Podcast Aviva Nuestros Corazones

Leslie Basham: ¿Te pones nerviosa al oír hablar del juicio? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay por qué temer a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

 Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Esta semana hemos estado estudiando una serie llamada Noé y el diluvio y esto nos ha llevado a algunas  discusiones intensas sobre el pecado y el juicio. Si conoces a Cristo, puedes escuchar conversaciones como esas con paz y alegría en tu corazón. No tienes que temer. Aquí está Nancy  para explicarnos.

Nancy: Como hemos estado viendo en este estudio, durante la última semana, el mundo entero fue destruido en el gran diluvio bajo el juicio y la ira de Dios. Esto no fue solo un desastre natural. Esto fue la mano de Dios. Por cierto, la mano de Dios está detrás de todos los desastres naturales, de una manera u otra. Pero esta fue la respuesta directa de Dios al pecado de la raza humana. Dios se había propuesto en Su corazón  borrar el pecado del mundo y a los pecadores, para dar a la tierra un nuevo comienzo. En ese gran juicio, un hombre y su familia se salvaron. ¿Cómo se salvaron?

Por la gracia mediante la fe. Y esa fe,  en última instancia, en Cristo. Ellos no conocían a Cristo. No habían visto a Cristo. Pero habían visto lo que apuntaba hacia Cristo. Creyeron en las promesas de Dios, creyeron en la Palabra de Dios. No hay otro camino para ser salvos de la ira y del juicio de Dios.  Jesús dijo en Mateo capítulo 7 versículo 13  Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”.  ¿Y no es eso lo que vemos en el diluvio?

Muchas, tal vez mil millones de almas perecieron en ese gran diluvio.  Era el camino ancho. Era el camino más fácil. Era la forma natural, ir por el camino de la destrucción. Pero el versículo 14 de Mateo 7 dice: “Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

¿Cuántos encontraron refugio en los días de Noé? Ocho: un hombre, su esposa, sus tres hijos y sus esposas. Así que en el diluvio Dios lo borró todo, Él acabó con la corrupción en la tierra. Él le dio un nuevo comienzo. Pero Dios preservó esta familia. Noé halló, favor, halló gracia a los ojos del Señor. Él fue hecho justo por la gracia mediante la fe y el plan de Dios para la preservación de una simiente justa se cumplió.

La historia de Noé se convierte en un tipo, en un símbolo, en una  imagen del Señor Jesús, quien vendría a nuestro mundo corrupto como el arca de Dios para darnos seguridad;  seguridad a la manera de Dios, que consiste en el camino estrecho. El camino que pocos encuentran es el camino de Cristo. Tenemos tantas religiones del mundo hoy en día, todas afirman que dicen la verdad, todas dicen ser el camino a Dios. Pero, hay un solo camino hacia Dios: Su nombre es Jesús.

Tú no tienes que pedir disculpas por eso. No tienes que preocuparte de estar diciendo algo incorrecto cuando dices eso. Es la verdad, y cuando la dices, le estás dando a la gente una oportunidad de tener los ojos abiertos para ver que Cristo es el único camino para ser salvos del juicio y de la ira de Dios.

Hablábamos en la última sesión acerca de añadir la pregunta:   “¿Y qué con el Diluvio? ¿Y qué con la inundación?” Hablamos en la última sesión del “¿Y entonces qué?” Para los no creyentes, para los pecadores no arrepentidos. ¿Qué es él? ¿Y qué?  ¿Para ellos? Bueno cree en el Evangelio, arrepiéntete y serás salvo. Pero ahora queremos hablar de la pregunta “¿Y entonces qué?” para aquellas de nosotras que ya hemos creído en el Evangelio. ¿Cuáles son las implicaciones de la historia del diluvio para aquellas de nosotras que ya somos creyentes en Cristo, las que estamos bajo la gracia de Dios?

Si estás en el arca, si estás en Cristo por la gracia mediante la fe, estás a salvo. Tienes la seguridad de que si estás en Cristo, nunca, nunca, nunca experimentarás la ira y el juicio de Dios por tus pecados. Hablamos mucho, a principio de esta serie, acerca de la pecaminosidad del hombre, de la degradación de este mundo, la depravación del hombre, esa es la condición en la que hemos nacido. Pero Dios envió a Cristo a este mundo; en la cruz  Jesús tomó sobre sí toda mi culpa, todo mi pecado. Él pagó el precio por ese pecado para poder estar bien con Dios. Como  resultado nunca tendré que experimentar la ira o el juicio de Dios por mi pecado.

