Podcast Aviva Nuestros Corazones

Un encuentro con el poder

Annamarie Sauter: ¿Crees que no hay esperanza para ti?

Erin Davis: Es que nadie está sin esperanza, y nada va más allá del alcance de Jesús.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Bienvenida a Aviva Nuestros Corazones. Estamos a punto de escuchar el próximo programa de la serie de esta semana con nuestra invitada, Erin Davis.

Ha sido divertido ver cómo Dios pone su mano sobre algunas de estas mujeres más jóvenes que hablan y escriben verdades de la Palabra de Dios.

Erin ha escrito muchos libros. Uno de ellos es parte del currículo de libros de Mujer Verdadera y se titula, Beyond Bath Time (Más allá del tiempo de baño, disponible en inglés solamente) . Pero, tenemos en español la serie que corresponde a ese libro que se titula, «Más allá del tiempo de baño». Te animo a buscarla visitando avivanuestroscorazones.com

Ahora, el libro tiene un subtítulo, ¿cuál es Erin?

Erin Davis: Abrazando la maternidad como un rol sagrado.

Nancy: Erin ama su llamado a la maternidad. Ella tiene tres preciosos pequeñitos, y ha escrito algunos libros bastante útiles y prácticos para las mamás, en especial para aquellas que tienen niños pequeños; no solo cómo alimentar, bañar y vestir a tus hijos, sino verdaderamente, cómo tener un corazón para este llamado a discipular que es la maternidad.

También, ella es nuestra bloguera principal en Lies Young Women Believe , nuestro blog en inglés especialmente diseñado para adolescentes. En Aviva Nuestros Corazones tenemos nuestro blog en español, Joven Verdadera. Si no estás familiarizada con este sitio web, te invito a que busques en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com, la seccíón del blogs. Y dentro de blogs busca Joven Verdadera. Erin, cuéntanos un poco acerca del blog, y de lo que haces. Cuéntanos sobre algunos de los temas que cubres y quizás brevemente de lo que Dios está haciendo a través del blog.

Erin: Claro. Nació del libro que tú y Dannah Gresh escribieron, Mentiras que las jóvenes creen. Solo queríamos continuar esa conversación, puesto que el escenario de mentiras parece estar cambiando siempre, y ese libro salió hace algún tiempo.

Realmente, nuestra meta es simple: Identificar aquellas mentiras que las mujeres jóvenes están creyendo, y luego, reemplazarlas con las verdades de Dios. Tenemos un grupo increíble de blogueras y siempre estamos a la mira de áreas en las que sentimos que las jóvenes se están desviando de la verdad de Dios o que están escuchando de la cultura, algo contrario a la verdad de Dios, y tratamos de abordar estos temas usando la Palabra de Dios como nuestra guía.

Nancy: Danos algunos ejemplos de los temas que has abordado recientemente a los cuales las chicas están respondiendo.

Erin: Siempre tenemos que hablar de los chicos, porque es un tema común. Hablamos sobre si es correcto salir en citas o no, y cómo se ve eso; qué pasa si tienes el corazón roto a causa de una relación romántica, y cómo saber si esta es o no la persona correcta, o ¿hay solo «una persona»? y qué hacer mientras sales con una persona.

Hemos tratado de abarcar el tema de chicos y chicas desde cada ángulo. Los últimos meses hemos estado compartiendo acerca de nuestro propósito y de vivir vidas radicales. Aunque ellas son jóvenes, mucho de lo que escuchamos de estas jovencitas es: «bueno, todavía tengo tarea de matemáticas y estoy en el equipo de voleibol, y en la banda, y no tengo tiempo de hacer nada para el Señor».

Así que queremos abordar eso, porque creemos que ellas deben estar haciendo cosas grandes para El Señor, sin importar la etapa de la vida en que estén.

Nancy: Lo cual quizá incluye las tareas de matemáticas y el voleibol.

Erin: Así es. Tratamos de hablar sobre las amistades y relaciones familiares. ¡Yo amo a nuestras lectoras! Con frecuencia digo que si pudiera poner sus fotos en mi refrigerador, lo haría. Pero hay alrededor de 28,000 mensualmente. Porque ellas nos dicen, «estoy luchando con esto», o «no sé qué hacer con aquello», así que tratamos de contestarles en tiempo real, utilizando siempre la Palabra de Dios.

