en Su camino, y en Su Palabra; y comprender que Él puede dirigir tu camino. 

Nancy: Entonces cuando dices que Dios interviene, ¿quiere decir que si soy sumisa Dios va a obrar en esa situación de la manera en que yo creo que debe funcionar? ¿Qué quiere decir que Dios va a intervenir? 

Bunny: Quiere decir que Dios va a corregir las cosas. Algunas veces no es como nosotras creemos que las cosas deben ser, pero quiere decir que Él nos va a dar la sabiduría para ir por el camino que nos va a traer vida en lugar de decepción, frustración y dolor. 

Nancy: Parecería, sin embargo, que Dios no interviene exactamente según nuestro calendario.

Bunny: Es porque Él tiene todo el tiempo del mundo. 

Nancy: ¡No tiene prisa, no está de afán! 

Bunny: Él no tiene prisa y nosotras tampoco deberíamos vivir afanadas. «Echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes» (1 Pedro 5:7). 

Nancy: Él nunca se retrasa, no llega tarde. 

Bunny: Él no llega tarde. Habiendo sido una atea y feminista, yo sé lo que queremos decir con «mujer fuerte». Me corrieron de mis tres primeros trabajos porque era muy importante para mí que las personas entendieran claramente por qué no estaba de acuerdo con ellas. Así que me clasificaba a mí misma como una mujer fuerte, pero no fue sino hasta que comencé a implementar correctamente el principio de la sumisión en mi vida, que llegué a comprender lo que es la verdadera fortaleza. 

Nancy: Bunny, estás hablando de algo muy importante aquí, y que me recuerda a una mujer que se acercó a mí un fin de semana. Ella se casó a sus 30; se acercó y me dijo, «estoy luchando con la sumisión en mi matrimonio». Ella había estado soltera por muchos años. 

Luego dijo algo interesante. Ella dijo, «yo tenía un jefe difícil cuando era soltera, y nunca aprendí a someterme a él». Ahora se está dando cuenta de que por no aprender la sumisión cuando era soltera, ahora está luchando con cómo aplicar esto en el contexto del matrimonio. 

Bunny: Entiendo eso. Es por eso que les digo a las mujeres solteras, «si quieres saber si estas lista para casarte, solo observa tu relación con tu jefe. Pregúntale a tu pastor si él cree que tienes un espíritu sumiso en la iglesia. Cuando te subes al carro, revisa tu límite de velocidad –¿estas sometiéndote a la autoridad?»

Nancy: ¿No estás llevando esto muy lejos Bunny? 

Bunny: Las mujeres solteras son algunas de las conductoras más veloces que he conocido. He viajado en el auto con varias de ellas, así que...revisa tu límite de velocidad. Eso te ayuda a saber si estás en una posición de siquiera pensar en el matrimonio.

Nancy: Wow. Pero eso no es solo para las solteras. No es solo para las casadas. Dices en tu libro que todas nosotras tenemos relaciones o responsabilidades en las se nos llama a ser sumisas. 

Bunny: Debemos someternos a Dios. La primera carta de Pedro, capítulo 2 versículo 13, dice que debemos someternos al gobierno. Y en el capítulo 2 versículo 18, dice que somos llamadas a someternos a nuestros jefes. Hebreos 13:17, dice que nuestro pastor tiene el derecho de tomar la decisión final.

Y después concerniente al matrimonio, el hombre casado es llamado a someterse a cuatro cosas al igual que la mujer casada. Él ha sido llamado a...

  • Someterse a Dios y amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia
  • A ser el líder espiritual
  • A ser quien tome las decisiones finales 
  • A vivir con su esposa comprensivamente 

¡Esa sí que es una lista! 

La esposa es llamada a ceder ante las decisiones finales de su esposo, lo que quiere decir que si eres una mujer soltera, serás llamada a ceder a las decisiones finales de tu esposo. ¿Qué debes estar observando durante el noviazgo? Debes estar observando cómo toma sus decisiones. 

Estaba en un programa de radio, y una mujer llamó y gritó al teléfono, «¿¡y qué si te casaste con un tonto!?» Le dije, «bueno, lo primero que debes hacer es asumir la responsabilidad de casarte con un tonto. Después pide a Dios sabiduría para manejar tu situación particular». Muchas veces una mujer soltera va a pasar por alto las malas decisiones de su prometido pensando que cuando se case con él ella lo va a cambiar. Así que las decisiones son muy importantes.

