Joven Verdadera Podcast

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Mentiras que las jóvenes creen sobre el perdón de Dios

¿Cómo saber si ya he sido perdonada? ¿Por qué me sigo sintiendo culpable cuando ya he confesado mi pecado? ¿Hay algo más que deba hacer aparte de confesar mi pecado para recibir el perdón de Dios? Débora se llegó a hacer estas preguntas. En el episodio de hoy ella nos comparte 3 mentiras que creemos acerca del perdón de Dios y lo que la Biblia nos dice al respecto. ¡No te lo pierdas!

3 mentiras que creemos acerca del perdón de Dios y lo que la Palabra de Dios nos dice respecto a eso:

1. Debo hacer algo más aparte de confesar mi pecado para ser perdonada por Dios

Isaías 64:6 nos enseña una realidad:

«Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas; todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran». 

  • No hay nada que esté en nuestras manos que podamos presentar delante de Dios como sacrificio para perdonar nuestros pecados. Es por esto que el Padre envió a Su único Hijo como el sacrificio perfecto.
  • La Palabra nos llama a confesar nuestro pecado. Hazlo delante del Señor y que Él haga Su obra de restauración en tu vida. No creas la mentira de que hay algo más que debes hacer delante del Señor para que Él te perdone (Lee Salmos 32:3–5 y 1 Juan 1:9–10).

2. No creo que he confesado correctamente mi pecado porque no me siento perdonada, más bien me siento culpable y creo que debo confesar mi pecado nuevamente.

De esta mentira podemos aprender dos cosas:

  1. Es posible que nuestro arrepentimiento no sea genuino.
    • Mi arrepentimiento estaba centrado en mí misma, la consecuencia de mi pecado me dolía más que la realidad de haber pecado delante de Dios.
    • Es importante entender que un arrepentimiento genuino, sincero, y de un corazón contrito y humillado debe estar enfocado en la persona de Cristo, no en nosotras.
    • Estando conscientes de que nuestro pecado es en primera instancia ante Dios y que nuestro arrepentimiento es principalmente delante de Él, la solución o el consuelo para las consecuencias que nuestro pecado haya ocasionado será suplida por Su amor.
  2. Podemos tornar los inevitables recuerdos de nuestro pasado en una oportunidad para glorificar a Dios.
    • Ya que te has arrepentido delante del Señor y has entendido que tu pecado te separa de Él, pero que, a su vez, por el sacrificio de Cristo has sido perdonada para siempre, puedes estar tranquila y descansar en la salvación y restauración que Dios te ha dado.
    • Cuando vengan recuerdos del pasado que te resulten perturbadores, en lugar de condenarte y creer que debes confesar nuevamente tu pecado, torna el recuerdo en una oración de acción de gracias y alabanza por el perdón de Dios para contigo.

3. Este pecado/falta es tan grave que no creo que Dios pueda perdonarme (Salmos 103).

  • Sutilmente con esta afirmación decimos que nuestro pecado es más grande que Dios. ¿Es esto verdad? Ciertamente no. Dios es mucho más grande que nuestra ofensa más grande.
  • Dios no nos da lo que merecemos por nuestro pecado y por nuestra maldad. Más bien Él da Su misericordia a aquellas que le temen (Salmos 103:10–11). 
  • Como un padre sabe ser compasivo con sus hijos, mucho mejor es nuestro Padre celestial (Salmos 103:13).
  • La próxima vez que quieras creer que tu pecado es tan grande que Dios no lo puede perdonar, recuerda que Dios es mucho más grande que tu pecado.

«En el Calvario, la misericordia de Dios y el amor por los pecadores y la verdad de Su santo odio por el pecado tuvieron un lugar de encuentro. En el Calvario, Dios amontonó sobre Jesús todo el castigo por todos los pecados del mundo. Al mismo tiempo, ofreció la paz y la reconciliación a los pecadores que se habían distanciado de él». –Nancy DeMoss de Wolgemuth

Pregunta de reflexión:

  • ¿Has creído alguna de estas 3 mentiras? ¿Qué pasos de acción tomarás para que esa mentira sea reemplazada por la verdad de la Palabra de Dios?

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Sobre el maestro

Débora de Rivera

Débora de Rivera

Débora es originaria de Coahuila, México, pero actualmente reside en Nuevo Mexico, junto a su esposo Jordan Rivera.

Con un deseo y convicción grande de preparar su vida para el servicio del Señor, a los 18 años salió de su casa para ir a estudiar al Seminario Bíblico Río Grande en Edinburg, TX, del cual es egresada con énfasis en Ministerios Femeniles. El estar expuesta al ministerio le ha llevado a ver la necesidad que tienen las mujeres, jóvenes y niñas dentro de la Iglesia de entender la importancia de vivir cada día a la luz del evangelio que nos ha transfrotmado. Esto mismo le ha llevado a ser sensible y específica en aprender y enseñar del mismo.

Actualmente está trabajando como asistente de contenido digital y media en Aviva Nuestros Corazones y cursa su certificación en consejería Bíblica.

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