Veamos esto en la vida de Noé. Dios estableció un pacto con Noé. Ese pacto se estableció antes del diluvio. En Génesis capítulo 6 en los versículos 17-18, Dios dijo:

Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá. Pero estableceré mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. (vv. 17 - 18).

¿Qué hizo Noé? Noé creyó a Dios. Esa es la forma en que se hizo justo. Él creyó a Dios. Hebreos capítulo 11 nos dice:

 Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.

Así que Noé creyó a Dios. Él respondió en obediencia. Demostró su fe mediante la construcción de esa arca de acuerdo con el mandato de Dios.

Ahora, ese pacto que fue prometido antes del diluvio, se hizo realidad, se explicó y se selló con Noé después del diluvio. Leemos sobre esto en Génesis capítulo 9, comenzando en el versículo 8: "Entonces habló Dios a Noé. …"  Ya ha pasado el Diluvio, las aguas han retrocedido, el arca ha venido a descansar en el monte, Noé y su familia han salido del arca, y:

Dios le dijo a Noé y a sus hijos con él: "He aquí, yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, ganados y todos los animales de la tierra que están con vosotros; todos los que han salido del arca, todos los animales de la tierra. Yo establezco mi pacto con vosotros, [verás esto una y otra vez en este pasaje] y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. 

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros  y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: [¿cuál fue la señal?] pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.

Y acontecerá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se verá el arco en las nubes, y me acordaré de mi pacto que hay entre yo y vosotros y entre todo ser viviente de toda carne; y nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne.”

Cuando el arco esté en las nubes, (Dios le dijo a Noé) lo miraré para acordarme del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que está sobre la tierra. Y dijo Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que está sobre la tierra. "(vv. 8-17).

¿Cuál es la palabra que se repite allí?  El pacto. Esta es una relación de pacto, sellada con el signo del arco—del arcoiris.

¿Qué es el arcoiris? Cada vez que aparece, es la señal de la  fidelidad de Dios que guarda el pacto, así que cuando Dios dice que tú eres salva, estás segura en el arca, puedes contar con ello. Estás a salvo. Dios te guardará. No experimentarás la ira, el juicio de Dios. Así que ese arcoiris,  nos recuerda perpetuamente que Él nunca inundará el mundo otra vez.

Ahora bien, ese arcoiris tiene un significado increíble. La palabra arco es la palabra que se usa en el relato del Génesis que acabamos de leer. En el hebreo hay una palabra arco que es la misma palabra que se traduce también en otros lugares como un arco de guerra, como un arco y una flecha. No quiero decir que Dios  está poniendo un arco y una flecha en el cielo, ciertamente es un arcoiris, pero hay una similitud entre los dos.

Él está diciendo que el arco que se usa para la guerra ha sido guardado. La sugerencia es que la batalla ha terminado. La tormenta ha terminado. Ese arco habla de paz ahora que Dios ha quitado Su arco de guerra.

¿Recuerdas cómo en el mundo antiguo se hicieron tratados  después que tenían las guerras? Fueron tratados de paz. Bueno, Dios hizo un tratado de paz. Él hizo un pacto de paz. Recordó a los creyentes que la guerra entre Dios y el hombre había terminado, que los que vienen en busca de refugio están a salvo. Así que cuando vemos el arco en el cielo, esto una imagen de que Dios ha traído la paz a nuestra relación con él. Ya no somos enemigos de Dios. Hemos sido restaurados a la comunión con Él.

Dios ha colgado su arco en el cielo, y es una imagen de la paz que vendrá a este mundo después del juicio final de Dios. El juicio final es seguido por una paz y por descanso en todo el mundo. De modo que el arcoiris nos recuerda las promesas de Dios y nos dice que se puede contar con que Dios cumplirá Su Palabra. ¿Cuáles son algunas de esas promesas que se refieren a nuestra salvación? Romanos capítulo 8 versículo 1 dice, “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…”  Créelo.