Nancy: Hablaste un poco de cómo se ve la sumisión en tu relación con Frank, tu esposo. Decías que algunas veces cuando llegas a un callejón sin salida, la sumisión se ve como un semáforo descompuesto. Necesitas detenerte –todos se detienen– y entonces alguien tiene que ceder. ¿Cómo funciona eso en tu matrimonio? 

Bunny: En momentos donde pasamos mucho tiempo juntos… Nunca voy a olvidar la primera vez que sucedió. Yo estaba de pie en el lavaplatos y estaba muy enojada. Pensé en este principio de Dios sobre la sumisión, y dije, «¡okay, okay, okay! Lo voy a hacer. Lo voy a hacer. Entiendo que puedo decirle cómo me siento». Y entonces le dije cómo me sentía. 

La Biblia dice, «hablando la verdad en amor», lo que quiere decir que puedo decirle cómo me siento. Incluso hasta puedo ser firme en cómo me siento. Pero si llego al punto donde voy a comenzar a pecar, a violar los principios de Dios diciendo algo despectivo o criticándolo, o algo que no edifica, entonces tengo que detenerme como en ese semáforo descompuesto. 

Si no lo hago, estaría desobedeciendo Filipenses 2:14-15 que dice: «Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo».

Por años recibí multas por Filipenses 2:14-15, pero no sabía dónde pagar la multa. Se convirtió en una orden judicial, y tampoco sabía dónde pagarla, así que estaba encarcelada y las rejas eran mi propia terquedad contenciosa, mi enojo y mi frustración. Pero gracias a Dios, Él proveyó una salida a través del principio de la sumisión. 

Así que he podido hablar la verdad en amor. Como puedes ver Nancy, eso fue difícil para mí. Sabía cómo hablar la verdad en enojo. Sabía cómo hablar la verdad en manipulación y queriendo controlar, pero no sabía cómo hablar la verdad en amor porque el amor de Dios es amor agape. Es amor incondicional. 

Recuerdo que dije, «okay, okay, Dios. Le voy a decir la verdad en amor. Voy a esperar hasta que pueda decirlo con amor incondicional». Bueno, dos meses después voy hacia él y le digo, «sabes, Frank, he estado pensando sobre la decisión que estás a punto de tomar, y solo quiero que sepas que no estoy de acuerdo contigo por a, b, c y d». 

Pero mientras hablaba con él, Nancy, observé su lenguaje corporal…tenía sus brazos cruzados en su pecho, y luego me estaba viendo con «esa mirada». Ya sabes, esa mirada…los esposos tiene cierta mirada que dice, «eso es tonto, estúpido, loco y no voy a hablar de eso». 

Así que mi voz se fue haciendo más fuerte y más fuerte en la medida en que le explicaba las cosas. Cuando terminé, el Señor dulcemente me llamó aparte y me dijo, «no hablaste la verdad en amor». Él básicamente me dejó ver cómo le había hablado a Frank, y me mostró lo que realmente yo estaba diciendo aún con voz suave. 

Lo que realmente estaba diciendo era, «¿sabes que, Frank? He tomado suficiente tiempo para calmarme y poder hablar de esta ridícula decisión que estás a punto de tomar. Deberías sentarte en tu silla y comportarte como si tuvieras conciencia, hasta que yo te explique cómo deben ser las cosas». 

Y Dios me mostró que no estaba hablando la verdad en amor. Mi voz suave era para manipular. Yo dije, «está bien, Dios, lo siento. ¡Lo siento! No lo voy a volver a hacer. Voy a hablar la verdad en amor». 

Nancy: ¿Qué influencia ha tenido esto en tus hijos?

Bunny: Bueno, todos mis hijos son extrovertidos y todos son dogmáticos –inflexibles. Comencé a practicar la sumisión, y lo he estado haciendo por varios años. Un día entré a la recamara y dos de mis hijas, quienes ahora son adultas, en ese entonces eran adolescentes, estaban gritándose la una a la otra a todo pulmón. Entré y tranquilamente les dije, «ustedes necesitan aprender a resolver sus diferencias como su padre y yo resolvemos nuestras diferencias». 

Ellas se detuvieron un momento y esta pequeña sonrisa apareció en sus rostros, y entonces dijeron, «vamos a hacerlo». Así que la primera dijo, «sabes, la forma en la que pienso sobre esto…», y comenzó a enlistar sus puntos. La segunda se sentó allí asintiendo con su cabeza, entonces la segunda dijo, «¿ya terminaste?» Y la otra dijo, «sí, ya terminé». Entonces la segunda dijo, «bueno, comprendo lo que estás diciendo…» Y antes de que la segunda pudiera continuar se dejaron caer en la cama a carcajadas. 

