El día de hoy hablaremos de pureza, un término que la cultura reduce a una lista de cosas que hiciste o dejaste de hacer; sin embargo, la Biblia presenta la pureza como una obra de Cristo que transforma el corazón. En este episodio hablaremos de culpa, arrepentimiento, sanidad, tentación y límites desde la esperanza del evangelio, recordando que nuestra identidad no está determinada por nuestro pasado, sino por Aquel que nos redimió.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
Esperanza para ti, que has cruzado límites sexuales y ahora piensas que arruinaste tu pureza
- ¡Tenemos un Dios lleno de misericordia! Un Dios que no escatima el dar esa misericordia a aquellas que le buscan de todo corazón, a aquellas que han reconocido que su pecado es delante de Dios antes que haberlo cometido contra ellas mismas.
El ejemplo de …
El día de hoy hablaremos de pureza, un término que la cultura reduce a una lista de cosas que hiciste o dejaste de hacer; sin embargo, la Biblia presenta la pureza como una obra de Cristo que transforma el corazón. En este episodio hablaremos de culpa, arrepentimiento, sanidad, tentación y límites desde la esperanza del evangelio, recordando que nuestra identidad no está determinada por nuestro pasado, sino por Aquel que nos redimió.
Aquí te compartimos algunas frases y versículos del episodio de hoy:
Esperanza para ti, que has cruzado límites sexuales y ahora piensas que arruinaste tu pureza
- ¡Tenemos un Dios lleno de misericordia! Un Dios que no escatima el dar esa misericordia a aquellas que le buscan de todo corazón, a aquellas que han reconocido que su pecado es delante de Dios antes que haberlo cometido contra ellas mismas.
El ejemplo de David
- David había cometido adulterio con Betsabé mientras Urías, el esposo de Betsabé, estaba en la guerra. Al David enterarse de que Betsabé estaba embarazada, mandó traer a Urías para que estuviera íntimamente con su esposa y así justificar que el bebé era de él, pero Urías se negó, y la siguiente opción de David fue prácticamente mandar matarlo para entonces tomar a Betsabé como su mujer.
- David fue confrontado por cometer pecado tras pecado y su ante la confrontación no fue orgullosa, y tampoco buscó excusas; antes bien, se humilló, reconoció su pecado y pidió la misericordia de Dios. Así como hubo misericordia para David, hay misericordia para aquellas que reconocen que han pecado delante de Dios.
Reminder 🔔
- Es verdad que no puedes volver atrás y borrar lo que hiciste, y que lo recordarás siempre. Pero si vienes a Dios en arrepentimiento y reconociendo que Él es quien puede hacerte pura nuevamente, entonces vives una nueva realidad, no bajo el hecho de tu pecado cometido, sino bajo el hecho de que Cristo murió y resucitó para darte nueva vida. ¡Tienes la pureza recibida a través de Cristo!
¿Cómo aprendemos a guardar nuestro corazón y nuestro cuerpo sin convertir la pureza en una simple lista de reglas?
- Dándole un lugar único a la Palabra de Dios en nuestras vidas:
- Cuando pasamos mucho tiempo leyendo novelas que suelen ser gráficas, o consumiendo contenido en series o en redes sociales, eso nos está discipulando, nos está adoctrinando hacia ciertas pasiones y deseos.
- Si somos intencionales en guardar la Palabra de Dios en nuestro corazón, podemos luchar contra esas fantasías sexuales o presión en las relaciones.
Recordar que no nos pertenecemos a nosotras mismas:
- Si hemos entregado nuestra vida a Cristo, entonces hemos muerto a nosotras mismas; ahora nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Se trata de disfrutar la vida misma de Cristo en nosotras.
- Ahora el llamado es considerar a los miembros de tu cuerpo, tus ojos, tus manos, como muertos a las pasiones de la carne. Más allá de seguir una lista de reglas, es una vida de obediencia al Dios al que te has entregado.
¿Cómo se ven el arrepentimiento y la restauración cuando todavía tenemos que vivir con consecuencias, recuerdos o tentaciones del pasado en esta área?
- El arrepentimiento: Se hace evidente en el hecho de que tú estás consciente de que tu pecado es cometido en primera instancia ante un Dios santo. Pero cuando te arrepientes más por cómo te sientes o las consecuencias que conlleva tu pecado, entonces el arrepentimiento no está centrado en Dios, sino en ti, y eso es algo que debes considerar.
- La restauración: Se ve por fe. Cristo está trabajando para restaurar todas las cosas, y mientras ciertamente recordarás la agresión cometida contra ti, o el pecado que cometiste, si has entregado tu vida a Jesús, no tienes que cargar con esa culpa.
Querida joven, si has sufrido abuso sexual, aun sin haber tenido la culpa y cargas con esa vergüenza, estas palabras son para ti:
- Necesitas entender que toda la vergüenza que cargas puede ser cargada por Cristo, y si has puesto tu fe en Él, ¡ya lleva tu carga! Pero el proceso es un poco más complicado que solo entregar esa carga. El primer paso para la restauración es perdonar. Deja que el Señor obre y comienza a disfrutar tu vida en Cristo sin cargar más con esa vergüenza. ¡Confía plenamente en que Cristo puede hacerlo! Ora y considera en oración a quién pudieras acudir para pedir consejo o apoyo.
Para reflexionar:
- «Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas». —Salmo 51:1-4
- «¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando Tu palabra». —Salmo 119:9
- «Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios… Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría». —Colosenses 3:2-3, 5
- Nuestra pureza no está definida por nuestro pasado, por nuestros pecados ni por lo que otros hayan hecho contra nosotras. En Cristo encontramos perdón, restauración y una nueva identidad.
- Vivir en pureza no se trata simplemente de seguir reglas, sino de aprender a guardar nuestro corazón y nuestro cuerpo para el Señor, alimentando nuestra mente con Su Palabra y confiando en Su obra en nosotras.
- Nuestra pureza no se trata de lo que hemos hecho o de lo que nos han hecho, sino de quiénes somos en Cristo. Él puede cargar con nuestra culpa y nuestra vergüenza, restaurarnos y enseñarnos a vivir en obediencia a Él.
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