El arcoiris dice: “Cree esa promesa”. Romanos 5:1, dice, “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios”. En Juan capítulo 10 versículo 28, Jesús dijo: “Y yo les doy vida eterna y jamás perecerán”. Nunca.. No tienes que temer al juicio de Dios. No hay por qué temer  a la ira de Dios si eres una hija de Dios, si estás en el arca, si has creído a Dios, si te has arrepentido de tus pecados y pusiste tu fe en Cristo.

Ahora, si no lo has hecho, debes tener  terror del juicio y de la ira de Dios, y he tratado de comunicar algo de eso en esta serie. Pero tu corazón puede estar en reposo y en paz si has creído en el Evangelio de Cristo,  te has arrepentido y has venido a Él en busca de refugio. No tienes que estar atormentada por tu  conciencia, atormentada por la culpa, atormentada por el miedo al juicio venidero. Cree en las promesas de Dios.

¿Estás en Cristo? ¿Estás en el arca? ¿Has creído en el Evangelio y te has arrepentido de tus pecados? Entonces confía en las promesas de Dios.

"No hay juicio".

"No hay condenación".

"Ellos nunca perecerán".

"Nunca les echaré fuera".

"Nadie las arrebatará de mi mano".

"Hemos sido justificadas por la fe".

Wow. ¡Qué promesas! ¡Créelas!

Quiero hablar de algunas implicaciones de esto en nuestras vidas como creyentes. ¿Qué significa esta historia para nosotras? ¿Cómo afecta la forma en que vivimos? ¿Cómo afecta nuestras vidas diarias? Vemos una de las implicaciones de la historia en el libro del Génesis, en capítulo 8, en el versículo 20, cuando Noé salió del arca donde había sido preservado del juicio y de la ira de Dios. Cuando tal vez mil millones de almas habían perecido, Noé y otras siete personas que lo acompañaban fueron preservados. ¿Qué hizo Noé en el capítulo 8, en el versículo 20? Él edificó un altar al SEÑOR, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar.

¿Qué estaba haciendo Noé? Él estaba respondiendo a la misericordia y a la gracia de Dios. ¿Y cómo respondió? Respondió en adoración. En gratitud. En humildad. En  sacrificio.

Él ofreció esos sacrificios a pesar de que todavía no tenía la Palabra de Dios como la tenemos hoy, él no sabía nada sobre el sistema de sacrificios, pero él sabía en su corazón que estaba en lo cierto. Él sabía en su corazón que la expiación y el perdón de los pecados, requería un sacrificio  y el sacrificio en última instancia, es Cristo. Así que en la ofrenda de esos sacrificios, Noé nos estaba dando una imagen, un recordatorio del hecho de que la expiación por el pecado exige un sacrificio.

Hemos estudiado en esta serie, la culpa del hombre. Hemos estudiado el hecho de que merecemos la ira y el juicio de Dios por nuestra culpa. Hemos estudiado la gracia de Dios que trae la salvación a los que creen. Ahora, ¿cuál debe ser nuestra respuesta? “¡Gracias, Señor!" ¡Gratitud! ¡Asombro!  Te adoro. Hago un altar en Tu Nombre. Yo canto para Ti. ¡Eres un Dios grande, bueno, misericordioso, piadoso!” Es una respuesta de adoración y de gratitud.

Pero  hay otro "¿Y qué?" que me ha impactado a medida que he ido realizando este estudio. Tiene que ver con nuestra respuesta al problema del sufrimiento, a las circunstancias que escapan a nuestro control, las cosas que tenemos que soportar en la vida que son difíciles. Tenemos la tendencia a pensar  "pobre de mí"  cuando pasamos por algunas cosas duras. Pero sabes, ese tipo de pensamiento está siempre basado en el supuesto de que nos merecemos algo mejor.

Pero una vez que tienes el concepto de tu pecado (que hemos tratado de enfatizar en esta serie), una vez  tienes el concepto del juicio de Dios que te mereces por tu pecado (y he tratado de explicarlo lo mejor posible ), una vez que tengas la idea de tu pecado y del juicio de Dios que te mereces, tú nunca serás capaz de contender con Dios acerca de Su voluntad, incluso si esa voluntad implica sufrimiento, porque te das cuenta, “yo no merezco algo mejor”. Cualquier cosa buena que tengo en mi vida, cualquier bendición en mi vida es más de lo que merezco.