Nancy: Realmente es un gran recurso. Trata con algunos temas complicados, problemas difíciles y problemas muy específicos. Sé que recientemente has estado lidiando con algunos problemas sexuales con los que las jóvenes luchan, no solo las jóvenes, sino las mujeres mayores también. Es un gran recurso, y estoy muy agradecida de que el Señor esté permitiendo también en Aviva Nuestros Corazones a través su blog Joven Verdadera, alcanzar la próxima generación de mujeres jóvenes, ¡porque el enemigo de seguro está tratando de llegar a ellas! El mundo de seguro está tratando de llegar a ellas, y por desgracia, ambos están siendo muy eficaces.

Así que tenemos que alcanzar los corazones de estas jóvenes. Las mamás, las abuelas que están escuchando o leyendo las transcripciones, oren por el blog Joven Verdadera y oren por las jóvenes que se están exponiendo a estas enseñanzas.

Uno de los recursos que Erin ha escrito es un estudio de la Biblia llamado Beautiful Encounters (Hermosos encuentros que se encuentra disponible en inglés solamente). Se trata de ocho mujeres en la Escritura que se encontraron con Jesús, y Él cambió totalmente sus vidas. Le pedimos a Erin que viniera durante estos días y que enseñara esta serie en Aviva Nuestros Corazones, para que recibieras una muestra de lo que se trata este estudio.

Yo sé que Dios está hablando a nuestros corazones mientras estamos escuchando acerca de lo que lo que Él significa para estas mujeres, y lo que Él puede significar para nosotras, para ti y para mí. Entonces, Erin, llévanos de vuelta a la Palabra, y gracias por seguir llevando a estas jóvenes, y a nosotras las mujeres mayores, a Jesús. Bienvenida de nuevo a Aviva Nuestros Corazones.

Erin: Gracias.

Cuando mi primer hijo, Elí, tenía solo doce semanas en el útero, descubrieron que su vejiga estaba bloqueada. He compartido partes de su historia en Aviva Nuestros Corazones antes. Pero hoy quiero que sepas que yo sé lo que se siente estar médicamente desesperada.

Cuando nuestros cuerpos funcionan y los cuerpos de nuestros niños también, tendemos a darlo por sentado. Simplemente así es. Respiramos sin pensarlo; caminamos sin esfuerzo. En el caso de Elí sería poder ir al baño sin pensarlo. Pero su «plomería» no funcionaba, y era tan obvio para mí que no había nada que yo pudiese hacer al respecto.

Después de cinco años, yo estaba embarazada de nuevo, con otro niño al que llamaríamos Judá. El mismo problema. El riñón estaba hinchado. Él tiene hidronefrosis, que es algo por lo que no sabía que tenía que preocuparme hasta que tuve a Elí. Una vez más, estoy desesperada. No había nada que pudiera hacer para curar a ese bebé. No podía modificar mi dieta. Yo no podía hacer más ejercicio. Desde luego, no podía realizar la cirugía que era necesaria para él, y no podía hacer que su cuerpo fuese formado de una manera diferente.

Ambas situaciones estaban total y completamente fuera de mi control, y sin embargo, como una mamá que ahora tenía dos niños con una enfermedad renal grave, quería tanto que fueran sanados... No quiero que te preocupes por mis hijos. Te voy a actualizar un poco: Elí tiene un riñón que funciona alrededor de un uno por ciento. Por lo demás él es un niño normal y saludable que nunca podrá jugar al fútbol y nunca irá a esquiar, y estamos bien con eso.

Honestamente, desesperadamente aún deseo que sea sanado. Todavía desesperadamente amaría escuchar al doctor decirme: «Erin, no puedo explicarlo pero los dos riñones de Elí están bien». Judá es monitoreado continuamente, y tenemos que ver al especialista muy frecuentemente, y cada vez que vamos, me siento desesperada. Y digo entre mí, Dios, deseo que lo sanes, que sus riñones estén bien. Quiero que él esté bien .

La necesidad desesperada se ha convertido en una compañía constante mientras soy madre, pero eso no necesariamente es algo malo. No se siente bien pero no es necesariamente algo malo.

