Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 328 | Romanos 7 – 9

Día 328 – noviembre 24

Romanos 7 – 9

Y llegamos a una de las partes más importantes y fascinantes de este libro. Cuando leí estas porciones por primera vez en mi vida fue como si un velo se quitara. Es como un viaje donde vamos por un lugar oscuro y saliendo de la oscuridad vemos la luz maravillosa de la salvación. 

Capítulo 7

Encontramos la primera buena noticia: muertos a la ley. Durante este estudio de la Biblia completa por el Antiguo Testamento vimos cómo el pueblo de Dios era regido por la ley. Y ahora, sin desestimar la ley, este capítulo nos recuerda que ahora los creyentes estamos bajo la gracia (Pablo menciona la ley unas veintitrés veces en este capítulo). Si bien es cierto que no estamos bajo la ley ceremonial antigua no podemos ignorar la ley moral que sigue en pie. 

Nos anima recordar que tenemos un Salvador que vivió esa vida perfecta que ninguno de nosotros podría haber vivido, que ya no estamos bajo la ley del pecado, que la salvación que hemos recibido nos trae a una relación con Dios totalmente diferente a la del Antiguo Testamento, y que ahora gracias a la obra de Cristo en la cruz del calvario somos Su novia.

También vemos a Pablo reconociendo todavía la naturaleza pecaminosa en él y en nosotros. Es por eso que necesitamos del evangelio en el día a día; negarnos a nosotros mismos cada día y mirar a nuestro Salvador.

«Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo. Porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago… Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno. Porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no… ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte». –Romanos 7:14–15, 18, 24

Entender estos versículos es lo que nos hace más fácil entender y abrazar el próximo capítulo. 

Capítulo 8

Me hubiera gustado que este capítulo estuviera solo 😅, pero no fue así. Es el capítulo más glorioso y que trajo libertad a mi corazón cuando pude entenderlo. Uno de los más claros y contundentes en cuanto a la salvación, junto con Efesios. 

Algunos conceptos para profundizar, memorizar y atesorar: 

  • No hay condenación para los que están en Cristo (v. 1).
  • Cristo es quien justifica al hombre (v. 2). 
  • Lo que la ley no pudo hacer, Dios lo hizo (v. 3).
  • El resultado de la libertad: santificación (v. 4).
  • El Espíritu Santo cambia nuestra naturaleza (v. 9).
  • Tenemos seguridad por el Espíritu de que somos hijos de Dios (v. 16).
  • Somos herederos de la gloria (v.17).
  • El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad y clama con gemidos indecibles (v. 26).
  • Todo coopera para bien para los que están en Cristo (v. 28).
  • Dios nos conoció de antemano, nos predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo (v. 29).
  • Nos llamó. Nos justificó. Nos glorificó (v. 30).
  • No hay quien pueda acusarnos (v. 33).
  • Nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios (vv. 35-38).

Si notas en esa lista no hay absolutamente nada que tú hayas hecho para merecer nada de esto, más en su gran amor, antes de la fundación del mundo, Él te escogió. 

«Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro». –Romanos 8:37-39 

¡Qué maravilloso es saber que disfrutar de esta salvación tan maravillosa e inmerecida no depende de mí ni de nadie sino del poder de Dios! Que bueno es poder poner nuestra esperanza en esa garantía infalible de saber que descansamos en el poder de Aquel que sostiene el universo por el poder de Su palabra.

Capítulo 9 

Y luego de una gloriosa declaración como la anterior, Pablo regresa nuevamente a hablar de Israel. Muchos estudiosos reconocen esta porción como una de las más fascinantes del N. T. pero también puede darse a malas interpretaciones. De entrada parecería no tener nada que ver con lo anteriormente dicho, pero no es la primera vez que Pablo habla de la incredulidad de Israel. Es algo que también vimos a los profetas recalcar una y otra vez. Aquí vemos a Pablo hablando de la tragedia que fue el que el pueblo de Israel fuera incrédulo, y habla de la justicia de Dios al momento de hacer referencia a que Dios tiene misericordia del que Él quiere tener misericordia. 

Algo interesante son las preguntas retóricas que encontramos en este capítulo. Es como si Pablo se anticipara a lo que pudiéramos decir o alegar. Me encanta que usa la expresión «de ninguna manera», que en el original es la forma de negación más fuerte. Por cierto, utiliza esta expresión en unas diez ocasiones en esta carta. Es como si dijéramos «no, no, ¡y mil veces no!». Ese es el nivel de seguridad y de certeza que el apóstol nos quiere transmitir en cuanto a que nuestra salvación descansa en la mano poderosa de Dios. El Dios verdadero a quien servimos no es como los demás dioses, no es un Dios que se inmuta ni que se va a sorprender, es por eso que no depende de nosotros sino de Él y de Su sabiduría.

Dios exhibe su misericordia como Él quiere y cuando Él quiere. Nosotros no somos quién para cuestionar Su obrar. Como ya vimos antes, todos fuimos destituidos de la gloria de Dios. Nos cuesta entender esto porque lo vemos desde nuestra limitada visión, pero Dios es omnisciente y por lo tanto nadie puede cuestionar su accionar.

Hay muchas cosas que podemos hablar de estos capítulos y no terminaríamos. Es por eso que te invito a ver estas dos prédicas del pastor Sugel Michelén que para mí fueron de bendición. Oro que así como estos capítulos fueron maravillosos para mí lo sean para ti.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Yamell Jaramillo

Yamell Jaramillo

Yamell es originaria de la República Dominicana, actualmente vive en Colombia. Ama la palabra de Dios, es firme en sus convicciones y vive apasionadamente la vida cristiana. Procura la prudencia, la sobriedad y la modestia, anhelando ser como la mujer de Proverbios 31.

Tiene un especial cuidado por aquellos a su alrededor y, por la gracia de Dios, su corazón está siempre presto a discipular y aconsejar a las mujeres de su entorno. Junto a su esposo Omar, estudia la Palabra, vive el señorío de Cristo, enseña el sabio consejo de Dios a otros y disfruta las bondades de la vida.

Actualmente es la encargada de contenido y de proyectos especiales en Aviva Nuestros Corazones.

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