Entonces, si eres es una hija de Dios, puedes confiar en Dios para que sea tu refugio en tiempos de tormenta, no solo en las últimas tormentas eternas del juicio y de la ira de Dios (que ya hemos hablado de esto cómo Él nos protegerá), pero  puedes confiar en que Dios será tu refugio en las tormentas de la vida aquí en la tierra, las tormentas temporales, las pequeñas tormentas en  comparación con  esa última gran tormenta.

Hay un maravilloso pasaje en 2da de Pedro, capítulo 2. En ese contexto él habla de cómo Dios preservó a Noé y a otros siete con él, cuando Dios trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. Luego en el versículo 9 él dice: "El Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio”.

Una de las cosas que Dios ha estado haciendo en mi corazón a medida que he estudiado este pasaje en las últimas semanas, es simplemente continuar  recordándome, que en las tormentas de la vida cotidiana que enfrento—muy parecidas a las que tal vez tú enfrentas —si estoy en Cristo, estoy segura. Mientras yo estoy en esa arca, mientras yo estoy en Cristo, estoy segura, no solo eternamente, sino en el aquí y ahora.

Ya que estamos en 2da de Pedro, te voy a pedir que pases al próximo capítulo, al capítulo 3. Vamos allí justo al medio de ese pasaje. Si nos fijamos en el versículo 10, está hablando sobre el día del Señor. Ya hemos hablado de esto. Que vendrá como un ladrón, los cielos pasarán, los cuerpos celestes serán quemados, la tierra y las obras que hay en ella todo se consumirá en el juicio de Dios. Ahora, el versículo 11 dice: "Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad! Ahora, eso no es tanto una pregunta sino una exclamación. Si sabemos que el juicio de Dios viene sobre la tierra, ¿qué tipo de vida deberías estar viviendo?

Y continúa diciendo, ". . . vidas de santidad [esta palabra tiene que ver con nuestra conducta, con nuestro estilo de vida] y cuando habla de la piedad [tiene que ver con la actitud de nuestro corazón], vida de santidad y de piedad esperando y apresurando la venida del día de Dios”. Esa palabra esperando está tres veces en este pasaje. Y la palabra apresurar tiene que ver, no con que nosotros podemos hacer algo para que llegue antes, sino que tiene que ver con  “desear ardientemente, esperar, anhelar el día de Dios”. Este no es el día del Señor. Ese es el día del juicio.

Pero el día del Señor no es algo para ser temido. Es algo que debemos esperar. Es el día  del  fin de todo pecado, el fin de toda corrupción, y el comienzo de una nueva creación, donde tendremos la gloria eterna y la santidad en la presencia de Dios. ¿No es eso algo que esperar o anticipar?

El versículo 13 dice, "Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia". Dios borró toda la vida humana miles de años atrás en el diluvio. Pero Noé y su familia, a pesar de que fueron preservados, continuaron siendo pecadores. Así que una vez que salió del arca y empezó a repoblar el mundo, el mundo pronto se convirtió en corrupto y violento de nuevo al igual que antes del diluvio.

Entonces, ¿cuál es la diferencia en el juicio que se avecina y los nuevos cielos y la nueva tierra que ha de venir? Un día, Dios volverá a destruir este mundo, pero esta vez habrá un cielo nuevo y una tierra nueva; todo va a ser santo. Nosotras vamos a ser santas. No habrá presencia del pecado en este mundo. ¡Qué día para esperar!

Por lo que dice en el versículo 14: “Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles,” ¿Qué está diciendo él? Que debemos vivir en permanente anticipación al regreso de Cristo. Este tiempo de la gran paciencia de Dios  es una oportunidad para que los que están en perdición se  arrepientan y crean y sean salvos.

Entonces, ¿qué vamos a hacer, mientras, que vamos a hacer mientras Dios es  paciente? Esta es una oportunidad para nosotros  hacer lo que hizo Noé: anunciar el Evangelio,  proclamar la gracia de Dios a los que se pierden; llamar a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros familiares—llamarlos al arrepentimiento, para que  crean y se salven. En el versículo 17 dice, “Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza”. No creas todo lo que escuchas. No creas todo lo que lees. Sé cuidadosa en elegir a  quién escuchas. Ten cuidado con lo que escuchas.