Hoy, veremos a dos mujeres: una joven y la otra mayor. Sus historias se intersectan y ambas historias están acompañadas por la desesperación. Para ellas, la desesperación las llevó a un encuentro con el Salvador que las sanaría. Así que, en su caso, la desesperación las llevó al más hermoso encuentro de sus vidas. Vamos a la historia.

Necesitarás el trasfondo aquí. Déjame darte un curso intensivo. En Lucas 8:22–39: Jesús y sus discípulos habían navegado al país de los gadarenos, que está al lado opuesto de Galilea. Fue en ese viaje que Jesús calmó la tormenta. Sus discípulos declararon: «¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?» Guarda eso en tu mente, ya que si el viento y las olas le obedecen, sin duda cada célula en tu cuerpo le obedece también.

Así que toman este viaje muy intencional al país de los gadarenos. La razón por la que fueron allí era para que Jesús pudiera sanar a un hombre endemoniado. Este hombre estaba en muy mal estado. La Biblia nos dice que durante mucho tiempo no vestía ropa. Estaba sin hogar.

En un momento dado, las personas que lo amaban habían tratado de encadenarlo y retenerlo, y él ya no podía ser retenido. Vivía entre las tumbas. Marcos 5 nos dice que gritaba día y noche de las tumbas y se cortaba con piedras. Este era el hombre a quien cuando Jesús habló a los demonios, se llamaban a sí mismos «Legión», pues eran muchos.

Este hombre fue atormentado, sin embargo, Jesús se subió en su barca, la dirigió hacia el hombre, y comenzó a remar. Necesitas saber que el fondo para los encuentros que vamos a examinar hoy es que nadie está sin esperanza, y nada va más allá del alcance de Jesús.

Así es como Jesús, justo después de su viaje de regreso a casa, literalmente, su barca toca tierra después de sanar a este hombre endemoniado, y ahí es donde nos enfocamos, Lucas 8:40:

«Cuando Jesús volvió, la multitud le recibió con gozo, porque todos le habían estado esperando. Y he aquí, llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús le rogaba que entrara a su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que estaba al borde de la muerte» (vv. 40-42).

Sé que esta es una serie sobre las mujeres con las que Jesús se encontró, y aquí, un hombre se cuela en la escena. Pero no quiero que te pierdas que Jairo era un gobernante en la sinagoga. Los gobernantes de la sinagoga presidían los asuntos de la sinagoga. Era muy probable que fuera un fariseo, así que era un hombre con poder y un hombre con medios.

Jesús viene a través del lago, de haber sanado a un hombre que no tenía nada, incluyendo ropa, y se encuentra con un hombre que lo tenía todo, y ambos estaban igualmente desesperados y necesitados. Y sin embargo, Jairo, que tenía dinero y poder y autoridad, (cuando él decía, «brinca», la gente decía, «¿qué tan alto?») se enfrentó a una situación que no podía arreglar.

Versículo 42: «…porque tenía una hija única, como de doce años, que estaba al borde de la muerte».

Así que Jairo tenía esta niña preadolescente, de doce años de edad. Ella es su única hija, y ella está a las puertas de la muerte, y no había nada que él pudiera hacer al respecto. Padres, nosotros tenemos que aprender esa lección en un momento u otro. Nos gusta pensar que tenemos el control sobre lo que sucede en la vida de nuestros hijos.

En realidad soy muy afortunada de que Elí fuera diagnosticado con una vejiga bloqueada cuando tenía doce semanas de concepción, porque he aprendido desde antes de dar a luz, que él no me pertenece, y yo no puedo controlar lo que le suceda. Dios está a cargo, no yo. Esa es la situación en la que Jairo se encuentra. No hay nada que él pueda hacer para que su hija sane. Y de seguro él lo ha intentado todo.

Me imagino que él ha llamado a algunos médicos, y que él ha intentado con medicamentos, y que ha tratado de resolverlo, y no hay nada que pueda hacer. No hay médicos que puedan ayudarla; ninguna cantidad de dinero podía sanarla. Es por eso que hablamos, en la última sesión, de que Dios es el único que puede satisfacernos. A la hora de la verdad, muchas de las cosas en las que ponemos nuestra esperanza, no nos liberan.

