Podcast Aviva Nuestros Corazones

Un encuentro con la amistad

Annamarie Sauter: Si eres de las que les gusta tachar cosas de su lista de tareas pendientes, quizás te has incomodado al leer la historia de Marta y María. Escucha lo que Erin Davis dice,

Erin Davis: No creo que Jesús estuviera tratando de hacer de Marta la modelo de todo lo que está mal, por ser una mujer con personalidad tipo A. Creo que estaba siendo un verdadero amigo.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Es un gran gozo tener con nosotras una maestra invitada para esta serie en Aviva Nuestros Corazones, Erin Davis. Si no has podido escuchar las primeras dos sesiones, te recomiendo que visites avivanuestroscorazones.com y que leas la transcripción o escuches el audio.

He visto a Erin crecer a lo largo de los años. Y he sido testigo de cómo su amor por el Señor y por Su Palabra ha ido creciendo. Y he visto también a Dios usarla de manera  especial para hablarle a las adolescentes. Ella tiene un corazón para las mujeres de cada edad. Y sabemos que Aviva Nuestros Corazones tiene en su audiencia adolescentes, madres, abuelas. Así que te animamos a permanecer en el programa de hoy. Es una bendición que tengamos mujeres de todas las edades buscando juntas en la Palabra de Dios y viendo algunos de estos encuentros que Jesús tuvo con las mujeres.

Erin ha escrito un recurso. Es un estudio diseñado para adolescentes, pero creo que es bueno para mujeres de cualquier edad. Se titula Beautiful Encounters (que está solo disponible en inglés, en español sería Encuentros hermosos). Trata acerca de mujeres que conocieron a Jesús y cómo Su presencia cambió todo en sus vidas. Hasta este programa en el día de hoy, hemos visto dos mujeres muy distintas, la primera fue Ana, una mujer avanzada en años, como dice el Evangelio de Lucas, y viuda.

Y en el programa de ayer, vimos a una mujer adúltera y la etiqueta que llevaba. Jesucristo le quitó esa etiqueta y le dió una nueva, al igual que quiere hacer con nosotras, contigo y conmigo. Hoy veremos a una mujer con un trasfondo muy distinto a las anteriores.

Por lo que estamos muy agradecidas de tener en el día de hoy, de nuevo aquí, a Erin. Erin, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones, y gracias por traernos la palabra y dirigirnos a Jesús.

Erin: Gracias, Nancy.

El nombre de mi mejor amiga en el kinder era Angie. Era una niña rubia muy peculiar que tenía por costumbre vestirse con un tutú y botas de vaquero para ir al kinder. Probablemente fue de ella que tomé mi sentido de la moda. Me gusta decir que mi estilo personal es pordiosera elegante.

En la secundaria asistí a un campamento de la iglesia con otra chica cuyo nombre era Erin, y nos hicimos muy amigas rápidamente. Pero, lamentablemente la tendencia de que nos gustara el mismo chico, eventualmente terminó esa amistad.

Pasé la mayor parte de mis años adultos en gran medida sin amigas. Ahora, no te sientas mal por mí. Tenía un montón de conocidas y gente con las cuales pasar el tiempo pero, me faltaban amistades íntimas profundas porque no estoy segura de que como mujeres adultas tengamos idea de cómo hacer amistades.

O tenemos esta romantización exagerada de la amistad donde todo va a ser «noche de chicas» como en la película Clan Ya-Ya, o nos damos cuenta de que la amistad no es eso realmente, sino que está llena de problemas e inconvenientes, y por eso mantenemos las cosas en un nivel superficial.

Afortunadamente, como en muchas otras áreas de nuestras vidas, no tenemos que seguir adivinando la intención de Dios sobre cómo debe verse la amistad. Jesús nos modeló relaciones saludables en la Biblia. Si estudias los evangelios, verás que Jesús tenía círculos o redes de amigos, tal como nosotras.

Él tuvo a los doce discípulos, que son los que pasaron más tiempo con Él y ministraron con Él, pero dentro de ese círculo había un círculo aún más íntimo, Pedro, Santiago y Juan. Ellos son los tres que fueron testigos de la transfiguración en Mateo 17. Otro ejemplo sería en el jardín de Getsemaní en Mateo 26.