Hay falsos maestros. Ellos han estado alrededor por años. Estarán alrededor hasta que Jesús regrese. Son engañosos. Se hacen pasar por maestros de la Biblia. Puedes escuchar a algunos de ellos en los medios de comunicación cristianos en el día de hoy. Examina todo lo que escuchas por la Palabra de Dios, ya que estos falsos maestros tienen una doctrina falsa que puede hacer que te desvíes. Pueden afectar tu estabilidad espiritual. Pero en cambio, ¿qué debes hacer? El versículo 18 te dice, “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

Ese es el propósito de la historia del diluvio. Es una historia con propósito e intencional, para señalarnos el hecho de que toda la vida es para la gloria de Dios. Vive para Su gloria. Vive a la luz de la eternidad. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

Gracias, Señor, por la grandeza de Tu Palabra, por la grandeza de tus formas de obrar, por la maravilla de Tu gracia. Gracias porque Tú nos has dicho cómo vivir a la luz del juicio venidero.

Gracias Señor, que buscamos algo más allá del día de Dios. Ayúdanos a vivir ahora a la luz del final de la historia, para vivir para Tu gloria. Que seamos encontradas haciendo eso hasta el día de tu regreso. Yo oro en el nombre de Jesús, amén.

Leslie: ¿Alguna vez te habías dado cuenta de que la historia de Noé y el diluvio podía ser tan práctica? Hemos hablado sobre algunos temas  importantes y de regocijo en esta serie. Si te has perdido alguno de los programas anteriores, puedes escucharlos visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com .

Hoy Nancy nos mostró algunos elementos fascinantes de esta historia. Hoy ella comparó el arcoiris que Dios colgó en el cielo al arco y la flecha de un guerrero. Sally Lloyd-Jones explica ese mismo punto en su libro “Biblia para niños: Historias de Jesús”.

Nancy nos lee un poco sobre esto:

Nancy: “Lo primero que hizo Noé fue darle gracias a Dios por rescatarlos, tal y como lo había prometido. Y lo primero que hizo Dios fue darle otra promesa: ‘Nunca más destruiré el mundo’.  Y como un guerrero que guarda su arco y su flecha al final de una gran batalla, Dios dijo, ‘¿Ves? He colgado mi arco en las nubes’. Y allí en las nubes, justo donde la tormenta se junta con el sol, había un hermoso arco hecho de luz. Era un nuevo comienzo en el mundo de Dios.



Pero no pasó mucho tiempo antes de que todo se dañara nuevamente, pero a Dios no le tomó por sorpresa. Él sabía que esto sucedería. Es por eso que antes de todos los tiempos Él ya tenía otro plan, un mejor plan: un plan de no destruir el mundo, sino rescatarlo; el plan de enviar a Su propio Hijo, el Rescatador.

El gran enojo de Dios en contra del odio, y de la tristeza y de la muerte vendría una vez más, pero no hacia Su pueblo o en Su mundo. No, el arco de guerra de Dios no estaba apuntando a su pueblo. Estaba apuntando hacia el corazón de los cielos.

Leslie: Esa historia es del libro de Sally Lloyd Jones, y es maravillosa para las familias. Te ayudará a enseñarles a tus hijos cómo las historias de la Biblia están conectadas. Si entras a nuestra página web te diremos cómo obtenerla.

Recientemente recibimos un testimonio desde Costa Rica acerca de este libro. Una oyente nos escribió:

Mi esposo buscó este recurso en una librería que frecuenta y se lo obsequiamos a mis tres hijos pequeños en la Navidad pasada, por lo que tengo alrededor de un mes de estarlo utilizando como herramienta para la enseñanza espiritual de ellos. Muchísimas gracias por la sugerencia, es maravilloso leerlo y ver la manera en la que Jesucristo es evidenciado en cada lectura.

Leslie: Gracias por acompañar a Nancy en el programa de hoy. Comparte sobre esto que estás aprendiendo con tus amigas y hermanas e invítalas a escuchar estas transmisiones.

Y no dejes de visitar nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com, para que te empapes de todo lo relacionado a nuestra primera conferencia “Mujer Verdadera” en Santo Domingo, República Dominicana, este próximo mes de febrero del 2015.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.


 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.