El poder de Jairo no podía ayudarle; su dinero no podía ayudarle. Así que aquí viene; está en un estado de desesperación. Me imagino que mamá y papá están ahí con la niña preadolescente, y se están volviendo locos, y no saben qué hacer, y él tiene esta última idea: «He oído hablar de Jesús. Tal vez Él me puede ayudar. Lo buscaré».

Entonces Jairo sale corriendo. Jesús está en la multitud. Debido a que la multitud ha escuchado lo que hizo por el hombre endemoniado, están esperando por él en la orilla arenosa. Jairo atraviesa esta multitud y dice: «¡Tienes que ayudarme!» Él viene a Jesús en un estado de total desesperación.

Quiero que noten algo aquí, y algo que vamos a notar a lo largo de este texto, que la desesperación es un regalo. A menudo he oído a Nancy decir que cualquier cosa que nos haga depender de Dios, de Jesús, de Cristo, es bueno. Eso no quiere decir que se sienta como algo bueno, pero solo porque se siente complicado no significa que no sea algo bueno. La desesperación es un regalo.

Toma un minuto para pensar en lo que está en tu vida que te hace sentir desesperada en este momento. Se me ocurren varias cosas. Si lo permitimos, la desesperación será un regalo. Estoy segura de que te pareces mucho a mí. Durante las temporadas de calma no hay mucha dependencia. Pero cuando nos desesperamos, ¡vaya, oramos como nunca hemos orado antes. . .buscamos la Palabra como nunca hemos buscado anteriormente. . . llamamos a amigas creyentes como nunca hemos hecho antes. . . adoramos como nunca hemos hecho antes!

La desesperación de seguro nos hace sentir incómodas. Yo no la elegiría. Yo no voy a actuar como me encanta la desesperación y como que quiero más de ella, pero la desesperación puede ser algo muy bueno, si optamos por dejar que nos lleve a Cristo .

Así que Jesús acaba de regresar de este viaje. No sé cuáles eran sus planes después de llegar a casa, pero me encanta que Él permite que Jairo lo interrumpa. Él está de camino a curar la hija de Jairo cuando lo interrumpen de nuevo. Vayamos a Lucas 8:42-48: «Pero mientras Él iba, la muchedumbre le apretaba».

Así que hay dos cosas sucediendo aquí. La gente había oído que Él había sanado al hombre endemoniado y luego escuchan que Él va a sanar a alguien más, y esta vez quieren verlo ¿verdad? Así que la gente lo estaba siguiendo porque ellos querían ver lo que iba a pasar.

«Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y no podía ser curada por nadie, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre.

Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? mientras todos lo negaban, Pedro dijo: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder.

Al ver la mujer que no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de Él, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz».

No te pierdas la yuxtaposición aquí. Jairo está tan desesperado que él está diciendo públicamente, «¡necesito ayuda! ¡necesito ayuda! ¡alguien que me ayude!» Esta mujer está igual de desesperada, pero su situación es tan privada y tan humillante, que piensa, si pudiera colarme... ¡hay un montón de gente de aquí! nadie me va a notar. Yo me ocultaré entre la multitud. Necesito tocarlo; tengo que ser sanada...

Hay un elemento interesante en esta historia. Esta mujer ha sufrido durante doce años, ¿y qué edad tiene la hija de Jairo? Doce años. Así que la cantidad de tiempo que la hija de Jairo ha vivido, esta mujer ha estado sufriendo y buscando sanidad. ¡Ella ha estado sufriendo durante mucho tiempo!

¿Hay alguna cuestión o algún problema en tu vida que has estado tratando durante mucho tiempo? ¿Cómo te sientes cuando no puedes hallar alivio? No sé si tú haces esto, pero yo a veces actúo como si Dios no estuviera escuchando mis oraciones. «Oré acerca de esto por una semana (o un mes, o un año), y nada ha sucedido, así que me doy por vencida».

Pero me encanta la tenacidad de esta mujer. Ella buscó sanidad durante doce años. Ella ha intentado todo y nada ha funcionado, pero ella no se rinde. Ella no solo se contenta con su sufrimiento. Ella piensa, si puedo llevar esto a Jesús, estará bien. Él va a arreglarlo.

Me encanta el sentido práctico de Romanos 12:12: «gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración». No importa si tenemos una necesidad que dura un minuto o una década. La respuesta que Dios nos pide es: regocijarnos, ser pacientes, y seguir orando.