Él se lleva a todos los discípulos al jardín, pero Él se lleva a Pedro, Santiago y Juan aún más hacia dentro. Así que Él tiene estos tres hombres que son Sus más íntimos amigos. Si estás escuchando, quiero que sepas que no todas las amistades son iguales, y eso está bien. Está bien tener esos amigos que mantienes muy muy cerca en tu vida y están ahí para los momentos más íntimos, y entonces, tener otros círculos de amigos.

Pues Jesús tuvo muchas amistades importantes en la Biblia. Si yo te preguntara quienes fueron los amigos de Jesús, tú probablemente usarías esos ejemplos que te acabo de dar. Probablemente me hubieras dicho acerca de los doce discípulos. Probablemente incluso hubieras dicho que Pedro, Santiago y Juan eran su círculo más íntimo.

Pero Él también tuvo otras amistades, y una de ellas era Marta. Él tuvo una relación dulce y bonita con Marta en la Biblia. Marta es la mujer que se encontró con Jesús, de la que vamos a hablar en esta sesión. Veremos acerca de ella en un par de lecturas distintas en las escrituras.

Probablemente estés más familiarizada con el primer lugar donde conocemos de Marta en las Escrituras, que es Lucas 10. Ese es el pasaje en las Escrituras que cada mujer tipo A en el mundo, como yo, se encoge y se pone nerviosa. Me gusta decir que no soy tipo A, soy tipo doble A. Me gusta terminar las cosas. Me gustan las listas de pendientes. Me gusta que las cosas salgan de la manera en que las planeo, y esa es la Marta que vemos aquí en Lucas 10.

Es posible que ya conozcas la historia. Marta se ve atrapada en preparar una comida demasiado perfecta en platos muy limpios, y su hermana María pareciera llevarse todas las estrellitas, los reconocimientos solo por sentarse a los pies de Jesús. Ahora, a nosotras, las mujeres tipo A, tipo doble A, ¡nos gustan mucho las estrellitas! Siempre estoy diciéndole a mi esposo, «¿Cuántas estrellitas se merece este plato?» Él dice un número arbitrario, como siete mil y yo digo, ¡yupi! ¡Lo hice todo por las estrellitas!

Si tuviera una pizarra de estrellitas como las que tienen los niños, me las daría a mí misma. Eso me produciría una emoción interminable. Ese es el tipo de persona que es Marta. Ella es una mujer tipo A, a ella probablemente le gusten las estrellitas y su hermana se las gana todas por sentarse a los pies de Jesús. En serio… eso es todo lo que ella hace, simplemente se sienta a los pies de Jesús.

Nos gusta estudiar eso e imaginar que eso le causó a Marta cierta angustia. Realmente, no es de eso de lo que trata esta historia… del encuentro de Marta con Jesús ese día. Lo que encontramos es una verdadera amistad. No nos encontramos a Jesús prefiriendo un tipo de personalidad sobre otra; lo encontramos a Él modelando la verdadera amistad.  

Debido a que Marta estaba tan distraída, tiende a recibir una mala reputación de controladora, despistada y entrometida. Pero no creo que eso era lo que Jesús veía cuando miraba a Marta. Leamos Lucas 10:40-42:

«Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a Él le dijo, Señor, ¿No te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude».

Reconozco el tono chillón, ¿Tú no? Como, «Jesús, ¿no ves lo que estoy haciendo para ti? ¿Y no ves que mi hermana María está ahí sentada, y el pavo se está quemando, el puré de papas se está desbordando, y los platos están manchados, y ella simplemente está allí sentada? ¡Quiero que le digas que me ayude!»

Pero el señor le responde de una manera tan dulce, en realidad.

«Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada».

Jesús gentilmente la reprende e instruye a Marta en este momento. Él no dice meramente lo que piensa que ella quiere escuchar.

