Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 279 | Mateo 19 – 20

Temporada:  Mateo a Juan | 0

Día 279 – octubre 6

Mateo 19 – 20

Jesús iba de un lado al otro enseñando, sanando y era seguido por multitudes. Los fariseos siempre intentaban ponerlo a prueba haciéndole preguntas capciosas para atraparlo en algo y poder acusarlo. Me maravilla la forma en cómo Jesús les respondió en cada ocasión, llevándolos siempre al corazón del asunto.

¿Qué dice Jesús sobre el divorcio?

Jesús contesta a los fariseos llevándolos al principio de todas las cosas: a la creación. Dios creó al hombre y a la mujer para que fueran una sola carne. Cuando Él instituye esta unión no contempló el divorcio. ¿Cómo podría una sola carne separarse a no ser por la dureza de sus corazones (orgullo, falta de perdón)? Por esto Moisés tuvo que darles carta de divorcio para que no se terminaran matando unos a otros.

Para Dios el matrimonio es sagrado y debe ser un pacto que refleje el pacto incondicional de Jesús con Su iglesia infiel. El matrimonio fue idea de Dios y no puede ser regulado o cambiado por los hombres; opera bajo Su autoridad y bajo Su diseño. Aprendamos a valorar lo que Dios valora.

Ciertamente no es un ministerio fácil… ¡«no conviene casarse entonces» dicen los discípulos!  Por eso Jesús les contesta que es la gracia dada por lo que Dios nos mueve a querer obedecerlo y glorificarlo.

¿Tienes un matrimonio difícil? No trates de «salvar tu vida» (vv. 16:24-25). Pide ayuda y sabiduría a Dios. Pídele que te llene de Su Espíritu en la medida que te expones a Su Palabra y buscas la gracia que Él te puede dar para glorificar Su nombre.

«Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna». –Hebreos 4:16

El peligro de las riquezas (y otros ídolos):

Muchas veces podemos hacer un dios del dinero debido a la comodidad y el poder que este nos ofrece. Fácilmente podemos volverlo nuestro dios funcional. El joven que se acerca a Jesús parecía estar interesado en obtener vida eterna, pero Jesús, quien conoce los más íntimos pensamientos y motivaciones del corazón sabía que este muchacho estaba muy atado a sus riquezas. Me llama la atención que Jesús no trata de convencerlo. Simplemente responde sus preguntas luego de que le aclara que nadie es bueno, solo Dios. Solo el Padre podría abrirle los ojos a este joven y en este caso vemos que no lo hizo.

Aunque nos hacemos dioses en esta tierra (riquezas, poder, personas, etc), para Dios nada es imposible. Dios es soberano en la salvación y le revela al Hijo a quien Él quiere.

«La salvación es del Señor». –Salmos 3:8

Dios recompensa la fe

Jesús es el tesoro de gran valor, la perla de gran precio. Podemos dejar TODO confiadamente para seguirlo a Él. Él les recuerda a los discípulos que aquel que lo siga y deje atrás sus tesoros terrenales recibirá 100 veces más de lo que dejó, además de heredar vida eterna. 

Siempre saldrás ganando si le rindes TODO a Jesús.

  • ¿Crees esto?
  • ¿Qué cosas te impiden buscar al Señor y rendirte totalmente a Él? ¿Ves a Cristo como el tesoro más preciado?

La economía de Dios y la economía del hombre

El hombre busca dar y recibir lo que es justo, pero Dios trata con misericordia, esto es, nos da lo que no nos hemos ganado; lo que no merecemos. 

Los obreros en la viña que habían trabajado más esperaban recibir más dinero por su trabajo, pero al final Dios les pagó a todos por igual. Dios no tiene favoritos.  Él nos da nuestras asignaciones diferentes, y a nosotras solo nos toca servirle fielmente. Él recompensa generosamente. 

Todas somos sus siervas y todas recibimos la misma misericordia. 

La grandeza para Dios vs. la grandeza para los hombres 

Jesús anuncia varias veces que será entregado y le darán muerte, pero los discípulos  rehusaban a pensar en eso o esperarlo. Ellos pensaban que Jesús reinaría pronto, y una madre, ni corta ni perezosa, le pide a Dios que siente a sus hijos a cada lado. 

Estos discípulos eran personas sencillas, pescadores, pero es obvio que el orgullo y la ambición personal no tiene limitaciones socioeconómicas. Es un pecado que no tiene acepción de personas. Esta madre le pide a Jesús una posición especial y preferencial para sus hijos. 

Dios no la reprende, pero aprovecha para enseñar una lección valiosa de humildad: el camino a la gloria es a través del sufrimiento y el que realmente quiera ser grande debe ser el menor de todos, el servidor de todos. El camino a la grandeza era el camino del servicio y el sacrificio personal.

Vivimos en tiempos donde muchos son reconocidos y aplaudidos, donde muchos quieren tener plataformas y grandes posiciones en el camino de abrazar la misión de Cristo. Dios nos ayude a recordar que el camino más excelente, el llamado más alto, es el de la humildad y el servicio.

En la economía de Cristo el camino ascendente es el descendente. Al igual que nuestro Maestro, no vinimos a ser reconocidas, servidas, exaltadas y empoderadas, sino que vinimos para un llamado mucho más alto: el de servir sacrificialmente a otros.

«Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosas? No las busques...». –Jeremías 45:5

Jesús responde a nuestra fe

Dos ciegos estaban en el camino vociferando y clamando por misericordia. No tuvieron ninguna vergüenza ni se amedrentaron por las voces que los mandaban a callar. Ellos no pidieron que Jesús les quitara la ceguera, solo que tuviera misericordia de ellos.

Jesús les hace una pregunta increíble: «¿Qué quieren que Yo haga por ustedes?» (v. 20:32). Él quería que ellos expresaran su deseo de poder ver. Y Jesús, movido por compasión les otorgó su deseo.

Si Jesús te hiciera esa misma pregunta hoy, ¿qué le responderías?

Dios quiere que vengamos a Él con fe, sabiendo que lo que Él pueda hacer por nosotros no responde a nada bueno en nosotras sino a Su gran misericordia. Y el milagro más grande que Él puede hacer en nuestra vida ya lo hizo si eres Su hija: Abrió nuestros ojos para verle.

Y a ti, ¿qué te enseñó Jesús hoy?

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Laura González de Chávez

Laura González de Chávez

Laura vive en Illinios, Estados Unidos. Es esposa de Fausto. Su pasión es discipular a las mujeres de todas las edades con el fundamento sólido de la Palabra de Dios y ayudarlas a vivir de acuerdo a la fe que han abrazado. Laura es consejera bíblica y mentora de muchas mujeres jóvenes. Actualmente dirige el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, una labor que le ha ayudado a alcanzar a las mujeres de su generación con el mensaje del Evangelio y de la feminidad bíblica. También produce, junto a su esposo, el programa radial semanal "Un Hogar Sobre la Roca", que busca contribuir a redimir el diseño de Dios para la familia. Laura tiene una hija, Sarah, casada con Jonathan, y cuatro hermosos nietos, Zoë, Noah, Joy y Levi. 

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