Salmo 27:14, dice: «Espera al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor». Esto me suena como un salmo escrito por alguien que estaba desesperado. «¡Espera en el Señor! ¡Sé fuerte! Espéralo; espéralo. Él viene, Él va a arreglarlo. Él va a sanarte. Sigue esperándolo. ¡No te rindas!». Eso es lo que hace esta dulce mujer.

A pesar de que esta mujer había sufrido durante mucho tiempo, ella todavía creía que Jesús podía sanarla. ¿Has sufrido durante mucho tiempo? ¿Todavía crees que Jesús puede sanarte? ¿Esa relación que ha estado rota durante décadas? ¿Ese hijo tuyo que está apartado del camino desde hace mucho tiempo? Tal vez sea algo en tu cuerpo, como fue en el cuerpo de esta mujer, y has orado y orado y orado por eso y sigues enferma.

¡Me encanta su fe! Había estado enferma durante mucho tiempo, y ella pensó: Si puedo llegar a Él, Él va a arreglarlo. ¡Esto tiene remedio! A pesar de que había sufrido durante mucho tiempo, ella todavía creía en Su poder para sanar.

¿Qué pasa con algo que parece muerto y en la tumba; algo que parece sin esperanza? Eso es lo que le pasó a la hija de Jairo, ella murió. Mientras que Jairo estaba pidiendo ayuda, ella murió. Leamos Lucas 8:49-56: «Mientras estaba todavía hablando, vino alguien de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro».

¿Qué tal la insensibilidad? «Ella está muerta, vamos, déjalo en paz». Pero Jesús no estaba preocupado. No le molestaba ser interrumpido.

«Pero cuando Jesús lo oyó, le respondió: No temas; cree solamente, y ella será sanada. Y cuando Él llegó a la casa, no permitió que nadie entrara con Él, solo Pedro, Juan y Jacobo, y el padre y la madre de la muchacha. Todos la lloraban y se lamentaban; pero Él dijo: No lloréis, porque no ha muerto, sino que duerme».

No me puedo imaginar ser la mamá en esta situación. Yo solo querría gritar, «¡Ella no está durmiendo! Mi bebé está muerta. ¡Se ha ido!». Pero Jesús sabía lo que iba a hacer.

«Y se burlaban de Él, sabiendo que ella había muerto (probablemente risas de nervios). Pero Él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y Él mandó que le dieran de comer. Y sus padres estaban asombrados; pero Él les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido».

Las vidas de la hija de Jairo y de la mujer con el flujo de sangre colisionaron cuando su desesperación las llevó a Jesús. Una era demasiado débil para pedir ayuda por sí misma, su papí tuvo que ir a buscar ayuda para ella, y ella murió a causa de su enfermedad mientras Jesús estaba todavía de camino. Sin embargo, incluso la muerte no fue mayor al toque sanador de Jesús.

La otra había estado enferma, el mismo tiempo que la hija de Jairo había estado con vida. Ella buscó sanidad y encontró decepción por más de una década, hasta que ella experimentó un hermoso encuentro con el poder sanador de Jesús.

No sé qué es lo que te pone en la posición de estas mujeres, pero apuesto a que te puedes identificar con una de sus historias. No conozco aquello de lo que tú necesitas ser sanada, pero todas necesitamos el recordatorio de que Jesús tiene el poder de tocar lo que está quebrantado en nuestras vidas y en nuestros cuerpos y arreglarlo.

Salmo 41:3, dice: «El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo; en su enfermedad, restaurarás su salud». Santiago 5:14-15 dice: «¿Está alguno entre vosotros enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor; y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados, le serán perdonados».

Mateo 4:23 describe un procedimiento operativo estándar de Jesús: «Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo».

Dios tiene el poder de sanar lo que está roto en nuestras vidas. ¡Dios tiene el poder de sanar lo que está roto en tu vida! Él demostró este poder durante su tiempo aquí en esta tierra, pero Hebreos 13:8 nos promete que Él no ha cambiado. «Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos».

Sí, Él sanó mientras estuvo aquí, pero no es como que Él perdió el poder para hacer eso. Él todavía puede sanar. Él todavía sana. Los riñones de mis hijos no están fuera del ámbito de la soberanía y el poder de Dios: ni lo es esa célula cancerosa que está en tu cuerpo, o el dolor crónico que tú estás experimentando, o esa área de tu corazón que ha estado afectada por tanto tiempo. ¡Y es emocionante pensar en eso!