Ahora, escúchenme jovencitas, un amigo que se limita a decir lo que quieres escuchar no es un amigo. Ese es el primer principio de amistad que Jesús nos modela aquí. Primero, Él la empuja hacia una verdad más profunda. Genuinamente, Él se preocupa por lo que está pasando en su mundo, y Él se involucra. Él se encuentra con Marta donde ella está, y entonces Él la ayuda a recalibrar la marcha y volver a encarrilarse cuando se sale del camino.

Hay tanto que podemos aprender acerca de las amistades verdaderas en este breve, dulce y simple encuentro que Jesús tiene con Marta. En una cultura completamente obsesionada con sentirse bien…hemos crecido con la idea de que nuestra autoestima debe ser alimentada; que debe haber un flujo continuo de personas que nos hagan sentir bien con nosotras mismas y dándonos esas estrellitas de reconocimiento.  

Con frecuencia miramos a nuestras amistades para satisfacer nuestras ansias por estímulos constantes de ego. Esta no es la forma que Jesús modeló con Marta. Él no dice meramente, «oh, ¡gracias por todo lo que estás haciendo!» y continúa afirmándola. Él toma un momento y dice, «Marta, nos estamos desviando un poco aquí». En lugar de estimular su ego, Él le dice lo que ella necesita escuchar en lugar de lo que ella quiere escuchar. Esa es una gran cualidad de un buen amigo.

Tendemos a pensar sobre este encuentro como un tipo de lección de vida objetiva para ser un buen tipo de mujer versus un mal tipo de mujer. Jesús no estaba regañando a Marta. Él estaba siendo un verdadero amigo. En lugar de estimular simplemente su ego, Él la ayuda a ver dónde estaban sus prioridades fuera de control.

Él la estaba ayudando a encontrar paz cuando ella estaba tan envuelta en la tiranía de lo urgente. No quiero poner palabras en la boca de Jesús….la manera como Él lo manejó fue perfecta. Pero para mí, es más útil pensar en cómo habría sido este encuentro si yo hubiera estado en los zapatos de Marta.

Así que, Jesús se acerca, y yo estoy estresada al máximo. Estresada al máximo como la mañana antes de la cena de acción de gracias. Tuvimos la cena de acción de gracias en nuestra casa el año pasado, con tan solo ¡cuarenta y seis personas en nuestra sala! Por lo que Jesús llega y cuarenta y seis personas van a estar en mi casa en cualquier momento.

… ¡Y se me olvidó descongelar el pavo!

… Y no me había dado cuenta de que tenía que meter todo al horno al mismo tiempo. Tengo dieciséis platos de guarniciones en un horno, y no todos van a caber ahí.

… Y los panecillos no se levantaron

… Y se me quemó la corteza del pastel

… Y mi niño escondió mi cepillo

… Y estoy estresada

¡Estoy estresada al máximo! ¿Ustedes saben cuál es esta versión de estrés, verdad? Ese era el tipo de estrés que Marta estaba sintiendo. Ahora, ¿Qué haría una verdadera amiga en esas circunstancias? Vendría una verdadera amiga, y yo estoy gritando, golpeando las ollas, y ella empieza a gritar y a golpear las ollas, también. Porque yo estoy estresada, ella lo está también.

¡No! ¡Eso no sería útil! ¿Me mentiría en mi cara? Diría ella, «escucha, a todos les gusta el pavo cocido a medias». ¡No! Esto tampoco ayuda. Una verdadera amiga tomaría un acercamiento más como Jesús lo hizo con Marta. «Erin, yo sé que estás estresada con muchas, muchas cosas, pero en realidad solo hay una cosa que importa sobre este día. El propósito de este día es que nos reunamos y demos gracias a Dios. Esté buena o no la comida, estén los platos limpios o no, o si te vuelves a peinar otra vez, eso no importa.

«Lo que importa es que estamos juntos, y damos gracias, y que tus hijos te vean dando gracias, y tus padres te vean dando gracias, y tus abuelos te vean dando gracias. La única cosa que nunca le será quitada a este día es el agradecimiento. Vamos a comernos los restos de comida, y luego ellos se van a acabar. Tus platos volverán a la vitrina. Nada de eso realmente importa. La única cosa que tienes que escoger en este momento es gratitud».