Cuando salí de esa recámara, el Espíritu del Señor me habló y me dijo, «puede que ellas no lo hagan ahora, pero saben cómo luce». Como padres tenemos que aceptar y tomar la responsabilidad de que los influenciamos positiva o negativamente en la forma en que ellos se comunicarán con su cónyuge. Cuando veo a mis hijos en sus empleos y no están de acuerdo con sus jefes, veo la forma como lo manejan…todo eso es el resultado de enseñarles el principio de la sumisión. 

Nancy: ¿Cómo afectó la forma en la que ellos respondieron a la autoridad de ustedes como padres?

Bunny: Bueno, todo llegó a ser diferente en nuestra casa. Primero que todo, cuando comencé a practicar el principio de la sumisión, nuestra casa de pronto se llenó de paz. Estaba caminando en fe, creyendo que Dios iba a arreglar cualquier cosa que necesitara ser arreglada, y que Él iba a mostrarnos a Frank y a mí cuál era Su voluntad respecto a las situaciones particulares –aún si yo no estaba de acuerdo. 

Cuando aprendes a vivir así, Nancy, no querrás regresar a tu rebeldía y terquedad. De hecho, el texto de la Escritura que me quebrantó e hizo que quisiera someterme fue 1 Samuel 15:23, y tú conoces ese versículo.

Nancy: Dinos lo que dice ese versículo. 

Bunny: Dice: «Porque la rebelión es como el pecado de adivinación, y la desobediencia, como la iniquidad e idolatría».

Nancy: «Porque la rebelión es como el pecado de adivinación…» ¿Qué tienen que ver el uno con el otro? 

Bunny: Pensemos en lo que intenta hacer la adivinación. Por supuesto, si eres cristiana, estás cubierta con la sangre derramada de Cristo Jesús, y la adivinación no tiene poder sobre ti –a menos que creas que sí lo tiene. La adivinación está diseñada para hacer que una persona haga lo que tú quieres que haga. 

Cuando soy rebelde contra el orden establecido por Dios, estoy intentando que esa persona haga lo que yo quiero que haga. Frank puede mirarme, y en mi estado de rebeldía, básicamente lo que voy a decir es, «si estás de acuerdo conmigo, voy a regresar a la maravillosa persona que siempre conociste, en lugar de hacer rabietas y murmurar y dejar de hablarte. Seré maravillosa, buena y amorosa. Pero primero, debes estar de acuerdo conmigo». Ahora, Dios no dijo que eso es adivinación; Él dijo que es como la adivinación. 

Nancy: Y lo interesante aquí es que la adivinación nos abre las puertas al reino y a la influencia de Satanás. Cuando somos rebeldes, cuando salimos de la protección de la autoridad de Dios, y de las autoridades humanas que Dios ha puesto en nuestras vidas, realmente estamos llegando a ser presa fácil –en cierto sentido– para el engaño, las artimañas y las estrategias del diablo.

Bunny: Sí, y creo que esto se manifiesta en nuestro alto porcentaje de divorcios… No estoy diciendo que todo es culpa de la mujer por no sujetarse, pero eso sí juega un papel en esos porcentajes. 

Annamarie: Muchas de nosotras hemos abrazado conceptos errados de lo que es la sumisión. Y muchas veces ni siquiera queremos escuchar acerca del tema. Hoy, Nancy DeMoss Wolgemuth y Bunny Wilson nos han estado ayudando a entender mejor el buen diseño de Dios. Y tú, ¿cederás el paso?

Ellas también nos han estado ayudando a reflexionar en la importancia de la verdad y el amor en la comunicación. ¿Cómo son tus relaciones con las autoridades que Dios ha puesto en tu vida? Cuando tienes algo importante que decir, ¿cómo lo dices? ¿Cuál es tu actitud? 

Espero que hoy puedas pensar en estas cosas delante de Dios, y que si has sido bendecida a través de este contenido lo compartas con más mujeres. Hazlo fácilmente a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com.

Al final del mensaje de hoy Bunny mencionó una Escritura muy importante. Mañana ella nos hablará más acerca de ese tema, así que asegúrate de acompañarnos para la continuación de esta conversación.

Invitándote a decir: «Sí, Señor», Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Juan capítulos 20 y 21.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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