Pero pensemos más allá del milagro por un momento. Avanzando rápido más allá del día en que Jesús sanó a la hija de Jairo y la mujer con el flujo de sangre. ¿Cómo fueron sus vidas un año más tarde, cinco años más tarde, diez años más tarde? La Biblia no nos dice, pero podemos saber que estas mujeres enfrentaron desafíos después de su encuentro con Jesús.

Probablemente se enfermaron de nuevo. Con el tiempo, la hija de Jairo murió por segunda vez. La mujer con el flujo de la sangre pudo haber enfrentado otra enfermedad crónica. Con el tiempo, ella también murió a causa de las deficiencias en su cuerpo. Así que, ¿por qué Jesús se preocupó por curarlas si se iban a enfermar de nuevo? ¿Por qué Jesús se preocupó de levantar a esa muchacha de entre los muertos si ella iba a morir de nuevo?

Los milagros llaman nuestra atención, pero la sanidad física, no es en última instancia la obra más poderosa de Dios en nuestras vidas. La razón por la que muestra su poder al sanarnos, es el aumentar nuestra fe en Él y para mostrarnos cuán grande es Él. El verdadero propósito detrás de cada milagro es profundizar nuestra fe y que glorifiquemos a Dios.

No necesitamos saber el nombre de la mujer con el flujo de sangre, y ni el nombre de la hija de Jairo, porque la historia no es realmente acerca de ellas. Se trata de lo que Dios puede hacer, lo que Él hizo, lo que Él quiere hacer, lo que hará. Piensa en las áreas de tu vida en las que te gustaría ver a Jesús obrar.

Si eres como yo, solo quieres que Él desaparezca el problema. Pero tienes que preguntarte, «¿Solo quiero que mis problemas desaparezcan, o quiero que su gloria se muestre a través de mis circunstancias?». La respuesta correcta es la segunda, pero eso no significa que sea fácil para nosotras elegir eso.

Dios fue glorificado en todas estas situaciones de sanidad que vimos aquí, no la persona que fue sanada. Así que, lo que sea que te esté haciendo buscar a Jesús con desesperación hoy, es un regalo. Pídele que lo utilice para glorificarse a Sí mismo a través de ti.

Nancy: Erin, a medida que hablabas, yo estaba pensando en un mensaje que escuché hace poco, enseñado por Joni Eareckson Tada, quien, como muchas de ustedes saben, es cuadripléjica. Ella tuvo un accidente cuando tenía diecisiete años. Ella ha pasado los últimos cincuenta años sentada en una silla de ruedas de la cual no puede salir sola.

Ella hablaba de toda esta área de la sanidad, y sobre el número de personas en los últimos años han llegado donde ella diciéndole: «¿Joni, puedo orar por tu sanidad?».

Ella dice, «yo les respondo, ¡por favor hazlo! Quiero que ores por mí. Pero esto es lo que deseo que pidas que sea sanado. ¿Orarías para que Dios me cambie y me sane en el área de mis actitudes, mi impaciencia, mi egoísmo?»

Y ella empieza a enumerar estos pecados del espíritu que ella dice que la debilitan más que su condición física. Ella dice: «eso es lo que quiero que oren para que Dios sane en mí». He visto a esta mujer, a quien conozco desde hace muchos años, que ha aceptado esta discapacidad física, sabiendo que Dios puede sanarla. Sabiendo que un día, si no aquí en esta tierra, Él le dará un nuevo cuerpo que estará perfectamente restaurado.

Pero ella ha aceptado esta discapacidad como parte de la elección soberana y el plan de Dios para su vida, como un regalo. Ella ha visto cómo Dios ha usado esa silla de ruedas y las limitaciones físicas, para poner Su poder en exhibición para glorificarse a Sí mismo. Pero pienso que ella no hubiera escrito el guión de esa manera.

Nosotras no hubiéramos escrito el guión de esa manera para ella ni para nosotras mismas en nuestras áreas de limitaciones o debilidad. Pero Dios ha usado a esta mujer de muchas maneras para manifestar la gloria de Dios, para ministrar gracia a millones de personas alrededor del mundo que hoy conocen y aman a Jesús mejor, como resultado de ver y escuchar a Joni desde su silla de ruedas.