Así sería como una verdadera amiga trataría el asunto. Por lo tanto, no creo que Jesús estuviera tratando de hacer de Marta la modelo de todo lo que está mal por ser de personalidad tipo A. Creo que estaba siendo un verdadero amigo.

Juan 11:5, dice, «Y Jesús amaba a Marta, a su hermana (María)» Jesús amaba a Marta. Jesús amaba a Marta. Existía una relación, una amistad. Jesús estaba siendo un amigo tan dulce y veraz al decirle, «escucha, has perdido la cabeza. Necesitas enfocarte en la única cosa que importa que es que yo estoy aquí. Quiero pasar tiempo contigo, y tengo tanto que enseñarte».

Miremos adelante en Juan 11, otra historia quizás familiar, y otra situación donde vemos a Jesús modelando verdadera amistad. Déjame darte un breve repaso: El hermano de Marta y María, Lázaro, estaba enfermo, y en el versículo 3 dice:

«Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella».

Jesús no se precipitó hacia ellas. Él no deja todo para estar con ellas. Creo que aquí hay otro gran ejemplo de una amistad verdadera. Jesús tenía prioridades, y se aferró a ellas. Cuando busques amistades verdaderas, grandes amigas, con las cuales caminar en la vida, no escojas amistades cuyas prioridades puedan ser cambiadas; que no saben qué es lo importante. Ella puede ser tirada en esta o aquella dirección. Eso no fue lo que hizo Jesús.

Él escuchó que sus amigos estaban en problemas, y Él se quedó y siguió ministrando donde estaba. ¿Por qué hizo eso? En nuestra definición de amistad eso puede verse como un mal amigo. Pero Él lo dijo en el versículo 4: «Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella». Él esperó para ser glorificado en gran manera.

Por lo tanto, se queda un poco más de tiempo. Cuando Él sabe que Lázaro ha muerto, en el versículo 11, Él y sus discípulos regresan para despertarlo. Conocemos el resto de la historia…los discípulos no saben que está ocurriendo. Jesús dice, «vamos a regresar a despertar a Lázaro».

Los discípulos dicen, «¿qué? ¿Está durmiendo? ¿Qué está pasando?» Pero Jesús sabe que está muerto y que lo va a levantar de entre los muertos. Retomemos Juan 11:17, dice:

«Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro.  Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros; y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa» (vv 17-20).

Ella escuchó que Él venía, y soltó lo que estaba haciendo, y se echó a correr hacia Él. Y aquí es donde su actitud de realizar tareas pendientes rindió frutos. Estoy segura que había cosas que hacer. Estoy segura que había arreglos pendientes, personas que atender y comida por preparar. Pero quiero que te des cuenta que cuando Jesús le enseñó la lección a Marta, ella la aprendió. Lo entendió.

Así que la próxima vez que ella tuvo la oportunidad de estar y encontrarse con Jesús, ella lo hizo. Ella dejó las cosas que estaban en su lista de pendientes, soltó sus tareas y corrió hacia Jesús. Eso es porque la amistad de Marta con Jesús la transformó, de la misma manera que nuestra amistad con Jesús y con las amistades que Jesús pone en nuestras vidas, deberían cambiarnos. Ella escogió «la única cosa necesaria» en este texto. ¡Me encanta eso!

Si limitáramos la historia de Marta a esa primera escritura donde Jesús dice, «María escogió la mejor parte y Marta no», eso sería entonces es una historia desilusionante para Marta. Pero entonces saltamos hacia adelante, y ella cambia. Ella escoge «la única cosa necesaria» y no que solo la escoge, ella ¡corre de cabeza hacia esa única cosa!

En el versículo 21, Marta le dice a Jesús,

«Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará».

Y entonces, tienen un diálogo sobre la resurrección.

Esta es otra razón por la cual me cae bien Marta, porque ella quería discutir las cosas a fondo. Yo no puedo pensar sin hablar. Así es como proceso información… muy a pesar del disgusto de mi dulce esposo. Es como me gusta dilucidar las cosas, me gusta discutirlas a fondo.

Así que Marta corre hacia Jesús, y quiere hablar con Él. Quiere dialogar con Él acerca de lo acontecido. Quiere hablar acerca de la resurrección, y quiere hablar acerca de lo que hubiera ocurrido si Él hubiese estado allí. Ella está tratando de descifrarlo mientras conversa con Él.

