Mujer Verdadera 365 Podcast

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Día 33 | Levítico 21 – 23

Esta pequeña publicación diaria servirá para que podamos compartir las cosas que vamos aprendiendo y cómo las podemos aplicar a nuestra vida. Recuerda: no leemos la Palabra solo para adquirir conocimiento intelectual, sino para conocer más íntimamente a Jesús, el personaje central de la Biblia, y para que ese conocimiento se vea reflejado en nuestra vida práctica, informe nuestros afectos, prioridades, relaciones, decisiones, y todas las áreas de nuestra vida.

Día 33 – febrero 2

Levítico 21 – 23

El pueblo judío estaba llamado a ser santo, a estar separado de las demás culturas simplemente por ser el pueblo elegido de Dios. Pero los sacerdotes, los encargados de presentar ofrendas por el pueblo, tenían mayor responsabilidad de vivir una vida de separación; una vida piadosa y ejemplar delante del pueblo. Ellos debían de abstenerse de ciertas actividades cotidianas debido a su alto llamado como mediadores entre el pueblo y Dios. No solo debían ser santos en su manera de vivir, sino que debían ser perfectos físicamente, así como también la ofrenda debía ser perfecta.

Como hemos venido viendo hasta aquí, todas estas regulaciones y requisitos no eran más que recordatorios tangibles de cuán santo es Dios. El pueblo debía entender el grado de separación que debía existir entre el pueblo de Dios y los demás pueblos, así como el peso de la santidad de Dios.

1. Lee Hebreos 7:26-28.

  • ¿Cómo cumplió Cristo la asignación de estos sacerdotes?

Cristo fue es el sacerdote perfecto que puede mediar entre nosotros y el Padre. Él es también la ofrenda perfecta que se sacrificó de una vez y para siempre (ver 1 Pedro 1:17).

2. En el capítulo 23 vemos que Dios instituyó fiestas y convocaciones para el pueblo. Estas tenían la intención de adorar a Dios como comunidad, de renovar la devoción del pueblo y regocijarse en Su bondad y fidelidad.

  • ¿Por qué crees que este tipo de celebraciones y recordatorios son importantes para los hijos de Dios?

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Laura González de Chávez

Laura González de Chávez

Laura vive en Illinios, Estados Unidos. Es esposa de Fausto. Su pasión es discipular a las mujeres de todas las edades con el fundamento sólido de la Palabra de Dios y ayudarlas a vivir de acuerdo a la fe que han abrazado. Laura es consejera bíblica y mentora de muchas mujeres jóvenes. Actualmente dirige el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, una labor que le ha ayudado a alcanzar a las mujeres de su generación con el mensaje del Evangelio y de la feminidad bíblica. También produce, junto a su esposo, el programa radial semanal "Un Hogar Sobre la Roca", que busca contribuir a redimir el diseño de Dios para la familia. Laura tiene una hija, Sarah, casada con Jonathan, y cuatro hermosos nietos, Zoë, Noah, Joy y Levi. 

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