Ha sido un tiempo muy largo, y es un problema muy grande, pero un gran Dios manifiesta Su belleza como resultado de su encuentro con Cristo en esa limitación.

Dios lo hace de diferentes maneras, ¿no es cierto? Acabamos de leer esto. Dios levantó a una de entre los muertos y sanó a otra. En el caso de Joni, Dios dijo: «Yo puedo usarte mejor sentada en esa silla de ruedas». Así que, sea lo que sea. . . el corazón sumiso dice: «Señor, si te agrada a Ti, me agrada a mí. Pero sé que a Ti es a quien necesito».

Erin nos hizo una buena pregunta y quiero volvamos ahí. ¿Hay alguna área en tu vida dónde estás desesperada? ¿Hay algún problema, un aprieto, un reto, o un asunto del corazón, un asunto físico, un tema relacional o financiero, un asunto de un pecado que te domina?

¿Cuántas de ustedes que están escuchando ahora, pueden pensar en algún área de sus vidas donde están desesperadas por obtener ayuda o por ver a Dios hacer algo? Algunas de ustedes más jóvenes, si no han vivido lo suficiente para experimentar la desesperación, déjame decirte, lo harás. Es solo cuestión de tiempo.

Hay estaciones de la vida. Gracias a Dios, para la mayoría de nosotras, no toda etapa está llena de desesperación. Pero ahora, a mi edad, y te digo, ha habido un montón de etapas donde he dicho: «Señor, yo no sé qué hacer. No puedo manejar esto. Te necesito». No hay palabras más dulces para el Señor que cuando decimos: «Señor, no puedo manejar esto. Te necesito».

Piensa en aquello que pensaste que era tu punto de desesperación, y recuerda que todo lo que nos hace necesitar a Dios es un regalo; es una bendición. El Señor puede hacer que ese problema desaparezca. Él puede arreglarlo; Él puede cambiarlo. Pero incluso si Él no se complace en hacer eso todavía o en este momento, Él va a cambiarte a través de esa circunstancia.

Las cosas más difíciles en tu vida te darán mayores testimonios, mejores medios para ministrar a los demás. Dos mujeres, una joven de doce años de edad y su papá, y la otra, una mujer que había sufrido mucho y que no había sido capaz de experimentar la sanidad, pero en ambos casos, Jesús entra en la situación, y la transforma. La discapacidad, las dificultades, la desesperación se convierten en un regalo y una bendición.

Oh Señor, cómo queremos darte las gracias porque Tú te encuentras con nosotras en nuestro punto de desesperación. Tú creas las circunstancias… incluso esta semana; Erin y yo oramos por teléfono la otra noche por las mujeres que escuchan este programa, que tú traigas las circunstancias a sus vidas que las hagan más conscientes de su necesidad de Ti.

Pienso que has estado haciendo eso. Continúa haciéndolo, Señor, en mi vida, en nuestras vidas. Cualquier cosa que nos haga necesitarte, es una bendición. Impídenos correr hacia nosotras mismas o hacia nuestras amigas o a otros medios para resolver los problemas. En última instancia, en lo más profundo, ayúdanos a correr hacia Ti. Síguenos atrayendo a Tu trono de gracia, en el que podemos encontrar misericordia y gracia para ayudarnos en nuestro tiempo de necesidad. Te damos gracias, en el nombre de Jesús, amén.

Muchas gracias Erin. Me encanta estar contigo y con todas estas mujeres que nos escuchan, profundizando en la Palabra de Dios y viendo las verdades prácticas vivas que están ahí, porque tenemos un Salvador vivo que quiere encontrarse con nosotras en nuestro momento de necesidad.

Espero que te unas a nosotras mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones mientras continuamos en esta serie y escuchamos sobre otra mujer cuya vida cambió por su encuentro con Jesús, a medida que escuchamos a nuestra maestra invitada de esta semana, Erin Davis.

Annamarie: Hemos estado escuchando de Nancy DeMoss de Wolgemuth y de nuestra maestra invitada, Erin Davis.

Si vemos a alguien que está lastimado nos sentiremos inclinadas a mostrar simpatía. Erin Davis dice que hay algo mejor que la simpatía. Ella te dirá lo que es, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Buscando a Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.