Me encanta que Jesús no la ignora; no la calla. Él sostiene esa conversación con ella. Él dice, «hablemos al respecto, hablemos de la resurrección». Y sostienen este diálogo dulce al respecto. Leemos en los versículos 28-33 que dice:

«Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí, y te llama. Tan pronto como ella lo oyó, se levantó rápidamente y fue hacia Él.

Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Y cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció».    

Brinca al versículo 35, y creo que es uno de los versículos más dulces de toda la Biblia, y también el más corto, todos los niños lo saben. ¿Cuál es el versículo más corto en la Biblia? Es este: «Jesús lloró». Cuando contrastamos eso con lo que vimos en la sesión uno, de que Él era divino, ahora vemos también que Él era también completamente hombre.

Ahí están estos amigos que Él ama, y están tristes; ellos están llorando. María literalmente se arrojó a sus pies y está desesperada y dice, «Señor, si hubieras estado aquí, esto no habría pasado». Y la Biblia dice que Él fue conmovido, y lloró (vv. 32-33).

Cuando Marta quiso hablar con Jesús en el camino, Jesús habló en el camino con ella. Cuando María se derrumbó y lloró, Jesús se derrumbó y lloró, porque Él estaba siendo un verdadero amigo. Sabemos por las Escrituras que Dios no es un robot sin sentimientos que va a responder a nuestras diferencias de la misma manera, porque Él no les respondió a ellas en la misma manera.

Él no te va a responder a ti en la misma manera en que me responde a mí. Cualquiera que sea tu personalidad está bien para Él. Él te responderá en el lenguaje que entiendes. Creo esto, porque así es como Él les responde a sus amigos en la Biblia. Él respetó sus personalidades y respondió a su dolor en maneras únicas pero igualmente amorosas.

La respuesta de Jesús a la muerte de Lázaro nos muestra otra característica de un amigo verdadero. Cuando Marta y María enfrentaron esta tragedia, Jesús no trató de confortarlas de lejos. No les envió una tarjeta. Él se movió hacia su dolor. Él entró en la tormenta con ellas, y sintió las emociones que ellas estaban sintiendo.

La Biblia nos dice que Él fue conmovido por su dolor, y que incluso Él lo sintió. Vi esto modelado en la biblioteca de una secundaria, no hace mucho tiempo. Dos chicas adolescentes de dieciséis años fallecieron en un accidente de tránsito en nuestro pequeño pueblo y, como trabajamos con adolescentes, mi esposo y yo fuimos invitados como consejeros de duelo en esa secundaria. Y nos estuvimos turnando.

Yo estaba en esa biblioteca, y el dolor era palpable. Los adolescentes no ocultan sus emociones, y precisamente es una de las cosas que más me gusta de ellos. No estaban llorando cortésmente con sus pañuelos; no estaban actuando como que todo iba a estar bien. Estaban totalmente devastados por la pérdida de estas dos chicas de diecisiete años en un accidente.

Mientras estaba ahí sentada viendo esto ocurrir, y era algo muy incómodo, recordé que Jesús viene hacia nosotras cuando estamos en ese estado. Yo quería pegarme literalmente a la pared. Tenía la esperanza de que nadie necesitara consejería, porque yo estaba tan incómoda. Pero eso no es lo que Jesús hubiera hecho. Eso no fue lo que Él hizo con María; y no es lo que hizo con Marta.

Él se lanza hacia nuestro dolor. La Biblia dice en el Salmo 34:18, que Él está cercano a nosotras cuando estamos quebrantadas. No sé tú, pero cuando otras personas están quebrantadas, yo como que quisiera retroceder. Pero la Biblia dice que Él se acerca a nosotras cuando estamos en ese estado.  

Cuando estemos cansados y cargados, Mateo 11:28 dice que Él quiere que vengamos a Él. Él no quiere que nos limpiemos, y lavemos nuestras caras para vernos bien otra vez, y que simplemente aguantemos. Él dice: «Si estás agotada, si estás cansada, acongojada, ven a Mí en ese estado». Eso es lo que Él hace gentilmente con María y Marta. Por eso Jesús era un buen amigo para María y Marta. 

 Juan 15:15, dice:

«Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre».

Este es Jesús hablando, y Él dice: ustedes son mis amigos, ustedes están en el círculo íntimo. Jesús es el Rey de reyes, el Señor de señores y dice: «Ya no los llamo siervos», voy a despedazar esta etiqueta y sustituirla por «amigos». Esa es otra verdad con la que podemos llegar a familiarizarnos bien. Pero si la abrazamos en nuestros corazones debería causar una reacción doble.

Primero, nunca más diremos que no tenemos amigas cuando estemos en esos momentos en que nos sentimos solas y sentimos que el mundo está contra nosotras, o sentimos como que nadie realmente nos conoce. Podemos sentimos así, pero podemos asirnos con ambas manos  a la verdad de que Jesús me llama Su amiga.

La segunda reacción que esto debería causarnos –y jovencitas que están escuchando, quiero animarlas especialmente a prestar atención a esto– tenemos que preocuparnos menos acerca de tener las amistades correctas y preocuparnos más por ser el tipo de amigo que Jesús modeló.

Así que déjame darte rápidamente tres características que la Biblia da para ser una amiga verdadera. Proverbios 17:9 dice: «El que cubre una falta busca afecto, pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos». Me encanta como el comentario bíblico de Matthew Henry describe este pasaje como «un despedazador de faltas».

La verdadera amistad significa que veo las formas en las que eres imperfecta y te dejo ver las maneras en las que soy imperfecta, y es como si lo escribiera en un pedazo de papel y lo hiciera pedazos, y sigo siendo tu amiga de todas maneras. Ya no estoy interesada en una amistad perfecta, porque no existe y no hay nada bueno ahí. Lo bueno es decir, «aquí está mi lado desagradable; veo tu lado desagradable, vamos a despedazarlo».

Es cierto que Jesús señaló cuando las prioridades de Marta estaban descontroladas, pero Él no lo mantuvo presente. Él siguió amándola y teniendo amistad con ella. Pienso que en contraste, nuestra tendencia, cuando vemos el lado humano y de luchas de nuestras amigas, es voltearnos y correr. Eso no fue lo que hizo Jesús.

La Biblia dice que un verdadero amigo lo cubrirá, lo despedazará. Proverbios 17:17 dice: «En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para tiempo de angustia». Jesús amó a Marta cuando las cosas eran fáciles y se presentó para una cena relajada en su casa. Y Jesús amó a Marta cuando las cosas se pusieron muy difíciles, y en toda ocasión.

Él es el mismo tipo de amigo para ti. Él te ama todo el tiempo, y si seguimos Su ejemplo, seremos el mismo tipo de amigas para otras. Y es difícil. De hecho, la verdadera amistad es contra cultural, por lo que mencioné antes, que creemos que la amistad existe para estimular nuestro ego. Si la amistad existe para estimular nuestro ego, cuando las cosas se ponen difíciles, nos salimos. Pero eso no es lo que hizo Jesús, y eso no es lo que Él nos llama a hacer en Su Palabra.

Finalmente, en Romanos 12:15, dice: «Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran». Esto es lo que Jesús modeló para nosotras en la tumba de Lázaro. Él fue conmovido por el dolor de ellos, se dobló las mangas y se involucró, porque eso es lo que los verdaderos amigos hacen. ¿Y tú? 

Apuesto a que celebras cuando tus amigas celebran. Apuesto a que tienes amigas con las que ríes y tienes un buen tiempo, y eso es bueno. Celebras las victorias y los logros con ellas; la mayoría de nosotras lo hacemos. ¿Pero lloras cuando ellas lloran? ¿Cuándo tus amigas están sufriendo, sufres con ellas o te distancias? ¿Te regresas a la zona segura?

Le doy gracias a Dios porque ese no es el tipo de amigo que Jesús es para nosotras. Por eso, necesitamos ser amigas verdaderas para nuestras amigas, como Jesús lo fue con nuestras amigas y encontrarnos con ellas donde están. Me encantan las palabras del himno, «Oh que amigo nos es Cristo». Creo que es una buena descripción para concluir esta sesión sobre la verdadera amistad, así que por qué no lo escuchamos:

¡Oh qué amigo tengo en Cristo!   
Quien llevó nuestra aflicción,       
Él nos pide que llevemos  
Todo a Dios en oración.    

Cuántas veces nos llenamos

De ansiedad y de dolor

Solo porque no llevamos  
Todo a Dios en oración.

¿Vives débil y cargado      
De temor y tentación?       
A Jesús, refugio eterno,    
Tráele todo en oración.          

Otro igual no encontraría

Que comparta mi dolor

Él me tomará en sus brazos
Me dará su protección.

(Oh que amigo nos es Cristo, por Joseph Scriven)

Nancy: ¡Oh qué amigo nos es Cristo! Estaba pensando, Erin, mientras hablabas… que tenemos diferentes tipos de amistades que bendicen nuestras vidas de diferentes maneras, pero no hay nada como una amistad en la que mutuamente estemos orientándonos hacia Jesús.

Anoche tuve una llamada telefónica con algunas amigas que nos reunimos por esa vía periódicamente porque vivimos en distintos lugares. Regularmente hablamos, muchas de nosotras, y nos ponemos al día sobre nuestras vidas y cómo podemos orar las unas por las otras.

Cada una de nosotras participó anoche y nos detuvimos y oramos la una por la otra. En la última llamada que tuvimos como esa, una de las mujeres irrumpió en llanto. Y pienso en Marta y María, y el dolor que estaban experimentado. Esta mujer fue la última en compartir en esa llamada en particular y habíamos tenido mucho de qué ponernos al tanto. Pero cuando fue su turno, ella empezó a sollozar, porque ella tenía en su vida, en ese momento, todo tipo de presiones.

Y nosotras no le pusimos resistencia, no le dijimos que hubiéramos deseado que no estuviera en esa llamada. Le dijimos que estábamos contentas de que fuera nuestra amiga y de que pudiéramos ser sus amigas. Oramos por ella y nosotras (tú sabes cómo haces eso cuando estás en el teléfono), «nos unimos» la una con la otra en el teléfono. La animamos y la guiamos hacia Cristo.

Esta es una amiga que ha hecho eso por nosotras tambien. Cada una de las que estábamos en la llamada ha estado en el lugar de la que estaba llorando en algún momento, donde solo necesitamos que alguien se preocupe; que alguien  nos ayude a pensar correctamente cuando estamos confundidas, y sobre todo, alguien que nos oriente hacia Jesús. Ese es el tipo de amistad más dulce y sincera.

Sí, a veces es complicado, es difícil en otras ocasiones, pero es muy, muy dulce cuando Cristo está en el centro de esas amistades.

Oh Señor, cuán agradecidas estamos por el Amigo que eres para nosotras, y que Tú nos has llamado tus amigas. ¡Eso es algo tan maravilloso! Gracias Señor, y haznos verdaderas amigas de aquellas que has puesto en nuestras vidas. Ayúdanos a ser honestas y compasivas y a pasar las ofensas por alto.

Y ayúdanos a no enfocarnos en las faltas, sino a ayudar a guiarnos las unas a las otras a la gracia y a Cristo. Y usa nuestras amistades para ayudarnos a edificarnos las unas a las otras, hasta que seamos como Jesús, ese Amigo verdadero y maravilloso. Lo pedimos en Su nombre, amén.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. También escuchaste de Erin Davis, nuestra invitada de hoy. Te recuerdo que en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás en la sección de blogs, el blog, Joven Verdadera. Visítanos hoy y, si conoces alguna joven que pudiera ser bendecida con este recurso, ¡compárteselo!

Estás sedienta, y no de agua física. Hay un anhelo profundo en tu alma, y solo una cosa lo puede satisfacer. Erin hablará acerca de esto, mañana en esta serie titulada, «Encuentros hermosos». Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Buscando a Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario

¡Oh, Qué Amigo Tengo en Cristo! - La IBI, tomado de youtube https://www.youtube.com/watch?v=bP9qitiBxOQ 

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